![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El proceso de fusión nuclear.: La historia de fusión, El lugar de fusión en la mezcla de fuente de poder de Europa, La contribución de REINO UNIDO, El Próximo Paso, Poder de fusión: Seguro y limpia. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 21239 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Física > |
TRABAJO
PRACTICO DE QUÍMICA
TEMA:
“FUSIÓN NUCLEAR”

23
- VIII- 1996
Introducción:
La fusión nuclear
es un proceso alternativo al de la fisión para generación de energía
nuclear. Este proceso ocurre
naturalmente en las estrellas entre núcleos de elementos livianos y constituye
la principal fuente de energía estelar.
Durante muchos millones de años nuestro Sol, conjuntamente con muchas
estrellas, ha estado irradiando energía continuamente en una enorme
escala. Aunque nuestra existencia en la
Tierra ha dependido de esta irradiación, no se ha empezado a comprender el
proceso de esta emisión hasta hace cierto tiempo. Se comprobó hace mucho tiempo que las fuentes “químicas” de producción
de energía no suministrarían la cantidad que se ha observado produce el Sol
sino durante algunos milenios. Sin
embargo, pudo demostrarse mediante una prueba geológica, que el Sol ha estado
irradiando, con su actual potencia, durante millones de años, y de aquí que la
energía tenga que producirse como consecuencia de un fenómeno que difiera
fundamentalmente de las operaciones químicas con las que estamos
familiarizados.
Las especulaciones, acerca de la fuente de la energía del
Sol se incrementaron a finales del siglo XIX, cuando el descubrimiento de la
radioactividad condujo a la idea de que la energía “atómica”, podía ser, de
algún modo, la base de la radiación solar.
En 1920, Sir Arthur Eddington sugirió la posibilidad de que esta energía
solar se liberase durante la formación del helio a partir de hidrógeno.
La teoría de Eddington recibió un amplio apoyo, aunque en
aquel momento nadie era capaz de explicar como podía producirse la
transformación del hidrógeno en helio.
En 1929, sin embargo, R. D’E. Atkinson y F. G. Houtermans sugirieron que
la energía podía ser liberada en las estrellas en general y en el Sol, como
resultado de la fusión del núcleo atómico de los elementos muy ligeros
(principalmente del hidrógeno) a temperaturas muy altas. Estas reacciones de fusión se denominan “reacciones
termonucleares”, y hoy se admite que la gran proporción en que se producen
explican las enormes cantidades de energía solar observadas.
Sólo en los últimos veinte años hemos pensado seriamente
en la posibilidad de alcanzar una fuente similar de energía en escala
terrestre. En el presente trabajo se
describen los progresos realizados en tal sentido, las posibilidades previstas
para el futuro, y otra serie de elementos relacionados con la fusión nuclear.
Todo lo que podemos
tocar -cada árbol, cada semilla, cada gota de lluvia- consta de billones de
átomos situados unos muy cerca de otros.
Toda la materia, por más pequeña que sea, está constituida por átomos. Éstos son demasiado pequeños para ser vistos
por el ser humano, pero son las unidades constructivas de todo lo que existe en
el Universo.
La Energía Nuclear (o Energía Atómica) es la energía liberada cuando se
dividen cierto tipo de átomos. En el
interior de un reactor nuclear esta división tiene lugar bajo condiciones
controladas cuidadosamente. El
funcionamiento de las armas atómicas depende también de esta división de átomo,
pero se lleva a cabo en condiciones totalmente distintas; tal es el caso de una
bomba atómica. En ambos casos se libera
una gran cantidad de energía al dividir el átomo.
En un reactor nuclear
la energía se usa para hacer hervir el agua y producir vapor, el cual acciona
turbinas de vapor y produce electricidad.
Bajo este aspecto no existe diferencia entre una central nuclear y una
central térmica que utilice carbón o fuel oil como combustible; ambas utilizan
turbogeneradores para transformar el
calor en electricidad. Sin embargo, a
diferencia del carbón o el petróleo, la energía nuclear no se puede utilizar
para otros fines que no sean la producción de electricidad. Ello es debido a que la energía nuclear
precisa de medios de control muy complejos para que su liberación se efectúe de
forma segura, y de protecciones de gran espesor para evitar que puedan escapar
los peligrosos productos generados en la división atómica.
