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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: "La simetría en "El Sur" ": Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 5496 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
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La simetría en
"El Sur"
Asignatura:
Literatura Hispanoamericana.
|
Página 1.............................. |
Carátula |
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Pagina
2.............................. |
Índice |
|
Página
3.............................. |
Introducción |
|
Pagina
4.............................. |
Desarrollo |
|
Página 4......................... |
1.
Origen y evolución del cuento. |
|
Pagina 4.................... |
1.1
El cuento en el ámbito hispanoamericano. |
|
Página 5......................... |
2.
El Género fantástico |
|
Pagina 5.................... |
2.1
Orígenes del género |
|
Página 6.................... |
2.2
Tendencias modernas |
|
Página 7......................... |
3.
Vida y obra de Borges |
|
Pagina 9.................... |
4.
Los temas de Borges |
|
Página 9.................... |
5.
La simetría |
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Pagina 14............................ |
Conclusiones |
|
Pagina 16............................ |
Fuentes bibliográficas |
|
Pagina 17............................ |
Apéndice |
Se estudiará la simetría en el cuento "El Sur."
El tema es interesante o digno de ser estudiado ya que, como dijo
Borges en el prólogo de 1956, "puede leerse como narración directa de
hechos novelescos y también de otro modo." Y el mismo Borges dijo en el
prólogo de 1956 que quizás es su mejor cuento. Además la simetría está en
ínfima relación con la eternidad y los dobles (elementos muy utilizados por
Borges en sus cuentos), ya que marca elementos que se continúan, permanecen y
subsisten.
Los lectores suelen analizar lo que quiere decir el lector. Es un juego
de roles. El escritor "ataca" con sus ideas, sueños y punto de vista,
y el lector "se defiende" con su nivel cultural, sus experiencias, e
imaginación, para entender lo que escribió el escritor. Borges es un escritor
que genera muchas controversias con respecto a todas las posibles
interpretaciones de sus obras.
Para abordar el tema y llevar a cabo esta monografía usaremos varios
métodos: se leerá muy cuidadosa y minuciosamente el cuento "El Sur",
marcando todas las partes relevantes, se estudiará la vida de Borges y obras de
otros autores que hablen sobre él. También, se desarrollarán semejanzas y
diferencias entre el tema que nosotros investigamos y lo que opinen otros
autores o fuentes enciclopédicas fiables. Esto significa que los materiales a
utilizar serán el cuento "El Sur", biografías de Borges, todos los
apuntes y notas de clase que sean útiles y la bibliografía que abarque temas
sobre la simetría, los dobles y el tiempo.
1. Origen y evolución del
cuento.
Un cuento es una
narración breve, oral o escrita, de un suceso imaginario. Aparece en él un
reducido número de personajes que participan en una sola acción con un sólo
foco temático. Su finalidad es provocar en el lector una única respuesta
emocional. La novela, por el contrario, presenta un mayor número de personajes,
más desarrollados a través de distintas historias interrelacionadas, y evoca
múltiples reacciones emocionales.
Originariamente, el
cuento es una de las formas más antiguas de literatura popular de transmisión
oral. El término se emplea a menudo para designar diversos tipos de narraciones
breves, como el relato fantástico, el cuento infantil o el cuento folclórico o
popular. Entre los principales autores de cuentos infantiles figuran Perrault,
Hermanos Grimm y Andersen, creadores de historias imperecederas como Caperucita
Roja, Pulgarcito, Alí Babá, Blancanieves, Barba Azul
o La
Cenicienta.
1.1 El cuento en el ámbito hispanoamericano.
El romanticismo, que da
una nueva vida al elemento maravilloso como soporte fundamental del cuento,
tiene su principal exponente en España en la figura de Gustavo Adolfo Bécquer.
En la primera mitad del siglo XIX el género se desliza hacia el costumbrismo y
adquiere plena carta de naturaleza en la literatura de la segunda mitad del
siglo. A finales del XIX el cuento queda plenamente liberado de su significado
primigenio y se sitúa en un plano semejante al de la novela, permaneciendo vivo
en la obra de una serie de escritores que identifican el relato breve con la
obra de sabor popular. Tras la Guerra Civil una serie de autores cobra
importancia. Entre ellos están Ignacio Aldecoa, Ana María Matute o Álvaro Cunqueiro.
