Introducción
Una onda es
una perturbación que avanza o que se propaga en un medio material o incluso en
el vacío. A pesar de la naturaleza diversa de las perturbaciones que pueden
originarlas, todas las ondas tienen un comportamiento semejante. El sonido es
un tipo de onda que se propaga únicamente en presencia de un medio que haga de
soporte de la perturbación. Los conceptos generales sobre ondas sirven para
describir el sonido, pero, inversamente, los fenómenos sonoros permiten
comprender mejor algunas de las características del comportamiento ondulatorio.
Los
jugadores de dominó, como distracción complementaria, colocan las fichas del
juego en posición vertical, una al lado de otra, a una distancia inferior a la
longitud de las fichas formando una hilera. Cuando se le da un impulso a la
ficha situada en uno de los extremos se inicia una acción en cadena; cada ficha
transmite a su vecina el impulso recibido, el cual se propaga desde un extremo
a otro a lo largo de toda la hilera. En términos físicos podría decirse que una
onda se ha propagado a través de las fichas de dominó. La idea de onda
corresponde en la física a la de una perturbación local de cualquier naturaleza
que avanza o se propaga a través de un medio material o incluso en el vacío.
Algunas clases
de ondas precisan para propagarse de la existencia de un medio material que, al
igual que las fichas de dominó, haga el papel de soporte de la perturbación; se
denominan genéricamente ondas mecánicas. El sonido, las ondas que se forman en
la superficie del agua, las ondas en muelles o en cuerdas, son algunos ejemplos
de ondas mecánicas y corresponden a compresiones, deformaciones y, en general,
a perturbaciones del medio que se propagan a través suyo. Sin embargo, existen
ondas que pueden propasarse aun en ausencia de medio material, es decir, en el
vacío. Son las ondas electromagnéticas o campos electromagnéticos viajeros; a
esta segunda categoría pertenecen las ondas luminosas.
Independientemente
de esta diferenciación, existen ciertas características que son comunes a todas
las ondas, cualquiera que sea su naturaleza, y que en conjunto definen el
llamado comportamiento ondulatorio, esto es, una serie de fenómenos típicos que
diferencian dicho comportamiento del comportamiento propio de los corpúsculos o
partículas.
Movimiento ondulatorio
Proceso por
el que se propaga energía de un lugar a otro sin transferencia de materia,
mediante ondas mecánicas o electromagnéticas. En cualquier punto de la
trayectoria de propagación se produce un desplazamiento periódico, u
oscilación, alrededor de una posición de equilibrio. Puede ser una oscilación
de moléculas de aire, como en el caso del sonido que viaja por la atmósfera, de
moléculas de agua (como en las olas que se forman en la superficie del mar) o
de porciones de una cuerda o un resorte. En todos estos casos, las partículas
oscilan en torno a su posición de equilibrio y sólo la energía avanza de forma
continua. Estas ondas se denominan mecánicas porque la energía se transmite a
través de un medio material, sin ningún movimiento global del propio medio. Las
únicas ondas que no requieren un medio material para su propagación son las
ondas electromagnéticas; en ese caso las oscilaciones corresponden a
variaciones en la intensidad de campos magnéticos y eléctricos.
Tipos de
movimiento ondulatorio

Las ondas
son una perturbación periódica del medio en que se mueven. En las ondas
longitudinales, el medio se desplaza en la dirección de propagación. Por
ejemplo, el aire se comprime y expande (figura 1) en la misma dirección en que
avanza el sonido. En las ondas transversales, el medio se desplaza en ángulo
recto a la dirección de propagación. Por ejemplo, las ondas en un estanque
(figura 2) avanzan horizontalmente, pero el agua se desplaza verticalmente.
Los terremotos
generan ondas de los dos tipos, que avanzan a distintas velocidades y con
distintas trayectorias. Estas diferencias permiten determinar el epicentro del
sismo. Las partículas atómicas y la luz
pueden describirse mediante ondas de probabilidad, que en ciertos aspectos se
comportan como las ondas de un estanque.

Reflexión de
pulsos ondulatorios
Sacudiendo
una cuerda rápidamente se genera un pulso ondulatorio que avanza por la cuerda
hacia la izquierda (A). Si el extremo de la cuerda puede moverse libremente, el
pulso vuelve por la cuerda por el mismo lado (C1). Si la cuerda está atada a la
pared, el pulso vuelve por la cuerda por el lado opuesto (C2). Si el extremo
está libre, el pulso tendrá el doble de la amplitud original en el punto de reflexión
(B1); si el extremo está fijo, la amplitud del pulso en dicho punto será nula
(B2).
