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Responsabilidad civil de los abogados

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Agregado: 12 de ABRIL de 2000 (Por ) | Palabras: 6194 | Votar! |
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    RESPONSABILIDAD

    CIVIL DE LOS

    ABOGADOS


    RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS ABOGADOS

    Si bien de todas las ciencias, una de las ramas que ms desarrollo ha tenido en este siglo es la medicina, con los consiguientes riesgos que emergen del acrecentamiento de la actividad mdica y de la responsabilidad de los profesionales de esa rea, decid conocer y analizar ms profundamente la responsabilidad civil de los abogados, por la carrera que eleg, y nada mejor para ello que comenzar por conocer y profundizar las responsabilidades que en un futuro espero cercano puedan corresponderme.

    En primera instancia, antes de hablar de las responsabilidades civiles que ellos tienen, deberamos conocer el verdadero sentido de la palabra abogado. Esta palabra etimolgicamente proviene del latn advocatus, que a su vez esta formada por ad y vocatus que es la contraccin de una frase ad auxilium vocatus: llamado para auxiliar y esto es as puesto que entre los antiguos romanos se requera del auxilio de quienes tenan estudios de derecho, para todo tipo de negocios que requirieran el conocimiento de las leyes.

    Todo esto es bastante afn al actual concepto que se tiene del abogado, que es el del profesional al que se acude en busca de asesoramiento o consulta jurdica (el iure consultus de los antiguos romanos, que iban conformando en funcin de las consultas que evacuaban y donde tales consultores eran considerados como personas de confianza familiar sin cuyo auxilio ningn negocio se concretaba) o legal en materia de negocios, a la vez que de ayuda o de defensa para las contiendas judiciales en la cual estn en juicio intereses de la parte que requiere en su consejo (los causdicus o abogados que eran los oradores encargados de la defensa en juicio).

    En nuestro medio los abogados son tenidos hoy, incluso por disposicin legal, como colaboradores y auxiliares de la justicia (arts. 13 de la ley 19.649 hoy derogada Foro de la ciudad de Buenos Aires y 59 inc. 1) de la ley 5177, t.o. por Decreto 180/87 de la provincia de Buenos Aires) y acreedores en consecuencia del mismo respeto y consideracin debido a los magistrados judiciales (arts. 58 del Cdigo Procesal Civil y Comercial de la Nacin y del de la provincia de Buenos Aires; 5 de la ley 23.187 y 57 in fine de la ley 5177 de la provincia de Buenos Aires).

    Actualmente se considera abogado, segn la definicin de Escriche, al profesor de jurisprudencia que con ttulo legtimo defiende en juicio por escrito o de palabra los intereses o causas de los litigantes. As, se considera, para concluir, que la actuacin del abogado puede ser judicial, ejercitando la representacin de una parte en el desempeo de la procuracin, o mediante el patrocinio en una causa, o bien asumiendo la defensa de un procesado en el fuero penal; o extrajudicial, tanto a travs del mero consejo legal o asesoramiento jurdico, o en la redaccin de contratos, reglamentos, estatutos, etc. como en la concrecin de arreglos o transacciones que pongan trmino a cuestiones controvertidas o dudosas, para lo cual se requiere indudablemente estar dotado de conocimientos, capacidad, ingenio, prudencia y dedicacin en la ponderacin de los hechos y en su proceder.

    Hay otra cuestin que no debe descartarse y es la del debate sobre si los abogados cumplen una funcin privada o un ministerio pblico. Si bien el abogado defiende un inters particular, trasciende en su accin ese inters privado para servir al inters de la justicia que es pblico, por lo cual cumple un cometido quasi pblico, al cooperar con el Estado para eliminar los conflictos entre los particulares. Es as como debe considerrselos: como auxiliares del rgano jurisdiccional trabajando al servicio del inters pblico y cumpliendo una funcin social, evitando en lo posible los pleitos entre los miembros de una misma sociedad. Con ello, se transforman en ms que un mero auxiliar de la justicia, y al ser paladines de la bsqueda de la verdad y el sentido de la justicia, pasan a ser una figura relevante en el proceso y son considerados en el mismo rango jerrquico que los jueces, al tener las mismas miras en los mismos objetivos.

    Para poder hablar de la responsabilidad civil de los abogados, debemos conocer cules son sus deberes.

