INTRODUCCIÓN
El karate, no es un arte nuevo, sino un
termino nuevo aplicado a un arte antiguo, en los principios del siglo XX. No
importa como sea llamado el arte, pude ser karate, kenpo, ch’uan-shu o kung fu, los
diferentes nombres nacen del hecho de que hay varios estilos, al igual que
diferencias en la interpretación del lenguaje. El caso es que no importa el
nombre del estilo, pues todos son uno básicamente. Cada uno tiene estilos
diferentes con cualidades propias, pero su propósito principal siempre es el
mismo: La defensa personal.
Las diferencias entre el kenpo, karate,
el ch’uan-shu o kung fu, y el judo, o el jiu jitsu es que los dos últimos
pueden ser comparados con la lucha, pero sin embargo los tres primeros se
pueden comparar con el boxeo.
El ch’uan-shu es la base de todos estos
artes, y la palabra ch’uan-shu significa "el arte del puño" lo cual
los chinos occidentales lo determinan kung-fu, que a su tiempo es un adjetivo
que requiere tiempo, habilidad y esplendor.
Este arte marcial ofrece también
beneficios tanto físicos como mentales independientemente del sexo, la talla,
la fuerza o edad. El conocimiento y la utilización de diferentes partes del
cuerpo como armas proporciona confianza, a través de la cual, se obtiene
respeto por sí mismo, que con el paso del tiempo empuja hacia la restricción
propia. Como ejercicio, entona el cuerpo, fortalece las extremidades,
incrementa el apetito y favorece a la buena salud que favorece a una vida más
prolongada.
Hoy en día, las tensiones, los agobios,
las prisas …etc. son los causantes de que nuestras formas de vida sean
caóticas, y si no son aliviadas pueden provocar úlceras, presiones sanguíneas,
y angustia mental…etc. El entrenamiento de cualquiera de estos artes ayuda a
combatir estos síntomas.
I: Historia del karate.
El Karate es una tradición que ha sido
continuada durante siglos, la cual nace con el brillante doctor Hua T’o
(190-265 a. de C.) Que fue el inventor de una serie de movimientos para aliviar
la tensión emocional y dar tono al cuerpo. Es a Hua T’o a quien se le acredita
el descubrimiento de los anestésicos. Los ejercicios que inventó, se fueron
perfeccionando, ampliando y mejorando a través de la observación de aves y
otros animales. Mediante la práctica de estos ejercicios, no solo mejoró su
salud, sino que también desarrolló una serie de medios de protección para
asegurarla.
Hua T’o se expresó así durante una de
sus lecciones a su alumnos:
"El cuerpo necesita ejercicio,
nada más que no debe hacerse hasta el punto del agotamiento , pues el ejercicio
expulsa el aire malo del sistema, promueve la circulación libre de la sangre y
evita la enfermedad. Los escalones usados nunca se pudren; así sucede con el
cuerpo, y por eso era que los antiguos practicaban el cuello de oso y el torcimiento del
ave, meciendo el cuerpo y moviendo las articulaciones, para evitar
el envejecimiento."
Es también popular la afirmación de que
un general llamado Yüen Fei fue el responsable, hasta cierto punto, del
desarrollo de los movimientos. Es conocido como el autor de un libro llamado Patuanchi.
Este es un conjunto de doce lecciones, sobre el desarrollo de la superficie,
conocidos generalmente como movimientos de tensión. Se dice que este libro fue
escrito durante la dinastía Sung (960-1279 d. de C.); sin embargo este es un
punto de controversia, y tal vez se escribió en una fecha posterior.
Otras tradiciones afirman que el
responsable de la introducción de las artes marciales, prevalecientes ahora en
China, fue Bodhidharma, o Daruma, nombre empleado por los japoneses en el año
525 d. de C. Él fue el vigésimo octavo patriarca indio que fundó la escuela
meditativa de Ch-an en China. Ch-an, en japonés llamado Zen. Al ir Daruma a
China, sus intenciones no eran predicar el Zen, sino fundar su escuela, que hoy
en día se entiende como una pura interpretación china del budismo. No hay
evidencia definitiva de que fue él el creador del ch’uan-shu o karate actual,
pero lo que si está claro es que residió en el monasterio Shao-lin, o
Shorin-ji, como es conocido por los japoneses. Los ejercicios atribuidos a él
no se pueden clasificar como físicos, ya que los pies permanecían fijos. Entre
sus ejercicios lo que más destacaban eran sus diferentes métodos de
respiración.
