EL APRENDIZAJE DE UNA LENGUA
EXTRANJERA, L2, EN LA FORMACIÓN CONTINUA.
Material recopilado por:
Profesor josé luis dell’ordine
ARGENTINA
AREA: EDUCACIÓN-FORMACIÓN
La experiencia en la enseñanza a
personas adultas de una segunda lengua sugiere, en quehacer cotidiano, muchas
reflexiones e ideas prácticas que pueden parecer obvias y que probablemente
vosotros conocéis; sin embargo, creo que es útil articular aquellas que
podríamos considerar básicas, en el conjunto de la formación continua. Para
ello repaso brevemente el concepto de educación permanente, así como la importancia de no aislar los
conocimientos en la disciplina o la programación del curso de idioma
correspondiente. Los objetivos del presente proyecto educativo a su vez deben
adecuarse al perfil medio del estudiante al que está destinado, es decir, a
personas adultas, que son capaces de controlar su propio aprendizaje, de
aprovechar su experiencia personal y profesional, así como de criticar todos
los aspectos del proceso. A continuación dedicaré algunas líneas a la
caracterización del la clase de lengua extranjera y por último, a modo de
conclusión, referiré distintas estrategias de aprendizaje ensayadas en los
cursos de formación continua.
Introducción.
La reflexión sobre el proceso de
adquisición de una lengua extranjera, L2 en la formación continua se basa
necesariamente en la importancia del concepto de educación permanente, como
principio organizador de la misma.
Se trata de un concepto relativamente reciente, los primeros
trabajos sobre el tema datan de 1919, fecha en la que se publicó, en Gran
Bretaña, el informe final del Comité para la Educación de Adultos del
Ministerio de Reconstrucción. El documento afirmaba: "la educación de adultos debe ser asequible a todos, a la vez que
permanente". Desde aquella fecha, el concepto se ha ido consolidando y
ampliando. En 1970 el Consejo de Europa determinó que éste debía ser la base de
la política educativa futura e hizo público el volumen Educación permanente,
que recoge los trabajos de dieciseis autores en torno a la definición,
estrategias, métodos y realizaciones concretas de la educación continua. En
1979 el mismo organismo internacional celebró en Siena el Symposium "Una política de educación permanente para
hoy", donde se consideraba a la educación permanente como sistema de
los sistemas educativos. A su vez la UNESCO ha impulsado la educación
permanente considerándola "la idea
rectora de las políticas educativas de los años futuros". Como todos
sabemos, éste es el marco de referencia en el que FORCEM ha trabajado desde el
primer acuerdo tripartito de diciembre de 1992 hasta hoy.
Aunque las características del
aprendizaje de una lengua extranjera exigen por sí mismas un planteamiento
didáctico abierto y continuo, es decir, una metodología que ofrezca la
posibilidad de enriquecer los conocimientos adquiridos con otros anteriores o
sucesivos que conformen la competencia lingüística del alumno; desde el
concepto educativo permanente, es necesario además, integrar los contenidos en
una perspectiva futura, no sólo por su aplicación a los diversos campos
profesionales, sino también para continuar el nivel alcanzado con nuevos cursos
de formación, como demuestra el hecho de que un número elevado de personas
repita la experiencia de formación en FOREM. En definitiva, la programación de
los cursos de idiomas es especialmente idónea para tender puentes hacia otras
ramas del saber que dominen o petendan dominar los destinatarios, así como para
desarrollar una motivación al estudio permanente.
Los factores sociales más
importantes que determinan la demanda actual de formación pueden resumirse en
tres puntos:
a) Una mayor exigencia eucativa
debido al acceso generalizado de la población a los distintos niveles
educativos.
b) Las transformaciones de las
estructuras productivas que generan movilidad de los puestos de trabajo.
c) Aumento del tiempo de ocio.
