Luces, Velocidad de la luz, Olaf Roemer, Louis Fizeau, Michelson, León Foucault.
Introducción.
Luz,
forma de radiación electromagnética similar al calor radiante, las ondas de
radio o los rayos X. La luz corresponde a oscilaciones extremadamente rápidas
de un campo electromagnético, en un rango determinado de frecuencias que pueden
ser detectadas por el ojo humano. Las diferentes sensaciones de color
corresponden a luz que vibra con distintas frecuencias, que van desde
aproximadamente 4 × 1014 vibraciones por
segundo en la luz roja hasta aproximadamente 7,5 × 1014 vibraciones por
segundo en la luz violeta. El espectro de la luz visible suele definirse por su
longitud de onda, que es más pequeña en el violeta (unas 40 millonésimas de
centímetro) y máxima en el rojo (75 millonésimas de centímetro). Las
frecuencias mayores, que corresponden a longitudes de onda más cortas, incluyen
la radiación ultravioleta, y las frecuencias aún más elevadas están asociadas
con los rayos X. Las frecuencias menores, con longitudes de onda más altas, se
denominan rayos infrarrojos, y las frecuencias todavía más bajas son
características de las ondas de radio. La mayoría de la luz procede de
electrones que vibran a esas frecuencias al ser calentados a una temperatura
elevada. Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la frecuencia de vibración y
más azul es la luz producida.
Naturaleza de la luz
La luz es emitida por sus fuentes en línea
recta, y se difunde en una superficie cada vez mayor a medida que avanza; la
luz por unidad de área disminuye según el cuadrado de la distancia. Cuando la
luz incide sobre un objeto es absorbida o reflejada; la luz reflejada por una
superficie rugosa se difunde en todas direcciones. Algunas frecuencias se
reflejan más que otras, y esto da a los objetos su color característico. Las
superficies blancas difunden por igual todas las longitudes de onda, y las
superficies negras absorben casi toda la luz. Por otra parte, para que la
reflexión forme imágenes es necesaria una superficie muy pulida, como la de un
espejo.
La definición de la naturaleza de la luz
siempre ha sido un problema fundamental de la física. El matemático y físico
británico Isaac Newton describió la luz como una emisión de partículas, y el
astrónomo, matemático y físico holandés Christiaan Huygens desarrolló la teoría
de que la luz se desplaza con un movimiento ondulatorio.
En
la actualidad se cree que estas dos teorías son complementarias, y el
desarrollo de la teoría cuántica ha llevado al reconocimiento de que en algunos
experimentos la luz se comporta como una corriente de partículas y en otros
como una onda. En las situaciones en que la luz presenta movimiento
ondulatorio, la onda vibra perpendicular a la dirección de propagación; por
eso, la luz puede polarizarse en dos ondas perpendiculares entre sí.
Velocidad
de la luz.
La
velocidad de la luz en el vacío es una de las constantes fundamentales de la
Naturaleza. Durante dos mil años se creyó que la luz se propagaba con velocidad
infinita. Se suponía que cuando sucedía algún fenómeno importante en las
estrellas lejanas este fenómeno podía verse instantáneamente en cualquier punto
del Universo.
Galileo
intentó en una ocasión medir la velocidad de la luz, aunque sin éxito. Galileo
se estacionó en lo alto de una colina con una lámpara, mientras un ayudante
hacía lo mismo en otra colina. Galileo descubrió la lámpara durante un
instante, enviando un destello al ayudante quien, tan pronto como vio ese
destello hizo lo propio destapando su lámpara y enviando otro destello a
Galileo. Éste anotó el tiempo transcurrido total, repitiendo el experimento una
y otra vez con distancias cada vez mayores entre los observadores, llegando
finalmente a la conclusión de que era imposible descubrir las lámparas con la
suficiente rapidez y que la luz probablemente se propagaba con velocidad
infinita. Sabiendo, como ahora sabemos, que la luz viaja a la impresionante
velocidad de 300.000 km/s, es fácil comprender las causas del fallo del
experimento de Galileo.
Olaf
Roemer.
En
1676, el danés Olaf Roemer, a partir de observaciones astronómicas realizadas
sobre uno de los satélites del planeta Júpiter, obtuvo la primera prueba
terminante de que la luz se propagaba con velocidad infinita. Júpiter tiene
doce pequeños satélites o lunas, cualquiera de ellos son suficientemente brillantes
para que puedan verse con un telescopio regularmente bueno o unos prismáticos.
Los satélites aparecen como minúsculos puntos brillantes a uno y otro lado del
disco del planeta. Estos satélites giran alrededor de Júpiter como la Luna
alrededor de la Tierra, y cada uno es eclipsado por el planeta durante una
parte de cada revolución.