    1.    El juramento es el primer deber, pues el prestar juramento es el requisito imprescindible para su inscripcin en la matrcula profesional, que lo habilita a su vez al ejercicio profesional, conforme las leyes que lo reglamentan, y que compromete al abogado tanto a ser fieles a la Constitucin Nacional y las leyes, as como a las reglas de tica profesional en el ejercicio de la profesin.

    2.    Deber de patrocinio y defensa. En nuestra legislacin -salvo excepciones- la actuacin en juicio del abogado no est equiparada a la un oficial pblico, como ocurre en la legislacin de otros pases. En nuestro pas slo ocurre esto cuando la ley expresamente as lo dispone, rigiendo nicamente la obligatoriedad cuando se trata de patrocinar o defender a los pobres o en los casos de nombramientos efectuados por los jueces o tribunales.

    Dejando de lado la libertad profesional que el abogado tiene de aceptar o no defensas y patrocinios, una vez que ste asume las mismas, empiezan a jugar una serie de obligaciones del abogado para con su cliente, lo que se llama genricamente deber de lealtad, el que aparece expresamente enunciado en el art. 6 de la ley 23.187 que establece que debe comportarse con lealtad, probidad y buena fe en el desempeo profesional.

    Este deber es abarcativo de otros ms concretos, a saber:

    a)   la obligacin de no abandonar intempestivamente el patrocinio en los juicios en que intervenga (art. 59, inc.7), 60 in fine y 90 inc. 3) de la ley provincial 5177; art. 50 Cdigo Procesal Civil y Comercial de la Nacin y de la provincia de Buenos Aires);

    b) la obligacin de no patrocinar o asesorar a ambos litigantes en un mismo juicio, simultnea o sucesivamente, o aceptar la defensa de una parte si ya hubiese asesorado a la otra (arts. 61 inc.1 de la ley provincial 5177, y 10 inc. a) de la ley 23.187). En lo que se refiere a la actuacin judicial del abogado como apoderado tiene otros deberes, como:

    c)   interponer los recursos pertinentes contra toda regulacin de honorarios que corresponda abonar;

    d) asistir los das asignados para las notificaciones en la oficina, a los juzgados o tribunales donde tenga en trmite pleitos o procesos;

    e) presentar y suscribir los escritos y activar el procedimiento en las condiciones de ley;

    f)    asistir puntualmente a las audiencias que se celebren en los juicios en el que l intervenga (arts. 11 de la Ley nacional 10.996 de Ejercicio de la procuracin, y 59 incs. 8 y 90 de ley provincial 5177).

    De todos estos deberes incluidos en el deber de lealtad, se desprende que la violacin del mismo puede llegar a configurar el delito de prevaricato contemplado en el art. 271 del Cdigo Penal, que reprime al abogado o mandatario judicial que defendiere o representare partes contrarias en el mismo juicio, simultnea o sucesivamente o que de cualquier otro modo, perjudicare deliberadamente la causa que le estuviere confiada.

    3. Deber de guardar el secreto profesional. El secreto es para el abogado tanto un deber como un derecho, segn lo establece la ley 23.187 en sus arts. 6 inc. f) y 7 inc. c). Es un deber respecto de sus clientes y, en ocasiones, tambin de la sociedad, a la vez que es un derecho para hacer valer ante las autoridades (jueces), pues si el abogado estuviese obligado a declarar lo que sabe en el ejercicio de su profesin, no podra honradamente aceptar confidencias, de donde se desprende que violar el secreto es de esta manera contrario al derecho natural. Por ello, la transgresin del deber de guardar el secreto profesional est castigada por el art. 156 del Cdigo Penal, que castiga a quien teniendo noticia por razn de su estado, oficio, empleo, profesin o arte, de un secreto cuya divulgacin pueda causar dao, lo revelare sin causa justa. Esta obligacin del secreto profesional slo cede a las necesidades de defensa personal del propio abogado cuando es objeto de persecuciones de su cliente. En dicho caso, puede exhibir los documentos que aqul le hubiera confiado y revelar entonces lo necesario para su defensa.

    4. Deber de no inducir a engao a los clientes. Tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires, las leyes que regulan el ejercicio de la profesin de abogado les prohiben toda publicidad que pueda inducir a engao a los clientes o que ofrezca ventajas contrarias a las leyes vigentes (art. 10 inc. e) de la ley 23.187).

    De tal manera, el abogado infringe este deber si promete y anuncia resultados exitosos seguros para determinadas acciones o planteamientos judiciales.

