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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Energía electromagnética.: Las experiencias de Faraday, La noción del flujo magnético, VARIABLES, LAS ECUACIONES MATERIALES, ECUACIONES DE MAXWELL, LA VELOCIDAD DE LA LUZ. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 13684 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Física > |
1. INTRODUCCION:
La
inducción electromagnética es la producción de corrientes eléctricas por campos
magnéticos variables con el tiempo. El descubrimiento por Faraday y Henry de
este fenómeno introdujo una cierta simetría en el mundo del electromagnetismo.
Maxwell consiguió reunir en una sola teoría los conocimientos básicos sobre la
electricidad y el magnetismo. Su teoría electromagnética predijo, antes de ser
observadas experimentalmente, la existencia de ondas electromagnéticas. Hertz
comprobó su existencia e inició para la humanidad la era de las
telecomunicaciones.
1.1.El descubrimiento, debido a Oersted, de que una corriente
eléctrica produce un campo magnético estimuló la imaginación de los físicos de
la época y multiplicó el número de experimentos en busca de relaciones nuevas
entre la electricidad y el magnetismo. En ese ambiente científico pronto
surgiría la idea inversa de producir corrientes eléctricas mediante campos
magnéticos. Algunos físicos famosos y otros menos conocidos estuvieron cerca de
demostrar experimentalmente que también la naturaleza apostaba por tan
atractiva idea. Pero fue Faraday el primero en precisar en qué condiciones
podía ser observado semejante fenómeno. A las corrientes eléctricas producidas
mediante campos magnéticos Faraday las llamó corrientes inducidas. Desde entonces al
fenómeno consistente en generar campos eléctricos a partir de campos magnéticos
variables se denomina inducción electromagnética.
La inducción electromagnética constituye una pieza destacada en
ese sistema de relaciones mutuas entre electricidad y magnetismo que se conoce
con el nombre de electromagnetismo. Pero, además, se han desarrollado un sin
número de aplicaciones prácticas de este fenómeno físico. El transformador que
se emplea para conectar una calculadora a la red, la dinamo de una bicicleta o
el alternador de una gran central hidroeléctrica son sólo algunos ejemplos que
muestran la deuda que la sociedad actual tiene contraída con ese modesto
encuadernador convertido, más tarde, en físico experimental que fue Michael
Faraday.
1,2.Las
experiencias de Faraday
Las experiencias que llevaron a Faraday al descubrimiento de la
inducción electromagnética pueden ser agrupadas en dos categorías: experiencias
con corrientes y experiencias con imanes. En primer lugar preparó dos
solenoides, uno arrollado sobre el otro, pero aislados eléctricamente entre sí.
Uno de ellos lo conectó a una pila y el otro a un galvanómetro y observó cómo
cuando accionaba el interruptor del primer circuito la aguja del galvanómetro
del segundo circuito se desplazaba, volviendo a cero tras unos instantes. Sólo
al abrir y al cerrar el interruptor el galvanómetro detectaba el paso de una
corriente que desaparecía con el tiempo. Además, la aguja se desplazaba en
sentidos opuestos en uno y otro caso.
En el segundo grupo de experiencias Faraday utilizó un imán recto
y una bobina conectada a un galvanómetro. Al introducir bruscamente el imán en
la bobina observó una desviación en la aguja, desviación que desaparecía si el
imán permanecía inmóvil en el interior de la bobina. Cuando el imán era
retirado la aguja del galvanómetro se desplazaba de nuevo, pero esta vez en
sentido contrario. Cuando repetía todo el proceso completo la aguja oscilaba de
uno a otro lado y su desplazamiento era tanto mayor cuanto más rápido era el
movimiento del imán entrando y saliendo en el interior de la bobina. Lo mismo
sucedía cuando mantenía quieto el imán y movía la bobina sobre él.
La representación del campo magnético en forma de líneas de fuerza permitió a Faraday encontrar una explicación intuitiva para este tipo de fenómenos. Para que se produjera una corriente inducida en la bobina era necesario que las líneas de fuerza producidas por el imán fueran cortadas por el hilo conductor de la bobina como consecuencia del movimiento de uno u otro cuerpo. En el primer grupo de experiencias, las líneas de fuerza, al aparecer y desaparecer junto con la corriente debida a la pila, producían el mismo tipo de efectos.
Las experiencias anteriores a las de Faraday, al no tener en
cuenta los aspectos dinámicos, o de cambio con el tiempo, de esta clase de
fenómenos, no pudieron detectar este tipo de corrientes que aparecen en un
circuito eléctrico sin que exista dentro del propio circuito ninguna pila que
las genere.