Es también popular, la creencia de que
los practicantes de los distintos sistemas se oponían a enseñar cualquier parte
de su arte marcial y que uno de los cambios en sus tradiciones ocurrió al
principio de la dinastía Ch’ing (1644-1912 d. de C.). La razón de este cambio
fue la dominación extranjera de los manchúes. Para hacer fuerza contra este
control extranjero, en breve surgió la idea de la construcción de escuelas de
artes marciales, para prepararse para la revolución que estaba por estallar.
Una de las escuelas más famosas, estaba
situada en el monte Su, Provincia de Hunan, en un monasterio llamado Sao-lin (o
Sil-lum en cantonés y Shorin-ji en japonés). Los maestros expertos en este
monasterio eran los exoficiales de la dinastía Ming, que habían sido
perseguidos por los manchúes . Se habían disfrazado afeitándose la cabeza,
vistiendo mantos del sacerdocio y convirtiéndose en monjes (solamente de
nombre) de este templo budista.
La entrada a este monasterio
disfrazados de esta forma, la basaron en la antigua práctica china del sistema
familiar: Como civil o miembro de una familia, el ciudadano estaba sujeto a las
leyes del país al igual que de las de la familia. Sin embargo, si el ciudadano
se convertía en monje, pasando por los ritos que esto suponía, entre los cuales
estaba afeitarse la cabeza. Una vez realizado esto ya no era parte ni de la
familia, ni del imperio, sino un sirviente y adorador de un dios que no era de
este mundo.
Las personas que recurrían a esta
práctica eran llamadas sh’u-shia y aunque aceptaban al emperador como hijo del
cielo, ya no formaban parte de la familia, y por tanto no se encontraban
sujetas a las restricciones familiares, por lo que era frecuente que su nombre
fuese borrado de los registros familiares, ya que muchos de ellos sentían que
era una desgracia abandonar la familia y convertirse en monje.
Al igual que los mongoles de la
dinastía anterior, los manchúes, que eran un pueblo nómada, eran bastante
supersticiosos. Los asuntos religiosos eran tabú, por lo tanto no les
interesaban. Fue por esto que la tarea de separar a los leales se les hizo muy
difícil, aunque lo intentaron. Pero desafortunada-
mente para la dinastía Ming, en cada
país existe un traidor. Un informador advirtió a los manchúes de las
actividades y el paradero de estos oficiales de la dinastía Ming, y fue por eso
que los invasores enviaron tropas para rodear e invadir el monasterio,
exigiendo el arresto para todos los involucrados. Aún conociendo cual iba a su
destino, los oficiales lucharon con gran valor. Al ser el monasterio
incendiado, murieron casi todos. Los que escaparon, buscaron refugio en China
meridional. Y entonces se levantó un segundo monasterio Sao-lin, en la
provincia de Fukien, para organizar a miembros con el mismo propósito: la
revolución.
Dentro de este monasterio se
encontraban dos sectas: los monjes verdaderos que buscaban la salvación del
alma, y los leales, que buscaban la restauración del imperio Ming. Estos
últimos se encargaron y aseguraron de que el perfeccionamiento de este arte
dentro del monasterio, fuera obligatorio dentro del monasterio. Es una conocida
leyenda el que estos estudiantes tenían que pasar por una serie de pruebas para
graduarse. En caso de que estas pruebas no fueran superadas, los estudiantes
continuaban allí, sin importar el número de años que les llevará el aprobar.
Las pruebas consistían en:
- Examen oral de la historia y
la teoría del arte.
- Competencia con varios
compañeros.
- Al ser superadas las dos
primeras, la tercera consistía en recorrer el templo donde estaban
colocados 108 muñecos de madera, mecanizados. Estos muñecos, estaban
equipados con armas que incluían puños de madera, bastones de madera,
cuchillos, lanzas…etc. El genio mecánico que construyó los muñecos, los
dispuso tal forma que ni tan siquiera él sabía como iban a reaccionar al
hacerlos funcionar. El estudiante que caminaba por este corredor no sabía
que las baldosas por las que caminaba eran el medio de poner en
funcionamiento los muñecos. El peso del estudiante determinaba el número
de duelas que hacía funcionar, de esta forma, era muy posible que lo
atacaran tres o más muñecos al mismo tiempo. Sí el estudiante sobrevivía a
esto, todavía le quedaba por mover una urna de 225 kilogramos, que se
encontraba al rojo vivo, para poder salir por la ultima entrada. Había de
mover la urna abrazándola con los antebrazos, en los que se grababan dos
símbolos: un tigre y un dragón. Por aquel entonces, este era un diploma de
un graduado de Shao-lin en China meridional.
