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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Conversión de energía.: el calor, calormetría, calormetría isotérmica, calormetría no isotérmica, La ley de Joule, el equivalente mecanico del calor, calor específico, calor absorvido y cedido. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 2561 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Física > |
Desde
tiempos remotos, la humanidad ha tenido la posibilidad de apreciar directamente
el calor, ya sea en una fogata o bien analizando lo que ocurre dentro de su
propio organismo. Pese a esto, la comprensión del calor tardó mucho tiempo en
aclararse por completo.
El
estudio del calor, que comenzó sistemáticamente en el siglo XVII, constituye un
ejemplo de cómo el quehacer científico por medio del trabajo metódico y
riguroso, logra importantes descubrimientos que benefician a la humanidad.
Actualmente,
sabemos que cuando hablamos de calor nos estamos refiriendo a una forma de
energía, pero ¿Qué sucede cuando queremos convertir energía calórica en energía
mecánica?.
En el presente trabajo, hablaremos de este tema,
relacionando otros aspectos tales como el equivalente mecánico del calor o el
calor específico, que nos ayudarán a tener una visión más amplia del tema en
cuestión y a comprender mejor la naturaleza de esta interesante “energía en
tránsito”.
En un
principio, la teoría que el ser humano tenía sobre el calor era la siguiente:
El físico escocés Joseph Black en el siglo XVIII estableció que el calor era
una sustancia fluida que contenía todo cuerpo y la denominó “calórico”. El
“calórico” contenido en un cuerpo podía mezclarse y pasar a otro cuerpo. Así,
el agua hirviendo contenía más “calórico” que el agua fría, y al mezclarlas,
éste se repartía por igual en toda la mezcla. El calor, según Black, era una
sustancia que se podía mezclar y pasar de un cuerpo a otro, pero su hipótesis
no tardó en ser refutada; a fines del siglo XVIII, Sir Benjamin Thompson, conde
de Rumford, uno de los primeros científicos estadounidenses, demostró que ésta
no permitía explicar algunas conclusiones, producto de observaciones
experimentales relativas al calor.
Thomson razonó en relación a lo siguiente:
-
Si un cuerpo se enfría es porque pierde parte del
calor que contiene.
-
Si el calor fuera un fluido (calórico), el cuerpo al
estar más frío debería tener una masa menor.
-
Un cuerpo tiene la misma masa, esté caliente o frío.
Estas conclusiones, llevaron a Thompson a formular una
nueva hipótesis sobre el calor.
Él había observado que al frotar un cuerpo contra
otro, ambos se calentaban. El calor, razonaba Thompson, debía estar relacionado
con el movimiento de las partículas que forman la materia; y ese movimiento es
el calor que el cuerpo posee. Si las partículas de un cuerpo se mueven más
aprisa, el cuerpo se calienta; por el contrario, cuando las partículas que lo
conforman se mueven con menor rapidez, el cuerpo se enfría.
Cabe destacar que, simultáneamente al trabajo de
Thompson, los hombres de Ciencia, como el caso de Joule, de quien hablaremos
más adelante, ya comenzaban a formular
otras hipótesis, que, respaldadas por los estudios que establecían que
toda la materia está formada por pequeñas partículas en constante movimiento,
siguen vigentes hasta el día de hoy.
En conclusión, el calor no es un fluido, así como lo
es el agua o el aire, no es algo que tenga una masa determinada ni que ocupe un
lugar en el espacio, el calor es, simplemente, movimiento de partículas. Se
relaciona directamente con la energía cinética a nivel molecular, por lo que
podemos afirmar que el calor es una forma de energía.
La
calorimetría es una rama de la física que se distingue de la termometría en que
ésta se efectúan medidas de la temperatura como parámetro del estado de un
cuerpo; en cambio, en la calorimetría, se evalúa el calor, que es una forma de
energía. Según el procedimiento experimental utilizado, la calorimetría se
divide en “isotérmica” y “no isotérmica”.
Se
caracteriza por la utilización de un tipo de calorímetro que permanece a
temperatura constante. De este modo, la variación de calor produce un cambio de
fase en el material contenido en el calorímetro, tanto más acentuado cuanto
mayor ha sido el aumento térmico que el aparato ha experimentado.
