La Reforma
Como otros acontecimientos importantes de la historia,
la Reforma tenía profundas raíces en el pasado. El pueblo inglés, en guerra con
Francia, no estaba dispuesto a permitir que las recaudaciones de la Iglesia
inglesa se enviaran a un Papa francés residente en Francia, porque
inevitablemente ese dinero, gastado en Francia, contribuiría a la prosperidad
del enemigo. Pero era una cuestión grave negar a los Papas el derecho a recibir
tales contribuciones, establecidas desde tanto tiempo atrás.
El
creciente descontento por la situación de la Iglesia se vio intensificado por
el hecho de que el gobierno papal era incapaz de mantener su jurisdicción sobre
la organización eclesiástica fuera de Francia. Prelados de espíritu mundano
descuidaban sus obligaciones y la disciplina de la Iglesia se tornó laxa. Con
frecuencia, el comportamiento de obispos, sacerdotes y monjes provocaba
escándalo y descontento. La conducta del clero proporcionó otra base más para
el descontento contra la Iglesia como institución. Naturalmente, eso también
era cierto en otros lugares aparte de Inglaterra.
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Factores que determinan
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La Reforma.
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Angustia del hombre de
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Desprestigio del sacerdo-
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fines de la Edad
Media.
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cio.
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Las indulgencias.
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Temor a la muerte súbita.
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Negación de los sacramen-
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Miedo al tormento eterno.
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tos y de la jerarquía
ecle-
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El hombre cree que puede
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siástica: Wicliffe y
Huss.
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"comprar"
la salvación.
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Sentimientos individuales
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Pasión por la palabra escri-
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de culpabilidad.
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ta.
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Profunda necesidad de fe.
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Durante
la Edad Media, el miedo al castigo que merecían los pecados y el temor de
perder la salvación eterna, inquietaron a los hombres. La Iglesia concedía
indulgencias, es decir, perdones, a todos los que realizasen obras de caridad,
peregrinajes u oraciones o emprendiesen una cruzada. Pero sostuvo siempre que
la indulgencia no tenía validez por sí sola; debía estar acompañada por la
plegaria y la frecuencia de los sacramentos: confesión y comunión.
A
pesar de ello, hacia fines del medievo, la angustia espiritual se acentuó. La
Iglesia comenzó a aceptar limosnas a cambio de las indulgencias; pero no las
señaló como condición única y necesaria para conseguirlas. Sin embargo, en su
desesperación, el hombre creyó así, con demasiada facilidad, que podía
"comprar" su salvación futura.
Juan
Wycliffe
Permítasenos recordar que la Iglesia cristiana medieval era considerada
como una institución indispensable, fundada por Jesús, para guiar a los fieles
en cuestiones de fe y, a través de la administración de los siete sacramentos,
los medios de la gracia, salvar a las almas de la condenación eterna. Los sacramentos
eran un medio indispensable para la salvación y el clero los administraba con
exclusividad. Cuando, en los siglos XII y XIII, los valdenses y los abligenses
atacaron el compartimento de los corrompidos miembros del clero, se vieron
obligados, por necesidad lógica, a negar el dominio exclusivo de los medios de
salvación por parte de la Iglesia, para poder as
descartar la dependencia de una
sacerdote corrompido.
Muchos
reformadores posteriores llegaron, impulsados por la misma lógica, a idénticas
conclusiones. Durante la guerra de los cien años, Juan Wycliffe (1320-1384),
erudito de Oxford y patriota inglés, denunció los males de la Iglesia. Insistía
en que la Iglesia debía renunciar a toda autoridad temporal y afirmaba que los
ingleses no estaban obligados a pagar impuestos al papado. Declaró que el
individuo no dependía, para su salvación, de la jerarquía eclesiástica, sino
directamente de Dios. Esto lo llevó a la conclusión de que la Biblia era la
verdadera guía hacia la fe, y la única esencial. De conformidad con tales
creencias, tradujo la Biblia al inglés para que el pueblo pudiera leerla.
Organizó predicadores, conocidos como lolardos, para que adoctrinaran a las
clases pobres. Negó muchas doctrinas católicas, entre ellas la de la
transubstanciación, que es la creencia en que, en el sacramento de la
Eucaristía, el pan y el vino se transforman realmente en la sustancia del
cuerpo y la sangre de Jesús.