Aunque el cuento
hispanoamericano nació a finales del siglo XIX con Tradiciones peruanas de
Ricardo Palma, la atención de la crítica se ha centrado principalmente en la
nueva literatura latinoamericana, convertida acaso en el fenómeno literario más
destacable del siglo XX. Figuras importantes en el panorama iberoamericano son
las de Clarice Lispector y Gabriel García Márquez. En la obra de este último lo
inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico. Esta nueva
concepción de lo literario se ha dado en llamar realismo mágico.
De los escritores
argentinos, encontramos, como a los más importantes, a Julio Cortázar, influido
directamente por Poe y muy cercano al surrealismo francés, quien plantea en sus
cuentos la existencia de dos espacios paralelos: el real y el sobrenatural.
2. El Género fantástico
El Sur es
un cuento que pertenece al género fantástico. Vamos a considerar al género
fantástico como a aquel género
literario que describe lo imposible y se interesa poco, o nada, por crear un
efecto realista. En su lugar, busca complacer o aterrorizar a la imaginación.
Según el escritor
argentino Bioy Casares, el género fantástico “es tan viejo como el miedo”.
Definitivamente la ficción fantástica precede a la realista. El Poema de
Gilgamesh de los antiguos sumerios es ya ficción fantástica y
algunos papiros del antiguo Egipto contienen narraciones mágicas. Apuleyo,
autor romano, trata en El asno de oro temas como la metamorfosis
y la magia.
2.1 Orígenes del género
Los orígenes de lo fantástico,
como género de la literatura occidental distinto del realismo convencional,
pueden rastrearse hasta el siglo XVIII, cuando novelas góticas como El castillo
de Otranto (1764) de Horace Walpole o Los misterios de Udolfo
(1794) de Ann Radcliffe comenzaron a explotar ciertos temas extravagantes y
sobrenaturales que serían retomados una y otra vez por escritores fantásticos
posteriores. Otras fuentes de inspiración llegarían de la búsqueda en baladas
medievales, de la traducción que Antoine Galland hizo de Las mil y una noches al
francés (1704-1717) y de los estudios y publicaciones sobre el folclore y las
leyendas europeas. Los temas clásicos de la literatura fantástica, incluyen doppelgängers,
mundos paralelos, pactos con el diablo, historias alternativas, búsquedas
mágicas, la realidad invadida por los sueños o hechizos monstruosos. Entre las
primeras obras maestras de la literatura fantástica figuran la fantasía
oriental Vathek
(1786), de William Beckford, los relatos dentro del relato de El
manuscrito encontrado en Zaragoza (1804-1814) de Jan Potocki, o las
colecciones de cuentos publicadas por Hoffmann en las primeras décadas del
siglo XIX.
Aunque el novelista
gótico Charles Brockden Brown fue probablemente el primer autor fantástico
norteamericano, y Nathaniel Hawthorne produjo historias como “El joven Goodman
Brown”, es Edgar Alan Poe el mejor de los iniciadores del género en América,
tanto en prosa como en verso. Otros escritores, como Charles Dickens, George
MacDonald o William Morris, hicieron un uso más serio de la fantasía,
poniéndola al servicio de la ética cristiana y la alegoría. Esta tendencia
continuó durante el siglo XX.
2.2 Tendencias modernas
En los tiempos
modernos, los escritores americanos y británicos han tendido a cultivar una literatura
fantástica destinada al consumo masivo. Escritores europeos y latinoamericanos
como Jorge Luis Borges, Italo Calvino, Mijaíl Bulgakov o Michel Tournier se han
centrado en la producción de obras más literarias e intelectuales que, a veces,
entran en las ideas y la imaginería expresionista y surrealista. El realismo
mágico, un tipo de fantasía en el que los acontecimientos más extraños se
narran de forma llana y realista, ha estado dominado por los latinoamericanos,
sobre todo Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. De todos modos, otros
escritores, como la británica Angela Carter, el checo Milan Kundera y el
italiano Calvino, han escrito también obras encuadrables en esta subcategoría
de lo fantástico.
