Microprocesador,
circuito electrónico que actúa como unidad central de
proceso de un ordenador, proporcionando el control de las
operaciones de cálculo. Los microprocesadores también se utilizan en otros
sistemas informáticos avanzados, como impresoras, automóviles o aviones. En
1995 se produjeron unos 4.000 millones de microprocesadores en todo el mundo.
El microprocesador es
un tipo de circuito sumamente integrado. Los circuitos integrados, también
conocidos como microchips o chips, son circuitos electrónicos complejos
formados por componentes extremadamente pequeños formados en una única pieza
plana de poco espesor de un material conocido como semiconductor. Los
microprocesadores modernos incorporan hasta 10 millones de transistores (que
actúan como amplificadores electrónicos, osciladores o, más a menudo, como
conmutadores), además de otros componentes como resistencias, diodos,
condensadores y conexiones, todo ello en una superficie comparable a la de un
sello postal.
Un microprocesador
consta de varias secciones diferentes. La unidad aritmético-lógica (ALU, siglas
en inglés) efectúa cálculos con números y toma decisiones lógicas; los
registros son zonas de memoria
especiales para almacenar información temporalmente; la unidad de control
descodifica los programas; los buses transportan información digital a través
del chip y de la computadora; la memoria local se emplea para los cómputos
realizados en el mismo chip. Los microprocesadores más complejos contienen a
menudo otras secciones; por ejemplo, secciones de memoria especializada
denominadas memoria cache, que sirven para acelerar el acceso
a los dispositivos externos de almacenamiento de datos. Los microprocesadores
modernos funcionan con una anchura de bus de 64 bits (un bit es un dígito
binario, una unidad de información que puede ser un uno o un cero): esto
significa que pueden transmitirse simultáneamente 64 bits de datos.
Un cristal oscilante
situado en el ordenador proporciona una señal de sincronización, o señal de
reloj, para coordinar todas las actividades del microprocesador. La velocidad
de reloj de los microprocesadores más avanzados es de unos 300 megahercios
(MHz) —unos 300 millones de ciclos por segundo—, lo que permite ejecutar unos
1.000 millones de instrucciones cada segundo.
Memoria de computadora
Como el microprocesador
no es capaz por sí solo de albergar la gran cantidad de memoria necesaria para
almacenar instrucciones y datos de programa (por ejemplo, el texto de un
programa de tratamiento de texto), pueden emplearse transistores como elementos
de memoria en combinación con el microprocesador. Para proporcionar la memoria
necesaria se emplean otros circuitos integrados llamados chips de memoria de
acceso aleatorio (RAM, siglas en inglés), que contienen grandes cantidades de
transistores. Existen diversos tipos de memoria de acceso aleatorio. La RAM
estática (SRAM) conserva la información mientras esté conectada la tensión de
alimentación, y suele emplearse como memoria cache porque funciona a gran
velocidad. Otro tipo de memoria, la RAM dinámica (DRAM), es más lenta que la
SRAM y debe recibir electricidad periódicamente para no borrarse. La DRAM
resulta más económica que la SRAM y se emplea como elemento principal de
memoria en la mayoría de las computadoras.
Microcontrolador
Un microprocesador no
es un ordenador completo. No contiene grandes cantidades de memoria ni es capaz
de comunicarse con dispositivos de entrada —como un teclado, un joystick o un
ratón— o dispositivos de salida como un monitor o una impresora. Un tipo diferente
de circuito integrado llamado microcontrolador es de hecho una computadora
completa situada en un único chip, que contiene todos los elementos del
microprocesador básico además de otras funciones especializadas. Los
microcontroladores se emplean en videojuegos, reproductores de vídeo,
automóviles y otras máquinas.
Semiconductores
Todos los circuitos
integrados se fabrican con semiconductores,
sustancias cuya capacidad de conducir la electricidad es intermedia entre la de
un conductor y la de un no conductor o aislante. El silicio es el material
semiconductor más habitual. Como la conductividad eléctrica de un semiconductor
puede variar según la tensión aplicada al mismo, los transistores
fabricados con semiconductores actúan como minúsculos conmutadores que abren y
cierran el paso de corriente en sólo unos pocos nanosegundos (milmillonésimas
de segundo). Esto permite que un ordenador pueda realizar millones de
instrucciones sencillas cada segundo y ejecutar rápidamente tareas complejas.