Juan
Huss
En Bohemia ocurrió una reacción religioso-
patriótica similar. Hus había estudiado los escritos de Wycliffe y adoptó la
mayor parte de sus concepciones religiosas.
En
tiempos de Hus, los checos alcanzaron una fuerte conciencia nacional. Les
molestaba la dominación alemana y era inevitable que el resentimiento se
volcara hacia los obispos- príncipes alemanes, que gobernaban extensos fundos
bajo el imperio. El gran Estado - Iglesia, gobernado desde Aviñón y Roma,
aparecía cada vez más, a los ojos de los checos, como una institución
extranjera.
Hus
favoreció la formación de una Iglesia
nacional checa, independiente de Roma. Cuando se ofrecieron indulgencias en
Bohemia para recaudar dinero para una cruzada contra Nápoles, algunos de los
artesanos de Praga declararon que las indulgencias eran una mentira. Fueron
condenados y ejecutados. Hus fue excomulgado y Praga quedó sometida a un
interdicto. El rey obligó a Hus a retirarse de la Universidad; se mantuvo en el
retiro hasta la convocatoria del Concilio de Constanza, dos años más tarde, en
1414.
Hus
y su compañero de jerarquía, Jerónimo de Praga, viajaron a Constanza para
exponer sus argumentos ante el concilio. Fueron condenados y quemados en la
hoguera.
La
ejecución de Hus y Jerónimo provocó una rebelión en Bohemia. Cuatrocientos
cincuenta y dos nobles checos firmaron un petitorio en protesta contra la
acción del concilio y se unieron para la mutua defensa. Las filas bohemias no
tardaron en dividirse por obras de disputas sobre cuestiones de doctrina
religiosa y siguió un período de guerra civil. Se pidió al emperador Segismundo
que interviniera. La guerra de Bohemia continuó durante once años, desde 1420 a
1431. El más hábil de los jefes extremistas bohemios fue Juan Ziska, cuyos
carretones guarnecidos de hierro, en el papel de los modernos tanques, hacían
estragos entre los soldados alemanes. Debilitadas por la larga guerra, las
facciones modernas más moderadas llegaron por último a un acuerdo de
transacción.
Durante
el resto del siglo XV, las Alemanias permanecieron políticamente desunidas y
débiles. Pero el comercio prosperaba, en particular en Alemania occidental, a
lo largo del Rin. En este siglo, la famosa familia de banqueros de Augsburgo,
los Fugger, extendió sus operaciones a las tierras bajas, el Tirol e
Italia.
El
abuso de las indulgencias
En 1513 ascendió al trono papal un miembro de la famosa
familia de los Médicis de Florencia, que tomó el nombre de León X. León era un
humanista, un estudioso de la antigua literatura latina y un mecenas del arte y
las letras renacentistas. La construcción de la gran iglesia de San Pedro, en
Roma, proyectada por Bramante y Miguel Ángel, fue una iniciativa que acogió con
entusiasmo. Con objeto de impulsar esa obra, decretó indulgencias para los
fieles que contribuyeran a la construcción de San Pedro, por cuyo intermedio
quedarían liberados de las penas merecidas por sus pecados, a condición, por
supuesto, de que obtuvieran el perdón de la manera acostumbrada, a través del
sacramento de la penitencia.
El
arzobispo de Maguncia, Alberto, que pertenecía a la familia de los
Hohenzollern, vio en esta campaña de indulgencias una oportunidad para resolver
sus dificultades financieras. Algo antes, Alberto había acudido a los banqueros
Fugger con una interesante proposición.
Sólo
había siete inspectores en el Sacro Imperio Romano y el arzobispo de Maguncia
era uno de ellos. El emperador Maximiliano era viejo y había varios príncipes
poderosos que codiciaban el título de emperador. Alberto razonó que, en tales
circunstancias, se ofrecerían pródigos sobornos a los electores y, con esto en
mente, procuró obtener la designación en el arzobispado vacante.
Alberto
detentaba ya dos beneficios eclesiásticos. Pero pensó que como el Papa tenía
necesidad de fondos para la construcción de la Catedral de San Pedro, si él
podía anticipar con un pago en efectivo las annatas o primicias de su nuevo beneficio,
que tradicionalmente se pagaban en Roma, no tendría dificultad en obtener la
designación. Pidió a los Fugger que le adelantaran la suma necesaria. La
designación se efectuó de acuerdo con lo planeado.
