TRABAJO PRÁCTICO DE HISTORIA
DEL ARTE
PABLO
PICASSO
“LAS
SEÑORITAS DE AVIGNON”
Profesora: Ana María Pigretti
Alumnas: Carina Noemí Kim
Claudia Inés Lee
Año: 5to
División: 5ta
Octubre 1999
Colegio Nacional de Buenos Aires
Introducción
En este
presente trabajo nuestro principal objetivo es analizar una obra en particular
junto a su respectivo creador. En nuestra ardua selección hemos elegido una obra consagrada mundialmente y conocida
no solo por los entendidos en el ambiente sino también por los aficionados.
Particularmente teníamos previo conocimiento de la existencia de esta obra
antes de nuestra investigación, por lo cual la consideramos netamente
representativa de su época.
Nuestro
trabajo se basa en el análisis de una obra del famoso pintor Pablo Picasso,
quien ha iniciado todo un movimiento al cual llamamos actualmente cubismo. Podemos decir que la obra es considerada la
punta de lanza del cubismo, "Las señoritas de Avignon", su obra más
rupturista.
Nuestra
obra artística pictórica a analizar
como señalamos anteriormente es "Las señoritas de Avignon" de Pablo
Picasso pintada en el año 1907, se la mostró a un reducido número de amigos con la que marcaría un antes y un después en
la historia del arte. Se ha desarrollado sobre tela con óleo. Posee una medida
de 243,9 cm. por 233,7 cm.,
por lo cual podemos concluir que es una obra de tamaño y forma más
cuadrada que rectangular mirándolo a
simple vista; y se encuentra en New York, en el Museo de Arte Moderno.
Con este
cuadro, el pintor malgueño lograba romper desde sus cimientos las tradiciones
academicistas, creando un lenguaje que evolucionaría luego a lo largo de todo
el siglo. Pero "Las señoritas de Avignon" no surgió de una
inspiración momentánea. Picasso trabajó nueve
largos meses hasta dar con la obra definitiva, realizando alrededor de
ochocientos estudios y dos bocetos en acuarela.
El pintor buscaba probar que la
pintura era un medio autónomo de representación y que no tenía sentido esclavizarla al modelo. Para ello se
enfrentó a todas las teorías y leyes: utilizó los colores arbitrariamente,
deformó rostros, confundió fondo y primer plano, dejó de lado la simetría y trató
temas de la historia del arte con gran ironía. Este fue su finalidad que al fin
y al cabo logró llegar.
Las mujeres de la izquierda
bien podrían ser las diosas Hera, Afrodita y Atenas del clásico Juicio de
Paris, pero bajo los nuevos criterios estéticos; la naturaleza muerta, uno de
los grandes géneros por antonomasia, situada en el centro, equilibra la
composición. Viendo la temática podemos concluir que mantiene referencia a un
tema mitológico típico y muy conocido que ha sido representado más de una vez.
La situación que podría representar si aceptamos la hipótesis de que los
personajes que personifica o reflejan las señoritas son realmente las diosas.
Contaremos la anécdota que cubre la situación.
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EL JUICIO DE PARIS
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Paris era hijo de Príamo y de Hécuba, reyes de Troya. Cuando
Hécuba estaba embarazada, tuvo un sueño, después aclarado por un oráculo,
en el que se afirmaba que el niño que llevaba en su seno destruiría su
patria. Ante este hecho, Príamo ordenó a su oficial Arquelao que lo
hiciera desaparecer, pero éste, antes los ruegos de Hécuba, lo confió a
unos pastores encargados de su educación. Paris creció robusto, hermoso e
inteligente, hasta tal punto que la bella ninfa Oenona, se casó con
él. Además, alcanzó mucha fama cuando participó en los juegos de Troya
y fue reconocido incluso en el Olimpo ,
donde Hermes le propuso
como árbitro del problema en el que por aquel entonces se encontraban:
decidir sobre la belleza de las diosas. Eris, la diosa de la
discordia, la única no invitada a la boda del rey Peleo y de la
nereida Tetis, apareció al
final de la celebración envuelta en una nube y lanzó en el banquete una
manzana de oro que decía estar "destinada a la más hermosa". Zeus se negó a
arrogar este título a una de las tres aspirantes: Hera, Atenea y Afrodita, por lo que
éstas, finalmente pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diera su
veredicto. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser
un poderoso gobernante, Atenea una gran fama
militar, y Afrodita le prometió
la mujer más hermosa de la tierra. Ganó Afrodita y ésta tuvo
que ayudarle a lograr a Helena, hija
adoptiva de Tíndaro y esposa de Menelao, que vivía en Esparta .
