8-4-2002
Trabajo Práctico no 1 de Geografía.
Profesora: Negro
5º 1ª CNBA
Aspectos Económicos
Comercio
(de Argentina, China y Australia)
La economía Argentina
nació con un modelo agro-exportador que persistió desde la época de la colonia
hasta las primeras décadas del siglo XX. Luego dio lugar a la producción de
algunas manufacturas que dejaron de
venir de Europa, hasta llegar a la creación de industrias que marcarían
el rumbo inicial del país. Sin embargo, actualmente los productos que exporta nuestro país son de escasa
elaboración. Se trata de grasas, pieles, cueros, alimentos para animales, lana,
algodón, combustible, aceites y sus derivados. Las materias primas vegetales y
animales constituyen un tercio del volumen de exportación. Los productos
industriales no llegan a la sexta parte del total de lo exportable.
En cuanto a la
importación, está concentrada básicamente en máquinas, aparatos y artefactos
mecánicos y objetos de uso electrónico. En menor medida se importan
automóviles, productos químicos, combustibles, minerales metalúrgicos y
manufacturas de metales.
Si tenemos en cuenta las
relaciones comerciales entre la Argentina y Asia podemos observar que las importaciones
provenientes de esa región pasaron de US$ 460 millones en 1990 a US$ 2.400
millones en 1995. China, Corea y Japón fueron los países que lideraron las
ventas a la Argentina. Si nos centramos en el caso de China, sabremos que los
productos que ingresan desde allí a nuestro país han sido las que han mostrado
un mayor crecimiento en los últimos cinco años. En 1995, triplicaron el
promedio de los tres años anteriores y alcanzaron a US$ 608 millones. Esto es,
una cuarta parte de las importaciones provenientes de la región.
Las compras realizadas
por Argentina se concentraron principalmente en los sectores automotriz,
electrónico, máquinas - herramientas y textiles. Los principales productos
importados son equipos de computación, tubos catódicos para televisores y
monitores, vehículos de transporte de personas y de mercancías, caucho natural
y radio grabadores.
Si por otra parte
comparamos la relación comercial entre Australia y Argentina, podemos ver que
las cifras del comercio, si bien son
modestas- unos 100 millones de dólares de comercio bilateral anual, con un
marcado superávit a favor de Australia - la composición del comercio
australiano con la Argentina ha cambiado significativamente en los últimos 20
años. Mientras que en los años 80 unos pocos productos primarios
(principalmente alúmina y carbón) representaban el 80% de las exportaciones a
la Argentina, hoy estos productos representan menos del 40%, siendo más del 50%
de las exportaciones manufacturas muy elaboradas. Últimamente, los proveedores
australianos han estado exportando ferries de alta velocidad, cosechadoras de
caña de azúcar, maquinarias mineras y una gran variedad de otros artículos de
alto valor agregado.
En conclusión se puedes destacar el hecho de que la
Argentina es un país que se dedica principalmente a la exportación de productos
primarios y a la importación de productos manufacturados de gran parte del
mundo. Lamentablemente, en los últimos años el modelo liberal de nuestra
economía ha hacho que ingresen a nuestro país gran cantidad de productos que la
Argentina podría haber realizado y como consecuencia en el último tiempo ha
aumentado considerablemente los niveles de desocupación. Las cifras lo evidencian si tenemos en
cuenta el período entre los años 1991 a 1998: mientras que las exportaciones
han representado 142123 millones de dólares, las importaciones han rondado por
los 148717 millones. Aunque esto se ha agravado en los últimos 5 años.
Agricultura (de
Argentina, Estados Unidos y Japón)
Tanto en Estados Unidos como en Argentina la agricultura
es la principal fuente de riqueza. En Estados Unidos, debido a su
perfeccionamiento científico y a su mecanización, ésta es la rama en la que
supera a los demás países. Mientras que en Japón la actividad económica más
importante es la industria.
En Japón, el 13% de su superficie es cultivable, destacándose el arroz al
que se le dedica más de la mitad del terreno cultivable. Seguido por el trigo y
la cebada. Y en menor cantidad se cultivan: avena, maíz, mijo, sorgo, sésamo,
remolacha, tabaco, caña de azúcar y batata. El té, que se cultiva en las
laderas de las montañas es un producto de gran valor. Dentro de los cultivos
frutícolas se destacan los cítricos como las naranjas y las mandarinas.