Oscilación
En física,
química e ingeniería, movimiento repetido de un lado a otro en torno a una
posición central, o posición de equilibrio. El recorrido que consiste en ir
desde una posición extrema a la otra y volver a la primera, pasando dos veces
por la posición central, se denomina ciclo. El número de ciclos por segundo, o
hercios (Hz), se conoce como frecuencia de la oscilación.
Cuando se
pone en movimiento un péndulo o se puntea la cuerda de una guitarra, el péndulo
y la cuerda acaban deteniéndose si no actúan sobre ellos otras fuerzas. La
fuerza que hace que dejen de oscilar se denomina amortiguadora. Con frecuencia,
estas fuerzas son fuerzas de rozamiento, pero en un sistema oscilante pueden
existir otras fuerzas amortiguadoras, por ejemplo eléctricas o magnéticas.
Frecuencia
natural
Cualquier
objeto oscilante tiene una 'frecuencia natural', que es la frecuencia con la
que tiende a vibrar si no se le perturba. Por ejemplo, la frecuencia natural de
un péndulo de 1 m de longitud es de 0,5 Hz, lo que significa que el péndulo va
y vuelve una vez cada 2 segundos. Si se le da un ligero impulso al péndulo cada
2 segundos, la amplitud de la oscilación aumenta gradualmente hasta hacerse muy
grande. El fenómeno por el que una fuerza relativamente pequeña aplicada de
forma repetida hace que la amplitud de un sistema oscilante se haga muy grande
se denomina resonancia. Muchos problemas graves de vibración en ingeniería son
debidos a la resonancia. Por ejemplo, si la frecuencia natural de la carrocería
de un automóvil es la misma que el ritmo del motor cuando gira a una velocidad
determinada, la carrocería puede empezar a vibrar o a dar fuertes sacudidas.
Esta vibración puede evitarse al montar el motor sobre un material
amortiguador, por ejemplo hule o goma, para aislarlo de la carrocería.
Flameo
Un
tipo peligroso de vibración es la oscilación repentina y violenta conocida como
flameo. Este fenómeno se produce sobre todo en las superficies de control de
los aviones, pero también ocurre en los cables eléctricos cubiertos de escarcha
cuando la velocidad del viento es elevada. Uno de los casos de flameo más
espectaculares provocó en 1940 el hundimiento de un puente en Tacoma, Estados
Unidos. La causa fue un viento huracanado cuya velocidad potenció la vibración
del puente.
En el
flameo, la amplitud de vibración de una estructura puede aumentar tan
rápidamente como para que ésta se desintegre casi de forma instantánea. Por eso,
impedir el flameo es muy importante a la hora de diseñar puentes y aviones. En
el caso de los aviones, el análisis de flameo suele complementarse con pruebas
realizadas con una maqueta del avión en un túnel aerodinámico.
Sonido
fenómeno físico que estimula el sentido del
oído. En los seres humanos, esto ocurre siempre que una vibración con
frecuencia comprendida entre unos 15 y 20.000 hercios llega al oído interno. El
hercio (Hz) es una unidad de frecuencia que corresponde a un ciclo por segundo.
Estas vibraciones llegan al oído interno transmitidas a través del aire, y a
veces se restringe el término ‘sonido’ a la transmisión en este medio. Sin
embargo, en la física moderna se suele extender el término a vibraciones
similares en medios líquidos o sólidos. Los sonidos con frecuencias superiores
a unos 20.000 Hz se denominan ultrasonidos.
Características
físicas
Cualquier
sonido sencillo, como una nota musical, puede describirse en su totalidad
especificando tres características de su percepción: el tono, la intensidad y
el timbre. Estas características corresponden exactamente a tres
características físicas: la frecuencia, la amplitud y la composición armónica o
forma de onda. El ruido es un sonido complejo, una mezcla de diferentes
frecuencias o notas sin relación armónica.
Las
ondas sonoras constituyen un tipo de ondas mecánicas que tienen la virtud de
estimular el oído humano y generar la sensación sonora. En el estudio del
sonido se deben distinguir los aspectos físicos de los aspectos fisiológicos
relacionados con la audición. Desde un punto de vista físico el sonido comparte
todas las propiedades características del comportamiento ondulatorio, por lo
que puede ser descrito
utilizando los conceptos sobre ondas. A su vez el estudio del sonido sirve para
mejorar la comprensión de algunos
fenómenos típicos de las ondas. Desde un punto de vista fisiológico sólo existe
sonido cuando un oído es capaz de percibirlo.