    Ahora bien, pasando a la esfera de la responsabilidad civil, hay que tener en cuenta que responder es dar cada uno cuenta de sus actos y responder civilmente, si nos atenemos estrictamente al sentido literal de la palabra, es el deber de resarcir los daos ocasionados a otros por una conducta lesiva antijurdica o contraria a derecho, o lo que es lo mismo responder civilmente es dar cuenta a otro del dao que se le ha causado.

    Tratndose de la responsabilidad civil de los profesionales se podra definir como la responsabilidad en la que pueden incurrir quienes ejercen una determinada profesin al faltar a los deberes especiales que la misma les impone, pues se supone que toda persona que practique una profesin debe poseer los conocimientos tericos y prcticos de la misma y obrar con la diligencia y previsin necesarias. Por ello no existe nada en la responsabilidad profesional que sea diferente de la regla general de la responsabilidad civil. Y si pasamos ms especficamente a la responsabilidad civil de los abogados, podemos decir que no se trata del tratamiento de un tema nuevo, sino de vieja data.

    Si bien existen diversas posturas en el tratamiento del tema de la responsabilidad de los abogados, si bien algunos autores opinan que esta responsabilidad es slo moral y no jurdica, en la actualidad se sostiene que dichos profesionales deben responder por los daos originados en su obrar con culpabilidad.

    Pese a toda la doctrina existente respecto de la naturaleza de la responsabilidad de los abogados y si esta es contractual o extracontractual, hoy la doctrina y jurisprudencia mas recientes se inclinan de manera casi unnime por admitir la condicin contractual de la responsabilidad profesional (pronunciamiento de la Cmara Civil 2a. de Capital Federal) que sent la doctrina de que la responsabilidad emergente del ejercicio de la medicina es de carcter contractual. A partir de all la jurisprudencia argentina se uniform para sostener el carcter contractual de la responsabilidad profesional, mientras que la doctrina con diferencias de matices tambin se inclin hacia la misma conclusin.

    Si bien se acept casi unnimemente la ndole contractual de la responsabilidad, no ocurre lo mismo con el tipo de contrato que vincula al abogado con su cliente. Al respecto, existen diferentes teoras.

    a)    Teora del mandato.

    Esta es una postura que se remonta hasta el derecho romano, donde las relaciones que nacan del ejercicio profesional o de un arte liberal, eran consideradas un verdadero mandato. Especficamente, se consider que la relacin jurdica entre abogado y cliente fue en su concepcin originaria la del mandato. Esta opinin que fue receptada en algunos fallos, no cuenta con total aceptacin en nuestra doctrina, que entiende que la naturaleza del vnculo no puede determinarse sino en concordancia al contenido de la relacin profesional pactada o realizada por el abogado y que ste al patrocinar no por ello necesariamente representa al cliente, sino que lo sirve, de donde se desprende que hay un servicio profesional.

    b) Locacin de servicios

    Gran parte de la doctrina cree que en el ejercicio de las llamadas profesiones liberales se configura una verdadera locacin de servicios, con la nica particularidad de que el trabajo brindado es de orden intelectual y no manual. El abogado es quien presta un servicio ms o menos continuado de asistencia profesional, subordinado a las contingencias del pleito, a cambio de una retribucin.

    c)   Locacin de obra

    Hay quienes sostienen que se trata de una locacin de obra intelectual, ya que el abogado promete la ejecucin de un trabajo mediante un precio calculado conforme la importancia del mismo, sin que exista relacin de dependencia alguna entre l como locador y su cliente como locatario.

    La jurisprudencia resolvi que el contrato de prestacin de servicios profesionales de un abogado slo a veces puede consistir en una locacin de obra, tenindose como tal al contrato por el que se le encargara a un letrado patrocinante la direccin jurdica de un juicio, que lo obliga a atender integralmente todo el desenvolvimiento de la causa y no slo a la exposicin de hechos y al planteo de cuestiones de derecho en la demanda (caso Naumow c/Gutirrez); lo cual es aceptado tambin por algunos pronunciamientos que deciden que el abogado asume una obligacin de resultado hasta la total terminacin del juicio (autos Hasperu Becerra c/Rebella), y en el caso de la confeccin de una cuenta particionaria (caso Urioste de Argaandona) o de redaccin de un estatuto societario (autos Iturralde c/Andreoni), entre otros.

