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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Música Antigua: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 2703 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Música > |
Música
Antigua
Término
utilizado para describir la música europea desde el siglo X hasta el siglo XV,
también conocida como música medieval. Se denomina del mismo modo un movimiento
reciente relacionado con la práctica de la interpretación de la música anterior
al siglo XIX.
La
monodia sacra
Si
bien las fuentes más antiguas de música polifónica (a varias partes o voces)
datan del comienzo de este periodo (por ejemplo, el tratado Musica
enchiriadis, hacia el 850), las principales tradiciones heredadas
eran monofónicas (a una sola parte o voz). Todavía se discute sobre los
orígenes exactos del canto litúrgico, que hoy se conoce popularmente como canto
gregoriano. Los manuscritos que han llegado a nosotros de finales del siglo IX
muestran una notable diversidad de estilos regionales y unos tipos de notación
musical (neumas) que indican sólo el contorno aproximado de las melodías.
En
cualquier caso, los siglos X al XII fueron testigos de importantes avances
dentro de este repertorio. Se añadieron nuevos temas poéticos y musicales (por
ejemplo, las secuencias, tropos y conductus) a la liturgia tradicional, y
las innovaciones teóricas de Guido d’Arezzo, que condujeron a la producción por
primera vez de libros de cantos que utilizan la notación habitual en pentagramas.
Una de las novedades más importantes fue el drama litúrgico que floreció entre
los siglos XI y XII. Los ejemplos más antiguos, que fueron introducidos en las
ceremonias del Sábado Santo, representan la visita de las tres Marías a la
tumba de Cristo (Visitatio sepulchri) utilizando versiones ampliadas de los
diálogos en canto llano entre los ángeles y las tres mujeres. Los dramas
eclesiásticos posteriores utilizaron otros temas tanto del Antiguo como del
Nuevo Testamento (por ejemplo, Ordo prophetarum) y, a veces, también la
vida y milagros de los santos (por ejemplo, de san Nicolás). La parte musical
siguió basándose en modelos del canto llano, pero aumentando su vocabulario
expresivo con lamentos apasionados (planctus) y gritos de ira. Parece que algunos
de estos dramas fueron escritos para diversión de los cantantes de coro (por
ejemplo, El
juego de Daniel), así como para la enseñanza de la fe cristiana.
La
monodia profana
Comparado
con la abundancia de fuentes de monodias sagradas a partir del siglo X, el
repertorio de la canción profana anterior al 1150 está relativamente poco
documentado, si dejamos a un lado las ocasionales citas de estribillos poéticos
populares en los romances, obras de teatro y polifonía posteriores. Incluso en
los casos en los que se ha conservado la notación musical, no hay garantías de
que se trate de la obra original. No obstante, con el auge de la langue d’oc
(provenzal) y la langue d’oïl (una forma primitiva de francés) como lenguajes
poéticos de los siglos XII y XIII, se creó un amplio repertorio de canciones de
trovadores y troveros para las cortes de la nobleza francesa. Los trovadores
(activos en el sur de Francia) y los troveros (que actuaban en el norte)
provenían de clases sociales distintas, aunque la mayoría descendía de la
aristocracia y escribía dentro de las convenciones del amor cortesano, que
elevaba a las mujeres a una relevante posición en la sociedad. No es casualidad
que este periodo fuera testigo del crecimiento del culto a la Virgen María,
pero también era la época de las Cruzadas. En consecuencia, uno de los temas
característicos de la producción de estos poetas músicos era el de la guerra y
la separación. Esta costumbre pronto se difundió por Alemania, Italia y España.
En
general, las canciones de los troveros revelan un mayor interés por la
organización formal que las de los trovadores, y anticipan algunas de las
estructuras de las chansons de los siglos XIV y XV
(especialmente el rondeau). Los cancioneros recogen más de dos mil
composiciones de este tipo, y no sólo identifican a muchos de los compositores
(por ejemplo, Teobaldo I, rey de Navarra, 1234-1253), sino que también retratan
las vidas de las figuras más célebres. La monodia profana decayó después del
1300, pero sobrevivió brevemente en los virelais y lais de Guillaume de Machaut,
inspirados en la poesía trovadoresca.