Pero
la salud del emperador era mejor de lo que Alberto calculaba y el producto de
su nuevo beneficio, menor. Los intereses de su deuda con los Fugger se
acumulaban con más rapidez de lo que Alberto podía pagar. En consecuencia
entrevistó a Fugger una vez más y propuso un adelanto similar a Roma, sobre el
producto anticipado de la campaña de indulgencias, a condición de que Alberto
estuviera a cargo de ella. Esperaba pagar sus deudas con lo recaudado de la
campaña de indulgencias. Esto también se desarrolló de acuerdo con los
designios de Alberto.
Alberto
empleó entonces a un predicador entusiasta e irresponsable, Juan Tetzel, para
que viajara por Alemania y persuadiera a los fieles a fin de que se mostraran
generosos en sus dádivas para el fondo de la indulgencia. El éxito de su propia
oratoria parece haber extraviado a Tetzel. Comenzó a afirmar que el perdón era
innecesario para quienes compraran indulgencias y que incluso era posible
comprar el perdón de pecados no cometidos todavía. Tales afirmaciones
asombraron a muchos de los alemanes más inteligentes. Lutero protestó ante el
elector, Federico de Sajonia, y ante su superior eclesiástico en Alemania, que
era, por supuesto, Alberto mismo. Cuando los fieles llegaban a confesarse, se
negó a reconocer las indulgencias de Tetzel y, naturalmente, esto provocó
conmoción.
Martín
Lutero
Nació en
Eisleben el 10 de noviembre de 1483, descendiente de campesinos, hecho en el
que siempre insistió. Su padre, Hans Lutero, trabajó en las minas de cobre de
Mansfeld. Recibió una sólida educación en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach. En
1501, a los 17 años, ingresó en la universidad de Erfurt, donde se licenció en
1502 y se doctoró en 1505. Después quiso estudiar Derecho, como su padre
deseaba, pero en el verano de 1505 abandonó de pronto sus estudios, vendió sus
libros e ingresó en el monasterio de los agustinos de Erfurt, decisión que
sorprendió a sus amigos y consternó a sus padres. Más tarde lo explicó
recordando que por entonces tuvo varios encuentros con la muerte que le hicieron
sentir la fugacidad de la vida. En el monasterio cumplió las reglas impuestas
para el noviciado pero no encontró la paz de Dios que esperaba. En el otoño de
1506 profesó como monje y un año después se ordenó sacerdote.
Con el propósito
de estudiar teología para ocupar una cátedra en una de las muchas universidades
alemanas regidas por los monjes, su amigo y consejero Johann von Saupitz,
vicario general de los agustinos, le asignó en 1508 un curso introductorio de
filosofía moral en la nueva universidad de Wittenberg (fundada en 1502). En
1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt, donde impartió clases y estudió
(1509-1511). En noviembre de 1510 visitó Roma en representación de siete
monasterios agustinos y cumplió los deberes religiosos acostumbrados para un
visitante piadoso, pero la mundanidad del clero romano lo indignó. Al poco
tiempo de reanudar sus deberes en Erfurt, lo enviaron a Wittenberg para
estudiar el doctorado de teología. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de
teología bíblica que conservó hasta su muerte.
Lutero fue un
predicador, profesor y administrador muy activo. Sus estudios del Nuevo
Testamento para preparar sus clases lo llevaron a creer que los cristianos se
salvan no por sus propios esfuerzos o méritos sino por el don de la gracia de
Dios, que ellos aceptan por la fe. Aunque los eruditos no se ponen de acuerdo
en cuanto a la fecha exacta y el lugar de la experiencia, el acontecimiento,
crucial en la vida de Lutero, lo hizo enfrentarse contra algunos de los
principios fundamentales de la Iglesia católica.
La doctrina
luterana: la Nueva Iglesia de Sajonia.
Entre
1526 y 1528, Lutero organizó la Nueva Iglesia de Sajonia que sirvió de modelo a
las demás. Los principios básicos de su administración fueron los siguientes:
. El príncipe, que goza del poder civil absoluto,
gobierna a la Iglesia y nombra a los pastores. Estos pueden casarse.