Roemer
fue el encargado de medir el período de uno de los satélites, utilizando el
intervalo de tiempo transcurrido entre dos eclipses consecutivos (unas 42 h) .
Comparando los resultados obtenidos durante un período largo de tiempo,
encontró que cuando la Tierra se alejaba de Júpiter, los intervalos de tiempo
eran mayores que el valor medio, mientras que cuando se aproximaban a Júpiter,
los intervalos eran algo más cortos. De ello dedujo que la causa de estas
diferencias era la variación de la distancia entre Júpiter y la Tierra.
Roemer
dedujo de sus observaciones que la luz necesitaba un tiempo de unos veintidós
minutos para recorrer una distancia igual al diámetro de la órbita terrestre.
El mejor valor obtenido para esta distancia, en tiempos de Röemer, era de
1'72·108 millas. Aunque no hay testimonio de que Roemer hiciera
realmente el cálculo, si hubiera utilizado los datos anteriores habría
encontrado una velocidad de 2'1·108 m/seg.
Louis
Fizeau.
El primer método terrestre para medir la
velocidad de la luz fue proyectado en 1849 por el físico francés Armand
Hippolyte Louis Fizeau, aunque observaciones astronómicas anteriores habían
proporcionado una velocidad aproximadamente correcta. En la actualidad, la
velocidad de la luz en el vacío se toma como 299.792.458 m/s, y este valor se
emplea para medir grandes distancias a partir del tiempo que emplea un pulso de
luz o de ondas de radio para alcanzar un objetivo y volver. Este es el
principio del radar. El conocimiento preciso de la velocidad y la longitud de
onda de la luz también permite una medida precisa de las longitudes. De hecho,
el metro se define en la actualidad como la longitud recorrida por la luz en el
vacío en un intervalo de tiempo de 1/299.792.458 segundos. La velocidad de la
luz en el aire es ligeramente distinta según la longitud de onda, y en promedio
es un 3% menor que en el vacío; en el agua es aproximadamente un 25% menor, y
en el vidrio ordinario un 33% menor.Su dispositivo experimental fue: la luz de
una fuente intensa era reflejada por un espejo semitransparente y luego se
llevaba a un foco en un punto por medio de una lente. Después de convertirse en
un haz de rayos paralelos por una segunda lente, la luz recorría 8'67 km hasta
la cima de una colina, donde un espejo y una lente reflejaban la luz de nuevo
en sentido contrario. Regresando por la misma trayectoria, algo de luz pasaba a
través del espejo y entraba en el ojo del observador.
El propósito de la rueda dentada giratoria
era cortar el haz luminoso en destellos momentáneos, y medir el tiempo empleado
por esas señales en llegar hasta el espejo distante y regresar de vuelta. Con
la rueda en reposo y en tal posición que la luz pase por la abertura entre los
dientes, el observador verá una imagen de la fuente de luz. Si ahora, la rueda
se pone a girar con una velocidad que aumenta lentamente, se alcanzará pronto
una situación en la cual la luz pasa a través del hueco de la rueda, regresará
justo al mismo tiempo para ser detenida por los dientes de la rueda. Bajo estas
condiciones, la imagen se eclipsará completamente para el observador.
Aumentando más esa velocidad, reaparecerá la luz, incrementando su intensidad
hasta alcanzar un máximo. Esto ocurrirá cuando los destellos enviados a través
de las aberturas respectiva-mente. Con una rueda de 720 dientes, Fizeau observó
este máximo a la velocidad de 25 revoluciones por segundo. El tiempo requerido
para que la luz viaje de ida y vuelta se puede calcular como 1/25 veces, 1/720
o 1/18000 de seg. Esto da una velocidad de 313.000 km/seg a partir de la
distancia de ida y vuelta de 17'34 km.
Michelson.
Albert Abraham
Michelson nació en Strelno (actualmente Strzelno, Polonia); llegó a Estados
Unidos siendo un niño y estudió en la Academia Naval de los Estados Unidos y en
las universidades de Berlín, Heidelberg y París. Fue profesor de física en la
Universidad Clark desde 1889 hasta 1892, y desde 1892 hasta 1929 dirigió el
departamento de física de la Universidad de Chicago. Determinó la velocidad de
la luz con un alto grado de precisión, con instrumentos creados por él.
En 1887 Michelson inventó el interferómetro,
que utilizó en el famoso experimento del éter realizado con el químico
estadounidense Edward Williams Morley. En aquella época, la mayoría de los
científicos creían que la luz viajaba como ondas a través del éter. También
opinaban que la Tierra viajaba por el éter. El experimento Michelson-Morley
demostró que dos rayos de luz enviados en diferentes direcciones desde la
Tierra se reflejaban a la misma velocidad. De acuerdo con la teoría del éter,
los rayos se habrían reflejado a velocidades distintas. De esta forma, el
experimento demostró que el éter no existía. Los resultados negativos del
experimento también fueron útiles para el desarrollo de la teoría de la
relatividad. Entre las obras más importantes de Michelson se encuentran La velocidad de la luz (1902) y Estudios de óptica (1927).
