EL arte italiano del siglo Xv, El desarrollo arquitectónico de Brunellescui, LA bipartición simetrica.
EL
RENACIMIENTO S. XVI
Una mirada
histórica intreductoria..
Sobre el
tumulto y agitación de naciones y sociedades se alzó, reposado y magnífico, el
arte de la primera mitad del siglo XVI. La corrIente artistica de la época,
procuraba ante todo la reproducción fiel de todas y cada una de las impresiones
que el mundo exterior provocaba en el artista. A esta corriente siguió más
tarde- y no ciertamente por primera ni última vez en la historia del
arte-, otra nueva que sin renunciar al
íntimo contacto con la naturaleza, luchaba, en primer término por la viva
expresión de las efusiones anímicas,a través de líneas y formas de mayor
moderación y pureza y de un colorido más bello. Esta mutación estilística se
realizó poco e poco, sin que sus impulsores, los maestros de comienzos de
siglo, se diesen cuenta cabnl de la dIferencia entre SUS id~as ylas de sus
pvedecesores, taiea esta q~¡C corre~a a cargo de la clínIca de los siglos XIX y
Xx.
Considerando
en su conjunto el RenacimIento que con diversas gradaciones se manifestó en los
níases europeos reflejado en las tres pfi.clpales ramas de las artes
pla~sticas, Woiffiin se ha esforzado por deslIndar el estilo creado en siglo
XVI de los deminantes en el siglo X~ y en el XVII a través de cinco formulas
conceptueles que, pese a que solo adquieran un valor absoluto en ciertos
ejemplos típicos, han centribuldo, no ebstante, de modo efleaz a esclarecer la
Idea que poseiamos sobre la evolución genérIca del lenguaje de las formas.
Pueden asegurarse, en general, que el arte del sigla XVI se caracteriza más por
su cara~cter díbujista que píctóríco1 el hacer resaltar acusadamente
los contornos de los diferentes componentes de sus producciones para
Impresionar el sentido de la vista. Le pretendida sensación espacial de
profu.didad y distancia, la consIgue, sin duda, generalmente, no valiéndose de
lineas de fuga reunidas en un punto principal, sino por la disposición de
pianos paralelos consecutivos1 como en
los relIeves.
El arte del siglo XVI aspira, asImismo, por mucho qué tienda hacía ia unidad y
armon~a del conjunto, a conservar cierta independencia pera las distintas
formas que integran el todo. No obstante, su mayor Interés se centra en lo
concertado y "tectónIc~ de le forma en
su armonIoso
desarrollo conforme a las reglas del equiiíbdo y de la simetría, afán que
concuerda Interiormente con el anhelo de expresa~ de una forma ciam y precisa
las m~s sublImes verdades, tanto terrenas como celestiales. Sus maestros
dIrigían la mIrada a las puras cumbres del espírltu humano y simultáneamente a
aquelas alturas ultraterrenas, en donde~ casi con igualdad de dereclos se
entronizaban l~ místedos del cristianismo y el deísmo pegano~
EL ARtE
ITALIANO DEL SIGLO Xv
SI el arte del
siglo XV fue al norte de los Alpes manantial de luz y calor, no menos claro y
ardiente fue el sol del nuevo arte en el hermoso país donde "crece el
humilde mirte y el altivo laurelw. En la radiante claridad del Sur, las figuras
humanas se presentaban con una precIsión de contornos Insélita en el norte.
neblinoso, y esta clr~unstancia explica que , en (ntimo abrazo con la
naturaleza, las leyes de la perspectiva y de la anatomía se establecIera
clentíficameme y se aplicaran antes en el mediodía que en la zona septentrional
eumpea~ Lo que comunica al arte Italiano del siglo ~ su inagotable capacidad de
lo natuml, y el 'lecho de que, en su incesante luclia por la verdad y la
belleza, no acabe de alcanzar nne perfécción compieta y definItiva, poniendo
mas bien de relieve delildades y deflciencIas~ que dan la impresión de poder
quedar vencidas sin el menor esfuerzo' con solo ascender un peldalk>.
