ÈTICA DEL AMOR (SUS CRISIS Y
CONSECUENCIAS)
Área de
publicación: Filosofía
Trabajo enviado por:
Lic.
José Luis Dell'Ordine
Buenos Aires - Argentina
dellordine@arnet.com.ar
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Palabras
claves: amor,
esencia, pobreza, ascética, Dios, filosofía, gnoseología, ontología, ser.
Descripción temática: “El amor es el regalo
sencial. Todo lo demás que se nos da
sin merecerlo se convierte en regalo en virtud del amor”. (Summa Theologica,
1,38,2)
¿Es qué acaso
no existe la persona –podríamos preguntarnos- al margen completamente de
que un amante la encuentre o no maravillosa, que esté de acuerdo o entusiasmado
con ella? ¿Se consigue de verdad algo con decir: “Qué maravilla que tú
existas”? Con estas preguntas, traídas
de la más fría sensatez en son de escepticismo, es evidente que se está
interrogando, en el fondo, si el amor “hace” algo de verdad een el total de la
existencia; se intenta con ellas saber cuál es su función y si tiene alguna en
el terreno del ser. Es exactamente el
planteamiento del caso concreto que ahora reclama nuestra atención. Para contestar no basta analizar la
intencionalidad del amante ni lo que en esa inclinación hay “propiamente” como
pensado o querido por el que ama. En
esto podríamos estar de acuerdo. Será
preciso que nos traslademos a la otra orilla, es decir, hay que considerar el
problema desde el punto en que está situada la persona a quien sobreviene el
amor del otro. ¿Qué significa, visto
con serenidad, para una persona el que otra la mire y le diga, a la vez que lo
siente y lo “vive”: “Maravilloso que tú estés en el mundo”?.
En este momento quiero, en primer lugar, conceder la
palabra a JEAN-PAUL SARTRE, un autor del que habría esperado una respuesta
radicalmente opuesta a la que nos da.
Dentro de su “teoría” sistemáticamente desarrollada, toda persona es en
principio para otra un extraño que, con solo verla, amenaza con robarle el
mundo; un verdugo potencial. Por
fortuna, contra esas tesis fríamente forjadas en el cerebro, se impone una y
otra vez el poeta Sartre, o simplemente el genial observador y narrador de la ralidad
humana. Y este ultimo,
completamente de espaldas a su propia
filosofía, es el que dice cosas como éstas: “Éste es el núcleo de la alegría
del amor: que en él sentimos
justificado nuestro ser” (“C’est là le
fond de la joie d’amour...: nous sentir justifiés d’exister” L’Etre et le Néant
(18 ed. París, 1949), 439). Como podrá
apreciarse, lo que dice no está tan lejos de aquellas ideas de “justificación
de la existencia” y “concesión del
derecho a vivir”, sólo que ahora no se mira desde el punto de vista del amante,
sino de la persona amada. Por lo que se
ve, no nos basta con existirsimplemente, lo que necesitamos, además de existir,
es ser amados por otra persona. Un fenómeno
sorprendente, si se para uno a reflexionar.
El haber sido creado por Dios parece ahora que de verdad no basta; se
precisa la continuación, la consumación...por la fuerza creadora del amor
humano.
Y por muy sorprendente que parezca, esta realidad está
confirmada por la más elemental experiencia, por lo que cada día experimenta y
vive cada una de esas personas. Se oye
decir: esa persona “florece” cuando se siente querida. Sólo en ese momento parece que está en su
propio ser, empieza para él una nueva vida, y otras expresiones análogas.
ÍNDICE:
*Introducción temática
*Depresión:
- Introducción
- Tipología
de la depresión
- Aparición
- Tratamiento
*Trastornos de Relación
*Psicología del envejecimiento
- Introducción
- Aspectos
Clínicos-Psicológicos
- Aspectos
Psicológicos-Evolutivos
- Aspectos
Social-Psicógicos
*Conclusión
*Bibliografía
*Links
DESARROLLO:
*INTRODUCCIÓN TEMÁTICA:
Soledad, sentimiento de estar solo, unido con frecuencia a
situaciones como el desamor. Durante los estados de soledad la incomunicación
es absoluta y va en contra del hombre como ser social, cuya función más básica
es comunicarse con los demás.
