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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Martin Lutero: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1837 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Martín Lutero (1483-1546), teólogo y reformador religioso alemán que inició la Reforma
protestante. Figura crucial de la historia
moderna europea, cuya gran influencia se extendió más allá de la religión a la política, la economía,
la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios de la cultura.

Infancia y juventud:
Nació en Eisleben el 10 de noviembre de 1483,
descendiente de campesinos, hecho en el que siempre insistió. Su padre, Hans
Lutero, trabajó en las minas de cobre de Mansfeld. Recibió una sólida educación
en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach. En 1501, a los 17 años, ingresó en la
universidad de Erfurt, donde se licenció en 1502 y se doctoró en 1505. Después
quiso estudiar Derecho, como su padre deseaba, pero en el verano de 1505
abandonó de pronto sus estudios, vendió sus libros e ingresó en el monasterio
de los agustinos de Erfurt, decisión que sorprendió a sus amigos y consternó a
sus padres. Más tarde lo explicó recordando que por entonces tuvo varios
encuentros con la muerte que le hicieron sentir la fugacidad de la vida. En el
monasterio cumplió las reglas impuestas para el noviciado pero no encontró la
paz de Dios que esperaba. En el otoño de 1506 profesó como monje y un año
después se ordenó sacerdote.
Con el propósito de estudiar teología para
ocupar una cátedra en una de las muchas universidades alemanas regidas por los
monjes, su amigo y consejero Johann von Saupitz, vicario general de los
agustinos, le asignó en 1508 un curso introductorio de filosofía moral en la
nueva universidad de Wittenberg (fundada en 1502). En 1509 se licenció en
teología y volvió a Erfurt, donde impartió clases y estudió (1509-1511). En
noviembre de 1510 visitó Roma en representación de siete monasterios agustinos
y cumplió los deberes religiosos acostumbrados para un visitante piadoso, pero
la mundanidad del clero romano lo indignó. Al poco tiempo de reanudar sus
deberes en Erfurt, lo enviaron a Wittenberg para estudiar el doctorado de
teología. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de teología bíblica que
conservó hasta su muerte.
Lutero fue un predicador, profesor y
administrador muy activo. Sus estudios del Nuevo Testamento para preparar sus
clases lo llevaron a creer que los cristianos se salvan no por sus propios
esfuerzos o méritos sino por el don de la gracia de
Dios, que ellos aceptan por la fe. Aunque los eruditos no se ponen de acuerdo
en cuanto a la fecha exacta y el lugar de la experiencia, el acontecimiento,
crucial en la vida de Lutero, lo hizo enfrentarse contra algunos de los
principios fundamentales de la Iglesia católica.
Comienzos de la Reforma:
El 31 de octubre de 1517 Lutero se convirtió
en una figura pública y controvertida al exponer en la puerta de la iglesia de
Todos los Santos de Wittenberg sus 95 tesis o proposiciones escritas en latín
contra la venta de indulgencias (remisión de los castigos temporales de los
pecados mediante un pago de dinero) para la gran obra de los papas Julio II y
León X: la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Se cree que Lutero
clavó estas tesis en el pórtico de la Iglesia de Todos los Santos de
Wittenberg, pero algunos eruditos han cuestionado la historia. Al margen de
cómo se hicieron públicas sus proposiciones, causaron un gran revuelo y fueron
traducidas de inmediato al alemán, logrando una amplísima difusión. Lutero
defendió con energía sus opiniones en debates universitarios públicos en
Wittenberg y en otras ciudades provocando una investigación por parte de la
Iglesia romana que terminó con la condena que hizo el papa León X (15 de junio
de 1520) de sus enseñanzas y su excomunión en enero de 1521. En abril de 1521
fue convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms y se le pidió que
se retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se
negó asegurando que para hacerlo tendrían que convencerlo con las Escrituras y
la razón y que no es conveniente ir contra la conciencia. Su famosa
declaración: "Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa", quizá no sea más
que una leyenda. El emperador condenó a Lutero, pero el elector Federico el
Sabio lo recluyó en su castillo (Wartburg), donde Lutero emprendió su
traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán, una contribución
fundamental al desarrollo de la lengua alemana. Los desórdenes provocados en
Wittenberg por sus seguidores más extremistas lo obligaron a volver a la ciudad
en marzo de 1521, y allí restableció la paz con una serie de sermones.
La guerra de los campesinos:
Lutero continuó enseñando y escribiendo en
Wittenberg pero pronto se vio envuelto en las disputas que rodearon la guerra
de los campesinos (1524-1526). Los líderes de la revuelta y sobre todo Tomás
Munzer (fundador de la secta de los anabaptistas) justificaron sus demandas
basándose de forma errónea en los escritos de Lutero y aunque éste apoyó muchas
de sus aspiraciones políticas, consideró falsos sus argumentos teológicos.
