Literatura
argentina
Descripción temática:
Es esta sociedad tan atravesada por valores contradictorios,
disvalores y mensajes ambiguos, aquellos que creemos en el efecto transformador
de la educación, insistimos en que los niños y jóvenes debieran leer más, en
que la lectura no tendría que ser reemplazada por la t.v. o la pc., en fin,
parecemos defender un sistema arcaico que la juventud ignora o menosprecia.
Y sin
embargo sabemos desde lo profundo de nuestra experiencia cuan invalorable
es lo que incorporamos a nuestro
esquema a través de la literatura, podemos atestiguar apasionadamente cómo
nuestro horizonte se abrió ante realidades ignotas y cuándo quizás nuestro
mundo emocional percibió sensaciones ajenas, logrando así ser capaces de
comprender a otros, fin último de la empatía tan buscada y pregonada en
escuelas que intentan desarrollar la inteligencia emocional.
Así todo, con nuestra convicción no alcanzamos el objetivo
de desarrollar el hábito de la lectura en nuestros alumnos. Las estadísticas aportan su verdad, cada vez
que se venden menos libros, las personas encuestadas leen menos que hace 20
años, los exámenes que evaluaron a los alumnos de todo el país indican peores
resultados en comprensión lectora.
¿Por qué, entonces, no incorporan a nuestras clases los
estímulos que son motivantes para los jóvenes y llegar a través de ellos a
impactar en la curiosidad de los alumnos? Si el grupo de rock “iron Maiden”
musicalizó un poema de Coleridge, sería interesante descubrir en clase qué pudo
inspirar en estos roqueros duros la hermosa balada del poema inglés. Si
un juego de computadoras utiliza líneas del poema “the tyger” escrito
por William Blake en el siglo xviii, y la voz cibernética las repite cuando el
jugador cumple una etapa, los adolescentes usuarios de estos juegos pueden
interesarse en profundizar en el significado de un texto que forma parte de un
juego interactivo, y podrían quizás, como observé en una de mis clases, crear
un “rap” con las líneas de blake.
Podemos también encontrar películas que ocupan primeros puestos en el ranking u que mencionan autores u obras
que todos tratamos de incorporar a la currícula (véase a modo de ejemplo: “shakespeare in love”, “el abogado del
diablo” por nombrar algunos recientes). También podemos crear con ellos o para
ellos un hipertexto que los ayude a leer y comprender una pieza literaria en un
formato distinto del formato libro y con links a internet.
Rescatar a nuestros alumnos del mundo de lo cotidiano, lo
vertiginoso de la imagen y lo superficial, no significa pedirles que
abruptamente se concentren en el silencio
del claustro. Quizás hay que
mostrarles lo atractivo del mundo del pensamiento partiendo del producto cultural
que los identifica y demostrar el camino que los creadores siguieron, basándose
en las grandes obras de la literatura para recrearlas, reconstruirlas con
nuevos significados utilizando los nuevos medios tecnológicos que ofrece el
siglo xxi.
La buena literatura nos hace reflexionar, analizar, ahondar
en significados y este proceso introspectivo es el que finalmente buscamos en
nuestros alumnos para encontrar allí con los valores de la sociedad occidental,
cuestionarlos si es necesario y rescatarlos pero habiendo incorporado nuestro
análisis e interiorización. Llegar allí
implica una mirada personal, inteligente y sensible que quizás no cuente con
adeptos entre los adolescentes en primera instancia. Sin embargo, si la curiosidad despierta el interés, son ellos
precisamente los más ávidos investigadores,
científicos y críticos.
El camino no está en abandonar los clásicos, en explicar en
forma simplista o en recurrir a manuales sintéticos;; todo esto ya sabemos es
el tortuoso camino del fracaso, busquemos en cambio el luminoso sendero de las
grandes obras que aún hoy tienen mucho que decir.......”!!!!!!!!!!!!!!
1. INTRODUCCIÓN Literatura argentina,
recorrido histórico a través de las obras literarias (narrativa, poesía,
ensayo) escritas en la República Argentina.
El nombre mismo del país tiene un origen literario, muy
anterior a la existencia de la nación y el Estado. En 1602 apareció un poema
descriptivo, La Argentina, de Martín del Barco Centenera (1544-1605),
que creó el latinismo equivalente a Río de la Plata y cuyo contenido invoca la
vida en las Indias meridionales. La palabra es retomada en 1612 en Argentina
manuscrita, crónica en prosa de Ruy Díaz de Guzmán.
2. PERIODO COLONIAL
En el siglo XVII, el barroco rioplatense es pobre si se
lo compara con otros del continente (véase Literatura mexicana;
Literatura peruana). El primer poeta memorable es Luis José de Tejeda, autor de
Coronas líricas y El peregrino en Babilonia, poesía tejedana
principal. Domingo de Neyra (1684-1757) nos dejó los primeros esbozos de
historia. Otros naturalistas y geógrafos continuaron esta primera tarea
historiográfica: Pedro Lozano, José Guevara, Félix de Azara, viajeros jesuitas
y, ya en los albores de la independencia, el primer historiador formal del
país, Gregorio Funes. La imprenta y el periodismo llegaron con la Ilustración,
en el siglo XVIII, cuando con las reformas de Carlos III se fundó el
virreinato del Río de la Plata en 1776.
3. LA INDEPENDENCIA
Como en el resto de América, la emancipación fue muy
celebrada por la pluma, pero siempre bajo la paradójica dependencia del
clasicismo español. Así se observa en los versos de Vicente López y Planes
(autor de la Marcha patriótica, himno nacional argentino), Esteban de
Luca, fray Cayetano Rodríguez y Juan Cruz Varela (1794-1839), figura mayor de
la tendencia y autor de una rica obra, con títulos como La Elvira o su
célebre poema Al 25 de mayo de 1838. El teatro, iniciado en 1717 con una
Loa de Antonio Fuentes del Arco, consiguió en 1817 abrir una Sociedad
del Buen Gusto destinada a combatir las “malas costumbres” del barroco e
imponer el racionalismo (véase Leandro Fernández de Moratín). En los
escritos y traducciones de José Antonio Miralla (1789-1825) se advierte una
evolución hacia el romanticismo. En el plano de las ideas, la escolástica dio
paso a los planteamientos de la fisiocracia que introdujo el militar y político
independentista Manuel Belgrano y a las ideas de Jean-Jacques Rousseau,
traducido por el político Mariano Moreno. Véase también Literatura
independentista y patriótica.
En rigor, puede afirmarse que no hay una auténtica
literatura argentina hasta la generación del 37. La huella romántica se
prolongó en las obras de poetas como Olegario Víctor Andrade, Almafuerte y
Claudio Mamerto Cuenca, y el neoclasicismo hasta Carlos Guido y Spano. Paralelamente
a esta generación, se desarrolla la literatura y poesía gauchesca, en la que la
figura del gaucho se va introduciendo en el mundo de las letras cultas
rioplatenses, y cuya figura principal será José Hernández y su gran poema El
gaucho Martín Fierro. Otros de sus representantes son: Bartolomé Hidalgo,
Rafael Obligado, Hilario Ascasubi y Estanislao del Campo.
4. FIN DE SIGLO Y
MODERNISMO
La organización nacional que empezó con la Constitución de
1853 y culminó en 1880 con la federalización de la ciudad de Buenos Aires,
trajo consigo un largo periodo de modernización, desarrollo, poblamiento y
riqueza. Los escritores de la llamada generación del 80 practican una
literatura cosmopolita, de crónica elegante y amable, a medias entre la
historia y la narrativa, inclinándose por la prosa; destacan: Lucio Vicente
López, Miguel Cané, Eduardo Wilde y Lucio V. Mansilla. Es muy importante la
tarea de orientación intelectual que cumplió el francés Paul Groussac. En la
novela, Eugenio Cambacérès introdujo el naturalismo, inspirado en las ideas del
escritor francés Émile Zola, en la filosofía del positivismo y la teoría de la
evolución. La narrativa realista se afianzó en la obra de Carlos María Ocantos,
Francisco Sicardi, Julián Martel y, más tarde, con Roberto J. Payró, Benito
Lynch y Manuel Gálvez.
En la década de 1890 se instaló en Buenos Aires Rubén Darío,
fundador del modernismo, el cual halló en la Argentina a su principal seguidor,
Leopoldo Lugones. En torno a ellos se reunieron modernistas de diverso origen,
como Ricardo Jaimes Freyre, Eugenio Díaz Romero, Leopoldo Díaz y Luis Berisso.
La prosa modernista se manifestó en las novelas de Enrique Larreta, Ángel de
Estrada y los comienzos del uruguayo Horacio Quiroga, afincado en Argentina, en
caso similar al de su paisano Florencio Sánchez, primer nombre relevante del
teatro nacional.
Las ideas filosóficas fueron dejando atrás el positivismo y
asumiendo el espiritualismo, el idealismo y el vitalismo en los trabajos y
enseñanzas de Alejandro Korn y Coriolano Alberini.
Tras
la eclosión modernista, la poesía se desprendió de su gusto por lo decorativo y
fastuoso, y recuperó un cierto romanticismo intimista en autores como Enrique
Banchs, Arturo Capdevila, Rafael Alberto Arrieta, Baldomero Fernández Moreno y
Pedro Miguel Obligado, contemporáneos de la peculiar figura de Alfonsina
Storni.
5. LAS VANGUARDIAS
El mundo de las vanguardias se introduce en Argentina a
través de la obra precursora de Lugones, los poemas primerizos de Ricardo
Güiraldes (El cencerro de cristal),
el curioso ejemplo de Macedonio Fernández, y de los movimientos
creacionista y ultraísta, representados sobre todo por el autor chileno Vicente
Huidobro. Eclosiona con los trabajos de Oliverio Girondo, a partir de Veinte
poemas para ser leídos en el tranvía, y las revistas de los jóvenes de la
década de 1920, Prisma y Martín
Fierro. Éstos derivan hacia preocupaciones estetizantes (Jorge Luis
Borges, Eduardo González Lanuza, Horacio Rega Molina, Evar Méndez, Conrado Nalé
Roxlo, Norah Lange, Ricardo Molinari, Carlos Mastronardi) y sociales, de signo
político revolucionario (Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, Nicolás Olivari,
Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta). En lugares de difícil clasificación y
marcada individualidad figuran nombres como Jacobo Fijman, Juan L. Ortiz y
Antonio Porchia.
Tras el estallido vanguardista de la década de 1920,
sobrevino un momento de moderación neoclásica, en el cual alcanza el
protagonismo la prosa narrativa y ensayística, en la obra del mismo Borges,
Eduardo Mallea, Ezequiel Martínez Estrada, Bernardo Canal Feijoo, Leopoldo
Marechal y otros autores que se incorporan al quehacer literario argentino:
Adolfo Bioy Casares, Manuel Mujica Láinez, Silvina Bullrich, Bernardo Kordon,
Bernardo Verbitzky, José Bianco y Julio Cortázar. La influencia del pensamiento
existencial se notará especialmente en el trabajo del narrador y ensayista
Ernesto Sábato.
En el teatro, la obra señera de Samuel Eichelbaum destaca
por su incursión en la psicología del inconsciente, mientras que otros autores,
como Armando Discépolo y Francisco Defilippis Novoa renuevan la herencia del
sainete costumbrista compartida por numerosos autores, entre los que destacan
Carlos Mauricio Pacheco y Alberto Vaccarezza.
En este periodo cabe subrayar la aparición de
la revista Sur (1931), fundada y dirigida durante 40 años por
Victoria Ocampo, que dio lugar a buena parte de la producción argentina y
actualizó el conocimiento de la literatura europea y norteamericana.
6. LA SEGUNDA MITAD DEL
SIGLO XX
Tras la década de 1920 no se registraron movimientos
orgánicos de marcada identidad como las vanguardias ultraísta y creacionista,
aunque se hicieron notar las influencias de movimientos europeos como el
futurismo italiano y el surrealismo francés. En la poesía es visible esta
huella en las obras de los escritores que aparecen en la década de 1940, como
Enrique Molina, Alberto Girri y Olga Orozco, seguidos por Francisco Madariaga y
Carlos Latorre, entre otros. Un decantado neorromanticismo sobresale en la
década de 1950 en Raúl Gustavo Aguirre y demás integrantes de la revista Poesía
Buenos Aires. La década de 1960 recogió la influencia de César Vallejo, en
una poesía de cuño realista y coloquial, entre cuyos cultivadores cuentan Juan
Gelman, Horacio Salas y Juana Bignozzi, entre otros. En cambio, Alejandra
Pizarnik y Roberto Juarroz se inclinan por una poesía de tipo intelectual y
reflexivo. Arturo Carrera (1948) representa, sobre todo en sus primeros libros,
la afirmación del neobarroco en poesía, ligado sin duda a experiencias como la
del escritor cubano Severo Sarduy.
