Informalismo
Movimiento pictórico europeo que tuvo gran
aceptación en España, desarrollado a partir de 1945 en paralelo al
expresionismo abstracto estadounidense. El término informalista se adoptó para
referirse a la abstracción lírica, opuesta a las tendencias más próximas al
cubismo o al rigor geométrico. Dentro de esta corriente artística se incluyen
las obras de Wolfgang Wols, Jean Fautrier, Jean Dubuffet, Hans Hartung, o
Alberto Burri, entre otros muchos. Los informalistas, que huyen del arte
figurativo para entrar en el abstraccionismo, buscan la autenticidad de la pintura, del puro acto de pintar,
esto es, la caligrafía, las formas, la mancha y las texturas. En definitiva, la
expresión del mundo interior del artista.
Aunque
se ha utilizado con frecuencia como cajón de sastre donde incluir las más
variadas tendencias, el pleno informalismo se introdujo en España a mediados de
la década de los cincuenta de la mano de Juan Eduardo Cirlot y de los textos
traducidos de M. Tapié. Se pueden localizar dos focos artísticos: Madrid, con
un predominio del informalismo expresionista, y Cataluña, donde la mancha, las
texturas, el relieve y los nuevos materiales darán lugar al desarrollo del
informalismo matérico. En el núcleo madrileño se puede incluir la obra de
artistas como Manuel Mampaso, los miembros del grupo de Cuenca (Fernando Zóbel, Gustavo
Torner y Gerardo Rueda), César Manrique, Salvador Victoria, Alberto Greco, Lucio
Muñoz y algunos integrantes del grupo El Paso (Antonio Saura y Manuel
Millares). En Cataluña destaca la figura de Antoni Tapies, así como también
algunas obras de Albert Ráfols Casamada, Juan Hernández Pijuán, Josep Guinovart
y Manuel Hernández Mompó.