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El humanismo a lo largo de la historia

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Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 (Por ) | Palabras: 8398 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografas > Historia >
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    HUMANISMO

    Fuente: www.paginamendocinas.com

    INTRODUCCIN

    El humanismo ha sido mencionado por diversas culturas y en diversas pocas. Generalmente se quiso hacer referencia a lo humano y desde all explicar al mundo y sus diversas experiencias en l. Pero nos encontramos que hay diversos humanismos y cada uno de ellos tiene al hombre en un determinado emplazamiento.

    Este emplazamiento es de vital importancia, ya que permitir interpretar los fenmenos humanos y fsicos de un modo u otro. Aqu incluyo un prrafo de Silo donde aclarara este aspecto en su discurso magistral en la Academia de Ciencia de Mosc, nos dice; "...no estamos hablando del Humanismo histrico, del de las letras y las artes que se constituy en motor del Renacimiento y que rompi las ataduras oscurantistas de aquella larga noche medieval. El Humanismo histrico tiene su caracterizacin precisa y de l nos sentimos continuadores no obstante la falsedad de ciertas corrientes confesionales actuales que se autotitulan "humanistas"... no puede haber Humanismo all donde se ponga algn valor por encima del ser humano. Debo destacar, adems, que el Humanismo extrae su explicacin del mundo, de los valores, de la sociedad, de la poltica, del Arte y de la Historia, bsicamente de su concepcin del ser humano".

    Explicando la relacin de la actual crisis de la civilizacin y el humanismo, agrega finalmente; "Aunque no abundemos ms en su caracterizacin queda en claro que estamos considerando el tema del Humanismo como conjunto de ideas, como quehacer prctico, como corriente de opinin y como posible organizacin que lleve adelante objetivos de transformacin social y personal, dando acogida en su seno a particularidades polticas y culturales concretas sin que estas desaparezcan como fuerzas de cambio diferentes pero convergentes en su intencin final. Flaco favor hara a este momento de cambio, quien se sintiera destinado a hegemonizar y universalizar una determinada tendencia precisamente en el momento de la descentralizacin y del clamor de reconocimiento de las particularidades reales." (1)

    Los verdaderos humanistas colaboraron en diversas pocas y colaboran actualmente, sin que se los conozcan como tales. El solo echo de bregar por un mundo justo, solidario, no violento, pluralista, ampliamente participativo, con respeto hacia la diversidad, la cooperacin, la tolerancia y la paz, hace a los valores de un humanista.

    Pero cual es el marco actual de nuestra cultura?. La idea de "cultivo de las capacidades humanas" subyacente en la etimologa de la palabra cultura es muy antigua., "Los griegos distinguieron a este tipo de construcciones como diferentes a las naturales, aunque adoptaron posturas diversas a la hora de establecer una preeminencia. Hoy, sobre todo a partir de estudios antropolgicos, hay acuerdo en diferenciar la realidad humana de la naturaleza, considerando a la primera como cultura", nos dice el Lic. L.A. Ammann en sus propuestas humanistas. (2)

    Mas adelante leemos que: "El tema de la cultura est teido de ideologa. Ms que en cualquier otro asunto, el sujeto y el objeto cultural son solo definibles desde una visin del mundo. En la cultura hay valores incorporados, tanto en los objetos materiales trabajados por un artista como en las construcciones intangibles: normas, costumbres creencias, leyendas, mitos, teoras cientficas, etc..Este es uno de los rasgos - la incorporacin de valores - que hace que la cultura sea posible solo en el campo humano." , luego para ampliar la definicin de lo humano dentro del mundo natural, expresa "Existen dos diferencias de fondo: la ausencia de valores en la vida animal y la falta de intencin. Toda la actividad animal es el resultado de instintos, mientras que el hombre es el nico ser viviente dotado de intencin", y aqu se esta refiriendo a un aspecto central en el pensamiento humanista, respecto a la intencionalidad, como atributo fundamental en la concepcin del hombre sobre todo los dems organismos vivientes. En este punto mencionamos a Silo, idelogo del movimiento humanista en uno de sus escritos "... me es insuficiente la definicin del ser humano por su sociabilidad, ya que esto no hace a la distincin con numerosas especies, tampoco su fuerza de trabajo es lo caracterstico, cotejada con la de animales ms poderosos; ni siquiera el lenguaje lo define en su esencia, por que sabemos de cdigos y formas de comunicacin entre diversos animales. En cambio, al encontrarse cada nuevo ser humano con un mundo modificado por otros y ser constituido por ese mundo intencionado, descubro su capacidad de acumulacin e incorporacin a lo temporal, descubro su dimensin histrico - social, no simplemente social. Vistas as las cosas, puedo intentar una definicin diciendo: el ser humano es el ser histrico cuyo modo de accin social transforma a su propia naturaleza. Si admito lo anterior, habr de aceptar que puedo transformar intencionalmente hasta su constitucin fsica", mas adelante Silo afirma: ".... nosotros sostenemos la necesidad de arranque desde la particularidad humana; sostenemos el fenmeno histrico - social y no natural del ser humano y tambin afirmamos la actividad de su conciencia transformadora del mundo, de acuerdo a su intencin"(3).

    Por lo tanto los humanistas definimos a la cultura como la forma de desplegar en el mundo la intencionalidad humana. Silo se refiere a la intencin en estos trminos: "La intencin es un concepto complejo que revela la unidad e interaccin de diferentes procesos que predeterminan tal o cual conducta prctica del ser humano. La intencin agrupa en s una cadena de acontecimientos: 1 El enjuiciamiento intuitivo o racional de este deseo como una aspiracin de algn objetivo; 2 La formulacin para s y para los dems del sentido de este objetivo; 3 La eleccin de los medios para su consecucin; 4 La accin prctica para su realizacin. De este modo podemos concebir una intencin como determinado fundamento, fuerza, energa de cualquier obra creadora del ser humano, incluida la creacin de su propia vida. Sin intencin no hay existencia ". Y contina "Mas rigurosamente, la intencionalidad ha sido definida desde Brentano en adelante como la caracterstica fundamental de la conciencia. Ya con el arribo y desarrollo del mtodo fenomenolgico de Husserl y el aporte de las corrientes de la existencia (existencialismo), la intencionalidad aparece como lo sustantivo de todo fenmeno humano".

