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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La fotografia.: Agregado: 10 de OCTUBRE de 2002 | Palabras: 9215 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Varios > |
Tema: “La
Fotografía”
Profesor:
Legaspe
Alumno:
Esteban Sito
Fotografía:procedimiento por el que se consiguen imágenes
permanentes sobre superficies sensibilizadas por medio de la acción fotoquímica
de la luz o de otras formas de energía radiante.
En la sociedad actual la fotografía
desempeña un papel importante como medio de información, como instrumento de la
ciencia y la tecnología, como una forma de arte y una afición popular. Es
imprescindible en los negocios, la industria, la publicidad, el periodismo
gráfico y en muchas otras actividades. La ciencia, que estudia desde el espacio
exterior hasta el mundo de las partículas subatómicas, se apoya en gran medida
en la fotografía. En el siglo XIX era del dominio exclusivo de unos pocos profesionales,
ya que se requerían grandes cámaras y placas fotográficas de cristal. Sin
embargo, durante las primeras décadas del siglo XX, con la introducción de la
película y la cámara portátil, se puso al alcance del público en general. En la
actualidad, la industria ofrece una gran variedad de cámaras y accesorios para
uso de fotógrafos aficionados y profesionales. Esta evolución se ha producido
de manera paralela a la de las técnicas y tecnologías del cinematógrafo.
Principios
básicos
La luz es el componente esencial en
la fotografía, que en casi todas sus formas se basa en las propiedades
fotosensibles de los cristales de haluros de plata, compuestos químicos de
plata y halógenos (bromuro, cloruro y yoduro). Cuando la película fotográfica,
que consiste en una emulsión (capa fina de gelatina) y una base de acetato
transparente de celulosa o de poliéster, se expone a la luz, los cristales de
haluros de plata suspendidos en la emulsión experimentan cambios químicos para
formar lo que se conoce como imagen latente de la película. Al procesar ésta
con una sustancia química llamada revelador, se forman partículas de plata en
las zonas expuestas a la luz. Cuanto más intensa sea la exposición, mayor
número de partículas se crearán. La imagen que resulta de este proceso se llama
negativo porque los valores de los tonos del objeto fotografiado se invierten,
es decir, que las zonas de la escena que estaban relativamente oscuras aparecen
claras y las que estaban claras aparecen oscuras. Los valores de los tonos del
negativo se vuelven a invertir en el proceso de positivado, o con las
diapositivas en un segundo proceso de revelado.
La fotografía se basa, por lo
tanto, en principios físicos y químicos. Los principios físicos se rigen por la
óptica, es decir, la física de la luz. El término genérico luz se refiere a la parte
visible del espectro electromagnético, que incluye además ondas de radio, rayos
gamma, rayos X, infrarrojos y ultravioletas. El ojo humano solamente percibe
una estrecha banda de longitudes de onda, el espectro visible. Este espectro
comprende toda la gama de colores. La mayor longitud de onda visible
corresponde al rojo y la menor al azul.
Película fotográfica
Las películas fotográficas varían
en función de su reacción a las diferentes longitudes de onda de la luz
visible. Las primeras películas en blanco y negro eran sólo sensibles a las
longitudes de onda más cortas del espectro visible, es decir, a la luz
percibida como azul. Más tarde se añadieron tintes de color a la emulsión de la
película para conseguir que los haluros de plata fueran sensibles a la luz de
otras longitudes de onda. Estos tintes absorben la luz de su propio color. La
película ortocromática supuso la primera mejora de la película de sensibilidad
azul, ya que incorporaba tintes amarillos a la emulsión, que eran sensibles a
todas las longitudes de onda excepto a la roja.
A la película pancromática, que fue
el siguiente gran paso, se le añadieron en la emulsión tintes de tonos rojos,
por lo que resultó sensible a todas las longitudes de onda visibles. Aunque
ligeramente menos sensible a los tonos verdes que la ortocromática, reproduce
mejor toda la gama de colores. Por eso, la mayoría de las películas utilizadas
por aficionados y profesionales en la actualidad son pancromáticas.
La película de línea y la cromógena
son dos variedades adicionales de la de blanco y negro, que tienen unas
aplicaciones especiales. La primera se usa básicamente en artes gráficas para
la reproducción de originales en línea. Este tipo de película de alto contraste
consigue blancos y negros puros, casi sin grises. La película cromógena lleva
una emulsión de haluros de plata con copulantes de color (compuestos que
reaccionan con el revelador oxidado para producir un colorante). Después del
proceso de revelado, la plata sobrante se elimina mediante un baño de blanqueo,
que da como resultado una imagen teñida en blanco y negro.
Hay películas especiales, sensibles
a longitudes de onda que sobrepasan el espectro visible. La película infrarroja
responde tanto a la luz visible como a la parte infrarroja invisible del
espectro (ver más adelante Fotografía infrarroja).
La película instantánea, lanzada
por la empresa Polaroid a finales de la década de 1940, permitió conseguir
fotografías a los pocos segundos o minutos de disparar con cámaras diseñadas
con ese fin específico. En la película instantánea, la emulsión y los productos
químicos de revelado se combinan en el paquete de película o en la propia foto.
La exposición, revelado e impresión se producen dentro de la cámara. Polaroid,
primer fabricante de esta película, utiliza una emulsión de haluros de plata
convencional. Después de que la película ha sido expuesta y se ha conseguido el
negativo, éste pasa entre el papel fotográfico y los productos químicos;
entonces, una sustancia gelatinosa transfiere la imagen del negativo al papel y
la foto queda lista.
Película de color
La película de color es más
compleja que la de blanco y negro; se diseña para reproducir la gama completa
de colores, además del blanco, el negro y el gris. La composición de la mayoría
de las películas para diapositivas y para negativos de color se basan en el
principio del proceso sustractivo del color, en donde los tres colores
primarios, amarillo, magenta y cyan (azul verdoso) se combinan para reproducir
toda la gama de colores. La película de color consta de tres emulsiones de
haluros de plata en un solo soporte. La emulsión superior es sensible
exclusivamente a la luz azul. Debajo hay un filtro amarillo que evita el paso
de la luz azul, pero que transmite los verdes y los rojos a la segunda
emulsión, la cual absorbe el verde pero no el rojo. La emulsión inferior es
sensible al rojo.
Cuando la película se expone a la
luz, se forman imágenes latentes en blanco y negro en cada una de las tres
emulsiones. Durante el procesado, la acción química del revelador crea imágenes
en plata metálica, al igual que en el proceso de blanco y negro. El revelador
combina los copulantes de color incorporados en cada una de las emulsiones para
formar imágenes con el cyan, el magenta y el amarillo. Posteriormente la
película se blanquea y deja la imagen negativa en colores primarios. En la
película para diapositivas en color, los cristales de haluros de plata no
expuestos que no se convierten en átomos de plata metálica durante el revelado
inicial, se transforman en imágenes positivas en color durante la segunda fase
del revelado. Una vez completada esta fase la película es blanqueada y la
imagen queda fijada.
