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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Enfermedades de la sangre (2da. parte): Policitemia, leucemia, investigacion medicolegal de manchas de sangre, grupos sanguineos y transfusiones Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 2242 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Medicina > |
Autor: Claude A. Villée
POLICITEMIA
Se denomina policitemia al
aumento del número de hematíes circulantes, que puede llegar a 11 Ó 15 millones
por mm3. Las diarreas, por producir una pérdida de líquidos orgánicos y una
disminución consecutiva del volumen total de sangre, causan un aumento
temporario del número de glóbulos rojos por milímetro cúbico, ya que el número
total se mantiene constante. La policitemia verdadera está determinada por una
producción excesiva de hematíes; en esta afección la sangre se hace muy viscosa
y tiende a obstruir los vasos sanguíneos.
LEUCEMIA
Las leucemias son
enfermedades de las células progenitoras de los leucocitos, que se multiplican
demasiado rápidamente, se libera una
gran cantidad de células hacia la corriente sanguínea, muchas de las cuales son
inmaduras. Los diferentes tipos de leucemia se caracterizan por el aumento de
un tipo particular de leucocitos. La leucemia es una especie de cáncer, pues se
caracteriza por la proliferación anormalmente rápida de un tipo de células. Se
la trata como a los otros cánceres, irradiando al paciente con rayos X o con
las radiaciones provenientes de un elemento radiactivo como el radiofósforo, o
también por medio de antivitaminas como la aminopterina, que es antagonista del ácido
fólico. Las células leucémicas, por colmar la médula ósea, desplazan a los
eritroblastos normales y, con frecuencia, ocasionan una anemia.
INVESTIGACIÓN MEDICOLEGAL DE
MANCHAS DE SANGRE
Como todos los lectores de
cuentos policiales saben, las "manchas pardas sospechosas" pueden
analizarse con el fin de determinar sí son de sangre, y aun de sangre humana de
un determinado tipo. En la más simple de las pruebas, se agrega benzidina (un
reactivo orgánico, común) y agua oxigenada (el familiar agente blanqueador), a
la mancha en cuestión. Si ésta contiene hemoglobina, se vuelve verde. Esta
reacción sólo identifica a la hemoglobina, pero no sirve para distinguir a la
sangre humana de las demás. Una prueba muy sensible, con la que se puede
detectar sangre aun diluida 1:1.000.000 en cualquier otro material, utiliza la
3‑aminoftalhidrazida. Cuando se añade esta sustancia, hidróxido de sodio
y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) a las manchas de sangre, se produce
una fosforescencia azul. Aún cuando la sangre haya sido aparentemente eliminada
por repetidos lavados, esta prueba revela con eficacia la mínima cantidad de
hemoglobina que invariablemente queda.
Puede distinguirse la sangre
humana de la de otros animales por la reacción de precipitación, que consiste en
una reacción antígeno anticuerpo. Se define un antígeno como cualquier
proteína extraña (que no se encuentra presente en condiciones normales), que al
ser introducida en la corriente sanguínea, estimula la producción de un anticuerpo,
o sea, de una proteína que reacciona: específicamente con el
antígeno. Para preparar una reacción de precipitación, se inyecta a un conejo
suero humano, que contiene una o más proteínas características del hombre, que
actúan como antígeno, en dosis fraccionadas sucesivas, hasta completar
aproximadamente 30 ml. Esto estimula a las células plasmáticas y linfocitos del
conejo, que producen anticuerpos que reaccionan específicamente con el suero
humano. Después de cinco días, aproximadamente, se sangra al conejo, y se
separa y guarda el suero hasta el momento de emplearlo. Para investigar la
presencia de la sangre humana, se prepara solución con el material sospechoso,
y se la mezcla con el suero de conejo que contiene anticuerpos para el suero
humano. Si el material sospechoso contiene sangre humana, y por lo tanto, los
antígenos del suero, éstos reaccionan con los anticuerpos y determinan una
precipitación que es evidente después de una a tres horas. Sí la sangre
pertenece a un animal estrechamente relacionado con el hombre, como, por
ejemplo, el chimpancé, puede producirse una leve precipitación; la sangre de
los animales menos relacionados provoca una precipitación aún menor.
GRÚPOS SANGUÍNEOS Y TRANSFUSIONES
Los intentos de remplazar la
sangre humana perdida por hemorragias, datan de 1667. cuando se intentó transfundir sangre de animales en
venas humanas. Estas transfusiones fracasaron uniformemente, provocando severas
reacciones y, a menudo, la muerte. La transfusión de sangre de una persona a
otra resultó ocasionalmente eficaz, pero a menudo provocaba una aglutinación
(conglomeración) de ‑los glóbulos rojos de paciente. La
aglutinación, causada por una reacción antígeno‑anticuerpo no debe
confundirse con la coagulación causada por la reacción del fibrinógeno con la
trombina.
