La Biblia, su origen y grandes enigmas, Introduccion, Desarrollo, Misterios de la biblia, Conclusion.
MONOGRAFÍA CIENTÍFICA
LA BIBLIA
Su origen
y
grandes enigmas
Natalia Cecilia Odolinski
8 de Septiembre de 1998
Instituto Winter Garden
Introducción
La
Biblia, es el libro más leído, conocido, editado y estudiado del mundo. Para
comprobarlo, basta considerar que ha sido traducido a 2062 de las 3000 lenguas
que se hablan sobre la Tierra. Recientemente, ha sido traducido al mongol, la
última lengua nacional oficial del mundo. En unas palabras podríamos decir, que
es el best seller más grande de todos los tiempos.
El
número de ediciones en las distintas lenguas es extraordinario: sólo en 1994 se
imprimieron 18 millones Biblias completas, 13.800.000 ejemplares del Nuevo
Testamento; 48.400.000 fragmentos y 5.420.000 selecciones de algunos pasajes .
Lo que resulta todavía más fascinante, es el millón de copias que se venden
anualmente en Japón, si consideramos que sólo hay 800.000 japoneses católicos.
Quizá se esté cumpliendo la profecía de un campesino llamado Amos, que hace
2750 años, dijo en Israel: “Va a llegar un día, dice Dios, que mandaré hambre
sobre la Tierra. Pero no hambre de pan ni sed de agua, sino de escuchar la
palabra de Dios”
La Biblia viene siendo estudiada, desde hace
siglos, hasta en sus más minuciosos detalles. Además de saber que posee 1.328
capítulos, 40.030 versículos, 773.692 palabras (en su texto original) y
3.566.480 letras, sabemos que la misma esconde numerosos interrogantes que para
el lector común sería casi imposible descifrar.
Aunque ha sido compuesta a lo largo de 1.100
años, sabemos con precisión quiénes escribieron la mayoría de sus libros y
cuándo fueron redactados.
Entre las páginas de este maravilloso libro,
podemos encontrar misterios, como así también contradicciones. Ya en sus
primeras páginas nos presenta algunos enigmas o contradicciones: dos relatos
diferentes sobre la creación del mundo. En uno dice que creó el mundo en una
semana, que el varón y la mujer fueron creados simultáneamente y que los seres
fueron creados en forma progresiva, es decir, plantas, animales y recién
después las personas. Pero en el segundo, dice que la creación sólo le llevó un
día, que primero creó al hombre y utilizando una costilla, dio origen a la
mujer y por último que el orden de creación fue hombres, plantas y animales.
Esto, me lleva a preguntar, ¿Por qué se
contradice tanto? ¿A cuál de ambos relatos debe dársele crédito?, y por último
¿Cómo reconciliar esta teoría con la teoría de la evolución, hoy casi aceptada
unánimamente por toda la comunidad científica?
Entre los misterios que puede llegar a haber,
los más sorprendentes son: la existencia del Arca de Noé, la bestia del
Apocalipsis, la longevidad de los patriarcas y la caída de Jericó.
Estos “misterios” como muchos otros, ya han
sido descifrados y esto fue logrado gracias a que se ha puesto a la misma en
una computadora, que permitió fuera analizada al derecho y al revés un
sinnúmero de oportunidades.
Desarrollo
La biblia, es también conocida como Santa
Biblia, libro sagrado o Escrituras de judíos y cristianos. Sin embargo, las
Biblias del judaísmo y del cristianismo difieren en varios aspectos
importantes. La Biblia judía son las escrituras hebreas, 39 libros escritos en
su versión original en hebreo, a excepción de unas pocas partes que fueron
redactadas en arameo. La Biblia cristiana está constituída de dos partes: el
Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento. Las dos principales
ramas del cristianismo estructuran el Antiguo Testamento de modo algo
diferente. La exposición del Antiguo Testamento de los católicos es la Biblia
del judaísmo más otros siete libros y adiciones. Por su parte, la traducción
protestante del Antiguo Testamento se limita a los 39 libros de la Biblia
judía. Los demás libros y adiciones son denominados apócrifos por los protestantes,
y libros deuterocanónicos por los católicos.
