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La ropa

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Agregado: 10 de OCTUBRE de 2002 (Por ) | Palabras: 8258 | Votar! |
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    La Ropa

    A los nios no les queda otro recurso que ponerse la ropa que les compran y no eligen, conformndose en hacer suya la consigna del departamento infantil de Gath y Chaves: Vista a su nena como una damita, y a su nene como un gran seor. Hasta 1953, la pollerita tableada larga, por debajo de la rodilla, de color azul, hace furor entre las nias. Se la acompaa de blusitas de piqu en algodn blanco, prendidas adelante y cuello baby, durante el verano, o con tricotas de cuello alto en invierno. Si el fro arrecia y los inviernos de la infancia parecen mas duros por la falta de calefaccin en las escuelas aparece el sacn naval en pao de lana azul marino, con sus botones dorados y cuello para usar abierto o cerrado. El sacn naval es odiado, no por su corte y menos por su innegable calidad de abrigo, sino por el celo materno en hacerlos llevar absolutamente grandes, en ese temor ahorrativo aplicado a la ropa de los nios que crecen de un da para otro.

    En los primeros cincuenta, el pantaln en las nias es algo inusual. No se trata de pantalones propiamente dichos, sino ms bien de una suerte de buzos deportivos, largos, en loneta o pirineo azul o verde. La exigencia a las nias del detestado delantal de algodn con volados en las mangas, pollera fruncida, tiradores y moo en la espalda, obedece a razones de proteccin contra las impurezas del ambiente (actan como guardapolvos) y al eventual ahorro en lavados de ropa en invierno. En cambio, llegado el verano se lo anhela, pues permite la espalda desnuda y el fresco de faldas amplias que giran en rosa y amarillo patito. Los vestidos con mangas cortas, tipo farolito, los caness con puntos smok o nido abeja, las florcitas y los piques, son la alegra del verano. Las nias suean con el famoso vestido de organza o plumet en blanco, rosa o celeste, ideal para los festivales de piano, casamientos y otras sociabilidades. Al vestido se lo acompaa con puntillas, bordados, alforcitas, flores y banda de terciopelo en la cintura. Alrededor de 1953 las organzas son momentneamente reemplazadas por las taffetas escocesas con abundancia de rojos y amarillos. Pero la novedad no prospera demaciado y el plumet y la organza vuelven a ser el recurrente en las celebraciones estivales.

    El verano permite tambin la simptica libertad del solero, en piqu o en algodones estampados, con adornos de trencillas en pico. Estas sirves muchas veces para alargar polleras que de un verano para otro no cumplen con el largo por debajo de las rodillas. En los veranos de fines de la dcada son las mas chicas quienes se ponen una especie de hotpans de piqu que acompaan casaquitas largas. Esta moda debe considerarse como un avance en relativa independencia vestimentaria de las nias, condenadas a ataviarse con vestidos primorosos que las etiquetan como muecas rgidas. Dems est decir que pocas mams fuera de lugares de veraneo toleran el hot-pan en la nena. Puede especularse que la prctica de andar en bicicleta en barrita o el deslizarse en patines por las bajadas umbrosas de barrios jardines y residenciales donde viven extranjeros de costumbres menos traumticas, es lo que induce a las madres de pequea burguesa a no aterrorizarse demasiado y extender el uso del short a las ms grandecitas.

    El vestido de comunin es de organza blanca, promiscuo de bordados, puntillas, entredoses, alforzas, alforcitas, volados y plisados, cortado a la cintura, de manga larga, cuellito baby y una mantilla generalmente de la misma organza, aunque hay modelos que incluyen tul de ilusin (detalle considerado de no muy buen gusto) y la inocente limosnera, bolsita que se lleva en la cintura donde se ponen las estampas conmemorativas y guardan las monedas y billetes que vecinos y parientes donan a la nia en su peregrinacin de visitas. El equipo se completa con toca, zapatos blancos, rosario de ncar y misal con tapita de ncar y bisagrita. No pueden faltar los guantes blancos, de jersey, streetch o nylon transparente, que terminarn usndose en fiestas escolares. Para invierno la moda de los tejidos de lana impone conjuntos muy divertidos que vienen en azul, marrn, rojo y verde, con pollerita tableada y guarda a rayas blancas en el ruedo y pullover con el mismo motivo en el pecho. Domina el vestido escocs con pechera de piqu desmontable, y el trajecito de lanilla a cuadritos blancos y negros, combinado con terciopelo en el cuello, botones y tapitas, es casi obligatorio. En primavera ingresan a la vestimenta los sacos de hilo blanco peruano. Estos saquitos se usan durante todo el verano

    por si refresca, y cumplen, adems, una misin precautoria. En la misa de los nios que se oficia en latn, a las 9 del domingo en la Iglesia de Flores, donde se ruega a San Jos amigo de los nios por todos los nios del mundo, sirven para cubrir misericordiosamente los bracitos de nias de 5 aos expuestas al fuego del infierno por el desenfado de exhibirlos, segn se lee en los cartelones advertencia que el cura prroco ha ubicado estratgicamente a la entrada del templo.

    Son los colegios religiosos los que, pese a las inclemencias de la moda, conservan el uso del sombrero hasta bien entrada la dcada; stos son de fieltro azul, con casco redondo y ala ancha. Las reglamentaciones indican que el ala debe llevarse doblada hacia arriba, pero las traviesas nias de colegios de hermanas tienden a bajarla, quizs movidas por el propsito inconfesable de lograr cierto aire de vampiresas copiado de alguna revista que reproduce satnicas escenas de cine, o simplemente por el sano reimplanta el uso del sombrero tal como lo exigen las reglas de las monjas: se trata de la pelcula Lil. El personaje de Leslie Caron y su sombrerito de ala hacia arriba es imitado, pero por poco tiempo, ya que para las nias de clase media que concurren a los colegios pagos, una campesina pobre, boleada y suertuda como Lil, no combiene conno modelo de nada.