Formatos de película y de cámara
Los diferentes tipos de cámara
requieren formas y tamaños de película adecuados. La más utilizada en la
actualidad es la cámara de pequeño formato (35 mm) que consigue 12, 20, 24
o 36 fotografías de 24 × 36 mm, en un sólo rollo de película. Ésta se
enhebra en un carrete receptor que está dentro del compartimento estanco. La
película de 35 mm también puede adquirirse en grandes rollos que se cortan
a la medida deseada para cargar el carrete.
El siguiente formato de cámara
estándar, de tamaño mediano, utiliza películas de 120 o 220. Con estas cámaras
se consiguen imágenes de diversas medidas como 6 × 6 cm, 6 × 7 cm y 6 × 9 cm,
según la configuración de la cámara. Las de gran formato utilizan hojas de
película. Los formatos estándar de estas cámaras son: 4 × 5, 5 × 7 y 8 × 10
pulgadas. Las cámaras especiales de gran tamaño, de formato de hasta 20 × 24
pulgadas, son de un uso profesional muy limitado.
Velocidad de la película
Las películas se clasifican por su
velocidad, además de por su formato. La velocidad de una película se define
como el nivel de sensibilidad a la luz de la emulsión y determina el tiempo de
exposición necesario para fotografiar un objeto en unas condiciones de luz
dadas. El fabricante de la película asigna una clasificación numérica
normalizada en la cual los números altos corresponden a las emulsiones rápidas
y los bajos a las lentas. Las normas fijadas por la International Standards
Organization (ISO) se usan en todo el mundo, aunque algunos fabricantes
europeos aún utilizan la norma industrial alemana Deutsche Industrie Norm
(DIN). Se adoptó el sistema ISO al combinar el DIN con el ASA (la norma
utilizada anteriormente en Estados Unidos). La primera cifra de la
clasificación ISO, equivalente a la de la ASA, expresa una medida aritmética de
la velocidad de la película, mientras que la segunda cifra, equivalente a la de
la DIN, expresa una medida logarítmica.
Las películas lentas se suelen
clasificar desde ISO 25/15 hasta ISO 100/21, pero también las hay más lentas.
La película rápida de Kodak, de características especiales, tiene una
numeración ISO de 3.200. Las películas con ISO de 125/22 a 200/24 se consideran
de velocidad media, mientras que las que están por encima de ISO 200/24 se
consideran rápidas. En los últimos años, los grandes fabricantes han lanzado
películas ultrarrápidas superiores a ISO 400/27. Existen ciertas películas que
pueden superar estos límites como si fueran de una sensibilidad superior, lo
cual se consigue al prolongar la duración de revelado para compensar la
subexposición.
El código DX es una reciente
innovación en la tecnología fotográfica. Los carretes de 35 mm con código
DX llevan un panel que se corresponde con un código electrónico que indica la
sensibilidad ISO y el número de exposiciones de la película. Muchas de las
cámaras modernas están equipadas con sensores DX que leen electrónicamente esta
información y ajustan automáticamente la exposición.
Las diferencias en la sensibilidad
a la luz de la emulsión de la película dependen de varios aditivos químicos.
Por ejemplo, los compuestos hipersensibles aumentan la velocidad de la película
sin modificar su sensibilidad a los colores. Las películas rápidas también se
pueden fabricar con mayor concentración de haluros de plata en la emulsión.
Hace poco se ha creado una generación de películas más rápidas y sensibles
mediante la alteración de la forma de los cristales. Los cristales de haluros
de plata sin relieve ofrecen una superficie más amplia. Las películas que
contienen este tipo de cristales, como la Kodacolor de grano T, poseen por
tanto mayor sensibilidad a la luz.
El grano de las películas rápidas
suele ser más grueso que el de las lentas. En las ampliaciones de gran tamaño
el grano puede producir motas. Las fotografías tomadas con película lenta
tienen un grano menor al ser ampliadas. Debido al pequeño tamaño de los haluros
de plata, las películas lentas poseen generalmente una mayor definición, es
decir, ofrecen una imagen más detallada y pueden producir una gama de tonos más
amplia que las películas rápidas. Estas últimas se utilizan cuando se pretende
obtener imágenes nítidas de objetos en movimiento en detrimento de una gama de
tonos más amplia y mayor riqueza de detalles.
Exposición
Cada tipo de película posee un
rango o latitud de exposición característico, que indica el margen de error
admisible en la exposición de la película que, una vez revelada e impresa,
reproduzca el color y los tonos reales de la escena fotografiada.
Los términos sobreexposición y
subexposición se utilizan para definir las desviaciones, intencionadas o no, de
la exposición ideal. En la película expuesta por más tiempo del adecuado, las
zonas que reciben demasiada luz se verán obstruidas por un exceso de plata,
perderá contraste y nitidez y aumentará su grano. En cambio, la subexposición
origina negativos débiles, en los que no se depositan suficientes cristales de
plata para reproducir con detalle las zonas oscuras y de sombras.
Con las películas de latitud
estrecha, una exposición adecuada para una zona en sombra es probable que
produzca una sobreexposición de las zonas iluminadas adyacentes. Cuanto más
amplia es la latitud de una película mejores fotos resultarán, a pesar de la
sobre o subexposición.
La película para negativos, tanto
de color como en blanco y negro, ofrece, por lo general, suficiente latitud
para permitir al fotógrafo un cierto margen de error. La película para
diapositivas en color suele tener menos latitud.
La cámara y sus accesorios
Las cámaras fotográficas modernas
funcionan con el principio básico de la cámara oscura. La luz, que penetra a través
de un diminuto orificio o abertura en el interior de una caja opaca, proyecta
una imagen sobre la superficie opuesta a la de la abertura. Si se le añade una
lente, la imagen adquiere una mayor nitidez y la película hace posible que esta
última se fije. La cámara es el mecanismo a través del cual la película se
expone de una manera controlada. Si bien existen diferencias estructurales
entre ellas, todas las cámaras modernas se componen de cuatro elementos
básicos: el cuerpo, el obturador, el diafragma y el objetivo. Dentro del cuerpo
se encuentra una pequeña cavidad hermética a la luz (en latín, camera)
donde se aloja la película para su exposición. También en el cuerpo, al otro
lado de la película y detrás del objetivo, se hallan el diafragma y el obturador.
El objetivo, que se instala en la parte anterior del cuerpo, es en realidad un
conjunto de lentes ópticas de cristal. Alojado en un anillo metálico o
cilindro, permite al fotógrafo enfocar una imagen sobre la película. El
objetivo puede estar fijo o colocado en un soporte móvil. Los objetos situados
a diferentes distancias de la cámara pueden enfocarse con precisión al ajustar
la distancia entre el objetivo y la película fotográfica.