1.3. La noción del flujo magnético:
La representación de la influencia magnética de un imán o de una
corriente eléctrica en el espacio que les rodea mediante líneas de fuerza fue
ideada por Faraday y aplicada en la interpretación de la mayor parte de sus
experimentos sobre electromagnetismo. Mediante este tipo de imágenes Faraday
compensaba su escasa preparación matemática, apoyándose así su enorme habilidad
gráfica y su no inferior intuición científica. La noción de flujo magnético recoge
esa tradición iniciada por Faraday de representar los campos mediante líneas de
fuerza, pero añade, además, un significado matemático.
Cuando se observa, con la ayuda de limaduras de hierro, el campo
magnético creado por un imán recto, se aprecia que, en los polos, las líneas de
fuerza están más próximas y que se separan al alejarse de ellos. Dado que la
intensidad del campo magnético B disminuye con la distancia a los polos,
parece razonable relacionar ambos hechos y establecer por convenio una proporcionalidad
directa entre la intensidad del campo B y la cantidad de líneas de fuerza que
atraviesan una superficie de referencia unidad. Cuanto más apretadas están las
líneas en una región, tanto más intenso es el campo en dicha región.
El número de líneas de fuerza del campo B que atraviesa una
superficie unidad depende de cómo esté orientada tal superficie con respectó a
la dirección de aquéllas. Así, para un conjunto de líneas de fuerza dado, el
número de puntos de intersección o de corte con la superficie unidad será
máximo para una orientación perpendicular y nulo para una orientación paralela.
El número de líneas de fuerza del campo B que atraviesa perpendicularmente una
superficie constituye entonces una forma de expresar el valor de la intensidad
de dicho campo.
Se define el flujo del campo magnético B
a través de una superficie, y se representa por la letra griega f,
como el número total de líneas de fuerza que atraviesan tal superficie. En
términos matemáticos, para un campo magnético constante y una superficie plana
de área S,
el flujo magnético se expresa en la forma:
f = B · S ·
cos
(12.1)
siendo
el ángulo que forman las líneas de fuerza (el
vector B)
con la perpendicular a la superficie. Dicha ecuación recoge, mediante el cos
, el hecho de que el
flujo varíe con la orientación de la superficie respecto del campo B
y también que su valor dependa del área S de la superficie atravesada. Para
= 0º (intersección perpendicular) el flujo es
máximo e igual a B · S; para
= 90º (intersección paralela) el flujo es
nulo.
La idea de flujo se corresponde entonces con la de «cantidad» de
campo magnético que atraviesa una superficie determinada. En el Sistema
Internacional se expresa en wéber (Wb). Un wéber es el flujo magnético
que, al atravesar un circuito de una sola espira produce en la misma una fuerza
electromotriz de 1 volt si se anula dicho flujo en 1 segundo por crecimiento
uniforme.
Independientemente de Faraday, Joseph Henry, en los Estados
Unidos, había observado que un campo magnético variable produce en un circuito
próximo una corriente eléctrica. Los resultados concordantes de las
experiencias de ambos físicos pueden resumirse en un enunciado que se conoce
como ley de Faraday-Henry:
La fuerza electromotriz inducida en un circuito es proporcional a
la rapidez con la que varía el flujo magnético que lo atraviesa.
O en forma matemática:
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siendo e la fuerza electromotriz inducida y Df
la variación de flujo magnético que se produce en el intervalo de tiempo Dt. De acuerdo con esta ecuación, la magnitud de
f.e.m. inducida coincide con lo que varía el flujo magnético por unidad de
tiempo.
La presencia de la fuerza electromotriz e
en la ley de Faraday-Henry en lugar de la intensidad de corriente (ambas son
proporcionales entre sí), resalta una característica de la inducción, a saber,
su capacidad para sustituir a un generador, es decir, para producir los mismos
efectos que éste en un circuito eléctrico. Por su parte, el signo negativo
recoge el hecho, obser,vado experimentalmente por Faraday y Henry, de que
aumentos (Df > 0) y disminuciones (Df
< 0) de flujo magnético producen corrientes inducidas de sentidos opuestos.
Si no hay variación con el tiempo del flujo magnético que
atraviesa un circuito, el fenómeno de la inducción electromagnética no se
presenta. Tal circunstancia explica los fracasos de aquellos físicos
contemporáneos de Faraday que pretendieron conseguir corrientes inducidas en
situaciones estáticas, o de reposo, del circuito respecto del imán o viceversa.