. La fe en Dios es la única fuente de salvación.
Desaparecen el culto mariano y la veneración de los santos, así como sus
imágenes. La cruz es el único símbolo admitido.
. Se conservan dos sacramentos solamente: Bautismo y
Eucaristía. Ésta se realiza bajo las dos especies, pan y vino. La confesión
previa no es necesaria.
. La misa luterana es el servicio religioso del domingo,
rezado y explicado en alemán. En los días restantes, el culto se reduce a la
instrucción, el sermón y el canto de los salmos.
. Lutero niega la transubstanciación, es decir, el cambio de
la substancia del pan y del vino en la del cuerpo y sangre de Cristo de la
Eucaristía.
Reforma
luterana
Muy influido por el occamismo, para el que entre Dios y los hombres
existía un abismo insondable, y por el agustinismo, que minimizaba la libertad,
Martín Lutero construyó, a principios del siglo XVI, un sólido edificio
teológico, basado en lo que él consideraba la esencia del Evangelio y en contra
de la tradición eclesiástica. Para el agustino alemán, partiendo de la premisa
de que el Evangelium
est promissio, había que anteponer la confianza al temor y la fe a
las obras.
Sus
noventa y cinco tesis fijadas, en 1517, en la puerta de la iglesia de la
Universidad de Wittenberg, de la que era profesor, iniciaron la ruptura
doctrinal con Roma al atacar con acritud los abusos económicos cometidos en la
predicación de las indulgencias. Los dos opúsculos publicados en 1520 - De la
cautividad babilónica de la Iglesia, en el que afirmaba la
supremacía de la fe, y De la libertad cristiana, en el que
sostenía que la libertad interior del cristiano nace de una fe libremente
hallada -, complementados cinco años después por El cautiverio de la voluntad,
en el que formulaba su teoría de la predestinación según la cual Dios otorgaba
o no su gracia a los hombres, independientemente de sus obras, delimitaron los
puntos fundamentales de un novedoso
- herético, según Roma - sistema teológico, que haría reaccionar
inmediatamente al papado, excomulgándole en aquel mismo año de 1520 por la bula
Exsurge
Domine, y al emperador, a la sazón Carlos V, condonándole a las
penas reservadas a los herejes por la dieta de Worms de 1521.
Tanto
la excomunión papal como la condenación imperial, cada una de por sí con fuerza
suficiente para hundir en el ostracismo más completo a cualquiera sobre el que
recayeran tales fallos, se volvieron ineficaces por una imprevisible alianza de conveniencias. En efecto, las
atrevidas y profundas reformas de Lutero sirvieron de banderín de enganche a
tres fuerzas sociales y políticas muy desiguales.
Los
amenazadores movimientos agrarios de 1525 consideraron las formulaciones
luteranas como la más oportuna de las coberturas ideológicas de sus
reivindicaciones sociales. Por su parte, la Ritterschaft alemana, desposeída de sus
antiguos derechos y sin el prestigioso desprotegido social de antaño, encontró
en Lutero el apoyo para sus pretensiones políticas. Pero ni los primeros ni la
segunda lograron la aquiescencia del solicitado reformador, porque fueron los
príncipes alemanes los que le trajeron a su causa. El elemento innovador del
luteranismo - la libertad interior del cristiano -, al no rebasar la esfera de
lo individual, no solo dejaba incólume la estructura jerárquica y patriarcal de
la sociedad alemana, sino que la reforzaba mucho más al convertir a los
príncipes en
soberanos confesionales (soberanía a través de la
que se realizaba el plan divino en la tierra) y supervisores de la iglesia
reformada, cuyo "derecho de visitación" les autorizaba a secularizar
sus bienes.
Así pues, la teología protestante de Lutero,
resumida programáticamente por su amigo Philipp Melanchton (1497 - 1560) en la Confesión de
Augsburgo (1530), no sólo fue un importantísimo hecho religioso que
escindió a la Cristiandad, sino que tuvo unas incuestionables consecuencias
políticas al favorecer directamente el despotismo de los príncipes alemanes. A
partir de ese momento, la fe de los súbditos dependería de la decisión de los
príncipes (cuius
regio, eius religio). De esta manera, el luteranismo contribuyó
decisivamente a la formación del sistema estatista en Alemania contra el
imperio y el papado, y a la estabilización de las monarquías de Gustavo Vasa
(1523 - 1560) en Suecia y de Christian III de Schleswig (1534 - 1559) en
Dinamarca. Las raíces de lo que más tarde sería considerado el Estado absoluto
de Hegel quedaban sólidamente enterrados en el suelo alemán.