    Esta visin permitira afirmar que la intencionalidad sera el motor que operara en el medio social y en el medio interno del ser humano. Esta intencionalidad recorrera el pasado, el presente y el futuro en la conciencia para operar en el mundo, por lo tanto toda creacin sea de instituciones (en el mundo) como en el aprendizaje (en la conciencia), est ella presente.

    Aqu no podemos dejar de mencionar, la visin especial que tienen corrientes actuales ligadas a la derecha y los crculos que retienen el poder sobre lo humano, L. Ammann nos amplia este aspecto en el siguiente prrafo; " La fuerza referencial de sus esquemas interpretativos y sus empeos, son por la conservacin de axiomas que afirman el pasado. Sus ms modernas producciones estn teidas de pesimismo en el ser humano, aunque no exentas de audacia. "El fin de la historia", "La muerte de las ideologas", se han presentado como el mas reciente esfuerzo de modernidad, pero resultaron un truco de ilusionista, vaco de contenido". Mas adelante agrega "Ha sido ingenioso pretender que la humanidad haba llegado a su mximo nivel de desarrollo con un sistema econmico - poltico -el neoliberal- que se pretendi instalar como si fuera la realidad misma", luego afirma "Sin embargo la carencia de soluciones para los problemas del hombre en sociedad y el intento por poner al ser humano en segundo plano tambin han fracasado", mencionando los fracasos de la cultura del libre mercado, que termina siendo para unos pocos, relegando la existencia humana a un segundo plano. Luego se visualiza la cultura, desde estas miradas de la derecha, como producto de una nacionalidad, de una etnia determinada y que es determinante de resultados.

    El pasado como tiempo de la conciencia predominante en esa visin, la postergacin del hombre, el pesimismo en sus posibilidades, el nfasis puesto en la "otra vida", el intento de separar la cultura de la ideologa, el predominio del individuo sobre la sociedad y la cultura como producto nacional, son los rasgos constitutivos de esta visin conservadora.

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    HUMANISMO.

    1. Prctica y/o teora del Nuevo Humanismo (*). 2. Toda posicin que sostiene los valores definidos por la actitud humanista (*). 3. Toda actividad prctica de compromiso con los valores definidos por la actitud humanista. 4. Cualquier doctrina que proclama la solidaridad y libertad de eleccin del ser humano, puede ser llamada "un" h.

    HUMANISMO ANTROPOCENTRICO.

    Se considera a la postura que se basa en la ubicacin central del ser humano excluyendo, en general, todo planteamiento testa. Por otra parte, el humanismo antropocntrico rechaza el dominio de un ser humano por otro, desplazando su accin hacia el control de la naturaleza, definida como el medio sobre el cual se debe ejercer un poder irrestricto. Las diferencias con el Nuevo Humanismo (*) estn dadas porque ste parte de la posicin central del ser humano, pero no descarta a las posturas testas. Por otra parte, considera a la naturaleza no como un medio pasivo sino como fuerza actuante en interaccin con el fenmeno humano. Por consiguiente, el impulso por las mejoras individuales y sociales debe tener en cuenta el impacto humano sobre la naturaleza, cosa que impone limitaciones no solamente morales, sino que debe reflejarse en el sistema legal y en la planificacin ecolgica.

    HUMANISMO CRISTIANO.

    Es un caso de humanismo filosfico (*).

    Pasamos a citar a S. Puledda en su libro Interpretaciones del Humanismo (El Humanismo Cristiano).

    "La interpretacin del Cristianismo en clave humanista se debe encuadrar en el proceso general de revisin y de adaptacin de las doctrinas cristianas al mundo moderno, con respecto al cual la Iglesia haba adoptado durante siglos una posicin de rechazo o de abierta condena. Comnmente se considera que el viraje de la Iglesia comienza a partir de la encclica Rerum Novarum de Len XIII (1891). Con esta encclica la Iglesia trat de darse una doctrina social que pudiera contraponerse al liberalismo y al socialismo. La Iglesia autoriz la formacin de partidos de masas de inspiracin cristiana y se repropuso como portadora de una visin del mundo y de una tica capaces de dar respuesta a las necesidades ms profundas del hombre moderno. Es en este intento donde se encuadra el humanismo cristiano cuyo iniciador puede ser considerado J. Maritain. Este haba sido primero alumno de Bergson, y despus haba adherido al socialismo revolucionario. Insatisfecho de ambas filosofas, en 1906 se convirti al Catolicismo. Fue uno de los exponentes ms notables de la as llamada neoescolstica o neotomismo. Es decir, de aquella corriente del pensamiento catlico moderno que se remonta directamente a Santo Toms de Aquino y, a travs de l, a Aristteles, cuyo pensamiento Santo Toms haba adaptado a los dogmas cristianos. La de Maritain es, entonces, una posicin cultural que se contrapone radicalmente a la tendencia ms general del pensamiento moderno del Renacimiento en adelante. En efecto, fue precisamente contra la escolstica tomista (la expresin ms tpica del pensamiento medieval), que se haban lanzado los humanistas del Renacimiento. De este modo, Maritain da un salto hacia atrs, ms all del Renacimiento. Y hace esto porque es precisamente en el humanismo renacentista donde descubre los grmenes que han llevado a la crisis y al resquebrajamiento de la sociedad actual. Con esto l no pretende explcitamente revalorizar el Medioevo y la visin cristiana ligada a aquel periodo, sino retomar el hilo de una evolucin histrica del Cristianismo y de su perfeccionamiento en la sociedad que, segn su visin, han sido comprometidos por el pensamiento moderno, laico y secular. En su libro Humanismo Integral, Maritain examina la evolucin del pensamiento moderno desde la crisis de la Cristiandad medieval al individualismo burgus del siglo XIX y al totalitarismo del siglo XX. En esta evolucin l ve la tragedia del humanismo 'antropocntrico' (as lo llama), que se desarrolla a partir del Renacimiento. Este humanismo, que ha llevado a una progresiva descristianizacin de Occidente es una metafsica de la 'libertad sin la Gracia'.