    d) Contrato innominado o atpico

    En opinin de otros, el contrato que vincula al profesional con su cliente no es de trabajo, locacin de obra, de servicios, ni de mandato, sino que se est en presencia de un contrato atpico, al que no se le puede aplicar con propiedad ninguna de las clsicas denominaciones.

    e) Contrato multiforme o variable

    La doctrina mayoritaria interpreta que la prestacin de servicios profesionales asume a veces el carcter de locacin de servicios, otras la de locacin de obra o la de mandato, segn las circunstancias de cada caso. Esto lleva a sostener que se trata de un contrato multiforme, variable o proteiforme. Esta postura ha sido receptada de manera expresa en un fallo de la Cmara Nacional en lo Civil Sala D del 12/12/79. Tambin se la ha recogido en un fallo ms reciente de la Sala K del mismo Tribunal, en el cual se alude en general a todas las profesiones liberales. E implcitamente se enrolan tambin en ella varios fallos, que pese a sostener a priori que no se pueden aplicar automtica y genricamente a las relaciones del profesional con su cliente las reglas de los contratos clsicos como la locacin de servicios, de obra, o el de mandato.

    En el caso particular de los abogados, los contratos que ms habitualmente se celebran son el mandato y la locacin de servicios, segn que representen a un cliente o lo patrocinen en un juicio, o la locacin de obra, en el caso de habrsele pedido un dictamen o un documento contractual. Este contrato se puede denominar genricamente contrato de prestacin de servicios profesionales, pues si existe un contrato que relaciona al que daa y al damnificado, y si el perjuicio se produjo como consecuencia de la inejecucin de tal contrato y no por otras circunstancias ajenas al mismo, la responsabilidad del abogado habr de ser, necesariamente contractual. No obstante pueden darse casos de responsabilidad profesional extracontractual. Ello puede darse en determinados casos como:

    1.    Si no media un contrato previo entre el abogado y el cliente, lo que puede ocurrir si el letrado debe cumplir sus funciones en virtud de nombramiento de oficio efectuado por el juez, como tutor o curador especial o como partidor, o sndico de un concurso civil o administrador, etc. o si debe patrocinar o representar a un declarado pobre.

    2.    Si el contrato que liga a las partes no es vlido, ya que conforme al art. 1056 del Cod.Civil, los actos nulos o anulados no producen sus efectos propios, pero s los de los hechos ilcitos que deben ser reparados.

    3.    Si pese a existir un contrato, el dao resulta ajeno al mismo y no se produce como consecuencia de su inejecucin.

    4.    Cuando los damnificados son terceros extraos al contrato concluido entre el abogado y su cliente, aunque el dao provenga de su ejecucin.

    En todos estos casos sern de aplicacin los preceptos sobre responsabilidad extracontractual del Cdigo Civil.

    Existen, no obstante, casos de superposicin de ambas responsabilidades, contractual y extracontractual. Ello ocurre cuando el incumplimiento de la obligacin contractual importa asimismo la comisin de un delito del derecho criminal, hiptesis expresamente contemplada en el art. 1107 del Cod. Civil.

    Lo mismo ocurre en los casos en que el incumplimiento de la obligacin contractual configura simultneamente una infraccin de un deber jurdico impuesto por las leyes.

    En los casos arriba mencionados si bien no puede negarse el carcter esencialmente contractual de dichas responsabilidades, tampoco es posible desconocer la existencia paralela de deberes legales que resultan violados. Esto permite aseverar que frente a la obligacin contrada entre el profesional y su cliente, existe un deber legal de caractersticas muy particulares, cuyo incumplimiento hace emerger la responsabilidad aquiliana del autor, independientemente de la responsabilidad que tambin le concierne.

    Cuando la inejecucin del contrato degenera en un delito del derecho criminal, tambin aparece la responsabilidad extracontractual en razn de que tal delito supone, por s mismo, la infraccin a un deber legal separado y distinto de la mera inejecucin de un contrato.