En EE.UU. las zonas más fértiles son, el gran valle de
Mississippi y el Golfo de Méjico (en menor medida) en consecuencia, el 21,9% de
la superficie del país es cultivable. Debido a su variedad de condiciones
climáticas y físicas pueden obtenerse todo tipo de cultivos. Los principales son:
algodón, arroz, avena batata, cacahuate, caña de azúcar, cebada, centeno, lino,
maíz, remolacha, soja, sorgo, tabaco y trigo. El desarrollo agrícola de Estados
Unidos ha tenido gran importancia en el progreso del mundo entero, no sólo
revolucionando los sistemas de maquinarias agrícolas sino aumentó la cantidad
de alimentos de los que disponía Europa, provocando un gran aumento de la
población. En cuanto a la producción frutícola se destacan: aceituna, cebolla,
cereza, ciruela, coles, damascos, dátiles, duraznos, guindas, higos, limones,
lúpulo, cítricos (mandarinas y naranjas), peras, tomates y uvas.
En Argentina la producción agrícola
creció globalmente en la última década. Los cultivos que crecen en mayor
porcentaje son los destinados a la exportación y en las que se han introducido
innovaciones tecnológicas. Los cultivos más importantes son las oleaginosas y
los cereales. En cuanto a los cultivos dedicados al mercado interno han
disminuido en cantidad debido al achicamiento del mismo y por la competencia de
las importaciones.
Los principales tipos de cultivos son: a)
cereales: trigo, maíz, sorgo, arroz, avena, cebada, centeno, mijo y alpiste; b)
industriales: oleaginosas (girasol, maíz, maní, soja, oliva, y uva) y los no
comestibles como lino, tung y ricino; y c) textiles, algodón, lino, sisal y
cáñamo. También se cultiva caña de azúcar, vid, yerba mate, té, tabaco, lúpulo,
frutas, hortalizas y legumbres.
Ganadería (de Argentina, Estados Unidos y Japón)
En cuanto a la ganadería, en la Argentina, la producción
ganadera muestra un estancamiento global que se refleja en el bajo crecimiento
o en la disminución del numero de cabezas de ganado. Por un lado se redujo el
consumo de carne vacuna, en el mercado interno y su participación en las
exportaciones sigue siendo baja. En este sector la actividad que más creció fue
la cría de aves de corral, principalmente para la producción de pollos y
huevos, destinados al mercado interno. La cría de ganados comprende, bovinos,
en su mayor parte en la zona pampeana, ovinos en la Patagonia, y caprinos en la
Patagonia y noroeste del país.
La ganadería tiene como principal
fuente de alimentos las pasturas naturales, por esta causa, la principal área
ganadera es la pampeana. Allí se concentran el mayor numero de cabezas de
ganado vacuno, porcino, equino y la producción de carne y leche.
Con
respecto a Estados Unidos, la ganadería y sus productos derivados suponen el
50,5% del valor de toda la comercialización, mientras que los cultivos alcanzan
el 45,5%. El ganado vacuno, con 98 millones de cabezas en 2000, figura como el
producto más valioso de las explotaciones agropecuarias, ascendiendo casi a un
25% de los ingresos anuales de este sector. Gran parte del vacuno se cría en
los grandes ranchos de los estados del suroeste. Los productos lácteos suponen
un 12% del valor anual de la comercialización de las explotaciones y son el
segundo producto más valioso que procede de las granjas estadounidenses. Le
siguen en importancia la ganadería porcina (59,3 millones), la ovina (4,72
millones) y la cría de aves de corral (1.813 millones).
En cuanto al Japón, debido a la escasez de la tierra
cultivable y su consecuente valor, se dedica poco terreno al ganado estabulado.
No obstante, en 2000, Japón tenía 9,88 millones de cabezas de ganado porcino,
4,60 millones de ganado vacuno y 298 millones de aves de corral. La tierra
cultivada (4.905.000 ha en 1998) está dividida en pequeñas granjas y casi el
70% de estas tierras consiste en granjas de 1 ha o menos.
Podemos observar, haciendo un
estudio comparativo del desarrollo de la ganadería en estos tres países, que
en Japón, donde es mucho más escaso el
terreno que se puede dedicar a esta actividad, este es aprovechado en forma
intensiva, obteniendo una cantidad considerable de cabezas de ganado. En
contraposición, en la Argentina, no se aprovecha de la misma manera las tierras
aptas para la ganadería, ya que siendo estas mucho más extensas, su producción
ganadera disminuye. En cuanto a Estados Unidos, también las tierras aptas son
extensas, pero son aprovechadas.