Tantoen el
Norte como en el Mediodía de Europa, el arte del siglo XV se forjo sobre una
base propia, genuina. Por lo que respecta a Italia, si bien es cierto que sus
artes plásticas, siguiendo las huelas seculares de la poesía y de las ciencias,
renovaron duiante este período la expresión del clasicismo antiguo para
catalogar sus creaciones, de un modo lógico, con la etiqueta del
"renacimiento", no menos cierto es que en ella las formas. clásicas
quedaron fundidas con las tradicionales del Medioevo en un todo IndIsolubie~ no
otra es la razón de que, incluso en la arquitectura, en' las labores de
recuadros y ornamentación y en los fondos. escuftórlcos y pictórlcos~
Precisamente es la arquitectura, sobre todo, la que nos da pie para hablar del
renacimiento
FELIPE
BRUNELLESCHI (1377-1446)
Fil lppo di
Ser Brunellesco
Auqultecto
italiano, uno de los mas grandes maestros que diereft inicio al arle
renacentista. Nació y muri6 en Florencia. Hijo de un florentino que se había
distinguido en menesteres legales y dlplom6ticos, desde temprana edad se dedl~o
al aprendizaje artístico eft los talleres de un orfebr~
En 1401
sometió al célebre concurso para la ejecución de las puertas de~ bro.ce del
baustistedo de San Juan, en su ciudad natal, un proyecto que, aun si muy ioado~
no hubo de sobrepasar en la estimación de los jueces al de Lorenzo Ohiberti,
otro de los competidores. lista decepción motivo' que se dedlcam Biruneileschl
en le adelante por entero a la arquitectura. Su visión escultórica~ sin
embargo, no lo abandon6, según se aprecla en la riqueza de plasticidad de
alguna de sus notables fachadas.
Bmnelleschi
visito a Roma y se le considera entre los que inicIé ro. el estudio cuidadoso y
perspicaz de los ejemplos de arquitectura clásica, pero su principal
centribución al venacentismo radica en los útiles conceptos de perspectiva
arquitectónica y en su dominio casi escultórico de la distribución del espacio
en sus constmcciones.
Sis obras
prIncipales, todas en Rerencla, son: la cúpula de Santa lilan'a de Flore, la
catedral, comenzada en 1420 y no conciulda hasta nRlerto su autor, obra maestra
que sirvió de modelo posteriermente para infinidad de construcciones religiosas
análogas; la basílica de San Lorenzo; la capilla de los Paul; la basílica del
Espíritu Santo, terminada después de su muerte; el famosisimo palacio Pitti,
etc.
primitivo
Italiano del siglo X~I en contraposición al pleno renacimiento de la centurias
siguientes. Salta a la vista, aunque menos acentuadamente que en los restantes
países, que Incluso en Italia la arquitectura del primitivo renacimiento se nos
brinda en fase de transiclón1 sil' poder desasirse brusca mente de
la trndició~ gótica.
Durante esta
época se po~en a la cabeza del movimiento artisUco italiano grandes y
universales artistas, sobre tolo en toscana1 y dentro de elia
especialmente en Florencia, do.de las grandes estirpes de nobles y
comercla.tes, como los IWed~ici que al final del sigla XV estaban apunto de
convertir su escailo de me~adeires en temo de soberanos, rivalizaban e~ el
cultive de las artes.
EL DESARROLLO
ARQUETECTONICO DE BRUNELLESCUI
Formado en el
arle de la orfebrería, competidor de Ghiberti y DonáteilE esca'itum, renovador
tambi6n de la pintura al descubdr los pril fundamentales de la persp~ctlva,
Brwnelieschl debe sobre to Inmortalidad a sus creaciones arquitectónicas. a
principios del sil Bvunelleschl y su amigo el gran escultor Donateilo marcharon
a Roma propósito decidido de dibujar loS antiguos restos arquitectónico~
embargo, como certeramente observan Fontana y Folneclcs, ~ construcciones, por
lo menes al principio, Bmnelieschl se lnspluo obras de la segunda anuglie dad
toscanoroin~ulca, come el Da pusterl Mínlato de lilorencla, mhs que en lis del
ciasícismo romano~ ~
escultórica de
Brulelleschi fué anted~r a la avqulteotura, en la qpE Inició hasta pasados ios
cuirenta añes.
