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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Introducción al saber: Curso de Ingreso UCA. El hombre como sujeto del saber y hacedor de cultura / Qué es el hombre/ Funciones cognoscitivas y apetitivas/ La cultura. El hombre capaz de infinito. Agregado: 19 de ABRIL de 2002 (Por Natalia Lorena Parracia) | Palabras: 3408 | Votar! | 1 voto | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Filosofía > |
UNIDAD 2
El HOMBRE COMO SUJETO DEL SABER Y HACEDOR DE CULTURA
La universidad es una comunidad de personas unidas por el objetivo común de saber la verdad. El hombre es capaz de
alcanzar distintas verdades y producir el suceso de la cultura mediante sus dinamismos
cognoscitivos y tendenciales.
1.
Qué es el hombre.
El hombre es un animal primeramente, y en segundo lugar el hombre
es un animal raro de especie única. El
hombre es el sujeto del saber. El hombre es un ser viviente, cuestión que nos lleva
a plantear el lugar que el hombre ocupa dentro de la diversidad de los
seres que se dan en la realidad.
Los entes de la
naturaleza, según los diversos grados de
perfección: a) inanimados: constituyen el grado ínfimo de la escala, son entes corpóreos, abióticos,
sin interioridad, pero activos.
b) animados:
ü
Dotados de vida vegetativa,
primer grado de vida. Son los
vegetales, etc., carentes de
sensibilidad.
ü
Dotados de vida vegetativa y
sensitiva, segundo grado de vida. Son
los animales, entes vivientes más perfectos, con aparato locomotor y sentidos y
apetito instintivo.
ü
Dotados de vida vegetativa,
sensitiva y espiritual, tercer grado de
vida. Es el hombre (corpóreo, viviente y sensible, dotado de inteligencia y voluntad libre, capaz de conocimiento y de apetito volitivo).
La vida es una realidad que se manifiesta por un movimiento
espontáneo que brota del propio fondo del ser vivo, e inmanente (el movimiento
tiene como fin perfeccionar al propio ser).
Lo que caracteriza a los vivientes frente a los que no, es la
capacidad de automoción.
La estructura del ser vivo es compleja, tiene un cuerpo
organizado, un sistema de partes
especializadas (órganos), que hacen de
instrumentos para la automoción del respectivo conjunto. Los no
vivientes son movidos por otros desde afuera mecánicamente. Ejemplo: mar,
montaña, etc.
Que el movimiento vital sea espontáneo significa que todos los
actos o cambios provienen del organismo mismo. Que el movimiento vital sea
inmanente significa que el mismo produce las operaciones y es beneficiario
de las mismas. Inmanente viene de
“manere in”, quedar en, quedar dentro. Estar vivo quiere decir que le
queda adentro lo que ha hecho y lo que le ha pasado.
Movimiento transitivo es aquel que parte de un ente y termina en otro, al que modifica.
Ejemplo: patear pelota.
En el viviente pueden darse las dos actividades, aunque la
actividad característica del mismo no es actuar sobre otra cosa sino sobre sí
mismo, obrando para su propio bien, manteniendo su existencia y
desarrollándose.
Comúnmente llamamos alma con el sentido de alma conciente y espiritual. Desde el punto
de vista de Aristóteles y Santo Tomás, existe una diferencia entre alma y
espíritu.
Alma no es especialmente el alma humana, espiritual. Es el
principio vital de todos los seres
vivos. No es exclusivamente humana. Significa el principio interno de la vida corporal (forma, en oposición a materia,
cuerpo).
Espíritu indica esencialmente algo más: un principio de ser y obrar, superior e inmaterial, que está
por encima de lo corporal y material.
El hombre posee alma espiritual, que condiciona todo el proceso vital del
hombre. Al hablar de alma espiritual,
expresamos una doble función de alma:
principio de la vida corporal y
espiritual.
Según Aristóteles, es el principio o causa de la vida, por lo tanto su presencia o
ausencia determina la vida o la muerte.
El hombre es cuerpo y alma sustancialmente unidos.