El
sonido y su propagación
Las
ondas que se propagan a lo largo de un muelle como consecuencia de una
compresión longitudinal del mismo constituyen un modelo de ondas mecánicas que
se asemeja bastante a la forma en la que el sonido se genera y se propaga. Las
ondas sonoras se producen también como consecuencia de una compresión del medio
a lo largo de la dirección de propagación. Son, por tanto, ondas
longitudinales.
Si un
globo se conecta a un pistón capaz de realizar un movimiento alternativo
mediante el cual inyecta aire al globo y lo toma de nuevo, aquél sufrirá una
secuencia de operaciones de inflado y desinflado, con lo cual la presión del
aire contenido dentro del globo aumentará y disminuirá sucesivamente. Esta
serie de compresiones y encarecimientos alternativos llevan consigo una
aportación de energía, a intervalos, del foco al medio y generan ondas sonoras.
La campana de un timbre vibra al ser golpeada por su correspondiente martillo,
lo que da lugar a compresiones sucesivas del medio que la rodea, las cuales se
propagan en forma de ondas . Un diapasón, la cuerda de una guitarra o la de un
violín producen sonido según un mecanismo análogo.
En
todo tipo de ondas mecánicas el medio juega un papel esencial en la propagación
de la perturbación, hasta el punto de que en ausencia de medio material, la
vibración, al no tener por donde propasarse, no da lugar a la formación de la
onda correspondiente. La velocidad de propagación del sonido depende de las
características del medio. En el caso de medios gaseosos, como el aire, las
vibraciones son transmitidas de un punto a otro a través de choques entre las
partículas que constituyen el gas, de ahí que cuanto mayor sea la densidad de
éste, mayor será la velocidad de la onda sonora correspondiente. En los medios
sólidos son las fuerzas que unen entre sí las partículas constitutivas del
cuerpo las que se encargan de propagar la perturbación de un punto a otro. Este
procedimiento más directo explica que la velocidad del sonido sea mayor en los
sólidos que en los gases.
Sonido
físico y sensación sonora
No
todas las ondas sonoras pueden ser percibidas por el oído humano, el cual es
sensible únicamente a aquellas cuya frecuencia está comprendida entre los 20 y
los 20 000 Hz. En el aire dichos valores extremos corresponden a longitudes de
onda que van desde 16 metros hasta 1,6 centímetros respectivamente. En general
se trata de ondas de pequeña amplitud.
Cuando
una onda sonora de tales características alcanza la membrana sensible del
tímpano, produce en él vibraciones que son transmitidas por la cadena de
huesillos hasta la base de otra membrana situada en la llamada ventana oval,
ventana localizada en la cóclea o caracol. El hecho de que la ventana oval sea
de 20 a 30 veces más pequeña que el tímpano da lugar a una amplificación que
llega a aumentar entre 40 y 90 veces la presión de la onda que alcanza al
tímpano. Esta onda de presión se propaga dentro del caracol a través de un
líquido viscoso hasta alcanzar otra membrana conectada a un sistema de fibras
fijas por sus extremos a modo de cuerdas de arpa, cuyas deformaciones elásticas
estimulan las terminaciones de los nervios auditivos. Las señales de naturaleza
eléctrica generadas de este modo son enviadas al cerebro y se convierten en
sensación sonora. Mediante este proceso el sonido físico es convertido en
sonido fisiológico.
Tipos
de ondas
Las
ondas se clasifican según la dirección de los desplazamientos de las partículas
en relación a la dirección del movimiento de la propia onda. Si la vibración es
paralela a la dirección de propagación de la onda, la onda se denomina
longitudinal. Una onda longitudinal siempre es mecánica y se debe a las
sucesivas compresiones (estados de máxima densidad y presión) y enrarecimientos
(estados de mínima densidad y presión) del medio. Las ondas sonoras son un
ejemplo típico de esta forma de movimiento ondulatorio. Otro tipo de onda es la
onda transversal, en la que las vibraciones son perpendiculares a la dirección
de propagación de la onda. Las ondas transversales pueden ser mecánicas, como
las ondas que se propagan a lo largo de una cuerda tensa cuando se produce una
perturbación en uno de sus extremos, o electromagnéticas, como la luz, los
rayos X o las ondas de radio. En esos casos, las direcciones de los campos
eléctrico y magnético son perpendiculares a la dirección de propagación.
Algunos movimientos ondulatorios mecánicos, como las olas superficiales de los
líquidos, son combinaciones de movimientos longitudinales y transversales, con
lo que las partículas de líquido se mueven de forma circular.