    Los das de lluvia traen, adems del encanto de andar por los charcos, la delicia de no ir a la escuela y cantar que llueva, que llueva, / la vieja est en la cueva!, la reconquista de un atuendo: la capa. Es de tela engomada color beige o azul, cerrada adelante con botones, dos aberturas por donde asoman las manos como aspas y una capucha con elstico que parece una escafandra. Con capa, la lluvia es una fiesta y los nios gustan caminar debajo de ella con ese disfraz oloroso, tosco, de elsticos severos, como pequeos fantasmas. Las capitas que venden Aguamar o Madanes son simpticas a las nias hasta los 10 u 11 aos. Este es lmite por que a esa edad empiezan a padecerlas como una humillacin, pues anhelan el impermeable. A partir del 55 cuando Aguamar publicita sus confecciones, quieren los impermeables de color negro, amarillo o rojo tomate, reversibles, con el gorrito que se ata como un pauelo a la manera impuesta por Audrey Hepburn.

    El tema de las medias largas irrumpe en las conversaciones de nias entre 10 y 12 aos, quiz por ser de menor intimidad que el del corpio por el carcter convencional y generalizado de la prenda, o seguramente, por su concurrencia con un hecho vital: las primeras menstruaciones. Las chicas se preguntan: Ya sos seorita?, pero las que no son amigas entre s pueden leer el secreto de la otra en el cdigo vestimentario de las medias largas, ndice de que la chica de referencia ya es filosficamente, al menos, una seorita. Claro que el uso de las medias largas acarrea las mismas tragedias que en las adultas, con la administracin consiguiente de ligas, portaligas y otros espantosos daos para el sistema circulatorio. Pese a todo, las medias largas solucionan problemas de guardarropas casi al borde de la inhumanidad, pues resulta penossimo ver a esas nias grandotas disminuidas por los zapatos bajos y los abominables zoquetes blancos. Surgirn, naturalmente problemas con las corridas, en chicas no sometidas a modales convencionales, libres todava de darse empujones y andar en bicicleta por la vereda.

    Alrededor de la fiesta de 15 aos transcurre buena parte de la vida socio-cultural del tercer ao de la escuela secundaria. Las aulas se transfirman en cuchicheos secretsimos, planes, listas de discos, nombres de muchachos, invitadas, suprimidas y sobre todo vestidos y modelos. En las fiestas de 15 el vestido blanco viene pletrico de tules, con hombros descubiertos, escotes generosos, volados, breteles finsimos, enaguas almmidonadas y visos de satn. La oportunidad es aprovechada para colgarle toda suerte de gargantillas, pedreras brillantes y hasta diademas. Con este traje de gala, la nia, muy nerviosa enfrentar al elegido para bailar el vals despus que lo ha hecho con el padre, un seor al que no se le ocurre todava perder la patria potestad. Para el pap la fiesta de 15 no precede al casamiento; se trata de una simple reunin para que los muchachos se diviertan; no visualiza pretendientes ni candidatos, y opina que la nena est bien en casa, no le falta nada y tiene que estudiar. Es sabido que entre las nias de colegios catlicos es muy requerido el monaguillo de la misa de nueve ( obligatoria ), pero por encima de todos, predomina el agraciado militar sobre el civil. Se trata de un cadete de la Escuela Naval uniforme que provoca frenes entre las colegialas- o del Colegio Militar, que concurre uniformado al baile de 15, rgido, con el rostro enrojecido por los deportes al aire libre.

    Para la poca en que los varoncitos cumplen el ao estrenan los primeros bombachones, con elstico en las piernitas y lo ms cortos posibles. Si son paquetes llevan casacas con punto smock. Cuando el nio cumple tres aos, y para paseos veraniegos, le cuadra el proverbial trajecito de marinero o marinerito. Los uniformes se compran en Harrods, Gath y Chaves, Voss y Tow, y en los barrios, en las sucursales de La Casa del Nio, El Nio Moderno, El Palacio del Nio y El Nio Argentino con novedades, igual que en el centro y vidrieras habitadas por nios maniqus de yeso, con los dedos destrozados y el gesto sorprendido, como enanos histricos. El marinerito se compone, adems del conocido uniforme, de un pito con cordoncito que se pone en el bolsillo superior de la blusa. Ms civiles son los trajecitos en brin de algodn, en beige y tostado. Pasada la etapa de los bombachones y marineritos la moda infantil para varones se estanca, o mejor dicho, o mejor dicho deja de ser infantil para transformarse en un remedo de la adulta. Arrecia de traje de pantaln corto, clsico, cruzado o derecho con tres botones y en tonos grises, marrones y tostados. Para los chicos constituye una buena tragedia, pues el traje de pantaln corto los embreta en una imitacin del adulto que no son, les impide correr y jugar con comodidad, crea actitudes embarazosas e impropias de la edad. Un chico con traje y pantaln corto es un disfrazado de hombre (o medio hombre), un comediante disfrazado que a los 4 aos anda en pleno diciembre con saco, cuello y corbata. El problema ya de por s absurdo- no es por lo que el chico lleva puesto a los 4 aos sino a los 14. Porque usar pantaln corto cuando no se ingres a la escuela primara es, despus de todo, una contingencia, pero persistir con los mismos cuando se est en el secundario, es una falta de consideracin. Y no se exajera: Harrods casa que no puede acusarse de ordinaria (si es Harrods... se distingue)- vende en 1951 trajes de pantalpon corto, tipo colegial, para hombrecitos de 6 a 15 aos y pantalones cortos extrarreforzados para nios de 2 a 15 aos. La popular Albion House ser todava ms severa: ofrece ambos para nio de pantaln corto hasta 16 aos y pantaloncitos de 5 a 16, llegando al colmo en 1953 cuando postula trajes derechos o cruzados de pantaln corto para grandullones de 19 aos (!) El pantaln vaquero, en el modelo Far-West, se vende solo en 1954, pero su aceptacin es reducida. Los chicos envidiaran el jean que el hermano mayor consigui en La Chinche de Palermo, donde no hay nmeros para nios.