Junto
a los trovadores y troveros conviene citar a otro tipo de personajes, mitad
poetas, mitad saltimbanquis, llamados juglares. Iban de aldea en aldea,
perseguidos por la Iglesia, divirtiendo a un público analfabeto. Son los
transmisores de la música popular no litúrgica. Mientras que los trovadores
componían y cantaban sus propias obras, el juglar sólo interpretaba por no
tener formación para más.
Polifonía
Mientras
Adam de la Halle, uno de los últimos troveros, aún se dedicaba a añadir
acompañamientos armónicos simples a sus canciones, las grandes abadías y
colegios eclesiásticos de Europa eran testigos de más de cuatrocientos años de
experiencia con la polifonía escrita. No existen dudas de que había música
improvisada tanto en los contextos profanos como en los sagrados incluso antes
de que hubiera registro de ello. Pero entre el año 850 y el 1150 es posible
trazar la evolución de la polifonía litúrgica conocida como organum,
desde las simples duplicaciones paralelas del canto llano a la octava, la
quinta o la cuarta, hasta otras versiones más sofisticadas en las que el canto
llano aparece por debajo de una voz superior exuberante (llamada cantus).
En Winchester, Limoges, Chartres y Santiago de Compostela se conservan
importantes manuscritos con ejemplos de este tipo de repertorio. La cima de
este proceso de embellecimiento de la liturgia (principalmente del propio de la
misa) está representado por la escuela de Notre Dame, en París, de finales del
siglo XII y comienzos del XIII. Hasta nosotros han llegado los nombres de dos
de esos compositores: Leoninus (a quien se atribuye la compilación del Magnus liber
organi, 1180) y Pérotin, llamado el Grande, que se supone revisó e
hizo añadidos a la obra de su predecesor (c. 1185). Es muy probable que
ambos tuvieran un papel destacado en el desarrollo de la forma primitiva de la
notación rítmica basada en los seis modos rítmicos (cuyos nombres proceden de
los pies poéticos griegos: troqueo y yámbico, entre otros). La aplicación de
pies métricos (casi equivalentes a los ritmos binarios compuestos modernos) a
las voces superiores del organum —y a veces también a los tenores
(en esta época, las voces más graves) del canto llano—, revitalizó la forma y
allanó el camino para un rápido desarrollo de la notación y de las técnicas de
composición elaboradas durante los siglos XIII y XIV.
Dado
que el mismo organum evolucionó como una mera ornamentación de las
secciones solistas de los introitos y graduales del canto llano, resulta lógico
pensar que también lo interpretaban solistas. De hecho, la superposición e
intercambio constante de las voces, por ejemplo, en el Viderunt omnes (gradual
navideño) a cuatro voces de Pérotin, presupone tal claridad en la ejecución que
sería recomendable utilizar una sola voz por cada parte. También existen
evidencias de que la voz o voces superiores del organum estaban reforzadas
con textos adicionales (tropos) en las secciones en las que el tenor
se movía de forma métrica respecto a la otra u otras partes. Estas secciones (cláusulas)
eran interpretadas como piezas independientes de música de cámara devocional o
recreativa, y también como parte del contexto original del organum. Alrededor del 1240
tanto las partes superiores en francés como las escritas en latín eran
inventadas y se llamaban motetes, título que luego se aplicó a las obras
completas.
Durante
la segunda mitad del siglo XIII, el motete se estableció como la forma
principal de música artística polifónica en Europa. Numerosas colecciones de
manuscritos (algunas de ellas copiadas después del año 1300) atestiguan su
significación y popularidad. El manuscrito Montpellier, por ejemplo, contiene más de
300 motetes para dos, tres y cuatro voces, cuyos temas van de lo religioso a lo
erótico, y que a menudo contienen una yuxtaposición de dos, uno en latín y otro
en francés. Un género importante, el motete pastoril, relata incidentes de
corte rural entre pastores y pastoras e introduce la figura de un caballero que
trataba de seducirlas. La influencia de las convenciones poéticas de trovadores
y troveros, a menudo se combinaba con la cita de estribillos poéticos comunes o
(en cerca de veinte casos) el uso de canciones y danzas profanas francesas en
lugar de los habituales tenores del canto llano.