En
una onda transversal, la longitud de onda es la distancia entre dos crestas o
valles sucesivos. En una onda longitudinal, corresponde a la distancia entre
dos compresiones o entre dos enrarecimientos sucesivos. La frecuencia de una
onda es el número de vibraciones por segundo. La velocidad de propagación de la
onda es igual a su longitud de onda multiplicada por su frecuencia. En el caso
de una onda mecánica, su amplitud es el máximo desplazamiento de las partículas
que vibran. En una onda electromagnética, su amplitud es la intensidad máxima
del campo eléctrico o del campo magnético.
En
relación con su ámbito de propagación las ondas pueden clasificarse en:
Monodimensionales:
Son aquellas que, como las ondas en los muelles o en las cuerdas, se propagan a
lo largo de una sola dirección del espacio.
Bidimensionales:
Se propagan en cualquiera de las direcciones de un plano de una superficie. Se
denominan también ondas superficiales y a este grupo pertenecen las ondas que
se producen en la superficie de un lago cuando se deja caer una piedra sobre
él.
Atendiendo
a la periodicidad de la perturbación local que las origina, las ondas se
clasifican en:
Periódicas:
Corresponden a la propagación de perturbaciones de características periódicas,
como vibraciones u oscilaciones que suponen variaciones repetitivas de alguna
propiedad. Así, en una cuerda unida por uno de sus extremos a un vibrador se
propagará una onda periódica.
No
periódicas: La perturbación que las origina se da aisladamente y en el caso de
que se repita, las perturbaciones sucesivas tienen características diferentes.
Las ondas aisladas, como en el caso de las fichas de dominó, se denominan
también pulsos.
Según
que la dirección de propagación coincida o no con la dirección en la que se
produce la perturbación, las ondas pueden ser:
Longitudinales:
El movimiento local del medio alcanzado por la perturbación se efectúa en la
dirección de avance de la onda. Un muelle que se comprime da lugar a una onda
longitudinal.
Transversales:
La perturbación del medio se lleva a cabo en dirección perpendicular a la de
propagación. En las ondas producidas en la superficie del agua las partículas
vibran de arriba a abajo y viceversa, mientras que el movimiento ondulatorio
progresa en el plano perpendicular. Lo mismo sucede en el caso de una cuerda;
cada punto vibra en vertical, pero la perturbación avanza según la dirección de
la línea horizontal. Ambas son ondas transversales.
Ondas
gravitacionales
perturbaciones en el espacio-tiempo que,
según se cree, se difunden a la velocidad de la luz desde los lugares donde se
acelera rápidamente una masa Entre las posibles fuentes de estas ondas están
las siguientes: las explosiones violentas de supernovas, que van acompañadas
del colapso de los núcleos estelares y la posterior formación de estrellas de
neutrones o agujeros negros; la interacción de agujeros negros; los púlsares
(estrellas de neutrones en rotación), y los sistemas binarios de estrellas de
neutrones, cuando sus dos componentes se funden en uno solo y mueren.
La
existencia de ondas gravitacionales fue prevista en la teoría de la relatividad
general de Einstein, pero aún no se han detectado estas ondas de forma directa.
Sin embargo, se han encontrado pruebas indirectas de su existencia. Las ondas
gravitacionales hipotéticas se llevarían energía del sistema donde se originan.
Se han observado pérdidas de energía, del orden de magnitud previsto, en el
'desgaste' de las órbitas de los dos componentes de PSR 1913+16; este objeto
celeste se compone de dos estrellas de neutrones que giran una en torno a la
otra. En 1993 se concedió el Premio Nóbel de Física a los estadounidenses
Russell A. Hulse y Joseph H. Taylor, de la Universidad de Princeton, por este
trabajo y por el descubrimiento de púlsares binarios.
Una
observación más directa de las ondas gravitacionales proporcionaría una
confirmación más profunda y detallada de la relatividad, y también abriría un
nuevo campo en astronomía al proporcionar nueva información sobre el colapso de
las estrellas, la interacción de los agujeros negros y la velocidad de
expansión del Universo. Sin embargo, la detección de estas ondas es uno de los
mayores retos de la actual física experimental. La detección se basa en
observar tensiones en el espacio, cambios extremadamente pequeños en la
distancia entre objetos materiales provocados por las ondas. En la mayoría de
las situaciones, estos movimientos son mayores cuando las distancias totales
también son mayores. El análisis teórico sugiere que los detectores tendrían
que ser sensibles a tensiones del orden de 10-21 a 10-22. Esta relación
equivale a un cambio de aproximadamente el diámetro de un átomo, o menos, en la
distancia de la Tierra al Sol. Esta variación puede producirse en una escala
temporal que va de milisegundos a horas, según el tipo de fuente que se quiera
detectar. El diseño de cualquier detector depende de la escala temporal de las
señales que debe buscar.