LAS 95
TESIS DE LUTERO (fragmento)
7. Dios
no perdona a ningún hombre sus culpas, sin someterlo al mismo tiempo y
humillarlo en todo al sacerdote, vicario suyo.
20. Por
tanto el Papa, por remisión plenaria de todas las penas, no entiende de todas
sin más, sino solamente de las por él impuestas.
21.
Yerran por consiguiente aquellos predicadores de indulgencias que dicen que por las indulgencias papales el hombre
queda libre de toda pena y se salva.
22. Ni
siquiera a las almas del purgatorio puede perdona aquellas de las que, en
virtud de los cánones, debieron ser absueltas en esta vida.
23. De
poderse otorgar a alguien la remisión de todas sus penas, es seguro que esto se
concede sólo a los muy perfectos, es decir, a muy pocos.
24. Por
esto tiene que engañarse la mayor parte del pueblo, por aquella indiscriminada
y magnífica promesa de la remisión de la pena.
40. Una
contrición sincera busca y ama las penas; la largueza de las indulgencias, por
el contrario, las desvirtúa, e impele a su repulsa.
41. Se
han de predicar con cautela las indulgencias apostólicas, para que el pueblo no
piense equivocadamente que se anteponen a las demás buenas obras de la caridad.
43. Se
ha de enseñar a los cristianos que hacen mejor dando al pobre o prestando al
necesitado, que tratando de redimir mediante indulgencias.
Juan
Calvino
Calvino nació en
Noyon el 10 de julio de 1509. Recibió enseñanza formal para el sacerdocio en el
Collège de la Marche y en el Collège de Montaigue, dependientes de la
Universidad de París. Alentado por su padre a dedicarse al Derecho en lugar de
a la Teología, Calvino ingresó también en las universidades de Orléans y
Bourgues. Junto a varios amigos empezó a interesarse por los movimientos
humanístico y reformista, y emprendió estudios sobre la Biblia griega. En 1532
publicó un comentario sobre el De Clementia de Séneca, poniendo de
manifiesto su preparación como erudito humanista. Su asociación con Cop, que
acababa de ser elegido rector de la Universidad de París, obligó a ambos a huir
cuando Cop anunció su apoyo en 1535 a Martín Lutero. Aunque pocas veces se
refirió a este tema, Calvino estuvo sometido a una experiencia religiosa
personal más o menos por esta época.
Durante los dos años
siguientes Calvino viajó con frecuencia, evitando las autoridades eclesiásticas
mientras estudiaba, escribía y disertaba a partir de la Biblia y la tradición
cristiana los principios básicos de su teología. En 1536 publicó la primera
edición de su Christianae Religionis Institutio, un conciso y provocativo
trabajo que le situó en la vanguardia del protestantismo como pensador y
predicador. Durante el mismo año Calvino visitó Ginebra camino de Estrasburgo y
fue invitado por Guillaume Farel a participar en el movimiento reformista de la
ciudad. Calvino permaneció en Ginebra con Farel hasta 1538, cuando la ciudad
votó contra Farel y los dos fueron invitados a marcharse.
Calvino concluyó su interrumpido viaje a
Estrasburgo y participó en la vida religiosa de esa comunidad hasta septiembre
de 1541. Durante su estancia en Estrasburgo, Calvino se casó con Idelette de
Bure, que era viuda. El matrimonio tuvo un hijo, que murió en la infancia. En
Estrasburgo Calvino publicó además el primero de sus numerosos comentarios
sobre los libros de la Biblia.
En 1541 los ginebrinos
convencieron a Calvino para que regresara y les dirigiera de nuevo en la
reforma de la Iglesia. Permaneció en esa ciudad el resto de su vida, excepto
los breves viajes en defensa de la reforma de la Iglesia. Su esposa murió en
1549, y no se volvió a casar. Aunque recibió casa y salario del Gobierno, no
tuvo cargo oficial y no se hizo ciudadano de Ginebra hasta 1559. Hasta la
derrota de la familia Perrin en 1555 hubo una importante oposición al liderazgo
de Calvino en la ciudad.