Cuando la ley de Faraday-Henry se aplica a una bobina formada por N
espiras iguales toma la forma
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El sentido de las corrientes inducidas
Aunque la ley de Faraday-Henry, a través de su signo negativo,
establece una diferencia entre las corrientes inducidas por un aumento del
flujo magnético y las que resultan de una disminución de dicha magnitud, no
explica este fenómeno. Lenz (1904-1965), un físico alemán que investigó el
electromagnetismo en Rusia al mismo tiempo que Faraday y Henry, propuso la
siguiente explicación del sentido de circulación de las corrientes inducidas
que se conoce como ley de Lenz:
Las corrientes que se inducen en un circuito se producen en un
sentido tal que con sus efectos magnéticos tienden a oponerse a la causa que
las originó.
Así, cuando el polo norte de un imán se aproxima a una espira, la
corriente inducida circulará en un sentido tal que la cara enfrentada al polo
norte del imán sea también Norte, con lo que ejercerá una acción magnética
repulsiva sobre el imán, la cual es preciso vencer para que se siga manteniendo
el fenómeno de la inducción. Inversamente, si el polo norte del imán se aleja
de la espira, la corriente inducida ha de ser tal que genere un polo Sur que se
oponga a la separación de ambos. Sólo manteniendo el movimiento relativo entre
espira e imán persistirán las corrientes inducidas, de modo que si se detiene
el proceso de acercamiento o de separación cesarían aquéllas y, por tanto, la
fuerza magnética entre el imán y la espira desaparecería.
La ley de Lenz, que explica el sentido de las corrientes
inducidas, puede ser a su vez explicada por un principio más general, el principio de
la conservación de la energía. La producción de una corriente
eléctrica requiere un consumo de energía y la acción de una fuerza desplazando
su punto de aplicación supone la realización de un trabajo. En los fenómenos de
inducción electromagnética es el trabajo realizado en contra de las fuerzas
magnéticas que aparecen entre espira e imán el que suministra la energía
necesaria para mantener la corriente inducida. Si no hay desplazamiento, el
trabajo es nulo, no se transfiere energía al sistema y las corrientes inducidas
no pueden aparecer. Análogamente, si éstas no se opusieran a la acción
magnética del imán, no habría trabajo exterior, ni por tanto cesión de energía
al sistema.
1.4. Ley de
Faraday-Henry:
Una espira circular
de 20 cm de diámetro gira en un campo magnético uniforme de 5 T de intensidad a
razón de 120 vueltas por minuto. Determinar: a) El flujo magnético que
atraviesa la espira cuando su plano es perpendicular al campo y cuando forma un
ángulo de 30º con la dirección del campo magnético. b) El valor de la f.e.m.
media inducida en la espira cuando pasa de la primera a la segunda posición.
a) La expresión del
flujo que atraviesa una espira circular en un campo magnético uniforme viene
dada por.
![]()
siendo B
la intensidad del campo magnético, S el área limitada por la espira, R
su radio y
el ángulo que forma la perpendicular al plano
de la espira con la dirección del campo.
En la primera
posición el ángulo
1 = 0º y por lo tanto:
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En la segunda
posición el ángulo
2 = 90º - 30º = 60º y entonces:
![]()
b) De acuerdo con la
ley de Faraday-Henry, la f.e.m. media inducida en una espira en un intervalo de
tiempo Dt viene dada por:
![]()
siendo Dt el intervalo de tiempo que transcurre entre una
y otra posición.
Dado que el
movimiento de rotación es uniforme, se cumple la relación:
![]()
que permite el
cálculo de Dt.
![]()
![]()
resulta:
![]()
Sustituyendo el valor
de Df y de Dt en la ley de Faraday-Henry resulta finalmente:
![]()
La corriente alterna se caracteriza porque su sentido cambia
alternativamente con el tiempo. Ello es debido a que el generador que la
produce invierte periódicamente sus dos polos eléctricos, convirtiendo el
positivo en negativo y viceversa, muchas veces por segundo.
La ley de Faraday-Henry establece que se induce una fuerza
electromotriz (f.e.m.) e en un circuito eléctrico siempre que varíe el
flujo magnético f que lo atraviesa. Pero de acuerdo con la
definición de flujo magnético (ecuación 12.1), éste puede variar porque varíe
el área S
limitada por el conductor, porque varíe la intensidad del campo magnético B
o porque varíe la orientación entre ambos dada por el ángulo
.
En las primeras experiencias de Faraday las corrientes inducidas
se conseguían variando el campo magnético B; no obstante, es posible provocar el
fenómeno de la inducción sin desplazar el imán ni modificar la corriente que
pasa por la bobina, haciendo girar ésta en torno a un eje dentro del campo
magnético debido a un imán. En tal caso el flujo magnético varía porque varía
el ángulo
. Utilizando el tipo
de razonamiento de Faraday, podría decirse que la bobina al rotar corta las
líneas de fuerza del campo magnético del imán y ello da lugar a la corriente
inducida.
