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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Lectura epistemológica.: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1254 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Filosofía > |
Trabajo
Práctico de Filosofía
Fuente utilizada: Helena
Curtis, “Biología” - cuarta edición - Editorial Médica Panamericana, Buenos
Aires, 1986.
Consigna:
1) Escribir
un texto científico en el cual se plantee un problema, una hipótesis, una
experimentación, etc., y
2) a
continuación escribir un texto con una
lectura epistemológica, a partir del primero.
Resolución:
Hasta mucho después de publicarse “El origen de las especies”, los
biólogos creían que los acontecimientos iniciales de la historia de la vida
quizá permanecerían vedados para siempre a la investigación científica
Dos acontecimientos, empero, han mejorado nuestra visión a larga distancia. El primero fue la
formulación de una hipótesis ensayable sobre los acontecimientos que
precedieron al origen de la vida. Esta hipótesis generó incógnitas cuyas
soluciones se podrían poner a prueba en condiciones experimentales. Los
resultados de las primeras pruebas experimentales condujeron a la postulación
de hipótesis adicionales y a otros experimentos más. El segundo acontecimiento
fue el descubrimiento de células fósiles de más 3.000 millones de años de
antigüedad.
La hipótesis ensayable fue ofrecida por el bioquímico ruso A. I.
Oparín. Según Oparín, a la aparición de la vida la precedió un largo período de
lo que a veces se llama evolución química. La identidad de las sustancias, en
particular gases, que existían en la atmósfera primitiva y en los mares durante
este período es una cuestión controvertida, pero en general se coincide en dos
puntos críticos: 1) había poco o nada de oxígeno libre y 2) el hidrógeno,
oxígeno, carbono y nitrógeno existían en alguna forma en la atmósfera y en las
aguas de la tierra primitiva.
Además de estas materias primas, la energía abundaba en la tierra
joven. Había energía calórica, con calor de ebullición (húmedo) y calor seco.
De los mares primitivos se desprendía vapor de agua. Las violentas tormentas de
lluvia se acompañaban de relámpagos y rayos, que
producían energía eléctrica.
Oparín supuso que en tales condiciones se formaron moléculas orgánicas
a partir de los gases atmosféricos y que estas moléculas se congregaron en un
fino caldo en los mares y los lagos del planeta. No habiendo oxígeno libre que
raccionase con ellas y los degradase a sustancias más simples, esas moléculas
orgánicas tendieron a persistir.
Oparín publicó su pequeña monografía en 1922, pero los bioquímicos
estaban convencidos por la demostración
de Pasteur que invalidaba la generación espontánea, que hicieron caso omiso de
sus ideas y no aceptaron su idea.
En 1950 Stanley Miller,
estudiante graduado en la universidad de Chicago, puso a prueba las ideas de
Oparín varias veces y demostró que casi cualquier fuente de energía habría
podido convertir las moléculas que, según se supone, existieron en la superficie
de la Tierra, en una variedad de compuestos orgánicos complejos: simuló las
condiciones que habrían existido en la Tierra primitiva. Se hizo circular
continuamente metano y amoníaco entre un “océano” inferior calentado y una
atmósfera” superior, a través de la cual pasaba una descarga eléctrica. A las
24 horas, cerca de la mitad del carbono que había originariamente en el metano
se había convertido en aminoácidos y otras moléculas orgánicas. Esta fue la
primera demostración de la idea de Oparín.
Introduciendo diversas modificaciones en las condiciones experimentales
y en la mezcla de gases colocada en el recipiente de la reacción, se obtuvieron
casi todos los aminoácidos comunes y también bases nitrogenadas, ribosa y
nucleótidos, todos los cuales son componentes esenciales del material
hereditario.
Todo esto no demostró que tales compuestos orgánicos se formasen
espontáneamente en la tierra primitiva, sino sólo que pudieron haberse formado,
y que a medida que las concentraciones de tales moléculas fueron en aumento y
entraron en íntima proximidad entre ellas, habían estado sujetas a las mismas
fuerzas químicas que actúan sobre las moléculas orgánicas en la actualidad.