Se
están desarrollando varios experimentos para la detección de ondas
gravitacionales. Algunos se basan en observar las oscilaciones inducidas por
las ondas gravitacionales en barras de aluminio de varias toneladas de peso y
enfriadas a temperaturas por debajo de 1 kelvin. El primero en emplear esta
técnica, a finales de la década de 1960, fue Joseph Weber, de la Universidad de
Maryland, Estados Unidos. Sin embargo, las técnicas más prometedoras para
fabricar detectores muy sensibles consisten en colgar masas de unas decenas de
kilos en péndulos situados a varios kilómetros de distancia sobre la superficie
terrestre y emplear interferómetros láser para medir sus movimientos, o realizar
medidas entre satélites artificiales libres de rozamiento separados por varios
millones de kilómetros, en órbitas suficientemente altas para no estar
sometidos a los efectos de la atmósfera terrestre. En estos casos, los dos
objetos de referencia se colocan formando dos trayectorias en ángulo y se miden
los cambios en la longitud relativa de ambas trayectorias o brazos.
En
Estados Unidos se están construyendo dos sistemas de detectores, cada uno con
brazos de 4 Km. de longitud, como parte del proyecto LIGO; el primero está en
el estado de Washington, y el segundo en Luisiana. En Europa, el interferómetro
italo-francés VIRGO, con brazos de 3 Km. de longitud, se está construyendo
cerca de Pisa, en el norte de Italia. Científicos alemanes y británicos están colaborando
en la construcción del GEO 600, un interferómetro más corto con brazos de 600 m
y diseño tecnológico avanzado situado cerca de Hannover, en el noroeste de
Alemania. En Japón se está construyendo un detector con brazos algo más cortos.
Se prevé que estos detectores sean operativos hacia finales de siglo, y que las
observaciones realizadas en colaboración permitan la primera detección directa
de ondas gravitacionales. También se están desarrollando planes para realizar
detectores con líneas de referencia de gran longitud.
Debido
a los efectos de fluctuaciones gravitatorias locales, los detectores de ondas
gravitacionales situados en la Tierra sólo podrán buscar señales por encima de
un hercio (1 hercio, o Hz, corresponde a un ciclo por segundo). Esto permite
buscar colapsos estelares, la fusión de estrellas de neutrones en sistemas
binarios y señales de púlsares, ya sean aislados o en sistemas binarios. Sin
embargo, existen numerosas fuentes de frecuencia mucho menor, que van desde los
sistemas estelares binarios hasta los agujeros negros masivos que interaccionan
entre sí o con la materia ordinaria, y es muy importante explorar el régimen de
bajas frecuencias. Para hacerlo posible, la Agencia Espacial Europea está
planteándose lanzar, hacia el año 2015, el LISA, un sistema espacial que emplea
satélites y un detector interferométrico láser, con longitudes de brazo de 5
millones de kilómetros.
Luz
forma de
radiación electromagnética similar al calor radiante, las ondas de radio o los
rayos X. La luz corresponde a oscilaciones extremadamente rápidas de un campo
electromagnético, en un rango determinado de frecuencias que pueden ser
detectadas por el ojo humano. Las diferentes sensaciones de color corresponden
a luz que vibra con distintas frecuencias, que van desde aproximadamente 4 ×
1014 vibraciones por segundo en la luz roja hasta aproximadamente 7,5 × 1014
vibraciones por segundo en la luz violeta. El espectro de la luz visible suele
definirse por su longitud de onda, que es más pequeña en el violeta (unas 40
millonésimas de centímetro) y máxima en el rojo (75 millonésimas de
centímetro). Las frecuencias mayores, que corresponden a longitudes de onda más
cortas, incluyen la radiación ultravioleta, y las frecuencias aún más elevadas
están asociadas con los rayos X. Las frecuencias menores, con longitudes de
onda más altas, se denominan rayos infrarrojos, y las frecuencias todavía más
bajas son características de las ondas de radio. La mayoría de la luz procede
de electrones que vibran a esas frecuencias al ser calentados a una temperatura
elevada. Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la frecuencia de vibración y
más azul es la luz producida.