Paris llegó allí con un gran bajel y fue atendido con todos los honores por
el rey pero Paris no abandonó sus propósitos y se dedicó a agradar a Helena con las
palabras más afectuosas y las atenciones más exquisitas. Al poco tiempo,
Menelao tuvo que irse a Creta
a resolver un asunto urgente y Paris aprovechó para abrir su corazón a Helena, quien abjuró
de su patria y se fue con él. Entonces, Menelao, ofendido en lo más
profundo de su ser, llamó a todos sus colaboradores y a sus ejércitos e
inició la llamada Guerra de Troya. Durante esta guerra Paris luchó
cobardemente contra los griegos y tuvo que ser rescatado varias veces por Afrodita pero
finalmente fue herido por Filoctetes. Entonces, Paris volvió junto a
Oenona, quien intentó curarlo compasiva y aún enamorada pero no lo
consiguió: Paris murió a los pocos días y junto a él fue enterrada Oenona,
que falleció de tristeza. Helena, ahora ya, de
Troya ,
sufrió múltiples calamidades, siendo castigada por sus acciones.
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Formal y temáticamente, esta
obra es uno de los manifiestos más importantes del arte contemporáneo.
Podemos identificar a las
diosas del lado izquierdo. Sus figuras se ven casi completamente y por la
composición y la representación concluimos en que se encuentran desnudas.
En el extremo derecho podemos
observar a dos personajes cuyos rostros no podemos definir correctamente, ya
que se representan con un estilo diferente y rústico; aun más deformadas con
contornos indeterminados y sus rostros están marcados grotescamente con colores
particulares que no podemos observar con abundancia en el resto de la obra. A
estos personajes se nos hace difícil el reconocimiento y no las podemos
vincular con algún célebre personaje de la historia, la mitología o la
religión. Podemos destacar a simple vista que estas misteriosas imágenes corresponden
a una representación secundaria o tal vez en realidad, primarias pero sus bruscas pinceladas nos
muestran menos interés que las supuestas diosas que no tendrán rostros
particulares pero que están con sus rostros por lo menos nítidos y prolijos. En
realidad no podemos diferenciar con exactitud el interés que quiso adquirir el
autor ya que un grupo como el otro nos llama la atención por sus diferentes y
variadas particularidades.
Con respecto a las miradas
podemos observar que las dos diosas centrales mantienen sus miradas hacia
nosotros aunque no parecen correspondernos sino manteniendo sus miradas hacia
nosotros pero mirando el vacío, o sea,
nada en particular.
Una tercera nos mira y pertenece al grupo de los dos
personajes irreconocibles. Esta si parece mirarnos y correspondernos,
manteniendo una mutualidad con el observador.
Luego las restantes mantienen
una dirección de visualidad diferente, perpendicular a las anteriores. Las
miradas se cruzan pero son paralelas en una dirección horizontal con respecto a
la disposición del cuadro. Por lo cual vemos una extraña variación con juegos
que nos orientan la mirada dentro del mismo cuadro, dirigiéndonos hacia uno y
otro personaje mostrándonos todos los elementos.
En general podemos destacar que
ningún rostro ha sido representado de la realidad, tal vez ha usado modelos pero no concuerda con su
fin y los rostros parecen más
bien creados que pertenecientes a alguien en particular.
Podemos destacar el juego que ha establecido con las
manos. En particular, la señorita del extremo derecho superior esconde parte de sus brazos no mostrándonos sus
manos, como si se ubicaran en otro
plano, pero nos muestra lo suficiente como para poder deducir que se encuentran
en alto.
La otra señorita que se encuentra
en el extremo derecho inferior apoya su mentón en su mano derecha deforme como
muestra de pensamiento y asombro por su expresión y la izquierda pareciese
apoyarse en su pierna izquierda aunque no podemos verificar tal posición.
La señorita central oculta
ambas manos por detrás de su cuerpo por encima de su cabeza, en una plena
posición de pose; aunque nos resulta ajena a la situación por su expresión y
mirada que anteriormente hemos señalado.
