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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Verosimilizacion y ficcionalizacion: dos estrategias presentes e: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1381 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
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2 estrategias de
"El General en su Laberinto" que presentan
a la novela como perteneciente al realismo
mágico.
El
título de este trabajo plantea una hipótesis sobre una novela leída en clase,
“El General en su Laberinto”, cuyo autor es García Márquez. En principio, creo que lo más correcto sería
definir verosimilización y ficcionalización, con el objeto de facilitar la
comprensión de la consigna.
Al tomar una novela,
es claro que antes de leerla nos imaginaremos que ésta pertenece a la
ficción. Hacer que una obra pertenezca
a la ficción es armarla de manera tal
que quede en claro que ésta no pertenece a la realidad, y dar a entender al
lector que es puramente una invención poética. Por ejemplo, si uno lee una
novela de ciencia ficción, como Cuentos Espaciales, de Ray Bradbury, es
probable que al instante se de cuenta de que la obra no es un documento
histórico, ni una biografía, ni ningún tipo de libro en el que la exposición de
hechos es verdadera.
Para definir el
termino “verosimilización” hay que aclarar primero que la verosimilitud es
siempre relativa, y que abarca las competencias ideológico - culturales del
lector. Que un texto sea verosímil nos
da a entender que éste es creíble, pero
que no es verdadero (similar a la verdad). Por ejemplo, la novela “Tiburón” de Peter
Benchley, relata la historia de un escualo que aparece en una playa, se cobra
víctimas pero que finalmente es eliminado por los protagonistas. Si la novela es leída por una persona que no
tiene conocimientos científicos sobre tiburones, es obvio que ésta va a creer
en la sucesión de hechos de la obra. En
el caso en que sea leída por un experto en la materia, lo más probable es que
encontrase errores, como por ejemplo que tiburones de tal tamaño no existen,
que nunca aparecerían en una determinada zona debido al clima, etc.
Con esto queda demostrado que la verosimilización involucra a las
competencias ideológicas - culturales del lector. Otro hecho que vale la pena
aclarar es que la verosimilización siempre guarda relación con el contexto.
La novela de García
Márquez puede ser leída por un lector ingenuo, o por uno competente. El lector ingenuo es aquel que no posee las
competencias ideologico - culturales correspondientes. Por otra parte, el lector competente es
aquel que si las posee. Lo probable es
que el lector ingenuo crea que toda la obra relata la vida de Bolívar a modo de
una biografía que tal vez es relatada por José Palacios, su ayudante de toda la
vida. Entonces, sería posible que este
tipo de lector tomase a la obra como un documento histórico, totalmente
verdadero. Al segundo tipo de lector, el competente, pueden pasarle varias
cosas. Si ya leyó obras del autor, puede encontrar en Bolívar al típico héroe de García
Márquez. Por ejemplo, si el lector
competente leyó “100 Años de Soledad”, encontraría a su protagonista, el
Coronel Aureliano Buendía muy similar a Bolívar. Al suceder esto, el lector ya se imaginaría que sin lugar a
duduas la obra pertenece totalmente a la ficción. Otra cosa que puede sucederle
al lector competente es que al ir leyendo la obra, se vaya dando cuenta solo
que la novela pertenece a la ficción, debido a los recursos utilizados, al
narrador omnisciente e intradiegético o al estilo de la obra.
A la novela de García
Márquez se le aplican la ficcionalización y la verosimilización, que se
fusionan, o mejor dicho que coexisten a lo largo de ella. Esta presencia de ambas tecnicas genera una
incertidumbre en el lector, creando un efecto que es real y desaforado al mismo
tiempo. El resultado de la presencia de
ambas estrategias discursivas dio por resultado que la novela perteneciese a un
nuevo ámbito: el realismo mágico.
Partiendo de la
premisa de que la obra pertenece al realismo mágico, los dos tipos de lectores
(al ir leyendo la obra), podrían aceptar a la novela como perteneciente a esta
categoría de forma parcial o total. El
lector ingenuo probablemente elegiría el cincuenta por ciento de la afirmación,
quedándose con la parte de “realismo”.