    He aqu las etapas de esta decadencia progresiva: 'Con respecto al hombre, se puede notar que durante el primer perodo de la poca moderna, ante todo con Descartes y luego con Rousseau y Kant, el racionalismo haba construido de la personalidad del hombre una imagen soberbia y esplndida, indestructible, celosa de su inmanencia y autonoma y, finalmente, buena por esencia'. Pero esta soberbia racionalista que primero elimin todos los valores tradicionales y trascendentes y luego, con el idealismo, hasta la nocin de realidad objetiva, ha generado ella misma su propia destruccin. Primero Darwin y despus Freud asestaron los golpes mortales a la visin optimista y progresista del humanismo antropocntrico. Con Darwin el hombre descubre que no existe discontinuidad biolgica entre l y el mono. Pero no slo esto: entre l y el mono ni siquiera existe una verdadera distincin metafsica, es decir, no hay un cambio de esencia, un verdadero salto en calidad. Con Freud, el hombre descubre que sus motivaciones ms profundas estn dictadas en realidad por la libido sexual y el instinto de muerte. Al final de este proceso dialctico destructivo, ya se han abierto las puertas a los totalitarismos modernos. Concluye Maritain: 'Despus de todas las disociaciones y los dualismos de la poca humanstica... asistimos a una dispersin y una descomposicin definitivas. Lo que no impide al ser humano reivindicar ms que nunca la propia soberana, pero ya no ms para la persona individual. Esta ya no se sabe dnde est y se ve solo disociada y descompuesta. Est ya madura para abdicar a favor del hombre colectivo, de aquella gran figura histrica de la humanidad de la cual Hegel ha hecho una teologa y que, para l, consista en el Estado como su perfecta estructura jurdica, y que con Marx consistir en la sociedad comunista con su dinamismo inmanente'. Al humanismo antropocntrico, cuya evolucin ha descrito as, Maritain contrapone un humanismo cristiano, que l define como 'integral' o 'teocntrico'. He aqu cmo se expresa: 'Somos as llevados a distinguir dos tipos de humanismo: un humanismo teocntrico (*), o verdaderamente cristiano y un humanismo antropocntrico (*) del cual son responsables el espritu del Renacimiento y el de la Reforma... El primer tipo de humanismo reconoce que Dios es el centro del hombre, implica el concepto cristiano del hombre pecador y redimido, y el concepto cristiano de La Gracia y la libertad. El segundo cree que el hombre mismo es el centro del mundo, y por lo tanto de todas las cosas, e implica un concepto naturalista del hombre y de la libertad... Se entiende por qu el humanismo antropocntrico merece el nombre de humanismo inhumano y que su dialctica deba ser considerada la tragedia del humanismo'.

    Al humanismo teocntrico, Maritain le confa la tarea de reconstruir un mundo orgnico que reconduzca la sociedad profana bajo la gua de los valores cristianos. La interpretacin cristiana que Maritain dio del humanismo fue acogida en forma entusiasta en algunos sectores de la Iglesia y entre varios grupos laicos. Por otra parte, inspir numerosos movimiento catlicos comprometidos con la accin social y la vida poltica, resultando ser un arma ideolgica sobre todo contra el Marxismo. Pero esa interpretacin recibi tambin crticas demoledoras en mbitos filosficos no confesionales. En primer lugar, se observ que la tendencia racionalista que aparece en la filosofa posrenacentista y que Maritain denuncia en Descartes, Kant y Hegel, se puede hacer remontar a la Escolstica tarda e inclusive al pensamiento de Santo Toms. Esta tendencia, que llevar a la crisis y a la derrota de la razn, no es un producto del humanismo renacentista, sino ms bien del tomismo. Para estos crticos, Maritain cumpli con una obra colosal de mistificacin y de camuflaje, casi un juego de prestidigitacin filosfica, atribuyendo al Renacimiento una responsabilidad histrica que por el contrario pertenece al pensamiento cristiano medieval tardo. La filosofa cartesiana que se encuentra a la base del pensamiento moderno, en su racionalismo se reconecta mucho ms con Santo Toms que con el neoplatonismo y el hermetismo mstico del Renacimiento. Las races de la 'Soberbia de la Razn' de la filosofa moderna deben ser buscadas, por consiguiente, en la pretensin del tomismo de construir una teologa intelectualista y abstracta. En segundo lugar, la crisis de los valores y el vaco existencial al cual ha llegado el pensamiento europeo con Darwin, Nietzsche y Freud no es una consecuencia del humanismo renacentista, sino por el contrario deriva de la persistencia de concepciones cristianas medievales dentro de la sociedad moderna. La tendencia al dualismo y al dogmatismo, el sentimiento de culpa, el rechazo del cuerpo y el sexo, la desvalorizacin de la mujer, el terror a la muerte y al infierno, son todos residuos del cristianismo medieval, que an despus del Renacimiento han influido fuertemente en el pensamiento occidental. Aquellos determinaron, con la Reforma y la Contrarreforma, el mbito sociocultural en el cual el pensamiento moderno se ha desarrollado. La esquizofrenia del mundo actual, la 'dialctica destructiva' de Occidente (sobre la cual Maritain insiste) deriva, segn estos crticos, de la coexistencia de valores humanos y antihumanos, y debe ser explicada como el intento doloroso y por liberarse de esa pugna interna".

    HUMANISMO EMPIRICO.

    Todo humanismo que se da en la prctica, sin presupuestos histricos o filosficos. El humanismo emprico es el caso claro y cotidiano en el que se ejercita la actitud humanista (*).

    HUMANISMO EXISTENCIALISTA.

    Es un caso de humanismo filosfico (*).