Las primeras centrales
nucleares se construyeron en Inglaterra y en Estados Unidos de Norteamérica
alrededor de 1950. Actualmente existen
más de 250 centrales nucleares en funcionamiento en todo el mundo y un numero
todavía mayor en construcción.
La mayoría de los
átomos son muy difíciles de dividir. El
núcleo que forma parte de los mismos y que se halla situado en su centro se
mantiene unido por fuerzas muy poderosas, y para vencer estas fuerzas se
necesita gran cantidad de energía. Por
ello, Lord Rutherford, uno de los más grandes físicos atómicos, dudaba que
algún ida se pudiera extraer la energía producida en la división de un átomo.
Pero Rutherford murió
en 1937, dos años antes de que ocurriera algo inesperado: Otto Hahn y Lise Meitner descubrieron que
los átomos del metal uranio se podían dividir con bastante simplicidad. Un átomo de uranio se puede dividir en otros
dos átomos más ligeros mediante un proceso denominado FISIÓN. Constituyó, en ese entonces, el
descubrimiento más grande del siglo XX.
Dos circunstancias
daban a la fisión una importancia vital en los campos económico y militar. La primera era que producía energía. La segunda, igualmente importante, era que,
una vez iniciado el proceso, el uranio proseguía la fisión por el mismo.
Las reacciones de
fisión controlada en los reactores nucleares tienen grandes aplicaciones y aún
mayor potencial. No existe posibilidad
de explosión porque los elementos combustibles de un reactor nuclear no tienen
ni la composición ni la ordenación tan compacta de la masa critica de una bomba
en el instante de la explosión. Sin
embargo, siempre hay ciertos peligros asociados con la generación de energía
nuclear. Puede ocurrir una “fundición”
si el sistema de enfriamiento no se utiliza adecuadamente. También debe haber un blindaje apropiado que
asegure que los radionúclidos producidos estén contenidos siempre dentro de los
reactores y que no escapen radiaciones.
1.
Reactores de agua ligera
Un reactor de fisión
consta de cinco componentes principales: 1)combustible, 2)moderador, 3)barras
de control, 4)sistema de refrigeración y 5)escudo.
Combustible: el
combustible son barras de Uranio, enriquecidas con uranio-235.
Moderador: las
reacciones de fisión se efectúan más eficazmente con neutrones lentos. Por tanto, los neutrones rápidos producidos
por la fisión deben ser frenados por colisiones con átomos de peso comparable,
para que no los absorban. Dichos
materiales se denominan moderadores. El
moderador que suele emplearse con mayor frecuencia es el agua ordinaria, o el
grafito. El moderador más eficaz es el
helio (He), y le sigue en eficacia el “agua pesada” (oxido de deuterio).
Barras de control: el
control de la velocidad de una reacción de fisión se consigue al emplear barras
de control móviles, por lo general de cadmio o de aceros borados. Se introducen y se sacan automáticamente en
los espacios situados entre las barras de combustibles.
Sistema de refrigeración: en
practica se necesitan dos sistemas de refrigeración. Primero, el moderador actúa como refrigerante del reactor. Se transfiere el calor generado por la
fisión a un segundo sistema denominado generador de vapor; este convierte el
agua en vapor que va a las turbinas al impulsar el generador para producir
electricidad. Otro refrigerante (agua
de río, de mar o agua reciclada) condensa el vapor de la turbina y el
condensado se recicla a la generación de vapor.
Escudo: es
esencial para las personas y el entorno una adecuada protección de una posible
exposición a los radionúclidos. Por
ello, todo el reactor esta encerrado en un recipiente de acero que esta alojado
en un muro suficientemente espeso. Los
operadores están protegido además por los denominados escudos biológicos, una
capa bastante gruesa de material orgánico obtenido al comprimir fibras de
madera. Este escudo absorbe además las
radiaciones beta y gamma que de otra manera serian absorbidas por el cuerpo
humano.
