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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Historia de la literatura china (2da. parte): La Gran Muralla I, La Gran Muralla II, Dinastía HAN, Los poemas del Yuefu, Lu Ji & Zuo Si, Dinastías del Sur y del Norte. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 8073 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Ö Dinastías del Sur y del Norte
En el año 221 AdC, el reino Qin acabó con otros seis reinos y ocupó sus territorios. Posteriormente, extendió su influencia al sur, formando así un estado unificado de envergadura tal como no se había visto en la historia china de esa época.
Qin Shihuang, primer emperador de esta dinastía, estableció un sistema político autocrático y centralizado. Con el fin de facilitar su dominación, implantó el sistema de prefecturas y distritos en todo el país y unificó la escritura y las pesas y medidas. Además, dedicó considerable fuerza a la construcción de vías fluviales y terrestres, especialmente de caminos. Todo esto favoreció el desarrollo de la economía y la cultura.
Anteriormente, durante el período de los Reinos Combatientes, los reinos Zhao, Yan y Qin se encontraban en constante guerra con los hunos, una poderosa nacionalidad nómada que habitaba al norte de estos reinos, por lo cual construyeron sendas murallas para su propia defensa.
Después de subir al trono, Qin Shihuang ordenó empalmar dichas murallas existentes, de modo que se formó una Gran Muralla. Si bien esta obra gigantesca no pudo impedir el avance de los hunos, ha llegado hasta hoy día como una maravilla que es testimonio de la sabiduría y creatividad de los trabajadores de la antigüedad china.
Podemos decir que este emperador jugó un rol progresista en la fundación del imperio feudal y en el fomento de las fuerzas productivas. Sin embargo, forzó a los trabajadores a prestar servicios militares, transportar los materiales y construir la Gran Muralla, agotándolos en un mar de sufrimientos y muerte.
Además, su absolutismo cultural e ideológico también obstaculizó el desarrollo literario. Pese a esto, aún apareció la creación literaria oral, sobre todo, las baladas.
"Si tienes un hijo, No te sientas demasiado contento. Si tienes un bebé, Cuídalo con esmero. ¿ Acaso no has visto esos cadáveres que se entrecruzan al pie de la Gran Muralla? "
Aunque esta balada no tiene alto nivel artístico, expresa el rencor del pueblo y su denuncia contra el dominio despótico. Pero, podemos leer otra historia .popular sobre la Gran Muralla.
Aunque se creó en la dinastía Tang ( 618-907), esta leyenda describe a una mujer virtuosa y fiel a su amor. Se oponía con audacia al déspota. Otra versión dice que este cuento está basado en otro que surgió en el período de Primavera y Otoño. Pero, incuestionablemente, refleja los sentimientos del pueblo.
" Hace más de dos mil años, subió al trono el primer emperador de la dinastía Qin. Implacable y despótico con el pueblo, ordenó construir la Gran Muralla para proteger su vasto imperio de posibles ataques de otras etnias. Por todo el país, hombres y mujeres eran arrastrados por la fuerza para construir esa gigantesca obra. Día y noche, trabajaban duramente y apenas manifestaban cansancio por los pesados fardos de tierra y ladrillos que cargaban. Castigados a latigazos y humillados por los guardias, padecían de hambre y vestían andrajos. Nadie podía decir cuántos morían diariamente en la construcción. Entre estos seres desdichados, había un muchacho llamado Wan Xi Liang que acababa de casarse con Meng Jiang Nu, una joven hermosa y llena de virtudes. Desde que se despidiera con gran tristeza de su marido, la joven no volvió a tener noticias de él.
No podía soportar su pena al pensar en los sufrimientos que su esposo padecía por culpa de ese maldito emperador. Al pensar en esto, la joven no podía sino alimentar de odio su corazón. Los días pasaron y llegó el otoño. La mujer se enteró de que allí, en la Gran Muralla, situada al norte del imperio, hacía tanto frío que apenas si se podían sacar las manos de los bolsillos. Se apresuró a confeccionar ropa y calzado guanteados para que su esposo se defendiera del inclemente frío de ese lugar. Decidió llevarle la ropa ella misma, ya que no había nadie que pudiera hacerlo. Pero no era fácil para una mujer que salía de su casa por primera vez y que no conocía el camino. Además, el implacable invierno estaba amenazando ya. Pese a todo, se puso en camino. Se sentía muy abandonada y solitaria. Soñó que su esposo había regresado a su lado. Muy contenta, le preguntó sobre su vida, pero el marido le contestó que ya estaba muerto. La mujer se despertó alarmada, y se puso a llorar con amargura y desesperación. Al día siguiente, la mujer, presa de duda y melancolía, prosiguió su viaje sin saber qué pensar de su sueño. Otra vez, la noche le interceptó en el camino. Ella no pudo sino dormir al aire libre, con el corazón roto.
- Mi pobrecito esposo es aún más desgraciado que yo - pensaba con mucha tristeza. Cuando volvió a abrir los ojos, ya era de día. Pero, la montaña, el valle, sus vestidos, todo estaba cubierto de nieve. Olvidándose de todo, pensaba en su marido, quien debía trabajar duramente en esta etapa de nieve y hielo.
Apresuró el paso deseando reunirse cuanto antes con su ser querido. Después de muchísimo tiempo, por fin, llegó a la Gran Muralla. El corazón le latía con fuerza al ver que la inmensa muralla parecía una serpiente gigantesca tendida sobre las cumbres escarpadas."