Se puede establecer una
amplia distinción entre baja y alta fantasía. En la baja fantasía, lo
fantástico irrumpe en el mundo real y cambia alguno de sus aspectos, como
ocurre, por ejemplo, en La metamorfosis de Franz Kafka, donde un
hombre se despierta convertido en una especie de escarabajo. La alta fantasía,
al contrario, imagina un mundo completamente alternativo, generalmente muy
detallado. Junto con la serie de novelas de Robert E. Howard dedicadas a Conan
el Bárbaro, la trilogía de Tolkien ha sido una de las principales fuentes de
inspiración para el posterior desarrollo del subgénero fantástico de gran
consumo conocido como “espada y brujería”. Pese a todo, la trilogía de Gormengast
(1946-1959) de Mervyn Peake y El rey que fue y será (1958) de T. H.
White son ejemplos notables de alta fantasía que no cae en los tópicos.[1]
3. Vida y obra de Borges.[2]
Se ofrece primero, una breve caracterización de Borges, para entrar al
tema con mayor profundidad y conocimiento del tema a tratar.
El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires
Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe
desde su infancia y aprende a leer en inglés antes que en castellano por
influencia de su abuela materna de origen inglés.
Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a
su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen
de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio
del Quijote;
a los nueve traduce del inglés El príncipe feliz de Oscar Wilde. En 1914,
debido a la ceguera de su padre, la familia se instala en Ginebra donde Georgie
escribe algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918).
Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles
escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empieza
a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside
desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. En
Argentina participa en varias publicaciones filosóficas y literarias como Prisma
(1921-1922), Proa (1922-1926) y Martín Fierro en la que publica muy
eventualmente. Además escribe poesía lírica entrada en temas históricos del
país, que es recogida por volúmenes como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de
enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929).
En la década de 1930, a causa de una herida en la cabeza, comienza a
perder la visión hasta quedar completamente ciego. A pesar de ello, trabaja en
la Biblioteca Nacional (1938-1947) y, más tarde, llega a convertirse en su
director (1955-1973). Conoce a Adolfo Bioy Casares y publica con él Antología de
la literatura fantástica (1940). A partir de 1955 es profesor de
Literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Durante esos años, va
abandonando la poesía en favor de los relatos breves. En 1961 comparte con
Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso
Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el
mundo occidental. Recibe luego el título de Commendatore por el gobierno
italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno
francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio
Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.
En 1983 la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno
de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen
preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.[3]
A lo largo de su producción, Borges creó un mundo fantástico,
metafísico y totalmente subjetivo. Su obra, ha despertado la admiración de
numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo. Describiendo su
producción literaria, el propio autor escribió: “No soy ni un pensador ni un
moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos
su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos
filosofía, en forma de literatura”.
Jorge Luis Borges examina la condición humana de un modo que recuerda
en cierto sentido a los mitos de Kafka, y su influencia en la literatura
universal es comparable a la del escritor checo. En los cuentos de Borges, lo
fantástico aparece siempre vinculado al juego mental, y sus elementos
recurrentes son el tiempo, los espejos, los laberintos o los libros
imaginarios.
4. Los temas de Borges.
Borges utiliza en sus
obras el tiempo y el espacio, como elementos primordiales en que basa la trama.
Borges apunta a la intimidad cálida y última de la criatura humana y encara con
originales formas a la Eternidad. [4]
Borges dice al respecto: "Todo sucede por primera vez, pero de modo
eterno", o "el hombre vive en el tiempo, en la sucesión y el mágico
animal, en la actualidad, en la eternidad del instante." (Ésto se volverá
a ver más adelante.)
Borges aumenta su
creatividad al máximo cuando se interna en la sugestiva empresa de borrar las
fronteras de la fantasía y lo concreto. Gran parte del universo de Borges se
origina en el mundo de los sueños. Parte de considerar al sueño como a una obra
de ficción nacida de una pequeña eternidad personal. Desde el mundo de los
sueños Borges se desliza al país de las pesadillas.
5. La simetría
La simetría es la
disposición de las distintas partes de un todo de forma ordenada y con mutua
correspondencia, que genera una forma proporcionada y equilibrada. El principio
de la simetría es de gran importancia en biología, matemáticas y mineralogía.
El Sur emplea habilidad descriptiva para interpretar
nostálgicamente los paisajes de la ciudad y situar los sucesos fantásticos en espacios urbanos
contemporáneos.