A
mediados de la década de 1950 hubo además una nueva promoción de prosistas,
entre el ensayo y la narrativa, marcada por la doble preocupación de la
filosofía existencialista, en algunos casos enriquecida por el marxismo, y una
revisión del realismo social y político. De las publicaciones coetáneas, marcó
un hito importante la revista Contorno. Recogiendo las huellas del
historicismo (en los ensayos de Ezequiel Martínez Estrada, Raúl Scalabrini Ortiz,
Carlos Astrada y el citado Mallea), debe destacarse la obra de ensayistas como
Juan José Sebreli, Julio Mafud, Adolfo Prieto y Noé Jitrik. Entre los
narradores, figuran Beatriz Guido, Antonio di Benedetto, Juan José Manauta,
Andrés Rivera, David Viñas y Alberto Rodríguez.
En
el teatro, la diversidad de tendencias señala el curso del absurdo (Griselda
Gambaro), la revisión del sainete costumbrista, la farsa de caracteres y el
grotesco (Tulio Carella, Juan Carlos Ghiano, Agustín Cuzzani) y una
actualización del realismo social y político (Carlos Gorostiza, Oswaldo Dragún,
Roberto Cossa, Carlos Somigliana, Ricardo Talesnik).
En la narrativa de las últimas décadas se registran
distintas tendencias, que no pueden ser agrupadas sino parcialmente. El
realismo mágico de la novela latinoamericana se refleja en la obra de Hugo
Foguet y Héctor Tizón, en tanto que el arte camp que critica el discurso
de los medios masivos se muestra en las novelas de Manuel Puig. La crítica
social retorna en diversas aproximaciones actualizadas de los recursos
realistas, en narradores como Isidoro Blaisten, Daniel Moyano, Juan José
Hernández, Abelardo Castillo, Alicia Steinberg, Amalia Jamilis, Liliana Heker,
Enrique Medina, Juan Martini, Rodolfo Rabanal, Héctor Lastra y Jorge Asís. La
reflexión sobre el acto de narrar predomina, en cambio, en obras como las de
Juan José Saer y Ricardo Piglia.
En las promociones más recientes, el énfasis en lo ficcional
de la ficción se encuentra en la prosa de narradores como Guillermo Martínez,
Martín Caparrós, María Negroni (más conocida por su obra poética), Ricardo
Ibarlucía, César Aira, Fogwill y Daniel Guebel, entre otros. [1]
Martín
Fierro
Martín Fierro es la obra literaria más popular
argentina. José Hernández consiguió crear un héroe nacional, el gaucho, y un
paisaje idílico, la pampa. Con la estructura de la épica tradicional, este
poema es una larguísima tirada de versos en el que en primera persona va
desgranando su vida. El fragmento que sigue es el principio de la primera
parte: El gaucho Martín Fierro.
Fragmento
de Martín Fierro.
De
José Hernández.
"La
vuelta de Martín Fierro", I.
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena extraordinaria,
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.
Pido a los santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento,
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.
Vengan santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda,
Y se me traba la vista;
Pido a mi Dios que me asista
En esta ocasión tan ruda.
Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien obtenidas,
Y que después de adquiridas
No las quieren sustentar:—
Parece que sin largar
Se cansaron en partidas.
Más ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar,
Nada lo hace recular
Ni los fantasmas lo espantan;
Y dende que todos cantan
Yo también quiero cantar.
Cantando me he de morir,
Cantando me han de enterrar
Y cantando he de llegar
Al pie del Eterno Padre—
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.
Que no se trabe mi lengua
Ni me falte la palabra—
El cantar mi gloria labra
Y poniéndome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.
Me siento en el plan de un bajo
A cantar un argumento—
Como si soplara el viento
Hago tiritar los pastos—
Con oros, copas y bastos
Juega allí mi pensamiento.
Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pongo a cantar
No tengo cuándo acabar
Y me envejezco, cantando
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.
Con la guitarra en la mano
Ni las moscas se me arriman,
Naide me pone el pie encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.
Yo soy toro en mi rodeo
Y toraso en rodeo ajeno,
Siempre me tuve por güeno
Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quién es menos.
No me hago al lao de la güeya
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno, en un apuro
Me ha visto andar titubeando.
En el peligro ¡qué Cristos!
El corazón se me ensancha,
Pues toda la tierra es cancha
Y de esto naide se asombre,
El que se tiene por hombre,
Ande quiera hace pata ancha.
Soy gaucho, y entiendaló
Como mi lengua lo explica,
para mí la tierra es chica
Y pudiera ser mayor,
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol.
Nací eomo nace el peje
En el fondo de la mar,
Naides me puede quitar
Aquello que Dios me dió,
Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.
Mi gloria es vivir tan libre
Como el pájaro del cielo,
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remonto el vuelo.
Fuente: Hernández, José. El gaucho Martín Fierro. Buenos
Aires. Librería Martín Fierro, 1894.[2]
Vanguardias
latinoamericanas
Con el término de vanguardias se engloba
una serie de movimientos artísticos y culturales que se desarrollaron en Europa
y en América a partir de la década de 1920. El profesor e hispanista Jorge
Schwartz, analiza y explica el porqué de estos términos en el siguiente
fragmento de su libro Las vanguardias latinoamericanas.
Fragmento
de Las vanguardias latinoamericanas.
De Jorge Schwartz.
Introducción.
VANGUARDIA,
VANGUARDIAS
Hacia fines de los años 20, la creciente politización de la
cultura latinoamericana reintrodujo la polémica sobre el significado y el uso
de la palabra «vanguardia» mediante la clásica oposición del «arte por el arte»
y el «arte comprometido». En realidad, la controversia no se da en torno de la
utilización específica del término sino en el sentido más amplio de una
definición del propio estatuto del arte. Inicialmente restringido al
vocabulario militar del siglo XIX, acepción todavía prioritaria en los
artículos de los diccionarios, el término «vanguardia» acaba adquiriendo en
Francia un sentido figurado en el área política, especialmente entre los discípulos
de Saint-Simon (1760-1825). Para el creador del socialismo utópico el papel de
la vanguardia artística, en la medida en que pretende revolucionar a la
sociedad, se reviste de una función pragmática y de una finalidad social. Según
Donald Drew Egbert, para Saint-Simon «el arte debería dedicarse a alcanzar
fines sociales y de ahí sería necesariamente funcional, utilitario, didáctico y
finalmente, comprensible».
Sólo con las teorías del socialista utópico Charles Fourier
(1772-1837), contemporáneo de Saint-Simon y opositor de sus ideas, surge en las
primeras décadas del siglo XIX la posibilidad de disociar el arte de un sentido
rigurosamente político. Los anarquistas, inspirados en las ideas de Fourier,
serían atraídos por la posibilidad de desvincular la producción artística de
toda causa social. Esto va a permitir que algunos artistas declaradamente
anarquistas, como Oscar Wilde, puedan dedicarse al ejercicio del «arte por el
arte», sin recibir interferencias de orden político.
La utilización estrictamente política del término «vanguardia»
comienza a mediados del siglo XIX, con Marx y Engels. Como fundadores del
comunismo, ellos se consideraban parte de la vanguardia social. Pero, en
realidad, es Lenin quien usa apropiadamente el término al decir que «al educar
a los trabajadores del partido, el marxismo educa a la vanguardia del
proletariado». A partir de 1890 proliferan en Europa numerosos periódicos
políticamente partidarios, comunistas, socialistas y anarquistas, que traen en
su nombre la palabra «vanguardia»; las relaciones del arte con la vida parecen
firmemente establecidas y en ellas se atribuye al arte una función pragmática,
social y restauradora.
El caso extremo de la utilización en este sentido del término
«vanguardia» en el siglo XX, se dio con el stalinismo, que en forma paradójica
se identificaba con la vanguardia política al mismo tiempo que restringía
ferozmente cualquier tipo de expresión artística que no estuviese subordinada a
las reglas estéticas impuestas por el Partido. Las décadas del 30 y del 40
marcan el apogeo del realismo socialista, responsable de la abolición de las
vanguardias artísticas dentro del sistema, al considerarlas expresión de un
arte decadente. Incluso un crítico tan fino como Mariátegui, en 1927, llega a
decir que «una gran parte de los presuntos vanguardistas revela, en su
individualismo y su objetivismo exasperados, su espíritu burgués decadente».
Al mismo tiempo en que las facciones anarquistas y comunistas se
apropiaban del término «vanguardia», como sinónimo de una actitud partidaria
capaz de transformar a la sociedad, el surgimiento de los ismos europeos
dio un gran margen para la experimentación artística, desvinculándola, en mayor
o en menor grado, de todo pragmatismo social. Y aunque las vanguardias artísticas
tenían como denominador común la oposición a los valores del pasado y a los
cánones artísticos establecidos por la burguesía del siglo XIX y comienzos del
XX, ellas se distinguieron no sólo por las diferencias formales y por las
reglas de la composición, sino por su toma de posición ante las cuestiones
sociales.
En este sentido, el expresionismo alemán y el surrealismo francés,
situados al inicio y al final del período de las vanguardias, respectivamente,
a pesar de estar muy diferenciados en otros aspectos, tienen como factor
semejante su preocupación social. Pero en el expresionismo es una reacción ante
los horrores de la Primera Guerra Mundial y en el surrealismo apunta hacia la
utopía de la transformación del hombre a través de la liberación de las fuerzas
del inconsciente. «Nada les es más extraño que la fórmula del arte por el
arte», dice José Carlos Mariátegui en relación a lo último. Por otra parte, el
futurismo toma la delantera de todos los ismos como violenta reacción
contra la burguesía de la época, contra el arte museológico y contra todo
parámetro pasatista. El intento de abolir el tiempo y la distancia aproxima al
futurismo italiano con el simultaneísmo y el multiperspectivismo propuestos por
los cubistas de la década del 10. El dadaísmo, que también fue una reacción
ante la Primera Guerra Mundial, actúa de modo diferente: por el nihilismo, por
el humor, por la auto-irrisión y por la autodestrucción.
La tensión resultante del enfrentamiento entre «vanguardia
política» y «vanguardia artística» produce diversas influencias en la
producción cultural de los años 20, que varían de acuerdo con el momento, los
contextos y las experiencias individuales de los fundadores de los movimientos.
Las causas, la producción y el consumo cultural son elementos dinámicos, en
cambio permanente. No es posible limitar la vanguardia a un perfil estético
único, como tampoco se puede generalizar esquematizando un cuadro maniqueísta
del tipo «izquierda» versus «derecha», como hace Pedro Henríquez Ureña
cuando reseña en la revista Valoraciones de La Plata la Antología de
la poesía argentina moderna (1926) organizada por Julio Noé. En esta reseña
hay un ejemplo interesante de esas variantes: Leopoldo Lugones pasa de la
categoría de «extrema izquierda» a la de «capitán de las derechas».
Estos cambios ideológicos explican la existencia, por ejemplo, de
más de un Borges, de más de un Neruda, de más de un Vallejo. El primer Borges,
aquel que vivió en Europa desde 1914 hasta 1921 y que se sintió muy afectado
por la Primera Guerra Mundial, se compromete con la estética expresionista y se
sumerge en la obsesión vanguardista por la nueva metáfora. El regreso a Buenos
Aires le hace descubrir la ciudad natal, su lenguaje y sus tradiciones. Aparece
entonces un segundo Borges empeñado en negar al primero y en reafirmar sus
orígenes, como queda claro en sus primeros libros de poemas -Fervor de
Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San
Martín (1929)-y en el libro de ensayos Evaristo Carriego (1930).
En Neruda el proceso es opuesto: de una poesía altamente
surrealizante en Residencia en la tierra (1925-1931) evoluciona hacia
una especie de militancia poética que lo distancia bastante de sus primeras
obras. En Vallejo los mecanismos son muy diferentes: después de su viaje a
París en 1923, loss dos viajes a la Unión Soviética en 1928 y 1929, y su
participación en la Guerra Civil Española, el poeta más radical de la poesía en
lengua castellana de la década del 20 lanza un virulento ataque contra todo
principio vanguardista. Obras como El tungsteno (1931) y España,
aparta de mí este cáliz (1939), muestran cuánto se había apartado de la
experimentación y de la ruptura estética de Trilce, su obra poética más
lograda.