    Los chicos tienen tambin su fiesta de 15, su presentacin en sociedad. No se trata exactamente de una fiestita con discos de Franky Lane, aunque las hay y muchas, sino del ingreso a la adultez signado por la vestimenta. Ponerse los pantalones largos, adems de ser una consigna declamatoria y tpicamente machista, implica para un muchachito recientemente pber asumir transformaciones fsicas, ambiciones y complejos que el primer ao de la secundaria trae de golpe. Culturalmente el ingreso a la secundaria requiere de pantaln largo. Pero no es tan sencillo. Las mams demoran la puesta por diversas razones: biolgicas, porque el pantaln largo simboliza el fin de la niez, y el nene cobra alas; mitolgicas, que arguyen la leyenda sobre las diferencias entre los hijos varones con las hijas mujeres, depositarios aquellos de un corazn desaprensivo, pues segn se dice las hijas son compaeras en la vejez de los padres mientras los hijos vuelan del nido. Este es el afn por no perder la propiedad el menor, por evitar que se un sujeto y no, como hasta ahora, un mueco para vestir con cario, indica que el pantaln largo es algo as como darle retaceada, por supuesto- una libertad de hombre, que por las razones impuestas por la costumbre en la dcada del 50 el nio todava no merece.

    La actitud hacia el pantaln largo es sufrida por los nios en carne propia. Las cargaditas avergenzan (bjalos a tomar agua! ), provengan de un desconocido que les grita en la calle o desde un tranva, de los amigos que ya los usan o del almacenero.

    Pero fatalmente el da llega, y el sentenciado quejido materno (es muy chico todava) debe ceder ante la realidad de un casamiento, el cumpleaos de la hermana, velorio de familia cercano, enfermedades del pber y estirones consiguientes, o como medio (ilusorio por cierto) de poner fin a las angustiosas rebeldas del nio que, segn suponen los mayores, un buen par de pantalones largos pueden remediar. La clase media es poco remilgosa a conceder a la niez el derecho a una vestimenta que la cubra y asciende de status. Las casas que la nutren Harrods, Scherre- confeccionan ambos de pantaln largo de franela de lana peinada, en tonos grises, para estudiantes de 15 a 19 aos. Un pantaln para hombrecitos se ofrece en variedad de tonos, tambin de 15 a 19 aos. Vale decir, que hasta 1951, para las casas chic donde consumen sectores de la clase media portea, los 15 aos son la edad ptima para ponerse los largos. Pero en las tiendas ms populares Albion House, La Mondiale- la edad indicada para la misma poca es a partir de los 16. Claro que hay fluctuaciones, concesiones graciosas y otras liviandades, pero la pauta familiar extendida es alargar el tiempo de los largos, o de los cortos, segn quiera medirse. En los sectores populares, donde los chicos slo llegan a sexto grado, el trmino de la escuela primaria marca el ingreso al aparato productivo. Seguramente el primer pantaln largo del joven obrero es el overol de loneta azul comprado en Coppa y Chego (ropa de trabajo tan resistente que no se altera aunque un atleta desde la derecha y un perrazo desde la izquierda intenten descuartizarla). Con costumbres menos inhibitorias, los menores que trabajan, hijos de familia obrera, unen al pantaln largo el salir a trabajar, demostrando que su prctica social es ms poderosa que los mitos de la estabilidad domstica.

    En la primera poca, la moda juvenil, como tal, prcticamente no existe. Lo corriente es copiarse de los mayores, vestirse de grande. Las posibilidades de expresin propia son contadas. As cuando las jovencitas usan pollera de ruedo amplio las mexicanas, hngaras o aldeanas en forma de plato- sus posibilidades pueden medirse en que se atreven a llevarlas mas all de lo que permite el estilo, pero nunca mas all de exceso. Pueden ser ms las ms insistentes en inculcar el color azul, que es forzoso para estar a la page en 1954, en destacar la blusa de lunares en verano, el solero, la malla de dos piezas, la enagua de cintura, el portaligas, la modernidad que significan las medias de nylon, el calzado mocassin (con dos eses como se escriba) o ballerina, y en invierno es sacn naval, pullover con cuellito y pantaln de franela gris, pero todo como una propuesta para ser mujer, no como una actitud juvenil, identificatoria.

    En cuanto a los muchachos, mucho menos todava. Es posible que los mas audaces optaran por un traje derecho, en vez del cruzado que quiere comprarle la mam, pero siempre dentro del homespun y otras tentaciones del momento tpicas de una liquidacin de La Mondiale. Un jovencito puede usar suspensor Clipper para sostenerse el sexo, como una confirmacin que resguarda lo que va descubriendo, pero jams consistira en meterse un pantaloncito de bao de piel de leopardo, que se reserva para adultos indefinidos con ganas de mostrarse. Al joven le est permitiendo abandonar el short que le llega hasta la media pierna e incluso la malla de lana que conserva desde nio y sustituirlos por un anatmico pantaln suspensor Polo de riguroso color negro, pero no ms.

    En los primeros aos de la dcada los talles de las muchachas se moldeaban de modo casi primitivo- con los famosos cinturetes, una faja elstica enganchada adelante que se usan encima de la ropa. El espectculo es devastador, desbordante en nalgas, completndose la corsetera con ceidores de marca diversa, siendo el avispa, entre otros, el que emblematiza con su nombre el ideal: una cintura tan finita como la del insecto.

    Las excedidas de peso casi todas, pues predominan las gorditas. Encuentran en las trusas para ajuste Namb, ventajas terminantes. Algunas audacias son: el pantaln pescador entre los cuales el Corsario, de popln de algodn estampado viene ceidcimo- los shorts, con cintura elstica; el color calpso (turquesa subido), la camisa afuera, y el mesurado bombachn, creado para anular en caso de polleras al viento el buen resultado de las miradas rpidas.