La trama del cuento
muestra como hay una oposición entre el mundo criollo y el gauchesco. Dentro de
esta oposición es donde encontramos la simetría, los elementos que se repiten.
Ante todo, este cuento
tiene la particularidad de poseer dos posibles lecturas: todo lo que sucede
desde que Dahlmann sale del sanatorio puede interpretarse como una alucinación
suya en el momento de morir, de la septicemia, en el sanatorio, como una visión
fantástica de como él hubiera querido morir. El Sur también puede
entenderse como el relato de un hombre quien, creyéndose destinado a una vida y
muerte pacíficas, es enviado por el destino a morir como un salvaje. Ésto se
observa en el texto, cuando dice "Mañana me despertaré en la estancia,
pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por un
día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un
sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres"
Se encuentran leves correspondencias
entre las dos mitades: el libro de las Mil y una Noches, que figura antes del
accidente, y cuando sale del hospital; el coche de plaza, que primero lo lleva
desde su casa al hospital, y luego a la estación; el parecido entre el patrón
del almacén y el empleado del sanatorio; el roce de la herida en la frente en
su departamento, y el roce con la
bolita de miga en el almacén.
Como dijo Borges en una
de las ediciones del cuento, "El Sur es un cuento bastante autobiográfico, al menos en sus primeras
páginas. El abuelo de Dahlmann era alemán; mi abuela era inglesa. Los
antepasados criollos de Dahlmann eran del sur; los míos del norte. El abuelo
materno de Dahlmann peleó con los indios y murió en la frontera de Buenos
Aires; el mío paterno hizo lo mismo, pero murió en la revolución del 74".
También dice Borges al respecto "yo estaba muy amargado en esa época.
Trabajaba en la biblioteca municipal de un barrio extremo del sur de Buenos
Aires. Me encontraba en una situación muy falsa." Con respecto al Martín
Fierro, declara "De chico me compré a escondidas el Martín
Fierro. En mi casa no lo leían porque Hernández había militado en el
bando de los "malos", porque había pertenecido al partido federal, al
de Rosas" [5] De
este modo, observamos que las similitudes, o sea, la simetría, se da también
fuera de la historia. Eso significa que es un proceso que Borges elaboró la
simetría con hechos dentro del relato, y con hechos paralelos de su vida.
Apreciamos la simetría entre la vida de Dahlmann y Borges
Dahlmann es un hombre
desgarrado por la antítesis y contradicciones insolubles. Él viaja al Sur, a la
antigua estancia, para formar su destino. Va a recobrar su pasado. Las leves
incoherencias, son avisos de la dirección elegida, y muestran que está
recorriendo el camino buscado: una tradición se puede aceptar, incluso, al
precio de la propia muerte. Las coincidencias son, el camino elegido por el
destino para que Dahlmann acceda al núcleo amenazante del criollismo, y por
otro lado, la forma de contacto entre tradiciones culturales diferentes se
ordenan para seguir el doblez de un pliegue, cuya línea de puntos está en la
calle Rivadavia.[6]. Como
los casos de las inglesas cautivas por los indios, Dahlmann es capturado por la
fuerza simbólica del primitivismo, que le ofrece un conjunto de valores
ausentes de la cultura modera. Ni Dahlmann ni la india cautiva pueden escapar.
Se forma un remolino del cual no escapa. Borges trabaja en este cuento con la
sustancia de la energía de las cautivas inglesas. En ambos casos, Dahlmann y la
cautiva son conquistados por el magnetismo que ejerce sobre ellos la dimensión
simbólica de la barbarie. Dahlmann acepta el incomprensible duelo criollo que
le exige un desconocido, pensando que esa muerte es la que él hubiera elegido.
La cautiva inglesa vuelve a la toldería, arrebatada por "ímpetu secreto,
un ímpetu más hondo que la razón"[7]
Esa comparación entre Dahlmann y la inglesa cautiva muestra la similitud entre
los elementos, la simetría. Percibe y gobierna en su invención poética de las
orillas o en el plegado de fronteras móviles entre dos mundos: Europa y el Río
de la Plata, libros y cuchilleros, su abuela inglesa y sus abuelos militares.