    Inmediatamente despus de la Segunda Guerra Mundial, el panorama cultural francs se ve dominado por la figura de Sartre y por la corriente de pensamiento, el Existencialismo (*), que l contribuy a difundir a travs de su obra de filsofo y novelista, y a travs de su "engagement" o compromiso poltico-cultural. La formacin filosfica de Sartre se lleva a cabo en los aos treinta en Alemania y es influenciada sobre todo por la escuela fenomenolgica de Husserl y de Heiddeger. En el nuevo clima poltico de posguerra y en la confrontacin con el Marxismo y el humanismo cristiano, Sartre se esforz por elaborar los aspectos tico-polticos de su existencialismo, recalificndolo como doctrina humanista, fundada sobre el compromiso y la asuncin de responsabilidades histricas, activa en la denuncia de todas las formas de opresin y alienacin. Es entonces con esta intencin que Sartre escribi, en el ao 1946, "El existencialismo es un humanismo". Ese ensayo fue una versin levemente modificada del texto de la conferencia que, sobre el mismo tema, diera en el Club Maintenant en Pars.

    Sartre

    Sartre presenta y defiende la tesis de que el existencialismo es un humanismo, del siguiente modo: "Muchos se maravillarn de que aqu se hable de humanismo. Veremos en qu sentido lo entendemos como tal. En todo caso podemos decir inmediatamente que entendemos como existencialismo a una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda accin implican tanto un ambiente como una subjetividad humana. Nuestro punto de partida es, en efecto, la subjetividad del individuo, y esto por razones estrictamente filosficas... No puede haber, en principio, otra verdad que esta: yo pienso, por lo tanto soy. Esta es la verdad absoluta de la conciencia que se aprehende a s misma. Toda teora que considere al hombre fuera del momento en el cual l se alcanza a s mismo, es antes que nada, una teora que suprime la verdad, porque fuera del "cgito" cartesiano todos los objetos son solamente probables y una doctrina de probabilidad que no est sostenida por una verdad, se hunde en la nada. Para describir lo probable, es preciso poseer lo verdadero. Entonces, para que exista una verdad cualquiera, necesitamos una verdad absoluta; y sta es simple, fcil de lograr, puede ser entendida por todos y consiste en aprehenderse a s mismo sin intermediarios. Adems, esta teora es la nica que da una dignidad al hombre, es la nica que no hace de l un 'objeto' ". Pero diversamente de cuanto ocurre en la filosofa cartesiana, para Sartre el "yo pienso" reenva directamente al mundo, a los otros; la conciencia en su intencionalidad es siempre conciencia de algo. Contina Sartre: "De esta manera el hombre que se aprehende a s mismo directamente con el 'cgito' descubre tambin a todos los dems, y los descubre como condicin de su propia existencia. l cae en cuenta de que no puede ser nada... si los otros no lo reconocen como algo. Para obtener una verdad cualquiera sobre m mismo, es necesario que la consiga a travs del otro. El otro es tan indispensable para mi existencia, como para el conocimiento que yo tengo de m. En estas condiciones el descubrimiento de mi intimidad me revela al mismo tiempo al otro como una libertad puesta frente a m, la cual piensa y quiere solamente para m o contra m. As descubrimos inmediatamente un mundo que llamaremos la intersubjetividad, y es en este mundo que el hombre decide sobre lo que l es y sobre lo que los otros son".

    Despus de esta premisa metodolgica, Sartre pasa a definir lo que es el hombre para el Existencialismo. Todos los existencialistas de distinta extraccin, cristiana o atea, incluso Heiddeger, para Sartre concuerdan en esto: que en el ser humano la existencia precede a la esencia. Para aclarar este punto, Sartre usa el siguiente ejemplo: "Cuando se considera un objeto fabricado, como por ejemplo un libro o un cortapapel, se sabe que tal objeto es obra de un artesano que se ha inspirado en un concepto. El artesano se ha referido al concepto de cortapapel y, al mismo tiempo, a una tcnica de produccin preliminar que es parte del concepto mismo y que en el fondo es una receta. Por lo tanto, el cortapapel es, por un lado, un objeto que se fabrica de una determinada manera y, por otro, algo que tiene una utilidad bien definida... Diremos entonces, por lo que concierne al cortapapel, que su esencia (es decir, el conjunto de los conocimientos tcnicos y de las calidades que permiten su fabricacin y su definicin), precede a la existencia... En la religin cristiana, sobre la cual se ha formado el pensamiento europeo, el dios creador es concebido como un sumo artesano que crea al hombre inspirndose en una determinada concepcin, la esencia del hombre, tal como el artesano comn crea el cortapapel... En el Setecientos, la filosofa atea ha eliminado la nocin de dios, pero no la idea de que la esencia del hombre precede a su existencia. Segn tal concepcin, 'esta naturaleza', o sea, el concepto de hombre, se encuentra en todos los hombres, lo que significa que cada hombre es un ejemplo particular de un concepto universal: el hombre... Pero el existencialismo ateo que yo represento -prosigue Sartre-, es ms coherente. Si Dios existe, hay por lo menos un ser en el cual la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de ser definido por algn concepto.

    Heiddeger

    Pero en el caso del existencialismo ateo, este ser es el hombre, o como dice Heiddeger, la realidad humana. Qu significa en este caso que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre ante todo existe, se encuentra, surge en el mundo, y que luego se define. El hombre, segn la concepcin existencialista no es definible, en cuanto al principio no es nada. Ser slo despus, y ser cmo se habr hecho". Y ms adelante Sartre precisa: "El hombre no es otra cosa que lo que se hace. Este es el primer principio del Existencialismo. Y es, tambin, aquello que se llama la subjetividad que se nos reprocha con este mismo trmino. Pero, qu queremos decir nosotros con esto, sino que el hombre tiene una dignidad ms grande que la piedra y la mesa? Nosotros queremos decir que el hombre, en primer lugar, existe, o sea, que l es en primer lugar aquello que se lanza hacia un porvenir y aquello que tiene conciencia de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es, al comienzo, un proyecto que vive as mismo subjetivamente... nada existe antes de este proyecto... el hombre, antes que nada, ser todo aquello que habr proyectado ser".