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Se basa
en la utilización de un tipo de calorímetro que aumenta de temperatura cuando
se le transmite calor. Conocida como “capacidad calorífica del calorímetro”, la
temperatura alcanzada por éste proporciona directamente la medida de la
cantidad de calor añadido. De manera inversa, si se conoce el calor que se ha
transmitido al aparato, puede obtenerse su capacidad calorífica midiendo la
temperatura que ha alcanzado. Otro tipo más generalizado de calorímetro no
isotérmico es el llamado calorímetro adiabático; en el caso ideal, sin
pérdidas, no existe transferencia de calor entre el calorímetro y el medio, de
tal modo que todo calor comunicado al calorímetro se emplea en producir un
cambio de estado del material que contiene. Conociendo el grado en que el
calorímetro adiabático real se aparta del caso ideal, es decir, pudiendo
evaluar con precisión las pérdidas de
calor, se hace posible determinar la cantidad de calor que se ha añadido, que
se deduce directamente a partir de la temperatura de fusión o vaporización del
cuerpo calorímetro.
El método
experimental más frecuentemente utilizado en calorimetría es el llamado “método
de las mezclas”. Consiste fundamentalmente en mezclar de la manera más completa
posible un cuerpo a temperatura conocida con un cuerpo a otra temperatura, y
medir la temperatura de la mezcla resultante, una vez ha sido alcanzado el
equilibrio térmico. Si se conoce la capacidad calorífica del primero de los
cuerpos, la misma magnitud referente al segundo cuerpo se calcula en función de
las temperaturas medidas. El método de las mezclas es de empleo muy frecuente
en calorimetría a causa de la simplicidad de los instrumentos que se necesitan
para llevarlo a cabo, sin embargo, su precisión es escasa, especialmente cuando
intervienen temperaturas muy altas.
James
Prescott Joule fue un destacado físico británico nacido en 1818. Fue alumno
privado de J. Dalton, de quien aprendió matemáticas, filosofía natural y
química. En 1839, comenzó una serie de experimentos que le permitieron
establecer la teoría mecánica del calor. También descubrió la relación que
existe entre el paso de la corriente eléctrica por un conductor y la cantidad
de calor producida (1843). En 1852 demostró experimentalmente junto con W.
Thomson, el descenso de la temperatura que tiene lugar en una vena gaseosa
cuando realiza una expansión sin ejecutar trabajo, fenómeno que se conoce con
el nombre de “Efecto Joule-Thomson”. Falleció en 1889.
El gran
legado que Joule dejó a la humanidad es el siguiente: concluyó en que la
cantidad de calor que se requiere para obtener a cambio una cierta cantidad de
energía era independiente del tipo de trabajo realizado, el ritmo del trabajo o
la forma de realizarlo. Por ende, en un sistema aislado, el trabajo puede ser
convertido en calor en la proporción de 1 es a 1. Este descubrimiento
constituye la primera ley de la termodinámica.
A
continuación, ratificaremos mediante ejemplos la veracidad de esta ley.
En
ciertos casos, al realizar un trabajo mecánico se produce calor:
1) Si
se dobla un alambre en reiteradas ocasiones, este se calentará.
2) Cuando
un vehículo frena de forma brusca, las cubiertas de éste se calientan.
Por otro lado, en algunas situaciones, es el calor el
que puede producir un trabajo mecánico:
1) Cuando
hay agua hirviendo en una olla, la tapa se moverá a causa del vapor, que a su
vez es una consecuencia del calor.
2) Una
máquina de ferrocarril es capaz de avanzar a causa del calor que se le
suministra al agua en la caldera.
Podemos entonces afirmar que el trabajo puede
transformarse en calor como a su vez el calor se puede convertir en trabajo.
Aún más,
si consideramos que la energía de un cuerpo es la capacidad de éste de producir
energía, entonces podemos concluir en que el calor es una forma de energía, y,
por lo tanto, los fenómenos calóricos son fenómenos energéticos.
Retomando
la ley que fue establecida por Joule, surge el concepto de “equivalente
mecánico del calor”. Para hablar sobre él, es necesario recordar la experiencia
realizada por Joule para demostrar la equivalencia entre el trabajo y el calor,
en donde se puso en evidencia que toda vez que se transforme una misma cantidad
de trabajo en calor, se obtendrá como resultado la misma cantidad de calor.
La
experiencia de Joule consistió en poner en el interior del calorímetro unas
paletas movidas por unas pesas que caen. Se observa que durante la caída, la
temperatura del agua se va elevando: el trabajo se transforma en calor.
Tenemos:
-
Calor producido: Q cal
-
Trabajo de la pesa: T kmg
Al realizar las mediciones, se comprueba que siempre
que se gasten 4,184 J (Joule) de trabajo mecánico en producir calor se obtiene
1 cal; luego:
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1
cal = 4,184 J
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Este
valor se conoce como “equivalente mecánico del calor”.
El calor comunicado a un sistema y el posterior
aumento de temperatura de éste, se relacionan a través de la capacidad calorífica
específica o calor específico de un cuerpo, ésta se define como la cantidad de calor “C”, que es preciso
transferir por unidad de masa de una sustancia para
que su temperatura se eleve en un grado.