    Un personaje de Beatriz Guido (El Incendio y las Vsperas) recrea este momento de jvenes perseguidos por los ritos y la forma de vestirse. El protagonista debe luchar, en un escarceo con su novia, contra la moda entablillada de gomas, tiras, abrochaderas, combinaciones y otras torturas que lgicamente tienden al desgano sexual. La chica en cuestin no tiene ms de 20 aos. El ya no puede echarse atrs comprueba la novelista- debe seguir adelante y la abraza: encuentra resistencia en el corselete que ajusta la cintura. Solamente su cintura, desbordando las partes que limita. Trata de que sus manos recorran su cuerpo; entre abismos y salientes encuentra el lugar adecuado para sus manos..., y enseguida: Adela acomoda el cuerpo demasiado sujeto y por las prendas interiores. Pablo no sabe por donde empezar: imagina que en el itinerario sus manos encontrarn siempre una nueva valla. Pero ella afloja el botn mgico de la espalda y una blandura, demasiado blanda, se le ofrece sin resistencia (...).

    A partir de 1956 la juventud comienza a ser protagonista de la indumentaria, una protagonista elegida, pero creadora a la vez. Ser en esos meses de faldas cortas y collares, de nias bailando charleston en un fugaz revival de los aos twenty , cuando el maduro circunspecto comienza a juvenilizarse y empieza a aceptar lo joven como realidad, como manifestacin de lo moderno.

    Pero la moda es la mujer, la mujer joven. El varn joven salvo las controvertidas permisiones de hacerse teddy boy en 1958, como en 1953 fue ser existencialista y en menor medida petitero- sigue la penuria del adulto, continuar sufriendo la disciplina del saco, la camisa y el cuello como una maldicin. Se ha salvado milagrosamente de lucir el sombrero Laguito, el que se sumergi boqueando, sin adeptos en 1954. Pero sigue enchalecado, prisionero de las mangas largas, las medias, las ligas y el almidn, an en los das de rigurosa cancula. El cuello duro y la corbata anudada como una horca, es la condena cotidiana de los jvenes empleados pblicos, bancarios, de comercio y otras vctimas, que muestran signos de al tortura en los rostros siempre adustos, como si estuvieran constipados.

    Para esos aos, puede considerarse moda adolescente tpica aquella que si bien incorpora el dernier cri, no lo hace totalmente. Esto quiere decir que fabrica, en la medida de su ingenio, otras ondas indumentarias. Estas son en su origen de caractersticas casi tribales, de barritas y grupos que se copian y envidian naturalmente, imponindose por fin las que se adecuan mejor al modelo que se tiene en cuenta con ms o menos claridad. El usar el jumper del colegio con el cinturn bien cado, pintarse los ojos con virome o gastar zapatos Pichi mientras se camina braceando constituyen modas para ser ms precisos, ondas- que se extienden rpidamente de colegio en colegio, de club en club. Empero las ondas indumentarias que crea y recrea la adolescencia no son autctonas; copia y adopta como modelos absolutos ciertos tics relumbrantes de alguna pelcula americana de xito juvenil.

    En los aos anteriores a 1955, Audrey Hepburn de La princesa que quera vivir en la estrella, sobre todo por la larga falda acampanada. La pollera gitana con tres paos fruncidos, que se lleva con enagua almidonada y cinturete interior a ballenita, responde a otro modelo: Natalie Wood en Rebelde sin causa, en la famosa secuencia en que da la seal de partida a los coches que se lanzan al acantilado. Unos aos despus (59), cuando la pollera bombonera, menos amplia que la gitana y de vuelo que no se logra por frunces sino por tablas, con cintura alta y bolsillos a los costados, de raffia en verano y tela gruesa en invierno, es una nueva reverencia a Audrey Hepburn.

    Entonces, la vestimenta adolescente se nutre, en primer lugar de los modelos cinematogrficos: luego, de lo que ella misma fabrica. Es autoproduccin deriva, en buena medida, de las transformaciones introducidas en la moda juvenil por el auge de los uniformes de los colegios privados (o pagos, como se deca) y las variaciones que a estos les i ponen los propios jvenes. Es justo hacer notar que hasta 1958, los colegios de hermanas tienen uniformes marcadamente anticuados para la poca. Cerrados, ocultadores, parece que las alumnas estudian para monjas. Quienes incitan a renovar son los colegios privados ingleses. Estos traen la renovacin del jumper, que enseguida promueve cambios en los colegios catlicos y de este modo se extiende a la vestimenta adolescente en general. Junto al jumper aparece el blazer es, adems, un importante renovador vestimentario sexual, ya que es indistinto para chicas y muchachos. A travs del colegio privado y sus derivaciones la juventud se uniforma. En la clase media es posible que adolescentes del sexo opuesto vistan de blazer (que no puede ser sino azul, aunque tambin es posible el verde y l bord), pollera o pantaln de franela gris y mocasines. Las chicas lucen medias de lana, y junto con los muchachos, pullovers amarillo patito o celeste. Estos ensayos unisex se extienden en invierno a las camperas de cuero color habano y en primavera a la campera de gabardina. Es ms las muchachas que estn en la onda, en una suerte de unisex avant la letre, asumen la atrayente vestimenta de los muchachos (de aquellos que tambin estn en la onda se entiende). Usan pantaln de color azul, negro o gris, con cierre al costado o vaquero; incluso llega al pullover con escote en V, combinado con camisa tipo leador de Testai. Las que pueden se ponen pulloveres del hermano, con quien comparten las camperas. Pero lo que sin duda aparece como la panacea de la tersura y la resistencia, es fibra de Cualicrom, nombre que adoptan en la Argentina las prendas de balon y orlon. Son los difundidos sweaters y cardigans blancos, patitos y celestes, livianos y superlavables, que con una etiqueta amarilla aseguran el control de calidad. Ajandra Vidal Olmos, el personaje de Sobre Hroes y Tumbas, viste su siempre blusa blanca, su pollera y sus zapatillas chatas. Debe recordarse que Alejandra muere en 1955. Su modelo es estilizado e hiperintelectual; en cambio la chica tpica de los aos 50 usar chatitas escotadas, que combinar con blue-jeans arremangando (altura pescador) bombilla y conjunto de balon.