En correspondencia con ellos, los
objetivos de la formación continua en una lengua extranjera, L2, se podrían
sintetizar del siguiente modo:
a) Adquirir y actualizar los
conocimientos lingüísticos para facilitar el acceso a los distintos niveles
educativos; como es el caso de los módulos de idioma extranjero para los
exámenes de acceso a la universidad de mayores de 25 años.
b) Mejorar la cualificación
profesional o adquirir preparación para el desarrollo de otras profesiones.
Puesto que el sistema educativo tradicional en muchos casos es insuficiente en
la dedicación al estudio de lenguas extranjeras, al tiempo que el mercado
europeo exige una competencia alta.
c) Desarrollar la capacidad de
participación en la vida social y cultural. A veces un curso de formación
ofrece una segunda oportunidad para adquirir capacidades comunicativas en otro
idioma o para afrontar una situación de cambio en la vida privada y
profesional.
Para concluir los aspectos
preliminares, quiero señalar que el hecho de que el aprendizaje que no se vea
reducido al periodo escolar de infancia y juventud, implica la exigencia, en la
educación continua, de unos estudios no tradicionales (McKenzie y Otros,
1979:20); ya que deben fomentar la diversidad de oportunidades individuales: es
importante respetar la demanda del estudiante de cualquier edad y circunstancia
personal, tanto si éste aspira al certificado como si se contenta con
enriquecer su vida mediante unos estudios constantes, periódicos u ocasionales.
Por lo tanto, es evidente que los medios para el aprendizaje adulto son, a su
vez, distintos de las del aprendizaje escolar; deben ser los propios de una
educación abierta, en la cual cada alumno, de manera autónoma, sea capaz de
aprender a aprender y de diseñar su propio curriculum.
I. Características
del estudiante de formación continua.
El estudiante al que nos dirigimos
tiene unos rasgos de autonomía y responsabilidad que son ventajosos desde el
punto de vista motivacional, pero que al mismo tiempo implican una mayor
complejidad por lo que respecta a sus objetivos y al funcionamiento de la
clase. El adulto realiza un gran esfuerzo para dedicar parte de su tiempo a la
formación, a menudo es tiempo que disfrutaba con su propia familia. En muchos
casos pretende, mediante este esfuerzo, conseguir habilidades que le ayuden en
su profesión, o que sean complemento de su vida laboral; por lo tanto, aprende
para cambiar de vida, bien sea profesional o socialmente. Ello determina unas
espectativas de aprendizaje muy por encima de otro tipo de estudiante y como
consecuencia:
a) el aprendizaje no es parte de una
rutina o mecánica gregaria.
b) Requiere un esfuerzo mantenido,
que exige así mismo una "satisfacción relativa", mantenida a lo largo
del curso.
Ambos aspectos explican el
considerable índice de abandono y las frecuentes crisis por frustración ante un
método pedagógico inadecuado o por la autoexigencia demasiado alta ante los
compañeros. En la clase de idioma extranjero es frecuente enfrentarse con
situaciones de autocompasión del estudiante, actitudes de impotencia, miedo a
la actuación en el grupo y ansiedad por obtener resultados rápidos y visibles.
I.1 Dificultades del aprendizaje en
edad adulta.
Todo proceso educativo entraña un
esfuerzo de cuyas condiciones podremos sacar partido si somos capaces de
proponer funcionamientos alternativos. Según García Arretio (1986: 14; 1989)
estas son algunas de las dificultades del adulto en relación con el
aprendizaje:
a) La perspectiva de alcanzar altas
metas soñadas en la adolescencia, se reduce. A veces tienen una exigencia
meramente pragmática.
b) Disminuye la curiosidad juvenil.
c) La inteligencia se estanca y la
memoria disminuye. No le interesan las ideas abstractas y teóricas, prefiere
los problemas de la vida real.
d) Se reduce la reacción sensorial y
perceptiva, por lo cual el aprendizaje suele ser más lento.
e) Quien tiene poca experiencia en
el estudio se cree poco dotado para el logro de determinadas metas de tipo
intelectual.
f) A los adultos cada vez les cuesta
más adaptarse a nuevas situaciones.
g) Cansancio y escasez de tiempo
para dedicarlo al esfuerzo intelectual.
