![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El CID: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 676 | Votar! | Sin Votos | 1 comentario - Leerlo | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
El Cid (Rodrigo Díaz de Vivar) (c. 1043-1099), caballero
castellano, uno de los mitos más destacados que la edad
media legó a la cultura española.
Las disputas entre los reyes cristianos
Nació en el seno de una
pequeña familia de la nobleza castellana hacia 1043. El término ‘Cid’ deriva de
la transcripción del árabe sayyid, que significa amo o señor. Al
servicio de Sancho II (1065-1072), desempeñó un papel
fundamental. El Cid, conocido también con el sobrenombre de Campeador,
contribuyó a resolver el litigio fronterizo con el reino
de Navarra al vencer en un duelo judicial a Jimeno Garcés.
Contra Alfonso VI de León, participó en diversas
batallas y en el asedio de Zamora, donde murió asesinado su señor. Tras la
muerte de Sancho II, el reino de Castilla pasó
al monarca leonés Alfonso VI, sobre quien recaía la sospecha de haber
participado en el asesinato del Rey castellano. Por ello, Alfonso VI fue
obligado a prestar un juramento expurgatorio en Santa Gadea de Burgos delante
de El Cid.
En 1074, Díaz de Vivar
se casó con Jimena Díaz, hija del conde de Oviedo. Al servicio del nuevo rey
Alfonso VI, El Cid fue comisionado para cobrar las parias del reino
taifa de Sevilla, labor que ejerció enfrentándose incluso al
conde de Nájera, García Ordóñez. Agradecido por ello, al-Mu’tamid
de Sevilla pagó las parias debidas y añadió una cantidad para
entregar a Rodrigo como premio personal a su actuación. Este hecho, unido al
prestigio militar de El Cid, causó la primera ruptura entre éste y su monarca.
Las luchas contra los almorávides
Convertido en un
desterrado, Rodrigo entró al servicio de Yusuf al-Mu’tamin de Zaragoza y
derrotó al rey aragonés Sancho I Ramírez. La
invasión almorávide y la derrota de Alfonso VI en Sagrajas
(1086) propiciaron un nuevo acercamiento entre Rey y vasallo, a quien se le
encargó la defensa de la zona levantina. Sin embargo, en el sitio de Aledo
(1089-1092), El Cid acudió con demora a ayudar a las tropas reales, lo que
provocó su segundo extrañamiento del monarca. Asentado en el Levante peninsular,
intervino en Valencia en nombre propio, esforzándose por construir un señorío
personal. Derrotó progresivamente a sus competidores en esta zona, e incluso
apresó al conde de Barcelona, Berenguer Ramón II
(1090). Una nueva presión de los almorávides propició otro acercamiento del rey
Alfonso VI, cuyos ejércitos fueron derrotados en la batalla de Consuegra
(1097), donde murió el único hijo varón de El Cid, Diego Díaz.
En Valencia, la presión
norteafricana favoreció una revuelta dentro de la ciudad. Los sublevados
entregaron el poder al cadí ibn Yahhaf, que se avino a un compromiso con los
almorávides a cambio de la ayuda de éstos para luchar contra El Cid. Las
huestes de éste, sin embargo, derrotaron a sucesivas expediciones almorávides.
Dentro de la ciudad, una nueva revuelta dio el poder a ibn Wayib, quien dirigió
la última resistencia de Valencia, que finalmente capituló en 1094. Poco
después de la entrada de El Cid en la ciudad, el cadí ibn Yahhaf fue quemado
vivo en la plaza pública y la mezquita resultó transformada en catedral.
Establecido ya firmemente en Valencia, se alió con Pedro
I de Aragón y con Ramón Berenguer III de
Barcelona con el propósito de frenar conjuntamente el empuje almorávide. Las
alianzas militares se reforzaron además con vínculos matrimoniales. Una hija de
El Cid, María (doña Sol en el poema), se casó con el conde de Barcelona, y su
otra hija, Cristina (la Elvira del poema), con el infante Ramiro de Navarra.
Tras la muerte de El Cid, ocurrida el 10 de julio de 1099, sin un heredero
masculino que hiciera posible su legado, Alfonso VI tuvo que evacuar en 1102 la
ciudad de Valencia.
La figura de El Cid y
sus hazañas merecieron el honor de protagonizar el primer cantar de gesta de la
literatura castellana, el Cantar de mío Cid.[1]
[1]"El Cid (Rodrigo Díaz
de Vivar)", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft
Corporation. Reservados todos los derechos.
| ||||
| X | ||||