En una bobina de una sola
espira la fuerza electromotriz
![]()
bobina desde la posición paralela (
= 90º) a la posición
perpendicular (
= 0º) puede
calcularse a partir de la ley de Faraday-Henry, en la forma:
![]()
Como el flujo f inicial es cero (cos 90º = 0) y el final es B · S
(cos 0º = 1), la variación Df o diferencia entre ambos es igual al producto B · S.
Considerando el instante inicial igual a cero, resulta Dt = t · 0 = t, siendo t
el tiempo correspondiente al instante final después de un
cuarto de vuelta. De este modo se obtiene el resultado anterior.
Si se hace rotar la espira uniformemente, ese movimiento de
rotación periódico da lugar a una variación también periódica del flujo
magnético o, en otros términos, la cantidad de líneas de fuerza que es cortada
por la espira en cada segundo toma valores iguales a intervalos iguales de
tiempo. La f.e.m. inducida en la espira varía entonces periódicamente con la
orientación y con el tiempo, pasando de ser positiva a ser negativa, y
viceversa, de una forma alternativa. Se ha generado una f.e.m. alterna cuya
representación gráfica, en función del tiempo, tiene la forma de una línea
sinusoidal.
El experimento de Oersted (1820) había demostrado la existencia de
efectos magnéticos debidos a cargas en movimiento. Los descubrimientos de
Faraday (1831) habían puesto de manifiesto que campos magnéticos variables con
el tiempo dan lugar a un movimiento de cargas eléctricas en los conductores.
Además, la explicación de Faraday de estos fenómenos llamados de inducción
había introducido por primera vez en la historia de la física la noción de
campo magnético representado por un conjunto de líneas de fuerza. Medio siglo
antes, Charles Coulomb (1785) había descrito en forma de ley el modo en que las
cargas eléctricas se atraen entre sí. Estos cuatro elementos fundamentales
sirvieron de base a Maxwell para iniciar la síntesis de los fenómenos
eléctricos y de los fenómenos magnéticos entonces conocidos y su explicación dentro
de una amplia teoría conocida como teoría del electromagnetismo.
Apoyado en una enorme habilidad matemática, Maxwell empezó dando
forma de ecuaciones a las observaciones de Faraday y a su noción de campo
magnético. Las fuerzas entre cargas en reposo se beneficiarían pronto de una
representación semejante en forma de campos eléctricos o electrostáticos. Este
proceso de elaboración teórica le permitió finalmente describir lo esencial de
los fenómenos electromagnéticos en cuatro ecuaciones, que se denominan ecuaciones
de Maxwell. La primera describe cómo es el campo eléctrico debido a
cargas en reposo; la segunda traduce en forma matemática la imposibilidad de
separar los polos magnéticos de un imán; la tercera expresa en términos de
campos magnéticos y corrientes eléctricas el descubrimiento de Oersted y la
cuarta recoge la aportación de Faraday. La virtud de tales ecuaciones es que en
ellas aparecen a primera vista los campos eléctricos E y magnético B
y su forma simple y rica a la vez permite relacionarlas entre sí para obtener
nuevos resultados y predecir nuevas consecuencias.
Además de resumir en un solo cuerpo de conocimientos la
electricidad y el magnetismo, la teoría de Maxwell abrió nuevos caminos al
conocimiento de la naturaleza y a sus aplicaciones. Las ondas
electromagnéticas, que son la base de las actuales telecomunicaciones, como la
radio o la televisión, constituyeron la predicción más interesante de esta
síntesis de Maxwell.
De las ecuaciones de Maxwell se deduce que el campo magnético y el
campo eléctrico pueden estar interactuando permanentemente si uno de ellos
varía con el tiempo. Así, el movimiento acelerado de un sistema de cargas
produce un campo magnético variable, el cual a su vez genera campos eléctricos.
Pero si éstos se producen tuvieron que partir de cero; tal variación del campo
eléctrico produce a su vez un campo magnético y así repetidamente. Esta
sucesión oscilante de campos eléctricos y magnéticos viajando por el espacio se
denomina onda
electromagnética.
A partir de sus ecuaciones, Maxwell anticipó que las ondas
electromagnéticas deberían propagarse en el vacío a una velocidad igual a la
velocidad de la luz. Las predicciones de Maxwell fueron confirmadas
experimentalmente por Hertz, quien generó y detectó este tipo de ondas,
observando que su comportamiento era idéntico al de las ondas luminosas de la
Óptica.