Energía (de Argentina, Canadá y
Francia)
La
Argentina cuenta con abundantes
recursos energéticos y sobre todo con una gran diversidad de fuentes, entre las
que destacan la hidroeléctrica y el gas, además del petróleo, carbón y uranio.
También existe la posibilidad de explotar fuentes no convencionales de energía,
como la geotérmica, eólica, mareomotriz, solar y biomasa, pero éstas no son
aprovechadas. En 1998 la Argentina producía un total de 21.980
MW, de los cuales el 43,66% se generaba en instalaciones hidroeléctricas, el
4,63% mediante energía nuclear y el 50,72% en centrales termoeléctricas
convencionales. La producción anual era de 62.700 kWh.
Parte del consumo
eléctrico en Argentina debe ser satisfecho mediante importaciones de petróleo,
gas y carbón. En el caso particular del carbón mineral, las posibilidades de
sustitución son pocas, ya que el grueso del carbón extraído en el país es sólo
aprovechable en muy reducida proporción en la siderurgia.
A
principios de la década de 1990 Canadá tenía instalaciones capaces de generar
una electricidad de 112.000 MW. Durante este periodo, la producción anual
alcanzaba los 449.900 millones de kWh, de los cuales el 63% provenían de las
centrales hidroeléctricas, el 17% de las plantas nucleares y el 20% de plantas
convencionales que utilizan combustible fósil.
En
cambio, en Francia, sólo un 19% de la producción de electricidad se genera en
instalaciones hidroeléctricas. Las centrales térmicas que utilizan carbón,
productos derivados del petróleo o gas natural producen alrededor del 19% de la
energía nacional. Ningún país depende tanto de la energía nuclear como Francia;
las centrales nucleares generan el 71% de la energía eléctrica de esta nación.
También
se utilizan otros tipos de fuentes energéticas como la energía mareomotriz,
fruto del aprovechamiento de las mareas del canal de la Mancha en el curso bajo
del Rance. A finales de la década de 1980, Francia tenía una capacidad
instalada para generar electricidad de unos 97,6 millones de kW y una
producción anual de 356.000 millones de kWh aproximadamente.
Observamos
que tanto en Canadá como en Argentina la energía hidroeléctrica es de gran
importancia. Sin embargo, en Argentina, la concentración del consumo en el
conglomerado conurbano tan alejado de las fuentes de energía hidroeléctrica le
ha impedido a la nación aprovechar todo el potencial que posee. La
distorsionada estructura del consumo obliga a nuestro país a seguir quemando
las reservas petrolíferas.
Por otro lado, ante la falta de ríos apropiados para
la obtención de energía, Francia hizo uso de un recurso abundante en su
territorio, el uranio, para abastecerse y a complementar la energía nuclear con
la utilización de energías alternativas, no convencionales, como la
mareomotriz. Podemos decir que
tanto Francia como Canadá han hecho uso de lo que tenían, mientras que en el
caso de Argentina, la carencia de infraestructura adecuada ha llevado a la
utilización de energías menos rentables a largo plazo.
Industria
(de Argentina, Japón y Brasil)
En la Argentina, la
industria manufacturera es la más desarrollada y está muy concentrada en Buenos
Aires y sus alrededores. Aproximadamente
el 20% de la población activa está empleada en las empresas industriales,
siendo el procesamiento y envasado de productos alimenticios
las industrias más importantes y antiguas del país. En el interior, sin
embargo, se desarrollan agroindustrias con un alto grado de especialización,
destinadas principalmente a los mercados extranjeros (jugos de fruta,
conservas, vinos, etc.). Otras importantes industrias producen artículos de
goma (natural y sintética),
cemento, productos químicos, papel, plásticos y derivados del petróleo. A
través del tiempo, el desarrollo industrial en la Argentina mostró numerosos altibajos debido a la
aplicación de diferentes políticas, como pueden ser el proteccionismo en
algunas épocas como la apertura, en otras. La industria siderúrgica ha
alcanzado una gran expansión abarcando la producción de hierro primario, acero
crudo y laminado.
En comparación con Japón,
podemos decir que el crecimiento industrial de este país comenzó tardíamente en
el siglo XIX, pero la posterior apertura de nuevos mercados en Taiwán, Corea, y
otras regiones del sudeste asiático condujo a su rápida expansión. Los
principales productos japoneses son los eléctricos y los electrónicos
(computadoras, equipos de video y audio, cámaras fotográficas, etc.),
secundados por maquinarias, alimentos procesados, vehículos y sustancias químicas.