Justamente en las revistas de vanguardia las propuestas culturales
se pueden apreciar con mayor claridad. Debido a su esencial carácter
contestatario, tanto en artes como en cuestiones sociales, ellas mantienen una
relación pragmática con el público lector, emplean un lenguaje más directo que
el discurso estrictamente literario y presentan un estatus mucho menos
«aurático» (para usar el concepto de Benjamin) que la poesía o la prosa de
ficción. En ellas hay un fuerte sentido de oposición que no pasa por la censura
o por la criba de la gran prensa. Lo que no significa que las vanguardias no
hayan utilizado, siempre que pudieron, los diarios de gran tiraje para hacer
circular sus ideas.
Debido a su carácter efímero, las revistas de vanguardia presentan
líneas ideológicas más nítidas, tanto por las definiciones explícitamente
avanzadas en los editoriales, cuanto por el escaso tiempo de que disponían para
asimilar una nueva tendencia o, inclusive, cambiar la trayectoria de ideas
inicial.
Es fácil encontrar revistas que se proponen promover la renovación
de las artes, los nuevos valores, la importación de la «nueva sensibilidad», el
combate contra los valores del pasado y el status quo impuesto por las
academias. Este es el caso de Klaxon en Sao Paulo, de Proa (1.ª
época) y Martín Fierro (2.ª época) en Buenos Aires, Revista de Avance
en La Habana y válvula en Caracas, todas ellas representativas de una
estética vanguardista más radical.
Fuente: Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas.
Textos programáticos y críticos. Madrid. Ediciones Cátedra, 1991.[3]
Vanguardias
latinoamericanas
Con el término de vanguardias se engloba
una serie de movimientos artísticos y culturales que se desarrollaron en Europa
y en América a partir de la década de 1920. El profesor e hispanista Jorge
Schwartz, analiza y explica el porqué de estos términos en el siguiente
fragmento de su libro Las vanguardias latinoamericanas.
Fragmento
de Las vanguardias latinoamericanas.
De Jorge Schwartz.
Introducción.
VANGUARDIA,
VANGUARDIAS
Hacia fines de los años 20, la creciente politización de la
cultura latinoamericana reintrodujo la polémica sobre el significado y el uso
de la palabra «vanguardia» mediante la clásica oposición del «arte por el arte»
y el «arte comprometido». En realidad, la controversia no se da en torno de la
utilización específica del término sino en el sentido más amplio de una
definición del propio estatuto del arte. Inicialmente restringido al
vocabulario militar del siglo XIX, acepción todavía prioritaria en los
artículos de los diccionarios, el término «vanguardia» acaba adquiriendo en
Francia un sentido figurado en el área política, especialmente entre los
discípulos de Saint-Simon (1760-1825). Para el creador del socialismo utópico
el papel de la vanguardia artística, en la medida en que pretende revolucionar
a la sociedad, se reviste de una función pragmática y de una finalidad social.
Según Donald Drew Egbert, para Saint-Simon «el arte debería dedicarse a
alcanzar fines sociales y de ahí sería necesariamente funcional, utilitario,
didáctico y finalmente, comprensible».
Sólo con las teorías del socialista utópico Charles Fourier
(1772-1837), contemporáneo de Saint-Simon y opositor de sus ideas, surge en las
primeras décadas del siglo XIX la posibilidad de disociar el arte de un sentido
rigurosamente político. Los anarquistas, inspirados en las ideas de Fourier,
serían atraídos por la posibilidad de desvincular la producción artística de
toda causa social. Esto va a permitir que algunos artistas declaradamente
anarquistas, como Oscar Wilde, puedan dedicarse al ejercicio del «arte por el
arte», sin recibir interferencias de orden político.
La utilización estrictamente política del término «vanguardia»
comienza a mediados del siglo XIX, con Marx y Engels. Como fundadores del
comunismo, ellos se consideraban parte de la vanguardia social. Pero, en
realidad, es Lenin quien usa apropiadamente el término al decir que «al educar
a los trabajadores del partido, el marxismo educa a la vanguardia del
proletariado». A partir de 1890 proliferan en Europa numerosos periódicos políticamente
partidarios, comunistas, socialistas y anarquistas, que traen en su nombre la
palabra «vanguardia»; las relaciones del arte con la vida parecen firmemente
establecidas y en ellas se atribuye al arte una función pragmática, social y
restauradora.
El caso extremo de la utilización en este sentido del término
«vanguardia» en el siglo XX, se dio con el stalinismo, que en forma paradójica
se identificaba con la vanguardia política al mismo tiempo que restringía
ferozmente cualquier tipo de expresión artística que no estuviese subordinada a
las reglas estéticas impuestas por el Partido. Las décadas del 30 y del 40
marcan el apogeo del realismo socialista, responsable de la abolición de las
vanguardias artísticas dentro del sistema, al considerarlas expresión de un
arte decadente. Incluso un crítico tan fino como Mariátegui, en 1927, llega a
decir que «una gran parte de los presuntos vanguardistas revela, en su
individualismo y su objetivismo exasperados, su espíritu burgués decadente».
Al mismo tiempo en que las facciones anarquistas y comunistas se
apropiaban del término «vanguardia», como sinónimo de una actitud partidaria
capaz de transformar a la sociedad, el surgimiento de los ismos europeos
dio un gran margen para la experimentación artística, desvinculándola, en mayor
o en menor grado, de todo pragmatismo social. Y aunque las vanguardias
artísticas tenían como denominador común la oposición a los valores del pasado
y a los cánones artísticos establecidos por la burguesía del siglo XIX y
comienzos del XX, ellas se distinguieron no sólo por las diferencias formales y
por las reglas de la composición, sino por su toma de posición ante las
cuestiones sociales.
En este sentido, el expresionismo alemán y el surrealismo francés,
situados al inicio y al final del período de las vanguardias, respectivamente,
a pesar de estar muy diferenciados en otros aspectos, tienen como factor
semejante su preocupación social. Pero en el expresionismo es una reacción ante
los horrores de la Primera Guerra Mundial y en el surrealismo apunta hacia la
utopía de la transformación del hombre a través de la liberación de las fuerzas
del inconsciente. «Nada les es más extraño que la fórmula del arte por el
arte», dice José Carlos Mariátegui en relación a lo último. Por otra parte, el
futurismo toma la delantera de todos los ismos como violenta reacción
contra la burguesía de la época, contra el arte museológico y contra todo
parámetro pasatista. El intento de abolir el tiempo y la distancia aproxima al
futurismo italiano con el simultaneísmo y el multiperspectivismo propuestos por
los cubistas de la década del 10. El dadaísmo, que también fue una reacción
ante la Primera Guerra Mundial, actúa de modo diferente: por el nihilismo, por
el humor, por la auto-irrisión y por la autodestrucción.
La tensión resultante del enfrentamiento entre «vanguardia
política» y «vanguardia artística» produce diversas influencias en la
producción cultural de los años 20, que varían de acuerdo con el momento, los
contextos y las experiencias individuales de los fundadores de los movimientos.
Las causas, la producción y el consumo cultural son elementos dinámicos, en
cambio permanente. No es posible limitar la vanguardia a un perfil estético
único, como tampoco se puede generalizar esquematizando un cuadro maniqueísta
del tipo «izquierda» versus «derecha», como hace Pedro Henríquez Ureña
cuando reseña en la revista Valoraciones de La Plata la Antología de
la poesía argentina moderna (1926) organizada por Julio Noé. En esta reseña
hay un ejemplo interesante de esas variantes: Leopoldo Lugones pasa de la
categoría de «extrema izquierda» a la de «capitán de las derechas».
Estos cambios ideológicos explican la existencia, por ejemplo, de
más de un Borges, de más de un Neruda, de más de un Vallejo. El primer Borges,
aquel que vivió en Europa desde 1914 hasta 1921 y que se sintió muy afectado
por la Primera Guerra Mundial, se compromete con la estética expresionista y se
sumerge en la obsesión vanguardista por la nueva metáfora. El regreso a Buenos
Aires le hace descubrir la ciudad natal, su lenguaje y sus tradiciones. Aparece
entonces un segundo Borges empeñado en negar al primero y en reafirmar sus
orígenes, como queda claro en sus primeros libros de poemas -Fervor de
Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San
Martín (1929)-y en el libro de ensayos Evaristo Carriego (1930).
En Neruda el proceso es opuesto: de una poesía altamente
surrealizante en Residencia en la tierra (1925-1931) evoluciona hacia
una especie de militancia poética que lo distancia bastante de sus primeras
obras. En Vallejo los mecanismos son muy diferentes: después de su viaje a
París en 1923, loss dos viajes a la Unión Soviética en 1928 y 1929, y su
participación en la Guerra Civil Española, el poeta más radical de la poesía en
lengua castellana de la década del 20 lanza un virulento ataque contra todo
principio vanguardista. Obras como El tungsteno (1931) y España,
aparta de mí este cáliz (1939), muestran cuánto se había apartado de la
experimentación y de la ruptura estética de Trilce, su obra poética más
lograda.
Justamente en las revistas de vanguardia las propuestas culturales
se pueden apreciar con mayor claridad. Debido a su esencial carácter
contestatario, tanto en artes como en cuestiones sociales, ellas mantienen una
relación pragmática con el público lector, emplean un lenguaje más directo que
el discurso estrictamente literario y presentan un estatus mucho menos
«aurático» (para usar el concepto de Benjamin) que la poesía o la prosa de
ficción. En ellas hay un fuerte sentido de oposición que no pasa por la censura
o por la criba de la gran prensa. Lo que no significa que las vanguardias no
hayan utilizado, siempre que pudieron, los diarios de gran tiraje para hacer
circular sus ideas.
Debido a su carácter efímero, las revistas de vanguardia presentan
líneas ideológicas más nítidas, tanto por las definiciones explícitamente
avanzadas en los editoriales, cuanto por el escaso tiempo de que disponían para
asimilar una nueva tendencia o, inclusive, cambiar la trayectoria de ideas
inicial.
Es fácil encontrar revistas que se proponen promover la renovación
de las artes, los nuevos valores, la importación de la «nueva sensibilidad», el
combate contra los valores del pasado y el status quo impuesto por las
academias. Este es el caso de Klaxon en Sao Paulo, de Proa (1.ª
época) y Martín Fierro (2.ª época) en Buenos Aires, Revista de Avance
en La Habana y válvula en Caracas, todas ellas representativas de una
estética vanguardista más radical.
Fuente: Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas.
Textos programáticos y críticos. Madrid. Ediciones Cátedra, 1991.[4]
Vanguardias
latinoamericanas
Con el término de vanguardias se engloba
una serie de movimientos artísticos y culturales que se desarrollaron en Europa
y en América a partir de la década de 1920. El profesor e hispanista Jorge
Schwartz, analiza y explica el porqué de estos términos en el siguiente
fragmento de su libro Las vanguardias latinoamericanas.
Fragmento
de Las vanguardias latinoamericanas.
De Jorge Schwartz.
Introducción.
VANGUARDIA,
VANGUARDIAS
Hacia fines de los años 20, la creciente politización de la
cultura latinoamericana reintrodujo la polémica sobre el significado y el uso
de la palabra «vanguardia» mediante la clásica oposición del «arte por el arte»
y el «arte comprometido». En realidad, la controversia no se da en torno de la
utilización específica del término sino en el sentido más amplio de una
definición del propio estatuto del arte. Inicialmente restringido al
vocabulario militar del siglo XIX, acepción todavía prioritaria en los
artículos de los diccionarios, el término «vanguardia» acaba adquiriendo en
Francia un sentido figurado en el área política, especialmente entre los
discípulos de Saint-Simon (1760-1825). Para el creador del socialismo utópico
el papel de la vanguardia artística, en la medida en que pretende revolucionar
a la sociedad, se reviste de una función pragmática y de una finalidad social.
Según Donald Drew Egbert, para Saint-Simon «el arte debería dedicarse a
alcanzar fines sociales y de ahí sería necesariamente funcional, utilitario,
didáctico y finalmente, comprensible».
Sólo con las teorías del socialista utópico Charles Fourier
(1772-1837), contemporáneo de Saint-Simon y opositor de sus ideas, surge en las
primeras décadas del siglo XIX la posibilidad de disociar el arte de un sentido
rigurosamente político. Los anarquistas, inspirados en las ideas de Fourier,
serían atraídos por la posibilidad de desvincular la producción artística de
toda causa social. Esto va a permitir que algunos artistas declaradamente
anarquistas, como Oscar Wilde, puedan dedicarse al ejercicio del «arte por el
arte», sin recibir interferencias de orden político.
