En Arte y
Experiencia en la Grecia Clásica J.J. Pollit nos habla sobre las
características y el desarrollo del arte griego en el periodo de tiempo
conocido como Periodo Clásico, tanto en lo referente a arquitectura, como en
pintura o escultura griegas. Partiendo de la premisa de considerar estas artes
como vehículo de expresión, no permanece al margen del desarrollo formal, sino
que lo relaciona con la historia social y cultural que refleja y de la que es
origen; aunque hablemos de arte, se hace referencia a la literatura y filosofía
del periodo en el que se configuran bajo las mismas influencias.
Se comienza la obra
con unas palabras sobre el término clásico, abordándolo tanto desde
el punto de vista cualitativo como puramente histórico; en el primero, se considera
como una norma de perfección dentro de un género, mientras que desde el segundo
se impulsa la pertenencia a la cultura griega o romana. Pasamos ya a los antecedentes
y principios, partiendo del orden y del caos, de como la Filosofía
aliviaba la ansiedad, el cosmos, los principios estéticos esenciales y los
Kuroi, para finalizar con la historia de los griegos y los persas.
Acto seguido, se
continúa con lo que Pollit denomina consciencia y conciencia, donde encontramos
el periodo protoclásico, y los frontones de Afaya; la confianza y la duda se
mezclan y provocan un cambio en el arte consecuente a la victoria sobre los
persas. Se nos habla de la relación del Arte y el Drama, las nuevas formas del
arte, con su parte descriptiva y la nueva severidad, y como no, de la famosa
evolución del Ethos y Pathos, así como de la creación del Rhytmos como
movimiento y espacio pictórico dentro del arcaísmo.
En el momento
clásico (450-430 a.C.), digamos que el mundo en orden, se genera un clima de
autoconfianza; es la época de la Atenas de Pericles, del hombre y la medida de
todas las cosas. Pollit relaciona al Partenón y sus correcciones ópticas (con
sus distintas interpretaciones), su arquitectura y escultura (con especial
interés sobre las metopas, el friso y la escultura propiamente dicha). Se
enfoca al Partenón en el momento clásico, y desde ese punto, se observa el
estilo y espíritu de Fidias, las nuevas visiones de viejas fórmulas de
Polícleto, y el tan manido canon de Symmetria.
En la siguiente
fase, el
mundo en desorden, Pollit investiga el rebrote de lo irracional, con
la aparición de Sófocles, relacionado directamente con la aparición de obras
como el Templo de Atenea Niké, o las nuevas obras para antiguos cultos, como el
Templo de Apolo Epikourios, el Erectaion o los templos construidos a las
afueras de Atenas.
La siguiente etapa
es el mundo
de la personal, con la distinción del siglo IV y el periodo
helenístico, la importancia de la experiencia personal y de la polis, etc. El
enfoque desde la emoción humana, desde la exploración de la experiencia
personal se convierte en el eje de todo, y surgen obras como el templo de
Atenea Alas. Aparece así mismo Praxíteles, con la sensualidad y la percepción
sensorial (Afrodita de Cnidos), la emoción religiosa de los tholei, el
idealismo y la abstracción en el Teatro de Epidauro, y Lisipo, con un fin y un
principio.
En resumen, la obra
de Pollit nos da una exhaustiva pero muy clara visión del arte griego en la
época clásica, impulsándose desde disciplinas afines y ligadas, como la
Filosofía o la Historia, ofreciendo un resultado global rico y completo que nos
puede ayudar a comprender con total claridad por qué fue así, como ocurrió, y a
qué fue debida la explosión de la cultura Griega en ese periodo de tiempo.
RECENSIÓN SOBRE LA
OBRA DE J.J. POLLIT
ARTE
Y EXPERIENCIA EN LA GRECIA CLÁSICA
Gonzalo Samper
Historia del Arte I- LIBRE
ELECCIÓN
Prof. Javier Hernández.
U.E.M.