2.
Reactores generadores:
Se ha predicho que en
50 años se agotara la fuente de Uranio-235.
Sin embargo, el uranio-238 es unas 100 veces más abundante y puede
convertirse en plutonio-239, fisionable.
De hecho, esto ya se hacen alguna extensión en los reactores de agua
ligera.
U + n
------- Pu +
2 b
Pueden construirse reactores denominados generadores que no lo generan
grandes cantidades de calor generadas por fisión, sino también más combustible
que puede utilizar neutrones absorbidos por una camisa de torio o uranio y causar
la reacción anterior. Sin embargo, es
difícil diseñar un reactor generador.
Este tipo de reactores requiere el uso de neutrones rápidos, por ello no
necesita moderador, pero el control es más difícil. Operan a temperaturas superiores a la de los reactores de agua
ligera, de manera que no puede utilizarse el agua como refrigerante y debe
usarse sodio liquido, que no es un moderador de neutrones. El sodio es muy reactivo, sobre todo a
temperaturas elevadas y tiende a atacar las paredes del contenedor. El calor debe ser transferido con gran
eficacia, porque el plutonio-239 funde a una temperatura más o menos baja,
640ºC.
La finalidad de la
regeneración es la recuperación del U-235 no utilizado que se halla en el
interior de la masa del combustible agotado.
La regeneración se lleva a cabo mediante un proceso químico, controlado
a distancia y protegido bajo una capa de hormigón. Los elementos de combustible se disuelven en ácido nítrico y se
separan químicamente entres fracciones: la primera contiene Uranio, la segunda
plutonio, y la tercera los residuos de la reacción de fisión, que son
radiactivos. El combustible utilizado,
al ser extraído del reactor, es altamente radiactivo y debe transportarse hacia
la planta de regeneración bajo condiciones de extrema seguridad. El Uranio regenerado, que representa
alrededor del 98% de los productos de fisión, se devuelve a la planta de
fabricación de combustible para incorporarlo a nuevos elementos de combustible. La cantidad de plutonio obtenida, queda de momento almacenada.
Los residuos (la tercera fracción), deben almacenarse en lugares
perfectamente seguros durante mucho tiempo.
El asunto de los
residuos nucleares es uno de los problemas más preocupantes a los que debe
hacer frente la industria nuclear. Las
cantidades no son grandes, pero si son altamente radioactivas. Cuando los residuos salen de la planta de
regeneración, en forma de una disolución en ácido nítrico, pasan por el
interior de tubos de acero inoxidable, hasta depósitos especiales en los cuales
se almacenan. Los depósitos se rodean
de circuitos de refrigeración y agitadores para evitar la formación de cuerpos
sólidos en la periferia o los rincones del fondo. Los residuos radioactivos pueden resultar más seguros en forma de
sólido. Una de las formas de
conseguirlo es mezclando estos desperdicios con los minerales que se usan para
la fabricación de vidrio, calentando la mezcla en un horno hasta su fusión,
transformándose en un sólido de aspecto parecido al vidrio. Las piezas que resultan, en forma de grandes
cilindros, se muelen y el polvo que resulta puede almacenarse bajo tierra sin
requerir atenciones especiales durante cierto tiempo.
La propulsión por
energía nuclear es posible en los barcos.
Los petroleros y los portaaviones son barcos de tal tamaño que la
colocación en su interior de un reactor puede llevarse a cabo fácilmente. Y, en los submarinos, la propulsión nuclear
ofrece la posibilidad de desplazarse a velocidad máxima, sumergidos, dando la
vuelta al mundo sin repostar, lo cual representa una enorme ventaja sobre los
submarinos convencionales, desde el punto de vista militar.
Los submarinos
nucleares que operan en las armadas norteamericana e inglesa usan reactores de agua
a presión para su propulsión y llevan funcionando varios años. La armada de los Estados Unidos de
Norteamérica posee tres portaaviones nucleares y la ex-URSS posee, entre otros,
un rompehielos, el Lenin, movido por esta energía.