El lector competente se quedaría con la otra mitad de la afirmación,
aceptando a la novela como “mágica”.
Al ir leyendo la
novela, ambos tipos de lectores se encontrarían en un determinado momento con
varios obstáculos. El lector ingenuo
leería en cierto momento que: “En el lodo endurecido vieron unas huellas que
parecían de un pájaro tan grande como un avestruz y por lo menos tan pesado
como un buey, pero a los bogas les pareció normal, pues decían que por aquel
paraje desolado merodeaban unos hombres con la corpulencia de una ceiba, y con
crestas y patas de gallo.” (segundo
párrafo de la pagina 102 del libro, Editorial Sudamericana). Al leer esto, el lector que hasta ese
momento creía que lo que estaba leyendo era verídico, similar a una biografía,
comienza a tener dudas. Al continuar
leyendo y encontrarse con numerosos ejemplos que se contradicen con sus
pensamientos, el lector ingenuo ya termina muy seguro de que el objeto de su
lectura no posee un referente real, y que no es tampoco un documento histórico.
Creo que este tipo de lector acepta a la obra como una novela histórica, es decir que los
principales personajes, o los hechos que sirven de asunto a la obra están
tomados de la historia, con alteraciones más o menos importantes, creadas por
la imaginación del autor.
El lector competente
también se encontraría en algún momento con partes del texto que lo harían
dudar. A pesar de que éste está
convencido de que lo que lee es una novela puramente de ficción, al leer por ejemplo, en el primer párrafo de
la pagina 203, “El general Rafael Urdaneta se tomó el poder el 5 de
septiembre.”, tal vez decidiese fijarse en la ‘Sucinta cronología de
Simón
Bolívar’ que se encuentra al
final del libro. Al remitirse a esa
sección observaría en la pagina 285, que el 5 de septiembre de 1830, “Urdaneta
se hace cargo del gobierno de Colombia...”.
Al obtener este ultimo dato, que es totalmente verídico, el lector se
daría cuenta de que lo que está leyendo, que parecía ser una novela de ficción,
tiene muchos datos reales. Esto implica que la obra no encajaría a la
perfección dentro del género de novela, ya que posee datos obtenidos de la
historia. Cabe aclarar que el anterior
solo es uno de los muchos ejemplos que aparecen a lo largo del texto.
Por lo antes
mencionado, vemos que ambos tipos de lectores se encuentran en duda acerca de
lo que están leyendo. El ingenuo nota
que lo que cree verdadero tiene datos totalmente imaginativos y pertenecientes
a la ficción. El competente observa que
todos los datos históricos son totalmente verídicos, al comparar los hechos con
los relatados cronológicamente al final del libro. Acerca de esto ultimo, creo que es muy importante la presencia de
esta sección, ya que ayuda a cumplir el objetivo de García Márquez. Entonces observamos que los lectores
comienzan a dudar, cada uno por su parte, si la obra leída pertenece o no a la
ficción, o si es en efecto verosímil.
En conclusión,
observamos que el lector ingenuo nota que la obra leída tiene elementos
pertenecientes a la ficción, a pesar de que el creía que estaba leyendo un
texto histórico y verídico, por lo que comienza a aceptar la segunda mitad de
la estrategia que la quedaba: la parte “mágica”. En cuanto al lector
competente, al remitirse a la cronología de hechos, o tras encontrarla al
finalizar la obra, se da cuenta de que lo que el creía una obra totalmente
ficticia, tiene elementos verídicos que están tomados de la historia. Al sucederle esto, él también acepta la otra
mitad de la estrategia: la parte de “realismo”.
En conclusión
observamos que cuando coexisten la ficcionalización y la verosimilización en un
texto, se logra una tension tal en el lector que genera un efecto real y al
mismo tiempo desaforado, logrando que la obra pertenezca a un mundo
denominado realismo mágico.
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