    El vaquero Far-West o Ranchero, penosa imitacin con tachas y otros motivos carnavalescos, comenz a ofrecerse en 1954. Ser a partir del 57-58 que se usan, aunque los preferidos son los jeans americanos trados por amigos o parientes que viajan. Los jeans deben gastarse y para eso hay que rasparlos por la vereda. Al vaquero lo usa el joven, pero ms la jovencita. Es para andar por la calle, pero por las del barrio, menos para viajar en mnibus o ir al centro. En invierno se lleva el pantaln de franela arremangado debajo del tapado; cuando se entra a casa de una amiga all es posible bajarlo. Dems est decir que es inconcebible ir al empleo con pantalones, y en la Universidad e iglesias se considera absolutamente incompatibles andar con ellos. Es la mujer obrero quien se atreve a llevarlos sin ningn inconvenientes y sin importarle que un pasado de moda le diga varonera. Para la muchacha de barrio el pantaln vaquero o de lana, es casi de entre casa, incluso para sbados y domingos, atrevindose a exhibirse con el jeans en la puerta de la casa, y no ms. Claro que no faltan las que usan pantalones stretch con estribo, que tienen la virtud de ocultar lo que quiere ser mostrado. Pero estos movimientos son festivos, en bailes, carnavales, veraneos y ocasiones as.

    La ropa interior para chicas sigue la corriente de apertura y cosa nueva que domina en la ropa de calle hacia mediados y final de la dcada. Al camisn lo reemplaza el pijama con pantaln pescador y como correlato casi obligatorio le sigue la bombacha de nylon con el soutien Peter-Pan junior. Para las gorditas, la fajita calzn Lira, de un liviano y revolucionario material, el perln, o el slp elstico Reductil pero lo que sin duda inaugura la nueva actitud, lo que hace tocar el techo al cambio es el camisoln Baby Doll, transparente, cortito, que permite exhibir los msculos que seis mese atrs estaban vedados. El Baby Doll es la gloria del nylon, la institucionalizacin, si se quiere, su carcter revelador, que situado en el mundillo de la intimidad femenina desacraliza con su carga de sinceridad, claridad y limpieza, al mito de la lencera como velo prejuicioso y a la ropa interior como sinnimo de prenda vergonzante. Las chicas que usan Baby Doll son las que estn dispuestas a no ocultar nada, a tener la vida derecho al pateleo. Por lo menos verbalmente, se entiende.

    Asistimos a un embate mundial contra la vikini. En 1958 esta poltica se concreta en las playas europeas hasta casi su total desaparicin. En Buenos Aires, cuando la vikini no ha salido prcticamente en las fotos de las revistas, tambin es sofocada. La juventud acepta la medida, o mejor dicho, no est todava en condiciones psicolgicas ni culturales para luchar contra la anti-vikini, moda por otra parte bien aprovechada por la moralina de las adultas. Se vuelven a imponer a toda costa las normas del decoro. As el traje de bao consentido por las damas que no soportan que la gente se bae semivestida, quiere que sea de una sola pieza, con breteles desmontables a veces y casi siempre con una pequea falda en la parte delantera. La tendencia es a alargar ligeramente la malla, y se advierte el resurgimiento de los tonos oscuros y predominio de un solo color negro o azul noche- sin la transgresin de adornos.

    Al petitero lo condiciona la vestimenta. Es una imitacin-por lo tanto exagerada y falsa- de la moda vestimentaria masculina de las clases altas. Esta se caracteriza por su tono adusto, cacos ni largos ni cortos, por lo general derechos, camisa clara, nudos de corbata tradicional y buen calzado. El petitero, proveniente de barrios de clase media de barrios populares, se denomina as porque el modelo que imita, los muchachos del barrio Norte, acostumbran concurrir al Peti Caf, de Santa Fe casi esquina Callao. La confitera, de estilo art-dec, dispone de dos amplios salones, con grandes espejos, columnas de mrmol, hierros, bronces y tulipas. Las mesas son de mrmol veteado, sobre las que se apoyan grandes ceniceros de quebracho, y las sillas de cuero, comodsimas. Pocas veces el petitero penetra en el Petit Caf, pero cuando lo hace es un extrao, un turista admirado de lo que el supone es colmo del buen gusto. Como le es imposible reproducir el status econmico de los jvenes de Santa Fe y Callao no es consciente de esto, ni acaso tampoco le interesa- copia la exterioridad, la vestimenta. No quiere parecerse (no quiere ser) como los jvenes tangueros de su barrio, rechaza formalmente las pautas barriales y aspira a salir del entorno domstico dirigindose al centro, a la Meca cultural del Petit Caf y su moda. Si el varn de clase alta que el observa paseando por la gran Va del Norte no lleva el saco casi tocndole las rodillas, como los ordinarios de su cuadra, es porque su sastre se ha guiado por la cordura. Pero el petitero no lo entiende as: el se acorta el acorta el saco cada vez ms y ms, hasta la desmesura de que le queden los glteos sin proteccin. con que en el barrio se usan el saco holgado?, pues, entonces, el petitero se introduce en un saquito justo, derecho, apretado, con los tres botones comprimindole. El pantaln, de acuerdo con el saquito, tambin ser estrecho, a veces sin botamanga.

    En el calzado se imponen mocasines, para oponerlos a los Elevantor de los petisos, de los tangueros y a los tacones militares de los Divitos. De acuerdo con la imitacin, todo debe apretujarse. La corbata se enlaza con nudo tradicional (corazn, jamas!) es de lana, tipo escocs de un solo color y al cuello cerrado y de ser posible, redondo- se le encaja la trabita, brete que lo obliga a una incmoda situacin civil de firme, como si se ahogara o estuviese haciendo fuerza. El unifirme del petitero es de blazer azul y el pantaln gris, smil colegios privados del barrio Norte, Belgrano, Devoto, a los que el petitero no asiste por la escasez de recursos familiares o por presin ecolgica. En invierno usa pullover celeste o amarillo de mangas largas. Siempre lleva corbata y salvo en calores fastidiosos, no se quita el saco. Como no todos los aspirantes a petiteros acceden al conjunto, es corriente ver en los barrios a los pre-petiteros, que se acortan brbaramente el saco y ajustan las botamangas de los pantalones de un traje de corte comn, de confeccin, lo que les da un aire desordenado, de extravo.