La fisión nuclear no
es la única reacción de este tipo que produce energía. Hay otra que produce, quizás, mayor cantidad
de la misma: la fusión nuclear. A la fusión nuclear se debe la energía que
contienen el Sol y las estrellas y es la que produce también la inmensa energía
destructiva de la bomba de hidrógeno.
La fisión es el
proceso por el cual un núcleo ató mico grande se divide en partes, para formar
otros dos más pequeños. La fusión es
exactamente lo contrario: la combinación de dos núcleos ligeros para formar
otro más pesado. Cuando ello sucede, la
masa del elemento más pesado que se ha formado es ligeramente menor que la suma
de las masas de los elementos que lo han originado o sea, que del mismo modo
que en el caso de la fisión, la masa parece haber desaparecido. Realmente, lo que ha sucedido es que se ha
convertido en energía.
Para poder distinguir
unos isótopos de otros utilizamos dos números: el numero atómico (Z),
que indica el numero de protones del núcleo, y el numero másico (A),
que indica el numero de nucleones (la suma de protones y neutrones). Por lo tanto, cada isótopo del mismo
elemento tiene el mismo símbolo, igual Z y distinto A. Energía de enlace: la masa de un protón vale aproximadamente
1,6725 x 10-27 kilos y la masa de un neutrón vale 1, 6748 x 10-27
kilos.
Según estos valores,
la masa del Helio, H, compuesto de 2 neutrones y 3 protones, debería ser de 6,6946 x 10-27 kilos. Sin embargo, las mediciones de la masa del
núcleo de Helio dan un valor de 6, 6482 x 10-27 kilos. Entonces comprobamos la perdida de 0,0464 x
10-27 kilos.
El origen de este
fenómeno hemos de buscarlo en una de las consecuencias de la teoría de la
relatividad, según la cual la masa no es más que una forma de la energía. De este modo, al unirse los nucleones
pierden energía, ya que las fuerzas nucleares estabilizan sus uniones en el
núcleo. En el núcleo, esta energía se
denomina energía
de enlace. Para obtener
energía podremos tomar dos caminos:
· Rompiendo elementos
muy pesados (A>200) para obtener núcleos más estables. Es el proceso que denominamos fisión nuclear.
· Uniendo elementos
ligeros (A<20) para dar elementos más pesados, más estables, con lo que
también se recupera parte de la energía de enlace. Es el proceso que denominamos fusión nuclear. Así ocurre en la reacción:
H + H ® He + n + 17,6 MeV
En ella, el resultado de la
fusión de dos núcleos de hidrógeno, uno de masa 2 (deuterio), y el otro de masa
3 (tritio), es un núcleo de Helio (He), un neutrón (n) y energía (17,6 MeV).
Física básica de la fusión
La reacción de fusión:
Los núcleos atómicos de los
elementos ligeros pueden fusionarse para formar un elemento más pesado,
liberando en el proceso un exceso de energía.
Normalmente, los
núcleos se repelen unos a otros al llevar todos cargas positivas. Pero a altas temperaturas, los núcleos
pueden moverse de forma muy veloz, colisionando con la fuerza suficiente como
para vencer su repulsión mutua y unirse.
En la reacción de fusión que más fácilmente puede lograrse se unen
núcleos de deuterio y tritio, ambos isótopos del hidrogeno, a altas
temperaturas, creándose helio y desprendiéndose energía en forma de neutrones
muy energéticos.

Requerimientos de un
reactor de fusión:
Sin embargo, para fabricar
un reactor de fusión practico; es decir, uno que cree más energía de la que
consume para calentar el combustible de deuterio-tritio, son insuficientes unas
cuantas reacciones de fusión ocasionales.
El combustible debe alcanzar una temperatura de, al menos, cien millones
de grados centígrados, una temperatura catorce veces superior a la existente en
el centro del Sol.
Además, para que la
probabilidad de colisión sea máxima, los núcleos que se mueven al azar a alta
velocidad deben confinarse muy cerca unos de otros durante un periodo de tiempo
mínimo y a una densidad suficiente.