En las comunidades tradicionales la soledad es un fenómeno poco frecuente,
basado la mayor parte de las veces en motivos externos (enfermedades,
sentimientos de culpa). Frente a ello, en las actuales sociedades industriales
aparece el fenómeno del aislamiento del individuo, serio problema que requiere
tratamiento psicológico, ya que la incomunicación puede provocar algunas
enfermedades, como la depresión. Una de las causas más frecuentes es la
debilidad relacional, es decir, la incapacidad para establecer relaciones
personales. Asimismo la soledad, involuntaria o aparentemente elegida, es un
trastorno psicosocial (hastío del mundo) que indica el inicio de determinadas
etapas vitales, como la pubertad o la vejez (véase Psicología del
envejecimiento).
*DEPRESIÓN
1. INTRODUCCIÓN: Depresión (psicología),
trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza,
indefensión y desesperanza profundos. A diferencia de la tristeza normal, o la
del duelo, que sigue a la pérdida de un ser querido, la depresión patológica es
una tristeza sin razón aparente que la justifique, y además grave y
persistente. Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes,
incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de
iniciativa, el autocastigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para
el placer.
La depresión, el más frecuente de todos los trastornos mentales, afecta a
hombres y a mujeres de cualquier edad y clase social, aunque las mujeres, y las
personas en ciertos periodos del ciclo vital (adolescencia, menopausia y
andropausia, y en general los periodos de crisis o cambios importantes) parecen
ser las más afectadas.
2. TIPOLOGÍA DE LA DEPRESIÓN: En psicopatología se reconocen dos grandes
categorías dentro de la depresión, aunque en ambos la perturbación del estado
de ánimo es el síntoma principal. En la primera, el trastorno depresivo,
aparecen sólo episodios de depresión. En la segunda, depresión bipolar o
síndromes maníaco-depresivos, se alternan periodos depresivos con otros de
ánimo exaltado y euforia (manía).
En las depresiones simples o en las fases depresivas de las bipolares, domina
el ánimo depresivo, aunque el paciente puede no ser consciente de su tristeza.
Suele haber pérdida de interés y abandono de las actividades habituales, y los
síntomas pueden incluir: perturbaciones del sueño, pérdidas de apetito o
apetito desmedido, incapacidad para concentrarse o para tomar decisiones,
lentitud de ideación y energía decaída, sentimientos de inutilidad, culpa,
desesperación y desprecio de uno mismo, disminución del interés sexual e ideas
recurrentes de suicidio y muerte, que en ocasiones pueden llevar efectivamente
al suicidio.
En la fase maníaca, el ánimo del paciente es elevado, exaltado, expansivo o
irritable. El comportamiento es extravagante y en ocasiones ofensivo. Otros
síntomas son el exceso de locuacidad, la fuga de ideas, las ideas de grandeza,
una actividad sexual, social y laboral excesivas, incapacidad de concentración,
pérdida del juicio y disminución desmedida del sueño.
3. APARICIÓN :
Al parecer, los trastornos depresivos pueden tener una cierta predisposición de
tipo genético, por lo que el riesgo de sufrir un trastorno de este tipo es
mayor en las familias de pacientes depresivos. La mayor proporción que se da en
las mujeres quizá dependa de causas orgánicas, pero también parece estar
condicionada por la adquisición de roles sociales más pasivos e incapacitantes,
y por el hecho de que, al exteriorizar la necesidad de ayuda con más facilidad
que el hombre, es probable que las depresiones masculinas pasen más
desapercibidas.
Los estudios realizados hasta la fecha han sugerido también que la
predisposición genética a la depresión puede estar ligada a una sensibilidad
anormal ante un neurotransmisor, la acetilcolina, en el cerebro. Los receptores
de esta sustancia se han encontrado en mayor número en la piel, por ejemplo, de
quienes sufren depresiones.
4. TRATAMIENTO:
Los trastornos depresivos son, por fortuna, los que presentan más tratamientos
en psiquiatría, al haber sido ligados con la disfunción de dos de los
principales sistemas de neurotransmisores cerebrales, la serotonina y la
noradrenalina, por lo que se emplean dos tipos de fármacos: los antidepresivos
tricíclicos y tetracíclicos y los inhibidores de la MAO (monoaminooxidasa).