El diafragma, abertura circular
situada detrás del objetivo, funciona en sincronía con el obturador para dejar
pasar la luz a la cámara oscura. Esta abertura puede ser fija, como en muchas
cámaras para aficionados, o regulable. Los diafragmas regulables consisten en
laminillas de metal o de plástico superpuestas, que cuando se separan por
completo forman una abertura del mismo diámetro del objetivo, y cuando se
cierran dejan un pequeño orificio detrás del centro del objetivo. Entre la
máxima abertura y la mínima, la escala de diafragmas se corresponde con una
clasificación numérica, llamada f-stops, situada en la cámara o en el
objetivo.
El obturador es un dispositivo
mecánico, dotado con un muelle, que sólo deja pasar la luz a la cámara durante
el intervalo de exposición. La mayoría de las cámaras modernas poseen
obturadores de diafragma o de plano focal. Algunas cámaras antiguas para
aficionados utilizan el obturador de guillotina, que consiste en una pieza con
bisagra que al disparar se abre y expone la película alrededor de 1/30 de
segundo.
En el obturador de diafragma, durante
el momento de exposición un conjunto de hojas solapadas se separan para
descubrir la abertura total del objetivo. El obturador de plano focal consiste
en una cortinilla negra con una ranura horizontal de tamaño variable. Al
disparar, la cortinilla se mueve con rapidez sobre la película, exponiéndola
progresivamente a la luz a medida que la ranura se desplaza.
La mayoría de las cámaras modernas
poseen algún sistema de visión o visor para permitir al fotógrafo contemplar a
través del objetivo de la cámara la escena u objeto que se desea fotografiar.
Las cámaras fotográficas réflex de un solo objetivo poseen esta característica
y casi todas las cámaras de uso general están dotadas de algún tipo de sistema
de enfoque y de algún mecanismo para desplazar la película.
Control de exposición
Al regular la velocidad del
obturador y la abertura del diafragma el fotógrafo consigue la cantidad exacta
de luz para asegurar una correcta exposición de la película. La velocidad del
obturador y la abertura son directamente proporcionales: si incrementamos la
velocidad del obturador en una unidad cambiará un f-stop. Al modificar en un
punto la exposición se produce un cambio en la velocidad de obturación y en el
diafragma, cuyo resultado será que la cantidad de luz que llegue a la película
sea la misma. De esta manera, si se aumenta la velocidad del obturador el
diafragma deberá ser aumentado en la misma medida para permitir que idéntica
cantidad de luz llegue a la película. Los obturadores rápidos, de 1/125 segundo
o menos, pueden captar objetos en movimiento.
Además de regular la intensidad de
la luz que llega a la película, la abertura del diafragma se utiliza también
para controlar la profundidad de campo, también llamada zona de enfoque, que es
la distancia entre el punto más cercano y más lejano del sujeto que aparecen
nítidos en una posición determinada del enfoque. Al disminuir la abertura la
profundidad de campo crece, y al aumentarla disminuye. Cuando se desea una gran
profundidad de campo, es decir, la máxima nitidez de todos los puntos de la
escena (desde el primer al último plano), se utiliza una abertura pequeña y una
velocidad de obturación más lenta. Como para captar el movimiento se necesita
una gran velocidad de obturación, y en compensación una gran abertura, la
profundidad de campo se reduce. En muchas cámaras el anillo del objetivo tiene
una escala de profundidad de campo que muestra aproximadamente la zona de
enfoque que se corresponde con las diferentes aberturas.
Tipos de cámaras
Existe una gran variedad de modelos
y tamaños de cámaras. Las primeras cámaras, las estenopeicas, no tenían
objetivo. La cantidad de luz se controlaba al cerrar el orificio. La primera
cámara de uso general, cámara de cajón, consistía en una caja de madera o de
plástico con un objetivo simple y un disparador de guillotina en un extremo y
en el otro un soporte para la película. Este tipo de cámara tiene un sencillo
visor por el que se ve la totalidad de la zona que va a ser fotografiada. Hay
modelos con una o dos aberturas de diafragma y un mecanismo simple de enfoque.
La cámara técnica para uso de
profesionales es la más parecida a las primitivas que todavía hoy se utilizan.
No obstante, a pesar de las grandes cualidades de esta cámara, la mayor parte
de los profesionales y los aficionados utilizan otros modelos más versátiles
entre los que destacan la cámara réflex de un solo objetivo (SLR), la réflex de
dos objetivos (TLR) y la de visor directo. La mayoría de las SLR y de las de
visor directo funcionan con la película de 35 mm, mientras que la mayoría
de las TLR y algunas SLR y de visor directo usan la película de formato medio,
es decir, de 120 o 220.
Cámaras técnicas
Las cámaras técnicas suelen ser más
grandes y pesadas que las de formato medio y pequeño, y se suelen utilizar
preferentemente para trabajos de estudio, paisajes y fotografía de obras
arquitectónicas. Requieren películas de gran formato para conseguir negativos y
diapositivas con mayor detalle y nitidez que las de formato pequeño. Las
cámaras técnicas tienen una base metálica o de madera con un carro de
regulación por el que se deslizan dos placas metálicas, una en la parte
anterior y otra en la posterior, unidas por un fuelle. El objetivo y el
obturador se encuentran en la placa frontal, mientras que la posterior o
respaldo de la cámara tiene un panel enmarcado de cristal esmerilado donde se
sujeta el soporte para la película. La configuración del cuerpo de estas
cámaras, al contrario que las de uso general, es ajustable. Los soportes
delantero y trasero pueden cambiarse, inclinarse, levantarse o girarse para
permitir al fotógrafo conseguir todo tipo de perspectivas y enfoques.
Cámaras de visor directo
Las cámaras de este tipo tienen un
visor a través del cual el fotógrafo ve y encuadra la escena o el objeto. El visor
no muestra, sin embargo, la escena a través del objetivo, pero se aproxima
bastante a lo que se retratará. Esta situación, en la que el punto de mira del
objetivo no coincide con el del visor, se denomina paralaje. A mayores
distancias el efecto de paralaje es insignificante, a distancias cortas se
aprecia más; esto hace que para el fotógrafo sea más difícil encuadrar con
acierto.
Cámaras réflex
Las cámaras réflex, tanto la SLR
como la TLR, están equipadas con espejos que reflejan en el visor la escena que
va a ser fotografiada. La réflex de doble objetivo tiene forma de caja con un
visor que consiste en una pantalla horizontal de cristal esmerilado situada en
la parte superior de la cámara. Los dos objetivos están montados verticalmente
en el frente de la cámara, uno sirve como visor y el otro para formar
directamente la imagen en la película. Los objetivos están acoplados, es decir,
que al enfocar uno, el otro lo hace automáticamente. La imagen que toma el
objetivo superior o visor se refleja en la pantalla de enfoque por medio de un
espejo colocado a 45º. El fotógrafo enfoca la cámara y ajusta la composición
mientras mira la pantalla. La imagen que se forma en el objetivo inferior queda
enfocada en la película situada en la parte trasera de la cámara. Al igual que
las cámaras de visor directo, las TLR tienen algún error de paralaje.