El orden al igual que el número de libros que
las componen es distinto entre las versiones judía, protestante y católica de
la Biblia. La Biblia del judaísmo se divide en tres partes bien diferenciadas:
la Torá,
o Ley, Profetas, o Neviím, dividida en Profetas Antiguos y
Profetas Posteriores; y Hagiográficos o Ketuvim, que incluye Salmos, los libros
sabios y literatura diversa. El Antiguo Testamento cristiano organiza los
libros según su contenido: el Pentateuco, que se corresponde con la Torá; los
libros históricos; los libros poéticos o sabios, y los libros proféticos. Hay
quienes han percibido en esta organización una cierta sensibilidad en cuanto a
la perspectiva histórica de los libros: primero, los relativos al pasado; a
continuación, los que hablan del presente; por último, los orientados hacia el
futuro. Las versiones protestante y católica del Antiguo Testamento ordenan los
libros en la misma secuencia, aunque los protestantes incluyen sólo los libros
que aparecen en la Biblia judía.
El Nuevo Testamento incluye los cuatro
Evangelios; los Hechos de los Apóstoles, que es la historia de los primeros
tiempos del cristianismo; las Epístolas, o cartas, de Pablo y otros autores; y
el Apocalipsis o Libro de la Revelación.
La Biblia es un libro religioso, no sólo en
virtud de su contenido, sino también del uso que le dan cristianos y judíos. Se
lee en la práctica de los servicios de culto público, sus palabras conforman la
base de la predicación y la instrucción, y se emplea en el culto y estudio
privados. El lenguaje de la Biblia ha moldeado y dado forma a las oraciones,
liturgia e himnos del judaísmo y del cristianismo. Sin la Biblia, estas dos
religiones habrían sido mudas.
Tanto la importancia reconocida como la real
de la Biblia difieren de una forma considerable entre las diversas
subdivisiones del judaísmo y del cristianismo, aunque todos sus fieles le
atribuyen un mayor o menor grado de autoridad. Muchos reconocen que la Biblia
es la guía íntegra y suficiente para todos los asuntos de la fe y de su
práctica; por su parte, otros respetan la autoridad de la Biblia a la luz de la
tradición o de la continuidad de la fe y de la práctica de la Iglesia desde los
tiempos de los apóstoles.
Los primeros cristianos heredaron del
judaísmo una concepción de las Escrituras que daba por sentado que constituían
una fuente autorizada. En un principio no se propuso ninguna doctrina formal
acerca de la inspiración de las Escrituras, como es el caso del Islam, que
sostiene que el Corán fue dictado desde los cielos. Sin embargo, por lo general
los cristianos creían que la Biblia contenía la palabra de Dios tal y como fue
transmitida por su Espíritu: primero a través de los patriarcas y profetas y
más tarde por boca de los apóstoles. De hecho, los autores de los libros del
Nuevo Testamento aludieron a la autoridad de las Escrituras hebreas en apoyo de
sus alegaciones con respecto a Jesucristo.
La doctrina de la inspiración de la Biblia
por el Espíritu Santo y de la infalibilidad de su contenido surgió en realidad
durante el siglo XIX como respuesta al desarrollo de la crítica bíblica,
estudios científicos que parecían poner en entredicho el origen divino de la
Biblia. Esta doctrina sostiene que Dios es autor de la Biblia; por eso la
Biblia es Su palabra. Los científicos bíblicos y los teólogos han propuesto
numerosas teorías para explicar esta doctrina, que van desde un dictado verbal
directo de las Escrituras por Dios, hasta una iluminación que ayudó al autor
inspirado a comprender la verdad que expresaba, tanto si ésta era revelada como
aprendida por la experiencia.
