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Marx- El Capital Sección IV- PRODUCCIÓN DE PLUSVALÍA RELATIVA

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    Marx- El Capital

    Sección IV- PRODUCCIÓN DE PLUSVALÍA RELATIVA

    Resumen Contenidos

    Valor: cantidad de trabajo abstracto, homogéneo, socialmente necesario con una habilidad media para la producción de mercancías.

    Capital Constante: aquella porción del capital cuyo valor está fijado de antemano: infraestructura, maquinarias.

    Capital Variable: es la parte de la producción cuyo valor oscila de acuerdo a la conjunción de diversas variables, y que se consume en el acto productivo. Tiene forma de salario .

    Plusvalía: valor no retribuido al trabajador, apropiado por el capitalista

    CAP. XII- PLUSVALÍA RELATIVA

    Se pregunta como incrementar los niveles de plusvalía sin incrementar la jornada de trabajo (plusvalía absoluta).

    El valor del trabajador debe sumar la cantidad de unos valores de subsistencia por debajo de los cuales la clase obrera no puede existir como tal (hablamos de clase obrera como sujeto colectivo); y el sobretrabajo es lo que queda del tiempo de trabajo durante la jornada. El tiempo de trabajo del obrero no puede abreviarse a través de la reducción salarial opr debajo del valor de su fuerza; sino  sólo por la disminución de este valor (baja valor bienes-salario)

    “Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del trabajo, entendemos en general un cambio en sus procedimientos, con reducción del tiempo socialmente necesario para la producción de una mercancía, de modo que una menor cantidad de trabajo adquiera la fuerza suficiente para crear más valores de uso. El modo de producción se consideraba dado cuanto estudiamos la plusvalía proveniente de la duración prolongada del trabajo. Pero cuando se trata de ganar plusvalía por transformación del trabajo necesario en sobretrabajo, ya no basta con que el capital deje intactos los procedimientos tradicionales del trabajo y se conforme con prolongar su duración. Por el contrario, necesita modificar las condiciones técnicas y sociales, es decir, el modo de producción. Sólo así podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de esa manera el valor de la fuerza de trabajo y con ello abreviar el tiempo necesario para reproducirla.

    “Denomino plusvalía aboluta a la producida por la simple prolongación de la jornada de trabajo, y plusvalía relativa a la que , por el contrario, proviene de la abreviación del tiempo de trabajo necesario y del cambio correspondiente a la magnitud relativa de las dos partes de que se compone la jornada.” (315)

    La reducción de los bienes-salario contribuye al incremento de la tasa general de plusvalía.

    El desarrollo técnico (tecnología + organización del trabajo) implica un incremento de la productividad; y por tanto mayor plusvalía. El incremento de la productivdad del trabajo se expresa en una baja del precio de la mercancía; lo cual la hace más factible de colocar en el mercado, realizando el valor. Quién primero descubre un método de producción que aumenta la productividad, se apropia de una ganancia excepcional – plusvalía extraordinaria – que rige hasta que empresas competidoras logran adoptar las innovaciones desarrolladas por la empresa “pionera”: “esta plusvalía extraordinaria desaparece en cuanto el nuevo modo de producción se generaliza, y al mismo tiempo se desvanece la diferencia entre el valor individual y el social de las mercancías producidas más baratas.” (318)

    “Por consiguiente, en definitiva, la tasa general de plusvalía resulta afectada nada más que cuando el aumento de la productividade del trabajo hace descender el precio de las mercancías comprendidas en el círculo de los medios de susbsitencia que son elementos del valor de la fuerza de trabajo. El valor de las mercancías está en relación inversa de la productividad del trabajo del cual proviene. Otro tanto ocurre con la fuerza de trabajo, puesto que su valor lo determina el de las mercancías . En cambio, la plusvalía guarda una relación directa con la productivdiad del trabajo.(...) El capital, entonces, tiene una incesante inclinación y una constante tendencia a aumentar la fuerza productiva del trabajo para reducir el precio de las mercancías y por consiguiente el de los obreros.” (318-319) Al capitalista no le importa el valor de la mercancía, sino solo la plusvalía que puede extraer.

    El desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, en la producción capitalista, tiene el objetivo de disminuir la parte de la jornada en que el obrero debe trabajar para sí , con el fin de prolongar , de esa manera, la otra parte, en que puede trabajar gratis para el capitalista.” (320)

    CAPÍTULO XIII- LA COOPERACIÓN

               

                “En rigor, la producción capitalista comienza a establecerse cuando un solo amo explota a varios asalariados a la vez, cuando el proceso de trabajo, ejecutado en gran escala, exige para la venta de sus productos un amplio mercado.Una multitud de obreros que trabajan al mismo tiempo bajo las órdenes de un mismo capital, en el mismo espacio (o, si se quiere, en el mismo campo de trabajo) , con vistas a la producción de un mismo tipo de mercancías: he ahí el punto de partida histórico de la producción capitalista. ” (321)

                La diferencia con el artesano es que el taller se amplía sus dimensiones: la primera diferencia es puramente cuantitativa.

                Señala el carácter medio del rendimiento de la jornada (si bien hay variaciones individuales, pero puede extraerse un promedio que va variando): “siempre se sobreentiende un mínimo de habilidad en el trabajo, y ya veremos más adelante que la producción capitalista sabe medirla.” (322) Aunque haya excepciones, el salario se calcula en base al valor promedio.

                Ahora bien, el empleo de un personal numeroso “provoca una revolución en las condiciones materiales del trabajo”.(322-323) Se ponen en común los equipos e infraestructura para la producción; hay un cambio en la escala. Esto implica una reducción del caiptal constante y con ello la porción de valor que traslada a la mercancía. Esto permite a su vez disminuir el costo de la mercancía; y la erlación entre la plusvalía y el capital anticipado (suma de partes constantes y variables).

                Cuando varios trabajadores funcionan juntos con vistas a un objetivo común, en el mismo proceso de producción o en procesos distintos pero conexos, su trabajo adopta la forma cooperativa. (...) No se trata únicamente de aumentar las fuerzas productivas individuales, sino de crear, por medio de la cooperación, una nueva fuerza que funcione nada más que como fuerza colectiva.” (323-324)

                Hay formas simples y más complejas de cooperación. Hay tipos de producción que reconocen momentos críticos – como ocurre con algunas producciones agrícolas; o con la pesca del arenque – y que exigen tensar esfuerzos concentrados en un punto.

                “La cooperación permite agrandar el espacio en que se desarrolla el trabajo.(...) Por otro lado, a la vez que amplía la escala de producción, permite reducir el espacio en que se ejecuta el proceso de trabajo. Ese doble efecto, tan potente palanca en la economía de los faux frais (falsos costos) , se debe nada más que a la aglomeración de los trabajadores, a la aproximación entre sí de operaciones distintas, pero conexas, y a la concentración de los medios de producción.(...) Al actuar de consuno con otros, en un objetivo común y según un plan concertado, el trabajador borra los límites de su individualidad y desarrolla su potencia como especie. (...) La concentración de los medios de producción en manos de capitalistas individuales es, entonces, la condición material de cualquier cooperación entre asalariados.” (p.326-327)

                “En los comienzos del capital, su  mando sobre el trabajo tiene un carácter puramente formal y accidental. El obrero no trabaja entonces a las órdenes del capital, como no sea porque le vendió su fuerza. Sólo trabaja para él porque no posee los medios materiales para hacerlo por su propia cuenta. Pero en cuanto hay cooperación entre obreros asalariados, el dominio del capital se desarrolla como una necesidad para la ejecución del trabajo, como una condición real de producción. En el campo de ésta, las órdenes del caiptal se hacen, a partir de entonces ,tan indispensables como las del general en el campo de batalla. Todo trabajo social o común, que se despliega en gran escala, exige una dirección para armonizar las actividades individuales.Ésta debe cumplir con las funciones generales que tienen su origen en la diferencia existente entre el movimiento de conjunto del cuerpo productivo y los movimientos individuales de los miembros independientes que lo componen. Un músico que ejecuta un solo se dirige por si mismo, pero una orquesta necesita un director. Esta función de dirección, de vigilancia y de mediación se convierte en la función del capital en cuanto el trabajo que le está subordinado se vuelve cooperativo, y como función capitalista adquiere caracteres especiales. El poderoso aguijón, el  gran resorte de la producción capitalista , es la necesidad de valorizar el capital. Su objetivo determinante es la máxima extracción posible de plusvalía, o, lo que es lo mismo, la mayor explotación  posible de la fuerza de trabajo. (...) En manos del capitalista, la dirección no es sólo esa función especial que nace de la naturaleza misma del proceso de trabajo cooperativo o social , sino además, y ante todo, la de explotar el proceso de trabajo social, función que se basa en el antagonismo inevitable entre el explotador y la materia que explota. Por otro lado, a medida que se acrecienta la magnitud de los medios de producción que se enfrentan al trabajador como propiedad ajena, crece la necesidad de un control, de una verificación de su utilización de manera conveniente. Por último, la cooperación de obreros asalariados no es más que un simple efecto del capital que los ocupa de modo simultáneo. El vínculo entre sus funciones individuales y su unidad como cuerpo productivo se encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne y los retiene. El encadenamiento de sus trabajo se les presenta, desde el punto de vista ideal, como el plan del capitalista, y la unidad de su cuerpo colectivo se les aparece, en la práctica, como su autoridad, el poder de una voluntad ajena que somete los actos de los trabajadores a sus objetivos. (328-329)

    El doble rostro de la producción capitalista es  , por un lado , de estímulo de la producción cooperativa y de otro de maximización de la tasa de genancia. Para cumplir ese doble fin, la dirección debe ser despótica: las “formas específicas de ese despotismo se desarrollan a medida que crece la cooperación.” (329)

    “Como personas independientes, los obreros son individuos aislados que entran en relación con el mismo capital, pero no entre sí. Su cooperación comienza en el proceso de trabajo, pero en ese momento han dejado de pertenecerse. En cuanto ingresan a él, están incorporados al capital. En la medida en que cooperan, en cuanto son los miembros de un organismo activo, son nada más que un modo particular de existencia del capital. La fuerza productiva que los asalariados despliegan al funcionar como trabajador colectivo es, por lo tanto, fuerza productiva del capital.” (330)

    “Así como la potencia colectiva del trabajo, desarrollada por la cooperación, aparece como forma productiva del capital, la cooperación se presenta como modo específico de la producción capitalista. Esa es la primera fase de transformación que recorre el proceso de trabajo a consecuencia de su subordinación al capital. Esta transformación se desarrolla de manera espontánea. (...) El modo de producción capitalista se presenta, pues, como necesidad histórica, para transformar el trabajo aislado en trabajo social. Pero en manos del capital esa socialización del trabajo sólo aumenta sus fuerzas productivas para explotarlo con mayor ganancia.” (332)