    Como derivado se internaliza una cultura petitera, que naturalmente es un remedo de aquello que se considera bien. Es de cajn que el petitero sea antiperonista, nunca hincha de Boca, afecto al rugbi (aunque ms no sea sentimentalmente) y a todo lo que sea americano, a la Coca Cola, a beber Cuba Libre, y en un salto riesgoso, a los claritos, cuando le toca ostentar ante el mozo de la Meca. Debe bailar exclusivamente jazz (de estilo swing) y algn bolero, muy apretado con las pibas de la barra. El petitero puede ser algo amanerado, o ms precisamente, afectado, haciendo grave el tono de la voz y adoptando un andar de brazos cados a lo largo del cuerpo, levemente inclinado hacia delante, sin arrastrar los pies. Aspira el tipo semiintelectual, adicto a la cultura de sobaco, pues para el petitero, un libro bajo el brazo tambin viste. Parlotea ingls e idiomas, es candidato a estudiar derecho y se peina con fijador bien estirado, exhibiendo un semblante sin barba ni bigotes. Pasea por Santa Fe y Florida, aunque se domicilie en Villa Pueyrredn. En el barrio frecuenta la confitera exclusiva, la que est cerca de la iglesia, porque el petitero es misero, lo que no quiere decir catlico. Hay una cancioncita que lo retrata: somos los muchachos de Florida/nos codeamos con la gente distinguida. En verdad no se codea, en verdad lo que anhela es tener roce con la gente distinguida; pero por mas esfuerzos que haga, el petitero es una ilusin que camina.

    La moda adulta rene caractersticas de indumentaria pulcra, no ostensible. Todo est pensado para no exagerar; las combinaciones para seoras con rosas, negras o blancas y el pecho est refrenado con modelos de corpio Relicario, concebido como chaleco de fuerza: vienen en raso de rayn y en colores salmn o blanco, con busto reforzado, estomaguera y cuatro presillas de elstico con ganchos. En la misma constante dominan las fajas o fajas calzn, con cintura alstica de goma, frente de raso labrado y parte trasera en batista elstica importada de USA con cierre rpido y cartera con broches y 45 centmetros de alto. Este sistema de corazas, de proteccin contra desbordes, se traslada a los fros sudores de los caballeros, que durante otoo, invierno, primavera y verano, consiguen en La Mondiale Avenida de Mayo esquina Piedras, el palacio del buen vestir- camisetas de estacin, ya sea la sin mangas tipo musculosa para el mes de diciembre, o la invencible camiseta de abrigo disponible desde marzo a octubre, de color natural con cartera y mangas largas o cortas. Sin olvidar el poco sexy calzoncillo de algodn con pretina cruzada y cintura de alstico, el Simbo, que ya ha desplazado, afortunadamente, el juego de calzoncillos largos, destinado a cuarentones y friolentos, que abundaban, en esa poca en que los sistemas generales de calefaccin estaban poco difundidos.

    Un hombre mayor debe ir de traje. Las tentaciones van desde comprarlos en la popular Casa Muoz (donde un peso vale dos) a Spiro y Demetrio y Warrington, pasando por Braudo (la casa del pantaln gratis), Albion House, Perramus, Scherrer, Rivol, Costa Grande, Cervantes, La Mondiale, Sporting Stepper, Modart, Casa Tow, M. Alvarez, Thompson y Williams (la marcha de su elegancia y sus 10.000 crditos) y las acreditadas Harrods y Gath y Chaves. Si bien las sastreras de barrio se sienten seguras contra la competencia del centro, Han pensado sistemas de crdito y otras invenciones de ayuda mutua. El adulto es menos fiel que el joven o la seora al negocio del barrio. Conoce el centro, los precios de liquidacin y la variedad de modelos. Adems, est acostumbrado a viajar y a no perderse por las diagonales.

    No todos pueden gastar en las prendas de semimedida, de estupenda terminacin que ofrecen Spiro y Dmetrio en Diagonal Norte 871, ropa para caballeros de orin, trabita, corbata de lana, sobretodo cruzado con pauelo en el bolsillo superior y guantes. Estos seores son los ejecutivos del 50, que se asesoran en los gustos exclusivos de Warrington o Rhoders eligiendo camisas sobre medida en batista italiana, tela inglesa oxford, popln francs 2 por 2 Rigmel Shruk y fantasas cuadriculadas de colores celestes, gris o beige que armonizan con los elegantes rayados de corbatas de presentacin indeformables, confeccionadas en foulard pura seda natural importada. Si sienten fresco, no soportan otro pullover que no sea el de lana merino con vivos en diferentes tonos. Usan sombrero panam tipo orin o dorset en verano, y sobre todo pelo de camello en los inviernos.

    Puede convenirse que el sombrero para hombre deja de ser una disciplina ya para mediados de la dcada. La galantera ser, por consiguiente, menos ceremoniosa, ms directa y verbal. Los hroes sinsombrerismo son los jvenes. Algunos adultos insisten, por razones que varan entre una prctica que no pueden dejar ( sea elegante por entero /bien vestido y ... con sombrero), un medio saludo parco que le facilita mensurar la comunicacin, y en buena medida, para disimular la calvicie, cobijando la cabeza de las miradas indicadoras y tambin del fresquito. En casi todos los negocios de ropa para caballeros hay servicios de bonetera; Grattarola Hnos de Sarmiento y Maip, vende sus fieltros con guarniciones de primera calidad; Noels, Auld s y Giesso, ofrecen en verano sus ranchos Rustric, y para cuando las desgracias suceden, los bien armados ranchos de luto.

    Sombreros Laguito, en los clsicos chambergo, orin y dorset, es la marca ms popular, incluyendo el deformado sombrero para lluvia, que pocos se atreven a no usar.

    La polmica entre traje derecho y traje cruzado, smbolo vestimentario de la disputa cultural entre la clase media y los sectores populares, entre lo bian y aquello que no lo es, tiene su expresin en Casa Muoz, que se envanece en exhibir en sus vidrieras slo trajes cruzados, que pronto comenzar a claudicar.