Su primera
hazaña ~onslstió en la terndnaclón do un monumento g6ti la erección de la ab
cúpula apunlada de la catedmí de Florencia SE tambor
octogonal ya terminado e iluminado por ventanas redondas. E se le pidió un
informe sobre la construcción de ésta cúpula, cuyo proy habla establecido en
1367~ Iilrunelleschi, ayudado por GIlbertiy otros cuantas dificultades parecían
insuperables. Le obra se comenzó en fue consagrada en 1436. Con ocho dobles
husos, a los que corres otras tantas robustas uervaduras exteriores, surge la cúpula, que 5
con una linterna coronada por esbeita pirámide. Le aportación irtí~ Bmnelleschl
se redujo probablemente a los ábsides dispuestos en ci las echo caras del
tamboi y a las linternas con sus pilastras, arcos
SII.iclrculares
Y lolutas de
co~frarresto. De ivispiracló. gótica y ba~oca al misino lempo, ~ linterna se
adelania4propio maestroya sus sucesores. ~~eii~lada dbsl. la leja~ía, ,>ara
lo que yaesta~caleulada, no parecen tan 'Iuewas las f~mas ~arilcula rus de sus
miembros y la cúpula entera parece bmtar ~llcaniente del conjunto gótico de la
catedral.
La pilm~m Ob~
genuina del renacimiento primitivo Italiano fihe el HospIcio -05ped81e
d~gl~ Iflnocentl-, c~os planos trazó Irunelleschi en 1419. Le périle
1flf~~r de
la:enclila fachada se resaelve en unos sopórtales, sostenIdos ~r esbe~ta~ y
lisas eolumnas C¡1índrl~as cenlo las que, a paltir de entonces,
a ~ en las
pla2as' y ~atios flOrentlnos~ Les coiu~nas lucen
~
~Pitelfl ~orlmtkantes que tanto p~dig6 BmnelleschL Como adom1 de gas
~ de la a~uería, so em~lean medallones, iolvtendo a
con
froiitones rebajados las a dinteladas veraanas. En los ángules y Junto a los zaguane~
de ía galería, a~arecen adosadas pilastras cerintías 5O5tenI~vwi~ el
eltabiMilento ge tres zonas; entablamento que, junto a las pilastras angulares,
Se desvía curiosamente en álguio recto hacia el suele, de suerte que. el
póutlc, queda como envuelto en un recuadre,~ mismo que en las Construcciones
del Postclasicismo florentino.
Las
censfr~~clones invibvadoras de cauácter religleso las inició Brunellesclil, en
1422, cen la restauració. de San Lorenzo. En 142~ quedó termilada la Aut~g~~a
Sacristía, Pieza de plaita cuadrada y de una severa elegancia, sobre cuyes
CI*ro muro~ CCII arcos y mediante pechinas, se levanta la cúpula de
doce
gailGn~, de. Concepción todayía semigótica, luminada per doce
ósculos.
A
la saedstia se une el presbitedo, con cúpula lndependier~e , enlazando ambos
locales por medIo de un entablamento cl~sicO, que corre a todo lo la~
arrancando dC las pilastras angulares. La IglesIa es una bas~Ica de tres na~s
de tipo paleocdstiano, cuyas columnas se acodaban de arcos. el coro y los brazos
del cmcero a~arecen cortados en línea recta y guarnecidos con capIllas
cuadrangulare~. Les columnas codatias, sobre basas 6Ucas, llevan baje los
arranques de los arcos trooos de entablamentos cortado ~ escuadra a modo de
lmp.stm, que casi censtlti~n una ~petlc~u de.Ios ejemplares de la decadencIa
romaña - ter~as de IOiocleclano - LI nave ~#iolpaU se cubre con un techo pl~no
y ias laterales con b6vedi~ rebajadas. LI sen~Wa cígnila sobre .1 crucero, quío
nc al~nzó los 11-5 del Ren~lmleiut~, es obra de un suceaov. Io~ adornos, sobr~
y severos, están reparU<k>s aún oon ~a~~dad. Una segunda edicl6n de la
Iglesia a deSan l-o~nz~>, eIiriq~íeclda y enclertos aspectos mejomda, se nos
Irriáda e la IglesIa de 5anfo $pirit~ de Florencia, comenzada en 1436 por
érunolíeschi , y que no se terminó hasta mucho después de su hiuede. Aquí, las
na~~s laterales, hacía las~qUe se alren en toda su altura los níchos de laS
capilas, se continúan en torn~ de los braros del cnicero y del com, con lo que
, naturalmente, se legra una disposición más rica y ~lntorescL Él ele pdnclpal
de los tres brazos de la cruz muere en una columna en lugar de un
intercolumnio. El hecho de que las dos principales Iglesias de Brnnelíeschl
quedara. sin fachadas, presta solidez a la teoría Italiana según la cual la
fachada de una iglesIa oblonga es
lndependleate
de~si alzad~
~n
caubio, en~ja Cappeiia de Paul, Junte a la iglesia de~'la Santa Cruzen
Florencia1 pequeña obra máestra que inició y acabó~Brunelleschl
~tre~143O Y 1443, luce en todo Su esplendor una fachada con elegante vestíbulo.