    CAPÍTULO XIV- DIVISIÓN DEL TRABAJO Y  MANUFACTURA

                Desde mediados del siglo XVI hasta el último tercio del siglo XVIII se adopta la manufactura en su forma clásica, desarrollando el tipo de cooperación que tiene como base la división del trabajo. “La manufactura tiene un doble origen. Un taller puede reunir bajo las órdenes de un mismo capitalista a artesanos de distintos oficios, por las manos de quienes deben pasar un producto para llegar a su perfecta perfección. Una carroza era el producto colectivo de los trabajos de muchos artesanos independientes entre sí, tales como carpinteros, guarinciones, sastres, cerrajeros, fabricantes de llantas, torneros, tapiceros, vidrieros, pintores, barnizadores, doradores, etc. (...) En su origen, la fabricación de carrozas se prestanba como una combinación de oficios independientes. Poco a poco se convierte en una división de la producción de esos vehículos en sus diversos procedimientos específicos, cada uno de los cuales se cristaliza como tarea particular de un trabajador y cuyo conjunto se ejecuta por la reunión de esos trabajadores parcelarios. Así, las manufacturas de telas y muchas otras nacieron de la agolomeración de los distintos oficios bajo las órdenes del mismo capital. (...) Pero la manufactura también puede surgir por un camino en todo sentido inverso. (...) En lugar de hacer ejecutar las  distintas operaciones por un mismo obrero, una tras otra, se las separa, se las aísla, y luego se confía cada una ellas  a un obrero especial, y los trabajadores que cooperan las ejecutan a la vez, juntos, uno al lado del otro. Esta división, establecida una vez por accidente, se repite, muestra sus ventajas y se osifica poco a poco en una división sistemática del trabajo. De producto individual de un obrero independiente que hace una multitud de cosas, la mercancía se convierte en el producto social de una reunión de obreros, cada uno de los cuales ejecuta constantemente la misma operación de detalle. (...) El origen de la manufactura, su derivación del oficio, presenta, pues, un doble rostro. Por un lado tiene como punto de partida la combinación de distintos oficios, independientes entre sí, a los cuales se hace dependientes y se simplifica hasta el punto en que ya no son otra cosa que operacinoes parciales y complementarias unas de otras en la producción de una misma y única mercancía. Por otro lado se adueña de la cooperación de artesanos del mismo tipo, descompone el mismo oficio en sus diversas operaciones, la aísla e independiza hasta el punto en que cada una se convierte en la función exclusiva de un trabajador parcelario. Por lo tanto, la manufactura introduce la división del trabajo en un oficio, o la desarrolla; o bien combina oficios distintos y separados. Pero sea cual fuere su punto de partida, su forma definitiva es la misma: un organismo de producción cuyos miembros son los hombres.” (333)

                Destaca dos puntos inherentes a la naturaleza de la manufactura: a pesar de la descomposición del oficio, la  ejecución sigue aquí dependiendo de la habilidad, la fuerza, celeridad y seguridad de la mano del obrero en el manejo de la herramienta: el oficio es siempre la base. La manufactura es un tipo de cooperación especial, y sus ventajas provienen aquí de la naturaleza especial de la cooperación.

    II- El trabajador parcelario y su herramienta

                El obrero parcelario transforma todo su cuerpo en órgano exclusivo y mecánico de la misma operación simple, que ejecuta durante toda su vida, de modo que emplea en ella menos tiempo que el artesano que ejecuta toda una serie de operaciones. Hace algunas reflexiones sobre el secreto del oficio y su transmisión histórica de generación en generación. “Un artesano que ejecuta, uno tras otro, todos los procesos parciales que convergen en la producción de un trabajo, debe cambiar de lugar y de instrumentos. La transición de una operación a otra interrumpe el curso de su trabajo y, por decirlo así, crea poros en su jornada.” (337)   La existencia y magintud de estos poros depende de los cambios de tarea del artesano: “el ascenso de la productividad proviene, bien de una inversión de más fuerza en determinado espacio de tiempo, bien de una disminución en la inversión improductiva de esa fuerza. El excedente de su inversión que exige cada transición del reposo al movimiento resulta compensado si se prolonga la duración de la velocidad normal, una vez adquirida esta. Por otro lado, un trabajo continuo y uniforme termina por debilitar el florecimiento y la tensión de los espíritus vitales, que encuentran descanso y encanto en el cambio de actividad. La productividad del trabajo no depende sólo del virtuosismo del obrero, sino, además, de la perfección de sus instrumentos.” (337)

                Los instrumentos se van modificando conforme se reestructuran los procesos de trabajo; la manufactura implica una diferenciación y especialización creciente de los instrumentos de producción: “El período manufacturero simplifica, perfecciona y multiplica los instrumentos de trabajo al adaptarlos a las funciones separadas y exclusivas del obrero parcelario.” (337)

    III-Mecanismo general de la manufactura. Sus dos formas fundamentales: la manufactura heterogénea y la orgánica.

                La manufactura presenta dos formas fundamentales, definidas por la naturaleza de su producción. En el caso de la producción de relojes, la producción suele ser dispersa (trabajo a domicilio) bajo la conducción de un único capitalista.

                “El segundo tipo de manufactura, es decir, su forma perfecta, entrega productos que recorren fases de desarrollo conexas, toda una serie de procesos graduados (...) En la medida en que combina oficios antes independientes, una manufactura de ese tipo disminuye el espacio que separa las diversas fases de la producción.  (...) Las diversas operaciones conexas, sucesivas en el tiempo, se vuelven simultáneas en el espacio, combinación que permite aumentar en considerable medida la masa de mercancías elaboradas en un tiempo dado.” (339-340) La manufactura “solo llega a su objetivo cuando clava al obrero para siempre en una operación de detalle.” (340) El proceso se va encadenando: el trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro; y bajo un mismo techo estas operaciones pueden desarrollarse simultáneamente. El tiempo de trabajo deseado se establece experimentalmente “ y el mecanismo total de la manufactura sólo funciona con la condición de que se logre determinado resultado en un tiempo dado.” (340) Esta dependencia inmediata de los trabajadores y de los trabajos obliga a cada uno a emplear nada más que el tiempo necesario para su función, y “de esa manera se consigue una continuidad, una regularidad, una uniformidad y sobre todo una intensidad del trabajo que no se encuentra en el oficio independiente ni en la cooperación simple. El hecho de que una mercancía no debe costar más del tiempo de trabajo socialmente necesario para su fabricación aparece en la producción mercantil, en general, como efecto de la competencia, puesto que, para hablar en términos superficiales, cada uno de los productores está obligado a vender su mercancía en su precio de mercado. En la manufactura, por el contrario, la entrega de una cantidad de producto dado se convierte en una ley técnica del propio proceso de producción.” (340-341)

                Marx señala las asincronías del proceso productivo, dado que no todas las partes de un producto requieren el mismo lapso de tiempo para su realización. De aquí que la manufactura no sólo simplifica y multiplica los órganos cualitativamente diferentes del trabajador colectivo: crea una relación matemática que fija y regula su cantidad, es decir, el número relativo de obreros o la magnitud relativa del grupo de obreros en cada función específica.

                Con la manufactura se desarrolló el uso de máquinas; sobre todo “en ciertos trabajos preliminares simples que sólo es posible ejecutar en gran escala y con considerable inversión de fuerza.” (343) A pesar de esto, Marx afirma que en el período manufacturero las máquinas jugaron un papel secundario; creciendo su importancia en el siglo XVII. “El trabajador colectivo formado por la combinación de una gran cantidad de obreros parcelarios es el mecanismo específico del período manufacturero.”  (343) Se produce una gradual descomposición de las tareas; y los obreros fijados a aquella para la cual tienen más facultades. “El trabajador colectivo posee entonces todas las facultades productivas en el mismo grado de virtuosismo , y las invierte con la máxima economía posible, pues emplea sus órganos, individualizados en trabajdores especializados, o en grupos de ellos, nada más que en funciones adecuadas a su calidad. Como miembro del trabajador colectivo, el obrero parcelario se vuelve tanto más perfecto cuanto más limitado e incompleto es. El hábito de una única función lo convierte en órgano infalible y espontáneo de ella, en tanto que el conjunto del mecanismo lo obliga a actuar con la regularidad de una pieza de maquinaria. (...) De ese modo, la manufactura crea una jerarquía de fuerzas de trabajo a la cual corresponde una escala graduada de salarios. Así como el trabajador individual es apripiado y anexado a una función única, así las diversas operaciones se adaptan a esa jerarquía de habilidades y especialidades naturales y adquiridas. (...) La manufactura produce, pues , en cada oficio del cual se adueña, una clase de simples peones que el oficio de la Edad Media alejaba implacablemente. Así como desarrolla la especialidad aislada hasta el punto de convertirla en un virtuosismo a expensas de la capacidad integral del trabajo, también comienza a convertir en una especialidad la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación jerárquica surge una división simple de los trabajadores en especializados y no especializados. En el caso de estos últimos desaparecen los costos del aprendizaje. En el de los primeros, disminuyen en comparación con lo que exige el oficio. En los dos, la fuerza de trabajo se reduce en su valor.” (344-345) Marx señala que la disminución del valor de la fuerza de trabajo descualificada está vinculada a la disminución del  tiempo de aprendizaje; y su inmediata aplicación a la producción de sobretrabajo.

    IV- La división del trabajo en la manufactura y la sociedad

                Vimos hasta ahora como la manufactura salió de la cooperación. Marx propone examinar la relación entre división manufacturera del trabajo y su división social. 

                División del trabajo  en general puede asociarse a la separación de la división social en sus grandes divisiones: agricultura, industria, etc. Luego estas familias se subdividen en especies; y por último, la división del taller con el nombre de “trabajo en singular” o “en detalle”.  Desarrolla una exposición histórica desde la familia al taller.

                La división de la manufactura sólo puede implementarse sobre un determinado grado “evolutivo” de la división social del trabajo.

                Sin embargo, pese a las muchas analogías y relaciones que existen entre la división social del trabajo en la sociedad y la que existe en el taller, hay una diferncia no de grado, sino de esencia: “¿Pero qué forma las relaciones entre los trabajadores independientes del criador de ganado, el curtidor y el zapatero? El hecho de que sus respectivos productos son mercancías. Y, por el contrario, ¿qué  caracteriza la producción manufacturera del trabajo? El que los trabajadores parcelarios no producen mercancía. Lo que es convierte en mercancía no es su producto colectivo.” (348-349)

                “En la división manufacturera del taller, la cantidad proporcional que primero da la práctica y luego la reflexión, gobierna a priori , como una regla, la masa de obreros asignada a cada función específica. En la división social del trabajo, sólo actúa a posteriori, como necesidad fatal, oculta, muda, perceptible nada más que en las variaciones barométricas de los precios de mercado, que se imopne y domina por medio de catástrofes el capricho arbitrario de los productores de mercancías. La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta del capitalista sobre hombres convertidos en simples miembros de un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo enfrenta entre sí a productores independientes, que en rigor no reconocen otra autoridad que la de la competencia, otra fuerza que la presión ejercida sobre ellos por sus intereses recíprocos, tal cmo en el reino animal la guerra de todos contra todos....” (350) Marx critica entonces las posiciones de la burguesía que denuncian los intentos de planificar toda la producción social: el régimen de fábricas, agrega Marx, sólo es bueno para los proletarios. Por tanto, la anarquía en la división social del trabajo y el despotismo en la división manufacturera del trabajo caracterizan al sociedad burguesa.

                Analiza el modo de producción asiático, de comunidades autosuficientes que desarrollan una producción de subsistencia y sólo mercantilizan el  excedente. Por su parte, las leyes de las corporaciones medievalaes impedían de modo metódico la transformación del maestro en capitalista, al limitar por rigurosos edictos  el número máximo de oficiales y aprendices que tenían derecho a emplear. “La organización corporativa excluía, pues, la división manufacturera del trabajo, aunque contribuyó a desarrollar sus condiciones de existencia al aislar y perfeccionar los oficios.”

