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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Enfermedades laborales y ambientales: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 1320 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Medicina > |
Enfermedades laborales y ambientales
Enfermedades causadas
por la exposición a ciertos agentes ambientales. Se contraponen a las que
derivan de la constitución genética del individuo o de la alteración de su
sistema inmunológico. El término enfermedad ambiental designa las
enfermedades no infecciosas y las producidas por la exposición a agentes que
escapan al control del individuo; esto último excluye los procesos derivados de
hábitos personales como el tabaco, y el uso o abuso de fármacos o drogas como el
alcohol. Las enfermedades ocupacionales constituyen una categoría
importante dentro de las enfermedades ambientales, relacionadas con la
exposición a agentes en el entorno laboral.
Desde un punto de vista
histórico, la percepción del problema de las enfermedades ambientales empezó
con el reconocimiento de las enfermedades ocupacionales, ya que es en el medio
laboral donde la exposición a ciertos agentes suele ser más intensa y por
tanto, más susceptible de producir enfermedades. Algunos ejemplos de esta circunstancia
son la silicosis,
enfermedad pulmonar que afecta a los mineros, trabajadores de la industria y
alfareros por la exposición al polvo de sílice; el cáncer de escroto en los
deshollinadores, en relación con el hollín; alteraciones neurológicas en los
alfareros por el uso de productos con base de plomo o alteraciones óseas en los
trabajadores de la industria de cerillas por la exposición al fósforo. Muchos
de estos procesos captaron la atención general durante la Revolución Industrial
en el siglo XIX.
Causas
Las enfermedades
ambientales son producidas por agentes químicos, radiaciones, y fenómenos
físicos. Tanto en el medio natural como en el entorno laboral, los efectos de
la exposición dependen mucho de la forma en que se recibe: las principales vías
son la contaminación atmosférica y la contaminación del agua, los alimentos
contaminados, y el contacto directo con ciertas toxinas. La sinergia
(la potenciación de dos o más agentes cuando actúan de forma simultánea) se
manifiesta, por ejemplo, en el aumento de la incidencia de cáncer de pulmón en
los trabajadores de asbesto que además son fumadores. La interacción que se
produce entre distintos agentes químicos en lugares como basureros o almacenes
de residuos plantea un problema sanitario frecuente y de consecuencias
desconocidas.
Productos
químicos
La industrialización ha
supuesto un aumento espectacular en la exposición a agentes químicos, algunos
de ellos nuevos. Entre éstos destacan productos inorgánicos como el plomo,
mercurio, arsenio, cadmio y asbesto, o productos orgánicos como el bifenil
policlorinado (PCB), el cloruro de vinilo, o el pesticida DDT. Una peculiaridad
de alguno de estos agentes es la capacidad de producir cáncer de manera
diferida, como el cáncer de pulmón y los mesoteliomas relacionados con el
asbesto, el cáncer de hígado por cloruro de vinilo, o las leucemias
relacionadas con la exposición al benceno. La enfermedad de Minamata, producida
por ingerir pescado contaminado por mercurio, y la enfermedad de Yusho,
relacionada con alimentos contaminados con furanos clorinados, son ejemplos de
procesos tóxicos agudos que acaecen fuera del ámbito laboral.
No se conoce con
detalle el efecto perjudicial de la mayoría de los tóxicos del entorno. La
incidencia y frecuencia de cada enfermedad guardan relación con la dosis de
toxina. Para los efectos crónicos o retardados, como el cáncer o las
alteraciones en los descendientes de los individuos expuestos, no hay un umbral
de dosis seguro por debajo del cual no se desarrolla la enfermedad. En
consecuencia, el efecto cancerígeno de ciertos agentes ambientales
contaminantes como el DDT o PCB es de una magnitud desconocida.
Radiaciones
Tanto las radiaciones
ionizantes como las no-ionizantes pueden producir efectos agudos o crónicos
sobre la salud en relación con la dosis recibida. En la actualidad, no se
conocen los efectos de las radiaciones no-ionizantes en dosis bajas. Las dosis
altas de radiación ionizante producen enfermedades agudas por un lado, y
efectos retardados, como el cáncer, por otro. Los trabajadores que por su
ocupación se exponen a radiación con rayos X o material radiactivo constituyen
la población de riesgo. Aunque no se conocen con detalle los problemas
relacionados con las radiaciones ionizantes a bajas dosis, se ha demostrado la
existencia de alteraciones cromosómicas en los trabajadores de los astilleros
industriales.
