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Julio Argentino Roca


General y político argentino, presidente de la República (1880-1886; 1898-1904)


Nació el 17 de julio de 1843 en Tucumán. Hijo de José Segundo Roca, guerrero de Junín y Ayacucho, ayudante del mariscal Santa Cruz, y soldado de Ituzaingó, y de doña Agustina Paz. En 1856 ingresa al histórico Colegio Nacional de Concepción del Uruguay. No había cumplido aún quince años de edad cuando entró en el ejército de la Confederación, el 19 de Marzo de 1858; le tocó hacer la campaña de Cepeda al año siguiente, ostentando ya el grado de subteniente, y en 1861, en las mismas filas de Urquiza, peleó en Pavón, mandando una pieza de artillería, que pudo entregar intacta al final de dicha acción gracias a su valor. Más tarde participa en la guerra de la Triple Alianza (1864-1870) que Argentina, aliada con Brasil y Uruguay, mantuvo contra Paraguay. Fue nombrado general durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, y participó en la guerra del Desierto (1878-1879) que acabó con la resistencia de los indígenas de la Pampa meridional, por sus méritos Avellaneda le nombró ministro de la Guerra en 1879, y poco después lo sucedió en el poder. Como presidente, Roca estableció una sola moneda legal en toda Argentina y solucionó las disputas fronterizas con Brasil y Chile. En años posteriores, fue ministro del Interior, y embajador en Brasil y Francia. Falleció el 19 de Octubre de 1914. Sus contemporáneos lo llamaron El Zorro por algunas de sus características personales.

Nace la alianza austro-alemana y también una paz: la de Gandamak, entre Inglaterra y Afganistán. Hay agitación social en Irlanda y queda creada la república del Transvaal. Fabre comienza la Publicación de sus “Recuerdos Entomológicos” y Edison inventa la lámpara incandescente. Ibsen da a conocer “Casa de Muñecas”. Estalla la guerra del Pacífico: Perú y Bolivia contra Chile.

La amenaza del indio sigue siendo en la Argentina el principal conflicto interno, y el gobierno nacional deja en manos de Roca la responsabilidad de una nueva expedición. Transformado en pocos meses en figura nacional, el flamante ministro de Guerra prepara un ejército de 6.000 hombres y en tres meses arrolla a los malones. Dotados con fusiles Remington sus hombres disparan desde 1.000 metros de distancia, y nada puede hacer la indiada sino huir. La primera parte del plan destruir todas las tolderías hasta Río Negro que se cumple en 90 días. La segunda parte - valles cordilleranos y otras regiones - son liberadas por columnas que envía para tal fin. Por primera vez se pone coto a la invasión india que preocupaba no sólo por factores de civilización. Chile - que en los últimos años aparece como potencia militar latinoamericana - ha venido planificando en función de la rebelión indígena. Asesores de caciques y lenguaraces son de nacionalidad chilena, y la diplomacia trasandina intenta recuperar territorio argentino a través del indio. Sin embargo, la guerra del Pacífico obliga a los chilenos a distraer estos planes, y esto es aprovechado inteligentemente por Avellaneda, que ordena la ofensiva de Roca. El éxito logrado en la campaña se convierte de esta forma en una rotunda victoria en el frente interno, al par que un triunfo estratégico sobre Chile. Gran parte de las tierras recuperadas permite aumentar la superficie sembrada, en tanto que las correspondientes a las frías regiones patagónicas se convierten en aptas para la cría de ovejas. No obstante, con estas tierras públicas se cometen extrañas maniobras: enormes extensiones son entregadas a unos pocos propietarios, y hay quienes reciben superficies de 10.000 kilómetros cuadrados.

La situación política se hace confusa al saberse que Avellaneda nombra para sucederlo al General Roca. Esto agrava sus relaciones con el Gobernador bonaerense Tejedor, serio candidato a la primera magistratura. Durante meses se suceden cabildeos, tácticas y definiciones. El argumento de este último consiste en su oposición a los gobiernos electoralistas y cuenta con el apoyo de Mitre. El hecho de ser Roca un provinciano es usado por los tejedoristas en su campaña para despertar el orgullo de, Buenos Aires.

Empero, su brillante papel como conquistador del desierto ha hecho de Roca una figura indiscutido. La proclamación de ambas candidaturas es casi una declaración de guerra. Los dos sectores se preparan para algo más que una contienda electoral.

Se efectúa un censo municipal por el cual se determina que Buenos Aires posee 35.000 casas. Tiene lugar en Lima un Congreso de Juristas en el que intervienen representantes de la Argentina, Perú, Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Costa Rica. Llegan a Buenos Aires los restos de los Coroneles Isidoro Suárez y José de Olavarría, guerreros de nuestra independencia fallecidos en Montevideo.

Escapa de la Aduana de Rosario - donde se hallaba detenido por rebelión - el General Ricardo López Jordán. Se comenta en Buenos Aires la aventura de Roca contra los indios. Un hecho, especialmente, está en boca de todos los porteños. Lo protagoniza el Comandante Ignacio H. Fotheringham. Roca alcanza con su estado mayor la confluencia de los ríos Neuquen y Limay, y a fin de efectuar un reconocimiento se ordena al Mayor Fábregas y a un soldado arrojarse al agua y ganar la orilla opuesta. Hay fuerte correntada y la temperatura es de 10 grados bajo cero, por lo que a poco de nadar ambos fracasan y están a punto de ahogarse. Roca ofrece: “Dos mil pesos al que pase”. Encuentra la inmediata respuesta de Fotheringham: “No me parece un caso difícil y que merezca recompensa”. Se desviste y se lanza al agua helada cumpliendo con éxito la misión.

Se funda este año el Centro Comercial y el Instituto Geográfico Argentino. Un personaje espectacular gana a los porteños. Se llama Blondín y es equilibrista: durante las fiestas del 25 de Mayo deja al vecindario “con el Jesús en la boca” al cruzar la Plaza de Mayo sobre una cuerda que coloca a varios metros del suelo. Sin red alguna, Blondín recorre el difícil trayecto ayudándose solamente con su balancín. El hecho de no contar con red alguna para mitigar cualquier caída lo convierte de la noche a la mañana en un héroe. El carnaval es festejado brillantemente. Centenares de máscaras ridiculizan los gestos de Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Alsina y otros políticos de actualidad. Desde balcones y azoteas se arroja agua a los paseantes, y las bombitas de olor son el elemento principal de la fiesta. Se juega en la calle a partir de las 12, hora en que retumba el cañón del Fuerte.

Durante su mandato permitió que se reintegraran a la vida política del país miles de emigrados y perseguidos políticos, especialmente los jordanistas, gestión que aparece claramente reflejada en el poema La Vuelta de Martín Fierro, de José Hernández, aparecido en 1879. También en el curso de su mandato culminó la conquista del desierto, empezada por Adolfo Alsina y terminada por el general Roca.


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