Uno de los problemas usuales de la filosofía aparece cuando se intenta
responder ¿Qué es la filosofía? Nunca los filósofos han logrado ponerse de acuerdo en una respuesta única.
La discusión entre los filósofos sobre que es la filosofía señala algo
sobre su naturaleza: su carácter debatidor y cuestionable.
¿Puede practicarse o enseñar filosofía sin tener una idea de la misma ?
La respuesta es obvia: no.
Según una antigua tradición, el nombre “filosofía” fue inventado por
Pitágoras. Encontrándose en la ciudad de Fliunte, Leonte, un ciudadano
distinguido de la misma que lo admiraba, le preguntó cuál era su arte.
Pitágoras respondió: “No conozco ningún arte, sino que soy filósofo”. Leonte no
había oído jamás esa palabra y le preguntó quienes eran filósofos y en que
diferían de las otras personas. Pitágoras respondió comparando la vida humana
con una de las grandes fiestas nacionales de Grecia, a las cuales algunos
acudían para ganar los premios y la gloria en las competencias deportivas,
otros para enriquecerse con el comercio y otros como espectadores para observar
hombres y cosas. Estos últimos son los filósofos. Libres del deseo de la gloria
y prosperidad, “amantes de la
sabiduría”, contemplan los hechos humanos sin participar en ellos con el único
fin de tener un conocimiento indiferente del mundo. Esta definición de
Pitágoras se contradice con la filosofía activa (pág. 3 línea 11)
Aristóteles había afirmado la superioridad de la actividad
contemplativa sobre las otras actividades humanas. El “amor a la sabiduría” (el
significado
etimológico de “filosofía”), es el esfuerzo por conseguir el
conocimiento desinteresado de las cosas más sublimes: las causas y sustancias
últimas, la divinidad, los astros, el orden perfecto del mundo. El conocimiento
de todo esto casi siempre carece de utilidad práctica inmediata, pero torna a
la vida del hombre similar a la vida divina. El filósofo no es el hombre
“prudente” que sabe organizar su conducta en los asuntos prácticos de la vida,
sino el “sabio” que se dedica exclusivamente al conocimiento de cosas insólitas
y fascinantes, que están por encima de los intereses de los hombres comunes.
La filosofía es un ejercicio que se origina en la sociedad humana, de
la necesidad del espíritu individual de reflexionar sobre su acción, sobre la
conducta, sobre una forma más sólida de sus relaciones con el todo, y es, una
función basada en la estructura de la sociedad y exigida para perfeccionar su
vida.
La palabra griega philosophos (que se formó en oposición a sophós),
dice que el filósofo es el amante del conocimiento (del saber) a diferencia de
aquel que estando en posesión del conocimiento se llamaba sabio. Este sentido
también se usa hoy: la búsqueda de la verdad, no la posesión de ella.
La filosofía griega está presente y actúa una concepción radicalmente
diferente de la filosofía. Sócrates - según Cicerón - hizo bajar la filosofía
del cielo, la transfirió a las ciudades, la introdujo en las casas, la hizo
interesarse por la vida y las costumbres,
por el bien y el mal. Platón la consideró el único instrumento eficaz para
realizar una comunidad humana justa y pacífica.
Y antes de Sócrates y Platón, los Siete Sabios, con los cuales se
considera que comienza la reflexión filosófica en el mundo occidental, fueron
consejeros de la ciudad y de particulares y condensaron su sabiduría en
refranes breves: “ Conócete a ti mismo”, “No desees lo imposible”, “La mesura
es óptima” que guiaban la conducta del hombre en su vida diaria.
Así entendida, la filosofía se dirige a considerar al hombre y su
experiencia en el mundo, las reglas y criterios que pueden disciplinar,
organizar y dirigir su vida individual y colectiva.
Desde este punto de vista, la filosofía se limita a aconsejar al hombre
con usar, en su provecho, el saber del que dispone ; se coloca en el plano de
la humanidad para ayudarla a alcanzar una forma más coherente de vida a través de la solución de los problemas que
la inquietan.
Filosofía contemplativa y filosofía activa podrían ser las dos vías que
constituyen las alternativas de la búsqueda filosófica.
La primera considera que la realidad está ordenada, es racional y que
la tarea de la filosofía consiste en darse cuenta de su orden y de su
racionalidad. La segunda vía considera que la realidad no tiene ni orden ni racionalidad si el hombre no se
esfuerza por conferírsela y que es este esfuerzo la tarea de la filosofía.