Dependiendo de esta densidad, necesitaremos un valor u otro del tiempo
de confinamiento.
En unas condiciones
típicas de cien millones de grados centígrados y con una densidad que oscile
entre 1010 a 1014 partículas por centímetro cubico, los
núcleos a altas velocidades deberán estar confinados durante un tiempo
aproximado de un segundo. Esta
condición es conocida como el criterio de Lawson, que luego será explicado en
detalle. Si el combustible estuviera
formado por partículas a mayor densidad, el tiempo de confinamiento podría ser
menor. Si el combustible tuviera menor
densidad, el plasma tendría que mantenerse durante aún más tiempo.
El Plasma:
Cuando se calienta un gas
hasta una temperatura alta, los átomos del gas quedan “ionizados”. Los electrones, que habitualmente se
encuentran en órbita alrededor de los núcleo de los átomos, se escapan, y se
forma una mezcla de “iones” nucleares cargados positivamente, y de electrones
cargados negativamente. A esta mezcla
se la llama plasma, y sus propiedades son muy diferentes a las de un gas en
ocasiones, se dice del plasma que es el cuarto estado de la materia.
El plasma, por
ejemplo, es un excelente conductor eléctrico.
Al estar formados por partículas cargadas, puede verse afectado y ser
controlado mediante campos magnéticos.
Cuando el combustible
de fusión deuterio-tritio se calienta hasta altas temperaturas, forma un plasma
que puede confinarse durante el tiempo suficiente como para permitir que
ocurran abundantes reacciones de fusión.
Plasma Ionizado (copia de
Diagrama del Laboratorio de Física de Plasmas de Princeton.)
figura 5
Fuente: “Fusión, de Robin Herman.”

El confinamiento del plasma:
Cuando se aplica un campo
magnético a un plasma, cada partícula cargada del plasma se ve forzada a
moverse en círculos en torno a las líneas magnéticas de fuerza.
figura 6
Fuente: “Fusión, de Robin Herman.”
Dispositivos de fusión
Dispositivos
de confinamiento magnético:
Se pueden señalar varias direcciones de investigaciones principales:
a) Método de
autoconstricción, en el que el campo
magnético confinador esta producido por corrientes eléctricas en el interior del
plasma. (Autoconstricción
lineal y toroidal)
b) Método del Stellarator, en
el que el plasma esta confinado en un tubo infinito por medio de campos
magnéticos axiales externos.
c)
Método de los espejos magnéticos, en
el que el plasma esta confinado en un tubo recto por medio de campos magnéticos
axiales externos, más internos en los bordes que en el centro.
d) Método del Tokamak.
e) Calentamiento
a Láser.
a) Efectos de Autoconstricción
Principio del método:
Las maquinas de
Autoconstricción están basadas en la interacción de una corriente eléctrica en
un gas con el campo magnético creado por la propia corriente.
Considerando una masa
de gas encerrada en un recipiente, por ejemplo, un tubo recto de vidrio, a la
que se aplica repentinamente una tensión eléctrica axial (fig. 7). El gas se ioniza rápidamente y forma un
plasma de conductividad eléctrica muy elevada.
En la superficie exterior del plasma se produce una capa muy fina de
corriente eléctrica. Esta corriente
crea un campo magnético que la rodea ejerciendo una presión magnética que
tiende a contraer la columna de plasma hacia el centro del tubo, esto es, se
produce la Autoconstricción, que va acompañada de un fuerte calentamiento del
gas, debido al efecto Joule, a compresión no adiabática y al choque de la pared
magnética que empuja los electrones y iones hacia el centro del tubo.
En el calentamiento
óhmico, la energía se transfiere directamente a los electrones que, por
colisión, ceden una parte a los iones.
Como la conductividad eléctrica del plasma a temperaturas muy elevadas
es muy grande, este efecto solo tiene importancia hasta temperaturas del orden
del millón de grados.
Por el contrario, la
compresión afecta por igual a iones y electrones. En el calentamiento por choque, como las partículas al rebotar contra
la pared vuelven hacia el centro del tubo con velocidad doble, es mayor el
calentamiento de los iones.
