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Enfermedades tropicales

Se denominan así las enfermedades propias de regiones tropicales o subtropicales, y que son más difíciles de prevenir o controlar. Algunos organismos se preocupan por la promoción de la salud en los países tropicales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Fundación Edna McConnell.

Enfermedades de mayor presencia en los trópicos

Las enfermedades más importantes en las regiones tropicales del Sureste asiático, África y Sudamérica son la malaria, la esquistosomiasis, la enfermedad de Hansen, la filariasis, la tripanosomiasis y la leishmaniasis. Aunque los medicamentos y los insecticidas han eliminado la malaria en la mayor parte del mundo occidental, estas medidas no han sido tan resolutivas en Asia. Tanto el parásito como el mosquito portador y transmisor han desarrollado resistencias a los fármacos, y se calcula que 200 millones de personas padecen malaria en las regiones tropicales. En el África subsahariana, unos 5 millones de niños mueren cada año por causa de esta enfermedad.

La esquistosomiasis no ha sido nunca una enfermedad frecuente en los climas templados, pero afecta a 125 millones de personas en todo el planeta. El Praziquantel es un nuevo fármaco muy eficaz en su tratamiento. La lepra, o enfermedad de Hansen, también ha sido siempre más frecuente en climas tropicales, y afecta a 11 millones de personas en el mundo. En áreas endémicas, muchos casos de lepra se han hecho resistentes a fármacos que eran eficaces al inicio del tratamiento, haciendo necesario el uso de nuevos fármacos de mayor coste. La filariasis es una enfermedad tropical frecuente debida a la infección por microfilarias. La tripanosomiasis es una infestación provocada por un parásito protozoario que afecta a 10 millones de personas sólo en África. Otro protozoo relacionado con éste es el causante de una forma menos grave de tripanosomiasis en Sudamérica llamada enfermedad de Chagas. La leishmaniasis es producida por un gusano y en sus formas asiática y africana puede lesionar órganos internos.

Otros problemas de salud

Pese a que la tuberculosis está controlada en los países desarrollados, continúa siendo un problema importante de salud en gran parte del mundo, y es responsable de medio millón de muertes al año, el 75% de ellas en Asia. Otras enfermedades todavía frecuentes en los países en vías de desarrollo son el cólera, la fiebre amarilla, el pian y la disentería ameabiana, pero éstas son más fáciles de tratar.

Hay dos formas de cáncer, el linfoma de Burkitt y el cáncer hepático, que son muy frecuentes en África y Asia respectivamente, pero son raros en los climas templados. Se piensa que el linfoma de Burkitt se desarrolla cuando ha habido una infección masiva por virus durante la infancia que produce malaria durante la edad adulta; el cáncer de hígado puede ser causado por una infección del virus de la hepatitis B.

Unos 25 millones de personas han perdido la vista en países tropicales por culpa de enfermedades que podían prevenirse. Las más destacadas de ellas son: la xeroftalmia, debida al déficit de vitamina A en la dieta alimentaria; la oncocercosis, una infección cutánea por el estadio larvario de una filaria que puede afectar secundariamente a la conjuntiva del ojo, y el tracoma, una infección conjuntival crónica producida por la bacteria Chlamydia trachomatis, que se transmite a través de las moscas o por el contacto directo persona a persona.

Hay ciertos virus causantes de fiebres severas que fueron descubiertos hacia la década de 1970, y que se encuentran sobre todo en regiones tropicales. Son, entre otros, los virus de Ébola, Marburg, Bunya, Chikungunya y Lassa. Algunos conducen a la muerte por hemorragia. El dengue es otro componente de esta familia de virus que era conocido desde hace tiempo, pero que en los últimos años se ha extendido hasta México y la región del Caribe. Las enfermedades de este último grupo son poco frecuentes.

Factores agravantes de las enfermedades tropicales

La causa de las enfermedades en las regiones tropicales tiene su origen en la pobreza generalizada, las pésimas condiciones sanitarias y las influencias climáticas. Debido a la escasez de sus ingresos, la mayoría de los países en vías de desarrollo no están en condiciones de suministrar las vacunas de la poliomielitis, el sarampión o la fiebre amarilla. De los 80 millones de niños residentes en países pobres sólo el 10% están vacunados contra la difteria, la tos ferina y el tétanos, y estos países no pueden asumir el coste de los fármacos contra la tuberculosis o la lepra. La pobreza conduce a la malnutrición, y esta condición hace al sujeto más susceptible a padecer enfermedades.

El cólera es la enfermedad más directamente relacionada con las malas condiciones higiénicas porque el agente infeccioso se transmite a través de las aguas residuales. También en la transmisión de la esquistosomiasis intervienen las aguas contaminadas, donde reside el vector de la enfermedad (un caracol).

El clima en las regiones tropicales tiene una influencia indirecta sobre la enfermedad al condicionar la producción agrícola y por tanto la nutrición. De una manera más directa, los climas cálidos y húmedos de las selvas tropicales y las regiones pantanosas favorecen el desarrollo de las moscas y mosquitos transmisores de la malaria, la fiebre amarilla, el tracoma, la tripanosomiasis y la oncocercosis.


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