El cuerpo es la causa material. El alma es la causa formal:
aquello que determina y especifica a una cierta materia. Ambas, compenetradas,
constituyen la sustancia o esencia individual humana.
Llamamos sustancia al modo de
ser en sí de la esencia, cuyo
modo de ser es en otro. Ej: manzana (
sustancia), color rojo, sus accidentes.
La esencia es lo que algo es, el hombre es por esencia un animal
racional.
Aristóteles dice que el hombre es un todo, y este todo tiene
diversas funciones: puramente físicas, vegetativas, animales, y espirituales.
El alma no es la que inmediatamente actúa, sino que dispone o
tiene por medios instrumentos, energías, o poderes inmediatos llamados
potencias, a través de los cuales
realiza todas las actividades o funciones que corresponden a los tres grados de vida.
Potencias cognoscitivas
Para el conocimiento sensible, los animales y el hombre tienen:
A)
Sentidos externos (vista, etc.)
B)
Sentidos internos (sentido común, imaginación, memoria) que permiten
percibir, imaginar, etc., lo conocido. El conocimiento sensitivo es el punto
de partida de todo conocimiento humano.
Permite una lectura de lo real, a nivel
fenoménico.
Para el
conocimiento intelectual, el hombre tiene como potencia la inteligencia.
Potencias
apetitivas
Para el apetito
sensible, animales y hombres poseen las potencias instintivas (concuspicible e
irascible lo llamaron los antiguos). Intimamente ligadas al conocimiento, por
las cuales se tiende a poseer un bien o rechazarlo. Ej: gato-leche.
Para el apetito espiritual, la potencia es la
voluntad, que tiende a un bien conocido por la inteligencia y su acto es el
amor.
Es la actividad vital, espontánea en cuanto a
su origen, inmanente en cuanto a su término, por la cual un sujeto se hace
presente interiormente alguna realidad. Conocer es asimilar sin su materia lo
conocido: objeto (lo puesto enfrente). En la recepción cognoscitiva el objeto
conocido no es alterado en su ser, y para ser tal objeto, ha de conservar su trascendencia respecto al
sujeto. Esto significa que ha de
manifestarse como distinto y distante del ser cognoscente. Ej: caballo,
la imagen de caballo no forma parte
de mi propia sustancia, sigue siendo
algo “otro”, distinto de mí en mi
imaginación.
Imagen: representación individual y concreta
de un objeto.
Por el conocimiento intelectual, asimilamos
la verdad (o esencia presente en la realidad) y elaboramos una palabra interior
o verbo mental llamado concepto o idea, donde esta se aloja.
Hay que distinguir el concepto del contenido
del concepto. El concepto es la obra espiritual del hombre, pero el contenido
del concepto (la verdad o esencia) no es creación humana. Lo que conozco no es
el concepto sino la verdad a través del concepto.
El concepto es la representación universal y
abstracta de un objeto.
La sensibilidad es la forma más elemental del conocimiento, y
permite abrirse a la realidad y percibir las cosas que lo rodean. Los objetos
conocidos por los sentidos externos son las cualidades sensibles de las cosas materiales. Las cosas de la realidad exterior, sin su materia, pueden
ser reproducidas en forma de imágenes
por la imaginación. En la memoria se conservan y recuerdan las imágenes de las cosas percibidas.
Nada es en la inteligencia que antes no haya pasado por los
sentidos.
Los hombres obtenemos conceptos por la convergencia de dos actividades intrínsecamente
mancomunadas: el trabajo de los
sentidos y la labor de la inteligencia
espiritual.
El H es capaz de
abstracción, pensar universalmente, capaz de ciencia objetiva.
Abstracción: inteligencia = construcción de la ciencia.
La inteligencia conoce las esencias de las cosas materiales. La palabra abstraer significa considerar
aparte un elemento o aspecto, separar.
El estado de abstracción
es el que afecta a las esencias una vez que se hacen presentes en la mente,
pero estas antes de tener presencia en
la mente, existen en las cosas concretizadas (revestidas de cualidades sensibles, concretas y
singulares).