Naturaleza
de la luz
La luz es
emitida por sus fuentes en línea recta, y se difunde en una superficie cada vez
mayor a medida que avanza; la luz por unidad de área disminuye según el
cuadrado de la distancia. Cuando la luz incide sobre un objeto es absorbida o
reflejada; la luz reflejada por una superficie rugosa se difunde en todas
direcciones. Algunas frecuencias se reflejan más que otras, y esto da a los
objetos su color característico. Las superficies blancas difunden por igual
todas las longitudes de onda, y las superficies negras absorben casi toda la
luz. Por otra parte, para que la reflexión forme imágenes es necesaria una
superficie muy pulida, como la de un espejo.
La
definición de la naturaleza de la luz siempre ha sido un problema fundamental
de la física. El matemático y físico británico Isaac Newton describió la luz
como una emisión de partículas, y el astrónomo, matemático y físico holandés
Christiaan Huygens desarrolló la teoría de que la luz se desplaza con un
movimiento ondulatorio.
En la
actualidad se cree que estas dos teorías son complementarias, y el desarrollo
de la teoría cuántica ha llevado al reconocimiento de que en algunos
experimentos la luz se comporta como una corriente de partículas y en otros
como una onda. En las situaciones en que la luz presenta movimiento
ondulatorio, la onda vibra perpendicular a la dirección de propagación; por eso,
la luz puede polarizarse en dos ondas perpendiculares entre sí .

Difracción
e interferencia de la luz
Cuando la
luz pasa a través de una rendija cuyo tamaño es próximo a la longitud de onda
de la luz, ésta se difracta, se produce un cambio en la forma de la onda.
Cuando la luz pasa a través de dos rendijas, las ondas procedentes de una
rendija interfieren con las ondas que vienen de la otra. La interferencia
constructiva tiene lugar cuando las ondas llegan en fase, es decir, cuando las
crestas (o los valles) de una onda coinciden con las crestas (o los valles) de
la otra onda, formando una onda con una cresta (o un valle) mayor. La
interferencia destructiva se produce cuando las ondas llegan en oposición de
fase, es decir, cuando la cresta de una onda coincide con el valle de la otra
onda, cancelándose mutuamente para producir una onda más pequeña o no producir
onda alguna.
Velocidad
El primero
en medir la velocidad de la luz en un experimento de laboratorio fue el físico
francés Armand Hippolyte Louis Fizeau, aunque observaciones astronómicas
anteriores habían proporcionado una velocidad aproximadamente correcta. En la
actualidad, la velocidad de la luz en el vacío se toma como 299.792.458 m/s, y
este valor se emplea para medir grandes distancias a partir del tiempo que
emplea un pulso de luz o de ondas de radio para alcanzar un objetivo y volver.
Este es el principio del radar. El conocimiento preciso de la velocidad y la
longitud de onda de la luz también permite una medida precisa de las longitudes.
De hecho, el metro se define en la actualidad como la longitud recorrida por la
luz en el vacío en un intervalo de tiempo de 1/299.792.458 segundos. La
velocidad de la luz en el aire es ligeramente distinta según la longitud de
onda, y en promedio es un 3% menor que en el vacío; en el agua es
aproximadamente un 25% menor, y en el vidrio ordinario un 33% menor.
La luz tiene
un efecto importante en muchos compuestos químicos. Las plantas, por ejemplo,
emplean la luz solar para llevar a cabo la fotosíntesis, y la exposición a la
luz de determinados compuestos de plata hace que se oscurezcan en presencia de
otros compuestos químicos, característica empleada en la fotografía.
Rayos
X
radiación electromagnética penetrante, con
una longitud de onda menor que la luz visible, producida bombardeando un blanco
—generalmente de volframio— con electrones de alta velocidad. Los rayos X
fueron descubiertos de forma accidental en 1895 por el físico alemán Wilhelm
Conrad Roentgen mientras estudiaba los rayos catódicos en un tubo de descarga
gaseosa de alto voltaje. A pesar de que el tubo estaba dentro de una caja de
cartón negro, Roentgen vio que una pantalla de platino cianuro de bario, que
casualmente estaba cerca, emitía luz fluorescente siempre que funcionaba el tubo.
Tras realizar experimentos adicionales, determinó que la fluorescencia se debía
a una radiación invisible más penetrante que la radiación ultravioleta (véase
Luminiscencia). Roentgen llamó a los rayos invisibles “rayos X” por su
naturaleza desconocida. Posteriormente, los rayos X fueron también denominados
rayos Roentgen en su honor.