Calvino redactó el
borrador de las nuevas ordenanzas que el Gobierno modificaría y adaptaría como
constitución de Ginebra, regulando a la vez temas sagrados y profanos. Calvino
apoyó también el establecimiento de un sistema de escuelas municipales para
todos los niños, con una academia en Ginebra como centro de formación para los
estudiantes más adelantados. En 1559 inauguró la academia, con Theodore Beza
como rector, que muy pronto se convertiría en una verdadera universidad.
Mientras Calvino estuvo
al servicio de Ginebra, la ciudad se vio amenazada con frecuencia por los
ejércitos católicos a las órdenes de Emanuel Philibert, duque de Saboya, y de
otros jefes. En realidad la ciudad era una fortaleza amurallada y recibía
alguna ayuda de las granjas de los alrededores y de los aliados próximos. Por
este motivo, la amenaza de conquista contribuyó a que la vida fuese muy severa
en Ginebra y a su necesidad de comercio. Los cristianos disidentes eran
expulsados a menudo de la ciudad, y se llegó a ejecutar a un individuo por
hereje. Hombre de su tiempo, Calvino aprobó la condena a la hoguera de Miguel
Servet (aunque él recomendara la decapitación) cuando el científico católico y
unitario fue capturado en la ciudad. Además de sus convicciones religiosas, el
factor determinante en la ejecución de Servet fue sus estudios sobre la
circulación de la sangre de los hombres, teorías que Calvino reprobaba.
Calvino se propuso
mejorar la vida de los habitantes de la ciudad de muchas formas. Defendió la
creación de hospitales, alcantarillado, barandillas protectoras en los pisos
altos para evitar que los niños se cayeran, atención especial para los pobres y
los enfermos y la introducción de nuevas industrias. Promocionó el uso del
francés en las iglesias, y contribuyó de forma muy personal a su formación como
lengua moderna con sus escritos en lengua vernácula.
Sin embargo los
escritos de Calvino han resultado ser su contribución más duradera a su
Iglesia. Compuso himnos y animó a otros a hacerlo. El famoso salterio
ginebrino, compuesto en su mayor parte por su colega Louis Bourgeois, se
convirtió en el modelo de muchos himnos protestantes. Compuso un influyente
catecismo, cientos de cartas a compañeros reformistas, y comentarios sobre casi
todos los libros de la Biblia. Se recopilaron además sus escritos y sermones.
Calvino nunca gozó de
buena salud; sufría asma crónica y catarro. Estuvo muy delicado a causa del
violento ataque de fiebre cuartana en 1558. Murió el 27 de mayo de 1564 y fue
enterrado en una sepultura anónima en Ginebra.
Reforma
calvinista
Mientras que Lutero hizo su reforma desde una óptica
tradicional, Juan Calvino acometió la suya con el bagaje de una profunda
formación humanista que le permitiría, con el fino bisturí de un impecable
racionalismo, alterar sustancialmente el evangelismo luterano. La publicación
de su magna obra Institutio christianes religiones, en 1536, implicó, además
de un notable cambió teológico, la presentación de una revolucionaria teoría
política. Desde la perspectiva teológica, si bien admitió - como Lutero - la
sola justificación por la fe, el reformador francés, afincado en Ginebra a
partir de 1541, se distingue por su predestinación absoluta para el cielo o el
infierno, para el bien o el mal, en virtud del impresionante poder del Dios
oculto, quien, por su Decretum horribile, determina desde la
eternidad y para siempre los que se salvan o condenan. Pero este planteamiento
de la contundente acción divina supone el inequívoco postulado de la
irremediable pecaminosidad de todos los hombres que, paradójicamente, no
conlleva ningún tipo de amilanamiento, sino todo lo contrario: los hombres,
algunos hombres al menos, seguros de la elección divina, desplegarán una
arrolladora actividad en los sectores comerciales y financieros. Las bases para
que posteriormente se vinculase la andadura del capitalismo con el
protestantismo - como haría Max Weber - quedaban establecidas.
En
cuanto a sus aportaciones de teoría y praxis políticas, fueron sencillamente
decisivas en un momento clave en el que estaba naciendo el Estado moderno. La
originalidad de este teólogo humanista, que llegó a ser jefe político y
religioso e