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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Música Arabe: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 2023 | Votar! | 1 voto | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Música > |
Música
de los países árabes del Oriente Próximo y del norte de África. La tradición de
esta música se ha conservado en todas las regiones árabes durante miles de
años. Si bien ha sufrido muchos cambios con el paso de los siglos, ha mantenido
ciertos rasgos distintivos.
Orígenes
e influencias
La
tradición de la música árabe se desarrolló en las cortes de las dinastías
islámicas desde el siglo VII hasta el XIII. Floreció durante la dinastía Omeya
de Siria a lo largo de los siglos VII y VIII. A Bagdad, ya en época de los
Abasíes, fueron llevados los mejores músicos, cuando gobernaba Harun al-Rashid
(766-809), que fue mecenas de las artes musicales durante el siglo VIII. Todas
las ciudades del mundo musulmán, desde España y el norte de África hasta las
del Oriente Próximo, acogieron a numerosos artistas. Estos músicos solían ser a
la vez compositores, poetas e intérpretes.
Si bien los
principales escritos sobre música árabe aparecieron después de la expansión del
islam a principios del siglo VII, la tradición musical ya había comenzado bajo
las influencias preislámicas. Antes de la expansión musulmana la música árabe
había incorporado las tradiciones musicales de la dinastía sasánida (226-641)
de Persia y del antiguo Imperio bizantino (siglos IV a VI), así como de la
poesía cantada de la península Arábiga. Los estudiosos árabes también
aprendieron de los escritos sobre música de los filósofos de la antigua Grecia.
Teóricos musicales de los siglos X y XI como Alfarabí y Avicena (980-1037),
construyeron sus propias teorías basándose en la tradición griega y en la
música de su tiempo. Estas obras griegas traducidas por los eruditos árabes
fueron más tarde objeto del estudio de los científicos y filósofos europeos.
Melodía
y ritmo
La
música árabe se crea a partir del uso de sistemas melódicos y rítmicos no
armónicos. Las melodías provienen de una amplia variedad de modos melódicos,
conocidos como maqamat. En los libros árabes de música se encuentran hasta
52 maqamat,
de los cuales al menos una docena son de uso habitual. Estos modos utilizan más
notas por octava que las escalas occidentales, con intervalos (microtonales)
notablemente más pequeños que los semitonos occidentales. Las melodías árabes
también suelen utilizar con frecuencia la segunda aumentada, un intervalo poco
frecuente en las melodías de Occidente. Los sonidos de la música árabe son un
ejercicio de melodía con sutilezas y variación creativa, que hace gala de una
ornamentación continua y a menudo intrincada. En la melodía del ejemplo, la primera
línea de la música representa el comienzo de una lección o una actuación
simple. La segunda línea muestra las notas que el músico ha utilizado en forma
de escala. Una escala similar a la que se señala es la utilizada por los
maestros árabes para que sus alumnos aprendan a componer y tocar música.
La
estructura rítmica de la música árabe tiene una complejidad similar. Los ciclos
rítmicos tienen hasta 48 pulsos y engloban varios tiempos fuertes (llamados dums),
así como tiempos débiles (llamados taks) y silencios. Para captar el modo
rítmico, el oyente debe identificar un patrón largo. Es más: los músicos no
tocan simplemente el patrón, sino que lo elaboran y ornamentan y, a menudo, se
hace reconocible gracias a la disposición de los tiempos fuertes. El ejemplo
muestra una interpretación simple del modo rítmico llamado samaci thaqil, al que sigue
un patrón básico.
El
control de la melodía y el ritmo de estos sistemas es fundamental para la
composición y la interpretación de la música árabe. Los estudiantes también
aprenden piezas musicales, tanto canciones como obras instrumentales, pero
raramente las interpretan exactamente como aparecían en su composición o
presentación originales. En la tradición árabe, los buenos músicos ofrecen algo
nuevo en cada presentación, mediante la variación y la improvisación de piezas
o modelos conocidos (taksim), de manera similar a los músicos
clásicos de la India o los de jazz; estas innovaciones pueden ser composiciones
prolongadas, de más de diez minutos y hasta una hora de duración, que sólo
conservan una semejanza con la estructura general de los modelos.