Estos últimos requieren una dieta especial porque interactúan con la triamina,
que aparece en los quesos, la cerveza, el vino, el hígado de pollo y otros
alimentos, causando además un aumento de la tensión arterial. Los
antidepresivos tricíclicos no requieren una dieta especial, pero tienen un
efecto tóxico sobre el tejido cardiaco. Ambos tipos de fármacos actúan
bloqueando la reabsorción de la serotonina y la noradrenalina en las neuronas,
prolongando así los efectos de estos transmisores. Un avance en la
farmacoterapia de la depresión ha sido el Prozac (fluoxetina), que inhibe la
reabsorción de la serotonina en el cerebro. Introducido en 1986, este fármaco
ha sido prescrito a más de 10 millones de personas en todo el mundo hasta 1994.
Otro antidepresivo reciente, el Efexor (venlafaxina), actúa bloqueando la
reabsorción tanto de serotonina como de nonadrenalina en el cerebro, y se
supone que tiene menos efectos secundarios. Ha mostrado su eficacia en el
tratamiento de diversos tipos de depresión. También se emplea el carbonato de
litio, un mineral común, para controlar las fases maníacas de las enfermedades
maníaco depresivas. En pequeñas dosis, también se emplea para controlar las fluctuaciones
anímicas de este trastorno bipolar.
La terapia electroconvulsiva o electroshock, terapia de choque, pese a sus
riesgos y efectos secundarios se sigue utilizando en depresiones que no
responden a la farmacoterapia antes descrita. En el otro extremo de este
tratamiento agresivo estaría la psicoterapia, válida como seguimiento,
tratamiento complementario y como prevención de las depresiones graves, así
como para combatir las depresiones más leves (conocidas como depresiones
neuróticas, por oposición a las psicóticas). La psicoterapia de diversos tipos,
según varios paradigmas teóricos (desde los conductistas a los psicoanalíticos)
cuenta con abundante apoyo empírico y clínico que la avalan como tratamiento
optativo, ya que muchos trastornos depresivos tienen sus orígenes no tanto en
disfunciones orgánicas sino en factores psicosociales (emocionales,
conductuales y cognitivos) e incluso culturales.
*TRASTORNOS DE RELACIÓN:
Trastornos de relación, término que designa la incapacidad de una persona para
establecer relaciones sociales o intensificar los contactos interpersonales. En
relación con este tipo de problemas, ampliamente extendidos, está la baja
intensidad o debilidad para relacionarse (véase Soledad) como resultado de
especiales estados anímicos o situaciones vitales (la depresión, una perturbada
autoestima y otras). La baja intensidad de las relaciones es característica en
determinadas etapas de la vida y del desarrollo (en la tercera edad, pero
también en situaciones de desempleo o por problemas psíquicos durante la
pubertad), pero los trastornos de relación se generan, sobre todo, durante la
primera etapa educativa.
*PSICOLOGIA DEL ENVEJECIMIENTO:
1. INTRODUCCIÓN: Psicología del envejecimiento, también denominada
gerontopsicología, conjunto de investigaciones de la psicología del desarrollo,
de la psicología social, de la psicología clínica y del estudio de la
personalidad sobre el conjunto de los cambios y singularidades en la
experiencia y los sentimientos relacionados con la vejez y el envejecimiento, y
sobre la percepción en el aprendizaje, el pensamiento y el proceder.
Según la definición usual, el envejecimiento empieza en el momento en el que la
capacidad físico-psicológica supera su momento más álgido y comienza un
paulatino proceso de declive. Debido a que este declinar se produce en cada
individuo de forma distinta, sólo es posible manifestar generalidades acerca
del envejecimiento en sí. En muchas personas se observa, por ejemplo, un
rejuvenecimiento psíquico simultáneo a la decadencia corporal o, de forma
paralela al paulatino retroceso de la memoria, una capacidad de reflexión
mental absolutamente clara. En general, el proceso de envejecimiento se
caracteriza por el retraso de las reacciones de conducta que rige el sistema nervioso
central, aunque también su intensidad difiere según cada individuo.
