Introducción
La fiebre
hemorrágica Argentina es una enfermedad infecciosa endémica en el noroeste de
la provincia de Buenos Aires, sur de Córdoba, sur de Santa fe y este de La
Pampa, que ataca con preferencia a los trabajadores rurales en cierta época del
año, durante la recolección de cosecha.
Comienza a mediados de verano (febrero- marzo) y se extiende hasta
finales de invierno (agosto); afecta a las personas que tienen contacto
permanente con las tareas propias del campo, sin respetar edad ni sexo.
Los primeros casos fueron detectados en Junín (provincia de Bs. As.),
en 1957, y se extendieron a los partidos limítrofes. Cada año la zona endémica
comprende más partidos de la provincia de Buenos Aires, y a partir de 1963 se
extendió hacia Córdoba, Santa Fe y La Pampa. Mientras que en 1958 la extensión
geográfica de la endemia era de 17000 km², en 1980 alcanzó a 150000 km², lo que
determina un aumento de la gravedad del problema.
Agente etiológico
Es un virus denominado virus Junín, que se encuentra en la sangre
y la orina de los enfermos, y también en varias especies de roedores (ratas y
ratones maiceros, lauchas, cuises).
Vector
El virus se transmite al hombre por una garrapata que abunda en las
zonas rurales donde habitan los roedores, que actúan como principales
reservorios del virus.
Contagio
La garrapata se carga de virus al picar a los roedores o a los hombres
enfermos y contamina al hombre sano o al ambiente con sus deyecciones.
Síntomas generales
El período de incubación transcurre silencioso y sin síntomas, y dura
entre 10 y 12 días. A su término, se manifiestan síntomas similares a los de
una fuerte gripe (fiebre, dolores de cabeza, falta de fuerza,
inapetencia,desgano) que duran alrededor de 4 días y que, generalmente el hombre
de campo los pasa trabajando, lo cual agraba la enfermedad. A partir del quinto
día, los síntomas se intensifican y lo obligan a guardar cama; la enfermedad
evoluciona, produciéndose alteraciones digestivas, cardiovasculares
(hemarragias), renales y nerviosas.
La convalecencia es larga, dura alrededor de tres semanas, y se
caracteriza por astenia, fatiga intelectual y física. Las formas más graves se
presentan en individuos con las defensas orgánicas diminuidas por la vejez,
alcoholismo o fatiga.
Profilaxis
La fiebre
hemorrágica argentina confiere una inmunidad prolongada. Es una enfermadad de
baja mortalidad y relativa mortalidad, que en condiciones desfavorables puede
llegar al 10%.
Formas de prevención
La
prevención primaria está destinada a:
1.
Información y educación de la comunidad. Consiste en sensibilizar a la población rural para que acuda al
médico al advertir síntomas gripales o febriles.
2.
Educación médica. Se refiere a la incorporación de esta enfermedad en los planes de
estudio de las distintas facultades de medicina, y a la conveniencia de
mantener informados y actualizados a
los médicos acerca de los adelantos en el diagnóstico y tratamiento de la
enfermedad.
3.
Apoyo a las investigaciones. Todos los estudios de los distintos aspectos de esta enfermedad
deben ser apoyados con el fin de resolver las incógnitas que aún existen sobre
este mal.
4.
Higiene de la vivienda rural. Todas las familias rurales estan obligadas a:
a)
Combatir los roedores
mediante el empleo de rodenticidas, y eliminar los elementos que les sirvan de
refugio o alimento.
b)
Construir viviendas
completas de material, con las condiciones higiénicas mínimas.
5.
Higiene del trabajo. En el ámbito laboral se debe:
a)
Suprimir la cosecha
manual.
b)
Usar vestimentas
adecuadas.
c)
Mantener una higiene
personal diaria.
6.
Control del ambiente. Esto se logra con la rotación de cultivos.
La
prevención secundaria se logra con:
1.
Diagnóstico precoz. A la menor sospecha se efectuarán análisis de sangre y orina diario.
La fiebre hemorrágica argentina se comprueba por el descenso en el número de
glóbulos blancos y plaquetas.
2.
Tratamiento correcto. Se efectua mediante medicamentos, higiene y reposo y la aplicación
precoz de plasma de convaleciente.
Tratamiento específico de la fiebre
hemorragica argentina
Organización de los bancos de plasma inmune
En 1978 se puso en
marcha el Programa Nacional de Lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina
(FHA). Este programa, inicialmente, comprendió actividades de Vigilancia
Epidemiológica, Diagnóstico etiológico, Organización de los bancos de plasma
inmune (PI) y Educación para la salud. A partir de la demostración de la
eficacia protectora de la vacuna Candid 1, también se incorporaron al Programa
las campañas de vacunación de la población a mayor riesgo. Esta presentación
está dirigida a revisar las normas de tratamiento específico de la Fiebre
Hemorrágica Argentina y el funcionamiento de los bancos de plasma inmune.