Las
invenciones del músico tradicionalmente dependen de la respuesta del público
que reacciona durante la actuación, bien de forma verbal o mediante el aplauso;
el silencio es interpretado como falta de interés o signo de desaprobación. Los
miembros del público, en esta tradición, participan activamente en la
determinación del tiempo de la actuación y en el perfil de la pieza musical,
animando a los intérpretes a repetir una sección de la misma o a pasar a la
siguiente.
Poesía
cantada y recitada
Históricamente
las palabras y la música han estado estrechamente unidas en la música árabe. El
canto sigue siendo el rasgo central. Aunque se distingue de la música, el Corán
—libro santo del islam— se recita en voz alta, en público, y a menudo siguiendo
los modos melódicos de la música árabe. Las imprecaciones religiosas y las
canciones de la música de los países islámicos se basan en el sistema musical
pero enfatizan el texto de una manera similar al recitado del Corán.
La
oratoria es un arte apreciado en las sociedades árabes. Tradicionalmente los
recitales de poesía forman parte de las ceremonias, celebraciones y otras
actuaciones. Los poemas sofisticados y los versos coloquiales suelen cantarse
con la esperanza de que la ejecución del cantante profundice en el espíritu y
significación del poema, aunque sin oscurecer sus juegos de palabras. El canto
de una qasidah,
un largo poema narrativo de temática referida a la descripción de la
naturaleza, sucesos políticos o devoción religiosa, sirve de ejemplo de la
tradición clásica preislámica, en la cual los cantantes seleccionan una docena
o más de líneas intensas de poemas mucho más extensos y crean melodías para
ellas. Sus versiones poseen variaciones e improvisaciones largas que hacen que
los oyentes se sientan arrastrados por el espíritu de la poesía y la música.
Esta tradición continúa en una multitud de géneros de canciones, incluso en
algunas de carácter folclórico y muy coloquial que se tocan en pequeñas aldeas
y operan de forma similar, es decir, combinando ideas y juegos de palabras
sofisticados con una ejecución musical creativa.
Instrumentos
y música instrumental
Los
instrumentos más utilizados en la interpretación de la música árabe son el ûd,
pariente del laúd europeo y el ney, una flauta vertical de lengüeta.
Entre las percusiones más habituales encontramos los tambores en forma de reloj
de arena y las panderetas, con o sin platillos. Estos instrumentos varían en
nombre y forma según la región de origen. En las celebraciones al aire libre se
tocan instrumentos de lengüeta doble de tamaños diferentes, como el mijwiz
libanés y el mizmar egipcio. El rababah, un violín árabe, está
históricamente relacionado con el europeo, que hoy también puede encontrarse en
muchas regiones árabes (tal como ha sido adoptado en la música clásica de la
India).
Las
actuaciones solistas deben provocar la participación del público, al que se
considera con buen criterio, lo que representa la cima del cumplido musical
para el instrumentista, una experiencia similar a la que el canto de la poesía
representa para el vocalista. Durante un taqsim (una forma de improvisación
instrumental), el instrumentista escoge un modo melódico, ofrece la
interpretación del mismo, asciende de tesitura y modula a otros modos. En
ocasiones, el intérprete desciende de nota para finalizar en el modo original.
El nivel musical se mide por el virtuosismo técnico, la creatividad y la
sutileza del músico para sugerir otros modos, composiciones e incluso la música
de otros artistas.
Las
actuaciones tradicionales —tanto si son espectáculos clásicos en salas de
conciertos, como representaciones en hoteles o programas de televisión— suelen
englobar actuaciones tanto instrumentales como de cantantes, a menudo en
alternancia, que duran cerca de una hora y que están dispuestas de tal manera
que alcanzan su cima durante la interpretación vocal. Esas colecciones de
piezas —métricas o no, vocales o instrumentales, simples o complejas y muchas
veces unificadas por un modo— son esenciales en la música árabe. Ejemplos de
este estilo musical son las formas de la nuba, norteafricana aunque de origen
andaluz, y la waslah del Mediterráneo oriental, que son las formas
habituales de entretenimiento en las reuniones de los hombres árabes. Las
actuaciones modernas de la vocalista egipcia Um Kalsum y del sirio Sabah Fakhri
ejemplifican esta tradición en el siglo XX.
