Introducción, Arte Románico, Los estilos Prerrománicos, Arquitectura, Escultura, Pintura, Artes decorativas, Entre el Románico y el Gótico, Arte Gótico, Arquitectura, Escultura, Pintura, Artes decorativas.
Arte Románico y
Arte Gótico
Índice:
1.- Introducción.
2.- Arte
Románico
a)
Los estilos Prerrománicos
b)
Arquitectura
c)
Escultura
d)
Pintura
e)
Artes decorativas
3.- Entre el
Románico y el Gótico
4.- Arte Gótico
a) Arquitectura
b) Escultura
c) Pintura
d) Artes
decorativas
5.-
Bibliografía
1.- I N T R O D U C C I Ó N:
En este trabajo
hablaremos del arte Románico y arte Gótico.
El Románico es un conjunto de obras, predominantemente arquitectónicas,
que se realizaron en Europa occidental desde aproximadamente el año 1000 d. C.,
hasta la aparición, en la segunda mitad del siglo XII, del estilo Gótico. El
termino románico se aplicó también a la escultura, la pintura y las artes
decorativas.
Lo más importante del
arte románico es la arquitectura porque en esta época se construyen muchas
iglesias.
El arte Gótico es un
estilo artístico Europeo con unos límites cronológicos que oscilan
aproximadamente el año 1140 y las últimas décadas del siglo XVI, según las
áreas geográficas. Se aplicó en el campo de la arquitectura civil y religiosa,
la escultura, las vidrieras, la pintura mural y sobre tabla, los manuscritos
miniados y las diversas artes decorativas. El término gótico fue empleado por
primera vez por los tratadistas del renacimiento, en sentido peyorativo, para
referirse al arte de la edad media, al que ellos consideraban inferior al
bárbaro (godo del termino ahí el termino gótico) comparado con el arte clásico.
En el siglo XIX se produjo una revalorización de este periodo debido a
movimientos historicistas y románticos. El gótico apareció a continuación del
románico a lo largo de la baja edad media, y hoy día se considera unos de los
momentos más importantes desde el punto de vista artístico en Europa.
2.- A R T
E R O M Á N I C O:
El arte románico se puede
calificar de funcional, en la medida en que, en arquitectura, a fin de evitar
los incendios catastróficos, sustituyó las techumbres de madera por diferentes
sistemas de bóvedas de piedra con sus contrafuertes adecuados, reforzó mediante
la escultura los puntos vitales del edificio, estableció en las amplias
iglesias objeto de peregrinación una circulación de “sentido único”, de los
fieles por las naves laterales, sometió cada dispositivo del trazado y del mobiliario a las intenciones litúrgicas
y respetó, finalmente, la belleza propia de cada material. No obstante, el arte
románico es en primer lugar simbólico: el alzado de las naves es un medio de
guiar el espíritu hacia lo divino, y no es una mera representación de la
apariencia de las cosas la que motiva los grandes tímpanos esculpidos, sino más
bien el propio surgimiento de lo
sagrado.
El románico heredó
múltiples elementos de las civilizaciones con las que se halló en contacto y
aquellas cuyos monumentos pudo conocer: aportaciones galorromanas del oriente
cristiano, del Islam, de los pueblos bárbaros, de los monjes irlandeses etc...
La alta edad media, más
allá del renacimiento carolíngeo, preparó la eclosión, en torno al año mil, del primer arte
románico, cuyas pequeñas iglesias, decoradas con “bandas lombardas”,
se ven especialmente en las regiones montañosas, desde Cataluña a los Grisones.
En el siglo XI el estilo
románico alcanzó su plenitud. En los reinos cristianos de la península Ibérica, a la primera experiencia dada en
Cataluña, se unió la importante corriente
de los modelos franceses.
El florecimiento de fines
del siglo XI y de la primera mitad del siglo XII no es más que el desarrollo,
con una notable amplificación de los programas iconográficos: esculpidos o
pintados.