2. ASPECTOS CLÍNICO-PSICOLÓGICOS:
En la vejez se acumulan los denominados acontecimientos vitales críticos. La
capacidad para poder transformar estos acontecimientos depende de las
perspectivas de vida, es decir, del tiempo que queda por vivir y de las
posibilidades con que se cuenta, por ejemplo: la movilidad corporal, la
capacidad de establecer nuevas relaciones sociales o de encontrar actividades
basadas en la reflexión, entre otras. El más trascendente es la muerte de la
pareja, aunque deben ser transformados también los acontecimientos menos
drásticos, que suelen ser causa de enfermedades mentales. Al grupo de
enfermedades frecuentes en los ancianos pertenece la depresión, sobre todo como
consecuencia de la soledad.
3. ASPECTOS PSICOLÓGICO-EVOLUTIVOS:
Entre los aspectos psicológico-evolutivos se sitúa como elemento básico la
personalidad de las personas mayores. Las posibilidades evolutivas de la
personalidad son, en general, ilimitadas a determinada edad o periodo vital.
Desde lo psicológico-evolutivo, el envejecimiento se considera como el efecto
recíproco entre la evolución y estabilización de las características de la
personalidad, y de su rendimiento y regresión.
4. ASPECTOS SOCIAL-PSICOLÓGICOS:
La psicología social, especialmente en los últimos años, ha hecho del
envejecimiento uno de sus campos centrales de investigación y ha influido y
aportado con sus asertos a la totalidad de la psicología. A la vista del
creciente número de personas mayores en la sociedad, originado por una mayor
esperanza de vida y por el descenso de la natalidad en los países más
avanzados, ha cambiado la relación entre las distintas generaciones y la
comprensión de sus respectivos roles. Del mismo modo que los jóvenes redefinen
sus roles y su papel en la sociedad, la tercera edad empieza a reivindicar
nuevas funciones con más fuerza que en el pasado.
CONCLUSIONES:
Esperanza de vida, media o promedio de años de vida que una persona puede vivir
según su año de nacimiento.
La esperanza de vida constituye un indicador del nivel de vida y se tiene en
cuenta para determinar el índice de desarrollo humano (IDH) de la ONU. En los
países más pobres la esperanza de vida se sitúa entre los 40 y 50 años; es el caso
de más de 20 países del África subsahariana. En cambio, en casi todos los
países que pertenecen a la OCDE es de al menos 75 años.
Por lo general, en cada país se estudian tres parámetros: la esperanza de vida
de toda la población, la de los hombres y la de las mujeres. En la actualidad,
en casi todos los países del mundo las mujeres viven más tiempo que los
hombres, diferencia que en los países desarrollados puede suponer 6 o 7 años.
En 1995 la esperanza de vida de toda la población era en los países del ámbito
hispano la siguiente: España 77, Costa Rica 76, Cuba 75, Chile 74, Puerto Rico
73, Argentina y Panamá 72, México y Venezuela 71, Paraguay 70, Colombia y
República Dominicana 69, Ecuador 68, Honduras 67, Perú, Nicaragua, El Salvador
y Brasil 66, Guatemala 64 y Bolivia 59 años.
Nivel de vida, en economía, estimación de la cantidad de riqueza y de la
prosperidad de la población de un país. Por lo general se estima el nivel de
vida en función de bienes materiales, de los ingresos obtenidos y los bienes de
consumo que se pueden adquirir con aquéllos, pero no se tiene en cuenta, por
ejemplo, la contaminación atmosférica, que sí se estima al analizar la 'calidad
de vida'. Existen numerosos métodos para estimar y comparar el nivel de vida de
un país con el de otro, pero ninguno de estos métodos tiene en cuenta conceptos
como felicidad personal.
La renta nacional per cápita es una de las formas más comunes para estimar el
nivel de vida de un país y consiste en dividir el producto interior bruto (PIB)
por la población, estableciendo así el PIB per cápita. Si la población crece a
una tasa menor que la del PIB, el nivel de vida está aumentando. Si la
población crece más deprisa que el PIB el nivel de vida disminuye. Pero el PIB
per cápita, al ser una media aritmética, no permite ver la distribución de la
renta entre la población. Por ejemplo, en algunos países latinoamericanos la
riqueza está concentrada en manos de una pequeña minoría, y la amplia mayoría
de la población no tiene ingresos y sobrevive con una agricultura de
subsistencia.