La utilización estrictamente política del término «vanguardia»
comienza a mediados del siglo XIX, con Marx y Engels. Como fundadores del
comunismo, ellos se consideraban parte de la vanguardia social. Pero, en
realidad, es Lenin quien usa apropiadamente el término al decir que «al educar
a los trabajadores del partido, el marxismo educa a la vanguardia del
proletariado». A partir de 1890 proliferan en Europa numerosos periódicos
políticamente partidarios, comunistas, socialistas y anarquistas, que traen en
su nombre la palabra «vanguardia»; las relaciones del arte con la vida parecen
firmemente establecidas y en ellas se atribuye al arte una función pragmática,
social y restauradora.
El caso extremo de la utilización en este sentido del término
«vanguardia» en el siglo XX, se dio con el stalinismo, que en forma paradójica
se identificaba con la vanguardia política al mismo tiempo que restringía
ferozmente cualquier tipo de expresión artística que no estuviese subordinada a
las reglas estéticas impuestas por el Partido. Las décadas del 30 y del 40
marcan el apogeo del realismo socialista, responsable de la abolición de las
vanguardias artísticas dentro del sistema, al considerarlas expresión de un
arte decadente. Incluso un crítico tan fino como Mariátegui, en 1927, llega a
decir que «una gran parte de los presuntos vanguardistas revela, en su individualismo
y su objetivismo exasperados, su espíritu burgués decadente».
Al mismo tiempo en que las facciones anarquistas y comunistas se
apropiaban del término «vanguardia», como sinónimo de una actitud partidaria
capaz de transformar a la sociedad, el surgimiento de los ismos europeos
dio un gran margen para la experimentación artística, desvinculándola, en mayor
o en menor grado, de todo pragmatismo social. Y aunque las vanguardias
artísticas tenían como denominador común la oposición a los valores del pasado
y a los cánones artísticos establecidos por la burguesía del siglo XIX y
comienzos del XX, ellas se distinguieron no sólo por las diferencias formales y
por las reglas de la composición, sino por su toma de posición ante las
cuestiones sociales.
En este sentido, el expresionismo alemán y el surrealismo francés,
situados al inicio y al final del período de las vanguardias, respectivamente,
a pesar de estar muy diferenciados en otros aspectos, tienen como factor
semejante su preocupación social. Pero en el expresionismo es una reacción ante
los horrores de la Primera Guerra Mundial y en el surrealismo apunta hacia la
utopía de la transformación del hombre a través de la liberación de las fuerzas
del inconsciente. «Nada les es más extraño que la fórmula del arte por el
arte», dice José Carlos Mariátegui en relación a lo último. Por otra parte, el
futurismo toma la delantera de todos los ismos como violenta reacción
contra la burguesía de la época, contra el arte museológico y contra todo
parámetro pasatista. El intento de abolir el tiempo y la distancia aproxima al
futurismo italiano con el simultaneísmo y el multiperspectivismo propuestos por
los cubistas de la década del 10. El dadaísmo, que también fue una reacción
ante la Primera Guerra Mundial, actúa de modo diferente: por el nihilismo, por
el humor, por la auto-irrisión y por la autodestrucción.
La tensión resultante del enfrentamiento entre «vanguardia
política» y «vanguardia artística» produce diversas influencias en la
producción cultural de los años 20, que varían de acuerdo con el momento, los
contextos y las experiencias individuales de los fundadores de los movimientos.
Las causas, la producción y el consumo cultural son elementos dinámicos, en
cambio permanente. No es posible limitar la vanguardia a un perfil estético
único, como tampoco se puede generalizar esquematizando un cuadro maniqueísta
del tipo «izquierda» versus «derecha», como hace Pedro Henríquez Ureña
cuando reseña en la revista Valoraciones de La Plata la Antología de
la poesía argentina moderna (1926) organizada por Julio Noé. En esta reseña
hay un ejemplo interesante de esas variantes: Leopoldo Lugones pasa de la
categoría de «extrema izquierda» a la de «capitán de las derechas».
Estos cambios ideológicos explican la existencia, por ejemplo, de
más de un Borges, de más de un Neruda, de más de un Vallejo. El primer Borges,
aquel que vivió en Europa desde 1914 hasta 1921 y que se sintió muy afectado
por la Primera Guerra Mundial, se compromete con la estética expresionista y se
sumerge en la obsesión vanguardista por la nueva metáfora. El regreso a Buenos
Aires le hace descubrir la ciudad natal, su lenguaje y sus tradiciones. Aparece
entonces un segundo Borges empeñado en negar al primero y en reafirmar sus
orígenes, como queda claro en sus primeros libros de poemas -Fervor de
Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San
Martín (1929)-y en el libro de ensayos Evaristo Carriego (1930).
En Neruda el proceso es opuesto: de una poesía altamente
surrealizante en Residencia en la tierra (1925-1931) evoluciona hacia
una especie de militancia poética que lo distancia bastante de sus primeras
obras. En Vallejo los mecanismos son muy diferentes: después de su viaje a
París en 1923, loss dos viajes a la Unión Soviética en 1928 y 1929, y su
participación en la Guerra Civil Española, el poeta más radical de la poesía en
lengua castellana de la década del 20 lanza un virulento ataque contra todo
principio vanguardista. Obras como El tungsteno (1931) y España,
aparta de mí este cáliz (1939), muestran cuánto se había apartado de la
experimentación y de la ruptura estética de Trilce, su obra poética más
lograda.
Justamente en las revistas de vanguardia las propuestas culturales
se pueden apreciar con mayor claridad. Debido a su esencial carácter
contestatario, tanto en artes como en cuestiones sociales, ellas mantienen una
relación pragmática con el público lector, emplean un lenguaje más directo que
el discurso estrictamente literario y presentan un estatus mucho menos
«aurático» (para usar el concepto de Benjamin) que la poesía o la prosa de
ficción. En ellas hay un fuerte sentido de oposición que no pasa por la censura
o por la criba de la gran prensa. Lo que no significa que las vanguardias no
hayan utilizado, siempre que pudieron, los diarios de gran tiraje para hacer
circular sus ideas.
Debido a su carácter efímero, las revistas de vanguardia presentan
líneas ideológicas más nítidas, tanto por las definiciones explícitamente
avanzadas en los editoriales, cuanto por el escaso tiempo de que disponían para
asimilar una nueva tendencia o, inclusive, cambiar la trayectoria de ideas
inicial.
Es fácil encontrar revistas que se proponen promover la renovación
de las artes, los nuevos valores, la importación de la «nueva sensibilidad», el
combate contra los valores del pasado y el status quo impuesto por las
academias. Este es el caso de Klaxon en Sao Paulo, de Proa (1.ª
época) y Martín Fierro (2.ª época) en Buenos Aires, Revista de Avance
en La Habana y válvula en Caracas, todas ellas representativas de una
estética vanguardista más radical.
Fuente: Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas.
Textos programáticos y críticos. Madrid. Ediciones Cátedra, 1991.
BIBLIOGRAFÍA
Ø
Correas, Carlos. Arlt literato. Buenos Aires: Atuel, 1995.
Relectura de Arlt que intenta sintetizar las ideas políticas y estéticas que
aparecen en su obra, dentro del contexto histórico y literario argentino.
Ø
Goldar, Ernesto. Proceso a Roberto Arlt. Buenos Aires: Plus
Ultra, 1985. El libro recorre las diversas lecturas efectuadas de la obra de
Arlt, a través de diferentes épocas, presupuestos y puntos de vista.
Ø
Guerrero, Diana. Roberto Arlt o el habitante solitario.
Buenos Aires: Granica, 1972. Arlt, en la sociedad argentina de su tiempo, es
visto como el novelista del aislamiento y la incomunicación de seres débilmente
socializados.
Ø
Masotta, Oscar. Sexo y traición en Roberto Arlt. Buenos
Aires: CEDAL, 1982. Algunos momentos de la obra arltiana son examinados a la
luz de la filosofía existencialista y el psicoanálisis.
Ø
Núñez, Ángel. La obra narrativa de Roberto Arlt. Buenos
Aires: Nova, 1968. La literatura de Arlt es vista desde la perspectiva de los
géneros abordados
(novela, cuento, aguafuerte), configuración de personajes y
obsesiones temáticas.
Ø
Enciclopedia®
Microsoft® Encarta 2001.
Ø
Material
de la Red Informática Educativa
Ø
Apuntes
personales.
*CONCLUSION:
RECORRIDOS SEMIOLÓGICOS
1. El ámbito
de estudio de la semiología.
Las ciudades y los signos.
El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que
significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la
taberna, etc.
. De L.Calvino
¿Semiología
o Semiótica?
Vivimos en
un inmersos universo de signos.
Registramos (con los sentidos,), reconocemos (establecemos analogías,
recordamos experiencias), interpretamos, asignamos sentidos, etc., desde que
nos levantamos hasta que nos acostamos.
SEMIOLOGÍA
(1916) de Saussure una hipotética ciencia que debería estudiar el
funcionamiento de los sistemas de signos en la vida social, y por lo tanto, se
inscribe en el marco de la lingüística.(influencia francesa)
SEMIÓTICA, nombre
que en los últimos años terminó por imponerse, proviene del ámbito de la
filosofía y tiene al Peirce como
referente fundamental. (ámbito anglosajón)
EL MODELO LINGÜÍSTICO
De
Saussure (1857-1913):
La
lingüística saussureana establece los conceptos como diferenciales y
relaciónales
SIGNO,
VALOR, RELACIONES
El signo
lingüístico es una entidad psíquica que une dos términos: un
concepto y una imagen acústica. Reemplazada por significado y significante,
respectivamente.
Los signos
lingüísticos integran un sistema, es la lengua,
SINTAGMA
Casi no
hay enunciado, en una lengua, que no se presente como la asociación de varias
unidades(sucesivas o simultáneas), susceptibles de aparecer también en otros
enunciados. En el sentido amplio de la
palabra sintagma, el enunciado E contiene el sintagma u v, solo si u y v son
dos unidades, que aparecen una y otra en E.
U y V forman un sintagma en E no sólo si
ambos están presentes en E, sino
también cuando se conoce o se cree poder descubrir una relación sintagmática
condicionante de esta copresencia
PARADIGMA
Se llama paradigma toda clase de
elementos lingüísticos, sea cual fuere el principio que lleva a reunir esas
unidades. Se considerarán como
paradigmas los grupos asociativos de que habla Saussure, cuyos elementos no
están ligados sino por asociaciones de ideas.
Jakobson parece basar a veces la relación paradigmática en la simple similaridad.
Por ejemplo dos unidades u y u’ pertenecen a
un mismo paradigma si –y únicamente si- son susceptibles de reemplazarse
mutuamente en un mismo sintagma.
Jakobson considera sinónimos sintagmática
y metonímica, paradigmática y metafórica.
LA SEMIOLOGÍA
Todo sistema semiológico se mezcla
con el lenguaje. La sustancia visual,
por ejemplo, confirma sus significaciones reforzándose mediante un mensaje
lingüístico, de modo que por lo menos una parte del mensaje icónico se
encuentra en una relación estructural de redundancia o de relevo respecto del
sistema de la lengua.
La ciencia general de los signos,
es la semiología la que constituye una
parte de la lingüística
Dos líneas de investigación de
esta lingüística secundaria: de orden sintagmático, es el análisis estructural
del mensaje narrativo; la otra, de orden paradigmático, es la clasificación de
las unidades de connotación: el mensaje se encuentra siempre en el punto de
intersección de esos dos grandes ejes, ya señalados por Saussure.
Adaptado de R: Barthes
Benveniste considera a la lengua
en su dimensión semiológica como englobante de la sociedad.
LOS FUNDAMENTOS DE LA SEMIOLOGÍA:
SISTEMAS DE SIGNOS, RELACIONES, SIGNIFICANCIA.
¿Dónde Halla la lengua su unidad y
el principio de su funcionamiento?
En su carácter semiótico. Por él se define su naturaleza, por él
también se integra a un conjunto de sistemas del mismo carácter.
Para Saussure
El signo es una noción
lingüística, que se extiende a ciertos órdenes de hachos humanos y
sociales.
El papel del signo es representar,
la semiología, utilizamos a la vez y a cada instante varios sistemas de signos:
primero los signos del lenguaje, los signos de la escritura; los “signos de
cortesía”, de reconocimiento, de adhesión, en todas sus variedades y
jerarquías; los signos reguladores de los movimientos; los “signos exteriores”
que indican condiciones sociales; los “signos monetarios”, valores e índices de
la vida económica.