I.2 Una forma de aprender diferente.
Estas y otras dificultades que
podríamos enumerar no implican que el adulto esté incapacitado para aprender
como las personas de menor edad, sino que forzosamente sus formas de aprender
son diferentes. Tigh (1983) afirma que ello se debe a un distinto
funcionamiento psicológico y al tipo de actividad que realizan, lo cual
repercute en sus formas de aprender y también en la metodología didáctica que
debemos emplear.
Estos son algunos de los
condicionantes del aprendizaje de adultos que nos encontramos con mayor
frecuencia:
a) Forman grupos heterogéneos en:
‑ edad
‑ intereses
‑ motivación
‑ experiencia
‑ aspiración.
b) El papel de estudiante es
marginal o provisional.
c) El interés gira en torno al
bienestar, el ascenso laboral o la autoestima.
d) Los objetivos son claros y
concretos, elegidos y valorizados.
e) Los logros y éxitos serán
deseados intensamente o con ansiedad.
f) Existe preocupación por el
fracaso.
g) Posible susceptibilidad e
inseguridad ante las críticas.
h) A menudo arrastra el peso de
experiencias de aprendizaje frustrantes que le convencen de que no es capaz de
adquirir una lengua extranjera.
i) Fuentes de conocimiento
heterogéneas, a veces contradictorias.
j) Mayor concentración en clase, lo
cual favorece el aprovechamiento del tiempo en clase.
k) Posee mecanismos de compensación
para superar las deficiencias y los recursos de la experiencia.
l) Necesita alternancia y
variabilidad, por su relativa capacidad de un esfuerzo intelectual prolongado.
II. Aspectos
específicos del proceso de adquisición de una lengua extranjera, L2.
El aprendizaje de la L2 puede
resultar una pesadilla si el estudiante lee el syllabus de cualquier manual o
herramienta de trabajo orientada al adulto. Símbolos fonéticos, ejercicios de
repetición gramatical, vocabulario, verbos irregulares, expresiones hechas,
dictados ... todo ello mezclado con los manidos tópicos de conversación:
presentaciónes, saludos, teléfono, hotel, etc. No es extraño que el estudiante
de formación continua reaccione con perplejidad ante la cantidad de tareas que
se acumulan en estos materiales, y al mismo tiempo muestre un cansancio
anticipado ante la escasa originalidad del método, que le recuerda sus
anteriores intentos o fracasos de acercarse al incomprensible inglés o alemán
por ejemplo.
Es cierto que el aprendizaje de la
L2 requiere una considerable inversión de tiempo y esfuerzo que sólo se ve
recompensado con la constancia del trabajo diario; esta dificultad se enfrenta
con la necesidad de conseguir resultados inmediatos. Por otra parte, el alumno
también debe ser consciente de que inscribirse en un curso de lenguajes
sectoriales, en los cuales de desarrolle la aplicación de la L2 a campos como
la economía, el comercio o el turismo, exige una competencia notable en la
lengua standard, lo cual es muy poco habitual en grupos de trabajo
heterogéneos. Por esta razón, sea cual sea el nivel de especialización
programado en el curso, en mi opinión conviene resvisar los contenidos
esenciales para mantener la comunicación y ordenar los conocimientos previos
del estudiante, por dos motivos:
1) en primer lugar para que él sepa
lo que sabe, lo cual por lo general es mucho más de lo que piensa. De esta forma puede participar activamente
en la planificación de los contenidos. A menudo creemos haber olvidado el
vocabulario sobre un tema o las expresiones que ayudan a desarrollar una
situación, sin embargo apenas nos proponen un trozo de texto, oral o escrito, o
un juego de palabras, somos capaces de recordar lo que parecía perdido.