Desde las ondas de radio hasta los rayos gamma, pasando por las
ondas luminosas, una amplia gama de ondas electromagnéticas constituyen el
llamado espectro electromagnético hoy conocido. Todas ellas tienen la misma
naturaleza y sólo se diferencian en su frecuencia, es decir, en el número de
oscilaciones que se producen en cada segundo en estos campos viajeros. La
energía de las ondas electromagnéticas es tanto mayor cuanto mayor es su
frecuencia. La luz con sus colores constituye simplemente la porción limitada
del espectro electromagnético, al cual el ojo humano es sensible.
1.5. El experimento
de Hertz:
El montaje
experimental que permitió a Heinrich Hertz en 1888 producir y detectar ondas
electromagnéticas constaba de un circuito eléctrico, capaz de producir
tensiones eléctricas oscilantes, y de un detector. Dicho circuito, formado, en
esencia, por un transformador y unas placas metálicas a modo de condensadores,
se conectaba a dos esferas metálicas pulimentadas separadas entre sí por una
pequeña región de aire. Cuando la tensión entre las dos esferas alcanzaba su
valor máximo, el aire intermedio se electrizaba y saltaba una chispa. Este
proceso se repetía periódicamente generando, cada vez, según la predicción de
Maxwell, un conjunto de ondas electromagnéticas.
Para comprobar que,
en efecto, un campo electromagnético viajero se estaba propagando por el
espacio, Hertz preparó un detector (o antena), conocido también como resonador,
que consistía en un alambre corto doblado en forma de circunferencia, pero con
una pequeña abertura intermedia. Las ondas electromagnéticas, si existían,
serían detectadas porque la variación del campo magnético de la onda al
atravesar el resonador daría lugar a una fuerza electromotriz inducida que
provocaría una chispa entre sus extremos.
Con el fin de
analizar el fenómeno más cómodamente, situó en su laboratorio una superficie
reflectora que le permitiría confinar las ondas producidas en el espacio
comprendido entre el circuito emisor y la placa. Así, y con la ayuda del
resonador, fue capaz de descubrir las características de las ondas generadas
mediante su aparato emisor y de medir una longitud de onda de 66 cm. Las
previsiones teóricas de Maxwell fueron confirmadas y Hertz demostró
experimentalmente que las ondas electromagnéticas se reflejaban, se retractaban
y sufrían interferencias al igual que las ondas luminosas. En su honor
recibieron el nombre de ondas herzianas.
2. VARIABLES:
Cada una de las magnitudes mecánicas y
eléctricas está específicamente representada por un aspecto del modelo
mecánico.
En un medio conductor, la intensidad
de corriente en un punto (j) vienen representada por el número de
bolas que pasan por ese punto en un segundo, midiéndose en A/m2. La
intensidad de la fuerza mecánica (H)
viene representada por la velocidad del remolino en su superficie.
Su dirección
viene dada por la del eje del remolino; Maxwell supone que si miramos a lo
largo del eje del remolino y vemos que éste gira en el sentido de las agujas
del reloj, entonces estamos mirando en dirección norte, es decir, aquella
hacia donde sería impulsado el polo norte magnético. La densidad media (masa) de los remolinos se corresponde
con la permeabilidad magnética del campo (m); si se trata de la permeabilidad del campo en
el vacío, (m0) se
mide en H/m o V seg/m (=4p x 10-7 H/m).
Si dos remolinos vecinos describen un
movimiento de rotación con velocidades distintas, sobre las partículas que hay
entre ellas se ejerce una fuerza tangencial. Esta fuerza representa la parte de
la fuerza electromotriz (E), medida en N/C, debida a la inducción.
El estado electrotónico o potencial vectorial (A) está relacionado con el
momento de los remolinos, por lo cual la fureza electromotriz es una función de
la variación del momento de los remolinos.
En la descripción dimensional de los
fenómenos electromagnéticos, se necesita una cuarta unidad para la carga eléctrica
o corriente eléctrica. Se ve que la selección dimensional de la cuarta unidad
(carga) adoptada para el sistema mks, depende de los valores que se escojan
para las constantes Î0 y m 0que aparecen en las ecuaciones de
Maxwell. Sin embargo, sólo una de esas constantes es arbitraria a la vista de
la relación para la velocidad de la luz,
1
- c
= ¾¾¾ = 2,99792 x 108 » 3 x 108 m/s
Ö¯m0Î0¯
lo cual es un valor
determinado experimentalmente. En el sistema mks, la unidad de carga es
el coulomb,
que se define haciendo la constante m 0 igual a 4p x 10-7. Entonces se obtiene el valor
de la constante Î0
1
- Î0 =