El misterio del frecuente
fracaso de las transfusiones fije develado en 1900 por Landsteiner, quien
descubrió que la sangre de diferentes personas puede presentar diferencias
químicas, y que la aglutinación se produce cuando la sangre del dador y la del
receptor son incompatibles por estas causas químicas Hay cuatro grupos
sanguíneos principales, designados 0, A, B y AB, que se caracterizan por la
presencia de los aglutinógenos (un tipo de antígeno) A o B en los glóbulos rojos,
y por la de las aglutininas (un tipo de anticuerpo) a ó b, en el plasma.
Normalmente, por supuesto, la sangre no se auto aglutina, porque el
aglutinógeno y la aglutinina correspondientes, no se presentan juntos.
Para efectuar una
transfusión, los médicos tratan de encontrar un dador del mismo grupo que el
paciente, y controlan las dos sangres mezclando el suero del paciente con
algunos glóbulos rojos del probable dador, para verificar que son compatibles.
Además de los cuatro grupos principales, existen dos subgrupos que deben ser
tenidos en cuenta. En una emergencia, si no se consigue un dador del grupo del
paciente, se puede utilizar sangre de otro grupo, siempre que el plasma del
paciente no aglutine a los glóbulos rojos del dador. Por ejemplo, un individuo
del grupo B puede recibir sangre de un dador del grupo 0, porque los hematíes 0
no poseen aglutinógenos y no son aglutinados por ningún tipo de plasma. El
plasma del grupo 0. contiene las aglutininas a y b, pero durante la
transfusión, son gradualmente diluidas por el plasma del mismo Los individuos
del grupo 0 se denominan "dadores universales", porque su sangre
puede ser transferida a cualquier persona, y los individuos del grupo AB se
denominan "receptores universales", porque pueden recibir sangre de
cualquier grupo. Los grupos sanguíneos se heredan y se mantienen invariables
durante toda la vida.
Para determinar el grupo al
que pertenece tina muestra de sangre, se la mezcla con suero de personas de
grupos sanguíneos conocidos. El suero del grupo A contiene la aglutinina b y
causa la aglutinación de los hematíes que contienen el aglutinógeno _B. En un
portaobjeto de vidrio limpio, se marcan dos círculos, que se rotulan A y B, y
se coloca tina gota de suero de una persona que pertenece al grupo A en el
primero de los‑ círculos, y tina gota de suero del grupo B en el otro.
Luego se agrega a cada uno de los sueros una gota de sangre de la persona cuyo
grupo sanguíneo se quiere determinar, y se mezcla bien. Cuando se produce
aglutinación, resulta evidente a simple vista a los dos o tres minutos. Por
este método es posible aun determinar el grupo a que pertenece la sangre de una
pequeña mancha.
Prácticamente todas las
razas humanas han sido clasificadas de acuerdo con los grupos sanguíneos, y se
han hallado algunas diferencias notables. Ninguna raza se caracteriza por un
tipo particular de sangre: las diferencias raciales residen en la relativa
frecuencia de los diferentes grupos. Por ser os grupos sanguíneos un factor
hereditario, y dado el Lecho de que no existe tina selección consciente de
compañeros basada en los grupos sanguíneos, los datos relativos a los grupos
sanguíneos han sido muy útiles en antropología. La proporción de grupos
sanguíneos en tina población se mantiene constante de tina a otra generación,
siempre que no se produzcan matrimonios con 'individuos de otros grupos. Los
gitanos, que provienen originariamente de 'la India, vivieron durante varios
siglos en Hungría, pero como no se mezclaron con los húngaros nativos, la
proporción de grupos sanguíneos entre los gitanos es similar a la de los
indios, y bastante diferente de la de los húngaros. Los alemanes que emigraron
a Hungría en 1770 conservaron, además
de su lenguaje y costumbres, la frecuencia de grupos sanguíneos característica de
los alemanes de Alemania. Con el desarrollo de técnicas para determinar el
grupo sanguíneo de momias y aun de esqueletos, la utilidad de las pruebas
sanguíneas en antropología ha aumentado considerablemente. Candela determinó
el grupo sanguíneo de 13 momias prehistóricas aleutianas, observando que ocho
de ellas pertenecían al grupo B o AB. Anteriormente se había pensado que los
aleutianos provenían del cruzamientos de indios y esquimales, pero tanto los
esquimales como los indios presentan una frecuencia relativamente baja de los
grupos B y AB, mientras que, por el contrario, el grupo B es común en Asia.
Este descubrimiento, que indica el origen asiático de los aleutianos, ha sido confirmado
por otras pruebas.
Los glóbulos rojos
contienen, además de los aglutinógenos A y B, un segundo par denominado M y N.
que se hereda independientemente del par A‑B. Estos grupos sanguíneos,
junto con otros menos importantes proporcionan medios adicionales para la
identificación de la sangre.