Los
cambios en la música árabe
Si
bien se han mantenido los principios generales, la tradición de la música árabe
ha cambiado a lo largo de los siglos. Las prácticas locales características han
evolucionado y se han convertido en una identidad cultural de sus sociedades
respectivas. Por ejemplo, las ciudades norteafricanas de Fez, Tetuán, Tremecén
y Túnez tienen distintas versiones de la nuba andalusí, lo que ayuda a definir la
cultura local. Además, están estrechamente relacionadas con las historias de
sus regiones. Los modos melódicos del mismo nombre se afinan con ligeras
diferencias en Siria, Egipto, Irak y en los países del norte de África; la
música de estas regiones se distingue por la entonación. Los modos rítmicos
también tienen diferentes articulaciones según las distintas procedencias. Los
estilos de las melodías y las versiones difieren. La poesía cantada,
especialmente la que lo hace en un verso coloquial, cambia según los dialectos
locales. El maqam
iraquí no es simplemente un modo melódico, sino una serie de piezas en un modo
particular. La palabra maqam en Irak conlleva un significado más
cercano al de waslah o de nuba que la misma palabra en otros sitios.
Dada
la ausencia de registros o notación anterior al siglo XX, resulta imposible dar
un fecha certera del nacimiento de las melodías. Algunos ejemplos particulares,
específicamente las de al-Andalus o las del muwashshahat sirio pueden ser centenarias,
pero no parece que hayan permanecido intactas con el paso de los años. Hay
piezas musicales muy conocidas de época antigua que probablemente hayan estado,
a lo largo de la historia, sujetas a la reinterpretación en diferentes sitios.
Música
folclórica
En el
mundo árabe se pueden encontrar cientos de tradiciones folclóricas locales,
algunas de las cuales llevan las huellas de las prácticas musicales de pueblos
con los que la cultura árabe ha tenido contacto. Así, se considera que las
ricas tradiciones de percusión de los estados del golfo Pérsico son el
resultado de un frecuente contacto con mercaderes africanos. La tradición gnawa
de Marruecos toma su nombre de los esclavos guineanos llevados a Marruecos
desde el África occidental. La música nubia de Egipto muestra un sistema
melódico propio que utiliza una escala pentatónica (de cinco notas) e incorpora
ritmos que la distinguen. En muchos casos, los oyentes locales no dudarían en englobar
esas tradiciones entre los componentes propios de la música y la cultura
árabes. En España la tradición árabe se enriqueció con la influencia andaluza
dando origen a nuevas formas como la moaxaja y el zéjel.
Música
popular
La
música popular árabe proviene tanto de estilos folclóricos como clásicos, en
cualquier caso, de acuerdo con los intereses y experiencias de los músicos y
sus públicos. Los teclados electrónicos afinados en los maqamat son los instrumentos
que suelen acompañar a cantantes y al verso coloquial en las canciones
populares. Los tambores y ritmos de la música folclórica son una parte
fundamental de los grandes conciertos en los que intervienen músicos jóvenes.
En algunos casos, los cantantes adaptan su estilo para establecer vínculos con
públicos cuya lengua materna no es el árabe y tratar al mismo tiempo de
mantener algo de la tradición musical propia.
La
música árabe y otras tradiciones musicales
La
tradición de la música árabe no tiene una existencia aparte, sino que cohabita
con las tradiciones de Turquía, Irán y Asia central. Existen elementos comunes
en los sistemas melódicos predominantes de la dastgah persa, el mugam
azerí, el makam
turco, el shashmaqam
uzbeco-tayico y el maqam ugur de China. Las comunidades
musulmanas de todo el mundo comparten las tradiciones del recitado coránico y
la canción religiosa. De forma similar, los cantos religiosos de las iglesias
cristianas del Próximo Oriente, como la maronita de Siria y la copta de Egipto,
son compartidos por miembros de sus iglesias en todo el mundo.
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