2) En segundo lugar para relacionar
el curso presente con otras experiencias y métodos de trabajo, de acuerdo con
el concepto de educación permanente al que nos referimos. Así se puede salvar
una discontinuidad en el proceso educativo, a la vez que se comparte
información entre los miembros del grupo, es decir, los contenidos provienen
unas veces del profesor y otras de los compañeros.
Esta tarea requiere un poco de
paciencia cuando los participantes proceden de niveles educativos dispares,
pero la racionalizacón del proceso es siempre valiosa para:
a) Desarrollar un plan personal de
aprendizaje.
b) Diagnosticar los puntos fuertes y
débiles como discente.
c) Describir un estilo de
aprendizaje y seleccionar las condiciones en las que aprende mejor.
d) Superar los bloqueos personales
en el aprendizaje.
e) Aprender de la experiencia y del
entorno (televisión, prensa, ordenador, etc).
f) Ayudar a otros a aprender.
g) Continuar el estudio de forma
autónoma al finalizar el curso.
La experiencia demuestra que el
aprendizaje es más efectivo cuanto más claro tenga el individuo cual es el
objetivo perseguido y el lugar en el
que se encuentra en la actualidad. El alumno necesita especialmente al inicio
del trabajo, una orientación para no perderse ante la infinidad de ejercicios y
habilidades que recogen los materiales publicados. No le interesa aprender para
hacer bien un test de evaluación o para completar una página del libro, quiere
saber cúal es la utilidad práctica de ese esfuerzo y si puede aportarle algo
para conseguir sus objetivos finales.
El estudio de una L2 requiere el
desarrollo de lo que se denominan "cuatro destrezas": la expresión
oral, la expresión escrita, la comprensión oral y la comprensión escrita. Es
necesario mantener un equilibrio entre ellas para obtener una competencia
lingüística adecuada. Ahora bien, en muchos casos, el alumno está familiarizado
con la expresión y comprensión escrita y se encuentra inseguro e incómodo en la
expresión y comprensión oral. Consciente de ello, a menudo él mismo se
autocompadece por no haber aprovechado mejor las oportunidades de estudio del
pasado y en ocasiones el argumento sirve de "cohartada" para mantener
una actitud pasiva ante las propuestas de actividad de práctica oral. Para
compensar esta laguna generalizada no son suficientes las unidades programadas
en los materiales didácticos de enseñanza de idiomas, puesto que en ellos se
presupone un proceso de aprendizaje paralelo y homogéneo. Así pues, el profesor
debe encontrar un modo de reforzar dichas destrezas casi sin que el alumno se
dé cuenta, para vencer su resistencia inicial y para no saturarlo con un
esfuerzo demasiado prolongado que podría tener un efecto contraproducente. Aquí
entran en escena las transferencias culturales y la interdisciplinariedad, ya
que, según la habilidad del docente, es posible poner en relación los intereses
extralingüísticos de los participantes y los puntos fuertes de su personalidad.
III. Algunas
estrategias de aprendizaje de una L2.
Teniendo en consideración el
proyecto de educación continua y las características de sus destinatarios, creo
que debemos adoptar una metodología didáctica lo suficientemente flexible como
para asumir todas las circunstancias enumeradas. En mi opinión sería
recomendable elaborar o adaptar los materiales al perfil del grupo de
estudiantes, según sus necesidades profesionales y culturales. Los materiales
usados en clase no sólo deben ser útiles y atractivos para una determinada
acción formativa, sino que además deben soportar un exámen crítico por su parte
para que sea posible intercambiarlos en el futuro.
El multimétodo funcional tiene la
ventaja de que mezcla hechos y situaciones de comunicación dando oportunidades
para la elección del estudiante. Éste puede encargarse de parte de la tarea
formativa del grupo, por ejemplo proponiéndole un trabajo personalizado que
constituya una futura guía de consulta, es decir, una base para el uso contínuo
de la L2; es el caso de las prácticas de textos comerciales o la elaboración de
dossiers, catálogos o representación de situaciones relacionadas con su
profesión.