    V- El carácter capitalista de la manufactura

                “Un número considerable de obreros a las órdenes del mismo capital: tal es el punto de partida natural de la manufactura, tanto como de la cooperación simple. Pero la división del trabajo, tal como la exige la manufactura, hace del incesante aumento de los obreros empleados una necesidad técnica. El número mínimo que debe ocupar un capitalista lo prescribe entonces la división del trabajo establecia.” (352)

                Las cantidades, además, debe aumentarse en múltiplos según proporciones fijas en todos los grupos del taller; lo cual implica un aumento del capital variable y constantes (materias primas, salarios, infraestructura, máquinas, etc.) El carácter técnico de la manufactura se expresa en el requerimiento de un capital mínimo creciente para el capitalista.

                Así como en general la cooperación simple no afecta el modo de trabajo individual, la manufactura lo revoluciona de pies a cabeza, y ataca en su raíz la fuerza de trabajo. Mutila al trabajador, hace de él algo monstruoso, al activar el desarrollo artificial de su destreza detallista, a expensas de todo un mundo de disposiciones e instintos productores (...). No sólo el trabajo queda dividido, subdividido y distribuido entre distintos individuos, sino que el individuo mismo es fragmentado y metamorfoseado en el resorte mecánico de una operación exclusiva, de modo que se realiza la absurda fábula de Menenio Agripa, que representa al hombre como fragmento de su propio cuerpo.” (353) El obrero es convertido así en propiedad del capital: “Lo que pierden los obreros parcelarios se concentra frente a ellos en el capital. La división manufacturera les opone la potencia intelectual de la producción como propiedad ajena, y como poder que los domina. Esta escisión empieza a crecer en la cooperación simple, en la cual el capitalista representa, respecto del trabajador aislado, la unidad y voluntad del trabajador colectivo. Se desarrolla en la manufactura, que mutila al trabajdor, hasta el punto de reducirlo a una parcela de sí mismo. Se completa, por último, en la gran industria, que hace de la ciencia una fuerza productiva independiente del trabajo y la enrola al servicio del capital.”

               

                “En la manufactura, el enriquecimiento del trabajador colectivo , y por consiguiente del capital, en fuerzas productivas sociales tiene como condición el empobrecimiento del trabajador en materia de fuerzas productivas individuales”. (354) Cita a Ferguson:

                “La ignorancia es la madre de la industria, tanto como la de la superstición. La reflexión y la fantasía están sujetas a error, pero el hábito de mover el pie es indepdendiente de ambas. Por consiguiente, las manufacturas prosperan más cuanto menos se consulta a la mente y donde el taller puede... considerarse una máquina, cuyas piezas son hombres.” (354) También cita a Adam Smith en que establece la relación entre el desarrollo de la capacidad de comprensión y las ocupaciones ordinarias de los seres humanos. Quien se desarrolla toda su vida en unas operaciones sencillas  “se vuelve tan estúpido e ignorante como esposible que llegue a serlo una criatura humana.” (354)  Agrega A. Smith, sobre el obrero parcelario: “La uniformidad de su vida estacionaria corrompe, como es natural , la valentía de su espíritu... Corrompe todas las actividades de su cuerpo, y lo hace incapaz de desplegar su fuerza con vigor y perseverancia, en cualquier otra ocupación que no sea aquella para la cual se crió. De esta manera , su destreza para su oficio especial parece haber sido adquirida a expensas de sus virtudes intelectuales, sociales y marciales. Pero en toda sociedad civilizada y avanzada, tal es el  esttado en que el obrero pobre, es decir, la gran masa del pueblo, tiene que caer por fuerza.” (355)

    XV- MAQUINARIA Y GRAN INDUSTRIA

    1.      Desarrollo de las máquinas y de la producción mecánica

    El empleo capitalista de las máquinas sólo tiende a disminuir el precio de las mercancías, a reducir la parte de la jornada que el obrero trabaja para sí, con el fin de prolongar aquella en que trabaja nada más que para el capitalista. Es un método especial para fabricar plusvalía relativa.  “La fuerza de trbajo en la manufactura y el medio de trabajo en la industria moderna son los puntos de partida de la revolución industrial.” (361)

    Señala que todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes distintas:  motor, transmisión y máquina de trabajo. Las dos primeras existen para comunicar a la última el movimiento que la hace atacar el objeto de trabajo y modificar su forma. 

    “Al examinar la máquina-herramienta encontramos en grande, aunque en formas modificadas, los aparatos e instrumentos que emplea el artesano o el obrero manufacturero. (...) La máquina-herramienta es , pues, un mecanismo que, habiendo recibido el movimiento correspondiente, ejecuta con sus instrumentos  las mismas operaciones que el trabajador efectuaba antes con instrumentos similares. En cuanto al instrumento, salido de la mano del hombre , es manejado por un mecanismo, la  máquina herramienta ocupa el lugar de la herramienta simple. (...) La cantidad de herramientas que una misma máquina de trabajo pone en juego al mismo tiempo se emancipó, pues, desde el principio, de las limitaciones orgánicas que no podía superar la herramienta manual.” (363) El hombre pasó a tomar la responsabilidad de vigilar la máquina y corregir sus errores con la manos.

    Muchos instrumentos se transforman en máquinas antes del período manufacturero, y a lo largo de éste , pero sin revolucionar el modo de producción.

    “La máquina, punto de partida de la revolución industrial reemplaza, pues, al trabajador que maneja una herramienta por un mecanismo que opera a la vez con varias herramientas semejantes y que recibe su impulso de una fuerza única, sea cual fuere su forma. Pero tal máquina herramienta no es más que un elemento simple de la producción mecánica. El aumento de las dimensiones de la máquina, y de la cantidad de sus herramientas, exige un mecanismo mayor para impulsarla. Y este mecanismo requiere, a su vez , una fuerza superior a la del hombre, para vencer su resistencia, aparte del hecho de que el hombre es un instrumento muy imperfecto para producir un movimiento uniforme continuo. Pero si se supone que actúa simplemente como motor, que una máquina ocupa el lugar de su herramienta, es evidente que se lo puede reemplazar por fuerzas naturales.” (365)

    Plantea dos formas distintas del conjunto del mecanismo productivo: la cooperación de varias máquinas homogéneas (que ejecuta todas las operaciones hasta entonces efectuada por un mismo artesano  o por varios obreros reunidos en una manufactura) o un sistema de máquinas. “El sistema de máquinas propiamente dicho sólo reemplaza la máquina independiente cuando el objeto de trabajo recorre sucesivamente una serie de distintos procesos graduados, ejecutados por una cadena de máquinas-herramientas distintas pero combinadas entre sí. La cooperación por división del trabajo que caracteriza a la manufactura reaparece aquí como combinación de máquinas de operación parcelaria.” (368)La manufactura anticipa el esbozo de la división del trabajo que luego el sistema de máquinas desarrollará. Con la imposición del sistema de máquinas y la producción mecánica, el proceso productivo se hace “objetivo”, independizándose de la subjetividad del trabajador. Antes , la operación estaba adaptada al artesano; ahora ocurre a la inversa: se ha emancipado de las facultades individuales del obrero. “Por consiguiente, así como el principio de la manufactura es el aislamiento de los procesos particulares por la división del trabajo, el de la fábrica, por el contrario, es la continuidad ininterrumpida de esos mismos procesos.” (369) El sistema de máquinas aparece como un gran autómata, que es puesto en movimiento por un motor que se mueve por sí mismo. “En cuanto a la máquina herramienta ejecuta todos los movimientos necesarios para elaborar la materia prima sin la ayuda del hombre, y sólo le pide su atención, hay ya un verdadero sistema automático, aunque susceptible de constantes perfeccionamientos de detalle. (...) La máquina aislada ha sido sustituida por un monstruo mecánico, que llena edificios enteros con sus gigantescos miembros. Su fuerza demoníaca, disimulada primero por el movimiento rítimico y casi solemne de sus descomunales brazos, estalla en la danza afiebrada y vertiginosa de sus innumerables órganos de operación.” (369) Marx concluye que la manufactura constituye , en términos históricos, la base técnica de la gran industria. La industria dominada por máquinas exige también un aumento incesante de obreros especialistas.  En cierto grado de su desarrollo, la gran industria entra en conflicto con su base dada por el oficio y la manufactura.

    “El cambio radical del modo de producción en una esfera industrial implica un cambio radical análogo en otra. Así se advierte al comienzo en las ramas de industria Así, se advierte al comienzo en las  ramas de la industria que se entrelazan como fases de un proceso conjunto, aunque la división del trabajo las haya separado y metamorfoseado sus productos en otras tantas mercancías independientes. (...) El medio de trabajo adquiere en la máquina una existencia material que exige el reemplazo de la fuerza del hombre por las fuerzas naturales , y el de la rutina por la ciencia. En la manufactura, la división del proceso de trabajo es puramente subjetiva; es una combinación de obreros parcelarios. En el sistema de máquinas, la gran industria crea crea un organismo de producción en todo sentido objetivo e impersonal, que el obrero encuentra allí, en el taller,  como condición material ya lista para su trabajo. En la cooperación simple y aún   en la basada en la división del trabajo, la supresión del trabajador aislado por el obrero colectivo parece todavía más o menos accidental. La maquinaria, con pocas excepciones (...) sólo funcionar como medio de un trabajo socializado o común. El carácter cooperativo del trabajo se convierte en una necesidad técnica dicatda por la naturaleza misma de su medio.” (373)

    II- Valor transmitido por la maquinaria al producto

                “Ya se vio que las fuerzas productivas resultantes de la cooperación y la división del trabajo nada cuestan al capital. Son las fuerzas naturales del trabajo social. Las fuerzas físicas de las que se apropia la producción, como el agua, el vapor, el aire, tampoco cuestan.(...) Por consiguiente, si bien a primera vista, resulta evidente que la industria mecánica, al  incorporarse la ciencia y las poderosas fuerzas naturales, aumenta de manera maravillosa la productividad del trabajo, es posible preguntarse si lo que se gana por un lado no se pierde por el otro, si el empleo de máquinas economiza más trabajo de lo que cuestan su construcción y mantenimiento. Como cualquier otro elemento del capital constante, la máquina no produce valor, sino que sencillamente transmite el suyo al artículo que sirve para fabricar. Así, su propio valor entra en el producto.En  lugar de abaratarlo, lo encarece en proporción de lo que vale. (...) Señalemos ante todo que la máquina entra siempre toda entera en el proceso que crea el producto, y sólo por fracciones en el que crea su valor. Nunca traslada más valor del que su desgaste le hace perder en promedio. Por lo tanto hay una gran diferencia entre el valor de la máquina y la porción de valor que transmite de manera periódica a su producto, entre la máquina como elemento de valor y la máquina como elemento de producción. Cuanto mayor es el período durante el cual funciona la misma máquina, más grande es esa diferencia. Todo esto, es cierto, rige también para cualquier otro medio de trabajo. (...) Si se deducen los costos cotidianos de la máquina y de la herramienta, es decir, el valor que su desgaste y su gasto de materiales auxiliares como carbón, aceite, etc., transmiten en promedio al producto cotidiano, su ayuda nada cuesta. Sólo en la industria mecánica llega el hombre a hacer funcionar  en gran escala los productos de su trabajo pasado como fuerzas naturales, es decir, como fuerza gratuita.” (373-374)

                Agrega que el  estudio de la manufactura y la coopración demostró que los  edificios se vuelven menos costosos gracias a su uso común, lo que abarata el precio del producto. La productividad del trabajo tiene como medida la proporción según la cual sustituye al hombre.