La importancia e influencia de la Biblia
entre cristianos y judíos puede explicarse, en general, en términos externos e
internos. La explicación externa es el poder que ejerce la tradición, las
costumbres y el credo: hay grupos religiosos que manifiestan estar guiados por
la Biblia. En cierto sentido, el verdadero autor de las Escrituras es la
comunidad religiosa, que las desarrolló, las reverenció, las utilizó y las incluyó
en listas de libros bíblicos reconocidos de una forma oficial. Por otra parte,
la explicación interna es lo que numerosos cristianos y judíos continúan
sintiendo por el propio contenido de los libros bíblicos. El antiguo Israel y
la primitiva Iglesia conocían muchos más textos religiosos que los que
constituyen la Biblia actual. Sin embargo, los escritos bíblicos fueron
venerados y utilizados por lo que decían y por cómo lo decían. Fueron
canonizados con rango oficial porque la gran mayoría de los creyentes los
utilizaba y creía en ellos. La Biblia es el auténtico documento fundamental del
judaísmo y del cristianismo.
En
la Biblia los números, pueden expresar tres realidades diferentes: cantidad,
simbolismo y mensaje gemátrico. El primer sentido, es evidente ya que los
mismos representan datos exactos. En cambio el segundo sentido, esconde un
mensaje que lo supera y desborda. Así por ejemplo el 40 representa el cambio de
un período a otro. Por eso decimos que el diluvio universal duró 40 días y 40
noches, porque es el cambio a la nueva humanidad. Otro ejemplo claro podría ser
cuando dice que Dios toma 5 panes, porque este número significa algunos, por lo
tanto decir 5 panes era lo mismo que decir algunos. El tercer sentido que puede
tener un número en la Biblia es gemátrico, esto es una particularidad de la
lengua hebrea, que emplea las mismas letras del alfabeto para escribir los
números. Así, el número 1 es la letra A; el 2 es la B; el 3 es la C, etc. De
este manera si sumamos las letras de
cualquier palabra se puede obtener siempre una cifra o número gemátrico. A lo
largo de la Biblia podemos encontrar varios ejemplos como cuando dice que 14
ejércitos de Oriente invadieron Palestina y se llevaron prisionero a Lot,
sobrino de Abraham. Cuando el patriarca se enteró, reunió 318 personas, los
persiguió, logró derrotarlos y rescató a Lot. Ahora bien ¿pudo en verdad
Abraham vencer con sólo 318 personas a las cuatro formaciones más importantes
de la Mesopotámia? Sabemos que él tenía un sirviente heredero de todos sus
bienes llamado Eliezer (Génesis 15,2). Si sumamos que corresponden a las letras
hebreas de este nombre nos da 318. Con lo cual se habría querido decir que
Abraham salió a combatir con todos sus herederos y que su descendencia será
siempre superior a sus enemigos.
Misterios
de la Biblia
Mucho
se habló de ella, ¿ pero habrá existido?. Hasta el día de hoy, arqueólogos e
investigadores siguen preguntándose lo mismo y con el tiempo la fiebre
expedicionaria hizo que se abrigara la ilusión de poder hallar el dichoso buque
y son muchos los que lo han intentado, sin alcanzar éxito alguno.
Según
la Santa Biblia, gracias a Noé y a su familia todas las especies animales y
vegetales se salvaron del diluvio, ¿pero quién y cómo construyó barco de tal
magnitud?
Según
la tradición, el arca de Noé, la cual era un particular zoológico, habría
llegado a la cima mayor del monte Ararat (5.165 metros de altura), en la ladera
sudeste, que pertenece a Turquía y habría quedado varado a la altura de 2.200 metros. Si bien este es
un hecho, que a mi entender, no es lo suficientemente creíble, los primeros
cristianos habitantes de la región, levantaron un templo al que llamaron el
Templo del Arca, donde festejan todos los años la fecha en que los sorprendidos
pasajeros salieron de la nave.
