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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: ""Viaje a la semilla", lo barroco y lo real maravillos: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1316 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Informe de
Literatura
“Viaje a la semilla”, lo barroco y lo
real maravilloso
Introducción
En su conferencia y ensayo “Lo barroco y lo real maravilloso”, Alejo
Carpentier nos ofrece una disertación sobre su concepto de ciertos términos de
uso frecuente y, según él, inexacto. Los principales de estos términos son el barroco
y lo real
maravilloso, de los cuales da su definición y explicación,
acompañadas de abundantes ejemplos que ilustran sus características.
Hemos podido apreciar estas características en el cuento “Viaje a la
semilla”, escrito por el propio Carpentier. Este relato narra la historia de un
hombre de avanzada edad (Don Marcial, el Marqués de Capellanías) que debe
despedirse de sus recuerdos ante la inminente demolición de su hogar.
Enfrentado a esta situación, emprende un imaginario (o real, según la
interpretación escogida) “viaje a la semilla”, en el cual el tiempo va
retrocediendo mientras él revive algunos momentos significativos de su vida.
Lo
barroco
Según Carpentier explica en su conferencia, “...el barroco, constante
del espíritu, ... se caracteriza por el horror al vacío, a la superficie
desnuda, a la armonía lineal geométrica,... se multiplican lo que podríamos
llamar los núcleos
proliferantes, es decir, elementos decorativos que llenan totalmente
el espacio... Es decir, un arte en movimiento, un arte de pulsión, un arte que
va de un centro hacia afuera y va rompiendo, en cierto modo, sus propios
márgenes...” (Página 112). Aunque este párrafo se refiere principalmente a la
arquitectura, gran parte de lo que dice puede ser aplicado a la literatura; en
este caso, a “Viaje a la semilla”.
Por ejemplo, hacia el final del capítulo III se encuentran las
siguientes palabras: “Pensaba en los misterios de la letra escrita, en esas
hebras negras que se entrelazan y desenlazan sobre anchas hojas afligranadas de
balanzas, enlazando y desenlazando compromisos, juramentos, alianzas,
testimonios, declaraciones, apellidos, títulos, fechas, tierras, árboles y
piedras; maraña de hilos, sacada del tintero, en el que se enredaban las
piernas del hombre, vedándole caminos desestimados por la Ley; cordón al
cuello, que apretaba su sordina al percibir el sonido temible de las palabras
en libertad.” Esta desaforada enumeración se asemeja a las que Carpentier cita
de la obra de Rabelais (página 115) como ejemplos típicos de prosa barroca. Una
de las principales características del barroco es el horror vacuis o “miedo al
vacío”; la necesidad de llenar constantemente todos los espacios vacíos de una
obra con detalles, circunstancias o enumeraciones. Esta tendencia se advierte
en el párrafo citado y en otros muchos, por ejemplo el siguiente (capítulo
VII): “Ahora vivía su crisis mística, poblada de detentes, corderos pascuales,
palomas de porcelana, Vírgenes de manto azul celeste, estrellas de papel
dorado, Reyes Magos, ángeles con alas de cisne, el Asno, el Buey, y un terrible
San Dionisio que se le aparecía en sueños, con un gran vacío entre los
hombros...” Resulta significativo que el “terrible” San Dionisio lo sea por su
gran vacío
entre los hombros.
Existen otras características del arte barroco en América Latina
presentes en el cuento. Una de ellas es la alusión mitológica, representada por
las frecuentes menciones de una estatua de la diosa romana Ceres, que en cierto
momento se sustituye por una de Venus. Otra es la personificación, usada con
gran frecuencia; por ejemplo, hacia el final del capítulo I: “Por primera vez
las habitaciones dormirían sin persianas...” Aún otra es el paralelismo
sintáctico, que es utilizado, entre otros casos, hacia el final del capítulo
IV: “Reaparecieron muchos parientes. Volvieron muchos amigos. Ya brillaban, muy
claras, las arañas del gran salón. Las grietas de la fachada se iban cerrando.
El piano regresó al clavicordio. Las palmas perdían anillos.”