La cámara SLR utiliza un solo
objetivo, tanto para ver la escena como para hacer la fotografía. Un espejo
situado entre el objetivo y la película refleja la imagen formada por el
objetivo a través de un prisma de cinco caras y la dirige hacia la pantalla de
cristal esmerilado que hay en la parte superior de la cámara. En su momento se
abre el disparador y un muelle retira automáticamente el espejo de la
trayectoria visual entre la película y el objetivo. Gracias al prisma, la
imagen tomada en la película es casi exacta a la que se ve a través del
objetivo de la cámara, sin ningún error de paralaje. La mayor parte de las SLR
son instrumentos de precisión equipados con obturadores de plano focal. Muchas
tienen mecanismos automáticos para el control de exposición y fotómetros
incorporados. La mayoría de las SLR modernas poseen obturadores electrónicos y,
asimismo, la abertura puede manipularse electrónica o manualmente. Cada vez son
más los fabricantes de cámaras que hacen las SLR con enfoque automático,
innovación que originariamente era para cámaras de aficionados. La serie Maxxum
de Minolta, la EOS de Canon y la F4 de Nikon, unidad para profesionales, poseen
enfoque automático y son completamente electrónicas. Una unidad central de
proceso (CPU) controla las funciones electrónicas en estas cámaras. La Maxxum
7000i de Minolta utiliza tarjetas de software que cuando se introducen en el
interior de la cámara aumentan las posibilidades de la misma.
Las cámaras de enfoque automático
llevan componentes electrónicos y una CPU para medir automáticamente la
distancia entre la cámara y el objeto y determinar el nivel de exposición
ideal. La mayoría de las cámaras de enfoque automático lanzan un haz de luz
infrarrojo o unas ondas ultrasónicas que al rebotar en el sujeto determinan la
distancia y ajustan el enfoque. Algunas cámaras, como la EOS de Canon y las SLR
de Nikon, utilizan sistemas de enfoque automático pasivo, que en vez de emitir ondas
o haces luminosos regulan automáticamente el enfoque del objetivo hasta que
unos sensores detectan la zona de máximo contraste con una señal rectangular
situada en el centro de la pantalla de enfoque.
Comparaciones entre diseños
De los tres tipos de cámaras más
utilizadas, la SLR es la más popular tanto entre los aficionados como entre
profesionales. Su gran ventaja es que la imagen que se ve por el visor es
virtualmente idéntica a la que el objetivo enfoca. Además, la SLR es
generalmente rápida, fácil de manejar y puede utilizarse con una mayor variedad
de accesorios y objetivos intercambiables que los demás diseños.
La cámara de visor directo,
inicialmente utilizada para el periodismo gráfico debido a su tamaño compacto y
su fácil manejo (comparado con las enormes y lentas cámaras de 4 × 5 pulgadas
empleadas por la generación anterior), ha sido reemplazada en buena parte por
las SLR. Este tipo de cámaras de visor directo poseen, sin embargo, un sistema
óptico más sencillo, con menos piezas móviles y menos complicadas que las SLR,
además de ser más silenciosas y menos pesadas. Por estas razones todavía
algunos fotógrafos, sobre todo profesionales, las siguen utilizando. Comparada
con las de los otros dos diseños, las TLR poseen un sistema de enfoque relativamente
lento. Aunque tienen menos objetivos intercambiables, como las cámaras de visor
directo, aún siguen siendo populares. Producen negativos más amplios que la
mayoría de las SLR y que las de visor directo, lo que representa una ventaja
para conseguir un detalle muy fino en la imagen final. Algunos fabricantes,
como Hasselblad, Mamiya, Bronica y Rollei, han combinado las ventajas de la SLR
con el formato de película medio, lo que ha reducido el mercado de la TLR.
Algunas cámaras se diseñan para el público
en general. Son fáciles de manejar y producen fotos aceptables para el
fotógrafo medio. Muchas de las cámaras de aficionados de apuntar y disparar
tienen, en la actualidad, una sofisticada tecnología, como enfoque manual y
sistemas de control de exposición que simplifican el proceso de hacer fotos,
aunque limitan el control del fotógrafo.
Objetivos
El objetivo es una parte de la
cámara tan importante como el cuerpo. A los objetivos se les conoce, en
términos genéricos, como gran angular, normal y teleobjetivo. Los tres términos
se refieren a la distancia focal del objetivo, la cual se suele medir en
milímetros. La distancia focal se define como la magnitud que separa el centro
de la lente de la imagen que se forma cuando ésta se ajusta al infinito. En la
práctica, la distancia focal afecta al campo de visión, al aumento y a la
profundidad de campo del objetivo.
Las cámaras que utilizan los
profesionales y los aficionados más exigentes están diseñadas para admitir los
tres tipos de objetivos intercambiables. En fotografía de 35 mm, un
objetivo de longitud focal entre 20 y 35 mm se considera gran angular.
Ofrece una mayor profundidad de campo y abarca un campo más amplio o ángulo de
visión, pero menor aumento. Los objetivos ‘ojo de pez’ permiten campos de 180
grados o más. El objetivo de ojo de pez de 6 mm de Nikon tiene un campo de
visión de 220 grados, que produce una imagen circular en la película, en vez de
la normal rectangular o cuadrada. Las lentes de longitud focal de 45 a
55 mm se consideran normales porque producen una imagen muy aproximada a
la del ojo humano en lo que respecta a la relación tamaño y perspectiva. Los
objetivos de mayor longitud focal, llamados teleobjetivos, estrechan el campo
de visión y disminuyen la profundidad de campo mientras que aumentan la imagen.
Para una cámara de 35 mm, objetivos con distancia focal de 85 mm o
más se consideran teleobjetivos.
El objetivo zoom, un cuarto tipo
genérico de lente, está diseñado para tener una longitud focal variable que
puede ajustarse continuamente entre dos valores prefijados. Estos objetivos son
particularmente adecuados cuando se usan con cámaras réflex de un solo objetivo
y permiten un continuo control de la imagen.
Fuentes de luz artificial
En caso de ausencia de luz natural,
los fotógrafos utilizan luz artificial para iluminar las escenas tanto en
interiores como en exteriores. Las fuentes de luz artificial más utilizadas son
el flash electrónico o lámpara estroboscópica, las lámparas de tungsteno y las
lámparas halógenas de cuarzo. Otra fuente es la bombilla de flash, lámpara
desechable que contiene en su interior oxígeno y un delgado filamento de
aleación de magnesio que se dispara una sola vez. En la actualidad ha quedado
obsoleta y ha sido reemplazada por los económicos flashes electrónicos.