    As, para Sartre, se trata de deducir coherentemente todas las consecuencias posibles del hecho de que Dios no existe. El hombre construye, en la existencia, su esencia en un primer momento como proyecto y despus a travs de sus acciones. Pero en este proceso de autoconstruccin, el hombre no tiene a disposicin reglas morales que lo guen. Refirindose a uno de los inspiradores del Existencialismo, Dostoievsky, Sartre dice: "Dostoievsky ha escrito: 'Si Dios no existe, todo est permitido'. He aqu el punto de partida del Existencialismo. Pero... si Dios no existe no encontramos frente a nosotros, valores u rdenes que puedan legitimar nuestra conducta. As, no tenemos detrs de nosotros ni delante de nosotros, en el luminoso reino de los valores, justificaciones o excusas. Estamos solos, sin excusas. Situacin que creo poder caracterizar diciendo que el hombre est condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a s mismo y, no obstante libre, porque una vez lanzado al mundo, es responsable de todo lo que hace. El hombre, sin apoyo ni ayuda, est condenado en todo momento a inventar al hombre... Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero con esto tambin queremos decir que cada uno de nosotros, eligindose, elige por todos los hombres. En efecto, no existe tan siquiera uno de nuestros actos que, creando al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre que nosotros juzgamos deba ser. Elegir esto, ms bien que esto otro, es afirmar, al mismo tiempo, el valor de nuestra eleccin ya que no podemos jams elegir el mal; aquello que elegimos es siempre el bien y nada puede ser bien para nosotros sin serlo para todos".

    Sobre estas bases Sartre construye su tica de la libertad: "...Cuando en un plan de total autenticidad, yo he reconocido que el hombre es un ser en el cual la esencia est precedida por la existencia, que es un ser libre el cual puede solo querer, en diversas circunstancias, la propia libertad, he reconocido al mismo tiempo que yo puedo slo querer la libertad de los otros". La tica de Sartre no se funda sobre el objeto elegido, sino sobre la autenticidad de la eleccin. La accin no es necesariamente gratuita, absurda o infundada. En efecto, es posible dar un juicio moral aunque no exista una moral definitiva y cada uno sea libre de construir la propia moral en la situacin en la cual vive, eligiendo entre las distintas posibilidades que se le ofrecen. Este juicio moral se basa en el reconocimiento de la libertad (propia y de los otros) y de la mala fe. Veamos como lo explica Sartre: "Se puede juzgar a un hombre diciendo que est en mala fe. Si hemos definido la condicin del hombre como libre eleccin, sin excusas y sin ayuda, quien se refugie detrs de la excusa de sus pasiones, quien invente un determinismo, es un hombre de mala fe. Pero se puede replicar: Y si yo quiero estar en mala fe? Respondo: No hay ninguna razn para que usted no lo est. Pero yo afirmo que usted est en mala fe y que la actitud de estricta coherencia es la actitud de buena fe. Y adems, puedo dar un juicio moral".

    En qu sentido el Existencialismo llega a ser un humanismo? "El hombre est constantemente fuera de s mismo; slo proyectndose y perdindose fuera de s hace existir al hombre y, por otra parte, slo persiguiendo fines trascendentes l puede existir. El hombre, siendo esta superacin, est al centro de esta superacin. No hay otro universo que un universo humano, el universo de la subjetividad humana. Esta conexin entre la trascendencia como constitutiva del hombre (no en el sentido que se da a la palabra cuando se dice que Dios es trascendente, sino en el sentido del ir ms all), y la intersubjetividad (en el sentido de que el hombre no est encerrado en s mismo, sino que est siempre presente en un universo humano), es aquello que nosotros llamamos humanismo existencialista. Humanismo porque le hacemos recordar al hombre que l es el nico legislador y que l decidir sobre s mismo; y porque nosotros mostramos que, no en el volverse hacia s mismo, sino buscando siempre fuera de s un objetivo (que es aquella liberacin, aquella actuacin particular) el hombre se realizar precisamente como humano".

    Sartre admiti que la anttesis entre libertad absoluta y mala fe tambin absoluta le haba sido sugerida por el clima de la guerra, en el cual no pareca posible otra alternativa que aquella entre "ser con" y "ser contra". Despus de la guerra lleg la experiencia verdadera, la de la sociedad, o sea, la experiencia de una realidad compleja sin anttesis claras o alternativas simples donde exista una relacin ambigua entre situacin dada e iniciativa libre, entre eleccin y condicionamiento. En la entrevista dada a la "New Left Review" en 1969, Sartre llega a dar la siguiente definicin de libertad: "La libertad es aquel pequeo movimiento que hace de un ser social completamente condicionado, una persona que no se limita a reexteriorizar en su totalidad el condicionamiento que ha sufrido". Aun con esta definicin reductora de la libertad, Sartre no renuncia a algunos temas fundamentales de su filosofa precedente. La libertad contina siendo el centro de su problemtica. En 1974, seis aos antes de morir, en las conversaciones publicadas bajo el nombre de "Rebelarse es justo", afirma que el hombre puede ser alienado y cosificado precisamente porque es libre, porque no es una cosa, ni siquiera una cosa particularmente compleja. Los hombres nunca coinciden integralmente con sus factores de condicionamiento; si as fuera, de hecho ni siquiera se podra hablar de sus condicionamientos. Un robot nunca podra ser oprimido. Las alienaciones reenvan a la libertad.

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    HUMANISMO HISTORICO

    En el mundo acadmico occidental se suele llamar "humanismo" al proceso de transformacin de la cultura que comenzando en Italia, particularmente en Florencia, entre fines del 1300 y comienzos del 1400 concluye, en el Renacimiento, con su expansin por toda Europa. Esa corriente apareci ligada a las "humanae litterae" (que eran los escritos referidos a las cosas humanas), en contraposicin a las "divinae litterae" (que ponan el acento en las cosas divinas). Y ste es uno de los motivos por el cual se llama a sus representantes "humanistas". Desde esa interpretacin, el humanismo es, en su origen, un fenmeno literario con una tendencia clara a retomar los aportes de la cultura grecolatina, asfixiados por la visin cristiana medieval. Debe anotarse que el surgimiento de este fenmeno no se debi simplemente a la modificacin endgena de los factores econmicos, sociales y polticos de la sociedad occidental, sino que sta recibi influencias transformadoras de otros ambientes y civilizaciones. El intenso contacto con las culturas juda y rabe, el comercio con las culturas del extremo oriente y la ampliacin del horizonte geogrfico, formaron parte de un contexto que incentiv la preocupacin por lo genricamente humano y por los descubrimientos de las cosas humanas.