    III- Efectos inmediatos de la industria maquinizada sobre el trabajador

    El punto de partida de la gran industria es el medio de trabajo, que una vez revolucionado adopta su forma más desarrollada en el sistema organizado de la maquinaria de fábrica. Marx examinará como se incorpora a él material humano.

    1.      Apropiación de la fuerzas de trabajo suplementarias. El trabajo de las mujeres y los niños.

    El desarrollo del maquinismo hizo superflua la fueza muscular; la  máquina permite emplear a niños y mujeres. “Antes el obrero vendía su propia fuerza de trabajo, de la cual podía disponer con libertad; ahora vende a su mujer y sus hijos; se convierte en traficante de esclavos.” (381)

    El desarrollo impulsado por la maquinaria hizo que las relaciones entre el comprador y el vendedor de la fuerza de trabajo perdiera toda apariencia de un contrato entre personas libres; lo que dio al Parlamento un motivo para “entrometer” al Estado en el interior de las fábricas. Las limitaciones impuestas por las leyes no sólo provocan las quejas patronales sino la de los padres de los niños-proletarios, que se mudan a lugares donde es posible ejercer la “libertad de trabajo”.

    Marx destaca la enorme proporción de mortalidad infantil en los primeros años de existencia; producto en buena medida de la ausencia de las madres de sus casas y la mala alimentación, el maltrato y el descuido que eleva a un 26,5 % la mortalidad infantil en Manchester, con un promedio del 9%.  Los informes de salud pública son contundentes respecto de las relaciones entre la industrialización y el deterioro de los indicadores sociales.

    Hace una larga y rica referencia a la Ley de fábricas que establece quelos niños empleados en fábricas deben ser educados: “La única culpable es la legislatura , por haber promulgado una ley engañosa, que si bien parece establecer que los niños empleados en fábricas tienen que ser educados, no contiene cláusula alguna por medio de la cual pueda asegurarse esa pretendida finalidad. Sólo establece que en ciertos días de la semana , y durante una determinada cantidad de horas (tres) cada día, deben ser encerrados entre las cuatro paredes de un lugar llamado escuela, y que el empleador del  niño recibirá todas las semanas un certificado en ese sentido, firmado pro una persona que lo hará como maestro o maestra.’.

    “Antes de la promulgación de la ley de fábricas revisada en 1844, una enorme proporción de los certificados de escuela firmados con una cruz demostraban que las maestras no sabían escribir. (...) Durante la prepración de la ley de 1844 los inspectores de fábrica denunciaron el lamentable estado de las presuntas escuelas cuyos certificados, lo mismo que los nombres y apellidos de los maestros, tenían que ser anotados de puño y letra de éstos. (...) Y no sólo en esos lugares lastimosos obtienen los niños sus  certificados, aunque no  instrucción. Hay muchas escuelas en las cuales el maestro es competente, pero sus esfuerzos naufragan casi siempr en el batiborrillo enmarañado de niños de todas las edades por encima de tres años. ‘Sus medios de vida, misérrimos en el mejor de los casos, dependen de los peniques recibidos de la mayor cantidad de niños a quienes resulte posible apiñar en el espacio de que se dipone. A esto hay que agregar los escasos muebles escolares, la falta de libros y otros materiales de enseñanza, y el deprimente efecto que sobre los propios niños produce el ambiente viciado y ruinoso.  Estuve en muchas escuelas por el estilo, y en todas ellas vi hileras de chicos que nada hacían en absoluto. Y esta es la asistencia escolar  certificada, y en lus cuadros estadísticos esos chicos figuran como educados’.” (387) Siguen en esta página otras observaciones igualmente reveladoras referidas a la “educación infantil”.

    2.      Prolongación de la jornada de trabajo

    La productividad se encuentra en relación inversa con la parte del valor que transmite al producto: cuanto mayor es la masa de productos entre los que se distribuye el valor que la máquina agrega, menor la parte de valor que le toca a cada mercancía. Pero el período de la vida activa de la máquina está determinado por la longitud de la jornada de trabajo.

    Las máquinas pueden desgastarse por uso intensivo; por desuso o bien por lo que Marx llama “desgaste moral”; a medida que se inventan máquinas más baratas o pefeccionadas que le hacen competencia. “El  peligro de su desgaste moral es tatno menor cuanto más breve es el período en que se reproduce su valor total, y este período es más corto cuanto más prolongada es la joranada de trabajo.” (389)

    “La máquine produce una plusvalía relativa, no sólo al depreciar de manera directa la fuerza de trabajo y abaratarla de modo indirecto pro la baja de precio que ocasiona en las mercancías de uso común, sino además en el sentido de que durante el primer período de su introducción esporádica transforma el trabajo empleado por el poseedor de máquinas en trabajo potenciado, cuyo producto, dotado de un valor social superior a su valor individual, permite al capitalista reponer el valor cotidiano de la fuerza de trabajo con una porción menor del rendimiento diario. Durante ese período de transición en que la industria maquinizada se conserva como una especie de monopolio, los beneficios son, por consiguiente, extraordinarios, y el capitalista trata de explotar a fondo esa luna de miel por medio de la mayor prolongación posible de la jornada. La magnitud de la ganancia aguza el apetito.(...) Así se verifica la ley según la cual la plusvalía proviene, no de las fuerzas de trabajo que el capitalista reemplaza por las máquinas, sino, por el contrario, de las que ocupa. La plusvalía proviene de la parte variable del capital y su suma la determinan dos factores: su tasa y la cantidad de obreros ocupados al mismo tiempo. Si la longitud de la jornada está dada, su división proporcioanl en sobretrabajo y trabajo necessario determina la tasa de plusvalía, pero la cantidad de obreros ocupados depende de la relación del capital variable con el constante.” (391)

    Marx señala la contradicción del desarrollo de la maquinaria: por un lado, aumenta la tasa de plusvalía pero reduce la cantidad de obreros, y por tanto de trabajo vivo (y de valor).

    3.      Intensificación del trabajo

    La sociedad – frente a la prolongación desmesurada de la jornada de trabajo –puso límites legales  para la jornada. Desde entonces,comienza a predominar la intensificación del trabajo.

    “Resulta evidente que con el progreso técnico y la experiencia acumulada de una clase especial de obreros dedicados a la máquina, la rapidez y por tanto la intensidad del trabajo aumentan, como es natural. Así, en las fábricas inglesas la prolongación de la jornada y la acentuación de la intensidad del trabajo van de la mano durante medio siglo. Se entiende, sin embargo, que cuando no se trata de una actividad espasmódica, sin o  unifrome, regular y cotidiana, se llega fatalmente a un punto en que la extensión y la intensidad del trabajo se excluyen una a la otra, a tal punto, que una prolongación de la jornada ya sólo es compatible con un menor grado de intensidad y a la inversa, un grado de intensidad superior con una jornada reducida.” (393)

    La creciente rebelión de la clase obrera obligó al Estado a imponer una reducción de la jornada laboral. Esto lanzó a la clase capitalista a una carrera por elevar la producción de plusvalía relativa por medio del desarrollo acelerado de la maquinaria. Este desarrollo exige, por tanto, una doble evaluación del trabajo: por su extensión o duración  y , por otro lado, por su grado de intensidad  - dada la tendencia a  eliminar los “tiempos muertos” de la producción.  Hubo diversos ensayos marcando los límites de la extensión de la jornada: su reducción experimental demostraba que la producción se mantenía constante o se incrementaba  trabajando menos (de doce a once horas diarias, como en las fábricas de Gardner). Eran ventajas adicionales que se utilizaba menos materia prima y fuentes energéticas.

    “En cuanto la ley abrevia la jornada de trabajo, la máquina se convierte en seguida, en manos del capitalista, en medio sistemático de arrancar a cada instante más trabajo. Pero para que la maquinaria ejerza su presión superior sobre sus servidores humanos, hay que perfeccionarla, sin contar con que la reducción de la jornada obliga al capitalista a poner en tensión todos los resortes de la producción y economizar sus costos.” (396)

    Señala que los inspectores de fábricas han destacado el valor de las limitaciones impuestas a la duración de la jornada; pero ven con preocupación el hecho de que el acortamiento fue acompañada de una intensificación del trabajo que pone en riesgo la salud de los proletarios: “No cabe la menor duda de que la tendencia del capital a compensarse por medio de la intensificación sistemática del trabajo ( en cuanto la ley le prohibió de manera definitiva la prolongación de la jornada), y a transformar cada perfeccionamiento del sistema de maquinarias en un nuevo medio de explotación, tiene que llevar a un punto en que resulte inevitable una nueva disminución de las horas de trabajo.” (401)

    IV. La fábrica

    “En la fábrica , la división del trabajo reaparece ante todo como distribución de los obreros entre máquinas especializadas, y de masas de obreros, que sin embargo no forman grupos organizados, entre las distintas secciones de la fábrica, donde trabajan en máqinas-herramientas homogéneas y alineadas unas al lado de las otras. Por lo tanto, existe entre ellos una coopación simple.” (403) Así hay una distinción fundamental entre los trabajadores de las máquinas-herramienta y sus ayuudantes, casi todos niños. Finalmente, un pequeño número de personal como ingenieros, mecánicos, carpinteros, etc.; que vigilan el mecanismo general y se ocupan de las reparaciones necesarias: ésta última es una clase superior de trabajadoers, los unos formados científicamente, los otros dueños de un oficio ubicado fuera del círculo de los obreros de la fábrica: esta es una pura división tecnológica del trabajo.

    “Aunque desde el punto de vista técnico, el sistema de maquinarias pone fin al antiguo sistema de división del trabajo, éste se mantiene en la fábrica, y ante todo como tradición legada por la manufactura. Luego el capital se apodera de él para consolidarlo y reproducirlo en una forma más repugnante, como medio sistemático de explotación. La especialidad que consistía en manejar durante toda la vida una herramienta parcelaria se convierte en la de servir, en forma más repugnante aún, a una máquina parcelaria durante toda la vida.  Se abusa de la maquinaria para transformar al obrero, desde su más tierna infancia, en parte de una máquina que a su vez es parte de otra. (...) En la manufactura y el oficio, el obrero utiliza su herramienta; en la fábrica, sirve a la máquina. Allí el movimiento del instrumento de trabajo  parte de él; aquí no hace más que seguirlo. En la manufactura, los obreros son otros tantos miembros de un organismo vivo. En la fábrica , se incorporan a un mecanismo muerto que existe con independencia de ellos.(...) La facilidad misma del trabajo se convierte en una tortura, en el sentido de que la máquina no libera al obrero del trabajo, sino que despoja a éste de su interés. Todo tipo de producción capitalista, en la medida en que no sólo es un proceso de trabajo, sino de creación de plusvalía, tiene en común el hecho de quelas condiciones de trabajo dominan al obrero, en lugar de estarles sometidas, pero el sistema de fábricas es el primero que da a esta inversión una realidad técnica. El medio de trabajo convertido en autómata se yergue ante el obrero, durante el propio proceso de trabajo, en forma de capital, de trabajo muerto que domina y succiona su fuerza viva.” (405-406)

    El régimen fabril va creando una disciplina cuartelaria: “Luego de lanzar por la borda la división de poderes, por lo demás tan ensalzada por la burguesía, y el sistema representativo por el cual tanto amor pregona, el capitalista formula, como legislador privado y según su albedrío, su poder autocráticos sobre sus obreros en su código fabril.” (407)

    Toma una cita de Engels por demás esclarecedora: “La esclavitud a que la burguesía sometió al proletariado se presenta en su verdadero aspecto en el sistema fabril. En él todas las libertades cesan de hecho y de derecho. El obrero tiene que estar en la fábrica a las 5.30 de la mañana. Si llega dos minutos tarde, incurre en una multa. Si se retrasa en diez minutos, sólo se le deja entrar después del desayuno, y pierde un cuarto de su jornal... Tiene que comer, beber y dormir a la voz de mando... El reloj despótico le hace interrumpir su sueño y sus comidas. ¿Y qué ocurre en el interior de la fábrica? Allí el fabricante es el legislador absoluto. Hace los reglamentos como se le viene en ganas, modifica y amplía su código a placer, y si introduce en ellos las arbitrariedades más extravagantes, los tribunales dicen a los trabajadores: ‘Puesto que aceptaron ese contrato por propia voluntad, tienen que someterse a él’... De tal modo, esos trabajadores se ven condenados a tormentos físicos y morales desde los nueve años hasta su muerte.” (Nota pie de página N° 114 – cita varios ejemplos ilustrativos de la autocracia fabril, págs. 407-408).