Agentes físicos
Los principales agentes
físicos son los traumatismos y el ruido. Los traumatismos ocurridos en el lugar
de trabajo se pueden prevenir en la mayoría de los casos; el ruido en el medio
laboral es una de las principales causas de incapacidad ocupacional ya que
provoca la pérdida de audición o la sordera permanente.
Formas de
enfermedad ambiental
Las enfermedades
ambientales pueden afectar a cualquier sistema del organismo. Dependiendo de
cómo penetre el agente en el organismo, se metabolice o se excrete, la
enfermedad se manifestará de una u otra forma. La piel, pulmones, riñones,
hígado o sistema nervioso son alcanzados por múltiples agentes en diversas
circunstancias. Muchos de estos agentes ambientales son peligrosos por su
capacidad de inducir cáncer, anomalías congénitas o abortos espontáneos (si el
feto es expuesto a ellos), y mutaciones en las células germinales. Este último
mecanismo implica la capacidad de ciertos agentes ambientales de producir
enfermedades genéticas en la siguiente generación.
Dependiendo de la dosis
recibida, las enfermedades producidas por los agentes ambientales pueden ser
leves o graves, y transitorias o crónicas. Mientras algunos de estos procesos
se manifiestan inmediatamente después de la exposición, otros tienen un periodo
de latencia variable. En el caso del cáncer inducido por agentes ambientales,
por ejemplo, este periodo de latencia oscila entre los 15 y los 30 años. Los
procesos que se manifiestan inmediatamente después de la exposición a un agente
tóxico concreto se atribuye a esa exposición ambiental u ocupacional, pero
cuando no existe una relación temporal tan directa, no se llega a identificar
en muchas ocasiones la causa, ya que el cuadro clínico no suele ser bastante
específico. A esto se suma el que diferentes causas, ambientales o no, pueden
dar lugar al mismo proceso. En tales circunstancias los estudios
epidemiológicos de la población expuesta son de gran ayuda para relacionar esa
exposición con el cuadro clínico que produce.
Incidencia
Debido a las razones
comentadas, es difícil conocer la frecuencia real de las enfermedades
ambientales. Cuando se ha identificado al agente responsable, se ha observado
que la frecuencia de la enfermedad que provoca está relacionada de forma
directa con la intensidad y la gravedad de la exposición. Las lesiones cutáneas
son muy frecuentes en el medio laboral y se deben a múltiples causas; las
enfermedades pulmonares se relacionan con la inhalación de distintas
partículas, como el polvo de carbón (pulmón negro), polvo de algodón (pulmón
pardo), fibras de asbesto (asbestosis) o polvo de sílice (silicosis). Los
agentes ambientales son capaces de producir cambios biológicos en el individuo
sin que existan manifestaciones clínicas: es el caso de las alteraciones
cromosómicas debidas a la radiación. En esta situación el sujeto no es
consciente del daño causado. La importancia de estos cambios está aún por
determinar.
El control de las
actividades ambientales y ocupacionales en distintos países está coordinado a
través de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En los países en vías de
desarrollo, este control internacional resulta imprescindible ya que el proceso
de industrialización en estas regiones se sitúa en un contexto de pobreza y
crecimiento de la población.
Investigación
actual
En la actualidad, la
investigación en el campo de las enfermedades ambientales y ocupacionales se
esfuerza en poner de manifiesto la relación entre dosis bajas de exposición y
alteraciones en la salud, la influencia de ciertas toxinas ambientales en la
función reproductora en ambos sexos, y las posibles consecuencias de los
cambios producidos por lesiones biológicas (por ejemplo las alteraciones en la
información genética o en los cromosomas). Hay un interés creciente por
investigar los efectos a largo plazo sobre la salud de las personas y por
conocer las posibles interacciones entre el ambiente y el individuo (por
ejemplo la potenciación de ciertos agentes según la susceptibilidad
individual).
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