Los alumnos, en la medida de lo
posible, deben ser ellos mismos, pero también han de desarrollar cierta
capacidad de improvisación, a través de ficciones, y de abstracción, mediante
discusiones impersonales. De este modo se puede desarrollar la imaginación y la
curiosidad por temas ajenos, lo cual enriquece la personalidad y de paso sirve
para ampliar vocabulario. Éste último merece un énfasis especial, puesto que si
somos capaces de organizar su adquisición y focalizar su empleo variando las
situaciones, habremos conseguido una ayuda en el proceso de aprendizaje aún más
valiosa que la gramática.
Otra estrategia de estudio consiste
en la inclusión deliberada de material muy difícil junto a otros adecuados al
nivel de aprendizaje. Es evidente que para desarrollar las capacidades orales
debemos contar con grabaciones y materiales auténticos. En la vida real, en la
cual están inmersos nuestros estudiantes, los hablantes nativos no separan lo
fácil de lo difícil, ni pronuncian pausadamente en consideración al hablante
extranjero; sería un error filtrar todo lo que el alumno no conoce porque
crearíamos una lengua artificial que defraudará al alumno en el futuro. Lo
importante es hacerle comprender al que se trata de situaciones normales en las
que es necesaria una comprensión parcial, suficiente para realizar la tarea
propuesta.
Hay una serie de instrumentos de
aprendizaje que han adquirido connotaciones negativas debido al abuso de los
mismo en el sistema educativo tradicional, aunque todavía resultan muy útiles
en la adquisición de la L2, me refiero a la gramática, la memorización, los
dictados y el uso de la lengua materna en clase. Los estudiantes adultos exigen las explicaciones gramaticales
clásicas, frecuentemente encuentran confusos los escasos cuadros gramaticales
de los manuales y nada les reconforta tanto como una buena batería de ejercicios
de gramática en la pizarra. En las encuestas que paso a mis alumnos
generalmente la gramática está colocada en segundo lugar, en una puntuación del
1 al 5, inmediatamente después de la expresión oral. Ello se debe a que las
nociones gramaticales son un asidero lógico para el estudio individual de la
lengua, de modo que pueden ir proporcionándose en la medida en la que el grupo
lo demande. También la memorización es necesaria para la mayoría de los
estudiantes, lo cual puede proponerse como un juego, con canciones o como
prueba entre pequeños grupos. Los dictados mejoran tanto la comprensión oral
como la corrección ortográfica y ayudan a asentar conocimientos si el profesor
usa los textos para actividades libres de expresión. Por último, cuando todos
los estudiantes comparten una lengua madre, no está prohibido usarla en clase,
ésta puede ayudar a hacer las explicaciones más rápidas y precisas.
La dificultad de incluir en un curso
de idioma extranjero materiales y metodologías distintas consiste en coordinar
las actividades. Creo que es necesario un equilibrio entre variedad y
regularidad, porque si existe demasiada variedad los alumnos pierden sus
propios objetivos y el esfuerzo realizado se desaprovecha.
Con respecto a la evaluación, creo
que será positiva siempre que el alumno haya progresado con respecto a sus
propios objetivos. Se debe transmitir la idea de que cada individuo conseguirá
un resultado distinto, puesto que la valoración relativista considera el
progreso unipersonal de los participantes.
Estas reflexiones son sólo un
reflejo de la práctica diaria en la clase de lengua, aunque como siempre la
realidad enriquece y sorprende mucho más que la teoría y nos enseña que la
mejor estrategia de aprendizaje es escuchar y recoger la planificación que los
estudiantes proponen, porque en definitiva son ellos los que diseñan y modelan
el proyecto de formación continua.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS.
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TIGHT,
M. (1983). Adult learning and education. London, Croom Helm.
-
Sábado, 28 de Abril de 2001
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