Nuestra vida entera está presa en
redes de signos.
LA LENGUA:
interpretante de la sociedad
El signo es necesariamente una
unidad, pero la unidad puede no ser un signo.
La lengua está hecha de unidades y esas unidades son signos
Los sistemas fundados en unidades
se reparten entre sistemas de unidades significantes y no significantes. En la primera categoría pondremos la lengua;
en la segunda, la música.
Se pueden distinguir los sistemas
en que la significancia está impresa por el autor en la obra y los sistemas
donde la significancia es expresada por los elementos primeros en estado
aislado, independientemente de los enlaces que puedan contraer. En los primeros, la significancia se
desprende de las relaciones que organizan un mundo cerrado, en los segundos, es
inherente a los signos mismos. La
significancia del arte no remite nunca, pues, a una convención idénticamente
heredada entre copartícipes. Cada vez
hay que descubrir sus términos, que son ilimitados en número, imprevisibles en
naturaleza, y así por reinventar en cada obra –en una palabra, ineptos para
fijarse en una institución. La
significancia de la lengua, por el contrario, es la significancia misma, que
funda la posibilidad de todo intercambio, es la significancia misma, que funda
la posibilidad de todo intercambio y de toda comunicación, y desde ahí de toda
cultura.
La lengua es el interpretante de
todos los demás sistemas, lingüísticos y no lingüísticos.
¿POR QUÉ LA LENGUA SE CONSTITUYE
EN MODELO DE LA SEMIOLOGÍA’ DOBLE SIGNIFICANCIA. SEMIÓTICA Y SEMÁNTICA.
Hay pues un modelado semiótico que la lengua ejerce y del que no se
concibe que su principio resida en otra parte que no sea la lengua.
La lengua: su preeminencia como
sistema significante y de esta preeminencia puede dar razón un principio
semiológico solo. La lengua significa
de una manera especifica y que no es sino suya, de una manera que no reproduce
ningún otro sistema. Está investida de
una doble significancia. He aquí
propiamente un modelo sin análogo. La
lengua combina dos modos distintos de significancia, que llamamos el modo
semiótico por una parte, el modo semántico por otra.
(Ver cuadros de modo semántico
y semiótico).
En conclusión, hay que
superar la noción saussuriana del signo como principio único, del que
dependería a la vez la estructura y el funcionamiento de la lengua. Dicha superación se logrará por dos caminos
El análisis intra lingüístico, abriendo
una nueva dimensión de significancia, la del discurso, que llamamos semántica,
en adelante distinta de la que está ligada al signo y que será semiótica.
El análisis translinguistico de los
textos, de las obras, merced a la elaboración de una meta semántica que será
construida sobre la semántica de la enunciación
Ser una semiología de “segunda
generación”
Adaptado de E. Benveniste
Charles Sanders Peirce (1839-1914)
El signo y sus tricotomías.
“siempre que llegamos a conocer un
hecho es porque se nos resiste.”
Reflexionar sobre el conocimiento,
la prioridad de lo real. La realidad es
aquello con que los seres humanos se
enfrentan. Sería la segundidad, o
experiencia del mundo lo que hace que se deba responder. Tanto el
reconocimiento de la cualidad o primeridad del objeto o segundidad, por el
encuentro, sólo pueden conocerse una vez establecida la relación(entre el
obstáculo y su cualidad que lo hace resistente-dureza en este caso). La
relación es la terceridad.
LA
SEMIÓTICA. HISTORIA
La semiótica llega una disciplina
independiente con la obra del filósofo Peirce (1839-1914)
“ un signo o Representamen, es un
Primero que mantiene con un Segundo,
llamado su Objeto, tan verdadera relación triádica que es capaz de determinar
un Tercero, llamado su Interpretante, para que éste asuma la misma relación
triádica con respecto al llamado Objeto que la existente entre el Signo y el
Objeto”.
Toda la experiencia humana se
organiza, para Peirce, entres niveles que él llama la primeridad, la segundidad
y la terceridad y que corresponden, en líneas muy generales a la cualidades
sentidas, al a experiencia del esfuerzo y a los signos. El signo es una de esas relaciones de tres
términos: lo que provoca el proceso de eslabonamiento, su objeto y el efecto
que el signo produce, es decir, el interpretante.
Peirce tiene clasificación de las
variedades de signos; Por ejemplo, la de signotipo y signo-ocurrencia
Otra distinción es la de icono,
índice y símbolo.
SIGNO O REPRESENTAMEN:
Un signo, o representamen, es algo
que está para alguien, por algo, en algún aspecto o disposición
Ello se dirige a alguien, o sea,
crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o quizás un signo más
desarrollado. A este, que aquél crea,
lo denomino el interpretante del primer signo.
Al signo que está por algo, su objeto.
Este está por tal objeto, no en todo sentido, sino respecto a un tipo de ideas que algunas veces ha llamado el
fundamento del representamen.
OBJETO
Quiere decir que habría dos
posibilidades teóricas: o bien el signo sustituye al objeto en cuanto caos,
diciéndolo por primera vez, o bien el signo sustituye, mediante un nuevo decir,
algo que estaba ya dicho acerca del objeto.
Resulta que un signo tendrá como objeto siempre, a otro decir, o sea,
otro signo.
INTERPRETANTE
Todo lo que constriñe a algún otro
a referirse a un objeto, al cual él mismo se refiere del mismo modo (su objeto)
trasformándose a su vez el interpretante en signo y así ad ifinitum”
El análisis de un signo descompone la inferencia en sus tres
momentos: representación, interpretación y atribución
La teoría de la inferencia
semiótica peirciana es una teoría lógica y no psicológica. Por lo tanto, ninguno de los términos
empleados debe ser comprendido como estado, acto o función psíquicos. Lo que se analiza, son las marcas o
expresiones, digamos públicas, de la inferencia. Del a representación sólo se analiza la ‘función de delegación’,
lo que Peirce denomina el ‘representamen’; de la interpretación, el ‘signo
interpretante’ y de la atribución, la relación ‘objetiva’ del signo y la que
éste representa”
La primeridad es la categoría de
la generalizad exuberante; la terceridad, la categoría de la generalidad
ordenada; la segundidad, la categoría de la unión existencial de las otras dos.
LA ESTRUCTURA
AUSENTE
El signo icónico
1-Peirce definía los iconos como
los signos que originariamente tienen cierta semejanza con el objeto a que se
refieren.
2-El signo icónico es semejante a
la cosa denotada en algunos aspectos.
3-los signos icónicos no poseen
las propiedades del objeto representado
sino que reproducen algunas condiciones de la percepción común,
4- los signos icónicos reproducen
algunas condiciones de la percepción del objeto una vez seleccionadas por medio
de códigos de reconocimiento y anotadas por medio de convenciones gráficas
5- Los códigos de reconocimiento
tienen en cuenta los aspectos pertinentes.
La reconocibilidad del signo icónico depende de la selección de estos
aspectos.
ENTORNO
AL SIGNO
Un especial cuidado en distinguir
la significación de la función referencial (denotación). La denotación no se produce entre el
significante y un significado, sino entre el signo y el referente, es decir, un
objeto real, en el caso más fácil de imaginar.
También debe distinguirse la
significación de la representación, que es la aparición de una imagen mental en
el usuario de los signos.
Tres relaciones de la parte
perceptible del signo: con la “cosa real”(denotación), con la “imagen
psíquica”(representación) y con la “decible”(significación)
La relación entre un significante
y un significado es inmotivada: ambos son de naturaleza diferente y es
necesaria no puede existir sin el otro.
Debe distinguirse el signo de
algunas entidades vecinas menos semejantes.
La señal provoca una determinada reacción, pero no implica ninguna
relación de significación.
SEMIÓTICA Y
PRAGMÁTICA
TRIADISMO
Y DIADISMO DE LA RELACIÓN SÍGNICA
1.CLASIFICACIÓN TRICOTÓMICA
diferencia entre las ”dos
semióticas” es que en Peirce el signo es una relación triádica, para
Saussure-Hjelmslev es diádica.
Peirce tiene una clara metodología
tricotomizante. Distingue sobre el eje
ontológico: primeridad, segundidad y terceridad sobre el eje
epistemológico: deducción, inducción y abducción; sobre el eje semiótico:
representamen, objeto e intérprete. El
esquema presenta sucintamente las tricotomías sobre sus respectivos ejes.
Estas son distinciones
introducidas por Peirce en el eje ontológico.
La tricotomía sobre el eje semiótico lo intersecta. Se distinguen tres tipos de signos: el signo
aparece en primer lugar(se refiere a sí mismo), es decir el representamen; en
segundo lugar (se refiere al objeto) y en tercer lugar cuando se refiere al
intérprete.
2.LINEALIDAD, TEMPORALIDAD Y
DICOTOMÍAS
la orientación Saussure
–Hjelmsleviana en semiótica está caracterizada por una metodología dicotomizante:
el signo expresa la relación entre el significante y el significado, y esta
dicotomía debería observarse como un instrumento metodológico fuerte que sirve
para estabilizar el dominio de la investigación y aislar aspectos residuales
del fenómeno.
Linealidad del signo es una
característica de la lingüística estructural.
La linealidad hace al lenguaje vinculado-temporalmente.
Saussure:
“El significante, por ser de
naturaleza auditiva, se desenvuelve en el tiempo únicamente y tiene los
caracteres que toma el tiempo: a) representa una extensión; y b) esa extensión
es mensurable en una sola dirección, es una línea”
Linealidad, temporalidad, son
condición necesaria de la lengua, porque los dos “órdenes”, expresión y
contenido, significante y significado, tienen que estar asociados
psicológicamente
Peirce, escribe explícitamente que
la semiosis es un proceso infinito.
Este proceso continúa ad infinitum y no es temporalmente lineal: es
espacial antes que temporal.
ENTRE EL CÓDIGO Y LOS MENSAJES
El hablante de una lengua no la
encuentra simplemente como código sino que encuentra repertorios de enunciados
construidos histórica y socialmente en cada esfera de actividad. Es importante
su afirmación de que la existencia de los géneros discursivos hace posible la
comunicación.
Según Bajtín
GÉNEROS DISCURSIVOS
El uso de la lengua se lleva a
cabo en forma de enunciados (orales y escritos), concretos y singulares que
pertenecen a los participantes de una u
otras esfera de la praxis humana.
Enunciados reflejan las condiciones y el objeto de cada una de las
esferas por que contenido y por su estilo verbal(recursos léxicos,
fraseológicos y gramaticales de la lengua) por su composición o
estructuración Los tres momentos
mencionados están vinculados en la totalidad del enunciado. Cada enunciado separado es, por supuesto,
individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos
relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros
discursivos.
Hay una extrema heterogeneidad de
los géneros discursivos (orales y escritos).
Géneros discursivos un diálogo cotidiano, como un relato, una carta,
etc.
El vínculo entre el estilo y el
género se revela claramente en el problema de los estilos lingüísticos o
funcionales.
Sus propios géneros, que responden
a las condiciones específicas de una esfera a los géneros les corresponden
diferentes estilos. Una función y unas
condiciones determinadas, específicas para cada esfera de la comunicación
discursiva, generan determinados géneros unos tipos temáticos, composicionales
y estilísticos de enunciados determinados y relativamente estables)
El estilo tiene que ver con
determinados tipos de estructuración, con los tipos de su conclusión, con los
tipos de la relación .
La voluntad discursiva del
hablante se realiza ante todo en la elección de un género discursivo
determinado.
Las formas genéricas son mucho más
ágiles, elásticas y libres en comparación con las formas lingüísticas. Los
géneros más comunes en la vida
cotidiana son tan estandarizados que la voluntad discursiva individual del
hablante se manifiesta únicamente en la selección de un determinado género (los
saludos, despedida), los breves géneros.
La variedad de estos géneros se determina por la situación discursiva,
posición social, y la s relaciones
personales: existen formas elevadas, estrictamente oficiales ; formas
familiares y las formas íntimas.
LOS SEIS COMPONENTES DE LA
COMUNICACIÓN Y LAS FUNCIONES DEL
LENGUAJE
Jakobson elaboro un esquema que se
convirtió en un clásico de las teorizaciones sobre comunicación.