Una
de las consecuencias del uso de textos narrativos en las voces superiores de
los motetes fue la necesidad de utilizar valores rítmicos más cortos que
permitiesen acoplar palabras y música de forma silábica. Los teóricos Franco de
Colonia (alrededor de 1260) —que introdujo una forma de notación mensural
(medida) que incluía la semibreve como unidad distinguible (en transcripción
moderna, aproximadamente una semicorchea)— y Petrus de Cruce (hacia el 1280)
—quien dio aún más flexibilidad al sistema para permitir el agrupamiento de
hasta siete semibreves, lo que permitió declamar con más rapidez— fueron los
autores de las soluciones a este problema. Estos avances en la notación
sentaron las bases para el Ars nova, cuyos principios quedaron
establecidos en el tratado del mismo nombre (alrededor de 1325) de Philippe de
Vitry (1291-1361). Entre otros refinamientos de la notación, Vitry (así como
otros teóricos contemporáneos suyos) introdujo un nuevo valor rítmico (la
mínima), así como un método más sistemático para indicar los silencios. Por
primera vez fue posible tener notación para la síncopa —práctica ésta que
alcanzó su más alto nivel de complejidad en el estilo llamado Ars
subtilior (en latín, ‘arte más que útil’) de finales del siglo XIV,
en la corte papal de Aviñón.
Si
bien resultaría más lógico usar el término Ars nova sólo para describir la música de
la primera mitad del siglo XIV, hoy se acepta su uso como etiqueta estilística
para el periodo comprendido aproximadamente entre 1300 y 1400. Los autores de
la época habían acuñado ellos mismos el término Ars antiqua para referirse
al arte del siglo precedente, entre alrededor de 1200 y 1300. Aparte de las
innovaciones en la notación, el nuevo arte del siglo XIV estableció una serie
de patrones técnicos para la composición que han tenido una influencia muy
duradera. Uno de ellos, el isorritmo (en griego, ‘ritmo semejante’), se
construía sobre los esquemas rítmicos repetidos de los tenores de los motetes
del Ars
antiqua, al que se aplicaba los mismos principios que a las voces de
los motetes y a los movimientos de la misa polifónica. El motete en sí continuó
utilizándose, tanto en su forma sagrada como profana, tal y como era en el
siglo XIII, y fue adoptado como medio de debate y sátira política (como en Le Roman de
Fauvel, un extenso poema satírico escrito aproximadamente entre 1310
y 1314, con 167 melodías, varias de ellas de Philippe de Vitry).
Tanto
si los motetes isorrítmicos se componían o no comenzando con el tenor
(generalmente la parte inferior), las canciones polifónicas del periodo del Ars nova
parecen haber sido construidas a partir de la voz superior (cantus).
La parte o partes inferiores actúan como acompañamiento a una melodía más
expresiva cuya poesía se amolda a una de las formas fijas establecidas
(rondeau, balada y virelai en Francia). Las estructuras
musicales (por oposición a las poéticas) se basaban en el uso de dos secciones
equilibradas que se repetían con el mismo texto o con uno nuevo, según la forma
que se emplease. El uso del canon era habitual, en especial en las canciones
sobre temas de caza (en su más amplia definición) conocidas como chace
(en Francia) o caccia (en Italia). En ocasiones, las canciones utilizaban
técnicas del motete al citar una melodía popular en la parte del tenor.
Este uso de un cantus firmus sería aún más explotado en las partes
musicales de la misa, especialmente en la primera mitad del siglo XV.
Los
dos compositores más importantes del siglo XIV fueron Guillaume de Machaut y
Francesco Landini (alrededor de 1325-1397). La conservación de sus obras en
bellísimos manuscritos refleja la estima de que gozaban entre sus
contemporáneos y sucesores. Sus respectivas producciones son indicadoras de la
popularidad de las formas fijas en Francia y del madrigal (que no debe
confundirse con el del siglo XVI) y la ballata en Italia. Machaut fue también el
primer compositor conocido de una obra completamente polifónica de ordinario
para la misa además de ser un poeta muy considerado en su época. Sus trabajos
se caracterizan por la refinada aplicación del isorritmo y la síncopa, por lo
que a veces su música es descrita como intelectual. Esto no es cierto, dado que
sus composiciones siempre son intuitivas respecto al texto y poseen un tono
alegre en los momentos de alarde vocal. En comparación, Landini es justamente
apreciado por su estilo melódico, fluido y sus maneras rítmicas más graciosas.