Naturaleza
de los rayos X
Los
rayos X son radiaciones electromagnéticas cuya longitud de onda va desde
unos 10 nm hasta 0,001 nm (1 nm o nanómetro equivale a
10-9 m). Cuanto menor es la longitud de onda de los rayos X, mayores
son su energía y poder de penetración. Los rayos de mayor longitud de onda,
cercanos a la banda ultravioleta del espectro electromagnético, se conocen como
rayos X blandos; los de menor longitud de onda, que están más próximos a
la zona de rayos gamma o incluso se solapan con ésta, se denominan rayos X
duros. Los rayos X formados por una mezcla de muchas longitudes de onda
diferentes se conocen como rayos X ‘blancos’, para diferenciarlos de los
rayos X monocromáticos, que tienen una única longitud de onda. Tanto la
luz visible como los rayos X se producen a raíz de las transiciones de los
electrones atómicos de una órbita a otra. La luz visible corresponde a
transiciones de electrones externos y los rayos X a transiciones de
electrones internos. En el caso de la radiación de frenado o bremsstrahlung
(ver más adelante), los rayos X se producen por el frenado o deflección de
electrones libres que atraviesan un campo eléctrico intenso. Los rayos gamma, cuyos
efectos son similares a los de los rayos X, se producen por transiciones
de energía en el interior de núcleos excitados.
Radio
sistema de
comunicación mediante ondas electromagnéticas que se propagan por el espacio.
Debido a sus características variables, se utilizan ondas radiofónicas de
diferente longitud para distintos fines; por lo general se identifican mediante
su frecuencia. Las ondas más cortas poseen una frecuencia (número de ciclos por
segundo) más alta; las ondas más largas tienen una frecuencia más baja (menos
ciclos por segundo).
El nombre
del pionero alemán de la radio Heinrich Hertz ha servido para bautizar al ciclo
por segundo (hertz, hercio o hertzio, Hz). Un kilohercio (Khz.) es 1.000 ciclos
por segundo, 1 megahercio (MHz) 1 millón de ciclos por segundo y 1 giga hercio
(GHz) es 1 billón de ciclos por segundo. Las ondas de radio van desde algunos
kilohertzios a varios giga hertzios. Las ondas de luz visible son mucho más
cortas. En el vacío, toda radiación electromagnética se desplaza en forma de
ondas a una velocidad uniforme de 300.000 kilómetros por segundo.
Las
ondas de radio se utilizan no sólo en la radiodifusión, sino también en la
telegrafía inalámbrica, la transmisión por teléfono, la televisión, el radar,
los sistemas de navegación y la comunicación espacial. En la atmósfera, las
características físicas del aire ocasionan pequeñas variaciones en el
movimiento ondulatorio, que originan errores en los sistemas de comunicación
radiofónica como el radar. Además, las tormentas o las perturbaciones
eléctricas provocan fenómenos anormales en la propagación de las ondas de
radio.
Las
ondas electromagnéticas dentro de una atmósfera uniforme se desplazan en línea
recta, y como la superficie terrestre es prácticamente esférica, la comunicación
radiofónica a larga distancia es posible gracias a la reflexión de las ondas de
radio en la ionosfera. Las ondas radiofónicas de longitud inferior a unos
10 m, que reciben los nombres de frecuencias muy alta, ultra elevada y
súper elevada (VHF, UHF y SHF), no se reflejan en la ionosfera; así, en la
práctica, estas ondas muy cortas sólo se captan a distancia visual. Las
longitudes de onda inferiores a unos pocos centímetros son absorbidas por las
gotas de agua o por las nubes; las inferiores a 1,5 cm pueden quedar absorbidas
por el vapor de agua existente en la atmósfera limpia.
Frecuencia
término
empleado en física para indicar el número de veces que se repite en un segundo
cualquier fenómeno periódico. La frecuencia es muy importante en muchas áreas
de la física, como la mecánica o el estudio de las ondas de sonido.
Las
frecuencias de los objetos oscilantes abarcan una amplísima gama de valores.
Los temblores de los terremotos pueden tener una frecuencia inferior a 1,
mientras que las veloces oscilaciones electromagnéticas de los rayos gamma
pueden tener frecuencias de 1020 o más. En casi todas las formas de vibración
mecánica existe una relación entre la frecuencia y las dimensiones físicas del
objeto que vibra. Por ejemplo, el tiempo que necesita un péndulo para realizar
una oscilación completa depende en parte de la longitud del péndulo; la
frecuencia de vibración de la cuerda de un instrumento musical está determinada
en parte por la longitud de la cuerda. En general, cuanto más corto es el objeto,
mayor es la frecuencia de vibración.