LOS DISCURSOS SOCIALES
Lo productivo de la circulación
del esquema hace que desde su presentación no puedan dejar de tenerse en cuanta
esos seis componentes mínimos para pensar cualquier intercambio
comunicativo. El desarrollo de los
estudios sobre los medios masivos, hizo la necesidad de complejizar cada una de
los elementos hasta plantear que convendría, en cada uno de los polos,
referirse a redes que tienen su s propias interacciones comunicativas
La lingüística no posee las
herramientas para comprender sus propios orígenes y su funcionamiento como discurso sobre el lenguaje. De esta ruptura entre la problemática sobre
la lengua y la problemática sobre el discurso, se pueden formular correctamente
las relaciones entre las dos, y el hecho de que es indispensable para una
teoría de los discursos sociales.
EL SENTIDO COMO
PRODUCCIÓN DISCURSIVA
La articulación de la problemática
de los discursos sociales puede construirse de la siguiente manera:
FREGE PEIRCE TEORÍA DE LOS DISCURSOS SOCIALES
Sinn Interpretante Operaciones
Zeichen
. Signo. Discurso.
Bedeutung. Objeto. Representaciones.
La enunciación del discurso
COMUNICACIÓN
En la comunicación humana
intervienen varios sistemas de signos: verbales, gestuales o entorno
contextuales determinados.
Los códigos de comunicación no
verbales los incluiremos globalmente en un conjunto denominado sistemas
paralinguistícos.
EL
DISCURSO Y LA COMUNICACIÓN
Cuando alguien habla o escribe
pone en acción un sistema lingüística el servicio dela comunicación con otros
individuos. Se produce un “acto
comunicativo”. La comunicación incluye
la transmisión de información expresada por las frases, datos acerca de los
interlocutores (pueden manifestar acomodación a ciertas normas de cortesía, a
al revés). La comunicación excede lo
que se considera el significado (incluso el significado de la frase
misma). El estudio es justamente
analizar la trama de significaciones de un enunciado, producto y registro de la
enunciación.
Dice D. Maingueneau acerca de la
enunciación:
La descripción del funcionamiento
de la lengua supone el estudio de esta ‘puesta en ejercicio’ del sistema que
solamente permite la producción de enunciados; es decir la conversión, por
parte del enunciador, de la lengua en discurso. Así cuando se emplea el término discurso en el marco de la teoría
de la enunciación no es para remitir a una unidad de dimensión superior a la
frase ni para considerar los enunciados desde el punto de vista de sus
condiciones de producción socio- históricas, sino para relacionar el enunciado
con el acto de enunciación que lo sostiene”.
E. Benveniste y R. Jakobson, a
fines de los años ’50 se preocuparon por la lengua en tanto discurso (no como
sistema de signos como la había postulado Saussure)
EL HABLANTE Y SU ENUNCIACIÓN
Se habla lingüísticamente de
enunciación: no se entiende por el fenómeno físico de la emisión o la recepción
del habla, ni las modificaciones aportadas al sentido global del enunciado por
la situación, sino los elementos que pertenecen al código de la lengua y cuyo
sentido, depende de factores que varían de una enunciación a otra: por ejemplo
yo, tú, aquí, ahora, etc.
Peirce quien describió por primera
vez su naturaleza : se trata a la vez de símbolos, es decir, de signos que
pertenecen al código de la lengua(yo es una palabra del léxico español) y de
índices es decir de signos que contienen un elemento de la situación de
enunciación.
Más recientemente, los trabajos de
lingüistas como Benveniste, han permitido iniciar el estudio preciso y
sistemático de esos hechos
Los primeros elementos
constitutivos de un proceso de enunciación son: el locutor(el que enuncia) y el
alocutario (a quien se dirige el enunciado).
Ambos se denominan
indiferentemente interlocutores. A
partir de aquí la organización de las
foremas lingüísticas indiciales de dos maneras, según se formen como categorías
gramaticales o semánticas.
LAS HUELLAS QUE
EL ACTO DE ENUNCIACIÓN DEJA EN EL ENUNCIADO
Las huellas son: frases, palabras morfemas o entonaciones
particulares que permiten leer en un enunciado cómo el locutor
selecciona,. También son marcas para
ser leída las valoraciones que el locutor haga del mundo que representa y
denominamos subjetivemas o las
valoraciones que destine a su propio discurso (afirmaciones rotundas, dudas o
deseos)
¿QUÉ
ES UN DEÍCTICO?
Deíctico deriva de la palabra
deixis, que significa mostrar. Por lo
tanto una frase o una palabra que es capaz de “mostrar” la situación de
enunciación de un hablante en alguna medida es denominada frase o palabra
deíctica. Una frase deíctica es un
signo índice.
Los términos deícticos suelen ser
lo que gramática designa como
pronombres , no todos los pronombres son deícticos y todos los deícticos no son
pronombres.
“yo suelo levantarme temprano”
“yo” es un término deíctico pues
es innegable que esta palabra fue pronunciada por el propio hablante en el
mismísimo momento de su enunciación.
“Este no te lo puedo prestar”
“éste” se refiere de un objeto
presente en la situación de enunciación y próximo al hablante.
La deixis se puede manifestar
también con términos o frases no pronominales
“chau, hasta el lunes”
sin embargo, a pesar de ser
deíctico no se trata de ningún pronombre
analizar en cada enunciado si las
expresiones verbales efectivamente funcionan o no como deícticos.
LOCALIZACIONES ESPACIALES Y
TEMPORALES
LOCALIZACIONES ESPACIALES.
Se pueden distinguir dos casos
principales:
1) los
demostrativos espaciales, estructurados según un sistema ternario:
*aquí/
acá: próximo al hablante
*ahí: próximo
al oyente
* allí/
allá: en el campo de referencia de la tercera persona, el no-interlocutor.
2) los
adverbios, analizaremos algunos
*Cerca
(de x) lejos (de x): cuando no está expresado en el contexto, el lugar que
representan es el que coincida con la ubicación del hablante
*Delante
de / detrás de; ala izquierda/ ala derecha: pueden
tener referencia deíctica y no deíctica, la referencia deíctica ocurre cuando
el objeto no tienen una orientación definida
“el sillón
está delante de la mesa”
(significa
que el sillón está ubicado entre el hablante y la mesa)Es deíctica.
”la
locomotora está delante del tren”
(significa
que se encuentra en el primer vagón en la dirección que va el tren, sin
importar la ubicación del hablante en este caso. ) No deíctica
“ponéte a
la izquierda de Juan”
(significa “del lado del brazo izquierdo de
Juan”) No deíctica
“ponéte a
la izquierda del árbol”
(significa “la izquierda del árbol” se sitúa
en referencia a la posición del hablante) Es deíctica.
3) En el
empleo de los verbos ir y venir.
Por los rasgos acercamiento/ alejamiento:
“Juan va /
viene al centro todos los días”
(significa
el hablante no está(va) o está (viene) en el centro de la instancia de
enunciación. No deíctico.
Es distinto cuando estos
verbos se combinan con una referencia temporal y/o una indicación de lugar.
“venga acá”
“vas a
venir acá”
“voy hacia
tu casa”
“viniste
aquí ayer”
Pero no:
“vaya acá”
“vas a ir
acá”
“vengo
hacia tu casa”
“fuiste
aquí ayer”
En resumen
ir se puede emplear en todas las situaciones, excepto cuando el oyente se
desplaza hacia el lugar en que se encuentra el hablante en el momento de la
enunciación. Venir se emplea en el caso
ñeque el oyente se desplaza hacia el lugar en que se encuentra el hablante en
el momento de la enunciación.
LOCALIZACIONES
TEMPORALES
Significa localizar un acontecimiento
sobre el eje antes / después con respecto a un momento (T) tomado como
referencia.
Según los
casos T puede corresponder a:
1) una
determinada fecha (el nacimiento de –Cristo)
2) T1 un
momento inscripto en el contexto verbal: se trata entonces de referencia
contextual (Juan llegó dos días después)
3) T0 el
momento de la instancia enunciativa: referencia deíctica (Juan llego antes de
ayer)
EL
USO DE LOS TIEMPOS VERBALES
El pasado, presente o futuro es de naturaleza
deíctica. Se los llame tiempos absolutos
son, en realidad, deícticos.
El emisor puede elegir la manera de enfocar el
proceso
Está elección no está automáticamente determinada,
sino que se debe atribuir a lo que en el sentido más amplio se llama
subjetividad lingüística.
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE EL
RECONOCIMIENTO DE LOS DEÍCTICOS?
EXISTEN DEÍCTICOS COMO CONJUNTOS ISOTÓPICOS (remiten
al mismo sentido). Por ejemplo están los que designan los lugares:
“esta ciudad”
“esto es España”
Recomponer el sentido de la presencia o ausencia de
los deícticos en un texto contribuye a la realización de una lectura
interpretativa que no solo identifica objetos pertenecientes a la situación de
enunciación del discurso sino que
interpreta las valoraciones que el hablante le adjudica a dichos
objetos.
LOS TIEMPOS VERBALES
Sentido
deíctico que ciertos verbos o tiempos verbales son capaces de expresar, existen
algunos usos de los tiempos verbales que generan, de su aspecto o de su modo,
perspectivas discursivas más o menos ligadas a la voluntad del hablante según
el entorno verbal que lo acompañen o el contexto en que se presentan.
Por ejemplo “¿No me
prestarías tu libro por unos días? Es equivalente a “¿Me podés prestar tu libro
por unos días? O “Préstame tu libro por unos días”, los hablantes distinguen
matices de sentido que son dependientes de la relación entre los participantes
y de la situación en la que ocurre la comunicación.
ARVERBIOS
Los más importantes de los adverbios subjetivos son
los modalizadores .
Se pueden clasificar en los siguientes términos:
a. Modalizadores
de la enunciación o del enunciado
1-de la
enunciación: remiten a una actitud del hablante con respecto a su
enunciado:”francamente, no sé se vendré mañana”
2- del
enunciado: remiten a un juicio sobre el sujeto del enunciado:
“posiblemente Juan no lo sepa”
b. Modalizadores que implican un juicio
1-de verdad:
“quizás pueda curarse pronto”
2-sobre la
realidad:
”en efecto, Juan no vino ayer”
Finalmente,
se puede mencionar los adverbios restrictivos y apreciativos:
“apenas me alcanzó para hacer la torta”
VERBOS
Algunos verbos están marcados subjetivamente de forma
muy clara, por ejemplo gustar.
Su análisis implica una distinción triple:
a. ¿Quién
hace el juicio evaluativo? Puede ser
1-El emisor: es el caso de verbos del
tipo pretender
2-Un
actuante o participante del proceso, por lo general el agente, que en algunos
casos puede coincidir con el sujeto de la enunciación (“deseo que..) En esa
medida, los verbos del tipo desear, querer, se incorporan a esta clase como
subjetivos ocasionales.
b.¿Qué
es lo que se evalúa?
1-La
evaluación se refiere en primer lugar al proceso denotado (y, de contragolpe, a
uno y/ u otros de sus actantes):
“Dejáte de rebuznar”
2-
tipo verdadero/ falso/ incierto
*verbos de decir:
cuando el
emisor no prejuzga de la verdad / falsedad de los contenidos”Juan afirmó que
Pedro tenía razón”
cuando el
emisor toma implícitamente posición encontramos verbos del tipo: pretender,
confesar:”Juan pretendió que Pedro tenía razón”
*verbos de juzgar:
cuando el
emisor emplea la estructura “Juan crítica a Pedro por lo que hizo”. Está admitiendo como verdadera la
proposición.
Cuando el
emisor emplea la estructura “Juan acusa
a Pedro de haberlo hecho” no se pronuncia sobre la verdad de esta
imputación
*verbos de opinión:
enuncian una actitud intelectual de X frente a P por
ejemplo: imaginarse.
LA MODALIDAD
INTRODUCCIÓN
El problema de la modalidad considerado desde la
enunciación corresponde a dos direcciones.
La deictización des ego- céntrica, la modalización es ego- fugal. La organización de la modalidades está
orientada a partir de una comunidad enunciativa , “subjetividad comunitaria”
Al “dictum” le correspondía todo lo relativo al
entendimiento, se ubicarían en el espacio del “modus” al a voluntad y la
afectividad.
Charles Bally distingue el dictum a la función de
comunicación y la modalidad a la que define como la forma lingüística de un
juicio intelectual, de un juicio afectivo o de una voluntad que un sujeto
pensante enuncia a propósito de una percepción o de una representación de su
espíritu.
Kovacci se refiere al constituyente que equivale al
contenido representado o la puesta en relación de un predicado con un sujeto,
para definir el dictum y al exponente modal como la actitud tomada por el
sujeto hablante respecto de ese contenido , para explicar el modus.
