"La afirmación de la existencia, del ""valor de realidad""-del libre albedrío humano, testimoniada por la experiencia de él, no es todavía la afirmación de que este modo de la libertad sea valioso en su esencia. Desde el punto de vista de lo meramente b
EL VALOR
POSITIVO DE LA LIBERTAD HUMANA:
AREA DE PRESENTACIÓN: PSICOLOGÍA
EDUCATIVA
La afirmación de
la existencia, del "valor de realidad"-del libre albedrío humano,
testimoniada por la experiencia de él, no es todavía la afirmación de que este
modo de la libertad sea valioso en su esencia. Desde el punto de vista de
lo meramente biológico-entendiendo por meramente biológico lo que el
hombre tiene en común con los seres vivientes infrahumanos-, la libertad de
arbitrio es juzgada un contravalor o valor negativo-,una imperfección- por
ARNOLDO GEHLEN. De ésta, digámoslo así, "descalificación
biológica" de libre albedrío humano a hechos M.MULLER un breve
y optimo resumen, contrastándolo con la valoración tradicional: "la
libertad es inseguridad, privación, por tanto, de fijeza y univocidad en el
comportamiento. La querencia de fijeza, y univocidad y estabilidad lleva
el nombre de indeterminatio en la tradición de la filosofía clásica, en la
llamada philosophia perennis,. Y la definición de la libertad como
indeterminación o inestabilidad,..., es antigua, pero solo significaba
originariamente la característica negativa de un fenómeno en si mismo
positivo,...,para GEHLEN, es su perspectiva biológica esa característica
es el rasgo predominanante. La libertad es un fenómeno biológicamente
negativo, la carencia de coordinación univoca del estimulo y la reacción".
El propio GEHLEN
reconoce como antecedentes de su concepción algunas ideas de SCHILLER y HERDER,
y hasta KANT e incluso de SANTO THOMAS (señaladas esta por J.PIEPER y
A.SZALAI), todas ellas referidas de una u otra manera, a la indefensión natural
del cuerpo humano, comparativamente a lo de los otros animales. Sin embargo, en
ninguno de estos "antecedentes" aparece el libre albedrio humano como
un hecho esencialmente negativo, aunque suponga en el organismo corporeo del
hombre una cierta negatividad o imperfección. Es-para decirlo con
M.MULLER en su alusión a la idea tradicional de la libertad-"la
característica negativa de un fenómeno en si mismo positivo". El
aspecto negativo del libre albedrío humano es la indeterminación que este
requiere, por una parte, en el cuerpo mismo del hombre (carente de los
dispositivos necesarios para la conducta inivocante determinada por los instintos
en los demás animales) y, por otra parte, en la voluntad humana, naturalmente
indeterminada en relación a todo bien limitado o que como tal aparece.
Pero el libre albedrío humano no se reduce a ese necesario aspecto negativo,
que es más una condición que una nota constitutiva de su esencia. La
indeterminación es necesaria precisamente para la autodeterminación, en la cual
consiste el aspecto positivo de la libertad de arbitrio de nuestra potencia
volitiva.
De ningún modo puede ser
explicada la autodeterminación como una consecuencia o un efecto de la
indeterminación. Sólo hasta cierto punto cabe lícitamente sostener que el
hombre tiene que autodeterminarse porque en virtud de su propia naturaleza no
se encuentra determinado. Si no tuviese ya por naturaleza una cierta
potencia de autodeterminación-es decir, sin poseyese esta potencia de una
manera innata-,no podría autodeterminarse de modo alguno. Para darse así
mismo el correspondiente poder, tendría ya que tenerlo y ciertamente la
indeterminación no puede darselo. Para "sacar fuerzas de
flaqueza" es menester tenerlas, aunque no estén activas, y el
"hecho" de que la necesitamos no tiene poder bastante para determinar
su producción.
Estas observaciones criticas
a GEHLEN son también aplicables a ZUBIRI. No es que ZUBIRI mantenga-de
ninguna manera lo ha afirmado- el libre arbitrio del hombre es un hecho
esencial y primordialmente negativo; pero, en cambio es verdad el libre
albedrío humano queda interpretado por ZUBIRI como algo que emerge de la
relativa indeterminación-"inconclusión"-de la tendencias humanas:
"no es que las tendencias humanas dejen un margen dentro del cual puede
jugar la libertad. Es algo más que eso. Pero lo más grave y
decisivo es que las tendencias exigen precisamente de que hayan libertad, y lo
exigen por su inconclusión, por lo que nos colocan inexorablemente es en
situación de libertad. La libertad no es algo que se superpone para
manejar dentro de ciertos límites lo anterior a ellos, lo natural, si no que es
exigido por la inconfusión de lo natural para poder subsistir, incluso en tanto
que natural ". O también: "la función primaria de la tendencia
es hacer posible por su inconclusión la emergencia de la libertad.
De ahí que las tendencias, es
un ser como el hombre, si bien no son formalmente libres, si bien en muchos
casos son participativamente libres, la verdad es que en todo caso son
exigitivamente la raíz de la libertad, que es cosa distinta".