Este
conocido episodio, está relatado en el libro del Génesis, y parte de un dato
confuso, porque dice que el barco se detuvo en Ararat y no en el monte de dicho
nombre. Y para la Biblia, Ararat es el nombre antiguo de Urartu, es decir la
actual Armenia. Por lo tanto el libro sagrado, da una localización muy vaga ya
que puede ser cualquier lugar de dicho país y el mismo es una meseta elevada
que se extiende a lo largo de más de 230 km. Este dato, nos lleva a pensar si
la Biblia pretendió relatar un hecho verídico o si simplemente se trata de un
relato didáctico.
En
primer lugar, Noé recibió las órdenes de Dios, para construir la famosa nave,
una nave que por sus dimensiones- 150 metros de largo, 25 de ancho y 15 de
alto, con tres pisos de 5 metros de altura cada uno- habría sido imposible de
construir hasta el siglo XIX, por las cientos de personas y estudios que se
habrían necesitado para diseñarla y posteriormente construirla. Luego aunque el
punto anteriormente explicado, resulta bastante increíble; el hecho de que Noé
y su familia hayan podido recorrer los cinco continentes del planeta para traer
una pareja de todos los animales existentes, es aún más fantasioso. Y aunque
pusiéramos un poco de imaginación, como hizo para crear un ambiente adecuado
para cada especie animal; si hoy en día, los mejores zoológicos del mundo, los
cuáles cuentan con la tecnología más moderna que uno pudiera imaginar, tienen
problemas para mantener con vida las distintas especies en cautiverio.
Por
otra parte, los ecologistas, dicen que una especie está extinguida cuando ya
quedan unos pocos ejemplares de la especie y en mi humilde opinión supongo que
si sostienen esto es porque saben que con una sola pareja no se puede repoblar
el planeta. Entonces yo me pregunto ¿Cómo hizo Noé, para repoblarlo?
También
la Biblia Dice que llovió durante 40 días y 40 noches sin parar, pero como
sabemos el ciclo de evaporación que provoca la lluvia, resulta incapaz de
proveer semejante cantidad de agua. Además, dice que la masa de agua, cubrió
todo el mundo. Pero a mi entender resulta un poco ilógico pensar que en sólo 40
días de lluvia se cubrieron los 509.880.000 kilómetros cuadrados de superficie
del planeta. A su vez, afirma que las aguas subieron 7 metros por encima de los
montes más altos de la tierra (Génesis 7, 19, 20). Ahora bien, si el monte más
alto es el Everest con 8.846 metros, para que las aguas alcancen esta altura,
de casi 9 kilómetros, hacía falta que los mares subieran a razón de 222 metros
por día.
Hoy
en día, con los equipos meteorológicos de alta complejidad con los que
contamos, los meteorólogos aseguran que aunque todas las nubes que están en la
atmósfera se precipitaran de repente sobre el mundo, el globo quedaría apenas
cubierto por cinco centímetros de agua. Por último, la bioestratigrafía,
rechaza la hipótesis de una muerte simultánea de todas las especies que
habitaron el planeta. Todas estas objeciones nos indican que el famoso diluvio
universal, nunca existió.
En primer lugar, indica que se
produjo por culpa de los pecados del hombre, ya que estos se acumulan en toda
la tierra y la corrompen. Se vuelve al caos anterior, la creación, y nos hace
entender que entre tanta gente malvada, hay uno que es justo, Noé.
Otro
misterio que encierra la Biblia, es la extraordinaria longevidad de los primeros hombres.
Adán, por ejemplo, vivió 930 años; su hijo Set, 912; su nieto Enósh, 905. Al
leer estos datos me pregunto, ¿ es
posible, que con lo avanzada que está la medicina en estos tiempos, los hombres
logren vivir 80 o 90 años y que ellos hace miles de años hayan logrado vivir
esa abrumadora cantidad de años?