Por Ofelia Kovacci sobre el modus:
1- es la
indicación de la presencia del hablante como tal
2- 2-Se trata
de la actitud que adopta frente al dictum
3- 3-incluye
la posibilidad de indicación de la presencia del oyente
4- 4-incluye
la posibilidad del señalamiento de otro
ego como responsable de una actitud.
MODALIDAD DE MENSAJE
Tiene que ver con el enunciado enfocado desde su
organización en tanto mensaje. Ciertas
transformaciones sintácticas tienen valor modalizador.
Se relaciona con:
a) la distribución de la información: relación tema/
rema de Halliday
b) la impersonalidad y la pasivación: “se”
c) la ubicación de los verbos parentéticos de “decir”
d) los conectores y orientaciones de lectura
e) las
nominalizaciones
la conclusión que el
problema de la modalidad se sobreimprime sobre todos los problemas específicos
del funcionamiento y del uso del lenguaje.
Por ejemplo la elección por un discurso referido directo para lograr los
efectos opuestos de verdad o de traslado de la responsabilidad.
CUANDO EL LOCUTOR HABLA CON LA VOZ DE OTRO
Es común que un hablante no produzca un discurso
enteramente original cada vez. Lo usual
es retomar la palabra de otros explícitamente o no . con múltiples mecanismos podemos emplear la palabra de otra para identificamos con ella o para
distanciarnos.
POLIFONÍA
Son las variadas formas que adopta la
interacción de voces dentro de una secuencia
discursiva o de un enunciado.
RUPTURA DE LA ISOTOPÍA ESTILÍSTICA
Ruptura de la isotopía estilística, es decir
perteneciente de un discurso o una lengua, a un lecto, un determinado estilo o
género, quebrada por la irrupción de fragmentos que remiten a variedades
distintas.
Su presencia en un mismo espacio textual genera por
contraste diversos efectos de sentido y pone de manifiesto los juicios de valor
asociados a las variedades en juego.
Los efectos específicos de estas rupturas, cuyas
marcas pueden ser rasgos fónicos, prosódicos, gráficos, sintácticos o léxicos,
dependerán del funcionamiento global del texto considerado. Textos narrativos: la ruptura apuntará a
caracterizar el personaje. Otros los discursos argumentativos, funcionará como
símbolo de prestigio o como índice de una pertenencia cultural.
Casos la ruptura de la isotopía estilística se debe a
la presencia de unidades que remiten a distintos estados de lengua, a
sincronías diferentes. Evocan no la
comunidad lingüística como totalidad sino grupos diferenciados geográficamente,
socialmente, por edad o según su actividad, profesión o pertenencia política.
INTERTEXTUALIDAD
Se designa (sentido restringido), la relación que se
establece entre dos textos a partir de la inclusión de uno en otro en forma de
cita o alusión.
“Cambalache 1982”, por ejemplo, se va armando a
partir de los títulos de programas televisivos y de los slogan de la guerra de
las Malvinas.
En los casos en los que la alusión remite a universos
culturales más restringidos la recuperación del enunciado puede plantear
dificultades, e incluso se puede llegar a no percibir la alusión como tal. El título del cuento de Márquez, “muerte
constante en el amor”, al evocar el soneto de Quevedo.
EL ENTORNO VERBAL. LOS VERBOS INTRODUCTORES
La actividad interpretativa a la cual de lugar la
trasposición de un enunciado resulta más evidente en el discurso indirecto, no
está en absoluto ausente en el discurso directo.
Tanto en un caso como en el otro se retoma un
enunciado producido en otra situación comunicativa, se lo recorta y se lo
inserta en un texto que despliega sus propias redes semánticas.
El entorno verbal en el que el enunciado se ubica, de
las formulas introductorias, de decir que lo anuncian y sus modificadores.
Los verbos no sólo introducen enunciado referido sino también orientan. Aportan así informaciones diversas: pueden
explicitar la fuerza ilocutoria, presuponer la verdad o falsedad de lo que el
discurso citado afirma, especificar el modo de realización fónica del
enunciado, caracterizarlo a partir de una tipología de los discursos, situarlo
dentro de una cronología discursiva
Discurso directo se ubica en distintas posiciones:
inicial, intervalado o pospuesto.
LOS LÍMITES. LAS COMILLAS
Las comillas constituyen una de las marcas más
habituales para señalar, en los textos escritos, una secuencia directamente
referida. En el discurso directo
funciona como único límite entre las dos voces.
Enunciados referidos indirectamente las comillas permiten
mantener y realzar los rasgos verbales propios del enunciador del discurso
citado.
Las rupturas de isotopía estilística(la introducción
de términos técnicos a otras lenguas o subsistemas) pueden ser marcadas por las
comillas. Su presencia dependerá de
cómo sea percibido por el sujeto de enunciación.
Las comillas pueden también señalar las reservas del
hablante respecto de un término que considera aproximativo, discutible, pero
que utiliza a falta de otro mejor.
También sirven para que el sujeto de enunciación
establezca distancias respecto de un término o sintagma con la cual no se
identifica.
LOS
LÍMITES INCIERTOS. LA CONTAMINACIÓN DE VOCES
Conjunción discursiva (hibridación) se designan las
distintas formas que adopta la contaminación de voces dentro de una secuencia discursiva. La ausencia de signos gráficos o de las marcas de subordinación
habituales permite un contacto fluido entre el discurso citado y el citante,
llegando incluso a integrarlos dentro de un mismo enunciado.
Discurso de dos voces que en los rasgos expresivos
del discurso citado y los tiempos y personas del citante, fusiona en una sola
construcción lingüística.
Segmentos del discurso del otro pueden aparecer con
sus acentos propios.
El discurso citante puede penetrar en el citado bajo
la forma de una construcción incidental. La presencia de un verbo de decir intercalado permite al discurso
indirecto, articularse sin subordinación previa pero al mismo tiempo no perder
su carácter de referido.
TRANSTEXTUALIDAD
Según Gérard Genette, la define como “todo aquello
que lo relaciona, manifiesta o secretamente, con otros textos.”
Reconoce cinco tipos de relaciones transtextuales:
INTERTEXTUALIDAD
Relación de copresencia entre dos o más textos. Mas
explícita y literal es la cita y la alusión
PARATEXTUALIDAD
Relación que el texto en sí mantiene con su
paratexto: títulos, subtítulos, prólogos, epílogos, advertencias, notas, etc.
Pueden funcionar como paratexto los pretextos: borradores, esquemas, proyectos
del autor.
METATEXTUALIDAD
Relación de comentario que une un texto a otro del
cual había y al cual incluso puede llegar a no citar. La crítica
HIPERTEXTUALIDAD
Relación de un texto con otro anterior del cual
deriva por transformación o por imitación
La transformación es simple o directa; la imitación
es una transformación pero más compleja e indirecta.
La derivación de un texto a otro es a la vez masiva y
declarada de una manera más o menos oficial.
Así define:
Parodia: “desvío”
de un texto con transformación mínima. Es la deformación de los refranes,
Travestimiento:
transformación estilística con función degradante. La escritura en octosílabos y en estilo “vulgar” de un texto
épico.
Trasposición: esta
“transformación seria” es la más importante de todas las prácticas
hipertextuales.
Las formas más habituales de esta práctica son la
traducción y el resumen
Pastiche:
imitación de un estilo, desprovisto de función satírica.
Caricatura: pastiche
satírico cuya forma canónica es “a la manera de..”
Continuación:
imitación seria de una obra que tiende a prolongar o a completar.
ARQUITEXTUALIDAD
Relación del texto con el conjunto de categorías
generales a las que pertenece, como tipos de discurso, modo de enunciación, o
géneros literarios.
OTRAS FORMAS DE “DAR LA PALABRAS”
Dos pares de nociones(locutor/ enunciador y
alocutario/ destinatario), son necesarias para dar cuenta de la permanente
posibilidad que ofrece el lenguaje, y que el discurso explota constantemente,
de dar la palabra a personas que no son la persona que habla , es decir a
personas distintas de la que produce efectivamente el enunciado y que recibe el
nombre de locutor.
LOS
IMPLÍCITOS
Ducrot, “una semántica que se limitara al nivel de lo
explícito resultaría totalmente artificial, volvería incomprensible el
discurso, desfiguraría incluso la lengua ya que un rasgo propio de ella, y uno
de los más constantes y fundamentales, el de permitir a los interlocutores
establecer entre ellos una red de relaciones implícitas”
LA SITUACIÓN Y EL SENTIDO COMPLETO DE UN ENUNCIADO
Strawson señala los puntos de incidencia del contexto
en la determinación del significado de los enunciados del lenguaje
corriente. En primer lugar analiza los
distintos niveles de sentido y reconoce así una significación lingüística(a),
una referencial(B) y, una significación completa(C):
a.
lo que entendemos cuando conocemos la lengua a la que
pertenece el enunciado en cuestión
b.
cuando agregamos a la significación la determinación
de la referencia de las distintas expresiones referenciales que el enunciado
contiene: deícticos, descripciones definidas, nombres propios.
c.
Cuando reconocemos la fuerza ilocutoria del
enunciado, es decir qué acto constituye su enunciación y los diversos efectos
de sentido.
LOS SOBREENTENDIDOS
Que todo enunciado deja entender que son satisfechas
las condiciones que lo vuelven legítimo y efectivo, es decir, en un sentido
amplio, las condiciones de adecuación contextual:
Una oración presupone pragmáticamente que su contexto
es adecuado”
A estas normas generales se les da el nombre de leyes
del discurso e incluye a la de exhaustividad. Y también la motivación.
Grice, les da el nombre de máximas conversacionales
parte del reconocimiento de que los intercambios verbales consisten en
esfuerzos cooperativos.
Establece así lo que llama el principio cooperativo,
que se despliega en cuatro grupos de máximas:
. 1. cantidad: que tu contribución sea tan
informativa como sea necesario, que no sea más informativa de lo que se requiere.
- calidad:
no digas lo que crees falso, no digas nada a la ligera o gratuitamente
- relación: que tu contribución no sea
inoportuna o fuera de lugar.
- modalidad: sé claro y explícito.
LA ARGUMENTACIÓN EN LA ÉPOCA
CONTEMPORÁNEA
LA NUEVA RETÓRITA
INTRODUCCION:
El arte de
persuadir consiste en agrandar y en convencer, los hombres se gobiernan más por
el capricho que por la razón.”
Todos los humanos usan diferentes estrategias para
elaborar argumentos que convenzan a sus interlocutores haciéndoles abandonar
sus posiciones y suscribiendo otras. No es una tarea fácil pero sí es una labor
que puede tener un ordenamiento que permita formular un estudio más o menos
riguroso.
LAS
TÉCNICAS ARGUMENTATIVAS
La argumentación es la operación por la cual un
enunciador busca transformar por medios lingüísticos el sistema de creencias y
de representaciones de su interlocutor.
LA TEORÍA
DE LA ARGUMENTACIÓN EN EL SIGLO XX
Tres obras son determinantes para estudiar las nuevas
orientaciones:
1-
en Bélgica,(1958) Perelman y Olbrechts-Tyteca
publican el Tratado de la Argumentación. Allí se dice que se trata de buscar un modelo que investigue los
mecanismos de prueba o de persuasión de la filosofía, la publicidad, el
derecho, la política, en el debate cotidiano y en las ciencias humanas en
general.
2-
En Gran Bretaña (1958) Toulmin , un texto marcado por
los postulados metodológicos del análisis lingüístico es reivindicada por
Toulmin.
El título
“Usos y funcionamiento de la argumentación”. Es como un alegato del análisis
de las prácticas argumentativas cotidianas.
Se opone al sentido redefinido, especializado y unívoco que los lógicos
formalistas y los filósofos de la lógica den a término de este tipo.
3- En
Francia (1973) Ducrot. “pragmática integrada” una teoría que concibe la
actividad lingüística como una práctica intencional.
TRATADO DE LA ARGUMENTACIÓN LA
NUEVA RETÓRICA.
Perelman Y Olbrechts-Tyteca, 1958
La obra integraba la teoría de la argumentación a una
filosofía del conocimiento y de la acción
Perelman, introductor del concepto de la nueva
Retórica, u filósofo del derecho, relaciona al vínculo que entabla a partir de
la teoría de la argumentación con la teoría del conocimiento y la teoría del
derecho de inspiración lógico-positivista.
Perelman cuestiona del racionalismo cartesiano y de
la filosófica occidental.