Cuando los campesinos recurrieron a la violencia, los denunció y apoyó los
esfuerzos de los príncipes por restablecer el orden. Luego repudió la dureza y
la política vengativa adoptada por los nobles y su actitud hacia la guerra lo
hizo perder muchos amigos y seguidores. En medio de la controversia se casó
(1525) con Catalina de Bora, una antigua monja. El matrimonio fue feliz y su
mujer se convirtió en una colaboradora importante de su ajetreada vida. Después
de articular su teología básica en sus primeros escritos —De la libertad cristiana
(1519), A
la nobleza cristiana de la nación alemana (1520), El
cautiverio babilónico de la Iglesia (1520), De la esclavitud del arbitrio
(1525)— publicó su libro más famoso, Pequeño catecismo (1529). Entre 1955 y
1976 se ha publicado la edición moderna de las obras de Lutero, que ocupa 54
volúmenes. Su Pequeño catecismo explica en un lenguaje sencillo y rico la
teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas
y respuestas, los Diez Mandamientos, el Credo apostólico, el padrenuestro, el
bautismo y la eucaristía. Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo por
estar excomulgado, Lutero delegó la defensa de los reformadores, formulada en
la Confesión de Augsburgo (1530), en su colega y amigo el humanista Felipe
Melanchthon (Felipe Schwarzerd). En 1532 se publicó su traducción del original
hebreo del Nuevo Testamento. Mientras tanto, su influencia se extendió por el
norte y el este de Europa, y su prestigio contribuyó a que Wittenberg se
convirtiera en un centro intelectual. Su defensa de la independencia de los
gobernantes respecto a la supervisión eclesiástica le ganó el apoyo de muchos
príncipes, aunque después se interpretó de manera contraria a su intención
original.
Últimos años:
En 1537 la salud de Lutero empezó a
deteriorarse. Preocupado por el resurgimiento del papado y por lo que
interpretó como un intento de los judíos de aprovechar la ventaja de la
confusión entre los cristianos para reabrir la cuestión del mesianismo de
Jesús, se sintió responsable de semejante estado de cosas y escribió una
violenta invectiva contra los judíos y otra contra el papado y la facción radical
de los reformadores, los anabaptistas. En invierno
de 1546 le pidieron que mediase en un conflicto entre dos condes que gobernaban
en Mansfeld, donde había nacido. Viejo y enfermo, acudió, resolvió el litigio y
murió el 18 de febrero de 1546 en Eisleben.
Teología:
Lutero no fue un teólogo a la usanza clásica
pero la sutilidad y complejidad de su obra, inspirada en su estudio riguroso
del Nuevo Testamento y en el gran teólogo del siglo IV san Agustín de Hipona,
ejerció una influencia muy importante.
Ley
y Evangelio:
Lutero sostuvo que Dios actúa sobre los seres
humanos a través de la ley y de los Evangelios.
La ley representa las exigencias de Dios
—como se expresa, por ejemplo, en los Diez Mandamientos y en los preceptos de
Jesús en el Nuevo Testamento. Al margen de sus convicciones religiosas, todas
las personas son conscientes de la ley y las tradiciones éticas de su cultura,
aunque el pecado distorsiona su interpretación. Para Lutero, la ley cumple dos
funciones. Permite a los seres humanos mantener cierto orden en su mundo, su
comunidad y sus propias vidas a pesar del profundo alejamiento de Dios, del
mundo, de sus semejantes y de sí mismos provocado por el pecado original que introdujo el mal radical. Además, la ley acerca a los
seres humanos a Cristo por la necesidad del perdón de los pecados.
Dios también se relaciona con los seres
humanos a través de los evangelios, donde se narra el sacrificio de su hijo
para la salvación de la especie humana. Esta proclamación no exige más que su
aceptación por parte de las personas. Lutero pensaba que la teología se
equivocó al confundir la ley con el Evangelio y afirmó que los seres humanos
sólo pueden aspirar a ser dignos del don incondicional de la gracia de Dios.
Pecado:
Insistió en que los cristianos, desde que
habitan este mundo, son pecadores y santos al mismo tiempo. Son santos en la
medida en que creen en la gracia de Dios y no en sus propios actos. Sin
embargo, el pecado es un
aspecto permanente y omnipresente
en la Iglesia igual que en el mundo, y un santo no es un emblema moral sino un
pecador que acepta la gracia divina, de forma que desde el ciudadano más
respetado al criminal empedernido todos necesitan el perdón de Dios.
Lo finito y lo infinito:
Lutero pensaba que Dios se manifiesta ante
los seres humanos a través de formas finitas y terrenales más que en su
divinidad pura. Por ejemplo, se reveló a sí mismo en Jesucristo y se dirigió a
nosotros hablando con las palabras humanas de los escritores del Nuevo
Testamento, y su cuerpo y su sangre son recibidos por los creyentes (según la
frase de Lutero) "en, con y bajo" el pan y el vino de la Sagrada
Comunión. Para Lutero, que echó abajo la tradicional distinción entre
ocupaciones sagradas y seculares, los seres humanos trabajan para sí mismos y
para el mundo cualesquiera que sean sus ocupaciones (que llamó vocaciones) como
madres, padres, gobernantes o súbditos, carniceros o panaderos; todos son
instrumentos de Dios, que trabaja en el mundo a través de ellos.
Teología de la cruz:
Lutero afirmó que la teología cristiana es la
teología de la cruz más que la de la gloria. Los seres humanos no pueden
percibir a Dios por medio de la filosofía o la ética. Deben dejar a Dios que
sea Dios y verlo donde él quiere darse a conocer. Para Lutero, Dios revela su
sabiduría en la insensatez de los sermones; su poder a través del sufrimiento y
el significado secreto de la vida a través de la muerte de Cristo en la cruz.
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