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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Música Islámica: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 1535 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Música > |
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Música
de los países islámicos
Arte vocal e instrumental
desarrollado por los pueblos del mundo islámico, una región que se extiende
desde la costa atlántica del norte de África al sureste de Asia, e incluye gran
parte de África, el sureste asiático, Asia central y el subcontinente de la
India. A pesar de las diferencias regionales y culturales, las artes musicales
de los distintos pueblos musulmanes poseen unos rasgos que las identifican como
una unidad. Estas características resultan más evidentes en los países cercanos
al nacimiento del islam, los países árabes del Próximo Oriente y norte de
África, así como Turquía e Irán. Más alejados de esta base, las huellas de la
música islámica se muestran menos consistentes, a pesar de lo cual a menudo son
muy pronunciadas. El canto llano coránico de Malaysia y las islas Filipinas,
por ejemplo, en esencia no se distingue del canto llano del Próximo Oriente,
mientras que la poesía cantada de Afganistán, en Asia central es notablemente
fiel a sus modelos del oeste de Asia. Por otra parte, la música de los
conjuntos de gongs del sureste asiático pertenece a un sistema musical
diferente, anterior al islam.
Características generales
De los dos tipos básicos de música
en el mundo islámico, uno de ellos podría llamarse prosa musical, dado que sus
ritmos son libres en lugar de ajustarse a un compás, y la técnica de
interpretación que emplea es muy improvisatoria. Dicha prosa musical queda
ejemplificada por numerosos géneros vocales e instrumentales. Su prototipo es el
canto litúrgico, o cantilena, del Corán (llamado qiraah, 'lectura'). El
segundo tipo puede describirse como poesía musical, ya que, al igual que la
poesía verbal, muestra unos patrones rítmicos repetidos con regularidad. Si
bien utiliza también algunos elementos de la improvisación, los géneros de la
poesía musical suelen basarse en una melodía ya compuesta o de origen
tradicional.
Divisiones
Ambos tipos de música revelan una
preferencia por dividir la música en segmentos reconocibles. Esta
característica puede apreciarse en el canto del Corán que se escucha por radio
y televisión, en bodas y funerales, y en los acontecimientos públicos, así como
cinco veces al día durante las oraciones. Dependiendo del intérprete, de su
región de origen, o del contexto, así será la división de la cantilena coránica
en frases musicales separadas por silencios cortos o largos. Las divisiones en
los otros géneros a veces son resaltadas por silencios similares. Estas partes
también pueden estar articuladas por cambios bruscos, del intérprete, de la
orquestación, del modo melódico o rítmico, del nivel sonoro, del tipo de ritmo
(acompasado o libre) o de otros elementos.
Complejidad
A través de los siglos, los
musulmanes han utilizado no sólo los intervalos de semitono y tono con el que
está familiarizado el oído occidental, sino también los intervalos de cuarto de
tono, tres cuartos de tono, cinco cuartos de tono y tono y medio. Además,
existen varios tamaños de semitonos y tonos enteros que vienen a aumentar el
vocabulario sonoro y a incrementar las posibilidades de complejidad tonal. Para
realizar un segmento idéntico con escalas de tres, cuatro o cinco tonos, se
escogen algunos de estos intervalos. Para formar una escala de una o dos
octavas de extensión que defina el modo melódico, o maqam (en la música persa, dastgah)
sobre el cual se base la improvisación o la composición, se combinarán, a su
vez, unos segmentos similares o distintos de los del ejemplo anterior.
La estructura rítmica no es menos
compleja ni prolífica. En lugar de los compases regulares de dos, tres, cuatro
o seis pulsos, los musulmanes prefieren la prosa musical no acompasada e
improvisada, así como los complejos modos rítmicos de la poesía musical. El
modo rítmico (iqa) consiste en un patrón repetido de hasta 24 (y a veces
más) pulsos. La ornamentación aumenta aún más la complejidad de la línea
melódica. Difícilmente se toca alguna nota sin algún tipo de embellecimiento o
técnica de repetición.
Abstraccionismo
La música islámica, al igual que
sus artes visuales, consiste en una forma abstracta. Los cambios en el tono, modo,
ritmo y en el tempo muestran poca relación con el contenido extramusical de una
obra interpretada (el ambiente o sentimiento del relato del texto). En lugar de
ello, el músico manipula los elementos musicales a fin de subrayar las
divisiones estructurales. Se evita la armonía, es decir, el elemento musical
probablemente con mayor capacidad para servir de vehículo a un relato o
sentimiento. La atención se centra en la complicación modal y rítmica de una
línea melódica única. Incluso dentro de un conjunto, los músicos tocan al
unísono o de forma heterofónica (variando simultáneamente la misma melodía).