    Desarrollo del HUMANISMO HISTORICO.

    Cien aos despus de Petrarca (1304 - 1374), existi un conocimiento diez veces mayor de los clsicos que a lo largo de todo el perodo anterior de mil aos. Petrarca busc en los antiguos cdices tratando de corregir una memoria deformada y con ello inici una tendencia de reconstruccin del pasado y un nuevo punto de vista del fluir de la historia atascado, a la sazn, por el inmovilismo de la poca. Otro de los primeros humanistas, Manetti, en su obra "De Dignitate et Excellentia Homi-nis" (La dignidad y excelencia de los hombres), reivindic al ser humano contra el "Contemptu Mundi", el desprecio del mundo, predicado por el monje Lotario (posteriormente Papa, conocido como Inocencio III). A partir de all, Lorenzo Valla en su "De Voluptate" (El placer), atac el concepto tico del dolor, vigente en la sociedad de su tiempo. Y as, mientras ocurra el cambio econmico y se modificaban las estructuras sociales, los humanistas concientizaban ese proceso generando una cascada de producciones en la que se fue perfilando esa corriente que sobrepas el mbito de lo cultural y termin poniendo en cuestin las estructuras del poder en manos de la Iglesia y el Monarca. Es sabido que muchos temas implantados por los humanistas siguieron adelante y terminaron por inspirar a los enciclopedistas y a los revolucionarios del siglo XVIII. Pero luego de las revoluciones americana y francesa, comenz esa declinacin en la que la actitud humanista (ver), qued sumergida. Ya el idealismo crtico, el idealismo absoluto y el romanticismo, inspiradores a su vez de filosofas polticas absolutistas, dejaron atrs al ser humano como valor central para convertirlo en epifenmeno de otras potencias.

    Situacin del HUMANISMO HISTORICO.

    El mundo europeo medieval prehumanista era un ambiente cerrado desde el punto de vista temporal y fsico que tenda a negar la importancia del contacto que se daba, de hecho, con otras culturas. La historia, desde el punto de vista medieval, es la historia del pecado y de la redencin; el conocimiento de otras civilizaciones no iluminadas por la gracia de Dios no reviste gran inters. El futuro prepara simplemente el Apocalipsis y el juicio de Dios. La Tierra es inmvil y est en el centro del Universo, siguiendo la concepcin tolomeica. Todo est circundado por las estrellas fijas y las esferas planetarias giran animadas por potencias anglicas. Este sistema termina en el empreo, sede de Dios, motor inmvil que mueve a todo. La organizacin social se corresponde con esta visin: una estructura jerrquica y hereditaria diferencia a los nobles de los siervos. En el vrtice de la pirmide estn el Papa y el Emperador a veces aliados, a veces en pugna por la preeminencia jerrquica. El rgimen econmico medieval, por lo menos hasta el siglo XI, es un sistema econmico cerrado fundado en el consumo del producto en el lugar de produccin. La circulacin monetaria es escasa. El comercio es difcil y lento. Europa es una potencia continental encerrada porque el mar, como va de trfico, est en manos de bizantinos y rabes. Pero los viajes de Marco Polo y su contacto con las culturas y la tecnologa del extremo oriente; los centros de enseanza de Espaa desde donde los maestros judos, rabes y cristianos irradian conocimiento; la bsqueda de nuevas rutas comerciales que eluda la barrera del conflicto bizantino-musulmn; la formacin de una capa mercantil cada da ms activa; el crecimiento de una burguesa ciudadana cada vez ms poderosa y el desarrollo de instituciones polticas ms eficientes como los seoros de Italia, van marcando un cambio profundo en la atmsfera social, y ese cambio permite el desarrollo de la actitud humanista (*). No se debe olvidar que ese desarrollo admite numerosos avances y retrocesos hasta que la nueva actitud se hace consciente.

    HUMANISMO MARXISTA.

    Es un caso de humanismo filosfico (*). El humanismo marxista se desarroll especialmente en los aos sucesivos a la Segunda Guerra Mundial por obra de un grupo de filsofos. Los expositores ms representativos fueron: Ernst Bloch en Alemania, Adam Shaff en Polonia, Roger Garaudy en Francia, Rodolfo Mondolfo en Italia, Erich Fromm y Herbert Marcuse en los Estados Unidos. Estos autores trataron de recuperar y desarrollar el aspecto humanista que, segn su interpretacin, constitua la esencia misma del marxismo. Anterior-mente, Engels en su famosa carta a Bloch (1880), haba subrayado que el marxismo haba sido mal entendido y que haba sido una equivocacin el ver un determinismo absoluto y unilateral de las fuerzas productivas sobre la conciencia y las superestructuras. La conciencia, explicaba, reacciona a su vez sobre la estructura y es necesaria para la comprensin revolucionaria de las mutaciones de la estructura y de la contradiccin entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales.

    Los marxistas humanistas destacaron la importancia de los textos de la juventud de Marx, sobre todo de los Manuscritos econmico-filosficos de 1844, de la Ideologa alemana y de la Crtica del derecho de Hegel, y otros de la madurez como los de la Teora de la plusvala. Estos filsofos se esforzaron en reinterpretar el pensamiento de Marx en una clave que no fuera estrictamente economicista y materialista (* Materialismo). As dieron nfasis ms que a los escritos de la madurez de Marx, como El Capital, a las obras juveniles descubiertas recin en la dcada del '30. Destacaron aqul pasaje de los Manuscritos en el que Marx dice: "... el hombre no es solamente un ser natural; es tambin un ser natural humano, o sea, un ser que es para s, y luego un ser que pertenece a la especie humana. Como tal, l debe realizarse y confirmarse tanto en su ser como en su saber. Por esto los objetos humanos no son los objetos naturales como se presentan en modo inmediato... la naturaleza, tomada abstractamente, en s, fijada en su separacin del hombre, es para el hombre una nulidad". Marx dice, en el inicio de la exposicin de su antropologa en los Manuscritos: "Vemos aqu como el naturalismo o humanismo conducido al propio trmino, se distinga tanto del idealismo como del materialismo, y sea al mismo tiempo la verdad que une a ambos".