Soplaban ráfagas de viento y caían espesos copos de nieve, mientras que los hombres construían como hormigas al pie de la obra. La joven corría a lo largo de la construcción, preguntando a todos si sabían dónde trabajaba su querido esposo, pero nadie lo sabía. A su paso, observaba la palidez y la flacura de los hombres. A veces encontraba cadáveres tendidos en el suelo. La triste escena le preocupaba tanto que iba creciendo su angustia y le corrían las lágrimas.
Acabó por enterarse de que efectivamente su marido había muerto desde hacía mucho tiempo y que sus restos estaban sepultados debajo de la Gran Muralla.
Sintió una ardiente indignación en el corazón y perdió el sentido. Gracias al auxilio de unas personas, volvió en sí y rompió a llorar con amargura. Su llanto era tan desgarrador que, de repente, se desplomó un sector de la Gran Muralla, mientras un huracán hacía revolotear en el aire la arena y los ladrillos hechos añicos.
Este extraordinario hecho se difundió rápidamente por todas partes: ¡Las lágrimas y el llanto de Meng Jiang Nu habían hecho desplomar la Gran Muralla!... Al saberlo, el emperador y sus escoltas acudieron al lugar. Tan pronto como vio a la joven tan hermosa como un hada, se le hizo agua la boca, y deseó hacerla su favorita.
La joven ardía en odio hacia el déspota y quería vengar a su marido. Reprimiendo el odio que le embargaba el corazón, le dijo al emperador:
- Antes de hacerme tuya, tienes que concederme tres favores...
- Pídalos pronto - contestó el emperador.
- El primero, dijo la joven, es que mandes colocar el cuerpo de mi marido en un ataúd de oro con tapa de plata. El segundo, que tus ministros vestidos de luto asistan a las exequias. Y el tercero, que tú acompañes personalmente el ataúd hasta la tumba, también vestido de luto como si fueras el hijo del muerto.
Todo lo aceptó el emperador con tal de poseer a la bonita joven. El entierro transcurrió conforme a lo deseado por la joven. El déspota iba delante del ataúd, sus ministros y generales seguían el cortejo. La joven ofrendó un sacrificio tradicional ante la tumba de su esposo y lloró mucho tiempo hasta que se le agotaron las lágrimas. Consciente de que no podía escaparse, saltó al río caudaloso que corría muy de cerca de la tumba... Su cuerpo, danzando sobre la espuma del agua, se transformó en un pez de plata y, nadando lejos de la orilla, desapareció en la profundidad de las aguas azules... "
Esta leyenda se ha transmitido de boca en boca hasta la fecha. Para rendir homenaje a la valiente joven, se construyó hace siglos un templo que lleva su nombre y que se conserva en el extremo oriental de la Gran Muralla. Lo que dejó al pueblo quizá sean inagotables añoranzas y profundas reflexiones.
Si decimos que Qin Shihuang, primer emperador de la dinastía Qin ( 221-206 AdC) logró unificar al país y desempeñó un papel progresista durante el desarrollo de la historia china, la construcción de la Gran Muralla, bajo su orden, hundió en la miseria al pueblo, pese a ser una construcción maravillosa.
Según lo registrado en algunos libros de historia, ese emperador empleó en la construcción a 300 mil soldados y a un gran número de trabajadores y reos, de los cuales muchos murieron debido a las duras condiciones y a la intensidad del trabajo.
Originalmente, esta obra defensiva de la antigüedad se empezó a construir en el siglo VII antes de nuestra era. En el año 657 AdC, el Reino Chu levantó una muralla de más de 500 kilómetros. Este es el primer dato al respecto que aparece en los registros históricos.
Durante el período de los Reinos Combatientes (475-221 AdC), hubo otros reinos que edificaron sus murallas. Qin Shihuang ordenó reparar y unir las murallas aisladas del norte, de modo que se formó una sola de más de cinco mil kilómetros, de oeste a este. En realidad su longitud es mayor a esta distancia.
Esta obra grandiosa atraviesa cinco provincias, un municipio y una región autónoma de China, aunque en otros lugares hay extensiones de la misma. Según el sistema de medición china, cinco mil kilómetros equivalen a diez mil " Li " y de esto se originó el nombre de " Gran Muralla de los Diez Mil li ".
Más tarde, en muchas dinastías se construyeron murallas en las zonas fronterizas contiguas a las habitadas por nómadas del norte.
La dinastía Ming (1368-1644) transformó y amplió en dieciocho ocasiones la Gran Muralla dándole una longitud de 6350 kilómetros. El sector Shanhaiguang-Jiayuguan se conserva relativamente bien y es precisamente la parte que hoy podemos apreciar. La mayor parte de la Gran Muralla tiene entre cinco y diez metros de altura, y de cinco a ocho metros de ancho.
En tiempos de la dinastía Ming, se emplearon grandes y parejos bloques de piedra y ladrillos grises. Por ejemplo, en Badaling, un sector muy sólido que se halla a 50 kilómetros al noroeste de Beijing, capital china, tiene en promedio ocho metros y medio de altura y una base de 5.7 metros de ancho.
Su calzada, situada en la cima de la muralla, permite el paso simultáneo de seis caballos y fue pavimentada con losas cuadradas, mientras en los sectores más escarpados se construyeron escalinatas para facilitar el tránsito.
A lo largo de la Gran Muralla, en las posiciones imp