Combinaciones modulares
La música islámica también puede
ser descrita como modular, ya que se estructura mediante la unión artística de
motivos melódicos y rítmicos cortos, en lugar de usar melodías largas y
unificadas. Estos motivos se elaboran con variaciones intensivas, lo que
despierta el interés del oyente que vuelve a oír una y otra vez esas joyas
modales o rítmicas. Estos módulos se combinan en segmentos que pueden repetirse
o combinarse con otros segmentos. De ahí que las frases, secciones y
estribillos sirvan también como unidades modulares.
Repeticiones
El uso de la repetición en la música
islámica se evidencia en la reiteración idéntica o variada de motivos, notas
importantes del modo melódico, y frases, líneas o secciones del estribillo.
Incluso las notas largas se descomponen durante la interpretación, y se
utilizan como sonidos repetidos o como ornamentaciones con varios intentos de
retorno a la nota principal. Otro elemento reiterativo es el ciclo rítmico (iga)
que se repite a lo largo de una pieza o sección. También se repiten algunos
motivos rítmicos cortos, lo que sirve para unificar aún más la improvisación o
composición. El retorno a la frase del motivo o del estribillo suele coincidir
con el final de un ciclo rítmico, con una vuelta a la nota más importante del
modo melódico (maqam), o con ambas situaciones (lo que crea una especie de
rima musical).
La cualidad de lo interminable
Dado que cualquier interpretación
se compone de una serie de unidades autónomas que se repiten y varían, resulta
difícil apreciar que el final de una sección en particular es más definitivo
que el de otra. Cada frase o segmento tiene su parte de tensión estética, y el
retorno de algunos o de todos los elementos de la repetición o rima musical
aporta su propio sentido de finalización.
Los instrumentos
Quizá el instrumento más importante
de la música islámica sea la voz humana, que suele utilizarse con un
acompañamiento mínimo o inexistente. Existen laúdes de pulso en variedades de
mástil largo o corto. El más importante de éstos, tanto en la interpretación
como en los escritos teóricos, es el ûd que se parece a su derivado, el laúd
europeo. También son importantes los laúdes de arco o violines, con muchas
variedades que llevan el nombre de rabâb. Los instrumentos de viento más
importantes son los de doble lengüeta (de la familia del oboe) y la flauta de
caña que se sopla por un extremo. El tambor de membrana única y forma de copa
(tablâ, darabukka) y el pandero (daff, riq, bendir) están entre los
instrumentos de percusión más utilizados. Los tambores de doble membrana y los
pequeños timbales les siguen muy de cerca en popularidad.
La respuesta del público
Dado que cualquier actuación está
compuesta por una serie de secciones musicales independientes, el público puede
mostrar su aprobación al final de cada una de las partes, en lugar de tener que
esperar a la conclusión de la presentación. La reacción puede traducirse en
aplausos, pero más a menudo en exclamaciones espontáneas como Allah!
(literalmente, '¡Dios!'). Dichas interjecciones del público dan apoyo a los
músicos, y les anima a comenzar otra sección.
La sociedad islámica ha sido
testigo de una larga controversia sobre la naturaleza de la música.
Tradicionalmente se consideraba que había que controlar la música vocal e
instrumental para sostener la moral de la comunidad. No existe una música que
se acerque más a este objetivo que el canto coránico. Se han apreciado,
tolerado e incluso condenado otras músicas, siempre según la tolerancia de cada
sociedad islámica en concreto. Si determináramos una línea continua para la
música, el canto coránico estaría en un extremo, como modelo de perfección, y
en el opuesto encontraríamos la música considerada artísticamente divergente y
moralmente debilitante. Este último tipo de música se considera ilegítima para
los musulmanes, tanto si se es ejecutante o como si se es oyente. Por otra
parte, el canto coránico nunca ha sido descrito como música para mantenerlo
alejado de cualquier tipo de asociación o influencia de géneros menos
favorecidos o desaprobados. Si bien la música ha florecido en todos los siglos
de la historia del islam, la dificultad que entrañan sus muchos tipos de
músicas y músicos sigue siendo una realidad cultural vigente.
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