El bloque básico de la
mayoría de los dispositivos semiconductores es el diodo, una unión de
materiales de tipo negativo (tipo n) y positivo (tipo p). Los términos "tipo n" y "tipo p" se refieren a materiales
semiconductores que han sido dopados, es decir, cuyas propiedades
eléctricas han sido alteradas mediante la adición controlada de pequeñísimas
concentraciones de impurezas como boro o fósforo. En un diodo, la corriente
eléctrica sólo fluye en un sentido a través de la unión: desde el material de
tipo p
hasta el material de tipo n, y
sólo cuando el material de tipo p está a una tensión superior que
el de tipo n. La
tensión que debe aplicarse al diodo para crear esa condición se denomina
tensión de polarización directa. La tensión opuesta que hace que no pase
corriente se denomina tensión de polarización inversa. Un circuito integrado
contiene millones de uniones p-n, cada una de las cuales cumple una finalidad
específica dentro de los millones de elementos electrónicos de circuito. La
colocación y polarización correctas de las regiones de tipo p y tipo n hacen que la corriente eléctrica
fluya por los trayectos adecuados y garantizan el buen funcionamiento de todo
el chip.
Transistores
El transistor empleado
más comúnmente en la industria microelectrónica se denomina transistor de
efecto de campo de metal-óxido-semiconductor (MOSFET, siglas en inglés).
Contiene dos regiones de tipo n,
llamadas fuente y drenaje, con una región de tipo p entre ambas, llamada canal.
Encima del canal se encuentra una capa delgada de dióxido de silicio, no
conductor, sobre la cual va otra capa llamada puerta. Para que los electrones
fluyan desde la fuente hasta el drenaje, es necesario aplicar una tensión a la
puerta (tensión de polarización directa). Esto hace que la puerta actúe como un
conmutador de control, conectando y desconectando el MOSFET y creando una
puerta lógica que transmite unos y ceros a través del microprocesador.
Fabricación de microprocesadores
Los microprocesadores
se fabrican empleando técnicas similares a las usadas para otros circuitos
integrados, como chips de memoria. Generalmente, los microprocesadores tienen
una estructura más compleja que otros chips, y su fabricación exige técnicas
extremadamente precisas.
La fabricación
económica de microprocesadores exige su producción masiva. Sobre la superficie
de una oblea de silicio se crean simultáneamente varios cientos de grupos de
circuitos. El proceso de fabricación de microprocesadores consiste en una
sucesión de deposición y eliminación de capas finísimas de materiales conductores,
aislantes y semiconductores, hasta que después de cientos de pasos se llega a
un complejo "bocadillo" que contiene todos los circuitos
interconectados del microprocesador. Para el circuito electrónico sólo se
emplea la superficie externa de la oblea de silicio, una capa de unas 10 micras
de espesor (unos 0,01 mm, la décima parte del espesor de un cabello humano).
Entre las etapas del proceso figuran la creación de sustrato, la oxidación, la litografía, el
grabado, la implantación iónica y la deposición de capas.
La primera etapa en la
producción de un microprocesador es la creación de un sustrato de silicio de
enorme pureza, una rodaja de silicio en forma de una oblea redonda pulida hasta
quedar lisa como un espejo. En la actualidad, las obleas más grandes empleadas
en la industria tienen 200 mm de
diámetro.
En la etapa de
oxidación se coloca una capa eléctricamente no conductora, llamada dieléctrico.
El tipo de dieléctrico más importante es el dióxido de silicio, que se
"cultiva" exponiendo la oblea de silicio a una atmósfera de oxígeno
en un horno a unos 1.000 ºC.
El oxígeno se combina con el silicio para formar una delgada capa de óxido de
unos 75 angstroms de espesor (un ángstrom es una diezmilmillonésima de metro).
Casi todas las capas
que se depositan sobre la oblea deben corresponder con la forma y disposición
de los transistores y otros elementos electrónicos. Generalmente esto se logra
mediante un proceso llamado fotolitografía, que equivale a convertir la oblea
en un trozo de película fotográfica y proyectar sobre la misma una imagen del
circuito deseado. Para ello se deposita sobre la superficie de la oblea una
capa fotosensible cuyas propiedades cambian al ser expuesta a la luz. Los
detalles del circuito pueden llegar a tener un tamaño de sólo 0,25 micras. Como
la longitud de onda más corta de la luz visible es de unas 0,5 micras, es
necesario emplear luz ultravioleta de baja longitud de onda para resolver los
detalles más pequeños. Después de proyectar el circuito sobre la capa fotorresistente
y revelar la misma, la oblea se graba: esto es, se elimina la parte de la oblea
no protegida por la imagen grabada del circuito mediante productos químicos (un
proceso conocido como grabado húmedo) o exponiéndola a un gas corrosivo llamado
plasma en una cámara de vacío especial.