ARGUMENTACIÓN Y LENGUAJE JURÍDICO
La argumentación se organiza cuando se produce;
*La regulación de las elecciones
políticas (género deliberativo)
*El reforzamiento de las normas
sociales y morales (género epidíctico)
*La sanción de las conductas
reprensibles (género judicial)
LOS PRINCIPIOS DE LA ARGUMENTACIÓN
Perelman , el conflicto más evidente es el
malentendido. De las diferentes posiciones que se manejan en un intercambio
discursivo surge al argumentación , la posibilidad de imponer al otro un punto
de vista, una ideología, una forma de pensar y de actuar
El concepto de “justo” lleva dos sentidos: Uno la “justicia reconoce acepciones que van
de lo jurídico a lo cotidiano. Y la otra es la “justo”, como la justificado,
fundamentado, y razonable
Perelman funda la argumentación y la argumentación
jurídica. La nueva retórica pretenda
organizar respuestas racionales al a pregunta ¿qué se debe hacer?
La regla de justicia “todos los seres de una misma
categoría esencial deben ser tratados de la misma manera”
Perelman propone hacer intervenir la regla de
justicia en la determinación de la fuerza de un argumento. Y es esto se inserta
el principio de base de la racionalidad argumentativa: “ya que tal argumento
fue eficaz en el pasado en tal contexto, los argumentos análogos también lo
serán en contextos análogos” de esto sale la regla argumentativa fundamental,
el recurso al precedente
Los tres parámetros esenciales que conciernen a la
situación retórica:
*la decisión
*la motivación
*la persuasión
EL CONTROL DEL AUDITORIO
Lo que diferencia a las aproximaciones lógicas y a
las aproximaciones lógicas y a las aproximaciones retóricas dela argumentación.
“el estudio de las técnicas discursivas que permiten provocar o aumentar la
adhesión de las personas a las tesis que se presentan para su asentimiento”
Perelman , el discurso es portador de rezón y ésta no
se forma ni por la seducción ni por la fuerza.
La razón está en la organización misma del discurso y sobre todo en el
discurso “compartido”, no en la naturaleza o en la historia. Puede compartir con un auditorio tiene, por
este simple hecho, un valor de racionalidad.
Define al auditorio como el conjunto de aquellos en
quien el orador quiere influir con su argumentación
Hay tres clases de auditorios. El primero constituido
por toda la humanidad, es el auditorio universal, el segundo es el formado
desde el punto de vista del diálogo, por el único interlocutor al que el
argumentador se dirige y el tercero es el integrado por el propio sujeto.
LAS BASES DEL ACUERDO
Los puntos de partida de los acuerdos sobre los
cuales el orador construye su argumentación son variados. Por un lado se
organizan hechos, verdades y presunciones, por otro lado, valores, jerarquías y
lugares de preferencia.
ESTRUCUTURA DE LOS ARGUMENTOS
Perelman , un argumento no formal, es una red formada por
todos los argumentos y todas las razones que se combinan para alcanzar el
resultado deseado.
El orador dispone de distintas estructuras
argumentativas. Se pueden agrupar en
cinco clases:
1LOS ARGUMENTOS CASI-LÓGICOS:
Se presentan como comparables a razomientos formales,
lógicos o matemáticos. En lógica,
designa a la tautología. Que es empleada en el discurso argumentativo y puede
tomar la fuerza de una aserción del tipo “a=b” . por ejemplo el lenguaje
publicitario.
2LOS ARGUMENTOS BASADOS EN LA
ESTRUCTURA DE LO REAL
la argumentación basada en la estructura de lo real
se puede dividir en dos grupos enlaces de sucesión o enlaces de coexistencia.
Entre los enlaces de sucesión, los de causalidad tienen un papel
esencial. Se puede distinguir
argumentaciones de tres tipos:
a.
las que tienden a aproximar de modo recíproco, dos
acontecimientos sucesivos dados, por medio de un nexo causal.
b.
las que, dado un acontecimiento, tratan de descubrir
la existencia de una causa que haya podido determinarlo.
c.
Las que, ocurrido un acontecimiento, procuran
evidenciar el efecto que debe resultar de ello.
3 LOS ARGUMENTOS QUE FUNDAMENTAN LA ESTRUCUTURA
DE LO REAL
Comienzan a partir de casos particulares y luego son
generalizados o transpuestos de una esfera de la realidad a otra. Los argumentos que establecen la estructura
de la realidad son, los argumentos por el ejemplo, la ilustración y el modelo y
los argumentos por analogía
4-LA
DISOCIACIÓN DE LAS NOCIONES
Los tres
anteriores están basados en relaciones que se dan entre los argumentos, se
consideran los argumentos organizados a partir de la ruptura de enlace y la
disociación de nociones .La disociación de nociones consiste en una
transformación provocada siempre por el deseo de suprimir una incompatibilidad
nacida de la confrontación de una tesis con otras, ya se trate de normas,
hechos o verdades. Corresponde a un
compromiso y conduce a una solución útil en el futuro porque al reestructurar
una concepción de lo real impide la reaparición de incompatibilidades.
5-LA INTERACCIÓN DE ARGUMENTOS
el discurso argumentativo tiene usualmente una forma
hablada o escrita una longitud variable que combina un número determinado de
argumentos con la intención de ganar la adhesión de una audiencia a una o más
tesis.
La importancia del orden en la presentación de los
argumentos señalaría que el exordio es fundamental en algunos casos y es
irrelevante en otros.
EL USO DEL ARGUMENTO
S.E.
Toulmin, 1958
EL MODELO DE ARGUMENTACIÓN
El modelo de Toulmin es justificador. Analiza la técnica por la cual un locutor
brinda una justificación a una aserción que había sostenido y que respuesta en
duda por su interlocutor.
“Esquema de procedimiento”
- Conclusión (C) y dato (D)
Se adelanta un enunciado “laura es una ciudadana
británica”. Se expone a que la aserción sea contestada. Apoyándose en hechos que lo sostengan. Va entonces a responder a la pregunta presentando
un cierto número de “datos”o fundamentos particulares (D) que justifican el
enunciado general. Este último en esta
relación con los datos tomará el estatuto de “conclusión” (C ) . En el presente ejemplo se podrá alegar que :
Laura nació en Bermudas.
-LEY DE PASAJE, (L)
para que esta se convierta en una justificación es
necesario captar la relación entre estas dos afirmaciones. El interlocutor, reamaría el enunciado con
las típicas preguntas.
No se puede responder brindado más y más datos
porque la pregunta siempre se
formularía de nuevo. Se responde
formulando una regla, un principio general, una “licencia de inferir” (L) capaz
de servir de fundamento o garantía para formular esta inferencia, arrojando un puente
entre (D) y (C ):
(L) Las personas nacidas en bermudas son generalmente
ciudadanos británicos.
Se sostienen por la ley de pasaje los datos
fácticos que toman el estatuto de argumento, de buena razón para sostener una
conclusión.
-MODALIZADOR (M ) Y REFUTACIONES O
RESTRICCIONES (R )
En el enunciado completo de (C ) figurará un
“modalizador” (M ) que puede tomar la forma lingüística de un adverbio como
“generalmente”
Además, se suspenda la aplicación de la ley (L) al
dominio de los datos (D), en el caso que nos ocupa.
(R ) a no ser que su padre y madre sean
extranjeros y, laura haya sido naturalizada americana.
El esquema argumentativo prevé en consecuencia un
lugar para la refutación potencial (R ) de su conclusión
-RESPALDOS O SOPORTES (S )
la ley misma puede ser cuestionada, hay que apoyarla
en un número determinado de justificativos, los respaldos o soportes por
ejemplo:
(S ) dado el estatuto jurídico de los individuos
nacidos en las colonias británicas de padres que cumplen tales condiciones.
-LA LEY DEL PASAJE COMO LUGAR
COMÚN
Toulmin plantea que la noción de ley de pasaje
depende de la noción más general de campo argumentativo.
-LA RED ARGUMENTATIVA
se puede emplear modelo para mostrar de modo claro cómo se articulan los
elementos esenciales de una argumentación.
El esquema de tres términos “datos, ley de pasaje, conclusión” entre el
centro de la argumentación, puede hacer argumentaciones secundarias. Se forma así una red argumentativa.
-UNA APROXIMACIÓN VERICONDICIONAL.
Toulmin trata de capturar, los elementos presentes en
todas las tácticas racionales de justificación. Intenta precisar el
“grado de verdad” ( un concepto no
binario sino gradual) el modelo de Toulmin no es retórico sino vericondicional. No se trata de medir la verdad de un
enunciado por el grado de adhesión que le brinda al auditorio, sino por
conservar la noción tradicional de verdad, volviéndola simplemente relativa.
Una argumentación es “la exposición de una tesis
controvertida el examen de sus consecuencias, el intercambio de pruebas y de
buenas razones que la sostienen y una clausura bien o mal establecida”.
-PRETENSIONES DE VALIDEZ Y CONTEXTOS DE ACCIÓN
El planteo de Toulmin permite una pluralidad de
pretensiones de validez sin necesidad de negar el sentido del concepto de
validez que supera las restricciones espacio- temporales y sociales. El planteo para algunos autores adolece de
una falta de mediación entre los planos que representan lo lógico y lo
empírico.
LA ARGUMENTACIÓN PROCESO,
PROCEDIMIENTO Y PRODUCTO
A partir de estas precisiones de Toulmin, propone
reconocer en el habla argumentativas tres aspectos
1-
como proceso se trata
de una forma de comunicación infrecuente y rara, por tratarse precisamente de
una forma de comunicación aproximada a condiciones ideales.
2-
Como procedimiento se trata
de una forma de interacción sometida a una regulación especial.
3-
Como producto tiene por
objeto producir argumentos pertinentes que convenzan por sus propiedades
intrínsecas. Los argumentos son los medios para obtener un reconocimiento ínter
subjetivo para la pretensión de validez.
-bajo el aspecto de proceso: por la
intención de convencer a un auditorio universal y alcanzar para la
manifestación o emisión de que se trate un asentimiento general.
-bajo el aspecto de procedimiento,
por la intención de cerrar la disputa en torno a las
pretensiones de validez hipotéticas con un acuerdo racionalmente motivado.
-bajo el aspecto de producto, por la intención de
desempeñar o fundamentar una pretensión de validez por medio de argumentos.
LA ARGUMENTACIÓN EN LA LENGUA
Anscombre y Ducrot 1983
UNA “SEMÁNTICA ARGUMENTATIVA”
La semántica intencional define el sentido de un
enunciado por las intenciones establecidas lingüísticamente por el locutor,
éstas se presentan como el motivo de la producción actual de un enunciado
particular, es decir de su enunciación.
LA ARGUMENTACIÓN EN LA LENGUA Y SUS PARTICULARIDADES
El sentido de un enunciado lleva, como parte
constitutiva integrante, esta forma de influencia que se llama fuerza
argumentativa. Significar, para un enunciado, es orientar, hablar del valor
argumentativo de una oración es hablar de la continuidad que se desprende de
ella.
Una equivalencia entre tres:
*es sentido de un enunciado;
*su orientación argumentativa;
*su fuerza argumentativa
.
CONECTORES PRAGMÁTICOS
Los conectores pragmáticos son palabras que vinculan
y orientan articulando las informaciones y las argumentaciones de un
texto. Ponen las informaciones
contenidas en un texto al servicio de su intención argumentativa global.
Los conectores pragmáticos funcionan en las lenguas
naturales y los conectores lógicos en las lenguas formalizadas.
Los conectores lógicos se oponen a los conectores
pragmáticos .
POLIFONÍA
“En el discurso que hoy debo pronunciar, y en todos
aquellos que deberé pronunciar, durante años quizás, hubiera querido deslizarme
subrepticiamente. Más que tomar la
palabra, hubiera querido verme envuelto por ella, y llevado más allá de todo
comienzo posible. Me hubiera gustado darme cuenta de que, en el momento de ponerme
a hablar, una voz sin nombre ya me precedía desde hace mucho tiempo: me hubiera
bastado entonces encadenar, continuar la frase e introducir sin que se tomen en
cuenta sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un
instante en suspenso”
LAS ESTRUCTURAS ARGUMENTATIVAS
Estructuras argumentativas
Inducción Ejemplo
Ilustración
Modelo
Deducción Silogismo
Entimema
Razonamiento
escalonado
Espiral
argumentativa
Razonamiento causal Argumentación
pragmática
Justificación por una causa
Ø
MATERIAL ENVIADO:
Lic.
José Luis Dell'Ordine
Buenos Aires - Argentina
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