Algo del pasado argentino está ligado a esa cultura criolla, que Borges
contrasta con las tradiciones urbanas, letradas y europeas. Ninguna de las dos
vetas puede ser repelida o abolida por completo: ninguna puede subrayarse lo
suficiente como para abolir a la otra. Pero su coexistencia resulta,
invariablemente, no un equilibrio de simetría clásica, sino en una dinámica de
conflicto. La tensión producida por este doble origen esta en el corazón de la
cultura argentina. Vive en Dahlmann, quien lee tanto Martín Fierro, como Las Mil y
una Noches. Ambos libros fascinaron a Borges y ofrecen un molde para
escribir infinitas historias. Las Mil y Una Noches es una traducción. La
traducción también es un problema de la literatura en América.
Durante años Borges
trabajó el dilema de una diferencia que no termina nunca: presentó la
inestabilidad de una cultura en términos de ficción, de alegoría y de discurso
irónico. Como Dahlmann, Borges sabía el Martín Fierro de memoria, como Dahlmann
experimentó la nostalgia de un origen criollo; como Dahlmann mezcla esa
herencia con la europea que el pasado criollo no puede ser buscado sino que
debe ser encontrado. (Esto vuelve a mostrarnos una vez más la simetría, la
proporción que se desarrolla en este relato fantástico)
El Sur advierte doblemente que el pliegue que separa dos
culturas tiene un filo amenazador. Uno de ellos es el romanticismo blando y
evocativo del pasado criollo que conduce a una literatura proyectada sobre la
imagen de una edad de oro, evocada por una estética expresiva que clarifica la
barbarie administrándola en un elenco de virtudes que quieren ser audaces y
resultan triviales.
Borges escribe que el
destino puede ser implacable con quienes se equivocan. Ésto se aplica con la
ensoñación de Dahlmann y anticipa el desenlace de las adopciones descuidadas.
Cuando se distrae por los elementos rurales y la pulpería, Dahlmann no puede
resistirse a la tentación del duelo, que así como puede ser interpretado como
un cumplimiento del destino, también puede ser un castigo por sus distracciones
y ensoñaciones.
Borges rescata el tema
del tiempo en este cuento, cuando dice "(...) el hombre vive en el tiempo,
en la sucesión, y el mágico[8]
animal, en la actualidad, en la eternidad del instante." Como las
simetrías tienen gran importancia con el transcurso del tiempo, en esta
historia, esta incursión de Borges al tiempo es muy importante. Al respecto,
Borges dice "El tiempo es la substancia de que estoy hecho. El tiempo es
un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero
yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo,
desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges." En esta
frase encontramos nuevamente la simetría: el tiempo es un río que lo arrebata,
es un tigre que lo destroza, es un fuego que lo consume, pero él es el río, el
tigre y el fuego.
El eje de simetría del cuento es el momento
en que Dahlmann sale del hospital: las simetrías se dan antes y después de ese
momento. El final del cuento puede ser soñado por Dahlmann, cuando está
moribundo en el hospital, o es un destino elegido por Dahlmann ("Sintió que
si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que
hubiera elegido o soñado.") El hombre, según Borges, puede jugar con el
tiempo y el destino que juegan con él. No hay en Borges una idea religiosa de
Dios. (Al respecto dice "Yo diría que la idea de Dios, de un ser sabio,
todopoderoso y que además nos quiere, es una de las más atrevidas creaciones de
la literatura fantástica. Preferiría con todo que la idea de Dios perteneciera
a la literatura realista.") Cuando al final del relato, se usa el tiempo
presente ("Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá
manejar, y sale a la llanura"), acaba el cuento en una eternidad continua;
como Borges dice antes, "la eternidad del instante.", y en esta
eternidad se puede volver a encontrar nuevamente toda la historia del sueño, y
se repite la historia (si es un sueño, puede transcurrir una eternidad, ya que
en el sueño no hay tiempo definido.)