    Luego Marx analiza las condiciones de trabajo en las fábricas: la elevada temperatura afecta todos los sentidos; hay una atmósfera impregnada de materias primas; un ruido ensordecedor; y el mecanismo ensordecedor cuyo funcionamiento uniforma ha producido en gran escala mutilaciones y homicidios industriales.

    V. La lucha entre el trabajador y la máquina

    El trabajador sólo atacó a los medios de trabajo a partir de la introducción de la máquina. En el siglo XVII estallaron en casi toda Europa levantamientos obreros contra la máquina de tejer cintas y cintillas. Relata otras experiencias. “Hace falta tiempo y experiencia y experiencia antes que los obreros, que aprenden a distinguir entre la máquina y su utilización capitalista, dirijan sus ataques, no contra el medio material de producción, sino contra su modo social de explotación.” (411)

    Mencionó la incidencia de la revolución agrícola que , modificando las formas de producción de bienes primarios, liberó mano de obra que fue reubicada – no pacíficamente- en los talleres.

    En su forma-máquina, el medio de trabajo se convierte en seguida en competidor del trabajador. El rendimiento del capital guarda a partir de entonces una proporción directa con la cantidad de trabajadores cuyas condiciones de existencia aniquila la máquina. El sistema de producción capitalista se basa en general en el hecho de que el trabajador vende su fuerza como mercancía. La división del trabajo reduce esa fuerza a la aptitud de detalle para manipular una herramienta fragmentaria. Por consiguiente, en cuanto el manejo de la herramienta corresponde a la máquina, el valor de cambio de la fuerza de trabajo desaparece al mismo tiempo que su valor de uso. El obrero, como un billete desmonetizado, ya no tiene curso. Esa parte de la población que la máquina convierte de tal modo en población superflua, es decir, inútil para las necesidades momentáneas de la explotación capitalista, sucumbe en la lucha desigual de la industria maquinizada contra el antiguo oficio y la manufactura, o invade todas las profesiones más fácilmente accesibles, en las cuales se deprecia la fuerza de trabajo.” (413) Señala algunos ejemplos en este sentido, como el de los tejedores ingleses en 1830. “ El carácter de independencia que la producción capitalista imprime en general a las condiciones y al producto del trabajo respecto del obrero, se desarrolla, entonces, con la máquina hasta el antagonismo más pronunciado. Por eso es la primera que da lugar  a la brutal rebelión del obrero contra el trabajo. El medio de trabajo abruma al obrero. Ese antagonismo directo se destaca  sobre todo cuando las máquinas recientemente introducidas hacen la guerra a los procedimientos tradicionales del oficio y la manufactura. Pero en la gran industria misma, el perfeccionamiento de la maquinaria y el desrrollo del sistema automático producen efectos análogos. El objetivo constante de la máquinaria perfeccionada consiste en disminuir el trabajo manual, o en agregar un eslabón más a la cadena productiva de la fábrica, al sustituir los aparatos humanos por aparatos de hierro.” (414)

    “Dondequiera que un procedimiento exige mucha destreza y una mano segura, se retira lo antes posible de él al trabajador demasiado diestro , que con frecuencia muestra inclinación a irregularidades de varios tipos, para encargárselo a un mecanismo especial, cuyo funcinonamiento automático se encuentra tan bien regulado , que un niño puede vigilarlo.” (415)

    “Y la máquina no actúa sólo como competidora cuya fuerza superior está siempre a punto de hacer superfluo al asalariado. El capital la emplea como potencia enemiga del obrero, y lo proclama en alta voz. Se convierte en el arma más irresistible para reprimir las huelgas, esas rebeliones periódicas del trabajo contra la autocracia del capital.” (418)

    VI. La teoría de la compensación en lo que respecta a los trabajadores desplazados por la máquina.

    Marx trabaja sobre la afirmación de los economistas burgueses de que el desarrollo tecnológico permite ahorrar mano de obra que luego será empleable en otras ocupaciones. Subyace una “teoría de la compensación”. Marx demuestra que esto no es así a través de ejemplos concretos: la mano de obra desplazada no es efectivamente recontratada en otras empresas. Al producir bienes con menos obreros ,  estos son abaratados y por tanto no sólo afectan a los obreros expulsados; sino que esta baja en el valor de la reproducción de la mano de obra se expresa en un menor salario. Por su parte, esos obreros expulsados se reincorporan en trabajo de escasa calificación, y ellos mismos están deteriorados por sus condiciones laborales; no se suelen ubicar en empresas similares a aquellas de las que fueron expulsados.

    “La máquina es inocente de las miserias que provoca. No tiene la culpa de que nuestro medio social separe al obrero de sus víveres. Allí donde se la introduce, entrega el producto más barato y abundante. Antes y después de su introducción la sociedad posee siempre, por lo menos la misma cantidad de víveres para los trabajadores desplazados, con abstracción de la enorme porción de su producto anual derrochado por los ociosos. (...) En consecuencia, como la máquina, triunfo del hombre sobre las fuerzas naturales, se convierte en manos de los capitalistas en el instumento de la esclavización del hombre a esas fuerzas; dado que, como medio infalible para abreviar el trabajo cotidiano, lo prolonga en manos de los capitalistas; puesto que, como varita mágica para aumentar la riqueza del productor lo empobrece en manos de los capitalistas; por todo eso... el economista burgués declara, imperturbable, que todas estas flagrantes contradicciones son falsas apariencias y vanas quimeras y que, en la realidad, y   por lo tanto en la teoría , no existen. Por cierto que no niegan los inconvenientes temporarios, ¡pero qué medalla no tiene su  reverso! Y para ellos el empleo capitalista de las máquinas es el único posible. La explotación del trabajador por la máquina es lo mismo que la de las máquinas por el trabajador. Por ende, quién expone las realidades del empleo capitalista de las máquina se opone a su utilización y al progreso social.”(423) Hace una fantástica analogía con el alegato de un asesino (pág. 423-424)

    Desde aquí propone esta ley: “Si la cantidad total de un artículo producido a máquina se mantiene igual a la del artículo manual que reemplaza, disminuye la suma total del trabajo empleado. De lo contrario, la labor mecánica costaría tanto o más que la manual.” (424)

    VII- Repulsión y atracción de los obreros por la fábrica. La crisis de la industria algodonera.

    Marx señala que el desarrollo dela maquinaria implica la expulsión creciente de mano de obra, a la que reemplaza: “... con cada progreso de la maquinización crece la parte constante del capital, anticipada en máquinas, materias primas, etc., en tanto que disminuye la parte variable invertida en fuerza de trabajo. (...) Mientras la explotación mecánica se extiende en una rama de la industria a expensas del oficio o la manufactura, sus éxitos son tan seguros  como lo serían los de un ejército provisto de fusil de cerrojo contra uno de ballesteros. Ese primer período durante el cual la máquina debe conquistar su campo de acción es de una importancia decisiva, a  causa de las ganancias extraordinarias que ayuda a producir. No sólo constituyen por sí mismas un fondo de acumulación acelerada; además atraen a una gran porción del capital social adicional, en vías de formación en todas partes y en busca de nuevas colocaciones en las esferas de producción privilegiadas. Las ventajas particulares del primer período de actividad afiebrada se renuevan dondequiera acaban de introducirse las máquinas. Pero en cuanto la fábrica adquiere cierto asidero y determinado grado de madurez; en cuanto su base técnica, es decir, la máquina, se reproduce por medio de máquinas; en cuanto el modo de extracción del carbón y del hierro, así como la manipulación de los metales y las vías de transporte han sido revolucionados; en unapalabra, en cuanto las condiciones generales de producción se adaptan a las exigencias de la gran industria, ese tipo de explotación adquiere una elasticidad y una facultad de expandirse en forma repentina y a saltos, que no encuentran otros límites que la materia prima y la venta del producto.” (431)

    Se va desarrollando un sistema perfeccionado de comunicaciones y con la baja del precio de los productos se proporcionan armas para la conquista de los mercados extranjeros. Se va reconfigurando una nueva división internacional del trabajo en función de estos nuevos desarrollos.

    La inmensa e intermitente capacidad expansiva del sistema fabril, unida a su dependencia respecto del mercado universal, crea por fuerza una febril producción seguida por un atascamiento de los mercados, cuya contracción provoca la parálisis. La vida de la industria se transforma así  en una serie de períodos de actividad moderada, prosperidad, superproducción, crisis y estancamiento. La incertidumbre e inestabilidad a que la explotación maquinizada somete al trabajo terminan por consolidarse y ser el estado normal del obrero, gracias a esas variaciones períodicas del ciclo industrial. Aparte de las épocas de prosperidad, la lucha más encarnizada es la que se entabla entre los capitalistas por su lugar en el mercado y sus ganancias personales, que se encuentran en proporción directa del bajo precio de sus productos. Se trata, pues, de decidir quién empleará las máquinas más perfeccionadas para suplantar al obrero, y los más sabios métodos de producción. Pero eso no basta y siempre llega un momento  en que se esfuerzan por reducir el precio de las mercancías mediante la depresión del salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo (...) El aumento del número de obreros fabriles tiene como condición un crecimiento, muchos más rápido en proporción, del capital invertido en las fábricas. Pero este movimiento sólo se lleva a cabo en los  períodos de flujo y reflujo del ciclo industrial. Además, siempre resulta interrumpido por el progreso técnico, que ora reemplaza virtualmente a los obreros, ora los suprime de manera concreta. Ese cambio cualitativo en la industria maquinizada provoca un incesante alejamiento de obreros de la fábrica, o cierra las puertas de ésta a los nuevos reclutas que se presentan, en tanto que la expansión cuantitativa de las fábricas engulle, junto con los obreros despedidos, a los nuevos contingentes. De ese modo los trabajadores son atraídos y rechazados en forma alternativa, zarandeándolos de un lado a otro, y ese movimiento de atracción y repulsión va acompañado por continuos cambios en la   edad, el sexo y la capacidad de los enrolados.” (434) Analiza luego el ejemplo de la industria algodonera inglesa.

    VIII- La revolución engendrada por la manufactura, el oficio y el trabajo a domicilio por la gran industria.