El país también es uno de los principales constructores de barcos. La
producción en general es mundialmente valorada por su alto nivel de calidad, al
cual las empresas favorecen con la reinversión de una parte sustancial de sus
ventas en investigación. Por consiguiente, esta industria resulta mucho más
desarrollada y tecnificada que la local.
Es interesante la comparación con otro país
sudamericano, Brasil, que al igual que la Argentina, tiene un sector
manufacturero variado y en expansión. Muchas industrias se dedican a procesar
materias primas nacionales, refinando acero y petróleo, y fabricando alimentos,
papel, textiles, calzado, electrodomésticos y automóviles. Como principal
estado industrial está São Paulo, con factorías que producen
alrededor de un tercio de la cantidad total de las manufacturas de Brasil. Un
fenómeno similar de centralización se da con Buenos Aires, como se dijo
anteriormente. Las industrias de servicios están también en crecimiento,
principalmente en el sector turístico.
Minería (de Argentina, Arabia
Saudita y Noruega)
En
el caso de la Argentina, aunque el país cuenta con una gran variedad de
reservas, sobre todo petróleo, carbón y diversos metales, la minería ha sido
relativamente poco importante en la actividad económica. Con todo, en las
últimas décadas se ha incrementado significativamente la producción de petróleo
y carbón. En términos de valor, el principal producto mineral es el petróleo.
En 1990 la producción anual de petróleo crudo era de 28 millones de m3,
lo suficiente para cubrir la demanda interna y permitir la exportación.
Asombrosamente, en 1999 alcanzaba los 46,5 millones de m3.
El
país cuenta también con una importante producción de gas natural, que en 1994
alcanzaba los 26.228 millones de m3. La producción de gas también
aumentó considerablemente: en 1999 llegaba a los 42.425 millones de m3.
Por
otra parte, existe una modesta explotación de oro, plata, cobre, plomo, cinc,
hierro, estaño, tungsteno, mica, uranio y piedra caliza. Los planes de
exploración y explotación, al amparo de la nueva Ley de Minería, pretenden
dinamizar este sector.
Analicemos ahora a Arabia
Saudita. El recurso minero más importante de Arabia es el petróleo. En 1938 se
encontró en Dammam un campo de petróleo muy productivo que fue inicialmente
explotado por una compañía estadounidense, pero que pasó a manos del gobierno
saudí en 1974. Las grandes reservas del país y el alto nivel de producción de
crudo han hecho de Arabia Saudita un importante productor y una voz destacada
en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), organismo que
tiene mucha influencia sobre el precio del crudo en el mercado internacional.
Las reservas de petróleo de Arabia Saudita superan los 25.000 millones de
toneladas métricas; la producción anual a principios de la década de 1990 era
de 320 millones de toneladas métricas. Sólo la antigua Unión Soviética y
Estados Unidos producen más petróleo. Arabia Saudita es el primer exportador
mundial de crudo.
Es
evidente que la importancia del petróleo en Arabia no es comparable con la que
tiene en Argentina, y menos aún lo es la importancia de Arabia en la producción
internacional de crudo con la de Argentina. Sin embargo, Argentina ha logrado
autoabastecerse.
Para
facilitar el transporte del petróleo en crudo hacia los mercados principales,
hay una gran infraestructura de oleoductos, no obstante, la mayor parte del
petróleo continúa siendo exportado a través de los puertos del golfo Pérsico.
A
parte del petróleo, los únicos minerales de interés extraídos en Arabia Saudita
son caliza, yeso, mármol, arcilla, sal y oro.
Noruega es hoy el mayor
productor de crudo de Europa occidental y este sector supone alrededor del 13%
del PBI, dependiendo de las oscilaciones de los precios del petróleo. En 1990,
producía alrededor de 80.000 millones de toneladas métricas. También posee gas
natural, que envía tanto a Escocia como a Alemania. Otras producciones
minerales son el mineral de hierro (contenido en metal, 2,2 millones de t),
carbón, cinc, piritas de hierro, concentrados de plomo, titanio y cobre.
Los productos mineros sirven de materia prima a la
industria. Noruega es un importante productor de aleaciones de hierro y posee
una gran planta integrada de hierro y acero. Por otro lado, también importa
productos: aunque carece de la mayor parte de las materias primas para la
industria del aluminio, Noruega produce alrededor del 4% del suministro mundial
de aluminio refinado. Por último, el país tiene algunas refinerías de petróleo.