En El milagro secreto, de
Borges, el tema del destino soñado o elegido[9]
(el protagonista, Jaromir Hladik, el
cual va a ser fusilado le había pedido -¿o soñado?- un año a Dios para terminar
su obra, y el tiempo se detiene durante un año, cuando lo están por fusilar. En
ese tiempo termina su obra, y cuando el transcurso del tiempo vuelve a la
eternidad, es fusilado el 29 de marzo, a las nueve y dos minutos de la mañana,
exactamente dos minutos después de lo previsto) también es utilizado como en El sur,
y en un momento también se usa la simetría, en el que Jaromir cree reconocer a
personajes de un sueño, quienes cree que aparecieron en otros sueños.[10]
Como ya se explicó
durante esta monografía, la simetría es usada por Borges en varios cuentos, y
en este caso se analizó El sur. La
simetría muestra en este relato que los elementos se repiten y se divide a la
historia en dos, un antes y un después. Entre ese antes y después encontramos
el eje de simetría, que es el momento en que Dahlmann sale del hospital. (que
puede ser interpretada como una salida real, o como la agonía de Dahlmann
dentro del hospital)
Además, Borges utiliza
en sus obras el tiempo y el espacio, como elementos primordiales en que basa la
trama. Borges apunta a la intimidad cálida y última de la criatura humana y
encara con originales formas a la Eternidad. Gran parte del universo de Borges
se origina en el mundo de los sueños. Parte de considerar al sueño como a una
obra de ficción nacida de una pequeña eternidad personal.
Dahlmann es un sujeto
que está desgarrado por las contradicciones y conflictos. Dahlmann viaja al sur
para recobrar su pasado y formar su destino. Las leves incoherencias, son
avisos de la dirección elegida, y muestran que está recorriendo el camino
buscado: una tradición se puede aceptar, incluso, al precio de la propia
muerte. Las coincidencias son, el camino elegido por el destino para que
Dahlmann acceda al núcleo amenazante del criollismo, y por otro lado, la forma
de contacto entre tradiciones culturales diferentes se ordenan para seguir el
doblez de un pliegue, cuya línea de puntos está en la calle Rivadavia. Dahlmann
es capturado por la fuerza simbólica del primitivismo, que le ofrece un
conjunto de valores ausentes de la cultura modera. Dahlmann no puede escapar.
Dahlmann es conquistado por el magnetismo que ejerce sobre él la dimensión
simbólica de la barbarie.
La simetría en este
relato se encuentra en dos sectores. Por un lado la encontramos dentro de la
trama misma, entre el antes de la salida del hospital y después de la partida
(en ambos casos se puede considerar la partida como real o simbólica) y por
otro lado, entre la vida de Borges, su familia, su vida, su forma de ser y la
situación en el cuento (en que Borges vuelca similitudes entre su vida y la de
Dahlmann.) Si además tomamos en cuenta lo sucedido a Borges en 1939[11],
podemos concluir que la simetría con mayor importancia, que resalta más, es la
que marca la analogía entre la vida de Dahlmann y la de Borges.
Con la simetría Borges
intenta en El
sur reforzar la fantasía, el elemento fantástico. La aparición de
elementos idénticos, de un equilibrio en la historia hace que el lector intente
buscar una explicación a los hechos; y de ahí que haya dos posibles lecturas:
todo lo que sucede desde que Dahlmann sale del sanatorio puede interpretarse
como una alucinación suya en el momento de morir, en el sanatorio, una visión
fantástica de como él hubiera querido morir. O también puede entenderse como el
relato de un hombre quien, creyéndose destinado a una vida y muerte pacíficas,
es enviado por el destino a morir como un salvaje (una narración directa de
hechos novelescos)
Quizás Borges escribió
este cuento porque él también si podía haber elegido o soñado su muerte,
hubiera elegido la de Dahlmann: alejado, enfrentado a otra cultura. En un
momento en que no hubiera esperanza, ser liberado y finalmente ser feliz.
Los razonamientos
utilizados para esta monografía fueron útiles y precisos. Poco a poco, juntando
datos y argumentos de distintos autores, logramos definir nuestras ideas sobre
la simetría en El sur. Igualmente, ciertos temas quedan pendientes, como si
Borges usó el tema de la eternidad del instante a propósito, para enfatizar la
inmortalidad de las simetrías, o si lo usó, tan sólo porque él suele usar el
tema en sus obras. También queda la duda de que si Borges realmente se basó en
sus experiencias personales, porqué decidió dejar el final abierto (dejando de
lado que en los cuentos fantásticos los finales suelen ser abiertos.) Y por
último, queda pendiente la investigación de la causa de la elección de Borges
de El sur,
como su mejor cuento (si lo es por ser un cuento fantástico, por poseer
diversas interpretaciones, por expresar claramente aspectos de su vida, o por
una mezcla de todos estos elementos)
• (1996) Antología de la literatura fantástica Argentina 2.