Finalmente, no puede
olvidarse la producción de la época románica en los campos de la miniatura, de
las vidrieras, de los esmaltes, del bronce, del hierro forjado y de las
tapicerías.
2.a.- LOS ESTILOS PRERROMÁNICOS
Después de la caída de
Roma en el año 476, se desarrollan en las sociedades prefeudales más
desarrolladas un conjunto de estilos artísticos y arquitectónicos que se
conocen de forma genérica como “estilo de las invasiones bárbaras”. Estos
estilos regionales se caracterizaron por el uso de formas zoomorfas y
complejos motivos decorativos. El arte
de Irlanda se denomina celta, el de Inglaterra sajón, el de Francia merovingio
y el de España visigótico. Con el paso del tiempo, todas esas formas de arte
local desarrollaron características regionales distintas y abandonaron el
estilo clásico que Roma había impuesto en las provincias de su imperio.
El arte que se desarrolló durante los siglos
VIII y IX en Europa se denomina
carolíngeo por el nombre latino de su emperador, Carlomagno quien quiso dar a sus territorios el esplendor del
antiguo imperio romano dando lugar a un
florecimiento de las artes clásicas y
los estudios científicos denominado como renacimiento carolíngeo.
Después de la muerte de
Carlomagno el imperio se dividió. El estilo desarrollado durante los siglos IX
y X, sobre todo en el Rin, se denominó otónico en honor a Otón I, descendiente
imperial de Carlomagno.
En el periodo final
prerrománico los elementos estilísticos clásicos se fundieron con los
bizantinos, y dependiendo de las regiones
tuvieron otras influencias, como en España, donde durante los siglos IX
y X y debido al nacimiento del reino asturiano y el establecimiento en zonas cristianas de mozárabes, tuvo lugar
un conjunto de manifestaciones artísticas que se llamaron prerrománicas. El
prerrománico español se divide en dos estilos: el asturiano y el mozárabe.
2.b.- ARQUITECTURA
El desarrollo
de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la arquitectura
románica. La razón principal para el
empleo de las bóvedas fue la necesidad de encontrar una alternativa a
las cubiertas de madera de las construcciones prerrománicas, expuestas al fuego
y a la humedad. Los intentos para solucionar los nuevos problemas estructurales
variaron infinitamente. Se utilizaron cúpulas, bóvedas de cañón semicirculares
y apuntadas y bóvedas de arista.
Como las bóvedas de
piedra eran más pesadas que las cubiertas de madera, se utilizaron muros más
gruesos y columnas más robustas. En el estilo románico pleno, el uso de los
muros con contrafuertes y pilares macizos como soportes para las pesadas
bóvedas de piedra produjo un modelo característico de edificio en el que la
estructura se compone de unidades más pequeñas articuladas. Estas unidades,
llamadas crujías, son los espacios de planta cuadrada o rectangular cubiertos
por cada bóveda de arista. En la
arquitectura románica tardía las crujías llegaron a ser tratadas como unidades
fundamentales del edificio y estos espacios rectangulares se convirtieron en un
rasgo característico importante del estilo imperante. La solidez de las
estructuras en piedra es otra de las características más notorias de la
arquitectura románica. El espacio de las iglesias era generalmente alto y
estrecho, iluminado por ventanas de
claraboya abiertas en lo alto de la nave central, bajo la bóveda. Las puertas y
ventanas presentan arcos de medio punto ligeramente apuntados. Estas aberturas
fueron pequeñas y estuvieron decoradas con molduras, tallas y esculturas que se
hicieron más ricas y variadas a medida que el periodo románico fue avanzando
hacia su final.
Las principales obras del románico durante los
siglos X y XI son:
La antigua abadía de Sant Miquel de
Cuixá, que se encuentra en los Pirineos Orientales en Francia. Fue fundada
en el siglo IX y reconstruida a fondo entre 975 y mediados del siglo XI.
El Monasterio de San Salvador de Leyre,
en Navarra. La cripta, construida en el último tercio del siglo XI, fue
concebida como cámara de sustentación de la cabecera de la iglesia.