Los minerales constituyen
el principal elemento del instrumental y de la estructura económica de las
naciones modernas. En la historia reciente vemos que fueron las fuentes
minerales de energía (carbón, petróleo), los metales y otros productos que
dieron impulso a la civilización industrial, y no los comestibles vitales como
el trigo, quienes han provocado las batallas más encarnizadas. Los recursos
mineros determinan el potencial de desarrollo de una nación. La Argentina posee
gran variedad de ellos, pero todavía no ha logrado aprovecharlos en su
totalidad. Por el contrario, Arabia no posee más que petróleo, sin embargo una
explotación adecuada le ha proporcionado un gran poder económico. Por último,
también Noruega ha explotado sabiamente sus recursos: sin poseer ningún mineral
en gran cantidad, utiliza un poco de cada uno de ellos, sea para
autoabastecerse, exportarlo o como materia prima en la industria.
Aspectos territoriales
Clima y relieve (de Argentina, Rusia y
Mongolia)
La Argentina se
caracteriza por tener un clima templado en la mayor parte de su territorio, a
excepción de una pequeña zona tropical en el Noroeste, una región
subtropical en el norte del Chaco y algunas zonas frías en el oeste andino y el
sur patagónico. Las lluvias están asociadas a los vientos atlánticos que
provienen del Brasil, y presentan amplias variaciones según la región, siendo
más abundantes en la región pampeana. La presencia de vientos, asimismo, hace
variar las condiciones del tiempo en forma rápida; entre los más
característicos se pueden nombrar al Zonda, la Sudestada y el Pampero. La gran
extensión en latitud determina también una enorme variedad de ambientes
naturales, que a su vez favorecen el desarrollo de diversas actividades
económicas. Por ejemplo, las grandes llanuras templadas ofrecen condiciones
favorable para el desarrollo de la actividad agropecuaria.
Consideremos ahora a la República Federativa
de Rusia. Paradójicamente, las condiciones climáticas de Rusia no son tan
variadas como se podría suponer, como así también queda limitado el desarrollo
vegetal del territorio; es decir, prevalece el clima frío continental
determinando un paisaje de tundra acompañado además de bosque de alerces en el
este y de abedules y abetos en el oeste. Dichas desventajas climáticas se deben
a la elevada latitud y a la ausencia
de influencias marítimas moderadoras del tiempo. El territorio ruso abarca
distintas zonas climáticas que, por norma general, se extienden a lo largo del
país a modo de cinturones en sentido latitudinal. En consecuencia,
otro de los importantes inconvenientes que lleva consigo un territorio tan
extenso consiste en dificultades de administración y distribución de alimentos
y mercancías.
Por último, es digno de mención el caso de
Mongolia ya que sus condiciones son en mayoría completamente opuestas a las de
la Argentina. Al ser aquél un país continental, determina características
climáticas agresivas y además condiciona el bioma, constituido principalmente
por un frío y árido desierto, altas y también frías mesetas, y unos pastos
secos de estepa. Es por esto que los recursos agro-ganaderos se encuentran
limitados en gran medida. Las temperaturas son extremas también, y oscilan ente
-15º y 30º en invierno, y 10º y 26.7º en verano. Las precipitaciones apenas
superan los 380 mm en las montañas (produciéndose nevadas en las más altas) y
los 125 mm en el desierto. Por otro lado, su falta de acceso al mar, como su
posición geopolítica, lo hace funcionar como estado “tapón” entre dos
importantes bloques mundiales (la Federación rusa y la República Popular
China), a cuyo desarrollo está supeditada la evolución de Mongolia.
Población (de
Argentina, Kenia y España)
Nos referiremos ahora a
las características de la población
argentina, contraponiéndola a las de Kenia y España. En primer lugar diremos
que la población argentina es de 36.955.182 habitantes (est. julio 2000), la
española: 39.996.671 habitantes (est. julio 2000), y la de Kenia: 30.339.770
habitantes (est. julio 2000). Observamos que los valores no distan demasiado,
pero las diferencias aparecen al tener en cuenta las superficies de los países
que analizamos: el área de Kenia es 582.640 km2; el de España, 504.780 Km2
y el área argentina es de 2.766.890 km2. En
España, la densidad de población es de 79 habitantes por kilómetro cuadrado,
por debajo de este valor se encuentra el de la densidad de población de Kenia:
53 habitantes por kilómetro cuadrado. Más baja aún es la densidad media de la
población argentina, que ronda actualmente los 13 habitantes por kilómetro cuadrado.