    Siempre hablando de la responsabilidad profesional del abogado, esta responsabilidad no es ms que un simple tem de la responsabilidad civil en general y sus elementos son:

    1.    la antijuridicidad

    2.    el dao causado

    3.    la relacin de causalidad; y

    4.    el factor de atribucin

    1.    Antijuridicidad.

    La antijuridicidad es el obrar contrario a derecho, o sea la conducta contraria a los deberes impuestos por el ordenamiento jurdico considerado en su totalidad. La responsabilidad civil del abogado es de naturaleza contractual, por resultar de la transgresin de obligaciones estipuladas en un contrato concluido con anterioridad entre l mismo y su cliente. En los casos de responsabilidad civil extracontractual, la antijuridicidad debe surgir de incumplimiento a la ley en sentido material. Igualmente, la antijuridicidad puede producirse adems por violacin a las especficas normas referentes al ejercicio de la profesin, y son las que surgen de los todos los deberes especficos tales como el de patrocinio y defensa del cliente, obrando con lealtad, probidad y buena fe profesional, etc.

    En cuanto a la exclusin de la antijuridicidad es evidente que el consentimiento o conformidad del cliente puede dar lugar a un eximente convencional de responsabilidad, cuyo fin es el de circunscribir o evitar un deber de resarcir que, de no haber mediado aqul, el contratante incumplidor habra tenido que asumir frente a la contraparte. Queda claro que si entre los contratantes lo convenido tiene para las partes fuerzas de ley, esto alcanza a las clusulas exonerativas y de limitacin de responsabilidad que se pudiesen haber pactado. Igualmente claro queda que el consentimiento del cliente nunca podra cubrir el dolo o la impericia, negligencia o imprudencia del profesional, para excluir totalmente su responsabilidad, aunque podra s ser eficaz una clusula limitativa que le permitiera liberarse contractualmente de ciertas consecuencias de un incumplimiento culposo, siempre que no exista culpa grave de su parte.

    Es obvio que si la funcin de la abogaca es la defensa de la vida, honor, libertad del patrimonio, trascendiendo los lmites del inters privado del cliente y apuntando al inters pblico de la justicia, mal podra consentirse una dispensa convencional de la responsabilidad civil del profesional.

    2. Dao causado

    En cuanto a la determinacin del dao indemnizable, resulta muy difcil discernir cuando la frustracin de un negocio debida a un deficiente asesoramiento atribuible a l, o la prdida de un juicio por omisiones o errores tambin imputables, configuran un dao cierto. Al no saberse a ciencia cierta si en otras condiciones el negocio hubiera sido favorable o no, pues este resultado depende de otras circunstancias ajenas al abogado. el resarcimiento en tal caso debe consistir ms bien en la prdida de una chance o posibilidad de xito en las gestiones, cuyo mayor o menor grado de probabilidades depender en cada caso de sus especiales circunstancias.

    Al respecto, la doctrina aconseja hacer un balance razonado de las perspectivas en pro y en contra y del saldo de la misma debe surgir la proporcin del resarcimiento.

    Adems, en primera instancia, debe estar demostrada la prdida de la chance, lo que obliga prima facie a acreditar la imposibilidad de volver a intentar nuevamente la accin, lo que en principio sera factible si sta no ha prescripto y si no media cosa juzgada sobre la accin del litigio, pues si el pleito perdido puede volver a iniciarse, se est frente a un dao emergente concreto, con relacin al cual la indemnizacin no deber ir mucho ms lejos del importe de las costas devengadas (y ocasionalmente, los intereses).

    De esta manera, si la expectativa fracasada era muy general y vaga, no cabra la indemnizacin, por tratarse de un dao meramente eventual o hipottico. Por el contrario, si la posibilidad es fundada y es una razonable probabilidad, su frustracin debe ser indemnizada. Ms an, puede ocurrir que de las circunstancias del casos, aparezca como sumamente probable que el damnificado hubiese obtenido la ganancia o evitado la prdida de no haber mediado el acto del responsable, en cuyo caso, procedera la indemnizacin, no ya de chance perdida, sino de la misma ganancia frustrada o del perjuicio sufrido.

    La diferenciacin entre dao cierto indemnizable y dao hipottico no reparable si bien de fcil lectura, resulta a veces en la prctica. Esto complica la aplicacin de la procedencia o no de la indemnizacin, y en su caso la determinacin del monto de la misma en proporcin a la chance frustrada. Es por ello tal vez que, en algunos casos conocidos, el resarcimiento a abonarse se fijo en aproximadamente slo un 10% del valor de la ganancia perdida.

    3. Relacin de causalidad

    La vinculacin causal adecuada entre el proceder del profesional y el perjuicio sufrido por el damnificado es otro de los presupuestos ineludibles de la responsabilidad civil en general y, por consiguiente, del abogado. El abogado es quien disea la estrategia jurdica del caso que presenta o defiende, conoce las opiniones doctrinales y tendencias jurisprudenciales. El dominio del factum sindicado como daoso pertenece al profesional y no al cliente.