Michelson sobresalió con sus contribuciones y
mejoras. Reemplazando la rueda dentada por un pequeño espejo de ocho caras y
aumentando la trayectoria de la luz cerca de 70 km, Michelson obtuvo el valor
de 299.796 km/seg en 1926.
Un estudio crítico extensivo de los diferentes
valores atribuidos por los distintos observadores a la velocidad de la luz en
estos últimos cuarenta años ha permitido fijar como valor más probable el de:
c = 299.792.5 km/s
Con fines prácticos se toma para la velocidad
de la luz en el vacío o en el aire la cifra de
c = 3.0 x 108 m/s.
León
Foucault.
Foucault,
Léon (1819-1868), físico francés, nació en París y trabajó con el físico
francés Armand Fizeau en la determinación de la velocidad de la luz. Foucault
demostró, por su parte, que la velocidad de la luz en el aire es mayor que en
el agua. En 1851 hizo una demostración espectacular de la rotación de la Tierra
suspendiendo un péndulo con un cable largo desde la cúpula del Panteón en
París: el movimiento del péndulo reveló la rotación de la Tierra sobre su eje.
Foucault fue uno de los primeros en mostrar la existencia de corrientes
(corrientes de Foucault) generados por los campos magnéticos, y el creador de
un método para medir la curvatura de los espejos telescópicos. Entre los
dispositivos que inventó están un prisma polarizador y el giroscopio en el que
se basa el compás giroscópico moderno.
Foucault
modificó el aparato de Fizeau, reemplazó la rueda dentada por un espejo
giratorio. Introduciendo entre la rueda y el espejo un tubo lleno de agua,
comprobó que la velocidad de la luz en el agua es menor que en el aire, pero la
teoría corpuscular, creída insostenible en aquellos tiempos, exige que sea
mayor.
En
1850, Foucault completó y publicó los resultados de un experimento en el que
había medido la velocidad de la luz en el agua. Fue un experimento crucial para
la larga controversia que existía sobre la naturaleza de la luz. De acuerdo con
Newton y sus discípulos, la luz estaba formada por pequeñas partículas que
emanan de una fuente. por otra parte, Huygens, suponía que la luz compuesta por
ondas, similares en naturaleza quizás a las ondas del agua o a las ondas
sonoras. Ahora bien, la teoría corpuscular de Newton requería que la luz se
propague más deprisa en un medio denso como el agua que en un medio de menor
densidad como el aire, mientras que la teoría ondulatoria de Huygens, exigía
que se propague más despacio. Enviando la luz a un lado y a otro en un tubo
largo lleno de agua, Foucault halló que su velocidad era menor que en el aire,
lo cual constituye una confirmación brillante de la teoría ondulatoria de
Huygens.
Años
después, Michelson también midió la velocidad de la luz en el agua y encontró
un valor de 225.000 km/seg. Esta es justo 3/4 partes la velocidad en el vacío.
En el vidrio común, la velocidad es aún menor, siendo alrededor de 2/3 de la
velocidad en el vacío, osea, 200.000 km/seg. La velocidad en el aire es muy
poco más pequeña que la velocidad en el vacío, difiriendo únicamente en 70
km/seg, al nivel del mar, y menos a altitudes elevadas, donde el aire tiene
menor densidad. Para la mayoría de los casos, se puede despreciar esta
diferencia, y decir que la velocidad en el aire es la misma que en el vacío.
Anexos.
La
luz está formada por campos eléctricos y magnéticos que oscilan
perpendicularmente entre sí.
La
distancia entre las crestas adyacentes de la onda se denomina longitud de onda.
La
luz visible corresponde solo a una pequeña parte del espectro electromagnético
que incluye muchos tipos de ondas. Los rayos gamma tienen una longitud de onda
muy pequeña y una frecuencia elevada; las ondas de radio tienen su longitud de
onda muy largas y una frecuencia menor que la de los rayos gamma.
Cada
color de la luz visible corresponde a una frecuencia particular del espectro,
así el color violeta tiene la menor longitud de onda que el ojo humano puede
detectar y el rojo tiene la
mayor.
A
veces, la luz se comporta más como partícula que como onda, sobretodo si
interacciona con átomos. Los átomos absorben cantidades de luz específicas
denominadas cuantos de energía. Como la interacción necesita una cantidad de
energía discreta, deducimos que la luz se comporta como una partícula
denominada fotón.
Midiendo
las frecuencias de los fotones, los científicos pueden averiguar qué tipo de
átomos los emitieron: si fueron de la Tierra, del Sol o de alguna galaxia
lejana.