    Ya en 1952 y 53, pero con total desprejuicio desde 1955, los consumidores del cruzado, atrora emblema de varn, suburbio, milonga y otras connotaciones ceden al estilo de onda cambiando el bando, dndose vuelta, o mejor dicho, dando vuelta el traje que antes fue cruzado y ahora es derecho y bien moderno como promete la Casa Durrey en el barrio de Almagro y Callioti, en once. Si algunas reformas son seales de moda, otras sern de pobreza. Triganos su traje viejo, se lo dejaremos como nuevo dicen hacia 1958 en Bartolom Mitre al 3200. Cuando la crisis econmica pega, toda reforma es posible y los alaridos de la moda son los que menos se oyen. Reformamos trajes de hombres... para damas, damos vuelta, trajes, sobretodo y perramus. Ya no se dice como en los primeros aos de 50, aceptamos hechuras. La ropa femenina de calle, es el tailleur. Una dama paqueta se compone con un tailleur clsico de gabardina de lana y pollera recta. Se prefieren los tonos en este orden: biege, oliva, gris, plomo, marino y negro. El traje se acompaa con sombrero de fieltrina que permite adornos de cinta rayn. La cartera, de becerro, con forro de cuero; la blusa, de rayn blanco y bordado a mano. Los zapatos son de cuero gamuzado liso al tono y tacn de 6 centmetros, en los colores negro, marrn o azul. Un abrigo supone el corte suelto, amplio, en tela de lana a cuadros esfumados y en tonos castao, azul o gris.

    El atuendo deportivo, por su parte, asegura sobriedad. Las seoras practican tenis, deporte que admite el uso de peluca para sostener el pelo, pero la pollerita no ser corta. Al presupuesto de mostrar poco corresponde el de insinuar menos. El resultado es una lnea de veraneo pensada ms para andar alrededor de la pileta que par abaarse. Entonces las expansiones las zambullidas o la cuota de sol deben mesurarse, y el cuerpo quedar lo mas cubierto de tela que sea posible, para evitar, adems, el contacto riesgoso con la naturaleza que, de algn modo, puede percudir. La Nelly y su madre aparecieron en la escalerilla, las dos con pantalones y sandalias de fantasa, anteojos de sol y pauelos en la cabeza. Cortazr describe en Los Premios a dos mujeres de sectores populares, inseguras de mostrarse en un lugar de veraneo. Temen hacer un papeln y lo estn haciendo a los ojos del narrador, por la presentacin de su indumentaria y la secuela de colorinches, lentes ahumados y pauelos. En cambio, una pareja joven de clase media quizs socios del Club Gimnasia y Esgrima que acostumbran correrse de vez en cuando un fin de semana a Mar del Plata enfrenta a la pileta para usarla (con ella bikini rojo, l con slip verde), se zambullen y toman todo el sol que se les viene en gana. Son actitudes totalmente diferenciadas, y la vestimenta subraya las costumbres, los prejuicios, o la carencia de ellos. La seorita de bikini rojo tiene relaciones con un homosexual y se afeita las axilas; la seorita de pauelo fantasa usa malla enteriza de extraos rumbos azules y morados y no tiene ningn tipo de relaciones sexuales. Adems, viaja con la mam. Pero la seorita de bikini rojo es, para la mayora de las seoras, una vampiresa, y en materia de moda vestimentaria una excepcin casi... novelesca.

    Modas en T.V.; es el primer programa de moda por televisin. Las transmisiones se realizan desde canal 7, pionero entusiasta y rudimentario. Comienza en junio de 1952 y se extiende por diez aos consecutivos. La creadora del programa que fue premiada con el Martn Fierro- es Bib Etcheto de Sueldo Pieyro, quien tambin lo produce. Los decorados de Biyina Klappenbach logran superar con imaginacin las escasas posibilidades tcnicas. Este programa, que dirigen Fontanals y Emilio Ario, es la oportunidad para que las seoras puedan ver desfilar a las modelos, y si bien conocen algo del rito por lo que han visto en cine o por la movilidad que transmiten esos cuerpos tiesos y flacos desde las pginas de El Hogar o Atlntida que hojean en el living del dentista y en la peluquera, poco saben realmente del espectculo, pues son contadas las mujeres que un lunes por la tarde pueden concurrir al tea room con caminata de Harrods. Se quedaran admiradas por los desplazamientos de vestidos Dior que las mannequns Alma, Mara Victoria o Graciela desfilan. Ya entrada la dcada siguen sorprendindose y jurando que jamas se pondran eso encima, cuando Lagarrigue, el modisto cejudo, presenta a Mara Marta, la mannequin predilecta. Pero modelo, lo que se dice modelo vestimentario, de infinita mayor posibilidad y repercusin que Zully Moreno, Virginia Mayo y diez personajes por el estilo juntos, es sin lugar a dudas, Evita. Aunque la ropa que usa Eva Pern no es para imitar, salvo en Delia Parodi, su correligionaria, o para que la Negra Bozn le haga una broma en el Teatro Maipo, con las consecuencias imaginables. Los modelos de Evita se dirigen principalmente a los adversarios polticos, que saben cuanto cuesta vestirse en Pars. Son para fotografiar La Razn de mi Vida registra varios de calle y gran gala- para tomarlos frente a un enorme tapiz en la residencia presidencial de Palermo o en las escalinatas afelpadas del Teatro Coln, abrumada de plumas y joyas entre generales, granaderos, fracs y policas que le sirven de corte. Para atender al pblico, en la sede de la fundacin, ambientada en el edificio del Concejo Deliberante, la seora prefiere el tailleur y su favorito aquel con que aparece en miles de afiches es uno a cuadros prncipe de gales con un pequeo cuello de terciopelo. Los sombreros, con velo, se los idea un modisto francs que le ha recomendado Dior. A veces acepta gustos suaves y femeninos; por ejemplo, cuando en julio de 1951, asiste a unas importante recepcin diplomtica Pern es condecorado por el gobierno franquista lo hace con un vestido muy simple de color beige, verde y marrn, que a su pedido es jersey y sin adornos. Pero las ocasiones en que se disloca abundan: para ir a peras en el Coln, se pone un traje de noche en lam y oro, de estilo oriental, ms indicado para la sastrera del teatro que para el protocolo.