    En general, se acepta que la prueba de la existencia de la relacin causal adecuada entre la conducta del profesional y el dao queda a cargo del damnificado, pero que esto no es as en las llamadas presunciones de causalidad, en los que se invierte la situacin y es el sindicado como responsable quien debe demostrar la inexistencia del vnculo causal, o sea demostrar que el dao provino de otra causa ajena. Esto importa reconocer que si en tales supuestos no existe responsabilidad es porque no hay relacin de causalidad entre el hecho y el dao, tal como ocurre en la denominadas obligaciones de resultado, las que encajan dentro del marco de aquel tipo de responsabilidad y en ellas queda a cargo del deudor la demostracin de que el incumplimiento que ocasionara el dao provino en realidad de una causa ajena a su rbita.

    4. Factor de atribucin

    Igualmente, es necesario para que exista responsabilidad civil que exista un factor atributivo de ella, que la ley considere idneo o apto para sindicar en cada caso, quien debe ser el sujeto responsable.

    La responsabilidad del abogado es una responsabilidad por hecho propio o personal, por lo cual el factor de atribucin debe ser en principio, subjetivo: la inimputabilidad por culpa o dolo del agente del dao. Sin embargo, es importante discernir la prestacin que va a dar el abogado, ya que esto vale slo exclusivamente para las obligaciones llamadas de medios, mientras que en las obligaciones de resultado, el factor de atribucin se torna objetivo.

    Responsabilidad por culpa del abogado.

    Las obligaciones se clasifican en: de medio y de fines.

    Obligacin de medios es la que slo impone diligencia y aptitud para cumplir las medidas que normalmente conducen a un resultado , pero sin asegurar la obtencin, pero sin asegurar la obtencin del mismo. Ejemplo de obligacin de medios son las obligaciones que emergen en general de la locacin de servicios, en materia contractual y en el campo extracontractual, el deber de conducirse prudentemente en la vida social, para no ocasionar daos a terceros.

    Obligacin de fines es, en cambio, la que compromete un resultado determinado. Ej. en el sector de la obligaciones contractuales, el caso de una compraventa, en la que tanto el vendedor como el comprador se comprometen a cumplir efectivamente un determinado hecho: uno, la entrega de la cosa, y el otro el pago del precio. Otro ejemplo, en el terreno de la responsabilidad extracontractual, podra ser el que pesa sobre el dueo o guardin de una cosa o de un animal, quien debe asegurar el efecto preciso que las cosas bajo su custodia no causen dao a terceros.

    En las obligaciones determinadas, (de resultado) al acreedor le basta con establecer que no se logr el resultado prometido y nada ms, correspondiendo en todo caso al deudor que quiera eximirse de responsabilidad acreditar que ello sucedi por caso fortuito u otra causa ajena al mismo. En tanto, que en las obligaciones de medios, no alcanza la simple obtencin del fin perseguido, pero no asegurado -por ej. que el juicio se perdi-, sino que tambin hay que demostrar que ocurri por culpa o negligencia del obligado.

    Como ya dijimos, resulta simple comprobar que en el ejercicio de algunas profesiones liberales, la obligacin que en general asume el profesional es en realidad de medios pues el abogado no est obligado a ganar el juicio, sino que nicamente se obliga a cumplir una prestacin eficiente e idnea, con ajuste a los procedimientos que las tcnicas sealen como ms aptos para el logro de su fin, pero sin asegurar que se pueda obtener la finalidad perseguida. Sin embargo, tambin los profesionales pueden obligarse a un resultado, tal como ocurre por ej. si el abogado se compromete a redactar un contrato o un estatuto de sociedad, o a realizar una particin, etc.

    Todo esto lleva a que no pueda afirmarse en primera instancia y con carcter amplio que las obligaciones de los profesionales sean de medios o de resultado, pues depende en cada caso de la labor concreta a cumplir por el profesional.

    Por ello, para determinar el contenido de la prestacin asumida por el abogado frente a su cliente, o de la que le es impuesta por la ley, se debe diferenciar la actuacin que l puede cumplir como letrado apoderado o procurador, o como abogado consultor o patrocinante, o como defensor en un proceso penal.

