Contador GEIGER, Desintegraciones, Balance energético, Distribuciones de Poisson, Material, El contador Geiger, Muestras radiactivas, Filtro, Cronómetro, Procedimiento experimental, Determinación del voltaje de trabajo, Medida de la radiación de fondo.
CONTADOR
GEIGER: Acotación de mn
INDICE:
1.
Introducción
teórica………………………………………... 2
1.1.
Desintegraciones b
1.2.
Balance energético2
1.3. Distribuciones
de Poisson
2.
Material……………………………………………………...
5
2.1.
El contador Geiger
2.2.
Muestras radiactivas
2.3.
Filtro
2.4.
Cronómetro
3.
Procedimiento
experimental………………………………… 6
3.1.
Determinación del voltaje de
trabajo
3.2.
Medida de la radiación de
fondo
3.3.
Obtención del grosor máximo
4.
Cálculos……………………………………………………..
11
4.1.
Cálculo de la energía máxima
del electrón
4.2.
Cálculo de la energía de
reacción
4.3.
Acotación de la masa del
neutrino
5.
Bibliografía…………………………………………………
13
1.- Introducción teórica
En esta práctica
tomamos un nuevo contacto con el Contador Geiger. Si bien su uso ya se nos
había mostrado en la asignatura Técnicas Experimentales VI, en esta nueva
utilización lo hemos empleado para hacer un análisis ya concreto de la Física
Nuclear, la acotación de la masa del neutrino. Se comienza por la explicación
de que sucede en una desintegración b-,
para luego centrarnos en los aspectos energéticos de las mismas.
1.1.- Desintegraciones b
En la parte central de la práctica (acotación
de la masa del neutrino), usamos una fuente que se desintegra siguiendo
mediante radiaciones b-, pudiendo expresarse el fenómeno
a través de la fórmula

Donde se muestra que el núcleo en cuestión
pierde un neutrón, ganando un protón, y liberándose un electrón y un neutrino.
La existencia del neutrino fue propuesta por Pauli en 1931 para poder explicar
teóricamente el fenómeno de la desintegración b.
1.2.- Balance energético
Los electrones que
aparecen en el proceso anteriormente descritos tendrán una energía cinética
variable. La mayoría de electrones tendrán una energía cinética muy baja, pero
tendremos una distribución continua hasta llegar a un valor que podríamos
denominar límite, a partir del cual ya no hay electrones con mayor energía
cinética. Esta energía, es igual a las diferencias energéticas entre los
estados inicial y final. Surge ahora el problema de explicar porque los
electrones siguen la citada distribución en vez de presentar siempre la misma
energía cinética. Nuestra primera idea sería pensar que el electrón debe
mostrar siempre la energía cinética máxima, pero comprobamos lo contrario.
¿Dónde está la energía perdida? Una primera hipótesis sería pensar que todos
los electrones son emitidos con la energía cinética máxima, pero pierden
energía por colisiones y/o radiación antes de llegar al detector. Si no
colisionan llegan con la máxima, y según el número de colisiones perderán más o
menos energía, de ahí que tengamos la distribución.
La hipótesis fue descartada mediante experimentos calorimétricos. Se
aisló una sustancia emisora b, y se midió su
decaimiento energético por efecto térmico. Si parte de la energía se transfiere
a los electrones atómicos, tendríamos que observar un incremento de la
temperatura, cosa que no sucede. Estos experimentos mostraron que la citada
distribución de energías es característica de los electrones “aparecidos”, y no
de sus posteriores interacciones. Las pérdidas energéticas por colisión y
radiación son despreciables.
Para justificar esta
variedad de energías, Pauli postula la existencia del neutrino, partícula de
masa nula (hoy en día se sabe que tienen masa, aunque menor que 1 KeV/c2),
partícula portadora del resto de energía, y que no sería detectada por el
calorímetro en el experimento anterior por su alto poder de penetración. Por
conservación de la carga, deducimos que el neutrino debe ser eléctricamente
neutro, y por conservación del momento angular debe tener spin ½. En realidad
hay dos partículas diferentes que estamos englobando bajo el nombre genérico de
neutrino: el neutrino y el antineutrino. Los primeros (notados como n)
son emitidos en las desintegraciones b+,
mientras que los segundos (
), son emitidos en las b-.
Aunque comúnmente se denomina a los dos como neutrinos, distinguiéndose por la
diferente notación.
Contando ya con los
neutrinos, podemos reescribir el balance energético, sabiendo que toda la energía
liberada en la desintegración se empleará en dar energía cinética a protón,
electrón y neutrino:


Donde hemos
despreciado el retroceso del núcleo hijo. El protón y el neutrón tienen
energías bien definidas, así que serán el antineutrino y el electrón los que
compartan el decaimiento energético, dando lugar así al continuo de valores de
la energía cinética del electrón. El máximo de uno corresponderá al mínimo del
otro.
Estos cálculos,
aplicados a los núcleos con los que trabajamos, son los que nos permitirán
fijar una cota para la masa del neutrino.
1.3.- Distribución de Poisson
Dado que es un
concepto clave en el tratamiento de datos de cualquier experimento que trate
sobre radiactividad natural, creemos que es lógico incluir en la presente
memoria una breve introducción a la distribución estadística de Poisson.
La desintegración
radiactiva es un fenómeno estadístico: se puede calcular el número de núcleos
que se desintegrarán en un tiempo dado pero no se puede predecir cuales lo
harán. Asimismo, si medimos varias veces el número de desintegraciones en un
tiempo dado, o la actividad de una población formada por un amplio número de
átomos radiactivos, obtendremos unos resultados diferentes, fluctuando, dentro
de un cierto margen de error, alrededor de un valor central.
Las distribuciones así
obtenidas se ajustan bien a la distribución de Poisson, que tiende a una
gaussiana para un amplio número de valores.
Siguiendo esta distribución, y asumiendo que la magnitud física
presenta un valor verdadero m, la
probabilidad de obtener un valor x al medir es:

Es
una distribución asimétrica con respecto al valor más probable. Si hacemos el
desarrollo en serie de la exponencial, llegaremos al valor medio de x

y la varianza y desviación estándar valdrían:
s 2
= < (x-m) 2
> = m
s =
m1/2
Podremos decir, por tanto, que si en un intervalo de tiempo obtenemos
un número de muestras N, el valor más probable de la distribución es
precisamente N, siendo la desviación típica 
Por tanto, podemos asignar a la medida realizada el valor central de la
distribución y asignarle el error anteriormente indicado. Si queremos centrarnos
en errores relativos, obtendremos:

Comprobamos que el error relativo de cualquier medida será menor cuanto
mayor sea el número de cuentas. Por tanto, se procurará hacer cada medición
durante el tiempo necesario para llegar a un número alto de cuentas.
Otra opción sería
medir varias veces, obtener varios valores y calcular posteriormente la media y
la desviación. Obtendríamos el mismo valor. Estadísticamente es equivalente
medir una sola vez durante 10 minutos que hacer 10 medidas de un minuto, por
ejemplo.
2.- Material
Pasamos a explicar el material empleado en la práctica, así como breves
indicaciones sobre su funcionamiento.
2.1.- El contador Geiger
Se trata de nuestro medidor de radiactividad.
En realidad este contador detecta partículas ionizadas, pero para nuestro uso
será válido, pues las radiaciones ionizarán los átomos de un gas contenido en
el Geiger.
El contador consta de un recipiente
cilíndrico, de paredes conductoras y lleno de un gas a presión menor que la
atmosférica (más fácilmente ionizable). Generalmente se utilizan gases nobles,
o bien mezclas de gases con alta componente de gas noble. Un hilo conductor
está situado en el centro del cilindro. Una de las caras del cilindro está
abierta, rodeada de una ventana de mica por la que penetra la radiación.
Esta radiación
ionizará los átomos del gas interior, separándolos en pares electrón-ión
positivo. Se aplicará una diferencia de potencial entre el hilo central y las
paredes del cilindro, con el fin de provocar un campo eléctrico radial que
atraerá a los electrones al hilo y a los iones a las paredes. Cerca del hilo,
el campo se comporta en la forma 1/r2, con lo que los electrones son
fuertemente acelerados, y se producen ionizaciones en avalancha, provocando que
en hilo se pueda detectar una señal considerable.
Posteriormente, esta
señal puede ser amplificada, contada por un contador digital, mostrada en forma
de sonido. Es importante usar una diferencia de potencial entre hilo y bordes
del cilindro superior a 500 Voltios, pues en caso contrario el impulso
dependería de la ionización inicial.
El principal
inconveniente del contador es su tiempo muerto. Esto no es más que el tiempo
que tarda en volver a las condiciones iniciales de campo tras la detección de
una partícula. Generalmente es el orden de microsegundos. Otro factor que
“mide” la calidad de un contador Geiger es la eficiencia, que viene determinada
por la fracción de partículas incidentes que el contador puede detectar.
2.2.- Muestras radiactivas
Tendremos a nuestra
disposición una serie de sustancias radiactivas, con vidas medias tremendamente
dispares, que nos servirán para el estudio de diversas propiedades de la
radiactividad. Sus actividades y vidas medias están inscritas en la propia
muestra.
2.3.- Filtros
En una caja teníamos
filtros de plomo, con un grosor variable, indicado en gramos por centímetro
cuadrado de superficie. El valor de cada uno venía indicado en la propia caja
de filtros.
2.4.- Cronómetro
Aunque en el
laboratorio teníamos a nuestra disposición un cronómetro analógico, hemos
empleado un reloj con cronómetro digital, en pos de una mayor precisión para
medir los tiempos.
3.- Procedimiento experimental
En la asignatura
Técnicas Experimentales VI, ya se habían realizado una serie de experimentos
básicos con el Contador Geiger, tales como la comprobación de que la radiación
sigue la distribución estadística de Poisson, el estudio del poder de
penetración de la radiación, el comportamiento espacial, ...
Aunque se nos dejó
total libertad para repetir estos experimentos, la parte central de la práctica
estaba en la aplicación de nuestros conocimientos de Física Nuclear y de
Partículas, para que, junto al uso del contador Geiger, pudiéramos llegar a la
acotación de la masa del neutrino.
3.1.- Determinación del voltaje de trabajo
Antes de realizar la
práctica es necesario escoger un voltaje de trabajo para el Contador Geiger. Si
el voltaje fuese demasiado bajo, parte de los pares iónicos se recombinarán
antes de llegar al ánodo o cátodo. Si fuese demasiado alto, una partícula
podría ser doblemente detectada, puesto que los iones tendrían suficiente
energía como para formar nuevos iones (ionización secundaria).
Colocamos la muestra
de Cl-36 en las proximidades del detector y realizamos una tabla que nos
muestre el número de cuentas por minuto frente al voltaje. Esperamos un
comportamiento "mesetario", con una rampa inicial, una zona estable
en la que estableceremos nuestro punto de trabajo y una rampa posterior.
|
Voltaje (V)
|
Cuentas en 5 min.
|
Cuentas/minuto
|
|
332
|
388 ± 20
|
78 ± 4
|
|
379
|
618 ± 25
|
124 ± 5
|
|
435
|
824 ± 29
|
165 ± 6
|
|
482
|
807 ± 28
|
161 ± 6
|
|
530
|
765 ± 28
|
153 ± 6
|
|
575
|
815 ± 28
|
163 ± 6
|
|
633
|
814 ± 28
|
163 ± 6
|
En esta parte no se han tomado tiempos demasiados largos, no se han
medido demasiados puntos, no se ha considerado la radiación de fondo, ni se ha
hecho un preciso cálculo de errores por buscar tan solo una zona de trabajo, y
no un número.
Con todo ello,
mostramos la representación gráfica de los puntos obtenidos:

Aún sin precisar
mucho, vemos que a partir de 400 voltios un comportamiento aproximadamente
estable, por lo que fijamos el punto de trabajo en 500 Voltios.
|
|
Voltaje de trabajo = 500 Voltios
|
|
Es de señalar
que el contador sufre un comportamiento similar a la histéresis magnética. Una
vez fijado un voltaje no podremos reducirlo, o estaremos cometiendo errores.
Por ello, las medidas se han efectuado en orden creciente de voltajes.
3.2.- Medida de la radiación de fondo
Hay que tener presente
que el contador detectará también la radiación procedente del ambiente, no solo
la emitida por la muestra. Esta radiación ambienta vendrá dada por
contribuciones como los rayos cósmicos, ruido debido al propio detector,
radiación de elementos situados en el laboratorio, ... Por tal motivo, será
necesario hacer una medida (o una tanda de medidas) sin presencia de muestra
radiactiva. Obtendremos así el valor de la radiación de fondo, valor que será
posteriormente restado de cada una de las mediciones que tomemos en la práctica.
Esto no sería necesario en caso de usar un Geiger aislado en un recipiente de
plomo, como uno que vimos en el laboratorio, aunque se encontraba defectuoso.
Inicialmente se decide
medir durante 5 minutos. Obtenemos un valor de 110 cuentas. Según lo
anteriormente explicado sobre la distribución estadística, el valor se debe
expresar como 110±10 cuentas. Haciendo la división, el valor será 22±2
cuentas/minuto. Comprobamos que el error relativo es aproximadamente el diez
por ciento, valor muy elevado. ¿Cómo reducirlo? Pues haciendo la medida sobre
un intervalo mucho mayor, teniendo así mayor número de cuentas y reduciendo el
error relativo como ya ha sido anteriormente explicado.
La siguiente medida se
hizo durante quince minutos, obteniendo 348 cuentas. El resultado será 348±19.
El número de cuentas por minuto es 23±1, con un error ya menor del cinco por
ciento, por lo que ya lo tomamos por bueno. Este valor tendremos que restárselo
a todas las medidas posteriores.
Radiación de fondo = 23 ± 1 cuentas/minuto
|
|
3.3.- Obtención del grosor máximo
Como se ha explicado
en el apartado 2, un punto imprescindible para la realización de la práctica es
calcular el espesor máximo que las partícu