En el siguiente paso
del proceso, la implantación iónica, se introducen en el silicio impurezas como
boro o fósforo para alterar su conductividad. Esto se logra ionizando los
átomos de boro o de fósforo (quitándoles uno o dos electrones) y lanzándolos
contra la oblea a grandes energías mediante un implantador iónico. Los iones
quedan incrustados en la superficie de la oblea.
En el último paso del
proceso, las capas o películas de material empleadas para fabricar un microprocesador
se depositan mediante el bombardeo atómico en un plasma, la evaporación (en la
que el material se funde y posteriormente se evapora para cubrir la oblea) o la
deposición de vapor químico, en la que el material se condensa a partir de un
gas a baja presión o a presión atmosférica. En todos los casos, la película
debe ser de gran pureza, y su espesor debe controlarse con una precisión de una
fracción de micra.
Los detalles de un
microprocesador son tan pequeños y precisos que una única mota de polvo puede
destruir todo un grupo de circuitos. Las salas empleadas para la fabricación de
microprocesadores se denominan salas limpias, porque el aire de las mismas se
somete a un filtrado exhaustivo y está prácticamente libre de polvo. Las salas
limpias más puras de la actualidad se denominan de clase 1. La cifra indica el
número máximo de partículas mayores de 0,12 micras que puede haber en un pie
cúbico de aire (0,028 metros cúbicos). Como comparación, un hogar normal sería
de clase 1 millón.
Historia del microprocesador
El primer
microprocesador fue el Intel 4004, producido en 1971. Se desarrolló
originalmente para una calculadora, y resultaba revolucionario para su época.
Contenía 2.300 transistores en un microprocesador de 4 bits que sólo podía
realizar 60.000 operaciones por segundo. El primer microprocesador de 8 bits
fue el Intel 8008, desarrollado en 1979 para su empleo en terminales
informáticos. El Intel 8008 contenía 3.300 transistores. El primer
microprocesador realmente diseñado para uso general, desarrollado en 1974, fue
el Intel 8080 de 8 bits, que contenía 4.500 transistores y podía ejecutar
200.000 instrucciones por segundo. Los microprocesadores modernos tienen una
capacidad y velocidad mucho mayores. Entre ellos figuran el Intel Pentium Pro,
con 5,5 millones de transistores; el UltraSparc-II, de Sun Microsystems, que
contiene 5,4 millones de transistores; el PowerPC 620, desarrollado
conjuntamente por Apple, IBM y Motorola, con 7 millones de transistores, y el
Alpha 21164A, de Digital Equipment Corporation, con 9,3 millones de
transistores.
Tecnologías futuras
La tecnología de los
microprocesadores y de la fabricación de circuitos integrados está cambiando
rápidamente. En la actualidad, los microprocesadores más complejos contienen
unos 10 millones de transistores. Se prevé que en el 2000 los microprocesadores
avanzados contengan más de 50 millones de transistores, y unos 800 millones en
el 2010.
Las técnicas de
litografía también tendrán que ser mejoradas. En el año 2000, el tamaño mínimo de
los elementos de circuito será inferior a 0,2 micras. Con esas dimensiones, es
probable que incluso la luz ultravioleta de baja longitud de onda no alcance la
resolución necesaria. Otras posibilidades alternativas son el uso de haces muy
estrechos de electrones e iones o la sustitución de la litografía óptica por
litografía que emplee rayos X de
longitud de onda extremadamente corta. Mediante estas tecnologías, las
velocidades de reloj podrían superar los 1.000 MHz en el 2010.
Se cree que el factor
limitante en la potencia de los microprocesadores acabará siendo el
comportamiento de los propios electrones al circular por los transistores.
Cuando las dimensiones se hacen muy bajas, los efectos cuánticos debidos a la
naturaleza ondulatoria de los electrones podrían dominar el comportamiento de
los transistores y circuitos. Puede que sean necesarios nuevos dispositivos y
diseños de circuitos a medida que los microprocesadores se aproximan a
dimensiones atómicas. Para producir las generaciones futuras de microchips se
necesitarán técnicas como la epitaxia por
haz molecular, en la que los semiconductores se depositan átomo a átomo en una
cámara de vacío ultraelevado, o la microscopía de barrido de efecto túnel, que
permite ver e incluso desplazar átomos individuales con precisión.