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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Introducción a la Antropología Filosófica: ¿Qué es la Antropología Filosófica? La antropología en debate consigo misma. Conclusión. Bibliografía: reflexiones personales. Autor del artículo. Agregado: 16 de DICIEMBRE de 2001 (Por Lic. José Luis Dell Ordine) | Palabras: 1368 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Filosofía > |
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA
ÍNDICE:
1)
¿QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA?
2)
LA ANTROPOLOGÍA EN DEBATE CONSIGO MISMA
3)
CONCLUSIÓN
4)
Bibliografía: reflexiones
personales
5)
Autor del artículo:
Lic. José Luis Dell'Ordine
http://dellordine.ecomundo.com.ar
http://fundaciontm.ecomundo.com.ar
DESARROLLO:
1) ¿QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA?
La
antropología filosófica pone como centro de su reflexión al ser humano. Busca comprender al hombre como un ser que
vive y sabe que vive. El saber es la dimensión propia del
hombre. Él es el único ser que necesita
comprenderse para saber quién es, quién quiere ser y qué puede realizar.
El
hombre percibe su vida como una posibilidad única en la que ganarse o perderse
dependen de sí mismo. Este impulso hacia el saber brota de la conciencia de su
propia finitud, es decir, de saber que no es dueño del tiempo y, por tanto
necesita diseñar su vida.
La
antropología filosófica reflexiona acerca de la existencia humana, la cual es
de suyo complejo y problemática. En su
libro EL PROBLEMA DEL HOMBRE, dice GEVAERT, “La antropología filosófica no crea ni inventa los
problemas del hombre. Los encuentra,
los reconoce, los asume, los examina críticamente.”
Las
preguntas “¿Quién soy?” “¿Quién quiero ser?” Son propias del modo de existir
del hombre. Por eso la antropología
filosófica se pregunta por aquellos que
determina y posibilita la existencia humana, en la cual reside la dignidad
propia del hombre.
En
primer lugar para esta reflexión podemos decir que no sólo reconocemos un
objeto, el hombre, sino que sabemos que ese objeto al que buscamos conocer es
un sujeto. Cuando preguntamos qué es el
hombre pedimos como respuesta un ente, una esencia acabada, un algo. Cuando preguntamos quién es el hombre
preguntamos por alguien y este alguien es un sujeto haciéndose, una posibilidad
que busca concretarse.
La
representación que cada uno de nosotros tiene del hombre está plasmada de
valores y fines, que orientan nuestra acción.
En su obra EL SENTIDO DE LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE, dice JAVIER SAN
MARTÍN”: La imagen del ser humano no es una creencia que nos venga desde
afuera, es el conjunto de ideas prácticas, plasmado de valores y fines que
constituyen la autointerpretación que hace de sí mismo el ser humano”.
No hay
ningún hombre que exista sin tener que comprender. La necesidad de saber no es ajena al hombre, lo constituye. La subjetividad humana es una subjetividad que interpreta, lo cual implica una
toma de posición respecto de sí y de los otros.
De
este modo los hombres vamos dando significado a nuestras acciones, elecciones,
tareas, transformando el tiempo de nuestra vida en historia, en la vida de cada
hombre se seleccionan unos momentos y se olvidan otros, se van armando
estructuras significativas desde donde se
comprende el pasado y se proyecta el futuro. La vida humana es un acontecer que se va narrando, es historia.
La
antropología filosófica es necesariamente histórica. Recoge lo que el hombre ha dicho de sí mismo y lo interpreta
desde el presente. La antropología debe
hacerse cargo de esta dimensión histórica del hombre, de la red de significados
que se van constituyendo en el tiempo.
A
partir del siglo XIX y en lo que va del nuestro asistimos a una multiplicación
de las ciencias que estudian al hombre.
La consolidación de las ciencias humanas y el surgimiento de una serie
de antropologías (cultural, física, social, médica, psicológica, religiosa)
puso de manifiesto un interrogante: ¿cómo hablar del hombre en medio de tantos
discursos sobre él? ¿Cómo se articula la antropología filosófica con las otras
antropologías y con las ciencias que hablan acerca del hombre?.