En vista de estos datos concluimos que nuestro país esta poco poblado en
relación a su vasta superficie, pues tiene menos habitantes que España a pesar
de que su territorio abarque más que el quíntuple del área de la nación
ibérica.
En España, la desigual distribución de la
población en el territorio ha creado un desequilibrio entre las regiones,
observándose amplias diferencias de densidad. Hay una creciente tendencia de la
población a concentrarse en las regiones costeras y una creciente despoblación
en el interior, con la excepción de Madrid y otras pocas ciudades, gracias a la
industrialización y urbanización. Al observar el caso español, advertimos una
gran semejanza con nuestro país, en el que existe un profundo desequilibrio demográfico regional que se da
conjuntamente con el proceso de urbanización o asentamientos urbanos. La
población tiende al nucleamiento humano: el llamado Gran Buenos Aires concentra más de la tercera parte de toda
la población argentina. También las capitales provinciales suelen agrupar entre
el 20 y el 50% de la población de la provincia. Este fenómeno se manifiesta en
las estadísticas demográficas de ambos países: en España la población urbana es
el 76% (1995), en Argentina, el 87% (1995). En este aspecto la diferencia con
Kenia es muy importante: sólo el 26% de la población es urbana.
En España el
crecimiento vegetativo es de 0,2%, en Argentina 1,3% y en Kenia 2,8%
(1992-2000). Nuestro país presenta un porcentaje, en el orden mundial,
moderadamente bajo, y el de Kenia, en relación a las otras dos naciones, es
alto. Resulta oportuno agregar a estos datos la tasa de natalidad de Argentina:
19,9%o, y la de España: 8,9%o. Durante los últimos quince años un cambio
sustancial ha tenido lugar en España en lo que respecta al comportamiento
demográfico estándar de la población, reflejado en una drástica reducción en el
índice de crecimiento natural que, por primera vez en las tres últimas décadas,
ha alcanzado finalmente niveles similares a los de otros países europeos.
En lo que respecta a la educación,
son notables las distancias que presenta Kenia frente a nuestro país y España.
El porcentaje de alfabetos en España es del 97,1%, en Argentina 96,2% y en
Kenia 77% (los hombres 86% y las
mujeres solamente 69%). La tasa de inscripción universitaria en el país
africano es de 2 % (1996); un
porcentaje mucho mayor observamos en los países restantes: 41% (1993) en ambos.
En Argentina, hay un docente de primaria cada 18 estudiantes (1991), en España,
uno cada 21 estudiantes (1992) y en Kenia, uno cada 31 estudiantes (1992).
Estos índices ayudan a medir el grado de desarrollo cultural de los países. La
Argentina, a pesar de ser un país relativamente nuevo, ha alcanzado un
indiscutible avance en materia cultural y guiándonos por los datos antedichos
podemos compararnos con España, y quizás también con otros países europeos.
La esperanza de vida actual y el bajo
índice de mortalidad infantil muestran que la baja tasa de mortalidad en España
es debida a los notables avances en los ámbitos de la economía, la salud y la
educación. Allí la mortalidad infantil (menores de cinco años) es de 9%o
(1994), en Argentina de 27%o (1994) y
en Kenia 90%o (1994). La tasa de mortalidad infantil es un claro indicador del
nivel socioeconómico de un país y estos ejemplos lo comprueban: Kenia, un país
subdesarrollado posee muy alta tasa. En
cuanto al consumo de calorías, en España se trata de 114% de lo requerido (1995), en nuestro país 109% de lo requerido
(1995) y en Kenia 89% de lo requerido (1995); allá hay un médico cada 20.000
hab. (1988-91), en contraste con Argentina en donde hay uno cada 329 hab.
(1988-91). Nuestra proporción de personas por médico está al nivel de las
mejores del mundo.
Sin embargo, marcadas diferencias regionales muestran que el potencial
médico y sanitario no está bien distribuido. La mortalidad infantil todavía es
elevada en varias regiones del país. En varias provincias y los sectores más
pobres del país aún es importante el riesgo de enfermar o morir por causas
evitables. Este riesgo se relaciona con las condiciones de trabajo, vivienda,
alimentación y cultura.
Nota: 9 +