las seis columnas corintias del cuerpo~baje del ~~stíbulo ~parece~ unidas por
un efltabia~ento ~cUiineo, interrumpido en el intereolumnio de las ce~trales,
SObre.el que voitea~á esp16ndMo arco, que penetra en el muro superior. Este
muro esta recortado DÓr~debles pilastras coriaUas, eg~tre~ias cuales quedan
paños cuadw~~ ocupados por creoes dentro de ~narcos. Rnaliiente, entre el lienzo su~eri·r
y el t~do se abre una sencilla galería. el interior consta do Un Cuadrado centrel
sobre el cual se alza la elegmite cú~mila a~oyada en un apiast~<¡o tai~ibor
de ~clos laterai~ estre~hos cubiertos con bóvvvlas de cañón, 1 de
ún~resiiiterlo cuadrado cou cú~uia.
El
Oratorio degil Angelí, empezado,per~Brunelleschl en 1434 y que quedó sin
termiia~, es ul edificio octogonal centrado cen ocho capillas cuadradas
Irradiantes, cu~os lados, a su vez, llevan nichos semicIrculares. En su planta
ha basad, ~ankl su teorla.de la fo~macIón de los ediflclos del Renacimiento por
adición de locales.
También
a la arquitectura palaciega fiiore.tina se le abrieron con Bruneii.schl nuevos
horizontes. el aparejo almohadillade con suares, que brinda hacia el ext~rior
superficies toscas sin labmr, dominante ya en los palacios góucos de~Ia ciudad
dci Amo, so Incorporó al estilo palaclogo~ típico del primitivo renacimiento
florentino. en 1425, sobre la planta baja medieval
almbhadillada
del Paizzo dlParte~Guelfi e Fiorencié, Brunelieschi tomenz6 a alzar otro
c~erpo~superior, de aimbhadlliado más 'fino, que al mlsmo~~empo
reerocedía a 'a dIvisión clásica poi pilastras. Su ejemplo ~o encontró por el
momentoimítadores, ya que el.grandlose ~alazzo PIW de florencia brindaba a su
vez un modelo su~amente sugestivo de aparejo sumamente almohadillado. Del
actual Palacio Pitti, solo puede co.siderarse como creación pdmitiva de 1440 cl
~ozo~centrai, de ~n ancho de siete ventanas en todos los pisos, siendo el resto
añadidos posteriores; es decir, que únkamente son las prnp~~rcl'nes las que lan
pro~~ocado el can~blo de aspecto de la primftiva construcelón. En realidad, la
Impresión suntuosa de sus~masa~selo depende de las agregaclones ~ue se hicieron en
los siglos XVI y XWEI; de todas ~ouma* Irunelesahí se destaca como el gran
creador de le arqelteetura renacentista, el arlista clarMdente y fiel a su
prepla lhiea de desarrollo, que demostré para siempre como, insistiendo en lo
antiguo, se pueden crear cosas nuevas y propia~
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LA BIPARTICION
SIMETRICA
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En los
estudios críticos sobre las obres de Brunelleschi... se ha eludIdo basta ahora
la esencia cemún de algunas particularidades arquItectónicas... ~~cordar
bi~emente las expresienes de una extraila tendenela que suJ~ una bípartición
simétrica en los elementos compositivos y, a veces, en la misma unidad de
algunas obras; tend~ncia que so concreta en la materialización del cje central
de las arquitecturas de Bmneileschi, obtenida por medio de zones construidas y
subrayada con frecuencia por elementos decomtiveL Las superficies están e. tal
caso claramente definidas por sélidos de fabrka y situadas en correspondencia
con los pianos de simetría de los edificios, justamente allí d*nde sueleft
~dstir, en cambio, aberturas
a~i~ la