La Iglesia de San Vicente de Cardona,
en Cataluña, con un crucero con las típicas “bandas normandas”. Construida
entre 1020 y 1040.
Antigua colegiata de Santa Gertrudis de
Nivelles. Obra maestra de la arquitectura del Mosa. Construida entre
en 1000 y el 1050.
Iglesia de San Ciríaco, en
Gernrode, Alemania. Construida hacia el 960-980 para una abadía femenina. Este
monumento preludia el arte románico por su amplitud, por la clara articulación
de sus partes, por el ritmo de sus soportes alternados y por la elaboración
escultórica de sus capiteles.
Durante los siglos XI y
XII las principales obras fueron:
Saint- Etienne de Nevers, en
Nièvre, Francia. Construida en 1070-1100. Es una iglesia prioral con influencia
de la región del Loira y de Borgoña.
Catedral de Pisa, en Toscana,
Italia. Iniciada en 1063. La construcción del conjunto, decorado con los
característicos arcos pisanos, no concluirá hasta el siglo XIV.
Notre-Dame-la-Grande, en
Poitiers, Francia. Construida a mediados del siglo XII. La proliferación del
relieve es una característica del románico del Poitou y de Saintonge.
La catedral de Santiago de Compostela,
construida sobre el sepulcro del apóstol Santiago, se inicia en el año 1075. Su
nave central está cubierta con bóveda de cañón, las naves laterales con bóvedas
de arista y las tribunas con bóvedas de cuarto de cañón.
2.c.- ESCULTURA
La escultura a pequeña
escala en marfil, bronce y oro de la época prerrománica estuvo influenciada por
el arte paleocristiano y bizantino. Adoptaron también otros elementos de los
diferentes estilos locales de Oriente Próximo, conocidos a través de la
importación de manuscritos miniados, eboraria, orfebrería, cerámica y tejidos.
Los motivos originados en los pueblos nómadas, como las figuras grotescas del
bestiario y los diseños geométricos entrelazados, fueron muy importantes, sobre
todo en las regiones del norte de los Alpes. Entre las obras escultóricas más
excepcionales del periodo se encuentran los marfiles ejecutados por el monje Tutilo
en el siglo IX en el monasterio de Saint-Gall (Suiza) y los realizados en los
talleres de Reims (Francia).
En el
periodo prerrománico es muy raro encontrar escultura monumental independiente
de un contexto arquitectónico. La mayor parte de la escultura románica estuvo
integrada en la propia arquitectura, y tuvo una doble función estructural y
decorativa. Así, las esculturas románicas integran el conjunto de la
arquitectura religiosa. Los mejores trabajos se realizaron en Hildesheim
(Alemania) en el siglo XI, incluyendo puertas de bronce, pilas bautismales,
lápidas funerarias y otros objetos de mobiliario litúrgico. También en el sur
(siglo XI) y norte de Italia (siglo XII) se hicieron hermosas puertas fundidas
en bronce, destacando notablemente las de San Zenón el Mayor de Verona. En el
valle del Mosela, Bélgica y la Francia septentrional, a comienzos del siglo
XII, la escuela del Mosela produjo un gran número de esculturas en bronce,
incluyendo la gran pila bautismal (1107-1112) de San Bartolomé de Lieja
(Bélgica), realizada por Rainiero de Huy.
Las
decoraciones escultóricas en piedra a gran escala fueron usuales en el siglo
XII en toda Europa. En las iglesias románicas francesas de Provenza, Borgoña y
Aquitania las esculturas decoraron con profusión las fachadas de los edificios,
y las estatuas labradas sobre pilastras dieron un énfasis visual a los
elementos verticales. En las catedrales de Toulouse, Autum y Poitiers pueden
verse ejemplos excepcionales de la escultura arquitectónica francesa, conservada
casi por completo en su estado original. En su composición y materia temática
anticipan directamente las obras maestras de Chartres, Amiens y el resto de las
catedrales góticas. En Lombardía y Toscana se hicieron trabajos escultóricos
interesantes, sobre todo para las fachadas de las catedrales de Módena,
Ferrara, Verona y Parma.