La inteligencia no extrae
directamente las esencias de los objetos
mismos, sino a partir de una
representación (imagen) que de ellos
elabora la imaginación. La inteligencia separa la esencia presente en la imagen
y la convierte en universal y abstracta para poder entenderla en el concepto
que ella produce.
Conocer intelectualmente es aprender la esencia abstracta y
universal de las cosas, con los
conceptos la inteligencia elabora juicios afirmativos o negativos. Con los
juicios construye razonamientos a partir de
verdades conocidas.
La verdad (lógica) consiste fundamentalmente en la conformidad
del entendimiento con la realidad. Cuando nuestros juicios expresan fielmente
lo que las cosas son, eso es verdad. Nuestros juicios son verdaderos en la
medida en que dicen lo que la realidad es.
La inteligencia enuncia el sentido de algo que es antes de que
la inteligencia lo juzgue. En este sentido, la mente es medida y determinada
por la verdad previa de las cosas
naturales. La verdad de las cosas
artificiales hace que la razón humana sea configuradora y determinante.
Todo ser viviente cognoscente despliega, además de actos cognoscitivos, otro tipo de actos llamados apetitivos o afectivos. Según
sea la naturaleza de los actos
cognoscitivos antecedentes, así será la naturaleza de los actos apetitivos consecuentes.
Los instintos como potencia sensible son las tendencias básicas
del animal y el hombre, que se dirigen hacia objetos determinados para
satisfacer una necesidad fundamental (conservación de la especie). Las pasiones, emociones y sentimientos, son los
actos del apetito sensible. Para Aristóteles y SAnto Tomás, son las afecciones
de la subjetividad ante la valoración
de la realidad y su consecuente deseo o
rechazo. Los movimientos del apetito sensitivo van siempre acompañados de modificaciones corporales.
La voluntad es la potencia apetitiva espiritual que teniendo la
libertad como propiedad tiende al bien conocido por la inteligencia (su acto es
el amor).
La voluntad tiende siempre al bien (no exclusivo del bien moral).
Es la capacidad que tiene la voluntad de ligarse a un bien determinado, y de optar entre bienes.
La voluntad está inicialmente indeterminada respecto a algún bien
(no está atada), sino que está más allá de
toda atadura (experiencia de la
libertad).
Hay factores que pueden contribuir para que la inteligencia haga
una estimación errónea acerca del bien. En la medida que mejor conozco, mejor
elijo y me perfecciono, liberándome del error que arrastra a elecciones
equivocadas y perjudiciales.
La existencia libre del hombre está signada y calificada por su
esencia espiritual. La existencia humana, orientada por la inteligencia y
dinamizada por la voluntad, encuentra en la libertad el medio para configurar
su ser en función de su ideal de vida.
El hombre es –sobre todo- capaz de reflexionar. Puede pensar en sí mismo y se pregunta por el
sentido de su propia vida. Hay en el hombre la existencia de dos polos: cuerpo y alma espiritual, unidos
estrechamente, y los dinamismos cognoscitivos y apetitivos, mutuamente
relacionados.
Esos polos y sus funciones son: A) Polo inferior (corpóreo,
material, orgánico y sensible) por el cual el hombre está ligado a la tierra
de dónde extrae su alimento. Es cosa
entre cosas, naturaleza entre naturalezas.
C)
polo superior o espiritual (logos, razón, espíritu) por el cual el hombre
es capaz de:
ü
Llegar a la verdad intemporal y eterna
ü
Trascender lo meramente material, empírico, etc., y acceder por el
conocimiento a las leyes universales y esencias que luego expresa por medio
de conceptos y juicios (dando lugar a
la ciencia).
ü
Ir más allá de lo orgánico y
fisiológico, abriéndose a lo espiritual. Por su voluntad libre puede decir no a
impulsos poderosos ajustándose a su ideal: ser feliz.
ü
Fundar comunidades.
ü
Reflexionar, tomar como objeto de
conocimiento su propio acto de
conocer, saber que conoce. Ser conciente de sí mismo.