    En el papel de apoderado o procurador, se estima, en opinin de la mayora, que el abogado se encuentra obligado a una prestacin de resultado, con relacin a los actos procesales de su especfica incumbencia como: suscribir y presentar los escritos correspondientes, concurrir a la Secretara del Juzgado los das asignados para notificaciones en la oficina, asistir a las audiencias que se celebren, interponer los recursos legales contra cualquier sentencia definitiva adversa a su parte y, en general, activar el procedimiento en la forma prevista por la ley.

    Cuando el abogado acta como consultor, asesor o patrocinante, o como defensor en proceso penal, no tiene la representacin de su cliente, consistiendo su misin por ello, nicamente en conducir el litigio o causa bajo su direccin, o aconsejar las cuestiones legales que considere ms convenientes. Y en estos casos la obligacin del abogado no es de resultado sino de medios: slo debe poner de su parte toda su pericia, conocimientos, diligencia y prudencia, con el fin de obtener un resultado favorable.

    Gran parte de nuestra doctrina ya se pronunci respecto de que el rgimen de la responsabilidad civil de los abogados difiere segn acten como representantes de sus clientes (letrado apoderado) o se limiten a ejercer el patrocinio o la direccin letrada del juicio. Se hace sealar que en el primer caso el abogado est sujeto a las reglas del mandato, siendo su responsabilidad frente al mandante la misma que corresponde a los procuradores; en tanto que en el segundo caso, cualquiera fuese la naturaleza del vnculo contractual entre el abogado y la parte, su responsabilidad no puede configurarse slo por no haber prosperado la pretensin u oposicin del patrocinado, siempre que la direccin de la causa tenga suficiente sustento en las fuentes del derecho, comprometindose slo la responsabilidad del mismo cuando el fracaso obedezca a una actuacin negligente o a errores jurdicos inexcusables.

    En lo atinente a la culpa o negligencia del abogado, hay que hacer distinciones entre las cuestiones de hecho y de derecho.

    La responsabilidad del abogado puede nacer an antes de que exponga en un escrito judicial o en un tribunal oral, los hechos que le indique su cliente, pues primero debe examinar y apreciar la verosimilitud, como igualmente la viabilidad de la accin a deducir sobre la base de ellos, como asimismo que es responsable por la falta de claridad en la exposicin de los hechos, an cuando hubiese repetido lo que le manifestara su cliente, por ser precisamente este ltimo lego en materia jurdica.

    Lo contrario ocurre en lo relativo a las cuestiones de derecho. Nuestra jurisprudencia entendi que no media responsabilidad del  abogado en los casos de errores cientficos, sosteniendo que slo puede existir culpa de su parte en los casos de impericia u olvido de las precauciones que la prudencia ordinaria prescribe, o de las reglas admitidas por todos como ciertas.

    El problema de la prueba de la culpa se suscita realmente, con relacin a las obligaciones de medios o de prudencia y diligencia, pues en las de fines o determinadas, la acreditacin de la circunstancia objetiva de la no obtencin del resultado perseguido desplaza la culpa, no porque sta no exista, sino porque en este tipo de obligaciones, no tiene inters y queda al margen de la cuestin, en virtud de que la prestacin tena por meta un objetivo concreto, determinado.

    Adems, para poder determinar la culpa profesional, hay que comenzar por definir cuando existe culpa en general. La culpa existe cuando por negligencia, descuido, falta de precaucin o imprudencia, no se obr como deba hacerse, provocndose un dao; pero sin que mediase ningn propsito deliberado en tal sentido por parte del agente. O sea, que la culpa se caracteriza por dos rasgos negativos: est ausente, o falta la voluntad o intencin de daar, pero igualmente hay omisin o no se adoptan (faltan) las diligencias adecuadas para evitar la produccin del dao. Es decir, existe culpa cuando no se prev aquello que con diligencia hubiera podido preverse; entendindose, a su vez por diligencia, el empleo o despliegue de las aptitudes y energas aptas para la consecucin del fin perseguido.

    Pero, la culpa, puede presentarse de distintas formas. Como negligencia (art. 512 del Cdigo Civil) que consiste en la omisin de cierta actividad que habra evitado el resultado daoso, o sea, no se hace o se hace menos de lo debido. Como imprudencia, cuando por el contrario se obra precipitadamente, sin prever las consecuencias que pueden derivarse de ese obrar irreflexivo, o sea, se hace lo que no se debe, o en ltimo caso ms de lo debido. Atenindose especficamente a la culpa con relacin a los profesionales, como impericia o desconocimiento de las reglas y mtodos propios de la profesin.