El flash electrónico (un tipo de
estroboscopio) consiste en un tubo de cristal de cuarzo que contiene un gas
inerte (un halógeno) a muy baja presión. Cuando a los electrodos sellados a los
extremos del tubo se les aplica un alto voltaje, el gas se ioniza y produce un
destello de luz de muy corta duración, es decir, un flash. A pesar de que los
flashes especiales pueden producir un destello de aproximadamente 1/100.000 de
segundo, los normales duran de 1/5.000 a 1/1.000 de segundo. El flash tiene que
estar sincronizado con el obturador de la cámara para que el destello de luz
cubra toda la escena. La sincronización se lleva a cabo a través de una
conexión eléctrica entre la cámara y el flash, que puede ser un soporte montado
en la parte superior de la cámara, llamado zapata, o un cable llamado cable de
sincronización, que va del enchufe de sincronización de la cámara al
flash.
Los flashes automáticos están
equipados con sensores, células fotoeléctricas que regulan automáticamente la
duración e intensidad del destello para una toma en particular. El sensor, que
mide la intensidad del destello al producirse éste, interrumpe la luz cuando se
ha conseguido la iluminación adecuada. El flash sincrónico, modelo actual del
flash automático, está diseñado para funcionar con una cámara determinada. El
circuito electrónico del flash y de la cámara están integrados. El sensor está
alojado en el interior de la cámara y mide la cantidad de luz en el plano de la
película, lo que permite una medición más exacta de la intensidad del flash.
Los flashes varían en tamaño desde
los pequeños incorporados en las cámaras hasta los grandes de estudio. Por lo
general, cuanto más grande sea el flash mayor será la intensidad de luz
producida. El flash incorporado en la cámara es adecuado para iluminar pequeñas
escenas, pero cuando se trata de una escena amplia es preciso un potente equipo
de flash de estudio. La lámpara incandescente con filamentos más delgados que
los de las bombillas corrientes, proporciona luz continua. Para conseguir un
color normal en la fotografía, la lámpara debe usarse con película de tungsteno
o con un filtro para equilibrar el color. La luz de cuarzo, de uso corriente en
la industria de la televisión debido a la gran intensidad de luz que produce y
a la relativa larga duración de sus lámparas comparada con fuentes luminosas de
tungsteno, es también popular entre los fotógrafos.
Fotómetros o exposímetros
Los fotógrafos profesionales y los
aficionados exigentes utilizan fotómetros para medir la intensidad de la luz en
una situación dada y determinar así la combinación adecuada de la velocidad y
de la abertura del diafragma. Se utilizan básicamente cuatro tipos de
fotómetros: el de luz incidente, el de luz reflejada, el de spot y el de flash,
aunque, hablando con propiedad, los fotómetros de spot son un tipo de los de
luz reflejada y los de flash pueden serlo tanto de incidente como de reflejada.
Los fotómetros de luz incidente
miden la intensidad de luz que ilumina al objeto, la que cae sobre él. Para
leer los valores de luz incidente se coloca el fotómetro junto al objeto y se
dirige hacia la cámara. Los fotómetros de luz reflejada miden la intensidad
luminosa reflejada por el objeto, la que él emite. Para leer este fotómetro se
coloca junto a la cámara y se dirige hacia el objeto. La mayoría de los
fotómetros de luz incidente pueden también modificarse para su uso como
fotómetros de luz reflejada.
Los fotómetros de spot miden la luz
reflejada en un área de 1 grado, mientras que los mencionados anteriormente
cubren una escala angular mucho más amplia: de 30 a 50 grados para un fotómetro
de luz reflejada y de hasta 180 grados para uno de luz incidente. Los
exposímetros para flash están diseñados para medir únicamente los destellos de
fracción de segundo emitidos por el flash. Los fotómetros combinados están
diseñados para medir luz incidente, reflejada y de flash.
Los exposímetros más sencillos
poseen una célula fotoeléctrica la cual genera una pequeña cantidad de
corriente eléctrica cuando se expone a la luz que acciona una aguja sobre una
escala y un dial regulable que indica la velocidad de la película. Cuando el
dial coincide con la aguja, el exposímetro muestra las diferentes combinaciones
de diafragma y velocidad que producen exposiciones equivalentes, y la cámara
podrá ajustarse en consecuencia.
Algunos fotómetros, como elementos
sensibles a la luz, están provistos de una célula fotoconductora de sulfuro de
cadmio que funciona con una pila de mercurio y es extremadamente sensible
incluso en condiciones de luz muy pobres. Una innovación de la década de 1980
fue el uso de diodos de silicio como receptores de luz. Estos exposímetros
tienen aún mayor sensibilidad que los de células de sulfuro de cadmio.
Para la fotografía de estudio se
suele utilizar un fotómetro especial que mide la temperatura de color. A cada
temperatura le corresponde una longitud de onda luminosa diferente que se
expresa en kelvins (K) y los diferentes tipos de iluminación tienen su propia
temperatura de color. Los medidores de ésta permiten calcular con precisión la
luz emitida por los diferentes tipos de lámparas. Esto es fundamental para la
fotografía profesional en color realizada en interiores con iluminación
artificial, ya que la temperatura de color de las lámparas fluorescentes e incandescentes
varía de un fabricante a otro e incluso puede cambiar con el paso del tiempo.
Filtros
Pueden estar hechos de gelatina o
de cristal y se colocan delante del objetivo para alterar el color, cambiar el
contraste o el brillo, minimizar la neblina o para crear efectos especiales. En
la fotografía en blanco y negro se utilizan filtros de color con película
pancromática que permite la transmisión del color adecuado mientras impide el
paso de los colores que no lo son. Cuando se fotografía un paisaje con un
filtro rojo, por ejemplo, parte de la luz azul del cielo se anula y hace que
éste parezca más oscuro y, por tanto, se destaquen las nubes. El mismo cielo
azul con un filtro amarillo produce un efecto atenuado porque deja pasar mejor
la luz azul. El filtro amarillo nº 8 se suele utilizar para fotografiar
exteriores en blanco y negro, ya que reproduce el tono azul del cielo de una
forma muy parecida a como lo percibe el ojo humano.
Los filtros de conversión, los de
color y los correctores se utilizan mucho en fotografía en color. Los de
conversión cambian el equilibrio de color de la luz para una película concreta.
Las películas de tungsteno, por ejemplo, están diseñadas y equilibradas para la
temperatura de color de la luz ámbar de tungsteno. Si se exponen a la luz del
día producirán fotos con un tono azulado. El filtro de conversión de la serie
85 soluciona este problema. Por el contrario, la película diurna adecuada para
luz natural intensa que tiene una mayor concentración de longitudes de onda azules
que la luz de tungsteno, producirá un tono amarillo-ámbar si se expone a la luz
de tungsteno. Los filtros de conversión de la serie 80 corrigen este
inconveniente.