ü
Relacionarse a través del lenguaje y transformar la naturaleza del mundo
haciéndola un mundo de cultura (un
espacio vital humano).
ü
Abrirse a lo trascendente (diferente de
lo precario y finito).
El H se crea constantemente nuevas necesidades y jamás está
satisfecho. Está destinado a un progreso infinito, como si solo el infinito
pudiera satisfacerlo. El H tiende a la perfección (es un deseo natural), el H
es algo incompleto, inquieto.w
El deseo obliga al H a salir de
sí mismo, esto hace posible a la cultura.
ü
Primera expresión del deseo: querer ser, querer durar y permanecer en la
existencia. En la base de este deseo
hay otro: querer ser siempre. Es el apetito de
eternidad (Dios).
ü
El H no sólo quiere ser, quiere ser más. Ama perfeccionarse, superarse,
tratar de incrementar su ser y valor
“sed perfectos ....”.es el deseo de
querer ser en plenitud.
ü
El H quiere ser en el gozo, realizarse en el placer y la alegría: el
anhelo de ser feliz.
ü
Hay un deseo que atraviesa el de
ser más y el de ser feliz: el
deseo de saber. Descubrir el qué y el
por qué de lo real. Querer saber todo,
pero un todo verdadero. El hombre como ser finito capaz de infinito se descubre como un movimiento
hacia Dios (meta).
Desde el punto de vista
biológico, el H es un ser mal dotado. Sin embargo, el H es dueño de la naturaleza (gracias a la razón).
La naturaleza es el mundo creado por Dios, sabiamente regido por
el determinismo causal de sus leyes.
Este mundo no puede cambiar libremente su actividad, no puede progresar
proponiendo y realizando nuevos fines o bienes. En cambio el hombre, por su
inteligencia y libertad, puede crear lato sensu, dar realidad a un mundo nuevo,
propio de su espíritu finito, erigido
sobre el mundo natural, con el fin de
lograr nuevos seres o bienes.
Un ente cultural es un ente transformado por el hombre. Todo
ente cultural lleva la impronta de una intención humana que sobrepasa el
ente natural.
Los entes naturales ofrecen la materia, a la que el
espíritu confiere una nueva forma, que la cambia en nuevos seres o
bienes, ordenados a servir mejor a la persona humana, individual
o colectivamente. Ejemplo de ente cultural: cuerpo transformado por la
dieta, máquina, etc.
Desde el hombre y para el hombre, el mundo de la cultura es realizado, comprendido
y aprovechado por el hombre.
Uno de los bienes más
complejos y acabados logrados por la cultura es el lenguaje.Otros: música,
cuadro, fórmula matemática, etc. El mundo de
la cultura es muy amplio.
Sectores en los que se realiza la cultura. La acción del espíritu
que busca realizar un bien o valor puede incidir: 1) en las cosas materiales,
2) en el propio espíritu, a) en la voluntad, b) en la inteligencia.
La primera actividad cultural se organiza como un hacer
técnico y artístico; la segunda como un obrar moral, ya como un comtemplar
científico y filosófico y teológico de la verdad.
El hacer es la actividad que
informa a las cosas materiales en busca de
la realización de un valor de utilidad. No puede cambiar las leyes
de la naturaleza que gobiernan a los
entes naturales, pero sí puede imprimir en ella nuevas formas.
La cultura reside
primordialmente en el propio hombre, en los hábitos adquiridos para realizar
bien su actividad transformante de
las cosas en medios útiles.
La diferencia entre la actividad técnica y la artística reside en
que ésta última busca realizar belleza en las cosas materiales,
mientras que la técnica se detiene en lo puramente útil de éstas. El arte supone la actividad técnica,
pero la supera.
La práctica o moral es la actividad espiritual que perfecciona
la libertad encausándola hacia el bien específicamente humano u honesto.
El hombre, por sus apetitos sensitivos o pasiones, está inclinado
a los goces materiales y a rehusar todo lo que causa demasiado dolor o
esfuerzo. De ahí la importancia de la cultura moral, que enriquece la voluntad
con las virtudes (templaza, fortaleza, prudencia).