    Mondolfo explica que: "En realidad, si examinamos sin prejuicios el materialismo histrico, tal como nos resulta en los textos de Marx y Engels, debemos reconocer que no se trata de un materialismo, sino de un verdadero humanismo, que en el centro de cada consideracin y discusin coloca el concepto del hombre. Es un humanismo realista (Rea-le Humanismus), como lo llamaron los mismos creadores, el cual trata de considerar al hombre en su realidad efectiva y concreta. Trata de comprender su existencia en la historia y de comprender a la historia como una realidad producida por el hombre a travs de su actividad, de su trabajo, de su accin social, durante los siglos en los cuales se va desarrollando el proceso de formacin y de transformacin del ambiente en el que el hombre vive, y en el que se va desarrollando el hombre mismo, simultneamente como efecto y causa de toda la evolucin histrica. En este sentido encontramos que el materialismo histrico no puede ser confundido con una filosofa materialista". (* Antihumanismo filosfico y Marxismo-leninismo).

    HUMANISMO PRERRENACENTISTA.

    Algunos autores han dado esta designacin al humanismo histrico occidental que comienza a desarrollarse desde mediados del siglo XI. Entre los exponentes de esta corriente se puede incluir a los poetas goliardos y a las escuelas de las catedrales francesas del siglo XII. Numerosos especialistas han destacado que ya en el humanismo pre-renacentista aparece una nueva imagen del ser humano y de la personalidad humana. A sta se la construye y se la expresa por medio de la accin y es en ese sentido que se da especial importancia a la voluntad sobre la inteligencia especulativa. Por otra parte, emerge una nueva actitud frente a la naturaleza. Esta ya no es una simple creacin de Dios y un valle de lgrimas para los mortales, sino el ambiente del ser humano y, en algunos casos, la sede y el cuerpo de Dios. Por ltimo, ese nuevo emplazamiento frente al universo fsico fortalece el estudio de los distintos aspectos del mundo material, tendiente a explicarlo como un conjunto de fuerzas inmanentes que no requieren para su comprensin de conceptos teolgicos. Esto muestra ya una clara orientacin hacia la experimentacin y una tendencia al dominio de las leyes naturales. El mundo es ahora el reino del hombre y ste debe dominarlo por el conocimiento de las ciencias.

    HUMANISMO TEOCENTRICO.

    Es una posicin caracterizada as por la similitud con algunas propuestas de otros humanismos, pero partiendo siempre de la idea de la divinidad. El humanismo cristiano (*) es un caso de humanismo teocntrico. Manifestaciones de humanismo teocntrico pueden ser observadas en las ms diversas culturas.

    HUMANISMO UNIVERSALISTA.

    Tambin llamado Nuevo Humanismo (*). Se caracteriza por destacar la actitud humanista (*). Dicha actitud no es una filosofa sino una perspectiva, una sensibilidad y un modo de vivir la relacin con los otros seres humanos. El humanismo universalista sostiene que en todas las culturas, en su mejor momento (*) de creatividad, la actitud humanista impregna el ambiente social. As, se repudia la discriminacin, las guerras y, en general, la violencia. La libertad de ideas y creencias toma fuerte impulso, lo que incentiva, a su vez, la investigacin y la creatividad en ciencia, arte y otras expresiones sociales. En todo caso, el humanismo universalista propone un dilogo no abstracto ni institucional entre culturas, sino el acuerdo en puntos bsicos y la mutua colaboracin entre representantes de distintas culturas, basndose en "momentos" humanistas simtricos (* Momento humanista). El ideario general de este humanismo est plasmado en el Documento del Movimiento Humanista. (* Humanista, documento).

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    Documento HUMANISTA, del Nuevo Humanismo

    Fue presentado ante la Segunda Internacional Humanista (*) y el Primer Foro Humanista (*) los das 7 y 8 de octubre de 1993 en Mosc. Constituye el ideario del Nuevo Humanismo (*). Est dividido en una introduccin y seis pargrafos, a saber: 1. El Capital mundial; 2. La democracia formal y la democracia real; 3. La posicin humanista; 4. Del humanismo ingenuo al humanismo consciente; 5. El campo antihumanista y 6. Los frentes de accin humanista.

    El texto completo del Documento, sigue a continuacin:

    "Los humanistas son mujeres y hombres de este siglo, de esta poca. Reconocen los antecedentes del humanismo histrico y se inspiran en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central. Son, adems, hombres y mujeres que dejan atrs este siglo y este milenio, y se proyectan a un nuevo mundo.

    Los humanistas sienten que su historia es muy larga y que su futuro es an ms extendido. Piensan en el porvenir, luchando por superar la crisis general del presente. Son optimistas, creen en la libertad y en el progreso social.

    Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nacin humana universal. Comprenden globalmente al mundo en que viven y actan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino mltiple: mltiple en las etnias, lenguas y costumbres; mltiple en las localidades, las regiones y las autonomas; mltiple en las ideas y las aspiraciones; mltiple en las creencias, el atesmo y la religiosidad; mltiple en el trabajo; mltiple en la creatividad.

    Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie. Los humanistas no quieren un Estado centralizado, ni un Paraestado que lo reemplace. Los humanistas no quieren ejrcitos policacos, ni bandas armadas que los sustituyan.

    Pero entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de hoy, se ha levantado un muro. Ha llegado pues, el momento de derribarlo. Para ello es necesaria la unin de todos los humanistas del mundo.

    EL CAPITAL MUNDIAL

    He aqu la gran verdad universal: el dinero es todo. El dinero es gobierno, es ley, es poder. Es, bsicamente, subsistencia. Pero adems es el Arte, es la Filosofa y es la Religin. Nada se hace sin dinero; nada se puede sin dinero. No hay relaciones personales sin dinero. No hay intimidad sin dinero y aun la soledad reposada depende del dinero.

    Pero la relacin con esa "verdad universal" es contradictoria. Las mayoras no quieren este estado de cosas. Estamos, pues, ante la tirana del dinero. Una tirana que no es abstracta porque tiene nombres, representantes, ejecutores y procedimientos indudables.

