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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La guerra de Malvinas: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1506 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
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En segundo lugar, Inglaterra
también invoca que la devolución de Puerto Egmont en 1751 comportó un
reconocimiento por parte de España al derecho británico sobre la totalidad de
las Islas Malvinas, sería una sanción adicional a su derecho de soberanía.
En 1770 Gran Bretaña en realidad no disputó a España su derecho de
soberanía y dominio sobre las islas Malvinas. Se limitó a exigir que Puerto
Egmont fue restituido al statu quo ante, es decir que en el mejor de los casos
a Inglaterra le correspondería un solo punto en la Isla de Saunders, no la
totalidad del territorio en cuestión.
Con el regreso de los
ingleses al puerto de Egmont que se prolongó hasta 1774, fecha en que se
alejaron del lugar, éstos sostuvieron dos consecuencias la primera: que estas
señales sostenían el derecho de dominio de la Gran Bretaña; la segunda: que
indicaban la intención de reasumir la ocupación del territorio en tiempo
venidero. Pero la ausencia que se prolonga por tanto tiempo, indefinidamente,
debe entenderse que el animus dominandi se transforma en animus derelinquendi,
o sea, intención de abondonar definitivamente la cosa. Así es como ocurrió en
el caso de Puerto Egmont, cuyas señales de posesión fueron quitadas del lugar
por los españoles en el año 1775. Pasaron casi setenta años hasta un nuevo
regreso de éstos a la isla y de su consecuente ocupación en 1833.
Las negociaciones con Gran
Bretaña (1965-1982)
La creación de las Naciones
Unidas después, de la segunda guerra mundial
en el año 1945, innovó fundamentalmente en el statu quo creado por la
usurpación británica de 1833 y la prolongada usurpación posterior de las islas.
La Carta de las Naciones Unidas estableció los principios básicos que deberán
regir a fin de que no continúen existiendo territorios sin la plenitud del
gobierno propio. Las islas Malvinas fueron consideradas desde un primer momento
por la propia Gran Bretaña como un territorio no autónomo comprendido en las
disposiciones del art. 73 de la Carta, ajeno por completo a la posibilidad de
una administración fiduciaria. Dicho art. establece que "los intereses de
los habitantes de esos territorios están por encima de todos", lo cual no
se refiere a los derechos o a los deseos de los habitantes.
Concordantemente, en el año 1960, la Asamblea general
sancionó la resolución 1514 que determinó las condiciones y requisitos que
deben cumplirse para la concesión de la independencia a los países y pueblos
coloniales. Dicha resolución estableció dos principios básicos a los que debe
ajustarse el proceso de descolonización:
*Todos los pueblos tienen el
derecho de libre determinación.
*Todo intento a quebrantar
la unidad territorial es incompatible con los propósitos y principios de la
Carta de las Naciones Unidas.
Desde que se iniciaron los debates en el año 1964 en el
Subcomité de descolonización para
determinar la aplicabilidad de la Resolución 1514 al caso en cuestión quedó
planteada la divergencia entre Gran Bretraña y la Argentina sobre la
interpretación que deba darse a estos principios. Sobre el primero, Gran Bretaña
sostuvo que debería reconocerse a los habitantes actuales de las islas el
derecho de autodeterminación; la Argentina afirmó lo contrario y demostró que
las Malvinas no hay pueblo que pueda autodeterminarse, si por pueblo a de
entenderse, no solamente a un pequeño número de personas que viven en unas
islas perdidas en el confín de los mares, sino una comunidad que conforma las
exigencias requeridas para la constitución de un estado moderno. Disputa que
fue favorable a la República Argentina. Puesto que las Malvinas son un pequeño
territorio , o sea, un lugar en el que la tierra tiene mucha más importancia
que sus ocasionales habitantes, que no han logrado desarrollar a través de un
siglo y medio una comunidad nacional que pueda llamarse pueblo. "Lo cual
puede deberse a las hostilidades del clima de dichas islas que generalmente
suele alojar a pobladores que van allí por cuestiones de trabajo. Se ha dicho
también que la calidad de vida de esta población es superior incluso a la del
Reino Unido y que la restitución de dichas islas a la República Argentina
podría significar un perjuicio material y moral para tales habitantes. Ante la
cual la Argentina respondió que, la población de las islas Malvinas se mantiene
estable desde hace varios años y según estadísticas la misma no tiene
posibilidad alguna de incremento en el futuro. En contraposición, lo menos que
puede decirse es que desde 1901 diecisiete millones de personas han preferido
el inferior estándar de la República Argentina al superior de las Malvinas.