Para comparar el PIB per cápita entre países es necesario dar estas cifras en
una única unidad monetaria, como por ejemplo el dólar estadounidense, lo que
permite hacerse una idea aproximada de las diferencias en el nivel de vida entre
países. Una de las desventajas de utilizar este método para comparaciones
internacionales es que no tiene en cuenta el coste de la vida de cada país. Por
ello, muchos analistas prefieren comparar el nivel de vida entre países
utilizando la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), que tiene en cuenta la
cantidad de bienes y servicios que se pueden adquirir en un país con el PIB per
cápita dado en moneda nacional. Las estimaciones de la PPA suelen mostrarse
según una escala que va de cero a 100, siendo 100 la PPA existente en Estados
Unidos. Las diferencias entre países que se obtienen utilizando uno u otro
método (el PIB per cápita o la PPA) varían mucho dependiendo de qué países se
estén comparando. Por ejemplo, al margen del indicador que se aplique, los niveles
de vida de Australia y del Reino Unido representan las tres cuartas partes del
nivel de vida de Estados Unidos. Sin embargo, el PIB per cápita japonés es un
20% superior al estadounidense, mientras que la PPA en Estados Unidos es un 18%
superior a la de Japón.
Otro indicador del nivel de vida es el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Creado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en
1990, estima el nivel de vida teniendo en cuenta, además del PIB per cápita, el
grado de alfabetización de la población adulta y la esperanza de vida, por lo
que refleja, hasta cierto punto, la calidad de vida de la población en estudio.
Al igual que la PPA, el IDH utiliza una escala que va de cero a 100. Según este
indicador, los niveles de vida de Australia, Reino Unido, Japón y Estados
Unidos son muy similares y están entre los 10 más altos del mundo.
Existen muchos otros indicadores del nivel de vida, como la tasa de mortalidad
infantil o la cantidad de coches por persona. Sin embargo, los niveles de
consumo privado pueden reflejar los gustos de la sociedad, pero no el nivel de
vida de los individuos.
APÉNDICE: PARA UNA VIDA ESPERANZADA
Veinte poemas de amor y una canción desesperada
(1924)
Poema
1
Cuerpo
de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te
pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi
cuerpo de labriego salvaje te socava
y
hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui
solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y
en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para
sobrevivirme te forjé como un arma,
como
una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero
cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo
de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah
los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah
las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo
de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi
sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros
cauces donde la sed eterna sigue,
y
la fatiga sigue, y el dolor infinito.
Poema
2
En
su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta,
pálida doliente, así situada
contra
las viejas hélices del crepúsculo
que
en torno a ti da vueltas.
Muda,
mi amiga,
sola
en lo solitario de esta hora de muertes
y
llena de las vidas del fuego,
pura
heredera del día destruido.
Del
sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De
la noche las grandes raíces
crecen
de súbito desde tu alma,
y
a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
de
modo que un pueblo pálido y azul
de
ti recién nacido se alimenta.
Oh
grandiosa y fecunda y magnética esclava
círculo
que en negro y dorado sucede:
erguida,
trata y logra una creación tan viva
que
sucumben sus flores, y llena es de tristeza.
Poema
3
Ah
vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento
juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo
cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola
terrestre, en ti la tierra canta!
En
ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como
tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame
mi camino en tu arco de esperanza
y
soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En
torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y
tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y
eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde
mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah
tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en
el atardecer resonante y muriendo!
Así
en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse
las espigas en la boca del viento.
Poema
4
Es
la mañana llena de tempestad
en
el corazón del verano.
Como
pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el
viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable
corazón del viento
latiendo
sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando
entre los árboles, orquestal y divino,
como
una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento
que lleva en rápido robo la hojarasca
y
desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento
que la derriba en ola sin espuma
y
sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se
rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido
en la puerta del viento del verano.