La segunda señorita contando
desde la izquierda mantiene su brazo derecho en la misma posición que la
anterior pero su brazo izquierdo está visible completamente sosteniendo por su
mano un paño blanco cubriendo parte de su pierna izquierda. La podemos
considerar un nexo con respecto a esta posición ya que la primera señorita
desde la izquierda tiene su brazo derecho extendido y apoyado sobre su cuerpo y
el otro brazo extendido pero en alto. Consideramos a la segunda señorita como
un nexo por la disposición de los brazos que presentan las tres diosas. Ya que
se siente como una transición: la central presenta los brazos doblados en alto,
el nexo uno de esta manera y el otro extendido hacia abajo como la primera
señorita.
Podemos ver en el inferior de
la imagen una selección de frutas que parecen ubicadas intencionalmente con el
fin de decorar la obra en cuestión.
Destacamos entre ellas uvas, frutas indefinibles y una
rebanada de sandía, no podemos interpretar función alguna que la que le
adquirimos.
No podemos reconocer el
escenario utilizado ya que parece un fondo de telón con una mezcla de tres
colores diferentes, realizados para la ocasión y parecen paños representados de
una manera no tan delicada.
Las
pinceladas muestran una disposición de líneas cerradas y precisas que le dan un
carácter definido y geométrico. En si, las figuras están representadas
geométricamente, dentro de sus propias anatomías.
Los
colores predominantes son los cálidos. Las señoritas estas desnudas y sus pieles son representadas con el típico
color natural de la piel en diferentes tonos que le dan una variación cromática
destacable.
Pero por sobre todo podemos hacer una clasificación que
nos condiciona los colores de fondo. Dividimos la obra en tres: la primera
pertenece a la izquierda que muestra el tono cálido pero con más fuerza y “dentro” de ella se encuentra la primera
señorita que se destaca por su oscuro rostro; la segunda franja esta definida
por el un blanco parduzco en la cual se expresan la segunda señorita junto a la
central; y en la tercera y última franja azulina se encuentran los dos
personajes irreconocibles.
Aquí
podemos ver un dominio del color tierra en sus diferentes tonos, lo suficiente
como para definir las líneas, o sea, el color define las líneas y las líneas definen el límite, por lo cual
su interacción es inseparable y no podemos considerar el predominio de ninguna
aunque la obra es cubista y hay predominio de lo geométrico señalado por las
líneas, aquí nombraríamos mejor una simbiosis mutua.
Como ya
hemos señalado anteriormente Picasso ha realizado una obra particularmente
revolucionaria. Los planos se mezclan, el fondo con el primer plano juega un
juego que parece desordenado pero organizado a la vez, o sea, es estructurado
pero dispuesto de una manera extraña por lo cual nos mezclamos y mareamos
acerca del fondo y el primer plano mismo. Dentro de este recurso juegan un
papel muy importante las señoritas que se desarrollan dentro de los dos
aspectos.
Como
señalamos anteriormente la escena no parece en lo absoluto natural y parece
creada para la situación, por lo cual no podemos admirar una luz natural externa ya que parece
desarrollarse en una basto interior cuya luz sería la imprescindible para el
pleno desarrollo de un ser. No observamos ninguna luz dirigida, aunque el juego
de colores nos marca una zona más clara que es la central pero allí matiza el
fondo del cual ya hablamos.
Las
sombras no están trabajadas dando un
aspecto de irrealidad o más artificialidad a la situación.
Dentro
del concepto de las poses artificiales vemos una inmovilidad predominante en la
obra, las señoritas se encuentran en un
reposo tranquilo instaladas en el lugar. No muestra así ningún movimiento y
esta idea concuerda con nuestros conceptos anteriores de la escena creada.
La composición central y más definida es la verticalidad
que presentan las modelos paradas y aun sentada ya que hila con la parada en el
extremo izquierdo. Pero pudimos deducir otras líneas dentro del cuadro que nos
induce a apoyar más la idea de lo geométrico.
Hemos observado dos diagonales que se cruzan y atraviesan
el cuadro en prácticamente su centro. O sea, el punto de encuentro de estas dos
líneas diagonales sería el mismo centro del cuadro.
La
primera línea que se extiende desde el extremo superior izquierdo hacia el
extremo inferior derecho se construye a partir de la mano de la primera
señorita, continúa por el antebrazo de la segunda, el muslo interior de la
pierna derecha de la central y la pierna de la señorita sentada.
La
segunda diagonal nace del paño azulino en el extremo superior derecho continuando
por el paño que sostiene la segunda señorita y su pierna izquierda.
Toda
esta simetría nos acentúa lo geométrico de la obra.