    1.      Supresión de la cooperación basada en el oficio y en la división del trabajo.

    “Cuando una sola máquina-herramienta ocupa el lugar de la cooperación o de la manufactura, puede convertirse por sí misma en la base de un nuevo oficio. Pero esta reproducción del oficio de un artesano sobre la base de las máquinas sólo sirve como transición para el régimen fabril, que por lo general aparece en cuanto el agua o el vapor reemplazan a los músculos humanos como fuerza motriz. (...) Cuando el proceso de trabajo no exigía por su naturaleza misma la producción en gran escala, las industrias (...) pasaban con regularidad , primero por el estado del oficio, después por la manufactura, como fases de transición rápidas, para llegar por último al régimen de fábricas.” (440-441)

    2.      La reacción de la fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio.

    “A medida que la gran industria se desarrolla y provoca en la agricultura una revolución correspondiente, no sólo se ve extenderse la escala de la producción a todas las otras ramas de la industria, sino que además se presenta la modificación en su carácter. El principio de un sistema de maquinaria, que consiste en analizar el proceso de producción en sus fases constituyentes y en resolver los problemas así surgidos por medio de la mecánica, la química, etc., - en una palabra, por medio de las ciencias naturales- , termina por imponerse en todas partes.  La maquinización se apodera, pues, ora de tal procedimiento, ora de tal otro, en las antiguas manufacturas en als cuales su intrusión provoca continuos cambios y actúa como un disolvente de su organización, debida a una división del trabajo casi cristalizada. La composición del trabajador colectivo o del personal de trabajo combinado resulta así sacudida de arriba abajo.” (441-442) Esto se expresa en todas las actividades productivas.

    “Ya se vio que la industria maquinizada desarrolla y organiza, por primera vez en forma sistemática, la economía de los medios de producción, pero en el régimen capitalista esa economía adopta un carácter doble y antagónico. Para lograr un efecto útil con un mínimo de inversión, se recurre a la maquinaria y a las combinaciones sociales de trabajo que ésta hace nacer. Por el otro lado, desde los orígenes de las fábricas, la economía en los costos se hace simultáneamente mediante la dilapidación más desenfrenada de la fuerza de trabajo y la tacañería más desvergonzada en las condiciones normales de funcionamiento.” (442-443)

    3.      La manufactura moderna

    En este apartado describirá las condiciones de trabajo de la niñez, la adolescencia y las mujeres en diversas industrias. Cito sólo el caso de la fabricación de baldosas y ladrillos: “De mayo a septiembre, el trabajo dura desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche, y cuando el secado se hace al aire libre, de las cuatro de la mañana a nueve de la noche. La jornada de trabajo de cinco de la mañana a siete de la tarde pasa pro ser ‘reducida’, ‘moderada’. Se emplea a niños de ambos sexos, a partir de los 6, y aún de los cuatro años. Trabajan la misma cantidad de horas que los adultos, y a menudo más. La tarea es penosa y el calor del sol aumenta aún más su agotamiento.” (443-444) Vuelca comentarios de informes de las inspecciones de fábrica sobre la degradación física, mental y moral de los niños empleados en esos lugares.

    4. El trabajo a domicilio

                Marx ataca la idealización de este modelo de trabajo;  dadas las terribles condiciones domiciliarias y la propagación de enfermedades como la tisis. Describe diversas situaciones ejemplificadoras del trabajo a domicilio. Menciona la existencia de escuelas de  trenzado de paja , instituciones “vampirescas en las cuales se hace trabajar nada más que para llevar adelante la tarea (...) prescripta por sus madres medio muertas de hambre. Esas mismas madres las hacen trabajar luego en sus casas, hasta las diez u once de la nocha, y aún hasta las doce.” (....) Sus padres, hambrientos y embrutecidos por la miseria, sólo piensan en sacar de ellos lo más posible de ellos. Por lo tanto, en cuanto crecen,  a los hijos no les importa un  bledo de ellos y los abandonan.” (449)

    4.      Paso de la manufactura moderna y del trabajo a domicilio a la gran industria. Aceleración de esta revolución por la aplicación de las leyes de fábricas a dichas industrias.

    Los referidos niveles de explotación chocan con infranqueables obstáculos fisiológicos: allí se detienen , también, la reducción del precio de las mercancías obtenida por esos procedimientos, y la explotación capitalista basada en ellos. Para llegar aquí hacen falta largos años: sólo entonces llega la hora de las máquinas y la transformación.  Se produce una banalización de las tareas por las máquinas, y los obreros masculinos que desarrollan tareas difíciles son desalojados de las fábricas; ocupando su lugar jóvenes a salarios menores. Ejemplifica con los talleres de tejidos; que desarrolla el ciclo cayendo en superproducción que no puede colocar y generando una nueva crisis. Con la aparición del motor a vapor, se impone el uso de fuerza motriz superior a la fuerza humana que también se implementa con la expulsión de la mano de obra.

    “En la esfera del trabajo  a domicilio, donde por lo demás la irregularidad es la regla, el obrero depende por entero en lo que se refiere a sus materias primas y a su ocupación, de los caprichos del capitalista, quien en ese caso no necesita valorizar ningún capital anticipado en construcciones, máquinas, etcétera. Por consiguiente, puede reclutar, de manera sistemática, un ejército industrial de reserva, siempre disponible, diezmado por la exageración del trabajo forzado durante una parte del año, y reducido a la miseria durante la otra.” (457)

    IX- Las leyes de Fábricas. Sus cláusulas sanitarias y educacionales. Su aplicacón general en Inglaterra.

               

    “La legislación de fábricas, esa primera reacción conciente y metódica de la sociedad contra su propio organismo, tal como lo formó el movimiento espontáneo de la producción capitalista es, como ya lo vimos, un fruto tan natural de la gran industria como los ferrocarriles, las máquinas automáticas y el telégrafo eléctrico.” (459) Propone ver algunas medidas de las cláusulas legales.

    La reglamentación sanitaria – redactada para que el capitalista no pueda eludirla con facilidad- se refiere al blanqueo de las paredes y otras medidas de limpieza, de ventilación y de protección contra máquinas peligrosas.

    La resistencia de los capitalistas a mejorar las patéticas condiciones de trabajo demostró que “más allá de cierto punto el sistema capitalista es incompatible con todo mejoramiento racional.” (460)

    Por su parte, la inclusión de la obligatoriedad de la instrucción primaria en las disposiciones legales demuestran la posibilidad de unir el trabajo manual y el intelectual: estos niños de las fábricas aprenden en la mitad del tiempo tanto y más que los alumnos regulares: cada ocupación (manual e intelectual) se complementan, y una aliviana a la otra. “Basta con consultar los libros de Robert Owen para convencerse de que el sistema fabril fue el primero en hacer germinar la educación del futuro, que  unirá, para todos los niños, por encima de cierta edad, el trabajo productivo con la instrucción y la gimnasia, y ello, no sólo como método para acrecentar la producción social, sino como el único método para producir hombres completos.” (462)

    La explotación infantil hizo imprescindible proclamar el derecho de los niños. “Pero no es el abuso de  la autoridad paterna el que creó la explotación de la infancia , sino, al contrario, la explotación capitalista la que hizo que esa autoridad degenerase en abuso. Por lo demás,  ¿ la legislación fabril no es, por admisión oficial, la confesión de que la gran industria hace de la explotación de las mujeres y los niños por el capital, de ese disolvente radical de la familia obrera de otrora, una necesidad económica; la confesión de que convirtió la autoridad paterna en un aparato del mecanismo social, destinado a proporcionar al capitalista, de manera directa o indirecta, los hijos del proletario, quien so pena de muerte debe representar su papel de intermediario y mercador de esclavos? Por consiguiente, todos los esfuerzos de esa legislación sólo pretenden reprimir los excesos de ese sistema de esclavitud.” (467)

    Esta disolución de la familia como está planteada por el régimen capitalista; será reformulada en un estadio superior: “La propia composición del trabajador colectivo, con  individuos de losdos sexos y todas las edades, esa fuente de corrupción y esclavitud bajo el régimen capitalista, contiene los gérmenes de una nueva evolución social. En la historia, como en la naturaleza, la putrefacción es el laboratorio de la vida.” (468)

    X- Gran industria y agricultura

    “Si el empleo de máquinas en la agriculura está excento en gran parte de los inconvenientes y los peligros físicos a que se expone el obrero fabril, su tendencia a suprimir , a desplazar al trabajador se realiza en ella con más intensidad y menos resistencia. (...) En la esfera de la agricultura la gran industria actúa de manera más revolucionaria que en otras partes, en el sentido de que hace desaparecer al campesino, baluarte de la antigua sociedad, y lo reemplaza por el asalariado. Las necesidades de la transformación social y  la lucha de clases se reducen, así, en el campo, al mismo nivel que en las ciudades. La explotación más rutinaria e irracional es sustituida por la aplicación tecnológica de la ciencia. El modo de producción capitalista rompe de manera definitiva el vínculo que unía a la agricultura y la manufactura en su infancia. Pero al mismo tiempo crea las condiciones materiales de una nueva síntesis, superior, es decir, la unión de la agricultura y la industria sobre la base del desarrollo que cada una de ellas adquiere durante el período de su separación total. (...) En la agricultura, lo mismo que en la manufactura, la transformación capitalista de la producción parece no ser otra cosa que el martirologio del productor; el medio de trabajo, apenas la forma de domar, explotar y empobrecer al trabajador; la combinación social del trabajo, la opresión organizada de su vitalidad, su libertad y su independencia individuales. La dispersión de los trabajadores agrícolas en superficies más extensas quiebra su fuerza de resistencia, en tanto que la concentración aumenta la de los obreros urbanos. (...) Por consiguiente, la producción capitalsta sólo desarrolla la técnica y la combinación del proceso social al mismo tiempo que agota las dos fuentes de las cuales brota toda la riqueza: la tierra y el trabajador.” (481-482-483)

               


    Marx- El Capital

    Sección VIII- LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA

    Resumen Contenidos

    CAPÍTULO XXVI- EL SECRETO DE LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA

    El análisis de la conversión de dinero en capital, requiere tener en cuenta los factores que contribuyeron a la consolidación del modelo capitalista: se presenta ante nosotros el tema de la acumulación originaria del capital, que nos permita comprender la génesis de este modo de producción.

    “La relación oficial entre capitalista y asalariado tiene un carácter puramente mercantil. Si el primero desempeña el papel de amo y el segundo el de servidor, ello se debe a un contrato por el cual éste no sólo se pone al servicio, y por lo tanto bajo la dependencia de aquél, sino que además renuncia a todo título de propiedad sobre sus trabajos. ¿Pero por qué el asalariado lleva a cabo estra transacción? Porque no posee otra cosa que su fuerza personal, el trabajo en estado latente, en tanto que todas las condiciones requeridas para dar cuerpo a esa potencialidad, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio útil del trabajo, la capacidad para disponer los medios de subsistencia indispensables para el mantenimiento de la fuerza de trabajo y su conversio´n en movimiento productivo, todo ello se encuentra del otro lado. En el fondo del sistema capitalista hay, entonces, separación radical del productor respecto de los medios de producción. (...) El movimiento histórico que separa al trabajo de sus condiciones exteriores es la última palabra de la acumulación llamada ‘primitiva’, oprque pertenece a la época prehistórica del mundo burgués. El orden burgués capitalista salió de las entrañas del feudal.” (690)

    Para ser mano de obra “libre”, se impuso la exigencia de liberar al productor de las ataduras tanto de la servidumbre como de las corporaciones medievales: “El movimiento histórico que convirtió a los productores en  asalariados se presenta , pues, como su liberación de la servidumbre y de la jerarquía industrial. Por el otro lado, estos liberados se convierten en vendedores de sí mismos sólo  sólo después  de haber sido despojados de todos sus medios de producción y de todas las garantías de existencia que ofrecía el antiguo orden de cosas. La historia de su expropiación no es material de conjeturas. Se encuentra inscrita en los anales de la humanidad, en indelebles letras de sangre y fuego.”