En la
península Ibérica, dentro del primer románico de principios del siglo XI,
destacan los dinteles o retablos de altar de San Genis les Fons (Rosellón) y de
San Andrés de Sureda, donde aparece representada la maiestas domini acompañada
por los doce apóstoles. El románico pleno se caracterizó por la escultura
monumental en piedra para la decoración de los templos, tanto en las
arquivoltas, tímpanos y jambas de sus fachadas como en los claustros de los
monasterios, en los capiteles de las columnas o los canecillos y modillones de
los aleros salientes. Destacan la puerta de las Platerías en Santiago de
Compostela, con escenas del Nuevo Testamento, realizada a principios del siglo XII;
las portadas del Cordero y del Perdón de San Isidoro de León, donde se
representan el sacrificio de Isaac y el Cordero portado por ángeles dentro de
su mandorla; los temas de la Crucifixión, las tres Marías ante el sepulcro y la
Ascensión de Cristo, la fachada del monasterio de Ripoll y el tímpano del
Crismón flanqueado por leones de la catedral de Jaca. El claustro de Silos
presenta en sus columnas pareadas relieves escultóricos referidos a la pasión
de Cristo y sus capiteles están decorados con representaciones vegetales y
animalísticas. También en el claustro de la antigua catedral románica de
Pamplona existieron capiteles interesantes, especialmente entre los dedicados a
Job y a la pasión de Cristo (Museo de Navarra en Pamplona).
Un
elemento clave en la transición hacia el estilo gótico son las estatuas-columna
del famoso pórtico de la Gloria (fachada occidental) de la catedral de Santiago
de Compostela (España, último tercio del siglo XII), obra atribuida al maestro
Mateo. La organización del conjunto se hace eco del nuevo sentido naturalista
idealizado de finales del siglo XII, al tiempo que las figuras que lo integran
expresan sus sentimientos y empiezan a entablar lo que se denomina sacra
conversazione, es decir, la comunicación entre los personajes
sagrados.
En el
ámbito de la escultura exenta o de bulto redondo destacan las representaciones
de la Virgen sedente, entronizada con el Niño Jesús acomodado en su regazo y
del Cristo crucificado o en Majestad, realizadas en madera y en la mayoría de
los casos policromadas. Los más conocidos son los Cristos de Caldes de Montbuy
y Batlló (en el Museo Nacional de Arte de Cataluña) y las Vírgenes de la
catedral de Gerona o la de Covet, también en el Museo Nacional de Arte de
Cataluña.
2.d PINTURA
La pintura al fresco evolucionó durante el
periodo carolingio. Entre los ejemplos conservados más antiguos de pintura
mural prerrománica alemana destacan los de la iglesia abaical de San Jorge, los
de la capilla de San Silvestre y los de San Andrés. Sin embargo, el estilo de
las pinturas murales que no se han conservado puede deducirse por los
manuscritos miniados de la época. Estas obras continuaron en gran medida las
tradiciones del arte paleocristiano y bizantino, pero incorporaron decoraciones
muy complicadas, con motivos entrelazados de origen irlandés y zoomorfos
germanos. Los ejemplos de pintura mural conservados incluyen motivos abstractos
en los elementos arquitectónicos aislados, tales como columnas y
representaciones de escenas bíblicas y de la vida de los santos en las grandes
superficies murales. En estas composiciones las figuras son estilizadas y delicadas. De la extensa decoración mural
realizada en otras zonas de la Europa
occidental sólo se conservan algunos ejemplos, entre los que destacan los
frescos, fechados en los siglos XI y XII, de las iglesias de San Juan de
Poitiers y de Saint- Savin-sur-Gartempe, en la antigua provincia de Poitiers.