Hegel, representante de la primera, decía que la filosofía llega
siempre demasiado tarde para decir como debe ser el mundo porque aparece cuando
la realidad ya está consumada y es así semejante al búho de Minerva que
emprende el vuelo al crepúsculo, cuando el día ya ha acabado..
La filosofía activa sostiene que tiene que insertarse en asuntos del
mundo, debatir los problemas que interesan a los hombres en cuanto tales,
mostrar las posibles soluciones y ayudar a elegir aquellas que sean las más
favorables al destino de los hombres. Desde este punto de vista, el filósofo no
puede ser “el espectador desinteresado del mundo” que observa como transcurre
la vida porque está inmerso en la vida misma y sigue la suerte común a los
otros hombres.
Hay un artículo de CLARÍN, del 13/04, que trata de la
filosofía en las escuelas. La nota dice que los chicos piensan que la filosofía
sirve “para ejercitar el pensamiento”. Para el maestro Maximiliano Durán, la
filosofía “se trata de abrir cabezas para que cada uno construya su propia
ideología”, y también opina que trabajar con filosofía es como “estar
trabajando con arcilla”
Síntesis de
“¿Qué es la filosofía para mi?”
La filosofía, en
realidad no existe. ¿Qué quiere decir esto? Que la filosofía no es algo
concreto. No es algo tangible. Es abstracto.
No se le puede dar una definición como por ejemplo a historia,
geografía, Ciencias naturales, sociales, música, y diferentes materias que se
ven en el colegio.
No se le puede dar una
sola definición, ya que hay muchas.
Cuando se habla de
filosofía se habla de responder preguntas, de buscar respuestas a preguntas, y
que dichas respuestas deben apoyar su proceder confiando en procedimientos
racionales. Además la filosofía no solo cuestiona respuestas. También cuestiona
preguntas. Además la filosofía se relaciona con la creatividad, ya que debe
imaginar otras formas de lo dado, proponer valores distintos de lo dado,
proponer valores distintos, disponer nuevos conceptos, crear mundos diferentes.
La filosofía debe garantizar la libertad de revisar y cuestionar cada
respuesta y de tomar en cuenta siempre diferentes puntos de vista. La
desconfianza es un elemento muy importante del filósofo. El filósofo debe
desconfiar de todas las creencias y opiniones extendidas, aún de las propias.
¿Pero
que son en realidad las preguntas filosóficas?
Éstas no son
subjetivas, no son vulgares, ordinarias. No tienen que ver con el hombre. Son
preguntas que comprenden a toda la humanidad. Son profundas, importantes y
decisivas.
O sea, que la filosofía sería el arte de pensar, que lleva a las
personas a buscar respuestas a las preguntas que lo atosigan y persiguen.
Preguntas adaptadas a la realidad, relacionadas con la moral, el bien,
....,como cuando uno hace algo y después se pregunta ¿Está bien o mal lo que
hice?. Preguntas que abarcan a Dios, a la religión (por ejemplo, se le puede
interrogar a la Iglesia ¿Qué es la devoción?), o a la metafísica.
Todas las personas, aunque lo nieguen, son filósofos. Todas piensan, y
es el pensamiento lo que las personas tienen en común, por lo tanto nadie pude
declararse exento de vocación filosófica.
Entonces, la filosofía sería el arte de pensar, de utilizar los
conocimientos hasta lo último, rehacer conexiones, razonamientos y deducciones
para buscar respuestas. Y el filósofo sería el amante del conocimiento, pero que no los tiene “porque le gusta tener
conocimientos”, sino, que los usa en provecho de la humanidad para ayudarla a
alcanzar una mejor forma de vida a través de la solución de los problemas que
la molestan , o a través de la búsqueda de las respuestas a las preguntas que
siempre han preocupado o interesado a las personas.
Bibliografía utilizada:
ABBAGNANO, N., Le due vie della Filosofia, publicado en “La Stampa”, Torino, gennaio,
1967. Traducción de Martha s. Frassineti de Gallo
M.
FRASSINETI DE GALLO, E. FERNÁNDEZ AGUIRRE DE MARTINEZ; Antología de textos filosóficos. Filosofía viva. , 1991, cap. 1.
DIARIO CLARÍN. Domingo 13 de abril de 1997 •• Guía de la enseñanza •• Paginas 1- 6.
DILTHEY, W; La esencia
de la filosofía, México, Facultad de Filosofía y Letras, 1944, pág.
167.)
LORENZEN,
PATRICIA; Introducción
a la filosofía, Argentina, Colegio Nacional de Buenos Aires, 1997,
(Guía nro. 1 ;Unidad 1; 4to. Año)