Los manchúes se enteraron de algún modo
de la existencia de este lugar, e incendiaron de nuevo el segundo monasterio
Shao-lin. Por fortuna, la mayoría de los miembros de Shao-lin fueron avisados
del ataque y pudieron escapar. Se refugiaron en las ciudades meridionales y
comenzaron a enseñar en ellas.
Durante la dinastía Ming, en 1740, tuvo
lugar una guerra en Okinawa, en la capital. Después de la caída de Okinawa, el
soberano Sho-ha-shi presidió el gobierno, con pretensiones de establecer un
país culto. Para presionar sobre Okinawa, confiscó todas las armas. Es en este
momento cuando los habitantes de Okinawa inventan y desarrollan, numerosos y
rudos medios de defensa. Para ello se retiraron a las montañas.
En 1609, un señor feudal japonés,
Shimazu, atacó Okinawa, y la conquistó en nombre de Japón. Entonces ordenó una
restricción mas severa de las armas, para evitar represalias. Pero,
secretamente los nativos practicaban su arte, conocido como Te.
Por respeto a la dinastía T’ang china
(618-960 d. de C.) durante la cual florecieron las artes de las manos vacías
(karate en japonés significa mano vacía), los nativos de Okinawa, cambiaron el
nombre de Te de su arte marcial a karate. Sin embargo en 1923 cambiaron el
sistema del karate que hasta entonces era chino por el sistema japonés. Este
cambio lo realizó Nagashigi Hanagi, un discípulo de Chogun Miyagi, maestro del
karate del estilo Goju. Se afirma que el cambio produjo un significado más
profundo, en el cual, lo espiritual superó a lo físico.
El velo de secreto del karate, fue
"tejido" en 1916, cuando dos expertos de Okinawa, Kenwa Mabuni y
Gichin Funakoshi introdujeron su técnica al Japón. Su objetivo, no era
introducir el karate como un arte marcial, sino como un deporte, a través de
todo Japón.
Más tarde, el karate se afamó con la
formación de clubes que permanecieron hasta el final de la segunda guerra
mundial.
I:LA VARIEDAD DE LOS ESTILOS
Los movimientos creados por Hua T’o,
imitaban al venado, al tigre, al oso, al mono, y a los pájaros.
Es fácil intuir, que el venado fue
elegido por la seguridad de su paso, su vivacidad y la rapidez de sus
movimientos; el tigre, por su fuerza y ferocidad; el mono, por su ingenio, su
astucia, su flexibilidad, y su habilidad para imitar casi todo lo que pueden
hacer los humanos; el ave, la cual puede representar a muchas especies,
posiblemente resultó escogida por su gracia, su ligereza, y su rapidez para
picar.
Según una leyenda popular, a Bohidharma
se le atribuyen los movimientos del dragón, la serpiente, el tigre, el leopardo
y la grulla. Se piensa que creó estos movimientos por las siguientes razones:
Los movimientos del dragón se crearon
para desarrollar la condición de alerta y la concentración. Estos movimientos
eran ejecutados sin aplicar la fuerza, apoyando con la respiración en el
abdomen inferior, junto con la coordinación de la mente, el cuerpo, y el
espíritu. Los movimientos eran prolongados, fluidos, y continuos.
Los movimientos del tigre estaban
formados para desarrollar los huesos, tendones y músculos. Estos movimientos
requerían fuerza y tensión dinámica; eran cortos y duros… efectuados con ojos
penetrantes y determinación.
Los movimientos del leopardo se
utilizaban para desarrollar velocidad, lo mismo que fuerza. Eran rápidos,
mañosos, con guardias de base corta, y puños cerrados.
Los movimientos de serpiente, se
empleaban para desarrollar temperamento y resistencia. La respiración era
lenta, profunda, suave y armoniosa. Se caracterizaba de movimientos fluidos,
ondulantes, y con apoyo en los dedos.