    Hoy no se trata de economas feudales, ni de industrias nacionales, ni siquiera de intereses de grupos regionales. Hoy se trata de que aquellos supervivientes histricos acomodan su parcela a los dictados del capital financiero internacional. Un capital especulador que se va concentrando mundialmente. De esta suerte, hasta el Estado nacional requiere para sobrevivir del crdito y el prstamo. Todos mendigan la inversin y dan garantas para que la banca se haga cargo de las decisiones finales. Est llegando el tiempo en que las mismas compaas, as como los campos y las ciudades, sern propiedad indiscutible de la banca. Est llegando el tiempo del Paraestado, un tiempo en el que el antiguo orden debe ser aniquilado.

    Parejamente, la vieja solidaridad se evapora. En definitiva, se trata de la desintegracin del tejido social y del advenimiento de millones de seres humanos desconectados e indiferentes entre s a pesar de las penurias generales. El gran capital domina no solo la objetividad gracias al control de los medios de produccin, sino la subjetividad gracias al control de los medios de comunicacin e informacin. En estas condiciones, puede disponer a gusto de los recursos materiales y sociales convirtiendo en irrecuperable a la naturaleza y descartando progresivamente al ser humano. Para ello cuenta con la tecnologa suficiente. Y as como ha vaciado a las empresas y a los estados, ha vaciado a la Ciencia de sentido convirtindola en tecnologa para la miseria, la destruccin y la desocupacin.

    Los humanistas no necesitan abundar en argumentacin cuando enfatizan que hoy el mundo est en condiciones tecnolgicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentacin, salubridad, vivienda e instruccin. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulacin monstruosa del gran capital lo est impidiendo.

    El gran capital ya ha agotado la etapa de economa de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que l mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialcticamente las voces de la razn, sino los ms oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. Y si es que este neoirracionalismo va a liderar regiones y colectividades, el margen de accin para las fuerzas progresistas queda da a da reducido. Por otra parte, millones de trabajadores ya han cobrado conciencia tanto de las irrealidades del centralismo estatista, cuanto de la falsedades de la democracia capitalista. Y as ocurre que los obreros se alzan contra sus cpulas gremiales corruptas, del mismo modo que los pueblos cuestionan a los partidos y los gobiernos. Pero es necesario dar una orientacin a estos fenmenos que, de otro modo, se estancarn en un espontanesmo sin progreso. Es necesario discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales de los factores de la produccin.

    Para los humanistas existen como factores de la produccin el trabajo y el capital, y estn de ms la especulacin y la usura. En la actual situacin los humanistas luchan por que la absurda relacin que ha existido entre esos dos factores sea totalmente transformada. Hasta ahora se ha impuesto que la ganancia sea para el capital y el salario para el trabajador, justificando tal desequilibrio con el "riesgo" que asume la inversin... como si todo trabajador no arriesgara su presente y su futuro en los vaivenes de la desocupacin y la crisis. Pero, adems, est en juego la gestin y la decisin en el manejo de la empresa. La ganancia no destinada a la reinversin en la empresa, no dirigida a su expansin o diversificacin, deriva hacia la especulacin financiera. La ganancia que no crea nuevas fuentes de trabajo, deriva hacia la especulacin financiera. Por consiguiente, la lucha de los trabajadores ha de dirigirse a obligar al capital a su mximo rendimiento productivo. Pero esto no podr aplicarse a menos que la gestin y direccin sean compartidas. De otro modo, cmo se podra evitar el despido masivo, el cierre y el vaciamiento empresarial? Porque el gran dao est en la subinversin, la quiebra fraudulenta, el endeudamiento forzado y la fuga del capital, no en las ganancias que se puedan obtener como consecuencia del aumento en la productividad. Y si se insistiera en la confiscacin de los medios de produccin por parte de los trabajadores, siguiendo las enseanzas del siglo XlX, se debera tener en cuenta tambin el reciente fracaso del socialismo real.

    En cuanto a la objecin de que encuadrar al capital, as como est encuadrado el trabajo, produce su fuga a puntos y reas ms provechosas, ha de aclararse que esto no ocurrir por mucho tiempo ms ya que la irracionalidad del esquema actual lo lleva a su saturacin y crisis mundial. Esa objecin, aparte del reconocimiento de una inmoralidad radical desconoce el proceso histrico de la transferencia del capital hacia la banca resultando de ello que el mismo empresario se va convirtiendo en empleado sin decisin dentro de una cadena en la que aparenta autonoma. Por otra parte, a medida que se agudice el proceso recesivo, el mismo empresariado comenzar a considerar es-tos puntos.

    Los humanistas sienten la necesidad de actuar no solamente en el campo laboral sino tambin en el campo poltico para impedir que el Estado sea un instrumento del capital financiero mundial, para lograr que la relacin entre los factores de la produccin sea justa y para devolver a la sociedad su autonoma arrebatada.

    II. LA DEMOCRACIA FORMAL Y LA DEMOCRACIA REAL

    Gravemente se ha ido arruinando el edificio de la democracia al resquebrajar-se sus bases principales: la independencia de poderes, la representatividad y el respeto a las minoras.

    La terica independencia entre poderes es un contrasentido. Basta pesquisar en la prctica el origen y composicin de cada uno de ellos, para comprobar las ntimas relaciones que los ligan. No podra ser de otro modo. Todos forman parte de un mismo sistema. De manera que las frecuentes crisis de avance de unos sobre otros, de superposicin de funciones, de corrupcin e irregularidad, se corresponden con la situacin global, econmica y poltica, de un pas dado.

    En cuanto a la representatividad. Desde la poca de la extensin del sufragio universal se pens que exista un solo acto entre la eleccin y la conclusin del mandato de los representantes del pueblo. Pero a medida que ha transcurrido el tiempo se ha visto claramente que existe un primer acto mediante el cual muchos eligen a pocos y un segundo acto en el que estos pocos traicionan a los muchos, representando a intereses ajenos al mandato recibido. Ya ese mal se incuba en los partidos polticos reducidos a cpulas separadas de las necesidades del pueblo. Ya, en la mquina partidaria, los grandes intereses financian candidatos y dictan las polticas que stos debern seguir. Todo esto evidencia una profunda crisis en el concepto y la implementacin de la representatividad.

     
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