Poema
5
Para
que tú me oigas
mis
palabras
se
adelgazan a veces
como
las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar,
cascabel ebrio
para
tus manos suaves como las uvas.
Y
las miro lejanas mis palabras.
Más
que mías son tuyas.
Van
trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas
trepan así por las paredes húmedas.
Eres
tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas
están huyendo de mi guarida oscura.
Todo
lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes
que tú poblaron la soledad que ocupas,
y
están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora
quiero que digan lo que quiero decirte
para
que tú las oigas como quiero que me oigas.
El
viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes
de sueños aún a veces las tumban
Escuchas
otras voces en mi voz dolorida.
Llanto
de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame,
compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme,
compañera, en esa ola de angustia.
Pero
se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo
lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy
haciendo de todas un collar infinito
para
tus blancas manos, suaves como las uvas.
Poema
6
Te
recuerdo como eras en el último otoño.
Eras
la boina gris y el corazón en calma.
En
tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
Y
las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada
a mis brazos como una enredadera.
las
hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera
de estupor en que mi sed ardía.
Dulce
jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento
viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina
gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia
donde emigraban mis profundos anhelos
y
caían mis besos alegres como brasas.
Cielo
desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu
recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más
allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas
secas de otoño giraban en tu alma.
Poema
7
INCLINADO
en las tardes tiro mis tristes redes
a
tus ojos oceánicos.
Allí
se estira y arde en la más alta hoguera
mi
soledad que da vueltas los brazos como un
náufrago.
Hago
rojas señales sobre tus ojos ausentes
que
olean como el mar a la orilla de un faro.
Solo
guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de
tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado
en las tardes echo mis tristes redes
a
ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los
pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que
centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa
la noche en su yegua sombría
desparramando
espigas azules sobre el campo.
Poema
8
Abeja
blanca zumbas --ebria de miel en mi alma
y
te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy
el desesperado, la palabra sin ecos,
el
que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última
amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En
mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah
silenciosa!
Cierra
tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah
desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes
ojos profundos donde la noche alea.
Frescos
brazos de flor y regazo de rosa.
Se
parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha
venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah
silenciosa!
He
aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve.
El viento del mar caza errantes gaviotas.
El
agua anda descalza por las calles mojadas.
De
aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja
blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives
en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah
silenciosa !
Poema
9
Ebrio
de trementina y largos besos,
estival,
el velero de las rosas dirijo,
torcido
hacia la muerte del delgado día,
cimentado
en el solido frenesí marino.
Pálido
y amarrado a mi agua devorante
cruzo
en el agrio olor del clima descubierto.
aún
vestido de gris y sonidos amargos,
y
una cimera triste de abandonada espuma.
Voy,
duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar,
solar, ardiente y frío, repentino,
dormido
en la garganta de las afortunadas
islas
blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla
en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente
cargado de eléctricas gestiones,
de
modo heroico dividido en sueños
y
embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas
arriba, en medio de las olas externas,
tu
paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como
un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido
y lento en la energía subceleste.
Poema
10
Hemos
perdido aún este crepúsculo.
Nadie
nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras
la noche azul caía sobre el mundo.
He
visto desde mi ventana
la
fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A
veces como una moneda
se
encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo
te recordaba con el alma apretada
de
esa tristeza que tú me conoces.
Entonces,
dónde estabas?
Entre
qué genes?
Diciendo
qué palabras?
Por
qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando
me siento triste, y te siento lejana?
Cayó
el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y
como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre,
siempre te alejas en las tardes
hacia
donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
Poema
11
Casi
fuera del cielo ancla entre dos montañas
la
mitad de la luna.
Girante,
errante noche, la cavadora de ojos.
A
ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
Hace
una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua
de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi
corazón da vueltas como un volante loco.
Niña
venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a
veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre,
tempestad, remolino de furia,
cruza
encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento
de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga
los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero
tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era
la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás
de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
allá
nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad
que partiste mi pecho a cuchillazos,
es
hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad
que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para
qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay
seguir el camino que se aleja de todo,
donde
no está atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con
sus ojos abiertos entre el rocío.