En
todas las clases de movimiento ondulatorio, la frecuencia de la onda suele
darse indicando el número de crestas de onda que pasan por un punto determinado
cada segundo. La velocidad de la onda y su frecuencia y longitud de onda están
relacionadas entre sí. La longitud de onda (la distancia entre dos crestas
consecutivas) es inversamente proporcional a la frecuencia y directamente
proporcional a la velocidad. En términos matemáticos, esta relación se expresa
por la ecuación v = l f, donde v es la velocidad, f es la frecuencia y l (la
letra griega lambda) es la longitud de onda. A partir de esta ecuación puede
hallarse cualquiera de las tres cantidades si se conocen las otras dos.
La
frecuencia se expresa en hercios (Hz); una frecuencia de 1 Hz significa que
existe 1 ciclo u oscilación por segundo. La unidad se llama así en honor del
físico alemán Heinrich Rudolf Hertz, el primero en demostrar la naturaleza de
la propagación de las ondas electromagnéticas. Las unidades como kilohercios
(Khz.) —miles de ciclos por segundo—, megahercios (MHz) —millones de ciclos por
segundo— y giga hercios (GHz) —miles de millones de ciclos por segundo— se usan
para describir fenómenos de alta frecuencia como las ondas de radio. Estas ondas
y otros tipos de radiación electromagnética pueden caracterizarse por sus
longitudes de onda o por sus frecuencias. Las ondas electromagnéticas de
frecuencias extremadamente elevadas, como la luz o los rayos X, suelen
describirse mediante sus longitudes de onda, que frecuentemente se expresan en
nanómetros (un nanómetro, abreviado nm, es una milmillonésima de metro). Una
onda electromagnética con una longitud de onda de 1 nm tiene una frecuencia de
aproximadamente 300 millones de GHz.
Frecuencia
modulada (FM), sistema de transmisión de radio en el que la onda portadora se
modula de forma que su frecuencia varíe según la señal de audio transmitida. El
primer sistema operativo de comunicación radiofónica fue descrito por el
inventor norteamericano Edwin H. Armstrong en 1936.

Frecuencia:
Percibimos
la frecuencia de los sonidos como tonos más graves o más agudos. La frecuencia
es el número de ciclos (oscilaciones) que una onda sonora efectúa en un tiempo
dado; se mide en hercios (ciclos por segundo). En este ejemplo escuchamos una
misma nota (la) a diferentes frecuencias, de 110,00 a 880,00 hercios (Hz). Los
seres humanos sólo podemos percibir el sonido en un rango de frecuencias
relativamente reducido, aproximadamente entre 20 y 20.000 hercios.

Modulación
de radio
Las
ondas de frecuencia audio hay que mezclarlas con ondas portadoras para poder
ser emitidas por la radio. Es necesario modificar la frecuencia (ritmo de
oscilación) o la amplitud (altura) mediante un proceso denominado modulación.
Estos dos procesos explican la existencia de los dos tipos de estaciones AM o
FM en la radio. Las señales son totalmente diferentes, por lo que no pueden
recibirse simultáneamente.
La
ecuación de onda
El
movimiento ondulatorio puede expresarse en forma matemática mediante una
ecuación que describa un movimiento vibratorio avanzando por un medio. Para
ello es preciso partir de la ecuación que define la oscilación del foco u
origen de la perturbación. Si el movimiento es armónico simple su ecuación
correspondiente será:
Y = A · sen w t

Y = A · sen (2pft)
Donde
la elongación se representa, en este caso, por la letra Y, pues en ondas
transversales, como sucede en las cuerdas, equivale a una altura.
Dado
que la perturbación avanza a una velocidad v, en recorrer una distancia r 
Eso
significa que el estado de perturbación de cualquier punto P situado a una
distancia r del foco O coincidirá con el que tenía el foco t' segundos antes.
Se trata de un tiempo de retardo que indica en cuánto se ha retrasado la
perturbación al llegar a P respecto del foco.
Por
tanto, si en la ecuación de la elongación que describe la situación del foco,
se cambia t por t-t' se obtiene una ecuación que describe el estado de
perturbación del punto P:

Dado
que t y r hacen referencia a instantes genéricos y distancias genéncas respecto
del foco O, la anterior ecuación describe el estado de perturbación del medio,
medido por la altura Y en cualquier punto y en cualquier instante, lo que
constituye una buena descripción matemática de una onda armónica.
El
argumento de la función seno correspondiente puede expresarse también en la
forma

dado
que w=
2p/T y v = l/T; lo cual permite escribir la ecuación de ondas en función de sus
parámetros o constantes características, tales como la amplitud A, el periodo T y la longitud l.