    Para la clase media, los exhabruptos de la cultura Divito que alborotan en la dcada del cuarenta y transmiten su remanente de vestuarios y siluetas en los primeros del 50, no son de su agrado, aunque leen a gusto y se identifican con los chistes de la revista Rico Tipo. Desde la tapa y a travs de los personajes de las secciones fijas la revista postula un mundo pequeo burgus, moderno, pcaro y desprejuiciado. (Me agrada la msica confiesa una chica Divito. Anoche fui a un concierto. Lo previa querida le contesta la otra -. Por tu frescura se ve que has dormido bien). El rasgo bsico son esas chicas lindsimas, seguras y felices, que se ren de los hombres anticuados y babosos.

    Entonces, La moda Divito, tan decayendo en los aos 50, es una vestimenta para la clase a quien est dirigida y acepta Rico Tipo, es, en cambio, una extralimitacin de mal gusto, una antimoda para no usar, un atuendo para causar risa, un chiste impuesto a los crdulos que creen poder ver a lo Divito en las calles de Buenos Aires? Porque lo que se supone es la moda y aquello que de sta acepta, es solamente el ropaje, pero no la propuesta de su estilo de vida. Sucede que hay un desencuentro de mensajes o un error de receptores. La revista se dirige a la clase media, refleja su mundo o las aspiraciones de su mundo, y la moda vestimentaria lo que se dice la moda Divito- es consumida por sectores culturales y sociales diferentes.

    Veamos la moda Divito masculina, por ejemplo, y convengamos que su uso es absolutamente incompatible con las costumbres y ritos de la clase media ciudadana. Es posible que a la clase media no le preocupe el dernier cri, pero tambin es cierto que quiere presentarse adecentada, por las normas escritas de la familia y por la sociabilidad que implica andar vestido como la gente, no por el horror al qu dirn, sino por aceptar de buen grado alguans convenciones que despus de todo no son cuestin de vida o muerte.

    Un Divito es un hombre con un traje Divito. Se trata de un fenmeno vestimentario. Claro que pueden indagarse culturas, gustos, ecologa. Pero el uniforme es claro y esencia, lo primero y lo ltimo. El traje es de sastre, aunque Gon-ser (abreviatura de Gonzales Sergio) lo ofrece confeccionado por Esmeralda y Corrientes, en telas de verano y media estacin. Los colores predilectos son el marrn y el azul marino. El sastre de barrio es el demiurgo al que se recurre a hacerse ese traje que consta de: saco cruzado, largusimo, casi sobre la rodilla, entallado, con solapa larga y ancha, de un solo botn, debajo del estmago. El pecho se aprovecha para el lucimiento de la corbata y de la faja cintura del pantaln. El pantaln es bombilla, de botamanga alta, que al caer sobre el calzado toma forma de acorden. La faja de la misma tela del traje es de 15 a 20 centmetros de alto con 3 a 6 botones en la parte delantera. Esta faja-cintura sobresale por encima del cruce de las solapas del saco. Se usa con camisa blanca de cuello Porteo, corbata chillona y nudo corazn. No falta quien lleva una palmera pintada y otros abalorios tropicales en la corbata, a la que firma el sujetador, por lo general dorado. Los tiradores son de rigor, lo mismo que el pauelo en el bolsillo superior del saco, en puntas, haciendo barquitos. El Divito puede llevar flor en el ojal, si es posible de tamao grande. Otros ingredientes son la peinada con gomina a base a jopo y cola de pato. Tambin la preferencia por anillos de oro con piedras de colores y el chevalier, en el dedo meique. Los zapatos son negros, enterizos, de tacn alto.

    El traje Divito tiene por lo menos dos influencias. El saco largo y el pantaln con faja, es americano. Lo usa el yanqui de fiesta, pero con telas brillantes y tonos que el Divito porteo jams se atrever. Es la vestimenta de jazzman de pelcula en technicolor. En cambio, la otra influencia es amarga y local: viene del orillero del novecientos, del compadre de la guardia vieja, de pantaln bombilla y botn arrambalero. Porque el Divito es, en el 40 y en el 50, una vestimenta barrial, tanguera, especial a los que gustan del tango y lo bailan. Adems, el Divito, es diferenciador. Los pantalones altos, el saco cruzado, los botines y el nudo de corbata ancho, son utilizados para enfrentar a los petiteros y pitucos de ropa fruncida, saco corto y mocasines, que bailan boleros. El Divito es canyengue, conservador, arrinconado por la cultura moderna, nostalgioso de arrabal amargo, identificado con el peronismo, habitantes de barrios populosos o estacionado en los estratos econmicamente bajos de los barrios de clase media tpica. Es la vestimenta del suburbio recin habitado por gente de provincia, y son los trajes con telas de tonos marrn y azul marino, los que uniforman al recin venido a Buenos Aires, al payuca, que concurre a los bailes con orquesta tpica y msica nativa.

    El divitismo, una moda pensada para consumo chistoso de la clase media, es incorporado (saqueado as) por los sectores populares, pero en sus rasgos mas externos: adornos, silueta, vestimenta, no en su interioridad, en sus pautas culturales y modernosas que son rechazadas, continundose, pese a la ropa, con la cultura que viene del campo que hace poco se dej o del suburbio al cual se est aferrando. As Rico Tipo poco tiene que ver con Divito con los Divitos y las Divitas. La revista y su constante de boites, chicas liberales y fumadoras, millonarios, viejos verdes, mantenidas, oriones, habanos, ruletas, Pars, jazz, maitres y rubias, dista un abismo de las chicas divitos del barrio. stas si bien marcan obsesivamente la cintura con fajas, cinturetes y cinturones, exhiben caderas anchas, busto prominente, labios pintados, pollera tubular, taco aguja y variedad de aros y gargantillas, son morochas tipo leonas, obreras peronistas y nada sofisticadas, muchachas apenas llegadas del interior.

     
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