TRABAJO SOBRE LOS GLACIARES
Facundo Ceratti –
5to. 3ra. 1999
Introduccion
El glaciar es un gran
masa de hielo, normalmente en movimiento descendente desde el área de
acumulación por acción de la gravedad. Los glaciares se forman en las altas montañas
y en las latitudes septentrionales, donde las precipitaciones en forma de nieve
superan la cota de innivación. Presentan formas variadas, pero una anchura
limitada en contraste con la capa de hielo continental, o manto de hielo, que
ocupa una superficie mucho mayor. De forma habitual el término glaciar se
restringe a la descripción de las masas de hielo encerradas por elementos
topográficos que definen su tipología: glaciar alpino, de piedemonte, de circo
o glaciar colgado, entre otros. A continuación se detallan los tipos más
característicos.
Glaciares alpinos
La nieve que cae en las
laderas y en el fondo de los valles de alta montaña tiende a acumularse y
alcanza grandes espesores, debido a que desaparece menos nieve por deshielo que
la que se va acumulando durante las nevadas, especialmente en invierno. Las
últimas nevadas comprimen a las primeras nieves caídas y las convierten en una
masa compacta de hielo de estructura granular. En áreas donde la temperatura no
suele sobrepasar el punto de fusión del hielo, este proceso vuelve a darse por
repetición de los procesos de sublimación y recristalización.
La sublimación consiste
en el cambio desde el estado sólido al gaseoso sin pasar por el punto
intermedio de estado líquido. Cuando el grosor del glaciar alcanza
aproximadamente los 30 m, toda su masa empieza a deslizarse lentamente
hacia el fondo del valle. Este avance continuará mientras exista
superabundancia de nieve en la parte alta del glaciar. Cuando la corriente de
éste desciende valle abajo, hasta altitudes donde ya no es reforzado por nuevas
nevadas, tiende a derretirse o a desgastarse; el agua que surge de su deshielo
da lugar a ríos y arroyos.
La sección transversal
de todos los glaciares es similar. En la parte superior aparece un manto de
nieve virgen recién caída, de densidad muy baja (inferior a 0,1). Por debajo de
éste aparece una capa de copos de nieve, cuyo tamaño ha disminuido hasta formar
nieve granular con densidades próximas a 0,3 o superiores. Este proceso se
produce, bien por la acción combinada de la humedad y de la presión que ejerce
por la nieve acumulada, o bien por sublimación y recristalización. Posteriores
repeticiones de este proceso dan lugar a la neviza, que alcanza densidades de
0,5. En la base del glaciar existe una capa de hielo limpio con una densidad
aproximada de 0,7 a 0,8, que fluye como un líquido viscoso.
El hielo de la base del
glaciar está sometido a tal presión que sus fisuras o grietas se cierran con
rapidez. Las capas superiores del glaciar también sufren tensiones y
estiramientos, provocados al moverse por encima de obstáculos ocultos o debido
al movimiento diferencial, ya que el centro del glaciar se mueve con más
rapidez que los laterales. Estas tensiones producen crevasses o grietas
glaciares, que pueden alcanzar muchos metros de profundidad y quedar cubiertas
por la nieve recién caída. Un gran crevasse, que recibe el nombre de rimaya,
se forma entre el propio glaciar y las paredes del valle sobre el que descansa,
y marca la línea a lo largo de la cual el glaciar se desprende de las paredes
del circo e inicia su movimiento.
Los glaciares suelen estar
flanqueados por derrubios de las rocas arrancadas a las laderas del valle por
la acción abrasiva del hielo. A estas acumulaciones de fragmentos de roca se
las denomina morrenas laterales. El tamaño de las morrenas es mayor en el
extremo inferior del glaciar. Cuando dos glaciares de valles próximos se
juntan, sus morrenas laterales contiguas se funden en una sola morrena central,
en mitad del nuevo glaciar resultante. A medida que el hielo del extremo
inferior del glaciar se va fundiendo se depositan las rocas y derrubios que el
glaciar levantó del fondo del valle, a las que se unen los materiales que
cayeron por los crevasses; el conjunto forma una sucesión de pequeñas
colinas semicirculares que reciben el nombre de morrena terminal.
El glaciar, en su movimiento
de descenso por el valle, llega a lugares en los que la ablación o el deshielo
y la evaporación de la superficie son superiores a los aportes de nieve. En
este punto, llamado línea de neviza, nevé o firn, la superficie del glaciar está
cubierta más por neviza que por nieve.