Si ZUBIRI se hubiese limitado
a sostener lo que dice en el inicio del segundo de los dos pasajes consignados,
a saber que la función primera de las tendencias es hacer posible, por su
inconclusión la emergencia de la libertad, se podría discutir si la
función primera de la tendencia es precisamente esa y no otra pero no
estaría justificado aplicarle a ZUBIRI la misma objeción arriba hecha al
pensamiento de GEHLEN. Pues el hacer posible la emergencia de la libertad
no es tanto como exige esa emergencia y como poner en situación de libertad al
hombre.
Pero es el caso que en el
primero de los dos textos, en el final del segundo afirma ZUBIRI, que las
tendencias inconclusas requiere la libertad, siendo en el hombre,
exigitivamente, la raíz de ella para lo que natural pueda subsistir, incluso en
tanto que natural. Ya estas afirmaciones coinciden básicamente con la
doctrina de GEHLEN, por cuanto en ella la autodeterminación viene exigida-, y,
por cierto, también para que el hombre pueda subsistir-precisamente por la
indeterminación. Insisto no es igual "hacer posible" que "exigir".
Ni "exigir algo" es lo mismo que "ponerlo". (las
ganas de comer exigen el alimento que las quita, más no por ello lo ponen, ni
me confieren tampoco el poder de elegirlo, por más que sean efectivamente una
tendencia inconclusa, al menos en el sentido de que no determinará concreto
alimento he de tomar, ni como concretamente he de tomarlo).
CONCLUSIÓN:
1- El valor del
libre albedrío humano no es el valor de lo mas radical en el ser específico del
hombre ni tampoco el más alto de los valores que a este le son posible sino el
más alto de los valores que el hombre tiene como virtud de su innata realidad.
No puede ser el valor de lo
más radical en la índole específica del hombre-ni tampoco, por tanto, el más
radical de los valores de esta índole-porque el libre albedrío humano presupone
la libertad trascendental del entendimiento y de la voluntad, cuyos valores son
por ende, más radicales que el de la libertad de arbitrio de nuestra potencia
volitiva. El más radical de los valores de nuestro ser específico es el
valor de nuestro entendimiento y ellos no solo porque el entendimiento hace
posible los actos libres de la voluntad, sino porque también hace posible a la
libertad misma, tanto en su libertad trascendental, cuanto la libertad de
arbitrio que ella tiene. "La inteligencia-dice, con acierto solo parcial,
ZUBIRI-es lo que hace posible que una facultad intrínsicamente es libre pueda
efectivamente ser libre en acto, ejecutar en acto segundo su propia
libertad". El acierto de ZUBIRI, es solamente parcial, porque la
inteligencia no podría hacer posible que fuese libre el ejercicio del libre
albedrío humano sino hiciese también en nuestra potencia volitiva tengan
intrínsicamente esta forma de libertad. La libertad humana está dotada de
libertad de arbitrio porque todo bien limitado, captado de una manera
intelectiva precisamente como no absoluto, puede ser querido, o sea, porque la
voluntad no quiere necesariamente lo que el entendimiento representa como un
bien que lo que es con alguna limitación. Sin la lucidez intelectiva que
hace posible captar en cada bien limitado la limitación correspondiente, la
voluntad se comportaría de un modo tan necesario como el propio apetito
sensorial o, mejor dicho, solo habría apetito sensorial, no facultad volitiva,
en tanto que esta implica, ya en si misma, intrínsicamente-,que su sujeto está
dotado así mismo de la facultad de entender.
2- Los progresos de las
ciencias y, en especial, lo de la sicología y lo de la ciencias de la educación
nos permiten ser realistas a la hora de formular los conceptos antes
vertidos. Entre los avances podemos citar el mayor conocimiento de: los
mecanismos y procesos en la comunicación humana de los antecedentes sanos para
una socialización óptima del ser, la instrucción racional de los procesos de
las soluciones de los problemas humanas, en las relaciones personales y
sociales, las tomas de decisiones grupales y humanas, la nueva irrevelada
visión de la creatividad y especialmente las posibilidades de su potencia y
mejora, la visión dialéctica y bidireccional de las relaciones
interpersonales. El crítico papel del autocontrol, las posibilidades del
autoconocimiento y de la auto-sensibilización, la revalorización del papel de
los sentimientos y de su expresión.
AUTOR: PROFESOR JOSÉ LUIS
DELL'ORDINE
SECRETARIA DE REDACCIÓN:
SRA. ELSA J.S.de DELL'ORDINE
E-MAIL:dellordine@arnet.com.ar
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
"EL VALOR DE LA LIBERTAD"
de ANTONIO MILLÁN PUELLES.
"PEDAGOGÍA VISIBLE Y EDUCACIÓN
INVISIBLE" de VICTOR GARCÍA HOZ.
"PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN PARA LA
PROSOCIALIDAD" de ROBERT ROCHE OLIVAR
BANFIELD, PCIA. de
BS.AS., 15 de ENERO del 2000, 05.40 p.m.
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