Cualquier
persona, que esté en sus cabales, se daría cuenta que esos números no son más
que eso, ya que carecen de coherencia alguna. Pero si no son edades reales,
¿qué son? ¿No esconderán un mensaje divino para los pocos que lo puedan
descifrar?.
Si
analizamos las distintas edades, podemos observar que las mismas van
disminuyendo a medida que avanzan las generaciones, cuando todos sabemos y
tenemos a la historia como testigo de que dicho fenómeno se dio totalmente al
revés; el promedio de vida humana en la era prehistórica era de 30 años y
en nuestros días, la esperanza de vida
es superior a los 75 años.
Los
investigadores, después de muchas investigaciones concluyeron en que Adán murió
a la edad de 930 años y que la misma es igual a 1000, el número de Dios (salmo
90,4), menos 70, el número de la perfección. Es decir, a Adán se le resto el
número de la perfección y no pudo alcanzar la cifra de Dios.
Si seguimos investigando,
encontramos otros misterios, bastante incomprensibles por cierto, que rodean la
historia del pueblo de Israel. Uno de ellos es la Caída de Jericó, la famosa
ciudad que tiene el privilegio de ser la más antigua del mundo. El misterio
está en ¿Cómo hicieron los israelitas, para conquistar esta fortaleza rodeada
de altas y poderosas murallas y habitada por un pueblo preparado para la
guerra, cuando ellos solo eran una multitud heterogénea que venía huyendo de la
esclavitud de Egipto?
Cuando
los israelitas llegan a Palestina, la Tierra Prometida, la primera ciudad
enemiga que encuentran es Jericó, un centro imponente rodeado de importantes
murallas y habitado por los cananeos. Los mismos a diferencia de los israelitas
que eran una banda de tribus y clanes que venían huyendo, eran un pueblo
organizado que poseía un ejército preparado para la guerra. Dios había
prometido entregarles el país entero. Pero ¿Cómo podrían conquistarlo? Cuenta
la Biblia que Dios habló con Josué y le explicó la estrategia que debía
emplear. Debían realizar durante siete días un extraño ritual, que consistía en
marchar en círculo, en torno a la ciudad, llevando el Arca de la Alianza y los
sacerdotes deberían ir tocando trompetas, mientras el resto del pueblo lo
seguiría envueltos en un solemne silencio. Darían una vuelta cada día y
volverían al campamento. “El séptimo día -dice la Biblia- se levantaron al alba
y dieron siete vueltas a la ciudad del mismo modo” (6,15). Luego, Josué dijo al
pueblo: “Lancen el grito de guerra, porque Yahvé les ha entregado la ciudad”
(6,16). Al oír el toque de las trompetas, el pueblo gritó y las murallas de la
ciudad se derrumbaron.
Pero,
¿qué sucedió realmente? Un descubrimiento arqueológico aclaró el tema. Los
investigadores descubrieron la ciudad de Jericó en 1868, a 28 kilómetros al
noroeste de Jerusalén, cerca del Mar Muerto. Pero entre 1952 y 1959 la
arqueóloga Kathleen Kenyon hizo hallazgos gracias a los cuales pudo trazar la
historia de dicha ciudad. El primer descubrimiento fue que Jericó, es la ciudad
más antigua del mundo, porque hallaron los restos de la muralla de defensa
construida cerca del año 8000 a.C. Esta fortaleza había sido destruida por la
guerra, y vuelta a construir un sinnúmero de veces; la última fortificación que
los arqueólogos encontraron data del año 1550 a.C.
Ahora
bien, si Jericó no volvió a edificarse después de esta última devastación,
quiere decir que cuando Josué y los israelitas llegaron en el 1200, ya hacía
350 años que la ciudad yacía en ruinas. ¿Entonces la toma de Jericó carece de
todo valor histórico? Hoy los historiadores creen que en tiempos de Josué,
había algunas bandas de población autóctona ocupando las ruinas de la ciudad y
quizá intentaron cerrar el paso a los intrusos, pero fueron vencidos por Josué.