Los filtros de color se suelen
utilizar para hacer pequeños reajustes en el mismo. Los filtros de corrección
eliminan los tonos de color que no se desean o añaden un matiz cálido. Los
filtros correctores (CC) magenta pueden compensar la luz verdosa de los
fluorescentes en las películas de tungsteno o diurnas. Otro tipo de filtro, el
polarizador, se utiliza básicamente para reducir reflejos de superficies
brillantes y también para aumentar la saturación de color en las fotografías.
Revelado y positivado
La imagen latente de la película se
hace visible a través del proceso llamado revelado, que supone la aplicación de
ciertas soluciones químicas para transformar la película en un negativo. El
proceso por el que un negativo se convierte en una imagen positiva se denomina
positivado. La imagen se denomina copia o fotografía en papel. La película se
revela al tratarla con un revelador o solución reveladora, un producto químico
alcalino reductor. Esta solución reactiva el proceso iniciado por la acción de
la luz al exponer la película. Con ello se reducen más los cristales de haluros
de plata en los que se ha formado plata, de modo que se produzcan granos
gruesos de este metal alrededor de las diminutas partículas que componen la
imagen latente.
Mientras las partículas de plata se
empiezan a formar, la imagen visible se hace aparente en la película. El grosor
y la densidad de la plata depositada en cada zona depende de la cantidad de luz
recibida en esa área durante la exposición. Para interrumpir la acción del
revelador, la película se sumerge en una solución ligeramente ácida que
neutraliza el revelador alcalino. Después del lavado, la imagen negativa queda
fijada: los residuos de cristales de haluros de plata son eliminados y las
partículas de plata metálicas que quedan se fijan. El compuesto químico que se
utiliza para el fijado, normalmente denominado fijador o hipo,
suele ser tiosulfato sódico, potásico o amónico. El eliminador del fijador o
agente limpiador se utiliza entonces para eliminar cualquier resto de fijador
que haya quedado en la película. Ésta debe lavarse muy bien con agua corriente,
ya que los residuos del fijador suelen estropear los negativos con el tiempo.
Por último, al lavar la película procesada se favorece un secado uniforme y se
impide la formación de manchas de agua.
El positivado se puede hacer de dos
maneras: por contacto o por ampliación. El primero se utiliza cuando se desean
copias exactamente del mismo tamaño que los negativos. Se consigue al poner el
lado de emulsión del negativo en contacto con el papel de la copia y colocar
ambos bajo una fuente de luz.
En el método de ampliación, el
negativo se coloca en una especie de proyector llamado ampliadora. La luz
procedente de ésta pasa a través del negativo a una lente que proyecta una
imagen del negativo ampliada o reducida sobre el material sensible de
positivado. Este proceso permite también al fotógrafo reducir o aumentar la
cantidad de luz que reciben zonas concretas de dicho material. Estas técnicas,
conocidas como tapado y sombreado, hacen que la copia final sea más clara o más
oscura en determinadas zonas.
El material que se usa en el
proceso de positivado es un tipo de papel fotográfico con una emulsión similar
en composición a la utilizada para película, aunque mucho menos sensible a la
luz. Una vez que ha sido expuesta, la copia es revelada y fijada por un
procedimiento muy parecido al empleado en el revelado de película. En la copia
final, las zonas expuestas a mucha luz reproducen los tonos oscuros, las que no
la recibieron reproducen los claros y las que fueron expuestas a una moderada
cantidad de luz reproducen los tonos intermedios.
Las copias en color procedentes de
negativos en color se hacen tanto por ampliación como por contacto. Las copias
procedentes de transparencias de color pueden obtenerse directamente por
ampliación utilizando el papel Cibachrome o el RC, como el R-3 de Kodak o el
tipo 34 de Fuji. También existe la opción de hacer primero un negativo
intermedio o internegativo, que puede positivarse por contacto o por
ampliación. Un tercer proceso de positivado en color, llamado procedimiento
aditivo (dye-transfer),
resulta considerablemente más complejo y en general se utiliza sólo para
trabajos profesionales.
Las transparencias de color
positivas y los negativos de color se imprimen sobre papeles con emulsiones
multicapa que contienen agentes para formar el color. Ejemplos de éstos son el
papel de revelado tipo 34 de Fujichrome y el Ektachrome de Kodak, que se
utilizan para positivar a partir de transparencias de color. El Agfacolor CN
tipo A, el Ektacolor y el Fujicolor se utilizan para positivar a partir de
negativos. Estos papeles se revelan en unas soluciones de procedimiento
sustractivo sin procesado de inversión. Cuando se realizan copias de este tipo
se pueden minimizar los errores en la exposición variando el tiempo de
exposición de la copia. El equilibrio de color se controla mediante filtros
situados en la cabeza de la ampliadora, entre la fuente de luz y el negativo.
Para obtener copias en color con el
procedimiento aditivo (dye-transfer), se prepara un negativo
independiente para cada uno de los tres colores: rojo, verde y azul. Estos
negativos se obtienen directamente desde el objeto con las cámaras de un solo
disparo, técnica en la actualidad algo anticuada, o indirectamente desde la
transparencia en color. Los negativos se emplean para conseguir imágenes
positivas sobre hojas de gelatina conocidas como matrices. Se obtienen tres
matrices positivas: una está impregnada con tinte amarillo, otra con magenta y
la tercera con cyan. Después de la inmersión, cada matriz se positiva en un
bastidor especial de ampliación, que garantiza su alineación exacta o registro,
para formar la imagen a todo color.
Últimos avances tecnológicos
Las nuevas tecnologías están
comenzando a suprimir las conexiones existentes entre la fotografía y otros
sistemas de reproducción de imágenes. En algunos sistemas nuevos, las
emulsiones de haluros de plata se han sustituido por métodos electrónicos que
registran información visual. La casa Sony ha creado una cámara de vídeo fija,
llamada Mavica, basada en un modelo industrial anterior, la ProMavica. A
diferencia de la cámara de vídeo convencional, que utiliza cinta magnética, la
Mavica graba la información visual, la luz que reflejan los objetos de la
escena fotografiada, sobre un disco blando. Las imágenes se pueden ver en un monitor
conectado a la unidad de reproducción de la Mavica. Canon USA también ha
entrado en el mercado de la cámara de vídeo fija. Su cámara RC-470 necesita un
reproductor de vídeo fijo para poder ser visualizado. Sin embargo, la Xap Shot,
que graba 50 imágenes fijas con 300-400 líneas de definición en un disco blando
de 5 cm, no precisa de ningún equipo especial. Puede conectarse también al
receptor de televisión. Asimismo, se pueden obtener copias en papel utilizando
una impresora especial láser.