    Se produce un proceso de desarrollo en que la explotación feudal se muta en explotación capitalista. Para Marx, el momento inicial del capitalismo puede ubicarse en el siglo XVI. Él toma como modelo Inglaterra, donde las transformaciones en un sentido capitalista se han desarrollado con mayor profundidad; pero todos los países europeos siguen el mismo camino.

    CAPÍTULO XXVII- EXPROPIACIÓN DE LA POBLACIÓN AGRÍCOLA

    En Inglaterra la servidumbre había desaparecido en los hechos hacia finales del siglo XIV: el siglo XV mostraba a campesinos libres que cultivaban sus propias tierras.

    Aquí el siervo no sólo era poseedor de sus tierras, sino copropietario de los bienes comunales: “El rasgo más característico de la producción feudal en todos los países de Europa occidental es la división del suelo entre la mayor cantidad posible de subfeudatarios. (...) La revolución  que sentaría las primeras bases del régimen capitalista tuvo su preludio en el último tercio del siglo XV y comienzos del XVI. Entonces una masa de proletarios libres fue lanzada al mercado de trabajo, debido a la quiebra de las bandas de cortesanos feudales...” (694)

    “En una guerra abierta con la realeza y el Parlamento, los grandes señores crearon un proletariado muchos más considerable, al usurpar bienes comunales de los campesinos y exulsarlos del suelo que poseían con igual título feudal que sus amos. (...) La larga guerra de las Dos Rosas, que devoró a la antigua nobleza, hizo que la nueva, hija de su época, considerase al dinero como la potencia de las potencias. Transformación de las tierras arables en campos de pastoreo: tal fue su grito de guerra.” (694-695)

    “La Reforma, y el despojo de los bienes de la Iglesia que fue su secuela, dio un nuevo y terrible impulso a la expropiación violente del pueblo en el siglo XVI. La iglesia católica era en esa época propietaria feudal de la mayor parte del suelo inglés. La supresión de los monasterios , etc., arrojó a sus habitantes al proletariado. Los bienes del clero cayeron entre las garras de los favoritos del rey o fueron vendidos a precio vil a ciudadanos, arrendatarios especuladores, que empezaron por expulsar en masa a los antiguos tributarios hereditarios. El derecho de propiedad de los pobres a una parte de los diezmos eclesiásticos fue confiscado en forma tácita.” (698)

    “El protestantismo es en esencia una religión burguesa” Menciona como ejemplo una propuesta de convertir a las parroquias en cárceles donde los pobres estarán obligados a instalarse, como requisito para ser ayudados. Patronos podrán pagar por ellos y éstos estarán obligados a aceptar el trabajo que se les ofrezca.

    “Bajo la restauración de los Estuardo, los terratenientes llegaron a cometer en forma legal una usurpación , desarrollada luego en el continente sin el menor rodeo parlamentario. Abolieron la propiedad feudal del suelo, es decir, que liberaron de todas sus obligaciones al Estado, ‘indemnizaron’ a este por medio de impuestos al campesinado y el resto dela masa del pueblo, reivindicaron para sí los derechos de la moderna propiedad privada en fincas sobre las cuales sólo tenían títulos feudales, y por último promulgaron las leyes de domicilio legal, que los convertían en una pertinencia de la parroquia.” La revolución de Guillermo de Orange llevó a los terratenientes y capitalistas al poder; y sus primeros pasos fueron el despilfarro colosal del tesoro público – quebrando una actitud histórico del tradicional saqueo modesto que “fijaba el decoro”.  “Los burgueses capitalistas favorecieron la operación con el objetivo de hacer de la tierra un artículo de comercio, aumentar su abastecimiento en materia de proletarios del campo, ampliar los límites de la gran agricultura.” (701)

    “La forma parlamentaria del robo cometido contra las comunas es la de las ‘leyes sobre cercado de tierras comunales’. En realidad se trata de decretos por medio de los cuales los terratenientes se regalan a sí mismos los bienes comunales, los decretos de expropiación del pueblo.”

    Se operó un proceso de transformación de la población agrícola en proletariado disponible para la industria. El siglo XIX conoció con plenitud la identidad de estos dos términos: riqueza de la nación , pobreza del pueblo.

    Los campesinos fueron sistemáticamente expropiados y expulsados de los campos.

    La depredación de los bienes de la Iglesia, la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado, el saqueo de los terrenos comunales, la transformación usurpadora y terrorista de la propiedad feudal o inclusive patriarcal en propiedad moderna privada, la guerra a las chozas: he aquí los procedimientos idílicos de la acumulación primitiva. Conquistaron la tierra para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capital y entregaron a la indsutria de las ciudados los brazos dóciles de un proletariado ‘libre’ y proscrito.” (711-712)

    CAPÍTULO XXVIII- LA SANGUINARIA LEGISLACIÓN CONTRA LOS EXPROPIADOS A PARTIR DE FINALES DEL SIGLO XV. LEYES SOBRE SALARIOS.

                Un proletariado sin hogar era más numeroso que las posibilidades de su absorción como mano de obra para las nacientes manufacturas. Era igualmente duro adaptarse a los nuevos requisitos disciplinarios del capitalismo emergente: nació así una masa de indigentes, vagabundos y ladrones. De allí que, desde finales del siglo XV surgiera una sanguinaria legislación contra el vagabundaje: se los trató como delincuentes voluntarios. En Inglaterra, esta legislación comienza con Eduardo VII. En 1530 los mendigos ancianos e incapaces de trabajo obtienen licencia para solicitar caridad. Los vagabundos robustos son condenados al látigo y a la cárcel. Luego de azotes sangrantes, el reo debe jurar volver a su lugar de nacimiento o de residencia de los últimos años para conseguir trabajo. Esta norma fue considerada por el Parlamento demasiado benigna, por lo que se agregaron cláusulas con penas adicionales y agravadas. La primera reincidencia, implicaba un nuevo azote sangrante y el corte de media oreja. A la segunda reincidencia debía ser tratado como un criminal empedernido y ejecutado como enemigo del Estado.  Según Tomás Moro, 72.000 hombres fueron ejecutados bajo el reinado de EnriqueVIII.

                Con Eduardo VI , en 1547 se promulga un reglamento que ordena que todo individuo refractario al trabajo sea entergado como esclavo a la persona que lo haya denunciado como holgazán. El amo debía alimentar a este esclavo a pan y agua; y darle algún elemento adicional;  teniendo el derecho de asignarle las tareas más repugnantes, con ayuda del látigo y la cadena. Si el esclavo se ausenta durante quince días, se ve condenado a la esclavitud a perpetuidad y será mardcado con un hierro al rojo con la letra S en la mejilla y en la frente. El amo puede venderlo, legarlo por testamento, alquilarlo a otros a semejanza de cualquier otro bien mueble o del ganado. Si los esclavos maquinan algo contra el amo, serán condenados a muerte. Cualquiera tiene derecho a apoderarse de los hijos del vagabundo y retenerlos como aprendices.

                Con Elizabeth, en 1572: los mendigos sin permiso y mayores de 14 años deberán ser azotados con severidad y marcados con un hierro al rojo en la oreja izquierda, si nadie quiere tomarlos a su  servicio durante dos años. En caso de reincidencia, los de más de 18 años deben ser ejecutados si nadie quiere emplearlos durante dos años. Pero a la tercera vez se los ejecutará sin misericordia. En este reinado se ahorcaba a los vagabundos en tandas, alineados en largas filas. Con Jacobo I se siguió en la misma dirección.

                Estos reglamentos fueron abolidos sólo en 1714.

                “Así, la población del campo, expropiada por la violencia y reducida al vagabundaje, fue quebrada mediante la disciplina que exige el sistema del salario mediante leyes de un terrorismo grotesco, por el látigo, la marca de fuego, la tortura y la esclavitud. Y no es suficiente con que por un lado se presenten las condiciones materiales de trabajo, en forma de capital, y por el otro hombres que nada tienen que vender, aparte de su fuerza de trabajo. Tampoco basta con que se los obligue por la violencia a venderse de manera voluntaria. En el progreso de la producción capitalista se forma una clase cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación, la tradición , la costumbre, sufren las exigencias del régimen de modo tan espontáneo como el cambio de las estaciones. En cuanto este modo de producción adquiere cierto desarrollo, su mecanismo quiebra toda resistencia. La presencia constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda del trabajo, y por lo tanto el salario, dentro de los límites concordes con las necesidades del capital, y la sorda presión de las relaciones económicas perfecciona el despotismo del capitalista sobre el trabajador. En ocasiones se ha recurrido inclusive a la coerción, al empleo de la fuerza brutal, pero sólo por excepción. A lo largo del curso corriente de las cosas, el trabajdor puede quedar abandonado a la acción de las ‘leyes naturales’ de la sociedad, es decir, a la dependencia respecto del capital, engendrado, garantizado y perpetuado por el propio mecanismo de la producción. No ocurre lo mismo durante la génesis histórica de la producción capitalista. La burguesía naciente no podría prescindir de la constante intervención del Estado.La utiliza para ‘regular’ el salario, es decir, para deprimirlo al nivel conveniente, para prolongar la jornada de trabajo y mantener al trabajador mismo en el grado de depednencia deseado. Es un momento esencial de la acumulación primitiva.” (716-717)

                En Inglaterra, desde el año 1350 se reglamentó el precio del salario – fijando en distintos contextos prohibiciones de pagar por encima de la tarifa oficial – así como fue prohibida toda forma asociativa de los proletarios.Recién en 1871 se procedió al reconocimiento legal de las trade-unions (sindicatos); pero aparecieron otras regulaciones que sancionaban las medidas de resistencia obrera bajo cargos de conspiración u otros.

                Francia también impidió la unidad organizativa de los obreros. Por una ley orgánica del 14 de junio de 1791 se prohibió toda coalición entre los trabajadores , estigmatizando la unidad como un “atentado contra la libertad y la declaración de los derechos del hombre”, punible con una multa monetaria y la pérdida de los derecho de ciudadanía por el término de un año. Sólo en 1864 se lo borró del código penal, pero con  muchísimas precauciones.

    CAPÍTULO XXIX- GÉNESIS DEL ARRENDATARIO CAPITALISTA

    Marx se pregunta a continuación sobre el origen de los capitalistas; ya que ha saldado en la exposición previa el origen de los obreros.

    La génesis del arrendatario aparece como un movimiento que se desarrolla con lentidud durante siglos enteros. En la segunda mitad del siglo XIV aparece un arrendatario libre, a quien el propietario lo proveer del capital necesario, las simientes, ganado e instrumentos de trabajo. Se distribuye el producto con el propietario por contrato. Luego este arrendatario anticipa capital, lo valoriza mediante el empleo de asalariados y paga al propietario como renta del suelo una parte el producto neto anual, en especie o dinero según lo especificara el contrato.  El encarecimiento de los productos primarios engrosó la fortuna del arrendatario, a expensas de los asalariados y de los propietaros de tierras. En este proceso, al final del siglo XVI Inglaterra contaba con una clase de arrendatarios capitalistas muy ricos para la época.

    CAPÍTULO XXX- REACCIÓN DE LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA SOBRE LA INDUSTRIA. ESTABLECIMIENTO DEL MERCADO INTERIOR PARA EL CAPITAL INDUSTRIAL.