Siglos más tarde, los israelitas comenzaron a relatar la historia de la
conquista de la Tierra Prometida y al preguntarse que había pasado con la
magnífica protección de aquella ciudad, dijeron que todo había sido obra de
Yavhé y por el beneficio de las oraciones que habían dicho. La batalla está
contada como una celebración litúrgica y los protagonistas son los sacerdotes,
quienes no poseen armas, sino que llevan trompetas, el principal instrumento
musical de alabanza a Dios (NM 10,10).
Estos
y muchos otros elementos indican que si bien existió una batalla, la Biblia la
cuenta como fue interpretada por ellos, es decir, de acuerdo a lo que su fe les
enseñaba.
El
último libro llamado “Apocalipsis”, también plantea una serie de enigmas ¿Quién
es la bestia que aparece allí y que
perseguirá sangrientamente a los creyentes de los últimos tiempos?
La
Bestia del Apocalipsis, ¿ Quién era realmente el gran enemigo de la
cristiandad que se escondía detrás de esta temible figura que aparece una y
otra vez en el texto del evangelista San Juan?
Debido
a su simbolismo, este último libro es el más difícil de comprender. A lo largo
del mismo desfilan un sinnúmero de personajes, pero el más conocido es la
célebre bestia. Son dos los lugares claves para poder descifrar el misterio que
encierra dicha figura: los capítulos 13 y 17. Y para los investigadores, hay
una única respuesta: la bestia del Apocalipsis es el Imperio Romano. La primera
indicación que se brinda es que salió del mar (13,1). Israel fue siempre un
pueblo de tierra firme y albergó siempre terror a las aguas abiertas. La
naturaleza caótica del mar hizo poco apoco se convirtiera en la encarnación de
las esferas infernales, hostiles a Dios. Pero más concretamente, este mar
representaba, para los judíos, el Mediterráneo, al otro lado del cual se
encontraba su peor enemigo: el Imperio
Romano. Juan sigue refiriendo su visión y dice que la bestia tenía en sus
cabezas títulos blasfemos. Este simbolismo concuerda perfectamente con la costumbre
de los emperadores de atribuirse títulos propios de Dios como los de divino,
hijo de Dios, adorable, salvador.
Entre
las peculiaridades de la Bestia, se nos cuenta que una de sus cabezas parecía
herida de muerte, pero que su llaga mortal se curó (13,3). Si más adelante nos
revela el secreto de que cada una de las siete cabezas de la Bestia son
emperadores (17,9), entonces hay que entender que se trata de un soberano al
que se creía muerto pero que revivió. Esto se refiere a un hecho que
relatan los historiadores de la época:
cuando Nerón se suicidó, muchos no quisieron creer que hubiera muerto, y se
difundió el rumor de que se había ido a un país extranjero para preparar un
ejército y volver a conquistar el reino.
Así
se creó la leyenda de su retorno después de la muerte. En 13,18 termina la
descripción de la terrible Bestia que persigue y mata a los cristianos y de una
segunda que hace una estatua de la anterior para que todos la adoren. Después
de haber presentado estas figuras simbólicas, Juan presenta una especie de
acertijo que hay que resolver y que dice así: “¡Aquí se requiere sabiduría! Que
el inteligente calcule la cifra de la Bestia, pues se trata de la cifra de un
hombre. Su cifra es 666 (13,18)”
Juan se hallaba preso por los
romanos en el momento de escribir su libro y su vida corría peligro; entonces,
decide advertir a los cristianos de una manera velada para evitar que la
policía imperial pudiera tomar represalias contra él. Con toda probabilidad se
trata de Nerón, pues si se escribe su nombre en hebreo, el resultado es el siguiente:
N (=50) + R (=200) + W (=6)+ N (=50) + Q (=100) + S (=60) + R (=200) = 666. Con
las letras (NRWNQSR) se escribe el nombre y el título del emperador: Nerón
César. Por si esto fuera poco, en el capítulo 17 el autor vuelve a dar otras
indicaciones para despertar dudas. Dice que las siete cabezas de la Bestia son
siete colinas (v.9). Todos sabemos que Roma, es la famosa ciudad que fue
construida sobre siete colina, por lo tanto la identificación de la Bestia con
Roma es clarísima.
