Los ábacos, La edad media de la informatica, La máquina de Pascal, Las máquinas de Babbage.
La Prehistoria de la informática
Los ábacos
unque tal y como hoy en día conocemos la informática se puede
considerar como una ciencia relativamente moderna, sus primeros orígenes
tuvieron lugar como respuesta a una de
las más viejas aspiraciones del hombre : Simplificar sus tareas . Como
todos los avances importantes de la humanidad , sus principios (aunque
modestos) se remontan a tiempos
pretéritos. La necesidad del hombre de disponer de algún medio que le
permitiera saber el balance exacto de las posesiones le hizo idear un sistema.
Así, hace ya 3000 años , en la civilización china se utilizaba un instrumento
llamado ábaco como herramienta indispensable para efectuar todas aquellas
transacciones comerciales en las que
era necesario realizar operaciones rápidas y eficaces.
El ábaco no era otra cosa que un rudimentario marco o tablilla de madera dotada de una
serie de varillas verticales que dividían la tabla en varias columnas y en las
que iban engarzadas unas bolas o anillos
a modo de cuentas . La columna situada más a la derecha
representaba a la unidades, la anterior a la decenas, y así sucesivamente . En
la parte inferior de cada columna
existían cinco cuentas elementales y, situadas en la parte superior, otras dos
de distinto color que representaban cinco unidades.

Así, representando un
número en el ábaco mediante las cuentas situadas en sus columnas
correspondientes las sumas se realizaban añadiendo cuentas necesarias a cada
columna dígito a dígito , de forma que si en este proceso se completaba alguna
columna con diez cuentas , éstas eran eliminadas y se sumaba una cuenta en la
columna inmediatamente a su izquierda.
La edad media de la informaticaá:
La máquina de Pascal.
Hubo que esperar hasta
el s. XVII para que el filósofo y científico francés Blaise Pascal, a muy
temprana edad inventara la que él mismo denominó “máquina calculadora”. El
principio de funcionamiento era similar
al del primitivo ábaco , es decir, utilizaba el sistema de numeración
decimal, pero las primitivas varillas habían sido substituidas por un número
determinado de ruedas dentadas, de forma que al rodar diez dientes de la
primera rueda avanzaba un diente de la segunda ; al rodar diez dientes de
la segunda rodaba uno de la tercera y así sucesivamente.
Evidentemente , dicha
máquina sólo servía para sumar y restar además, dado que utilizaba la única
tecnología imperante de la época, basada en supuestos mecánicos , su
utilización era más bien farragosa y estaba sujeta a numerosos inconvenientes.
De echo , el aspecto fundamental de esta primera máquina de calcular no
radicaba en su utilidad (a menudo resultaba mucho más rápido realizar la
operaciones manualmente) si no en el concepto mismo de “máquina
calculadora” que Pascal, con las perspectivas
de futuro que caracterizaba a todos los grandes genios de la humanidad , supo
entrever en su complicado artefacto. Inspirados en este diseño, un siglo más
tarde otros científicos trataron de emular a Pascal y construyeron máquinas
que, como el científico alemán Mattieu Hahn
en el año 1779, podían realizar cuatro operaciones aritméticas fundamentales. Pero fue el matemático alemán
Leidnitz quien pensó en ir más allá y se propuso por primera vez construir una
máquina que sirviera de enlace entre un problema y su resolución. Así el
científico alemán diseñó un artefacto
que permitía , además de sumar restar, la realización de operaciones de
multiplicar y dividir mediante la sucesión de adiciones y sustracciones
respectivamente. Había nacido la primera máquina, calculadora propiamente
dicha. La máquina igualmente basada en supuestos mecánicos , utilizaba
cilindros dentados con diferentes longitudes en sus dientes en los que se
ajustaban otros engranajes de tamaño
más reducido que representaban cada una la cifra del multiplicando. Cada vuelta
completas del conjunto de los engranajes largos aumentaba en una cifra el
número indicado por los engranajes cortos o multiplicando. El número de vueltas
efectuadas por los engranajes largos determinaba por su parte la cifra asociada
con el multiplicador.
Las máquinas de Babbage
En el siglo XIX surge una personalidad fundamental que
impulsa con su entrega y dedicación la creación de estas “máquinas matemáticas”
como el mismo solía denominarlas . Esta personalidad no es otra que el
mismísimo científico inglés Charles Babbage . Constreñido por una parte por las
limitaciones tecnológicas de la época y por otra parte por el poco interés y
por otra por el poco interés de la sociedad por este tipo de máquinas, Babbage
encontró numerosos obstáculos para sacar adelante sus proyectos. La complejidad
mecánica que presuponía la mayoría de sus diseños chocaba frontalmente con las
posibilidades reales de la tecnología de su época y a demás su poca disponibilidad económica le privaba en la
mayoría de las ocasiones de llevar
adelante sus ideas. De esta forma , una de sus más ambiciosos proyectos , la
construcción de la “máquina diferencial” en el año 1823, tuvo que ser
finalmente abandonado por problemas económicos tras cinco años de intenso
trabajo. Sin desanimarse por ello, Charles Babagge se embarcó en otro proyecto
que él mismo denominó “máquina analítica”. La peculiaridad de ésta máquina
estribaba en que podía utilizar varios de los resultados obtenidos en su
utilización como datos de entrada para realizar nuevos cálculos con ellos. En
palabras del mismo científico era una máquina que se “mordía la cola”. Una
serie de engranajes y manivelas permitían ajustar los datos de entrada y las
operaciones a realizar con éstos y obtener los resultados.