Buenos Aires: Editorial Kapelusz. Colección Narradores del Siglo XX.
• Beatriz Sarlo. (1995) Borges,
un escritor en las dos orillas Buenos Aires: Editorial Ariel.
• Enciclopedia Microsoft Encarta 1998 (CD-ROM)
• Historia del
guerrero y la cautiva, en El Aleph, O. C., p. 260
• Jean - Pierre Fragnière.
(1996) Así
se escribe una monografía. Argentina: Ed. Colección Popular.
• Jorge Luis Borges (1975): El milagro
secreto, en Obras Completas de Jorge Luis Borges,
Buenos Aires.
• Jorge Luis Borges (1974): El Sur,
en Obras
completas de Jorge Luis Borges, Buenos Aires
• Pérez, Julián Alberto (1995).
Modernidad,
vanguardias, posmodernidad. Santiago del Estero: Editorial
Corregidor. Colección Ensayos de literatura hispanoamericana.
• Zuccherino R. M. (Agosto de 1994). Borges, su obra y su tiempo"
(Viaje al duende, dolido, travieso y genial de su creatividad).
Mar del Plata, Argentina: Editorial Fondo Editorial: Esto es Historia.
Colección "Extensión Cultural" Nº 17.
• Sitios en Internet:
|
POESIA Fervor
de Buenos Aires (1923) ENSAYOS Inquisiciones
(1925) CUENTOS El
jardín de senderos que se bifurcan (1941) |
No clasificados Historia
universal de la infamia (1935) EN COLABORACION CON Seis
problemas para don Isidro Parodi (1942) CON OTROS AUTORES Antiguas
literaturas germánicas (México, 1951) |
El
cine fantástico
El cine, gracias a su habilidad para representar lo extraordinario, se ha convertido en un vehículo importante para el género fantástico en el siglo XX. La película de Georges Méliès Viaje a la luna (1902), al igual que la mayoría de las que dirigió su autor, es una fantasía que se sirve de efectos especiales para simular lo imposible. Muchos de los clásicos del primer cine pertenecen también al género fantástico, entre ellas El gabinete del doctor Caligari (1919) o El Golem (1920). La categoría de lo fantástico ha producido una amplia variedad de películas que van de lo desconcertantemente intelectual a la bravuconearía más disfrutable. Esta variedad sólo puede sugerirse citando algunos títulos: El mago de Oz (1939) de Victor Fleming, La bella y la bestia (1945) de Jean Cocteau, Julieta de los espíritus (1965) de Federico Fellini, Céline y Julie van en barco (1974) de Jacques Rivette, Los caballeros de la tabla cuadrada y sus locos seguidores (1974) de Monty Piton, Superman (1978, Richard Donner; 1980 y 1983, Richard Lester; 1987, Sidney J. Furie) o La historia interminable (1984, Wolfgang Petersen; 1990, George Miller). Durante la última década, se ha desarrollado la creación de juegos de ordenador, que abundan en el uso de estos temas fantásticos, como las misiones mágicas, los combates con monstruos o las ciudades de laberintos.
[1] Información sobre El cine fantástico en el Apéndice.
[2] En el apéndice de la monografía el lector encontrará una lista de más obras de Jorge Luis Borges.
[3] Adaptado del libro Ficcionario de Emir Rodríguez Monega. En Internet: http://arcadia.informatik.unimuenchen.de/rec/argentina/literatura/Borges/Borges.html
[4] • Zuccherino, R. M. (Agosto de 1994.) Borges, su obra y su tiempo" (Viaje al duende, dolido, travieso y genial de su creatividad). Mar del Plata, Argentina: Editorial Fondo Editorial ésto es Historia. Colección "Extensión Cultural" Nº 17.
[5] (1996.)Antología de la literatura fantástica Argentina 2. Buenos Aires: Editorial Kapelusz. Narradores del Siglo XX.
[6] En esa época, en la calle Rivadavia se marcaba el límite con el Sur.
[7] "Historia del guerrero y la cautiva", en: El Aleph, O. C., p. 260
[8] En animal al cual se refiere es el enorme gato del café de la calle Brasil.