Conclusión
Por
cierto, el libro más leído del mundo está plagado de misterios, enigmas y
secretos y adentrarse en su lectura es aventurarse a encontrarlos a cada paso.
Pero muchos ignoran que la mayoría de estos interrogantes han sido ya resueltos
tras tres mil años de persistente lectura por parte de los investigadores.
En
la Biblia los números, pueden expresar tres realidades diferentes: cantidad,
simbolismo y mensaje gemátrico, y detrás de cada uno hallamos un dato o
misterio.
Si
analizamos los distintos “misterios” de la Biblia, nos damos cuenta que los
mismos no existieron, sino que fueron escritos para dejar una enseñanza en los
fieles. Es decir, que no son más que historias que pertenecen al género
didáctico.
En
el caso del “Arca de Noé”, Dios pone a Noé a prueba, le ordena construir una
gran embarcación, en pleno desierto, sobre tierra firme y sin decirle para qué.
El mensaje o enseñanza de este relato, es clarísima, si Dios da una orden y el
fiel la obedece se salva sino lo hace se autodestruye.
Toda esta situación nos lleva a entender que
si el hombre construye su vida con las pautas que Dios le dicta, es decir
obedeciéndolo, se salvará.
Algo
similar ocurre en “los patriarcas longevos”, en este caso es más que obvio que
el hecho no existió, ya que carece de lógica. Este no es más que una especie de
lección que dice que quien obedezca logrará alcanzar el número de Dios, pero
que el que no lo haga se verá perjudicado con una reducción en sus años de
vida.
La
Biblia está estrechamente relacionada con la religión, porque es utilizada en
todos los actos de dicha naturaleza y a su vez fue canonizada por la dicha
comunidad.
En
mi opinión, muchos puntos en lo que a religión respecta son injustos. Uno de
ellos son las pautas; porque la Biblia no permite al hombre establecer las
propias, sino que lo condiciona permanentemente a actuar como la misma lo
establece, ya que en ella encontramos la manera en que debemos actuar con los
padres, amigos o hasta vecinos.
Además
me parece acertado el pensamiento de Nietzsche cuando dice que la religión nace
del miedo y que para poder desarrollarse uno debe, en cierta forma, matarlo.
Las personas que actúan según sus normas, lo hacen porque temen establecer las
propias.
A
mi entender la cultura ha matado a Dios. Antes cuando se creía y confiaba
ciegamente en él, se buscaban las respuestas a todas las preguntas del mundo en
la religión; y uno estaba en cierta forma vacío porque no buscaba sus propias
respuestas.
La
“longevidad de los patriarcas”, nos enseña
que la edad de una persona, el largo de su vida, dependen de su
fidelidad a Dios; y allí encontramos porque la edad de los patriarcas fue
disminuyendo. Con el paso del tiempo las personas comenzaron a alejarse de Dios
y por eso comenzaron a vivir, simbolicamente, menos años y digo simbolicamente,
porque todos sabemos que esto ocurrió totalmente al revés.
La
Biblia justifica estas extrañas edades, diciendo que como hasta ese entonces no
se había vida después de ésta, debía justificar lo bueno que uno hacía
Bibliografía
Nuevo curso de lógica y
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Guillermo A. Obiols
Editorial Kapelusz
Febrero de 1997
Revista Conozca Más
Editorial Atlántida
Septiembre de 1993
Enciclopedia Interactiva
Encarta 97
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Círculo de lectores
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Diccionario Pequeño Espasa
Editorial Espasa Calpe
La Santa Biblia