En la conferencia, Carpentier opone el barroco al clasicismo, que según él
produce una impresión estética en la que los espacios vacíos valen tanto como
los llenos, en que predomina una “severa majestad” y en el cual todo
elemento superfluo queda eliminado. Es
posible que esta oposición se marque en el texto con una situación, incluida en
el capítulo VII, que vive el joven Marcial en el colegio: las “interpretaciones
del universo” de Aristóteles, Santo Tomás, Bacon y Descartes (que pueden
considerarse “clásicas“) lo aburren y pronto deja de estudiarlas “encontrándose
liberado de un gran peso. Su mente se hizo alegre y ligera, admitiendo tan sólo
un concepto instintivo de las cosas.” Esto puede señalar, en cierto modo, la
transición de un concepto clásico a uno barroco y más aún: real maravilloso.
Lo
real maravilloso
Alejo Carpentier, luego de hablar del barroco, expone sus opiniones
sobre lo “real maravilloso”. Dice que el concepto de “maravilloso”, contrariamente
a lo creído generalmente, no implica algo bueno y admirable, sino simplemente
algo que maravilla por ser extraordinario y sorprendente. Lo real
maravilloso, entonces, es la aparición de lo maravilloso dentro de
la realidad, al contrario del surrealismo que lo busca en lo imaginario. El
realismo maravilloso (vinculado al realismo mágico) es según Carpentier algo
característicamente latinoamericano, ausente en otras partes del mundo, porque
en América Latina “lo insólito es cotidiano” (página 122).
En “Viaje a la semilla” abundan los ejemplos de lo real maravilloso. El
capítulo II termina con el siguiente párrafo: “Don Marcial, Marqués de
Capellanías, yacía en su lecho de muerte, el pecho acorazado de medallas,
escoltado por cuatro cirios con largas barbas de cera derretida.” Esta
situación le resulta al lector insólita y chocante, y en cierto sentido
“irreal”, pero no onírica o fantástica. Es un ejemplo excelente de las
situaciones, reales pero maravillosas, que pueden darse en América Latina. Otro
ejemplo lo encontramos en el capítulo X, cuando se nos dice que las botas de
Melchor, ídolo infantil de Marcial, tenían nombres: Calambín y Calambán.
La indiferencia con que se transmite esta extraña información aumenta su efecto
de sorprender al lector y mostrarle esto como “natural” y no como una fantasía
infantil, por ejemplo.
Un buen símbolo de lo real maravilloso que tiene importancia en el
relato es el reloj. Al comenzar el capítulo VI, se nos dice que “Marcial tuvo
la sensación extraña de que los relojes de la casa daban las cinco, luego las
cuatro y media, luego las cuatro, luego las tres y media... Era como la
percepción remota de otras posibilidades” Esta cita, es cierto, tiene más aire
a surrealismo (ambiente onírico) que a real maravilloso; sin embargo, situada
en el contexto del cuento en el cual lo insólito es cotidiano, no impresiona
tanto como algo soñado sino como un hecho real, aunque inexplicable.
Precisamente, una de las principales características del realismo mágico es la
ambigüedad sobre si los hechos narrados son sobrenaturales, son sueños o
visiones, o son reales y tienen una explicación natural.
Conclusión
Carpentier, en su conferencia, intenta explicar las características
barrocas y maravillosas existentes en América Latina desde un punto de vista
histórico, haciendo referencia a la conquista española y a algunos sucesos
insólitos que abundan en la historia de esta parte del mundo (páginas 122 a
124). Insiste repetidamente en que, como consecuencia, el arte y la literatura
latinoamericanas han de presentar características barrocas y real maravillosas.
Hemos podido comprobar, efectivamente, la existencia de éstas en el cuento
“Viaje a la semilla”; y hemos explicado anteriormente las razones que nos
asisten para inscribir este relato dentro de las corrientes literarias gemelas
(en Latinoamérica) de lo barroco y lo real maravilloso. Sin embargo, debemos
señalar que al estar tanto el ensayo como el cuento escritos por la misma
persona (Alejo Carpentier) resulta en cierto modo natural que las opiniones
vertidas en el primero se reflejen en el segundo.
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