    Marx quiere detenerse en el momento de la acumulación primitiva en que, desalojados de sus tierras, masas de campesinos se conviertieron en proletarios. La revolución agrícola permitió un enorme incremento de la producción a pesar de la significativa reducción de mano de obra. El campesino privado de su tierra debió comprar el valor de los medios de subsistencia a su nuevo amo, el capitalista manufacturero, a través del salario.

    Se produce un proceso de transformación en la producción de materias primas – luego sujetas a industrialización- : ahora los productores dependen de capitalistas; se agrupan bajo un mismo techo o en una misma granja. Aparece como requisito liquidar la industria doméstica del campo; y el divorcio de la agricultura respecto de todo tipo de manufactura: es la estrategia para dar al mercado interior de un país la extensión y constitución que exigen las necesidades de la producción capitalista. Pero el período manufacturero no consigue implementar esta revolución radicalmente: se apodera de la industria de modo fragmentario, basado en el oficio.  “Sólo la gran indsutria, por medio de máquinas, funda la explotación agrícola caiptalista sobre una base permanente, hace que se expropie de una manera radical a la inmensa mayoría de la población rural y  consuma la separación de la agricultura respecto de la industria doméstica del campo, al extirpar sus raíces, el hilado y el tejido. (...) Pero de esta separación fatal datan el desarrollo necesario de las potencias colectivas del trabajo y la transformación de la producción fragmentaria, rutinaria, en producción combinada, científica. Como la industria maquinizada consuma esta separación, también ella es la primera en conquistar para el capital todo el mercado interior.”  (728-729)

    CAPÍTULO XXXI- GÉNESIS DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL

    Marx señala que la génesis del capitalista industrial no se hace poco a poco. La Edad Media había transmitido dos tipos de capital, que crecen bajo los regímenes de economía social más diversos, e inclusive, antes de la era moderna, monopolizan por sí solos el rango de capital. Se trata del “capital usurario” y el “capital comercial”.

    “La constitución feudal del campo y la organización corporativa de las ciudades impidieron que el capital-dinero, formado por la doble vía de la usura y el comercio, se conviertiera en capital industrial. Estas barreras cayeron con la disolución de las huestes señoriales, con la expropiación  y expulsión parcial de loscultuvadores, pero se puede juzgar respecto de la resistencia que encontraron los comerciantes, a punto de transformarse en productores de mercancías, por el hecho de que los pequeños fabricantes de telas de Leeds enviaron, ya en 1794, una delegacio´n al parlamento para exigir una ley que prohibiese a todos los comerciantes transformarse en fabricantes. Por consiguiente, las nuevas manufacturas se establecieron con preferencia en los puertos de mar que eran centros de exportación, o en los lugares del interior situados fuera del control del régimen municipal y de sus cuerpos de oficios. De ahí, en Inglaterra, la encarnizada lucha entre las antiguas ciudades privilegiadas y esos nuevos semilleros de la industria.  (...) El descubrimiento de regiones auríferas y argentíferas de América, la reducción de los indígenas a la esclavitud, su soterramiento en las minas o su exterminio, los comienzos de la conquista y saqueo en las Indias orientales, la transformación de África en una especie de madriguera comercial para la caza de hombres de piel negra: tales son los procedimientos idílicos de acumulación primitiva que señalan la era capitalista en su aurora. Poco después estalla la guerra mercantil. Tiene como teatro todo el globo terráqueo.” (731)

    Algunos de estos métodos se basan en el empleo de la fuerza bruta, pero todos sin excepción explotan el poder del Estado, la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, a fin de precipitar de manera violenta el paso del orden económico feudal al orden económico capitalista, y de abreviar las fases de transición. Y , en efecto, la fuerza es la partera de toda antigua sociedad preñada de otra nueva. La fuerza es un agente económico.” (732)

    “El regimen colonial dio gran impulso a la navegación y el comercio. Engendró las sociedades mercantiles, dotadas por los gobiernos de monopolios y privilegios, y que sirvieron como poderosas palancas para la concentración de capitales. Aseguró mercados a las manufacturas nacientes, cuya facilidad de acumulación se redobló gracias al monopolio del mercado colonial. Los tesoros directamente arrancados de Erupa por el trabajo forzado de los indígenas reducidos a la esclavitud, por la concusión, el saqueo y el asesinato, refluían a la madre patria para funcionar allí como capital.” (734)

    El crédito público y las deudas públicas marca con su sello la era  capitalista: “La única parte de la presunta riqueza nacional que entra de verdad en la posesión colectiva de los pueblos modernos es su deuda pública.  (...) La deuda pública actúa como uno de los agentes más enérgicos de la acumulación primitiva. Por medio de un golpe de varita mágica, otorga al dinero improductivo la virtud reproductora, y lo convierte así en capital, sin que para ello deba sufrir los riesgos, inconvenientes inseparables de su empleo industrial , e inclusive de la usura privada. (...) la deuda pública dio impulso a las sociedades por acciones, el comercio de todo tipo de papeles negociables, a las operaciones aleatorias, al agio; en una palabra, a los juegos de la Bolsa y a la bancarrota moderna. Desde su nacimiento, los grandes bancos, decorados con títulos nacionales, eran asociaciones de especulaciones privadas que se establecían al lado de los gobiernos, y gracias a los privilegios que obtenían de ellos estaban en condiciones de prestarles dinero del público.” (734-735)

    En el 1694 se fundó el Banco de Inglaterra , que prestaba al gobierno a un interés del 8% mensual. El Parlamento lo autorizó a acuñar moneda y a prestarla al público en forma de billetes.  Surge un sistema de crédito internacional . El corolario obligado de la deuda pública era un sistema moderno de impuestos: los empréstitos obligaban a los gobiernos a pagar los créditos tomados.

    Surgieron las primeras políticas proteccionistas, que Marx entiende que “fue un medio artificial de fabricar fabricantes, de expropiar a los trabajadores independientes, de convertir en capital los instrumentos y las condiciones materiales de trabajo, de abreviar op rla fuerza la transición del modo tradicional al modo moderno.” Inglaterra aniquiló industrias en Irlanda.

    “Régimen colonial, dudas públicas, exacciones fiscales, protección industrial, guerras comerciales, etc., todos estos vástagos del período manufacturero propiamente dicho adquieren un desarrollo gigantesco durante la primera juventud de la  gran industria. En cuanto a su nacimiento , se celebra con dignidad mediante una especie de matanza de inocentes:  el robo den iños ejecutado en gran escala. El reclutamiento de las nuevas fábricas se hacía como el de la marina real: ¡por medio de la prensa!.” (737)

    La rueda hidráulica hizo que las fábricas se ubicasen en lugares lejanos de las cuidades, cerca de corrientes de agua lo bastante fuerte para hacerla funcionar: de pronto  hicieron falta millares de brazos ; y así aparecieron “pequeños aprendices”, niños abandonados y robados para ser depositados en las fábricas. Las condiciones de trabajo fueron terribles, que llegaron inclusive al asesinato: los capataces cobraban por producción; y la producción dependía de la velocidad de esos cuerpos infantiles.

    Con el desarrollo de la producción capitalista durante el período manufacturero, la opinión pública europea se había despojado de su último jirón de conciencia y pudor. Todas las naciones se enorgullecían, con cinismo, de cualquier infamia apta para acelerar la acumulación de capital. (...)  Al mismo tiemop que la industria del algodón introducía en Inglaterra la esclavitud de los niños, en Estados Unidos convertía el trato más o menos patriarcal de los negros en un sistema de explotación mercantil. En resumen, como pedestal para la esclavitud disimulada de los asalariados hacía falta la esclavitud sans phrase (sin rodeos) en el Nuevo Mundo. ¡Tantae molis erat! Tal es el precio que hemos pagado por nuestras conquistas. Eso es lo que costó para establecer las ‘leyes eternas y naturales’ de la producción capitalista, para consumar el divorcio del trabajador respecto de las condiciones de trabajo, para transformar éstas en capital, y a las masas del pueblo en asalariados, en pobres industriosos, obra maestra del arte, creación sublime de la historia moderna. Si según Augier ‘el dinero vino al mundo con manchas naturales e sangre en uno de sus rostros’, el capital llega a él sudando sangre y fango por todos los poros.  ” (739-740)

    CAPÍTULO XXXII- TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA

    “Así, pues, lo que yace en el fondo de la acumulación primitiva del capital, en el fondo de su génesis histórica, es la expropiación del productor inmediato, la disolución de la propiedad basada en el trabajo personal de su poseedor. (...) La propiedad privada del trabajador sobre los medios de su actividad productiva es el corolario de la pequeña industria, agrícola o manufacturera,  y ésta constituye el semillero de la producción social, la escuela en la cual se elaboran la habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del trabajador.” (741) Esto ocurre en la esclavitud y en la servidumbre; yu sólo adopta su forma íntegra cuando el trabajador es propietario libre de las condiciones de trabajo ; dandose formas de fragmentación que impiden tanto la cooperación en gran escala como la concentración . Esto constituye un período limitado del desarrollo económico. La propiedad privada es reemplazada por la propiedad privada capitalista, basada en la explotación del trabajo ajeno, en el trabajo asalariado. “En cuanto este proceso ha descompuesto lo suficiente, y de abajo arriba, la antigua sociedad; en cuanto los productores se convierten en proletarios y sus condiciones de trabajo en capital, y por último, en cuanto el régimen capitalista sólo se sostiene por la fuerza económica de las cosas, entonces la socialización posterior del trabajo, así como la metamorfosis progresiva del suelo y de los otros medios de producción en instrumentos socialmente explotados, comunes: en una palabra, la elminación posterior de las propiedades privadas, adopta una nueva forma. Entonces ya no hay que expropiar al trabajador independiente sino al capitalista,  al jefe de un ejército o de una escuadra de asalariados. Esta expropiación se ejecuta por el juego de las leyes inmanentes de la producción capitalista, que culminan en la concentración de los capitales. En forma correlativa a esta centralización, a la expropiación del gran número de capitalistas por los menos, se desarrolla en escala cada vez mayor la aplicación de la ciencia a la técnica, la explotación de la tierra con método y al unísono, la transformación de la herramienta en métodos poderosos, sólo gracias al uso común, y por lo tanto la economía de los medios de producción, el entrelazamiento de todos los pueblos en la red delmercado universal. De ahí el carácter internacional impreso al régimen capitalista. A medida que disminuyen los potentados del capital que usurpan y monopolizan todas las ventajas de ese período de evolución social, se acrecientan la miseria, la opresión, la esclavitud, la degradación, la explotación, pero también la resistencia de la clase obrero, en constante crecimiento y cada vez más disciplinada, unoda y organizada por el propio mecanismo de la producción capitalista. El monopolio del capital se convierte en una traba para el modo de producción que creció y prosperó con él y bajo sus principios. La socialización del trabajo y la centralización de sus resortes materiales llegan a un punto en que ya  no pueden serguir encerrados dentro de su envoltura capitalista. Esta envoltura estalla en fragmentos. Ha sonado la hora de la propiedad capitalista. Los expropiadores son expropiados a su vez.” (742-743)

    La prognosis es que el capitalismo será superado por la reapropiación colectiva de los medios de producción basada en la cooperación.

    CAPÍTULO XXXIII- LA TEORÍA MODERNA DE LA COLONIZACIÓN

    La economía política trata de confundir la propiedad privada basada en el trabajo personal con aquella basada en el trabajo ajeno; olvidando que la última crece sobre el cadáver de la primera.

     
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