Se comprende
fácilmente que para alcanzar temperaturas termonucleares que necesitaran
corrientes muy intensas, del orden del millón de amperios. En consecuencia, el funcionamiento de estas
maquinas en régimen continuo seria muy difícil, por lo que todas ellas trabajan
por impulsos, esto es, intermitentemente.

Estabilización del
confinamiento:
Aunque se han construido algunas
maquinas de este tipo tan sencillo, presentan, sin embargo, un grave
inconveniente: la constricción no es estable.
Cualquier deformación que aparezca origina fuerzas que tienden a
aumentarla hasta que la constricción termina por romperse (figura 8).
Para evitar esta dificultad, sin renunciar al método, habría dos
posibilidades: aumentar la temperatura y densidad del plasma lo más rápidamente
posible, para alcanzar temperaturas termonucleares antes de que aparezcan
inestabilidades, o tratar de estabilizar la constricción.
El primer método,
aunque posible en principio, exigiría corrientes del orden de 109 A
y campos de 106 V/cm. Por
otra parte, el desprendimiento de energía termonuclear seria explosivo,
equivalente a una tonelada, aproximadamente, de TNT por centímetro de longitud
de la constricción.
El segundo método
(estabilización de la constricción) parece ofrecer más posibilidades. Aunque se han propuesto muchos
procedimientos, el más usual consiste en emplear campos magnéticos
longitudinales.
Los campos
longitudinales se pueden aplicar de dos modos: campos atrapados por el plasma y
recipientes con paredes conductoras, y campos con distribución más o menos
uniforme en toda la cámara, esto es, dentro y fuera del plasma. Ambos procedimientos se han estudiado
teórica y experimentalmente. Se puede
demostrar por calculo que si el campo longitudinal exterior a la constricción
es pequeño y el radio de esta no es muy pequeño respecto del conductor externo,
es posible alcanzar una estabilización completa.
Con campos de
estabilización interiores y exteriores a la constricción, se puede conseguir
una estabilización completa, en una longitud limitada, si la corriente solo
pasa por una delgada capa del plasma.
Si la corriente esta uniformemente distribuida por toda la sección de la
columna, no se estabilizan todos los tipos de perturbación.
Otro tipo usual de estabilización consiste en dar forma helicoidal al
conductor que rodea al tubo de descarga y que sirve de conductor de
vuelta. En este sistema no hay campo
estabilizador antes de la descarga; esta se produce cuando pasa la corriente,
y, a causa de la ionización del gas, este queda atrapado cerca de la superficie
exterior del plasma. Por este sistema
se estabilizan las perturbaciones de estrangulación, que son las más rápidas y,
por consiguiente, las más peligrosas.
La ruptura de la constricción se debe entonces a inestabilidades de
curvatura.

Calentamiento del plasma por interdifusión de campos:
Con
campos estabilizadores axiales, la constricción es mucho menor y la eficacia
del calentamiento por choque, limitada.
Sin embargo, en estas condiciones interviene un nuevo proceso de
calentamiento, debido que la estabilización de la constricción no se mantiene
indefinidamente. El campo axial se
extiende y se mezcla con el acimutal que rodea a la constricción y, en esta
dilatación, pierde energía que cede al plasma.
Se ha demostrado por calculo que si las únicas perdidas
de energía del plasma son las debidas a Bremsstrahlung, por este procedimiento
se pueden alcanzar temperaturas termonucleares. Sin embargo, es necesario que la velocidad de interdifusión de
campos no sea demasiado grande para que la estabilidad de la constricción se
mantenga hasta que se alcance un grado considerable de quema del combustible
nuclear. En la practica, todos los
sistemas de autoconstricción son lineales o toroidales.
Autoconstricciones
lineales
En la autoconstricción
lineal, el plasma se enfría al entrar en contacto con los electrodos. Esto obliga a efectuar descargas muy rápidas
para que la temperatura prevista pueda alcanzarse antes de que se produzca este
enfriamiento que impediría el calentamiento.