Poema
12
Para
mi corazón basta tu pecho,
para
tu libertad bastan mis alas.
Desde
mi boca llegará hasta el cielo
lo
que estaba dormido sobre tu alma.
Es
en ti la ilusión de cada día.
Llegas
como el rocío a las corolas.
Socavas
el horizonte con tu ausencia.
Eternamente
en fuga como la ola.
He
dicho que cantabas en el viento
como
los pinos y como los mástiles.
Como
ellos eres alta y taciturna.
Y
entristeces de pronto como un viaje.
Acogedora
como un viejo camino.
Te
pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo
desperté y a veces emigran y huyen
pájaros
que dormían en tu alma.
Poema
13
He
ido marcando con cruces de fuego
el
atlas blanco de tu cuerpo.
Mi
boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En
ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
Historias
que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca
triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un
cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El
tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo
que viví en un puerto desde donde te amaba.
La
soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado
entre el mar y la tristeza.
Callado,
delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre
los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo
con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así
como las redes no retienen el agua.
Muñeca
mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin
embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo
canta, algo sube hasta mi ávida boca.
oh
poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar,
arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste
ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando
he llegado al vértice más atrevido y frío
mi
corazón se cierra como una flor nocturna.
Poema
14
Juegas
todos los días con la luz del universo.
Sutil
visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres
más que esta blanca cabecita que aprieto
como
un racimo entre mis manos cada día.
A
nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame
tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién
escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah
déjame recordarte como eras entonces cuando aún no existías.
De
pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El
cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí
vienen a dar todos los vientos, todos.
Se
desviste la lluvia.
Pasan
huyendo los pájaros.
El
viento. El viento.
Yo
solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El
temporal arremolina hojas oscuras
y
suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú
estás aquí. Ah tú no huyes
Tú
me responderás hasta el último grito.
Ovíllate
a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin
embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora,
ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y
tienes hasta los senos perfumados.
Mientras
el viento triste galopa matando mariposas
yo
te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto
te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a
mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos
visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y
sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis
palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé
desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta
te creo dueña del universo.
Te
traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas
oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero
hacer contigo
lo
que la primavera hace con los cerezos.
Poema
15
Me
gustas cuando callas porque estás como ausente,
y
me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece
que los ojos se te hubieran volado
y
parece que un beso te cerrara la boca.
Como
todas las cosas están llenas de mi alma
emerges
de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa
de sueño, te pareces a mi alma,
y
te pareces a la palabra melancolía;
Me
gustas cuando callas y estás como distante.
Y
estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y
me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame
que me calle con el silencio tuyo.
Déjame
que te hable también con tu silencio
claro
como una lámpara, simple como un anillo.
Eres
como la noche, callada y constelada.
Tu
silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me
gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante
y dolorosa como si hubieras muerto.
Una
palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y
estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Poema
16
(Paráfrasis
a R. Tagore)
En
mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y
tu color y forma son como yo los quiero
Eres
mía, eres mía, mujer de labios dulces
y
viven en tu vida mis infinitos sueños.
La
lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el
agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh
segadora de mi canción de atardecer,
Cómo
te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres
mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de
la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora
del fondo de mis ojos, tu robo
estanca
como el agua tu mirada nocturna.
En
la red de mi música estás presa, amor mío,
y
mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi
alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En
tus ojos de luto comienza el país del sueño.
Poema
17
Pensando,
enredando sombras en la profunda soledad.
Tú
también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando,
soltando pájaros, desvaneciendo imágenes, enterrando lámparas.
Campanario
de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando
lamentos, moliendo esperanzas sombrías, molinero taciturno,
se
te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.
Tu
presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso,
camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi
vida antes de nadie, mi áspera vida.
El
grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo
libre, loco, en el vaho del mar.
La
furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado,
violento, estirado hacia el cielo.
Tú,
mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de
ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio
en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde,
arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se
derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y
mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quién
llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora
de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad.
hora
mía entre todas!
Bocina
en que el viento pasa cantando.