La cultura moral está en el dominio
permanente sobre las pasiones.
Las culturas técnica, artística y moral se encaminan a transformar
–respectivamente- las cosas naturales y la libertad para convertirlas en buenas.
En cambio la cultura teorética se dirige a poner orden
en la actividad intelectual para encaminarla a la verdad.
El objeto propio de la inteligencia es la verdad. La evidencia
de la verdad determina necesariamente
la inteligencia.
Para que la inteligencia se oriente a la verdad, deben crearse en
ella las virtudes
intelectuales de la ciencia y de la sabiduría –filosofía y teología- que perfeccionan su actividad de un modo habitual y la dirigen por el
raciocino recto que conduce a la verdad.
En síntesis, intelectualmente culto es el hombre que sabe pensar
bien.
UNIDAD 3: EL SABER HUMANO
Conocer es establecer una relación con el mundo natural y humano,
pero no todo conocimiento es saber (a veces alcanzamos la realidad en términos
imprecisos, con cierta ingenuidad o ligereza).
Saber es más que conocer, es la apropiación íntima de la verdad, es saborear. Poseer la verdad de un modo seguro y firme.
Saber es:
ü
Discernir. El que sabe puede separar, distinguir, discriminar, lo que es
de lo que no es.
ü
Definir. Saber es algo más que discernir apariencia y realidad. Es poner
límites, tomar las notas características de
una cosa, conocer su esencia, y poder luego expresarla en una
definición.
ü
Entender y demostrar. Saber es algo que discernir y definir. Sabemos
plenamente cuando además de saber qué
es sabemos su causa (por qué).
ü
Entender es saber por qué una cosa es así. Y demostrar es saber por qué
una cosa no puede ser de otra manera.
“El H por naturaleza desea saber” dijo Aristóteles.
Cada ser obra, actuá, en función de su propia y determinada naturaleza. Y obra por un fin, y es apetecido como algo necesario para cumplirse, porque ese fin es su bien. Por tanto, un ser que a través de su naturaleza opera para alcanzar sus fines, en la medida que lo logra se perfecciona.
La naturaleza del hombre está definida por la intelectualidad, la racionalidad, el hombre alcanzará su perfección en la medida que alcance ese fin: la verdad.
El H sabe de dos modos: por experiencia, y por ciencia.
La experiencia es el saber que todo hombre normal posee, adquirida por ejercicio natural del conocimiento. La palabra experiencia proviene del griego ex peri, y nos remite a la idea de estar afuera. Como si dijéramos salir de viaje. El viaje es nuestro vivir. En este camino nos encontramos y relacionamos cognoscitivamente con las cosas de la naturaleza (medio físico), con las personas, su modo de vivir (medio social e histórico) y con las obras de la cultura (mundo de los valores).
El medio físico: medio natural, llena con su significado los pensamientos, forma el contenido de las cargas efectivas del hombre sencillo, y constituye una fuente constante de materiales para su conocimiento.
El medio social e histórico: necesario para alcanzar el perfeccionamiento (tradiciones, escuela, libros, etc.).
El mundo de los valores: del que depende para satisfacer las exigencias de su espíritu. Al nacer llega a un mundo culturalizado, lleno de toda clases de valores. El gran medio transmisor de los valores es el lenguaje.
En síntesis, la experiencia puede definirse como el conjunto de conocimientos conferidos al individuo por el hecho de la existencia que ha llevado, logrados en el trato directo con las cosas y los hombres, casi todos relacionados con el orden práctico y conservados en la memoria para ser aplicados cada vez que son necesarios.
Características:
ü Parte de la experiencia pero queda en ella
ü Es conocimiento de hechos particulares.
ü No conoce las causas. No puede demostrar
ü No posee método ni sistema.
ü Puede ser cierto o erróneo.
ü Ofrece orientación a las acciones y juicios del hombre sencillo.
ü Por el saber experiencial se conocen cosas pero de un modo aislado y fragmentario. Ignora la causa de las cosas. Ej: golondrinas.
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