Se puede afirmar que su música ensaya algunos de los rasgos del estilo
posterior del bel canto italiano.
Otra
forma que tuvo su importancia en esta época fue la danza. También hay tipos de
danza religiosa, utilizados en las representaciones teatrales de la Iglesia. En
España es famoso el Canto de la Sibila. Otras danzas de los
peregrinos se conservan en el Llibre Vermell de Montserrat. España, por
razones de vecindad con Francia, estuvo al corriente de las novedades musicales
de la época. Destaca el Códice Calixtino, donde aparecen entre
muchas piezas monódicas 21 discantos a dos voces y uno a tres, quizá el más
antiguo conocido en Europa, pues data del siglo XII.
Otra
colección importantísima de aspecto religioso fue las Cantigas de Santa María de Alfonso
X el Sabio. Recopiladas a finales del siglo XIII, son más de 400 canciones
monódicas dedicadas a la Virgen. De Martín Codax, trovador gallego, se
conservan las melodías de 6 cantigas. En cuanto a la música polifónica,
destacan el códice del monasterio de las Huelgas que contiene composiciones
tanto monódicas como polifónicas del XII al XIV, y el Llibre Vermell del siglo XIV.
La
música instrumental que ha sobrevivido del periodo del que hablamos es
relativamente escasa y tanto la música profana como la religiosa de esta época,
aunque era escrita para voces, podría interpretarse con acompañamiento
instrumental (violas, flautas, chirimías, laúdes, salterios y gaitas). Un
pequeño número de estampidas (de estructura AABBCC) se conservan en varios
manuscritos de los siglos XIII y XIV, son casi siempre monofónicas y a veces
tienen títulos muy atractivos (por ejemplo, El lamento de Tristán). Aproximadamente
desde 1325 hay un número cada vez mayor de arreglos para teclados de
composiciones vocales (incluidas algunas de Vitry en el Códice Robertsbridge) que
representan los comienzos de una tradición que culmina en las colecciones del
siglo XV, como el Libro de órgano Buxheim (hacia el 1470). La música del siglo
XV siguió utilizando las técnicas y estructuras del periodo del Ars nova.
En Inglaterra, especialmente, el desarrollo de un lenguaje armónico más rico
alcanzó su cima en las partes musicales de las misas y motetes de Leonel Power
(hacia 1375-1445), John Dunstable y otros, incluido los del manuscrito de Old
Hall (copiado a principios del siglo XV). La síntesis de los estilos nacionales
que coincidió con el establecimiento del ciclo de la misa como una forma de
arte central en Europa (entre 1430 y 1470), fue estimulada en gran medida por
la popularidad e influencia de la música inglesa en el continente.
La
época de los Reyes Católicos fue muy importante para la música española. Los polifonistas,
aunque conocían y practicaban las técnicas de los flamencos, mantuvieron un
estilo propio, con formas más populares, como el villancico y el romance.
Utilizaban unos procedimientos menos complicados que los flamencos, adquiriendo
sus canciones mayor sobriedad y frescura. El más importante fue Juan del Encina,
poeta, dramaturgo y músico.
La
práctica interpretativa
En un
segundo sentido, el término música antigua se refiere al movimiento cuyo
objetivo se dirige a interpretar de la forma más auténtica tanto la música
medieval como la del renacimiento y la música barroca. Identificada en
principio con los trabajos pioneros de David Munrow (1942-1976) y el Early
Music Consort de Londres, el término se utiliza ahora de forma generalizada
para designar a todo estudio aplicado cuyo objetivo sea recrear las condiciones
y convenciones de la interpretación original de una composición. Desde 1970 han
proliferado los festivales y las muestras de reproducciones de instrumentos
originales y temas relacionados con la música antigua.
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