La
antropología filosófica contemporánea se ha ido haciendo cargo de los aportes
de estas ciencias, ubicándose en el cúmulo de saberes que nos ofrecen, no para
renegar de ellos, sino, más bien, preguntándose en qué modifican el concepto
que el hombre tiene acerca de sí.
Lo que
llamamos hombre es, al mismo tiempo, el producto de una serie de
determinaciones biológicas, psicológicas, sociales, culturales; y una posibilidad
de realización, de deseos, de libertad.
Mientras que las ciencias aportan cada DIA mas datos específicos
respecto de tales determinaciones, la antropología filosófica reflexiona
tratando de integra estos datos e interesándose de mostrar el entrecruzamiento
que se produce entro lo determinado y lo indeterminado de la vida humana, entre
condicionamientos y libertad.
El
hombre, a partir de lo que es, se proyecta hacia lo que no es aún y desea
ser. Estando determinado, viviendo en
una situación concreta, es un aquí y un ahora, está impulsado a construirse así
mismo, a ser él mismo con los otros, dándose libertad para hablar, para desear
dándole sentido a sus vínculos, siendo libre para amar, trabajando en la
construcción del mundo como un espacio habitable y digno.
2) LA ANTROPOLOGÍA EN DEBATE CONSIGO MISMA
Sin
embargo, no todo es tan claro como parece.
Es necesario advertir que el debate en torno del objeto de la
antropología, hoy se ha vuelto problemático.
La multiplicidad de discursos que hablan acerca del hombre ha aportado nuevos conocimientos acerca de éste, a la vez que se produjeron su fragmentación. Hoy hablamos de antropologías filosófica, cultural, religiosa, médica. El hombre se vuelve objeto de conocimiento a la vez si disuelve como sujeto. Lo que queremos señalar es que poseemos discursos acerca del hombre pero no una idea integrada y unitaria hombre. Lo que es el hombre se ha tornado oscuro y problemático. ¿por qué ha ocurrido esto?
Para
responder esta pregunta me parece interesante atender a la diferencia que
señala Miguel Morey es su obra el
hombre como argumento entre tema y problema. Durante
la antigüedad y el medioevo, el hombre ha sido un tema de reflexión pero, a
partir de la modernidad, se devela como problema. De aquí que el surgimiento de la antropología filosófica junto con las otras antropologías e incluso
con el de las llamadas ciencias humanas se remonte recién al siglo XIX.
Podemos
decir entre los siglos XIX y XX se harán cargo explícitamente de una cuestión
que caracteriza a toda la modernidad: la finitud humana.
En este
camino, la antropología filosófica fue paulatinamente saturando el discurso
filosófico. De este modo, la
perspectiva antropológica fue constituyéndose en la perspectiva privilegiada
desde donde pensar, o bien hacia donde conducir y desde donde resolver todas
las cuestiones.
3) CONCLUSIONES
De este
modo concluyo dejando estos interrogantes:
I.
Ante
este panorama de problemas para la antropología filosófica la pregunta por el
ser del hombre pararía a un segundo lugar, porque primero deberá empezar por
legitimarse a sí misma como discurso posible, discutiendo su estatuto
epistemológico, su necesidad y su función.
II.
Ahora
bien, ¿esto significa que ya no es posible una antropología filosófica? O bien: ¿significa que esta debe renunciar a
su pretensión de constituirse en discurso fundamentador de todo otro discurso?
III.
Nuevos
problemas se van abriendo a medida que intentamos ahondar en esta
dirección. A modo de enriquecer la
discusión les acerco más interrogantes:
IV.
TEXTO
DE MOREY:
·
Pretender una definición de hombre que no sea mera sanción de nuestros
prejuicios etnocéntricos o ideológicos es tarea siempre en exceso
comprometida. Afirmar “el hombre es una
animar racional” (o sea dotado de lenguaje);
La existencia concreta del hombre es el trabajo; o el hombre es un
animal dotado de veintitrés pares de cromosomas, ¿son caracterizaciones
suficientes para tomarlas como punto de partida de una antropología filosófica?
·
Evidentemente, puede decirse que el hombre es todas esas cosas, pero
¿se puede decir que es hombre precisamente por ellas?
·
Y también esta pregunta: cuando
nos preguntamos por el ser del hombre
¿qué interrogamos exactamente:
la idea de hombre o la existencia concreta de los hombres, el hombre
eterno o los sujetos históricos?7
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