En el
ámbito de la península Ibérica la pintura románica está muy bien representada
en las áreas catalano-aragonesa y castellana. Se conservan importantes restos
pictóricos murales de muchos templos. En algunos casos todavía se pueden
observar las decoraciones murales de la edad media, pero la mayoría de las
pinturas han sido trasladadas a lienzos y se conservan en diferentes museos del
país.
Deben
distinguirse por una parte las representaciones murales pintadas al temple que
cubrieron el interior de las iglesias, realizada sobre la superficie de los
ábsides, la nave central y laterales o incluso el muro occidental, y por otra
las pinturas sobre tabla de los antependios, piezas de madera rectangular que,
con temas como el Pantocrátor y el Tetramorfos, la Virgen o las vidas de los
santos, cubrieron los frentes de los altares principales.
Dentro de
la pintura mural se distinguen dos corrientes pictóricas. Por una parte, la corriente italo-bizantina desarrollada en
el área catalana que recoge las fórmulas orientales, y por otra la corriente
francesa, que continua las formas del arte carolingio u otónico, centrada
fundamentalmente en el área castellana.
En la
corriente ítalo-bizantina los conjuntos de pintura mural más importantes
proceden de Cataluña, de las iglesias de Santa María y San Clemente de Tahull,
Santa María de Esterri de Aneu y San Pedro de Burgal conservados en Barcelona.
Las pinturas de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia), conservadas
en el Museo del Prado de Madrid, aunque pertenecientes al área castellana
participan también de esta tendencia estilística, al igual que los frescos de la
iglesia de San Baudelio de Berlanga (Soria), que se conservan en parte en el
Museo del Prado y en diferentes colecciones privadas estadounidenses.
La
corriente de influencia francesa está representada por las pinturas de la
primera mitad del siglo XII del Panteón de los Reyes de la colegiata de San
Isidoro de león, así como por los frescos aragoneses procedentes de la iglesia
de los Santos Julián y Basilisa de Bagüés (Zaragoza), conservados en el Museo
Diocesano de Jaca.
Respecto
a la pintura sobre tabla debemos destacar los frontales de la Seo de Urgel y de
Ix, el primero con la representación del Cristo en majestad con los apóstoles y
el segundo con escenas alusivas a San Martín.
Los
mosaicos tuvieron una influencia bizantina incluso mayor que la pintura y se
usaron extensamente en la decoración de las iglesias románicas italianas,
especialmente en la basílica de San Marcos de Venecia y en las iglesias
sicilianas de Cefalú y Monreale.
2 e .- ARTES DECORATIVAS
El periodo prerrománico
produjo hermosos manuscritos miniados. La primera escuela apareció en el siglo
VII en Inglaterra. Los manuscritos de estilo celta ejercieron una fuerte
influencia en las escuelas románicas que aparecieron posteriormente en el resto
de Europa. El salterio de Utrecht, hermoso ejemplo de este periodo, muestra una
técnica e imaginación excepcionales. Después del periodo carolingio, con la
llegada de la época otoniana, los entrelazos célticos se abandonaron y se fue
incrementando la influencia bizantina. Las escuelas regionales de manuscritos
miniados en el sur y el oeste de Europa desarrollaron sus propias
características y estilos distintos como se puede ver en el Beatus Apocalypse o
El comentario del Apocalipsis, realizado a mediados del siglo XI en el
monasterio de Saint Sever, al sur de Francia. A principios del siglo XII la
ilustración de manuscritos en el norte de Europa empezó a compartir las mismas
características de la escultura coetánea. En Italia la influencia bizantina se
mantuvo dominante tanto en la decoración miniada como en la pintura mural y los
mosaicos.
El arte de la
metalisteria progresó enormemente durante los periodos prerrománico y románico.
Se utilizó principalmente para elaborar objetos de uso litúrgico y atributos
reales. Las muestras francesas se
destruyeron durante la revolución, pero el resto de las catedrales europeas
conservan muchas de estas piezas entre las que se incluyen trabajos de joyería
y plata labrada de origen celta, vajillas de plata germana e italiana y
esmaltes en las regiones de los ríos Rin y Mosela. En España hay que citar los
frontales de San Miguel de Excelsis y el de la catedral de Orense, de
extraordinaria belleza.