La velocidad a la que
fluye un glaciar varía dentro de unos márgenes muy amplios. La mayoría de los
glaciares descienden a una velocidad inferior a 1 m al día, pero
observaciones hechas en el Black Rapids Glacier, en Alaska, a lo largo de 1936
y 1937, demostraron que avanzaba más de 30 m al día. Este es el más rápido
desplazamiento de un glaciar que se recuerda y es probable que se debiera a las
fuertes nevadas caídas en la zona unos años antes.
Las variaciones del
clima hacen que el tamaño de los glaciares se expanda o contraiga de manera
notable. Un exceso de precipitaciones crea una situación análoga a la crecida
de un río y hace que el tamaño del glaciar aumente. De igual manera, si la
precipitación disminuye, su tamaño decrece.
Los glaciares de tipo
alpino pueden encontrarse en todas las altas cadenas montañosas del mundo. En
los Estados Unidos, por ejemplo, existen glaciares alpinos o de valle en las
alturas de los montes Rainier, Baker y Adams, en el estado de Washington; en el
monte Hood, en Oregón; y en el monte Shasta, en California. El glaciar Hubbard,
en Alaska, es uno de los glaciares alpinos más largos del mundo.
Glaciares
de piedemonte
Cuando varios glaciares
alpinos fluyen juntos por un valle al pie de un sistema montañoso, a menudo
forman un extenso glaciar, a modo de manto, que recibe el nombre de glaciar de
piedemonte. Los glaciares de este tipo presentan, por lo general, mayor anchura
que longitud y son especialmente comunes en Alaska; el mayor de ellos es el glaciar
Malaspina, con 3.900 km2 de superficie. La parte más baja de su
lengua es casi plana y se ha depositado sobre ella tal cantidad de tierra y
derrubios de roca que ha permitido el desarrollo de un denso bosque.
Casquete
glaciar
El concepto casquete
glaciar alude a una masa extensa de hielo permanente que cubre mesetas e islas
de latitudes altas, pero más pequeña que una capa de hielo continental o manto
de hielo. Un ejemplo de casquete glaciar es el conjunto de glaciares que cubre
gran parte del grupo de las islas noruegas Svalbard, en el océano Glacial
Ártico. La parte central de cada isla está cubierta por un manto glaciar que
corona una altiplanicie. En los bordes, el manto se fragmenta en una serie de
glaciares de tipo alpino que descienden por los valles alcanzando, a veces, el
mar.
Capa de
hielo continental
Este concepto se aplica
a un manto de hielo lo suficientemente extenso como para cubrir la superficie
de un continente. Normalmente, el término se utiliza para describir las masas
de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, así como aquellas que cubrieron
la mayor parte del hemisferio norte durante la edad de hielo del pleistoceno,
en el periodo cuaternario, que concluyó hace 10.000 años. Un gran manto
glaciar, de más de 1,8 millones de km2 de superficie y que supera
los 2.700 m de grosor máximo, cubre casi toda la superficie de
Groenlandia. Este glaciar gigante fluye lentamente hacia el exterior desde dos
centros: uno, en el sur de la isla y, otro, en el norte. Debido a su grosor, la
capa de hielo de Groenlandia cubre los valles y colinas del terreno sobre el
que está asentado. La roca subyacente sólo aflora cerca de la costa, donde el
glaciar se fragmenta en lenguas de hielo que recuerdan a los glaciares de
valle. Desde el lugar donde estas lenguas alcanzan el mar, se desgajan pedazos
de hielo de diversos tamaños durante el verano y forman icebergs. Un tipo de
glaciar parecido cubre toda la Antártida, con una superficie de 13 millones de
kilómetros cuadrados.
Erosión
glaciar
A medida que un glaciar
desciende por un valle o avanza a través de una amplia zona, en el caso de las
grandes extensiones de hielo, modela el terreno de una forma característica.
Desplaza las rocas que encuentra a su paso y el hielo rompe y arrastra las
subyacentes. Las rocas inmersas en el fondo del glaciar actúan como partículas
abrasivas, al lijar y pulir la piedra del lecho sobre el que se desplaza.
En la cabecera del valle
de un glaciar, las paredes quedan erosionadas y presentan una forma
semicircular característica denominada circo. La erosión progresiva y
simultánea de estas paredes en distintos lados de una montaña puede dar lugar a
lo que se conoce como un horn (cuerno) o pico piramidal; el ejemplo
más famoso es el monte Cervino o Matterhorn en los Alpes suizos. Los valles por
los que ha pasado un glaciar resultan erosionados en forma de U en vez de en
forma de V, que corresponde a la erosión de los valles fluviales.
Con frecuencia,
el valle glaciar está excavado tan profundamente que las bocas o desembocaduras
de los valles tributarios quedan a un nivel superior con respecto al fondo del
canal glaciar, originando los llamados valles colgados. Los fiordos son valles
glaciares parcialmente inundados por el mar.