Si se tienen dos masas iguales de agua, y a una de
ellas le aplicamos Q calorías, mientras que a la otra se le entregan 2Q, la
segunda experimentará un aumento de temperatura doble del que experimenta la
primera. Esto no solamente ocurre con el agua, sino que con todas masas iguales
de una misma sustancia.
Si, por consiguiente, al entregar calor a dos masas iguales de una misma sustancia, se observa que la primera experimenta un aumento d t de temperatura, y la segunda un aumento doble,
2 t, ello significa que a la segunda se le proporcionó doble cantidad de calor que a la primera.
En términos generales, diremos que:
1) Las cantidades de calor entregadas o quitadas a masas iguales de sustancias iguales son directamente proporcionales a las variaciones de temperatura.
2) Las cantidades de calor entregadas, o quitadas, a masas distintas de una misma sustancia para producir iguales variaciones de temperatura son directamente proporcionales a las masas.
Como
conclusión, podemos señalar que el calor específico de una sustancia
corresponde al cociente entre la cantidad del calor que se le otorga y el
producto de su masa por el aumento de temperatura provocado por dicha cantidad
de calor.
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C = m Q t
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Por simple sentido común, se puede deducir que existe una estrecha relación entre calor cedido y absorbido, ya que el hecho de que un cuerpo ceda calor implica que otro cuerpo lo absorberá a su vez.
a) Calor absorbido:
Es el calor que un cuerpo adquiere de otro y la cantidad que absorbe va a depender de la temperatura inicial que éste tenga. Existen tres formas de que un cuerpo le transmita calor a otro. Éstas son:
- Conducción: Es la transmisión de calor a través de las partículas de los sólidos. Las zonas sometidas a calor oscilan con mayor energía, comunicándola a las partículas vecinas, y éstas harán lo mismo con las suyas, hasta que todos los puntos del objeto reciban esta misma energía. Por ejemplo, si ponemos una barra de cobre fría pegada a una caliente, la barra que inicialmente estaba fría terminará calentándose a causa de la conducción.
- Convección: Es la transmisión de calor a través de líquidos o gases. La porción de fluido que esté cerca del lugar de aplicación del calor, se dilata más que el resto. Al dilatarse, su volumen aumenta y se hace menos densa. Esto determina que esa porción de líquido o gas, al ser más liviana, se eleve y que al subir deje un espacio que será ocupado por otra porción de fluido más fría y menos liviana, es decir, más densa. Al repetirse esta situación, se crea una circulación que permite que todo el fluido se caliente progresivamente. Se denomina “corriente de convección”
- Radiación: Es la propagación del calor a través de algunos gases o en el vacío. Un ejemplo lo constituiría una fogata que irradie calor y de esta forma, se podría calentar el ambiente.
-
Las tres juntas: Es muy
común que las tres formas se encuentren en un mismo ejemplo, como el caso de
una linterna; desde su ampolleta sale calor por radiación. El aire que está
junto a la linterna se calentará por convección y la chapa metálica se
calentará por conducción.
b) Calor cedido:
Es el calor que cede un cuerpo o masa a otro cuerpo o masa.
La
cantidad de calor que pierde un cuerpo a causa de una disminución de
temperatura es igual a la cantidad de calor ganada por el mismo cuerpo para la
elevación de la temperatura inversa.
La fórmula que nos permite determinar el calor cedido y/o absorbido es la siguiente:
- Aproximadamente, la cantidad de calor (H) que se transmite por unidad de tiempo a través de un conductor de longitud L y sección (diámetro) A, en donde K es la conductibilidad térmica y t1 y t2 son las temperaturas máximas y mínima del proceso:

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H =
KA t2 - t1
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L
La principal conclusión que podemos obtener tras haber realizado este trabajo es que el calor puede ser convertido en energía mecánica y viceversa debido a que como el calor es una forma de energía, simplemente se estaría comprobando la ley de conservación de la energía, que señala:
![]()
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La
energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Osea, que cuando hablamos del equivalente mecánico del calor, no es más que una forma de expresar dos formas de energía que son iguales valóricamente hablando; la energía calórica (representada en calorías) y la energía mecánica (representada en Joules).
Por último, nos gustaría añadir, a modo de una opinión personal, que el calor, ganado, cedido o convertido en energía mecánica, así como las otras formas de energía, permite la vida en nuestro planeta, por lo que es de suma importancia para la vida en él.
1) Enciclopedia Salvat, Tomo 5 (Págs. 58 y 59) y Tomo 12 (Pág. 369)
2) Compton’s Interactive Encyclopedia. 1995. (Heat. art.)
3) Enciclopedia Microsoft Encarta 1997.
4) Ciencias Naturales Hoy 7. Editorial Santillana