Como ya se ha dicho nadie está por placer sino por negocios. La tabla de
mortalidad infantil es reducida allí porque apenas hay niños. La mortalidad de
los adultos es casi inexistente porque la gente se va antes de morir".
En cuanto al segundo principio, Gran Bretaña sostuvo que era
inaplicable al caso de las islas Malvinas porque la Carta de las Naciones
Unidas sólo prohibe nuevas desmembraciones de territorio y no se ha referido,
según Gran Bretaña, a las desmembraciones ocurridas antes en la historia.
Pretensión que fue refutada.
La Resolución 2065, aprobada el 16 de diciembre de 1965por
la Asamblea general, declaró que el caso de las islas Malvinas se encuentra
comprendido en las disposiciones de la Resolución 1514, es decir, que Gran
Bretaña debe descolonizar las islas aunque la pequeña población que las habita
desee permanecer británica, en segundo lugar, reconoció la existencia de una
disputa entre Gran Bretaña y la Argentina sobre las soberanía de las islas e
invitó a ambos gobiernos a resolverla pacíficamente, teniendo en cuenta las
disposiciones y objetivo de la Carta y la Resolución 1514 así como los
intereses de la población de las islas (nada dice sobre los deseos de los
habitantes. El principio de autodeterminación quedó excluido).
Las conversaciones se prolongaron hasta 1968 cuando
trascendió que se había llegado a un principio de acuerdo en virtud del cual
Gran Bretaña reconocería finalmente la soberanía de las islas, siempre y cuando
se tuviese la seguridad de que los intereses de los habitantes serían atendidos
por el gobierno argentino. Tal reconocimiento no se produciría antes de los
cuatro años ni después de los diez años de la fecha del convenio. La
publicación en un diario de Londres del proyecto de acuerdo sirvió para
destruirlo, debido a la reacción de un sector de la población isleña.
En el año 1977el secretario de asuntos exteriores David Owen informó por escrito a las Cámara de los Comunes que los gobiernos de Gran Bretaña y de Argentina habían convenido en realizar negociaciones, en las cuales los problemas que afectan al futuro de las islas serían discutidos y las mismas serían dirigidas para elaborar una solución pacífica de la disputa existente sobre la soberanía de la región. El objetivo era alcanzar un futuro estable, próspero y políticamente durable para las islas, cuya población sería consultada por el gobierno del Reino Unido durante el curso de las negociaciones.
En diciembre del mismo año
en Londres se tuvo la noticia de que el gobierno argentino se preparaba a tomar
por la fuerza a las islas Malvinas. Lo cual resultó ser una falsa alarma, pero
tuvo una influencia decisiva en el debilitamiento de la defensa de las islas
puesta de manifiesto en 1982.
En 1980 Ridley, ministro del
Foreign Office, quedó impresionado por la necesidad de detener la despoblación
de las islas, y llegó a la conclución de que la mejor forma de hacerlo era
llegando a un acuerdo con la Argentina. Según la fuente británica la mejor
posibilidad era la transferencia de la soberanía con alguna forma de arrendamiento
y administración. Pero aparentemente la ministra Thatcher impidió que la
propuesta fuese siquiera presentada en el gabinete. Las fórmulas en definitiva
propuestas por Ridley fueron:
*establecer un condominio
*el arrendamiento durante un
período de años a ser negociado
*el congelamiento del statu
quo, también durante un período de tiempo.
Estas propuestas
significaron una transformación en la diputa porque por primera vez el gobierno británico indicó públicamente su
voluntad de considerar una solución que pudiese comprender la adquisición de la
soberanía sobre las islas por parte de la Argentina. Pero resultaron un
profundo fracaso al debatirse en la Cámara de los Comunes en diciembre de ese
mismo año. La única propuesta formulada por el gobierno británico fue el
congelamiento. Debe señalarse que durante estas negociaciones los isleños
habían pasado de la condición de interesados consultados unilateralmente por
Gran Bretaña a la de negociadores de facto. En noviembre de 1981 fue electo un
nuevo consejo de las Malvinas, integrado por isleños duramente intransigentes.
Todo esto condujo a las últimas conversaciones de Nueva York ( febrero de 1982)
y a los acontecimientos que desembocaron en la acción del 2 de abril.
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