Trabajo de Investigacion de Historia Europea
“Personajes historicos de España, Francia e Inglaterra”
Lutero, Martín (1483-1546), teólogo y reformador religioso alemán,
iniciador de la Reforma protestante. Figura crucial de la edad moderna en
Europa, la influencia del conjunto de sus teorías y doctrinas (que suele ser
denominado luteranismo) se extendió, más allá de la religión, a la política, la
economía, la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios
de la cultura.
Infancia
y juventud
Nació en Eisleben el 10 de noviembre de 1483, descendiente de campesinos,
hecho en el que siempre insistió. Su padre, Hans Lutero, trabajó en las minas
de cobre de Mansfeld. Recibió una sólida educación en Mansfeld, Magdeburgo y
Eisenach. En 1501, a los 17 años de edad, ingresó en la Universidad de Erfurt,
donde se licenció en 1502 y doctoró en 1505. Después quiso estudiar Derecho,
como su padre deseaba, pero en el verano de 1505 abandonó de pronto sus
estudios, vendió sus libros e ingresó en el monasterio de los agustinos de
Erfurt, decisión que sorprendió a sus amigos y consternó a sus padres. Más tarde
lo explicó recordando que por entonces tuvo varios encuentros con la muerte que
le hicieron sentir la fugacidad de la vida. En el monasterio cumplió las reglas
impuestas para el noviciado pero no encontró la paz de Dios que esperaba. En el
otoño de 1506 profesó como monje y un año después se ordenó sacerdote.
Con el propósito de estudiar teología para ocupar una cátedra en una de
las muchas universidades alemanas regidas por los monjes, su amigo y consejero
Johann von Staupitz, vicario general de los agustinos, le asignó en 1508 un
curso introductorio de filosofía moral en la nueva Universidad de Wittenberg
(fundada en 1502). En 1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt, donde
impartió clases y estudió (1509-1511). En noviembre de 1510 visitó Roma en
representación de siete monasterios agustinos y cumplió los deberes religiosos
acostumbrados para un visitante piadoso, pero la mundanidad del clero romano le
indignó. Al poco tiempo de reanudar sus deberes en Erfurt, fue enviado a
Wittenberg para estudiar el doctorado de teología. En 1512 se doctoró y asumió
la cátedra de Teología Bíblica que conservó hasta su muerte.
Lutero fue un predicador, profesor y administrador muy activo. Sus
estudios del Nuevo Testamento para preparar sus clases le llevaron a creer que
los cristianos se salvan, no por sus propios esfuerzos o méritos, sino por el
don de la gracia de Dios, que ellos aceptan por la fe. Aunque los eruditos no
se ponen de acuerdo en cuanto a la fecha exacta y el lugar de la experiencia,
el acontecimiento, crucial en la vida de Lutero, lo hizo enfrentarse contra
algunos de los principios fundamentales de la Iglesia católica.
Comienzos
de la Reforma
El 31 de octubre de 1517 Lutero se convirtió en controvertida figura
pública al exponer en el pórtico de la iglesia de Todos los Santos de
Wittenberg (algunos estudiosos dudan sobre si éste fue el lugar exacto) sus 95
Tesis o proposiciones escritas en latín contra la venta de indulgencias
(remisión, mediante un pago, de los castigos temporales impuestos por la
comisión de los pecados) para la gran obra de los papas Julio II y León X: la
construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Al margen de cómo se hicieron
públicas sus proposiciones, causaron una gran conmoción y fueron traducidas de
inmediato al alemán, logrando una amplísima difusión. Lutero defendió con
energía sus opiniones en debates universitarios públicos en Wittenberg y en
otras ciudades, provocando una investigación por parte de la Iglesia romana que
culminó con la condena de sus enseñanzas (15 de junio de 1520) y con su
excomunión (1 de enero de 1521) por el papa León X. En abril de 1521 fue
convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms y se le pidió que se
retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se
negó, asegurando que para hacerlo tendrían que refutar sus teorías con las
Escrituras y la razón y que no es conveniente ir contra la conciencia. Su
famosa declaración: “Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa”, quizá no sea más
que una leyenda. El emperador condenó a Lutero, pero el elector de Sajonia,
Federico el Sabio, lo recluyó en su castillo de Wartburg, donde Lutero
emprendió su traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán, una
contribución fundamental al desarrollo de la lengua alemana. Los desórdenes
provocados en Wittenberg por sus seguidores más extremistas le obligaron a
volver a la ciudad, en marzo de 1521, para restablecer la paz por medio de
numerosos sermones.
Las
Guerras Campesinas
Lutero continuó enseñando y escribiendo en Wittenberg, pero pronto se vio
envuelto en las disputas que rodearon a las denominadas Guerras Campesinas
(1524-1526). Los líderes de dicha revuelta, sobre todo Thomas Münzer (fundador
de la secta de los anabaptistas), justificaron sus demandas basándose, de forma
errónea, en los escritos de Lutero y aunque éste apoyó muchas de sus
aspiraciones políticas, consideró erróneos sus argumentos teológicos. Cuando
los campesinos recurrieron a la violencia, los denunció y apoyó los esfuerzos
de los príncipes para restablecer el orden. Más tarde repudió la dureza y la
política vengativa adoptada por los nobles y su actitud hacia la guerra le hizo
perder muchos amigos y seguidores. En 1525, en medio de esta controversia,
contrajo matrimonio con Catalina de Bora, una antigua monja. El matrimonio fue
feliz y su mujer se convirtió en una colaboradora importante durante el resto
de su vida. Después de articular su teología básica en sus primeros escritos —De la
libertad del cristiano (1519), Manifiesto a la nobleza cristiana de la nación
alemana (1520), La cautividad de Babilonia (1520), De la
esclavitud del arbitrio (1525)— publicó su libro más famoso, Pequeño
catecismo (1529). Entre 1955 y 1976 se ha publicado la edición
moderna de las obras de Lutero, que ocupa 54 volúmenes. Su Pequeño catecismo explica en
un lenguaje sencillo y rico la teología de la Reforma evangélica comentando
brevemente, en forma de preguntas y respuestas, temas tales como los Diez
Mandamientos, el Credo apostólico, el Padrenuestro, el bautismo y la eucaristía.
Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo por estar excomulgado, Lutero
delegó la defensa de los reformadores, formulada en la Confesión de Augsburgo
(1530), en su colega y amigo, el humanista Philip Melanchthon. En 1532 terminó
su traducción del Antiguo Testamento. Mientras tanto, su influencia se extendió
por el norte y el este de Europa, y su prestigio contribuyó a que Wittenberg se
convirtiera en un centro intelectual. Su defensa de la independencia de los
gobernantes respecto a la supervisión eclesiástica le ganó el apoyo de muchos
príncipes, aunque después se interpretó de manera contraria a su intención
original.
Últimos
años
En 1537 la salud de Lutero empezó a deteriorarse. Preocupado por el
resurgimiento del Papado y por lo que interpretó como un intento de los judíos
de aprovechar la confusión surgida entre los cristianos para reabrir la
cuestión del mesianismo de Jesús, se sintió responsable de semejante estado de
cosas y escribió una violenta invectiva contra los judíos y otra contra el
Papado y la facción más radical de los reformadores, los anabaptistas. En 1546
se solicitó su mediación en un conflicto surgido entre los dos condes que
gobernaban en Mansfeld. Viejo y enfermo, acudió, resolvió el litigio y murió el
18 de febrero de 1546 en Eisleben.
Teología
Lutero no fue un teólogo a la usanza clásica, pero la sutilidad y
complejidad de su obra, inspirada en su estudio riguroso del Nuevo Testamento y
en el gran teólogo del siglo IV san Agustín de Hipona, ejerció una influencia
muy importante.
Ley y
Evangelio
Lutero sostuvo que Dios actúa sobre los seres humanos a través de la ley
y de los Evangelios.
La ley
representa las exigencias de Dios como se expresa, por ejemplo, en los Diez
Mandamientos y en los preceptos de Jesús en el Nuevo Testamento. Al margen de
sus convicciones religiosas, todas las personas son conscientes de la ley y las
tradiciones éticas de su cultura, aunque el pecado distorsione su
interpretación. Para Lutero, la ley cumple dos funciones. Permite a los seres humanos
mantener cierto orden en su mundo, su comunidad y sus propias vidas a pesar del
profundo alejamiento de Dios, del mundo, de sus semejantes y de sí mismos
provocado por el pecado original que introdujo el mal radical. Además, la ley
acerca a los seres humanos a Cristo por la necesidad del perdón de los pecados.
Dios también se relaciona con los seres humanos a través de los
Evangelios, donde se narra el sacrificio de su hijo para la salvación de la
especie humana. Esta proclamación no exige más que su aceptación por parte de
las personas. Lutero pensaba que la teología se equivocó al confundir la ley
con el Evangelio y afirmó que los seres humanos sólo pueden aspirar a ser
dignos del don incondicional de la gracia de Dios.
Pecado
Insistió en que los cristianos, desde que habitan este mundo, son
pecadores y santos al mismo tiempo. Son santos en la medida en que creen en la
gracia de Dios y no en sus propios actos. Sin embargo, el pecado es un aspecto
permanente y omnipresente en la Iglesia, igual que en el mundo, y un santo no
es un emblema moral, sino un pecador que acepta la gracia divina, de forma que,
desde el ciudadano más respetado hasta el criminal más empedernido, todos
necesitan el perdón de Dios.
Lo
finito y lo infinito
Lutero pensaba que Dios se manifiesta ante los seres humanos a través de
formas finitas y terrenales más que en su divinidad pura. Por ejemplo, se
reveló a sí mismo en Jesucristo y se dirigió a nosotros hablando con las
palabras humanas de los autores del Nuevo Testamento, y su cuerpo y su sangre
son recibidos por los creyentes (según la frase de Lutero) “en, con y bajo” el
pan y el vino de la Sagrada Comunión. Para Lutero, que derribó la tradicional
distinción entre ocupaciones sagradas y seculares, los seres humanos trabajan para
sí mismos y para el mundo cualesquiera que sean sus ocupaciones (que llamó
vocaciones) como madres, padres, gobernantes o súbditos, carniceros o
panaderos; todos son instrumentos de Dios, que trabaja en el mundo a través de
ellos.
Teología
de la cruz
Lutero afirmó que la teología cristiana es la teología de la cruz más que
la de la gloria. Los seres humanos no pueden percibir a Dios por medio de la
filosofía o la ética. Deben dejar a Dios que sea Dios y verlo donde Él quiere
darse a conocer. Para Lutero, Dios revela su sabiduría en la insensatez de los
sermones; su poder, a través del sufrimiento, y el significado secreto de la
vida, a través de la muerte de Cristo en la cruz.