Una tercera serie de factores
hereditarios causa la presencia o ausencia de otro aglutinógeno, el factor Rh, así
llamado por haberse hallado por vez primera en la sangre de los monos Rhesus.
Aproximadamente el 85 % de los hombres de raza, blanca pertenecen al grupo Rh
positivo, (es decir, que posee el antígeno Rh en sus glóbulos), y el 15 % al Rh
negativo, lo que significa que carecen de él. Sí una mujer pertenece al grupo
Rh negativo y, su marido al Rh positivo el feto puede ser Rh positivo,
heredando el factor del padre. La sangre fetal puede pasar a través de algún
defecto de la placenta al torrente sanguíneo de la madre, y estimular la
formación de anticuerpo para el factor Rh por parte de os leucocitos maternos.
Luego, cuando la mujer tiene, un segundo embarazo, algunos de estos anticuerpos
pueden pasar a través de la placenta a la circulación del feto, y causan la
aglutinación de sus hematíes, estado que se denomina eritroblastosis fetal. En
los casos extremos, se destruyen tantos hematíes que el feto muere antes de
nacer; es más frecuente que nazca vivo y que muera después del parto.
En la actualidad, los recién nacidos con eritroblastosis fetal son
sometidos a transfusiones masivas de sangre para remplazar prácticamente todos
sus glóbulos rojos.
Se ha demostrado la existencia de grupos sanguíneos en una gran
cantidad de mamíferos y aves: monos de todo tipo, ovejas, cerdos, caballos,
perros, gatos, conejos, ratas, ratones, pollos y palomas. Se han encontrado los
grupos 0, A, B 'y AB en los chimpancés, orangutanes y gorilas, lo que indica
que estos grupos sanguíneos surgieron antes de que la evolución de los
primates produjera los diferentes tipos actuales. Sustancias similares, pero no
idénticas a los aglutinógenos A y B del hombre se han hallado en la sangre de
muchos mamíferos y aves. Se han encontrado aglutinógenos M y N, similares a los
del hombre, en chimpancés orangutanes y algunos monos inferiores, pero no en
otros animales. Las sustancias NI y NT del chimpancé son muy parecidas a las
del hombre, confirmando la idea, generalmente aceptada, de que los chimpancés
son los monos antropoides más parecidos al hombre.
Las transfusiones de sangre
total, plasma o fracciones plasmáticas, son extremadamente importantes para
salvar vidas. Para transfundir sangre total, después de extraerla de un dador
adecuado, por lo general se la trata con citrato de sodio (que se combina con
el ión calcio), para impedir su coagulación, tomando precauciones para evitar
su infección luego se inyecta al paciente por vía venosa, a la temperatura y velocidad
adecuadas. Si la sangre se transfunde muy rápidamente el corazón se sobrecarga.
En la actualidad es posible almacenar sangre en los "bancos de
sangre" hasta 30 días, adicionándole ácido cítrico y glucosa, y
conservándola fría a una temperatura de 4 a 60 C. Separando los glóbulos rojos
del plasma, y suspendiendo luego las células en albúmina purificada, éstas
pueden conservarse hasta tres meses.
La búsqueda de sustitutos de
la sangre total para ser usados en transfusiones, data de 1878, ano en que se
ensayó la leche de vaca. El plasma y ciertas fracciones plasmáticas pueden
almacenarse durante más tiempo que la sangre total, siendo sustitutos eficaces
de esta en muchos estados clínicos, tales como el shock. El plasma o las
fracciones plasmáticas, preparadas por enfriamiento ‑y desecación, y
conservadas en envases estériles y herméticamente cerrados, pueden mantenerse
aun sin refrigeración durante mucho tiempo. Para utilizar el plasma se lo
mezcla con tina cantidad adecuada de agua destilada estéril, y se lo inyecta.
Para la preparación de plasma, se mezcla sangre de 16 individuos de grupos
sanguíneos diferentes, para que las distintas aglutininas se diluyan por debajo
de su concentración eficaz, y no aglutinen los hematíes del receptor.
En fecha reciente, se ha
usado ampliamente como sustituto de la sangre, el dextran, que es un
polisacárido polímero de la glucosa, de origen bacteriano. Puede prepararse en
grandes cantidades y a costo reducido, no provoca la aglutinación de los
hematíes, produce menos reacciones tóxicas que cualquiera de los otros
substitutos ensayados, y elimina la posibilidad de transmitir el virus de la
hepatitis sérica, posibilidad que siempre existe en las transfusiones de sangre o plasma. La gelatina, la pectina,
la goma arábiga y la albúmina de sangre vacuna, han sido ensayadas como
substitutos con resultados poco satisfactorios.
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