Antecedentes
La Fiebre
Hemorrágica Argentina es una enfermedad viral para la cual se dispone de un
tratamiento específico: plasma de convaleciente administrado dentro de los ocho
días desde la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad.
En una primera
etapa, el tratamiento se hizo en forma empírica, consistiendo en la
administración de plasma inmune en un volumen prefijado de aproximadamente
500cc. La confirmación del diagnóstico clínico de un enfermo se realizaba por
medio de pruebas de Fijación de complemento e Inmunofluorescencia, métodos que
también permitían la selección de los donantes potenciales. A partir de 1981,
el desarrollo de una técnica que permite la determinación cuantitativa de los
anticuerpos neutralizantes (AcNt) contra el virus Junín demostró que no había
correlación entre los títulos observados entre las tres técnicas. Estos
hallazgos sugirieron que la administración de una dosis basada en el volumen
podía resultar de la transfusión de cantidades muy diferentes de anticuerpos
neutralizantes contra el virus Junín en cada paciente. Por lo tanto, en el
INEVH (Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas, Pergamino, Pcia. de
Buenos Aires) se decidió realizar estudios para determinar una dosis
terapéutica de plasma inmune, basada en la cantidad de AcNt contenidas en el
plasma transfundido. Se consideraron dos variables: a) peso del paciente y b)
volumen y título de anticuerpos neutralizantes de cada unidad de plasma
administrada al paciente. El cálculo de unidades terapéuticas suministradas por
Kg se realizó empleando la fórmula:
Los resultados de
estudios retrospectivos y prospectivos permitieron establecer la dosis
terapéutica de PI en 3.500 UT/kg. Con esta dosis se logra la reducción
significativa de la letalidad de la enfermedad (desde 30% a menos de 1%)
siempre que la transfusión se realice dentro de la primera semana de evolución.
Cuando el tratamiento se realiza con más de ocho días desde el comienzo de los
síntomas, la letalidad no se modifica.
Situación
actual de los bancos de plasma
Las autoridades
nacionales y provinciales ubicaron estratégicamente los centros de lucha contra
la FHA, a fin de responder a las necesidades de las cuatro provincias
afectadas.
La situación
sanitaria se ha ido modificando y se ha pasado de una etapa de atención
centralizada a la actual descentralización de la atención. Esta actividad se
vio favorecida por las actividades de Educación para la salud en la población
afectada y el entrenamiento adquirido por los médicos y bioquímicos a partir de
acciones implementadas y ejecutadas por los profesionales del INEVH desde el
inicio del programa.
En toda la región
endémica debe continuar funcionando el seguimiento activo de los síndromes
febriles. Ante la sospecha de FHA, se deberán realizar análisis simples de
laboratorio clínico, incluyendo un recuento de glóbulos blancos y plaquetas. La
definición de caso sospechoso de FHA incluye: síndrome febril inespecífico,
leucopenia < 4000 glóbulos blancos, plaquetopenia < 120.000 plaquetas.
Ante la sospecha clínica de FHA, el médico podrá solicitar de inmediato al
banco de plasma más cercano la provisión de plasma inmune de acuerdo al peso y
grupo sanguíneo del paciente.
Conclusión: La Fiebre
Hemorrágica Argentina no es actualmente una enfermedad de alto riesgo y se
puede clasificar como una enfermedad endémica.
Hoy, gracias a la aplicación de la vacuna Candid 1 y de la descentralización
de los bancos de plasma se ha logrado controlar la enfermedad, pero se debe
seguir trabajando en la educación de la población y en el apoyo económico para
poder cumplir con las precauciones primarias, de este modo se podrá neutralizar
la enfermedad en el futuro.
Un factor negativo es la falta de información, ya que
en los libros relativamente nuevos no se encuentra información sobre la F.H.A.
y para encontrar datos de manera directa( folletos, por ejemplo), hay que
dirigirse a la ciudad de Bs. As.
Bibliografía: Páginas
290-293 del libro Educación para la Salud de Lucy F. De Vattuone. 17º edición,
febrero de 1992. Librería “El Ateneo” editorial, Bs. As., Lima, Río de Janeiro,
México, Barcelona, Madrid. Healthing.com (www.healthig.com/paper/paper19.html,
3 de agosto de 1998).