Los movimientos de la grulla eran
utilizados para desarrollar el control, el carácter y el espíritu. Los
movimientos en guardia sobre una pierna eran ejecutados con una considerable
suma de meditación.
Con el paso del tiempo y de las
generaciones, se fue ampliando el repertorio de movimientos, a los que se les
añadió entre otros la imitación del elefante, del león, del caballo… Se dice
que todo esto ocurrió antes de Shao-lin.
Pronto, los chinos se dieron cuenta de
que existían dos tipos de fuerza: la externa y la interna. Al referirse a la
fuerza interna, esto denota poder oculto, que escasamente puede ser visto
cuando es aplicado: un claro ejemplo de ello es el hecho de partir doce
ladrillos con tan solo oprimir el conjunto con el talón de la mano.
Una de las más desarrolladas y
respetadas formas de esta época, fue el Tien-hsüe, o Dim Muk en cantonés. Este
arte es el estudio del contacto de puntos nerviosos . El estudio del sistema
humano, era tan detallado y explícito, que tomaba años para ser perfeccionado.
Además, de aprender los puntos nerviosos, se aprendía a restablecer y
administrar hierbas para una curación particular. Esta forma se está
extinguiendo.
A parte de los ya citados, existen
otros tantos estilos, pero todos tienen mérito, y aunque algunos son mejores
que otros, es el practicante el factor clave.
III: EL ENTRENAMIENTO
El entrenamiento, ha de seguir en todo
momento un código ético, y ser usado para el bienestar y la salud, y no con
intenciones destructivas.
El entrenamiento por la mañana suele
ser mejor, ya que el cuerpo está descansado, y la mente clara. Es fácil deducir
que en la actualidad, la gente no posee tiempo para entrenar por la mañana,
debido a sus ocupaciones, pero sin embargo, diez minutos de entrenamiento
matinal, equivalen a treinta minutos de entrenamiento nocturno.
En China, el entrenamiento es guiado y
dirigido por personas conocedoras, no solo de la defensa personal, sino que
también conocen como tratar las fracturas, las torceduras, y las heridas
internas; normalmente, ellos tratan esto por medio de hierbas.
Es necesario desarrollar los dos tipos
de fuerza, ya antes descritos: la interior, y la exterior. Para la primera, se
requiere tiempo y paciencia y concentración. Este tipo de fuerza, se ha de
desarrollar desde la niñez, y tan solo se puede obtener después de muchos años
de concentración extrema, guiada por maestros especiales. Esta fuerza, no debe
ser observada por el espectador. Puede causar el doble de daño que la fuerza
externa. Para alcanzar la culminación de esta fuerza son necesarios cincuenta o
sesenta años de entrenamiento bien hecho.
Para desarrollar la fuerza externa, no
es necesario tanto tiempo, pero si que es necesaria la practica diaria. Se
puede obtener la fuerza externa de varias maderas: sacos llenos de arena,
troncos, cubos con judías o arena…
En los cubos se ha de arañar la arena,
para entrenar la mano.
IV: LA RESPIRACIÓN
En China la respiración es asociada con
la inmortalidad, por lo que se presta gran atención a ella.
Por lo general juega un papel bastante
importante en la practicación de los deportes.
La respiración adecuada era conocida
por los chinos como Lien-ch’i que significa transmisión del aliento.
La respiración ha dado lugar al
taoísmo. Los buenos taoístas no comen alimentos sólidos, ya que creen que eso
inhibe la circulación del aire. Limpian sus canales con movimientos de
estiramiento como los de un mono, y torciendo el cuello imitando a una lechuza.
Después de haber limpiado sus canales, generalmente se retiran a sus
dormitorios y se acuestan sobre una cama blanda con los brazos cruzados y los
ojos cerrados: entonces empiezan a contener el aliento. Un pequeño viaje, es la
retención del aliento por doce palpitaciones; un gran viaje es la retención del
aliento por ciento veinte palpitaciones. En caso de que alguno de ellos pueda
contener el aliento durante 1000 palpitaciones se considera que se aproxima a
la inmortalidad.
LAS ARMAS NATURALES
Las armas naturales son aquellas que se
esconden en el cuerpo, aquellas para cuya utilización no es necesario nada mas
que estar en forma, una buena salud y el bienestar propio. Estas suelen imitar
movimientos de los seres de la naturaleza.