Dentro del trabajo textil del siglo XI, el
ejemplo mejor conocido es el tapiz de Bayeux. Otra pieza importante es El Tapiz
de la Creación en Gerona, realizado en punto de cadeneta con lanas de colores
sobre un tejido de lino. Los atuendos eclesiásticos y las cortinas del altar
son también ejemplos conservados de telas románicas. Los tejidos más apreciados
en Europa central no fueron los producidos por artesanos locales, sino los
importados del Imperio bizantino, la España musulmana y el Oriente Próximo.
3.- E N T R
E E L
R O M Á N I C O Y E L
G Ó T I C O:
En Francia, durante la
primera mitad del siglo XII, la bóveda de crucería apareció esporádicamente en
cierto número de iglesias. Sin embargo, la fase que iba a conducir a la
construcción de las grandes catedrales francesas comenzó en 1137, con motivo de
la construcción de la girola de la iglesia abaical de Saint-Denis, panteón real
en las afueras de París. Fue ideada por su abad Suger y consagrada en 1144, con
la asistencia de Luis VII, del primado de Inglaterra y de nobles y obispos de
toda Europa que se convirtieron luego en los propagadores del nuevo estilo.
En el
deambulatorio de Saint-Denis, las finas columnas que sustentan las bóvedas de
crucería y la ausencia de muros divisorios entre las distintas capillas
radiales proporcionó un nuevo sentido de espacio continuo, fluido, que
anticipaba las creaciones posteriores.
La reconstrucción de esta
abadía de Saint-Denis señala el nacimiento del estilo gótico, que desde allí se
difundió por Francia y parte de Europa. Prolongando más lejos la estilización
románica, la puerta real de Chartres (1145-1155) alumbra la nueva escultura a través de un principio
de autonomía de las figuras (estatuas-columnas) y de un avance hacia el
naturalismo. El pórtico de Santiago de
Compostela es también una obra de transición.
En otras zonas como
Alemania y Escandinavia el románico se prolongará hasta bien entrado e siglo
XIII.
Existe un conjunto de edificios en la
península Ibérica, iniciados en la segunda mitad del siglo XII, considerados
por algunos especialistas como edificios plenamente románicos, mientras que
para otros representan algunos avances constructivos del periodo gótico. Se
trata de la catedral de Zamora, la catedral vieja de Salamanca y la colegiata
de Toro. El elemento más destacado de los tres edificios es el empleo del
cimborrio agallonado sobre el crucero, inspirado probablemente en los modelos
bizantinos.
Las catedrales francesas
de Laon y Noyon también corresponden a esta primera etapa de transición.
4.- A R T
E G Ó T I C O:
El arte gótico,
denominado así de forma despectiva por algunos teóricos del renacimiento que lo
contraponían a las características clásicas por ellos propugnadas, fue
revalorizado por el romanticismo y recuperado como una de las formas artísticas
más importantes del arte occidental. Su desarrollo se centra en los siglos XII
al XV, con algunas prolongaciones en el siglo XVI, y su extensión engloba a la
mayoría de los países de Europa occidental. La aplicación sistemática del arco
de ojiva y de la bóveda de crucería, así como
la plasmación narrativa de nuevos temas figurativos promovidos por los
monjes mendicantes y predicadores, son dos puntos básicos sobre los que se
asienta el estilo gótico.
Por su larga duración se
puede deducir que existieron en el estilo gótico cambios importantes y una
evolución que produjo diferencias notables entre una obra del siglo XIII y otra
del XV. Por lo tanto, no existe la aparente unidad que se le quiere dar.