    Muchos autores pretendieron al tratar de esta responsabilidad, establecer una distincin: si el profesional falt a las reglas de prudencia que se imponen a cualquier persona, rige el derecho comn y cualquier culpa en que incurriere lo obliga al resarcimiento; pero si se trata de no ajustarse o faltar a las reglas de orden cientfico impuestas por la profesin, entonces la culpa se llama profesional y slo habr de responderse en caso de culpa grave o dolo.

    En otras palabras, la responsabilidad profesional se ajusta a las reglas generales; y desde el momento en que el tribunal pueda dar por probada con certeza una culpa cometida por un profesional, sea cual fuere su naturaleza, sea o no profesional, y sea cual fuese su gravedad, lata o leve, debe condenar a su autor a reparar las consecuencias daosas de la misma.

    Adems, cuando se trata de apreciar la culpa profesional, no se puede recurrir al modelo del hombre prudente y diligente (bonus pater famili), o sea el hombre prudente y diligente; y muy por el contrario, ac ser necesario recurrir al arquetipo del buen profesional, o ms precisamente del buen abogado. Se pretender abogado que ponga en el cumplimiento de su obligacin todos los cuidados de un buen abogado de su especialidad, pues no puede compararse con el hombre medio prudente y diligente a quien acta en un orden de cosas en que posee, evidentemente, conocimientos o aptitudes superiores a las del grado medio de la gente, se trate o no de un profesional. Nuestro rgimen legal de la responsabilidad civil aporta directivas que complementan y deben ser interpretadas armnicamente con las del art. 512 del Cdigo Civil, tales como las del art. 902, que establece responsabilidad cuando mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas y para el mbito contractual, slo la del art. 909, que establece que en los contratos que suponen una confianza especial entre las partes, o sea en los contratos intuitu personae, a los que aluden los arts. 626 y 730 del Cdigo Civil, el grado de responsabilidad se estimar por la condicin especial de los agentes.

    Efectivamente, el adiestramiento especfico que exige la condicin profesional, implica un especial deber de obrar con prudencia y conocimiento de las cosas.

    La culpa profesional debe efectuarse en abstracto, tomando como arquetipo de comparacin el de un buen abogado en la especialidad, a la luz de los arts. 512, 902 y siguientes del Cdigo Civil.

    Ahora bien, en cuanto a la responsabilidad por dolo del abogado, aunque menos probable puede existir. Ello puede ocurrir en los supuestos de consejos dolosos o maliciosos dados por l mismo a sus clientes, que pueden derivar en daos a terceros extraos. Puede incurrirse en este tipo de responsabilidad el abogado que por ej. deliberadamente aconseje a su cliente, a punto de iniciar un juicio de divorcio, que vace de bienes muebles su casa o su cuenta bancaria y los esconda donde no puedan ser hallados para su inclusin en el acervo conyugal.

    Tal responsabilidad dolosa puede existir por aplicacin de lo dispuesto en el art. 1081 del Cdigo Civil cuando menciona entre los responsables solidarios de un delito civil a los consejeros, ya que el abogado que da un consejo malicioso o doloso puede encuadrarse perfectamente en dichos trminos.

    Tambin es claro que la prueba del consejo doloso es de difcil realizacin, pues es algo que se desarrolla en la intimidad de la persona, lo que torna imposible la obtencin de pruebas directas y concluyentes; razn por la cual se acept en general su comprobacin mediante prueba indiciaria o de presunciones adecuadamente valoradas.

    Existen igualmente algunos supuestos concretos previstos legalmente, en los que de ordinario debe haber mediado un consejo doloso, o al menos imprudente, por parte del abogado interviniente. Ello se da en los casos de embargos abusivos, en la obtencin de una declaracin de quiebra despus revocada, para quien hubiese provocado una dilacin innecesaria en el cumplimiento de una sentencia de remate. En tales casos, queda claro que no puede haber resultado ajeno a la adopcin de esas medidas judiciales daosas y sin derecho, el consejo del abogado al que recurriera la parte; pues si sta ya tena con anterioridad una idea ms o menos acertada de la conducta a seguir, al consultar a un profesional, lo hizo de todas formas para seguir su consejo, y si no saba nada y luego hizo lo que se le indic a travs del consejo del profesional requerido, entonces ste reviste la categora de un verdadero instigador de la conducta asumida por el aconsejado.

     
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