La digitalización de imágenes
fotográficas ha revolucionado la fotografía profesional al crear una
especialidad conocida como tratamiento de la imagen. La digitalización de la
información visual de una fotografía, es decir, la conversión de aquélla en
números binarios con la ayuda de un ordenador, hace posible la manipulación de
la imagen fotográfica a través de unos programas especiales. El sistema Scitex,
muy común en la industria publicitaria a finales de la década de 1980, permite
al operador modificar o borrar elementos de una fotografía: cambiar colores,
componer estéticamente imágenes con varias fotos y ajustar el contraste o la
nitidez. Otros sistemas, como el Adobe Photoshop, permiten realizar operaciones
similares.
La calidad de las imágenes en la
pantalla de un ordenador era, hasta hace poco, inferior a la fotográfica. Las
impresoras de color no industriales y las láser no alcanzan todavía a
reproducir imágenes con la gama de tonos, definición y saturación de las
fotografías. Algunos sistemas, sin embargo, como la Presentation Technologies’ Montage
Slidewriter y el Linotronic, son capaces de reproducir
imágenes con calidad de imprenta.
Técnicas especiales
Hacia finales del siglo XIX la
fotografía desempeñaba ya un importante papel en la astronomía. A partir de
entonces se han desarrollado muchas técnicas fotográficas especiales, que
constituyen importantes instrumentos en un buen número de áreas científicas y
tecnológicas.
Fotografía y cinematografía
ultrarrápidas
La mayoría de las cámaras modernas
permiten exposiciones a velocidades de hasta 1/1.000 segundo. Se pueden
conseguir tiempos de exposición más breves si se ilumina el objeto con un
pequeño destello de luz. En 1931, el ingeniero estadounidense Harold E.
Edgerton desarrolló una lámpara estroboscópica electrónica con la que consiguió
destellos de 1/500.000 segundo, que le permitía fotografiar la trayectoria de
una bala. Mediante una serie de destellos se pueden captar en el mismo
fragmento de película las progresivas fases de objetos en movimiento, tales
como un pájaro volando. La sincronización del destello del flash y del objeto
en movimiento se logra con una célula fotoeléctrica que acciona la lámpara
estroboscópica. La célula fotoeléctrica actúa al ser iluminada por el haz de
luz, que se interrumpe por el objeto en movimiento tan pronto como éste entra
en el campo visual de la cámara.
Más recientemente se han
desarrollado obturadores ultrarrápidos electro-ópticos y magneto-ópticos que
permiten tiempos de exposición de hasta varios miles de millonésimas de
segundo. Ambos obturadores actúan por el hecho de que en algunos materiales el
nivel de la luz polarizada es alterado bajo la influencia de un campo magnético
o eléctrico. El disparador magneto-óptico consiste en un cilindro de cristal
situado en el interior de una bobina. A cada lado del cilindro de cristal hay
un filtro de polarización. Ambos filtros están cruzados para que cuando la luz
pase a través del primero se polarice y quede interrumpida por el segundo. Si
un pequeño impulso eléctrico pasa a través de la bobina, el nivel de
polarización de la luz en el cilindro de cristal se alterna y la luz puede
pasar a través del sistema.
El obturador electro-óptico,
construido de un modo similar, consiste en una célula con dos electrodos llena
de nitrobenceno que está situada entre los dos filtros cruzados de
polarización. El nivel de polarización dentro del líquido cambia al recibir un
pequeño impulso eléctrico en los dos electrodos. Los obturadores
electro-ópticos se han utilizado para fotografiar la secuencia de las
diferentes fases en la explosión de una bomba atómica. El movimiento a alta
velocidad puede estudiarse también con la cinematografía ultrarrápida. Las
técnicas convencionales, en las que fotografías individuales fijas son tomadas
en una secuencia rápida, permiten un máximo de 500 fotogramas por segundo. Se
pueden conseguir hasta un millón de fotos por segundo al mantener la película
fija y usar un espejo alternador rápido (de hasta 5.000 revoluciones por
segundo), que mueve las imágenes por un orden secuencial. Para frecuencias
extremadamente altas, como mil millones de fotos por segundo, se descartan los
métodos ópticos tradicionales y se utilizan tubos de rayos catódicos.
Fotografía aérea
Las cámaras especiales, instaladas
en aviones sobre soportes antivibraciones, suelen estar equipadas con varias
lentes y con grandes cargadores de película. Se utilizan en inspecciones de
superficies extensas de terreno para cartografía, en el análisis del
crecimiento de las ciudades para su posterior urbanización, en el
descubrimiento de restos de antiguas civilizaciones y para observar la Tierra y
la distribución de la fauna y de la flora. Las cámaras montadas en los
satélites también se utilizan para este tipo de fotografía. La vigilancia y el
reconocimiento militar es una aplicación especial de la fotografía aérea.
Algunos satélites de reconocimiento están provistos con potentes teleobjetivos
que producen imágenes de alta definición con los que pueden observar
automóviles e incluso objetos más pequeños. Los métodos fotográficos modernos
desde satélites, que hasta hace poco eran utilizados casi exclusivamente con
fines militares, de espionaje y meteorológicos, son empleados, cada vez más,
por los geólogos para descubrir recursos minerales y por las agencias de
noticias con el fin de obtener al instante fotografías sobre sucesos que se
producen en cualquier parte del mundo.
Fotografía submarina
Las cámaras submarinas precisan de
una caja o carcasa herméticamente cerrada, con una ventana de cristal o de plástico
delante del objetivo. Durante las horas diurnas, se pueden tomar fotografías a
profundidades de hasta 10 metros. Para tomas más profundas se necesita luz
artificial, como la del flash electrónico o focos. La calidad de las fotos
depende de la claridad del agua. En aguas turbias o llenas de partículas, que
reflejan la luz, éstas impiden hacer fotografías, excepto primeros planos. En
este medio, los fotógrafos suelen utilizar objetivos de gran angular para
compensar el efecto de aumento que se produce debajo del agua (todo parece
estar un 25% más cerca de lo que está en realidad). Esto se debe a que el nivel
de refracción en el agua es mayor que en el aire. Captar con una cámara la
belleza del mundo acuático es una actividad popular entre los aficionados al
submarinismo. Las cámaras especiales submarinas, con carcasas altamente
resistentes a la presión, se utilizan también para la exploración marina a
grandes profundidades.