Durante el siglo XII tuvieron lugar las primeras experiencias, que
cristalizaron en el XIII y el XIV. En el siglo XV se produjo un cambio
fundamental, sobre todo en el eje Países Bajos-Italia, donde el arte manifestó
un carácter nuevo que fue perdiendo las notas góticas y preparando a su vez el
Renacimiento. Concretamente en Italia, el siglo XV recibe un nombre especial, “
Quattrocento”, al que ya no se le puede considerar propiamente gótico. No
obstante. En otros centros, como España, todavía se levantaron catedrales
góticas en pleno siglo XVI. El foco que irradió las formas del arte gótico fue
la Isla de Francia, que cuenta con los monumentos más antiguos de este tipo.
4-a ARQUITECTURA
En la época gótica se produjeron cambios de índole
técnica y estética al mismo tiempo. Lo más característico no es tanto la
utilización del arco apuntado como el cubrimiento del espacio con bóvedas
nervadas o de crucería, llamadas así por
los dos nervios que se cruzan en diagonal a la altura de sus claves.
Este sistema tiene una serie de ventajas, entre las que destaca la concentración
en cuatro puntos del empuje ejercido por la bóveda, en lugar de cargar el peso
a todo lo largo del muro como sucedía en la arquitectura románica. Además
permitió abrir grandes huecos de luz, que iluminan el interior a través de
bellísimos ventanales con sus correspondientes vidrieras. La arquitectura
gótica se puede llamar por esto la arquitectura de la luz. Esta es la novedad
estética, y la bóveda de crucería, la técnica, que como complemento lleva en el
exterior todo un sistema de contrafuertes, arbotantes y pináculos, los cuales dan
un aspecto inconfundible a sus construcciones, en ese afán de crear una
arquitectura ligera, en la que predomine el vano sobre el muro, permitiendo
alcanzar alturas muy superiores a las que llegó la arquitectura románica. Todos
los elementos del edificio gótico fueron evolucionando a lo largo de los siglos
en los que se desarrolló, siendo la bóveda y el ventanal los que experimentaron
cambios más importantes, más en lo decorativo que en lo constructivo. La bóveda
de crucería, en su forma más simple, recibe el nombre de cuatripartita, por las
cuatro partes en que queda dividida por los nervios que se cruzan en diagonal.
Sobre esta base existen otras soluciones, como la de añadir un nervio más,
quedando la plementería (o sea, el relleno entre los nervios) dividida en
seis partes (bóveda sexpartita). Bóveda
de terceletes es la que lleva en cada uno de los paños de la bóveda de
cuatripartita tres nervios suplementarios, dando como resultado una estrella de
cuatro puntas, que se complicó cada vez más en el siglo XV, en el que se le
añadieron nervios combados, formando bellísimas composiciones. Los ventanales
fueron evolucionando igualmente a partir de un trazado sencillo, hasta llegar a
alcanzar movidos y complicados perfiles, como los de la última etapa del gótico en el siglo XV, en el llamado gótico
flamígero, precisamente por el aspecto de llama que adquieren los calados de
dichos ventanales.
Los
monumentos más característicos del momento, en los que se resume los caracteres
propios de la arquitectura gótica, fueron las catedrales, obras en las que
pusieron su máximo empeño los reyes, la iglesia y el pueblo, en un esfuerzo
común en el que cada cual aportaba, según sus propios medios, el dinero o el
trabajo personal. Sin esa participación colectiva es imposible imaginar las
gigantescas construcciones catedralicias que todavía hoy sorprenden e imponen
respeto.