En consecuencia, en la evolución química habría influido una selección
natural, tal como sucediera en la evolución biológica que vino después.
Algunos científicos, para no anular la hipótesis de Pasteur, dijeron
que la vida no se generó espontáneamente, sino que fue un cambio de energía,
que cambió las moléculas; entonces, la hipótesis de Pasteur que dice que la
vida no se generó espontáneamente (sino que son microorganismos que aparecen
como contaminantes) continuó aceptándose.
La hipótesis de Oparín fue aceptada,; se dejó, solamente como una
hipótesis sobre el origen de la vida y no se transformó en una ley general,
porque puede ser que el origen de la vida haya sido diferente . (Hasta hoy en
día se buscan nuevas propuestas)
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TEXTO EPISTEMOLÓGICO.
Mucho tiempo atrás se sabía muy poco sobre el origen de la vida. Dos
hechos mejoraron nuestra visión a larga distancia: el descubrimiento de células
fósiles de más 3.000 millones de años de antigüedad y la hipótesis ensayable de Oparín.
La hipótesis fundamental de la teoría es la siguiente:
“a la aparición de la vida la precedió un largo período de lo que a veces se
llama evolución química, y en tales condiciones se formaron moléculas orgánicas
a partir de los gases atmosféricos . Éstas moléculas se congregaron en un fino
caldo en los mares y los lagos del planeta. No habiendo oxígeno libre que
raccionase con ellas y los degradase a sustancias más simples, esas moléculas
orgánicas tendieron a persistir.
A partir de la hipótesis
de Oparín, se generaron muchas incógnitas; y se produjeron muchas experimentaciones, los
resultados de estas experimentaciones produjeron más hipótesis y experimentos.
Las hipótesis auxiliares
de Oparín eran que 1) había poco o nada de oxígeno libre y 2) el hidrógeno,
oxígeno, carbono y nitrógeno existían en alguna forma en la atmósfera y en las
aguas de la tierra primitiva.
Como los bioquímicos estaban tan convencidos por la demostración de
Pasteur que invalidaba la generación espontanea, que la comunidad científica refutó su hipótesis., sin siquiera
hacer una contrastación crucial
entre la hipótesis
de Oparín y la de Pasteur.
En 1950 Stanley Miller puso a prueba la hipótesis de Oparín.
La afirmación de que en los experimentos de Stanley Miller las
moléculas se convertirían en una variedad de compuestos orgánicos complejos era
una implicación contrastadora
de la teoría.
Miller verificó
por primera vez la hipótesis
de Oparín de la siguiente manera: simuló las condiciones que habrían existido
en la Tierra primitiva. Se hizo circular continuamente metano y amoníaco entre
un “océano” inferior calentado y una atmósfera” superior, a través de la cual
pasaba una descarga eléctrica. A las 24 horas, cerca de la mitad del carbono
que había originariamente en el metano se había convertido en aminoácidos y
otras moléculas orgánicas.
Los experimentos
de este tipo, que se han repetido muchas veces, demostraron que casi cualquier
fuente de energía habría podido convertir las moléculas que, según se supone,
existieron en la superficie de la tierra, en una variedad de compuestos
orgánicos complejos. Estos experimentos
no demostraron que tales compuestos orgánicos se formasen espontáneamente en la
tierra primitiva, sino sólo que pudieron haberse formado, y que a medida que
las concentraciones de tales moléculas fueron en aumento y entraron en íntima
proximidad entre ellas, habían estado sujetas a las mismas fuerzas químicas que
actúan sobre las moléculas orgánicas en la actualidad.
Algunos científicos, para no anular la hipótesis de Pasteur, plantearon
una hipótesis ad hoc,
argumentando que la vida se generó por un cambio de energía, que transformó las
moléculas; entonces, la hipótesis de Pasteur que dice que la vida no se generó
espontáneamente (sino que son microorganismos que aparecen como contaminantes)
continuó aceptándose.
Aunque esta hipótesis
fue aceptada, no fue tomada como una ley.
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