Tanta
pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida
de todas las raíces,
asalto
de todas las olas!
Rodaba,
alegre, triste, interminable, mi alma.
Pensando,
enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién
eres tú, quién eres?
Poema
18
Aquí
te amo.
En
los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece
la luna sobre las aguas errantes.
Andan
días iguales persiguiéndose.
Se
descine la niebla en danzantes figuras.
Una
gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A
veces una vela. Altas, altas estrellas.
O
la cruz negra de un barco.
Solo.
A
veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
Suena,
resuena el mar lejano.
Este
es un puerto.
Aquí
te amo.
Aquí
te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te
estoy amando aún entre estas frías cosas.
A
veces van mis besos en esos barcos graves,
que
corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya
me veo olvidado como estas viejas anclas.
son
más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se
fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo
lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi
hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero
la noche llega y comienza a cantarme.
La
luna hace girar su rodaje de sueño.
Me
miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y
como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren
cantar tu nombre con sus hojas de alambre.
Poema
19
Niña
morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el
que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo
tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y
tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un
sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de
la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú
juegas con el sol como con un estero
y
él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña
morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo
de ti me aleja, como del mediodía.
Eres
la delirante juventud de la abeja,
la
embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi
corazón sombrío te busca, sin embargo,
y
amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa
morena dulce y definitiva,
como
el trigal y el sol, la amapola y el agua.
Poema
20
Puedo
escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir,
por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y
tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El
viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo
escribir los versos más tristes esta noche.
Yo
la quise, y a veces ella también me quiso.
En
las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La
besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella
me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo
no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo
escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar
que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír
la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y
el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué
importa que mi amor no pudiera guardarla.
La
noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso
es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi
alma no se contenta con haberla perdido.
Como
para acercarla mi mirada la busca.
Mi
corazón la busca, y ella no está conmigo.
La
misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros,
los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya
no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi
voz buscaba el viento para tocar su oído.
De
otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su
voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya
no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es
tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque
en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi
alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque
éste sea el último dolor que ella me causa,
y
éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
La
Canción Desesperada
Emerge
tu recuerdo de la noche en que estoy.
El
río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado
como los muelles en el alba.
Es
la hora de partir, oh abandonado!
Sobre
mi corazón llueven frías corolas.
Oh
sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En
ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De
ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo
te lo tragaste, como la lejanía.
Como
el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era
la alegre hora del asalto y el beso.
La
hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad
de piloto, furia de buzo ciego,
turbia
embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En
la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor
perdido, todo en ti fue naufragio!
Te
ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te
tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice
retroceder la muralla de sombra.
anduve
más allá del deseo y del acto.
Oh
carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a
ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como
un vaso albergaste la infinita ternura,
y
el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era
la negra, negra soledad de las islas,
y
allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era
la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era
el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah
mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en
la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi
deseo de ti fue el más terrible y corto,
el
más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio
de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún
los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh
la boca mordida, oh los besados miembros,
oh
los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh
la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en
que nos anudamos y nos desesperamos.
Y
la ternura, leve como el agua y la harina.
Y
la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese
fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y
en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh
sentina de escombros, en ti todo caía,
qué
dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.
De
tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de
pie como un marino en la proa de un barco.
Aún
floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh
sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido
buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor
perdido, todo en ti fue naufragio!
Es
la hora de partir, la dura y fría hora
que
la noche sujeta a todo horario.
El
cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen
frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado
como los muelles en el alba.
Sólo
la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah
más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es
la hora de partir. Oh abandonado.
*Bibliografía:
- Revista
Electrónica Hispanoamericana de Psicología. (Colombia).
- Boletín
Electrónico Psicología.com.
- Paradojas
Existenciales, Gabriel Jorge Castellá, Ediciones San Pablo, Buenos Aires,
1997.
- La
Concepción de la Conciencia en la logoterapia de V. Frankl; Norberto
A.Espinosa, Ediciones San Pablo, Buenos Aires, 1994.
- Revista
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- La
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- Las
Virtudes Fundamentales de Josef Pieper, Ed. Rialp, Bogotá, 1998.
*
*Links:

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