s*aiuicidi~icasicIásiccoonwslante en las a~uitecturas que se ~efleren
de En S.Sg>ldt~ encontramos la zona absidal dMdlda ins6litanente en dos
capIllas terminales, y el motive central constituido, consecuentemente, por una
zona de masa; esta edglnaiislma <.sposición, repetida en las terminaciones
del transepto, diferencie de las formas canónicas de los edificios cristianos,
concediendo solamente una Importancia limitada al altar mayor y a la zona dei
presblterio~
Ne se puede
afirmar que esta configuración característica comstituya un residuo de la
tradición Gótica; dicha anormalidad no se emcuentra elevada a la categoría de
sistema en ,inguna iglesia gótica. Como sí ocurre, en
cambio, en la basílica de S. Spivito, donde también la parte anterior del
edificio - por el proyeclo nartex interior y por la fachada creada por Brunelleschi
- debía reflejar, mediante la duplicación de las aberturas, la origlnal
dIsposición interior.
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·fl Br Eon Perspectiva ~
Lorenzo
an ~ S de unelleSchL adoptada
S.sPlrit¿. con~~nzadente que
n la IglesIa de
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,se fl<>~ a obre
ba~da Cenfrais
eIPaW,·ento
E
4*
6
1:
Esta
audaz POsición de Bruneileschi demuestra como he llegado a su propia ~mulacl6n 0~1~tlca
e través de CIertas experiencIas personales, muy lejanas de lina 51mpie
continuación dilIgente de la vía de le tradición clásica, COn la cual se quIere
expílcer con demasiada frecuencia su posición artístIca. Por tant0 parece
lógicO pensar que le razón de le original solución de Brunelleschl, ha de
Oxplicerse con la búsqueda de un ¡fitencienado etecto a~ultectónlc0 O,
más concretamente, perspectivo. Y que tales motivos tienen su reiz~ en las
exigencias de la perspectiva queda confirmado, en el mísme edIficio, por etros
refinamIentos I>artlcuiares~ ~n el pavimento una larga beoda 10~~~~Cl
dC pIedra se destaca cromáticamente del resto, en ladrillo, y lo dlvkle
ciaminente en dios partes iguales, como si qulsle~ Conduclir la visti hacía el
tondo de la Iglesia, hasta la columna que separa las dos cepIllas ter~eíes1
Es
verdadetamevite lOteresante observar que el misme concepto, dada le coherencia
de las obras de Brunelíeschí, ha presidido la primitiva decoración del techo;
en electo, éste estaba origlnaiment~ compammenta<¡o en un número 1056lItamente
par de mcuadros, presentado, por tanto, una nervadura medía IOOgltudin~l que
Cumplía la misma función de acentuación Perspectiva que ya hemos citado que se
habla confiado a la bande de piedra del pavimento. El electo resultante, basado
en la unión de todos estos elementos en Una rígida y aparente ContInuIdad, no
estaba distorsionado, como lo está hoy, por el embarazoso baldaquino de
Cacciul~ Les expresiones tangibí05 de este mismo deseo de concreción
y sugesuón perspectiva se encuentran Igualmente en otras obras de BruneileschL
En la iglesia de 5. Lorenzo, comelzada en 1421, taita la terminación original
adoptada en 5.Splrlto; se nota, no obstante, la banda central sobre
el pavimento que
dirige
las líneas de visión. El lado
corlo que constltuue el fonde perspectivo del salón del Palazzo di Parte ~elfa,
cuya terminación comenzó Br'melleschi en 1425, se reparte en dos cmjias
puntualmente dMdidas por el orden arquitectónico.