Fotografía científica
En la investigación científica, las
placas y películas fotográficas se encuentran entre los elementos más
importantes para la fotografía, no sólo por su versatilidad, sino también
porque la emulsión fotográfica es sensible a los rayos ultravioleta e
infrarrojos, a los rayos X y gamma y a las partículas cargadas. La
radiactividad, por ejemplo, fue descubierta al ennegrecer accidentalmente la
película fotográfica. Muchos instrumentos ópticos, como el microscopio, el
telescopio y el espectroscopio, se pueden utilizar para obtener fotos. Otros
instrumentos, como los microscopios electrónicos, osciloscopios y terminales de
ordenador, están equipados también con mecanismos para tomar fotos o con
adaptadores que permiten el empleo de una cámara normal. En los laboratorios se
suelen utilizar cámaras Polaroid para obtener imágenes de los resultados de la
investigación con rapidez. Una de las actividades más importantes en la
investigación sobre la física de partículas es el estudio de miles de fotos
tomadas en las cámaras de burbujas de los detectores de partículas con el fin de
encontrar interacciones entre ellas. Mediante el uso de películas especiales se
puede fotografiar directamente el rastro o la estela de partículas cargadas.
La fotografía que capta imágenes de
rayos X, llamada radiografía, se ha convertido en un importante medio de
diagnóstico en medicina. La radiografía, que utiliza potentes rayos X o gamma,
se emplea también para descubrir defectos estructurales y de soldadura en
recipientes de presión, tuberías y piezas mecánicas, en especial aquellas que
son esenciales por medidas de seguridad, como las de centrales nucleares,
aviones y submarinos. En muchos casos la película, protegida de la luz en un
envoltorio estanco, se aplica contra un lado del objeto mientras que éste
recibe la radiación desde el otro. La fotografía de los rayos X se utiliza
también para estudios estructurales de materiales cristalinos. Con el
desarrollo del láser, una técnica llamada fotografía sin lente, la holografía,
es capaz de reproducir imágenes en tres dimensiones.
Fotografía astronómica
En ningún otro campo de la ciencia
la fotografía ha desempeñado un papel tan importante como en la astronomía. Al
colocar una placa fotográfica en el plano focal de un telescopio, los
astrónomos pueden obtener imágenes exactas de la situación y brillo de los
cuerpos celestes. Comparando fotografías de la misma zona del cielo, tomadas en
diferentes momentos, se pueden detectar los movimientos de ciertos cuerpos
celestes, como los cometas. Una importante cualidad de la placa fotográfica
utilizada en astronomía es su capacidad para captar, mediante exposiciones de
larga duración, objetos astronómicos casi imperceptibles que no pueden ser
observados visualmente.
En los últimos tiempos se ha
mejorado la sensibilidad de la fotografía mediante técnicas que permiten una
mayor precisión de la imagen. En un proceso conocido como efecto fotoeléctrico,
la luz de las estrellas libera electrones en un fotocátodo situado en el plano
focal del telescopio. Los electrones liberados se dirigen hacia una placa
fotográfica para formar la imagen. Gracias a ciertas técnicas informáticas se
consiguen imágenes más detalladas y exactas procedentes, en ocasiones, de
fotografías del espacio exterior borrosas y alejadas. Los ordenadores
digitalizan la información fotográfica y después la reproducen con una
definición mayor.
Microfilmación
Consiste en reducir las fotos a un
tamaño muy pequeño. Una de sus primeras aplicaciones fue la fotografía de
cheques de banco en la década de 1920. En la actualidad, esta técnica se
utiliza para almacenar información que de otro modo necesitaría mucho espacio.
Por ejemplo, los periódicos y las revistas se fotografían en una pequeña
película que puede visionarse con proyectores provistos de sistemas que
permiten encontrar con rapidez las páginas deseadas. Otra aplicación es la
microficha, un tipo de película de 10 × 15 cm en la cual se pueden almacenar
hasta 70 fotogramas correspondientes a otras tantas páginas de texto. Cada
fotograma puede observarse individualmente en un proyector. Este sistema hace posible
almacenar el catálogo total de una biblioteca en un número reducido de
microfichas.
Fotografía infrarroja
Las emulsiones fotográficas pueden
hacerse sensibles a los rayos infrarrojos de la parte invisible del espectro
con tintes especiales. La luz infrarroja atraviesa la neblina atmosférica y
permite realizar fotografías claras desde largas distancias o grandes
altitudes. Debido a que todos los objetos reflejan la luz infrarroja, pueden
ser fotografiados en total oscuridad. Las técnicas de fotografía infrarroja se
emplean siempre que tengan que detectarse pequeñas diferencias de temperatura,
capacidad de absorción o reflexión de la luz infrarroja. Algunas sustancias,
especialmente de tipo orgánico, como los vegetales, reflejan con más potencia
la luz infrarroja que otras. Las películas infrarrojas presentan una tendencia
a reproducir como blancos los tonos verdes de las hojas, sobre todo si se
utiliza un filtro rojo oscuro. La película infrarroja tiene muchas aplicaciones
militares y técnicas, como por ejemplo la detección de camuflajes, los cuales
aparecen más oscuros en la fotografía que las zonas de alrededor. Este tipo de
fotografía también se utiliza para diagnósticos médicos, para descubrir
falsificaciones en manuscritos y obras pictóricas, y para el estudio de
documentos deteriorados. Se ha empleado, por ejemplo, para descifrar los
Manuscritos del Mar Muerto.
Fotografía ultravioleta
Las películas normales son sensibles a la luz ultravioleta. Uno de los métodos para realizar este tipo de fotografía consiste en utilizar una fuente de luz ultravioleta para iluminar al objeto, de forma que el objetivo de la cámara esté provisto de un filtro que permita únicamente el paso de esta luz. Otro método se sirve de la fluorescencia causada por la luz ultravioleta. El filtro del que está provista la cámara absorbe la luz ultravioleta y permite el paso de la fluorescente. Una importante aplicación de este tipo de fotografía es el estudio de documentos falsificados, ya que la luz ultravioleta detecta los rastros de escritura borrada.
Los plásticos y otros productos
químicos que reaccionan a la luz ultravioleta sustituyen a la emulsión de
haluros de plata de las películas normales en diversos procesos, para producir
imágenes fotográficas con la gama ultravioleta del espectro. En uno de estos
procesos la superficie de sustancias plásticas expuestas a los rayos
ultravioleta se endurece en proporción directa a la exposición, y la
eliminación de las zonas no endurecidas hace surgir una imagen fotográfica. En
otros procesos se coloca una fina película de productos químicos entre las
hojas de plástico. Estos productos químicos emiten burbujas de gas en
cantidades proporcionales a la exposición recibida en la zona cuando se les
expone a los rayos ultravioletas. Las burbujas crecen y se hacen visibles con
la aplicación de calor en las hojas, creando así una transparencia en la que
las burbujas de gas forman la imagen. Otro tipo de plástico, al ser calentado,
reacciona químicamente con las burbujas de gas, de modo que se obtiene en las
hojas de plástico una imagen positiva con manchas. La película fotocromática,
creada por la National Cash Register Company, utiliza un tinte sensible a la
luz ultravioleta. Se pueden obtener enormes ampliaciones, ya que este tinte no
posee estructura granular. Por ejemplo, se pueden conseguir ampliaciones de una
película que contenga un libro entero en un espacio del tamaño de un sello o
estampilla de correos.
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