La construcción que simbólicamente marca el primer
paso en el largo proceso del gótico es la abadía de Saint-Denis s. XII. Del
mismo siglo XII existen otros templos en torno a la isla de Francia, como el de
Remi, en Reims (1162); la catedral de Laon, comenzada en 1155 y cuya nave
central tiene 24 metros de altura; La catedral de Noyon, muy semejante en su
sobriedad a la anterior, y la más conocida de todas, la de Notre Dame de París,
que se comenzó en 1163 y tiene en su interior cinco naves. Todos estos
monumentos guardan todavía muchos recuerdos del carácter severo y macizo de la
arquitectura románica del siglo XII, con la que convivieron; en distintas épocas
y dentro del mismo gótico, se le fueron añadiendo capillas, torres y puertas,
de tal forma que no dejan ver enteramente su estructura original. A fines del
siglo XII y con motivo de la reforma cisterciense, llevada a cabo por San
Bernardo en 1112, surgieron en toda Europa una serie de abadías, dependientes
de la casa central, en Cîteaux, que se hicieron eco de las nuevas técnicas,
constituyéndose en uno de los principales medios de difusión. Esta
arquitectura, llamada cisterciense, es de gran severidad y pobreza ornamental,
de acuerdo con el espíritu de la regla bernarda. Pero a principios del siglo
XIII la arquitectura gótica dejó de ser patrimonio exclusivo de Francia para
extenderse por toda Europa, si bien para su estudio hay que partir nuevamente
de Francia, donde se levantan las maravillosas catedrales de Chartres, Reims,
Amiens y Beauvais. La de Chartres se construyó sobre la anterior, románica, que
fue destruida por un incendio. Además de su imponente estructura (la nave mayor
mide 37 m de altura) es extraordinaria la decoración escultórica, así como su
colección de vidrieras. La planta de la catedral de Reims, con gran fachada, se
debe a Jean d’Arbois. Hacia 1220 la ciudad de Amiens logró que su catedral
consiguiera una altura sorprendente, con una nave mayor de 43 metros, algo
insólito en la arquitectura europea
hasta aquel momento. No obstante le sobrepasó en cuatro metros la
catedral de Beauvais (1227). En París es importante la de Sainte-Chapelle
(1248) de Pierre de Montereau, costeada por San Luis, rey de Francia, y que
posee una rica colección de vidrieras.
En este mismo siglo XIII se levantaron en España
tres catedrales castellanas de nueva planta: las de Burgos, Toledo y León. La
de Burgos se comenzó en 1222 por iniciativa del obispo Don Mauricio, que había
visto las catedrales francesas. Más tarde (s. XV) se le añadieron las famosas
agujas, cimborrio y capilla del condestable. La de Toledo se empezó en 1227 a
instancias del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada y se puso la primera piedra en
presencia de Fernando III El Santo. En su trazado intervinieron los maestros
Martín y Petrus Petri, siendo particularmente interesante la solución dada a la
cabecera del edificio. A mediados del siglo
se construyó la de León, muy restaurada en el siglo XIX, en la que
trabajaron el maestro Enrique y Juan Pérez; es la catedral española más
parecida a los modelos franceses.
En Italia no llegó nunca a cuajar de una forma plena la arquitectura gótica, porque, fiel a
la tradición volumétrica y espacial del mundo clásico, no llegó a asimilar la
arquitectura francesa, quizá por el anticlasicismo de ésta. Su construcción más
importante del siglo XII es la iglesia de Asís, donde estaba enterrado San
Francisco.
En el norte, se puede considerar a Alemania como una
zona especialmente influida por Francia, aunque evolucionó hacia soluciones
propias y originales. A mediados del siglo XIII se empezó la catedral de
Colonia, no terminada hasta el XIV. Santa Gúdula de Bruselas es el monumento
más representativo de los Países Bajos. En Inglaterra la arquitectura gótica
tuvo un desarrollo particular, desligado de la evolución del continente. A
parte de los antecedentes del siglo XII, como por ejemplo, la célebre catedral
de Durham y las de Canterbury y Lincoln, dentro del siglo XIII se encuentra la magnífica catedral de
Salisbury, un conjunto único.
En el siglo XIV no hubo novedades importantes y
todos los esfuerzos se dirigieron hacia la terminación de las obras comenzadas
un siglo antes. En este sentido el gótico del XIV fue más estéril, pero existe
una explicación para este paréntesis arquitectónico: las guerras europeas, en
las que directa o indirectamente intervinieron todos los países y la famosa
peste negra, que hizo estragos catastróficos entre la población. Todo ello
repercutió negativamente, pero de tod