Trabajo de Investigacion de Historia Europea
“Personajes historicos de España, Francia e Inglaterra”
Federico II (del Sacro Imperio Romano)
(1194-1250), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1215-1250) y rey de Sicilia
(1198-1212) con el nombre de Federico I.
Nació en
Iesi (Italia) el 26 de diciembre de 1194. Era hijo de Enrique VI y nieto del
emperador Federico I Barbarroja. Fue nombrado rey de Germania en 1196 y a la
muerte de su padre, dos años más tarde, se convirtió en rey de Sicilia. Cuando
su madre, Constanza de Sicilia, que asumía la regencia, falleció algunos meses
más tarde, el Príncipe, que sólo contaba cuatro años de edad, fue puesto bajo
la custodia del papa Inocencio III, el nuevo regente de Sicilia. El emperador Otón
IV fue depuesto en 1211 y los príncipes germanos eligieron a Federico para
sustituirle. A continuación, estalló la disputa por el trono imperial porque
Otón IV no estaba dispuesto a renunciar a la corona. Federico, con el apoyo del
Papado, al que prometió algunas concesiones, y ayudado por Francia, se aseguró
el título imperial. Fue coronado rey de Germania en Aquisgrán en 1215 y en 1220
emperador en Roma.
En el
momento de su coronación, Federico realizó diversas y detalladas promesas a la
Iglesia, incluido el voto de llevar a cabo una cruzada. Sin embargo pospuso la
Cruzada, debido a la situación de anarquía en la que se encontraba Sicilia y
por la resistencia de las ciudades lombardas que en 1226 renovaron la Liga
Lombarda, constituida en su momento contra Federico I Barbarroja. Al año
siguiente, Federico II anuló el Tratado de Constanza y puso a las ciudades de
Lombardía fuera de la ley. Amenazado en diversas ocasiones con la excomunión si
no cumplía los compromisos de su coronación, Federico decidió dirigirse a
Jerusalén en 1227. Una epidemia le obligó a regresar tres días después de su
salida, por lo que el papa Gregorio IX le excomulgó. En 1228 dirigió la quinta
Cruzada a Tierra Santa, tomó Jerusalén y firmó una tregua de diez años con el
sultán de Egipto. Se casó con Yolanda, la joven hija del entonces rey de
Jerusalén Juan de Brienne y a la muerte de éste asumió el título real, por lo
que fue coronado en 1229 rey de Jerusalén en esa ciudad.
Tras su
regreso a Europa, pasó gran parte del resto de su vida intentando someter a los
lombardos. A lo largo de sus intermitentes conflictos con el Papado fue
excomulgado dos veces, una por el papa Gregorio IX en 1239 y la otra en 1245
por el papa Inocencio IV. Su participación en las costosas guerras italianas le
hizo olvidar el bienestar de sus súbditos germanos. No obstante, Federico logró
establecer la paz, el orden y la prosperidad en Sicilia al promulgar en 1231 un
amplísimo código legal, las denominadas constituciones de Melfi, definido como
el mejor código emitido por gobernante alguno de Europa Occidental desde el
reinado de Carlomagno. Federico también realizó excelentes contribuciones a la
erudición en Italia. Puesto que era hombre culto, reunió a sabios y hombres de
letras en su corte siciliana, a la que Dante consideró como lugar del
nacimiento de la poesía italiana. Federico fundó la Universidad de Nápoles en
1224. Casi un siglo después de su muerte, ocurrida el 13 de diciembre de 1250,
persistía la creencia de que aún estaba vivo. Según una famosa leyenda,
Federico reside en una cueva de las montañas Kyffhäuser, en la región de
Turingia, aguardando la llamada del pueblo germano para regresar y restaurar la
paz en el Imperio. La leyenda fue más adelante reinterpretada con el fin de
relacionarla con Federico I Barbarroja.