![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Tom wolfe: Resumen de la experiencia de Tom Wolfe, sobre su vida como reportero.Escrito Habla de la novela periodística o de no-ficción. Agregado: 19 de ABRIL de 2002 (Por Natalia Lorena Parracia) | Palabras: 634 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Comunicación > |
TOM WOLFE
EL JUEGO DEL REPORTAJE
Nada nuevo
había en mi mente cuando conseguí mi primer empleo en un periódico. Me
impulsaba un ansia desatada y artificial hacia algo completamente distinto.
Los
reporteros querían convertirse en estrellas y de inmediato. Todos queríamos ser
“especialistas en reportajes”. El triunfo final solía llamarse La Novela.
El centro
en disputa era Mejor Especialista en Reportajes de la Ciudad. El “reportaje”
era el término que designaba a un artículo que caía fuera de la categoría de
noticia propiamente dicha.
La Novela
no era una simple forma literaria, sino un fenómeno psicológico, una fiebre
cerebral, estaba en algún sitio entre Narcisismo y Obsesiones Neuróticas.
La Novela
parecía el último de uno de aquellos fenomenales golpes de suerte, como
encontrar oro o petróleo. Hacia los años 50 La Novela ya era un torneo de
amplitud nacional. No había sitio para el periodista.
Un
descubrimiento modesto y humilde al principio fue que podíamos hacer un
periodismo que ... se leyera igual que una novela. Ni los periodistas que se
aventuraron primero en ésto dudaban que el escritor era el artista soberano en
literatura, ahora y siempre.
No
adivinaron que la tarea que realizarían en los próximos 10 años, como
periodistas, iba a destronar a la novela como máximo exponente literario.
TOMANDO EL PODER
A fines de
1966 se escuchó hablar por primera vez de Nuevo Periodismo en las tertulias.
Nunca me gustó esa etiqueta. A mediados de los 60 había una cierta agitación
artística en el periodismo.
Jamás tuve
la idea de que esto impactaría en el mundo literario. La repentina aparición de
este nuevo tipo de periodismo sin raíces ni tradiciones provocó pánico en el
escalafón de la comunidad literaria.
Durante
todo el siglo XX la clase literaria más elevada fueron los novelistas,
considerados los únicos “creativos” y artistas de la literatura. La clase media
eran los “hombres de letras”: ensayistas literarios y críticos más autorizados
sobre todo. La clase inferior eran los periodistas, apenas se percibía su
existencia.
Los que
escribían para revistas populares y suplementos dominicales (escritores
independientes) ni siquiera estaban en el escalafón, eran el
lumpenproletariado.
Capote dijo
que A
sangre fría no era periodismo sino “novela de no-ficción”, pero su
éxito dió al Nuevo Periodismo un impulso arrollador.
A
principios de 1968 otro novelista se pasó a la no-ficción: Norman Mailer. Hacia
1969 nadie del mundo literario desechaba al Nuevo Periodismo como un género
literario inferior.
En los 60
los novelistas más serios y ambiciosos habían abandonado el fresco social, las
costumbres y la ética. Esto resultó maravilloso para los periodistas. Los 60
fueron una de las décadas más extraordinarias de Norteamérica en costumbres y
ética, que hicieron la historia de los 60.
Nueva York
era un pandemonium con una gran sonrisa burlona puesta. Los Nuevos Periodistas
-Paraperiodistas- tenían los locos 60 para ellos solos.
Los
periodistas aprendieron las técnicas del realismo a base de improvisación más
que de teoría. Cuatro procedimientos: construcción escena-por-escena; ser
testigos de la vida de otras personas y registrar los diálogos totalmente;
punto de vista en tercera persona para presentar la escena a través de los ojos
de un personaje particular; relación de modales, costumbres, miradas, formas de
vestir con otros detalles, simbólicos del status de vida de las personas.
El lector
sabe que todo lo que cuenta el Nuevo Periodismo sucedió realmente, las
contradicciones fueron borradas.
La novela
no murió. Existe un gran futuro para la novela periodística, la novela
documento o la novela de intenso realismo social.
El Nuevo
Periodismo no puede ser ignorado por más tiempo en un sentido artístico.
Dejemos que el caos reine, al diablo con las categorías.
| ||||
| X | ||||