En
la capilla de S.Maria del Pazzi, comenzada en 1429, se distingue igualmente ·l
signo de permanencia de ese guste en particulav de la desacostuimbrada
partición de los casetones que adornan el intradós de las bóvedas, los cuales
muestran las nervaduras en la línea de la clave, marcando asilas trazas de los
pianos verticales de simetría del edmcie, tanto más eficazmente en cuanto que
las moidurns cenirales de las bóvedas se conUnúan en las de la cúpula. Aquí es
oportuno observar que las cúpulas de gajos erigidas por Bmnelleschl y por sus
mós directos conUnuadores, como la de la Sacristía VIeja De 5.Lorenzo (1428),
la de la capilla ~aizl y la de S~María Deile Carceri en irrato 1485-91>
están dispuestas en forma que presentan las nervaduras o, como se decía
entonces, las cestas en correspondencia con los ejes principales del edificio -
en contraste con todes IOs ejemplos de la antlgúedad clásica, en los cuales están IndIvidualmente inspiradas,
ycon el uso que de ellas se hará constantemente en lo sucesivo en vez de
colocar allí lo lunetas con ventanas que se curvan bajo cada uno de los galos.
Y
este hecho consUtuye otra prueba evidente del gusto de Brunelieschi por obligar
a los elementos arquitect~nicos a expresar su insistente deseo de acentuar la
axl~lidad de la composición. De hecho, en estos casos de los nervios de la
cípula asumen, como el resto de las decoraciones a base de fajas de pietra
serena sobre el fondo blanco de las. superficies murales, un
valor
dinámico de líneas de fuerza; Además de acentuar la polaridad de la
construcción centrada, coíitrlbuy~n, especialmente cuando se enlazan con las de
los encasetonados que ademan las bóvedas de cañ~n que sosUenen la Cúpula, a
precisar y guiar las divisiones perspectivas normales a lo largo de los dos
principales planos de simetría de los edificios. Pero este uso que hace
Bmnelieschi no tiene continuación. Ya en la capilla Portinan de 5. Eustorgio en
Milán, de Mlcheío~zi>, y en la Feilcíní de la 5 María de la MisericordIa en
Bolenia, se encuentra aplicada la disposición habftual, que llega a tener una
carla de natumieza Incluso en una Iglesia de BmneleschL En efecto la cúpula
Florentina de S~ $plrito, levantada entre el 1479 y 1481 por 5aM di AEdrea~
rechaza el canon establecIdo por Flilppe, abriendo sus ócuies en
corvespondencla con los ejes principales del edificio. Los elementos
ai~quiteet~nico~ de Brunellesclí asumen junto con la r~gkIez geométrica de un
eje, la funcI~n de traza del plano de simetría de la composición; el eje de la
obra arquitectónica coincide cen el de la perspectiva central, donde la
arquitectura queda así en resupilda en el plano perspectivo.
BRUNELLE$CHIYLA
INVENCION DE LA PERSPECtIVA
La
Invención de le perspectiva puede comsiderarse la clave para comprender la
coacepclón arquItectónica de Brunellesehí. Le regla perspectiva es, al mismo
tiempo, un método de trabajo di artista y, sobre todo, un Orden natural. F~¡e
definida, históricaménte e idealmeite, por Man·W de tal modo
que nos convence de que fue considerada una conquista de importancia superior e
las mismas formes arquftectónlcas de Bmnelieschi, un método libremente elegldo,
pare vinculado a un orden matemático y, por tante, natural, perteneciente en
consecuencia al mundo sensible.
n
estos tiempos se expone y se realiza justamente lo que los pintores denoml~nan
hoy perspectiva por que es une parte de iS ciencia que es, en efocto, Colocar
bien y OOE razón los aumentos y ías disminuciones". Sobre estas pocas rineas
y Otias ~mntas de IWaaetti, se ha discutido y se discute mucho por que' ~tán
cargadas de re~cias y s~lUcados como p*ca~ Todo el m4rito de esta Invención es
restituido a Bmnelleschi en contra de 58 afirmación de Mberti: Encontré, pu es, este modo optimo",
donde describe el m~odo de la perspectiva central~ Esta consiste en la regla
cienfffica para
"colocar
bien y con razén" (~> los aumentos y las disminuciones que se presentan
a los Oios del hombre "de las cosa~ de cerca y de lejos..~ de que' medida
pertenece a qu~ dlstancia"~ "Coloca~", os~a dibujar £n wi