Ludwig
van Beethoven
Nació en Boon, actual Alemania, en 1770, en el seno de una
familia de origen flamenco. Su padre, ante las evidentes cualidades para la
música que demostraba el pequeño Ludwig, intentó hacer de él un segundo Mozart,
aunque con escaso éxito.
La verdadera vocación musical de Beethoven no comenzó en
realidad hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian
Gottlob Neefe, quien se convirtió en su maestro. Él fue, por ejemplo, quien le
introdujo en el estudio de Bach, músico al que Beethoven siempre profesaría una
profunda devoción.
Miembro de la orquesta de la corte de Bonn desde 1783, en
1787 Beethoven realizó un primer viaje a Viena con el propósito de recibir
clases de Mozart. Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre
le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada.
En 1792 Beethoven viajó de nuevo a la capital austríaca para trabajar con Haydn
y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un
concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito.
Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida
a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que
desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva. Los últimos años de
su vida estuvieron marcados también por la soledad y una progresiva
introspección, pese a lo cual prosiguió su labor compositiva, e incluso fue la
época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.
La tradición divide la carrera de Beethoven en tres grandes
períodos creativos o estilos, y si bien el uso los ha convertido en tópicos, no
por ello resultan menos útiles a la hora de encuadrar su legado.
La primera época abarca las composiciones escritas hasta
1800, caracterizadas por seguir de cerca el modelo establecido por Mozart y
Haydn y el clasicismo en general, sin excesivas innovaciones o rasgos
personales. A este período pertenecen obras como el célebre Septimino o sus dos
primeros conciertos para piano.
Una segunda manera o estilo abarca desde 1801 hasta 1814,
período este que puede considerarse de madurez, con obras plenamente originales
en las que Beethoven hace gala de un dominio absoluto de la forma y la
expresión (la ópera Fidelio, sus ocho primeras sinfonías, sus tres últimos
conciertos para piano, el Concierto para violín).
La tercera etapa comprende hasta la muerte de Beethoven y
está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su
tiempo por la novedad de su lenguaje armónico y su forma poco convencional; la
Sinfonía nº 9, la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda y sonatas
para piano representan la culminación de este período y del estilo
beethoveniano. En estas obras, Beethoven anticipó muchos de los rasgos que
habían de caracterizar la posterior música romántica e, incluso, la del siglo
XX.
La obra de Ludwig van Beethoven se sitúa entre el
clasicismo de Mozart y Haydn y el romanticismo de un Schumann o un Brahms . No
cabe duda que, como compositor, señala un antes y un después en la historia de
la música y refleja, quizá como ningún otro –a excepción de su contemporáneo
Francisco de Goya–, no sólo el cambio entre el gusto clásico y el romántico,
entre el formalismo del primero y el subjetivismo del segundo, sino también
entre el Antiguo Régimen y la nueva situación social y política surgida de la
Revolución Francesa.
Efectivamente, en 1789 caía La Bastilla y con ella toda
una concepción del mundo que incluía el papel del artista en su sociedad.
Siguiendo los pasos de su admirado Mozart, Beethoven fue el primer músico que
consiguió independizarse y vivir de los encargos que se le realizaban, sin
estar al servicio de un príncipe o un aristócrata, si bien, a diferencia del
salzburgués, él consiguió triunfar y ganarse el respeto y el reconocimiento de
sus contemporáneos. En los últimos años de su vida escribió obras de la
magnitud de la Novena Sinfonía. Su trabajo musical abrió para los compositores
del futuro un gran número de posibilidades en la música para piano, coral, de
cámara y sinfónica.
Murió el 26 de
Marzo en 1827 en Viena, Austria, completamente sordo.
Óperas que Compuso:
Fidelio (1814).
Música orquestal:
Concierto para piano nº 3 (1803)
Sinfonía nº 3 «Heroica» (1804)
Concierto para violín (1806)
Concierto para piano nº 4 (1806)
Sinfonía nº 5 (1808)
Sinfonía nº 6 «Pastoral» (1808)
Concierto para piano nº 5 «Emperador» (1809)
Sinfonía nº 7 (1812)
Sinfonía nº 8 (1812)
Sinfonía nº 9 «Coral» (1824).
Música de cámara:
Septimino (1800)
Sonata para violín y piano nº 5 «Primavera» (1801)
Sonata para violín y piano nº 9 «Kreutzer» (1803)
3 cuartetos de cuerda «Razumovsky» (1806)
Trío con piano nº 7 «Archiduque» (1811)
Gran fuga para cuarteto de cuerda (1825).
Música instrumental:
Sonata para piano nº 8 «Patética» (1799)
Sonata para piano nº 14 «Claro de luna» (1801)
Sonata para piano nº 17 «La tempestad» (1802)
Sonata para piano nº 23 «Appassionata» (1805)
Sonata para piano nº 29 «Hammerklavier» (1818)
Sonata para piano nº 32 (1822)
Variaciones Diabelli (1823).
Música vocal:
Cristo en el Monte de los Olivos (1803)
A la amada lejana (1816)
Missa solemnis (1823)
Profesora: María Inés Nuñez.
División: 3° 3°.
Nombre: Mosse Patricio.