Las posibilidades de almacenamiento de la energía, que en un tiempo muy
breve se ha de descargar en el plasma, quedan así muy limitadas. El método usualmente empleado consiste en
utilizar bancos de condensadores de gran capacidad, cargados a un potencial
relativamente elevado que, en el instante deseado, se descargan en el sistema a
través de un interruptor. Como el
periodo de la descarga viene dado por:
T
=
2p ÖLC
siendo C la capacidad y L la inductancia del sistema, hay que
reducir en lo posible ambos factores. La
capacidad no puede limitarse excesivamente, ya que interesa comunicar una cantidad
considerable de energía al sistema.
Como la energía E almacenada es:
E = ½ C V2
es evidente que será ventajoso emplear altas tensiones. Sin embargo, esto introduce dificultades
practicas: aislamiento, interruptores para alta tensión y corrientes muy
elevadas, etc. Por esta razón las
tensiones usuales son de decenas de kilovoltios.
La inductancia se
puede reducir notablemente cuidando la construcción de los condensadores e
interruptores y el sistema de conexión.
Con estas precauciones se han alcanzado periodos de 1 ms. También ha de reducirse al máximo la
resistencia del circuito, ya que, con las elevadas corrientes utilizadas, la
disipación de energía por efecto óhmico puede ser considerable.
En la figura 8 está
representado un sistema de autoconstricción lineal, el Columbus T2. Consiste en un tubo de pared
metálica (hoja de acero ondulada), de 90 cm de diámetro y 3,6 metros de
longitud, conectado eléctricamente a dos tubos cilíndricos huecos de 30 cm de
diámetro, que forman los electrodos.
Por tanto, el tubo exterior conduce en paralelo con la descarga, lo que
da una distribución uniforme de potencial.
El ánodo está unido por tiras de cobre a barras aisladas de acero que
forman los conductores de retorno. La
energía se almacena en un banco de condensadores de 3 kV y 300 kJ. El campo estabilizador axial es de 500
gauss. Con esta máquina se alcanzan
corrientes de 600.000 A.

Autoconstrictores toroidales
El efecto de
enfriamiento del plasma en los electrodos se evita empleando tubos sin
electrodos, esto es, tubos toroidales.
En estos no es preciso que la descarga sea tan rápida, por lo que la
tolerancia en el valor de las inductancias es mayor; incluso, en ocasiones, el
arrollamiento primario lleva núcleo de hierro.
En la figura 10 esta
representado el ZETA. El esquema de
principio se representa en la figura 11: un banco de condensadores se descarga,
a través de un interruptor, en el primario de un transformador con núcleo de hierro. El secundario esta formado por el gas
ionizado. Consiste en un toro metálico
de 107 cm de diámetro de tubo, hecho en dos mitades aisladas eléctricamente por
juntas de baquelita y politeno. Interiormente
el tubo esta recubierto por tubos cortos de material aislante. El transformador tiene dos arrollamientos;
uno sirve para una polarización fija de 400 A (campo de 15.000 gauss),
suministrada por un rectificador, y otro, para el impulso procedente del banco
de condensadores. De 25kV, esto es, capaz de almacenar una energía de 500.000
J.
El arrollamiento para el campo estabilizador (de unos 150 gauss) va
sobre el propio toro metálico y esta alimentado por una corriente continua de
200 A, o bien por impulsos de hasta 1.000 A y 1 s de duración.
En el ZETA las
descargas son de una duración de 3 ms y se repiten cíclicamente cada 10 s. Las temperaturas alcanzadas son del orden de
7 x 106 ºK.

b) El Stellarator
Confinamiento del plasma
La idea fundamental del
método consiste en confinar un plasma en un tubo infinito, por medio de campos
magnéticos externos.
Consideremos el sistema más sencillo: un toro con un arrollamiento externo que proporciona un campo axial (fig. 12). Las líneas magnéticas se cierran sobre si mismás después de una revolución. Ahora bien, la intensidad del campo magnético no es constante en la sección del tubo del toro, puesto que dos espiras consecutivas están más próximás por el borde interior que por el